Saturday, January 01, 2011

Sobre el racismo, el rabino de Safed y la élite izquierdista de Israel.



Leo en el Ynet que la policía israelí ha convocado para ser interrogado al rabino municipal de Safed, Shmuel Eliyahu, como consecuencia de una carta que elaboró con otros 29 rabinos donde solicitaba a la población judía de Safed abstenerse de alquilar o vender viviendas a los árabes.

Safed es una pequeña ciudad del norte de Israel, de unos 33.000 habitantes, y de una gran importancia histórica y religiosa nacional, además de funcionar en buena medida como proveedora de recursos centrales a nivel médico, económico y educativo a una parte de Galilea, región poblada a partes iguales por árabes y judíos.

Safed representa la tercera ciudad más santa para el judaísmo, sobre todo por el protagonismo de la cábala en los siglos XVI y XVII. Durante esa época fue la ciudad de Eretz Israel más habitada por los judíos, y ello no sólo a causa de su gran prestigio religioso, pues también tuvo un importante desarrollo económico textil (frustrado posteriormente por un declive comercial y por un terremoto), y fue el objeto de peregrinación de muchos judíos de Europa, entre ellos muchos ex-marranos y sefardíes.

La población de Safed es mayoritariamente judía, aunque existe un barrio árabe donde residen cerca de 100 familias, y tambien se manifiesta la presencia de las familias de antiguos miembros de una milicia del Sur del Líbano aliada de Israel que tras su huida se estableció allí. Siempre tuvo una población mixta, con población árabe, predominante, y judía. Ésta última sufrió rutinariamente la violencia de sus vecinos árabes, e inclusive las razzias de tribus beduinas de la zona, tal como sucedió en la mayoría de los países árabes que tuvieron una presencia constante de población judía (dhimmis).

Así sucede que, como relató ante una TV palestina el propio presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, natural de Safed, durante la guerra de Independencia de Israel, toda la población árabe huyó de Safed al ver como se aproximaban las milicias judías, y es que pensando de acorde a su lógica, los judíos procederían a vengarse de las matanzas de la población judía de Safed llevadas a cabo por sus vecinos árabes en 1928.

Pues bien, con ocasión de esa carta de los rabinos de tintes racistas (la medida discriminaría también afectaría a esos árabes israelíes que sólo tratan de vivir mejor en su propio país, y que le son leales), la policía ha convocado para este domingo en Jerusalem al rabino Shmuel Eliyahu con el objeto de interrogarle sobre el contenido de la carta, pero dicho rabino ya ha afirmado que no respondería a esa convocatoria.

El rabino también añadió lo siguiente: "Les pregunté si David Grossman, Yossi Sarid, y Shulamit Aloni (conocidos escritores y periodistas de la élite de izquierdas), los cuales han protestado (y protestan) públicamente criticando la instalación de judíos en el barrio Simón Hatzadik (Jerusalem oriental), también habían sido interrogados (a causa de ello), pero me dijeron que no", explicó Eliyahu.

"Si yo estoy siendo acusado de racismo (por la carta), mientras que ellos no lo son (por criticar y abogar por la no instalación de judíos en Jerusalem oriental), se trata de discriminación".

El rabino agregó que estaba en su derecho a publicar sus resoluciones halájicas. "No tenemos ninguna intención de dirimir esta asunto dejándolo en las manos de una justicia que se comporta de manera injusta".

Obviamente, los habituales diputados derechistas han hecho causa común con el rabino alegando que se "persigue a la Torah y a sus rabinos", y argumentando que "la libertad de expresión solo está permitida, por la policía y por la fiscalía, a los académicos radicales y a los post-sionistas, pues ellos si pueden solicitar a los árabes que se abstengan de alquilar viviendas en sus barrios a los judíos".

Alguien dirá que esto último lo hacen por la paz, para conseguir que se llegue cuanto antes a una solución de dos estados (para dos pueblos, no se cansen de repetir esta última frase que tanto disgusta a los líderes palestinos). Pero deben reconocer que existe cierta "contradicción" en reprobar que no se permita alquilar viviendas a los árabes en Safed, y que en cambio se preconice que no se permita alquilar viviendas a los judíos en Jerusalem. Son las cosas de los buscadores de la paz de la izquierda.

