Saturday, July 04, 2009

Un Durban "académico". Una conferencia sobre Oriente Medio nada académica - Na'ama Carmi - The Star


"Donde las balas no pueden penetrar" ©Gilad Benari (Escuela de Safed tras la Segunda Guerra del Libano)

Dudaba si aceptar la invitación a participar en la conferencia de la Universidad de York sobre "Modelos de Estado en Israel / Palestina".

Esas conferencias, incluso cuando se organizan con buena voluntad, a menudo son secuestradas y se convierten en actos anti-israelíes. Sin embargo, el dilema es siempre si debemos permitir dar la palabra sólo a los más extremistas, y reflejar así un único punto de vista, o tratar de exponer una opinión diferente, una que intente mostrar la complejidad de la situación y presentar una perspectiva que nunca se expondría si uno se mantiene alejado.

En reacción a la presión ejercida sobre la conferencia y a la actividad en contra de ella de la Liga de Defensa Judía (JDL), y con el deseo de presentar otra opinión, todo ello me parecían buenas razones para participar y no remitirme a los intentos de silenciar el debate y frenar la libertad académica.

A pesar de la forma extrema en que se presentaron a veces, y por lo tanto difíciles de oír, no me sorprendieron los mismos argumentos que los palestinos han estado exponiendo durante décadas.

Así, nos enteramos que Israel es un estado racista, de apartheid; que los palestinos son los "indígenas" y los sionistas son unos colonialistas; que la única razón de la falta de voluntad de los judíos israelíes a renunciar a un estado nacional judío es que no desean entregar el poder y los privilegios; y que el sionismo tiene una tendencia inherente a los crímenes de guerra.

Lamentablemente, esto no fue acompañado por ninguna introspección o autocrítica por parte de los palestinos. Hamas no fue mencionada en absoluto. Al parecer, no existía en el mapa virtual de los participantes palestinos, y otros fenómenos "marginales" desaparecieron, como si no existiera un letal terrorismo palestino dirigido contra los civiles israelíes.

Pero si todo esto era muy esperado en este escenario, ni en mis peores sueños me imaginaba un ambiente tan profundamente incompatible con el discurso académico. La universidad tenía derecho a resistir a las presiones externas encaminadas a silenciar la conferencia. Sin embargo, hubo intentos en la propia conferencia para silenciar las "opiniones impopulares".

Un ambiente hostil se creó hacia las personas que tenían diferentes puntos de vista, en general, y contra los judío-sionistas israelíes, en particular. Cualquier persona que impugnara la perspectiva palestina fue intimidada, e inclusive tachada de racista. El público jaleaba oralmente las opiniones que aprobaba. Y a veces, las que presentaban un punto de vista diferente fueron objeto de abusos y ridiculizadas.

A mí, esto me sucedió hasta tal extremo que un interlocutor, en lugar de debatir el fondo de mi argumentación, puso en tela de juicio mi estado psicológico. Y todo ello sin un aparente intento por parte de los organizadores de detener estos comportamientos. Nunca antes en toda mi carrera académica me había tropezado con tal grosería como la que experimenté en esta conferencia.

El discurso académico implica un análisis en profundidad de los problemas, incluso los más polémicos, y hacer un buen uso de las teorías fundamentadas en argumentos. La crítica es un instrumento de primer orden para el progreso de los conocimientos académicos. Las ofensas Ad hominem y el silenciamiento de opiniones impopulares son su antítesis. Si uno tiene buenos argumentos, no se necesita recurrir a esas tácticas. Como un reputado político israelí anotó al lado de un texto: "Aquí su argumento es débil, eleva su voz".

Después de mi presentación, la gente se me acercó para agradecerme presentar una visión alternativa. Admitieron que en esa atmósfera fueron disuadidos de presentar y reforzar la expresión de una opinión diferente. Esto supone una vergüenza para la universidad anfitriona de esta conferencia. Me gustaría mucho poder creer que los organizadores pecaron solamente de ingenuos. Resulta más difícil aceptar que no hubo un orden del día, oculto y explícito, en esta conferencia.

El dolor y la ira de los palestinos pueden ser comprensibles. Pero lo que ocurrió en la Universidad de York refleja un preocupante, peligroso y nada raro, por desgracia, patrón de conducta. Personas que demandan la protección de los derechos humanos, los abandonan al mostrar tan poca tolerancia con las opiniones de los demás cuando tienen el poder y la oportunidad de marginarlos. Esto nos empuja a reflexionar. Sin duda, dicha tolerancia sería una condición sine qua non en ese Estado democrático liberal que muchos de los participantes en la conferencia se supone que pretende apoyar.

Las universidades que han patrocinado esta conferencia deberían dar una explicación. Si bien el JDL se manifestó en el exterior del campus, una demostración favorable a los palestinos tuvo lugar en el interior de la propia conferencia, bajo un disfraz académico.

Esto no fue una conferencia académica, sino un Durban "académico".

Fuente: The Star

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