Por último, alguien pensará ¿qué demonios pasa en Safed?. Bien, como ya dije antes, la población de Safed es muy mayoritariamente judía, pero por otro lado existe una gran población árabe en aldeas y pueblos más o menos cercanos. La crisis, si dejamos de lado los problemas más que obvios derivados del conflicto israelí-árabe y de cierta obsesión del público haredí por su temor al abandono de la comunidad (expresado también, por ejemplo, ante los fenómenos asimilacionistas y la atracción que su descendencia manifestó por los movimientos ilustrados, sionistas, bundistas y revolucionarios desde mediados del s.XIX, o por ejemplo ante los matrimonios mixtos), tendría además otros tres desencadenantes:

- el primero sería debido al alcalde de Safed, representante de una coalición laica enfrentada al candidato religioso (los religiosos y haredies conforman más del 25% de la población judía de Safed). Queriendo recuperar la herencia monumental musulmana y árabe de la ciudad, se le ocurrió recurrir a la rama norte (la más radical) del Movimiento Islamico de Israel, una especie de Hamas interno (y con buenas relaciones con el auténtico Hamas).

De ahí surgieron manifestaciones de nacionalismo palestino en la ciudad y voces dentro de ese medio que llamaban a recuperar Safed para los árabes.

- el segundo desencadenante es la "amenaza demográfica" con que la izquierda israelí ha bombardeado a la opinión pública israelí para convencerla de abandonar cuanto antes la Ribera Occidental. Hay que decir que su objetivo era conjurar una "amenaza externa" (el supuesto incremento de la población palestina) que pusiera en peligro el carácter del Estado de Israel, pero que cualquiera con dos dedos de frente debería haber sospechado que se podría volver, o utilizar, contra una supuesta "amenaza interna" (los árabes de Israel).

A fin de cuentas, una buena parte del liderazgo político y social de los árabes de Israel se reconocen solamente como árabes y/o palestinos, y no como israelíes tal como es el estado hoy en día. Es decir, la actitud nacionalista - e irredentista - de esos grupos árabes israelíes ha vuelto más difícil diferenciar o delimitar la ubicación de esa "amenaza demografica" tan publicitada en gran medida por la izquierda israelí (aunque esa población no fuera su objeto, si se incluía a la hora de "contabilizar" el volumen de la amenaza).

- Por último, existe una pequeña Universidad o College en Safed donde estudian unos 1.200 alumnos. Una buena parte provienen de las aldeas y ciudades árabes cercanas, y su número es importante, pues se habla de entre 500 y 700 estudiantes árabes. Estos alumnos no suelen generar problemas y residen habitualmente en las residencias del College, volviendo a sus hogares durante el fin de semana. Pero existe una parte que pretende vivir fuera del College y desea alquilar viviendas para ello, y en ciertos casos se han producido incidentes con la población religiosa judía por no respetar ciertas normas de conducta habituales entre la población de Safed.

Safed no es una ciudad bulliciosa, más bien es religiosa y demasiado monótona y sin grandes alicientes (salvo durante los festivales estivales), y, obviamente, la oferta de ocio para una población juvenil árabe no habituada a esa cultura y a su forma de ser no resulta abundante ni de su gusto. De ahí en buena medida los incidentes que han existido fruto más bien de esos choques culturales.

Por otro lado, existe la intención del gobierno de montar una Universidad de Medicina en Safed, algo que la población religiosa entiende que provocará más problemas al atraer a más estudiantes árabes a la ciudad y desencadenará un cambio sustancial en su forma de vida. Para el gobierno eso supondría revitalizar Safed y promover una mayor integración de la población árabe de la zona, pero parece evidente que a buena parte de sus residentes no les interesa que ello lleve consigo convertirse en una nueva Jaffa, Acre o Lod, con los graves problemas de convivencia que se dan en esas poblaciones mixtas.

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