¿(Los judíos israelíes) Confían en Dios? - Elliot Jager - Jewish Ideas Daily



Pongan a un alumno promedio de una escuela pública israelí en una sinagoga durante la oración de la mañana, y lo más probable es que se sienta desconcertado. Incluso si se les sometiera a una árida clase sobre Biblia durante bastante tiempo, ¿de qué le serviría?. Todavía estaría perdido.
Los fundadores seculares de Israel eran, en general, personas instruidas (por herencia) en la religión judía. Pero a pesar de su carácter práctico en estos temas, parece que creyeron que su descendencia se convertiría en experta en el canon judío a través de la ósmosis (más que por el estudio).
Pocos políticos israelíes seculares han presionado para que la enseñanza del judaísmo en las escuelas públicas se diera en un sentido amplio. Los partidos políticos ortodoxos, por su parte, se muestran muy felices de que se les otorgue dinero público para que se te otorgue una educación judía en las escuelas a las que asisten sus hijos. El resultado es que lo que muchos israelíes saben sobre el judaísmo y la religión judía se refracta a través de un prisma de ignorancia, folklore y cierto oscurantismo propiciado por el establishment religioso más ortodoxo.
A pesar de estas heridas autoinfligidas, el último “Retrato de los judíos de Israel“, un informe elaborado conjuntamente por la Avi Chai Israel Foundation y el Israel Democracy Institute, nos confirma que los israelíes, en números abrumadores, considera la religión de Israel como una piedra angular de un Estado judío. El estudio de 121 páginas ilumina la actitud de los israelíes sobre la identidad, la afiliación religiosa, la conducta ritual y la nacionalidad. La cobertura mediática ha puesto de relieve que el 80% de los encuestados creen en Dios, el 56% en el más allá y el 51% en la llegada del Mesías. De hecho, el 24% dicen que han buscado consuelo espiritual en las tumbas de los justos y sabios.
Pero en un examen más minucioso, como el mismo estudio recomienda, nos muestra que estos datos están repletos de contradicciones internas. Hay un montón de pruebas del apego, y de lo contrario, por parte de esos mismos judíos. A pesar de su conciencia de las diferencias culturales existentes entre Israel y otras naciones, el 73% de los israelíes expresan un sentido de destino común con los judíos de la diáspora. Casi todos los judíos israelíes religiosos dan un valor a los eventos judíos en el ciclo de la vida, desde la circuncisión a la Shiva. Del mismo modo, el 85% afirma que observa públicamente las festividades tradicionales. La mayoría sólo come alimentos kosher, en casa y fuera de ella, y el 72% no permite que la carne de cerdo cruce sus labios.
Pero los israelíes son selectivos en sus prácticas. Ellos aprecian el Shabbat como un día de descanso, pero no necesariamente de una manera que sea significativa para la Ortodoxia. Con escuela los viernes y el domingo como un día regular de trabajo, el Shabbat representa el fin de semana, de modo que los israelíes parecen aprovecharlo con un buen apetito. Muchos de ellos tienen una comida especial los viernes por la noche y a la luz de las velas del Shabbat. La mayoría suele ver la televisión o escuchar la radio, y dedica el día a la familia. Pero, en general, no quieren que sus cines y cafés se vean interrumpidos por la luz del Shabbat, tampoco que lo haga el transporte público, o que haya restricciones impuestas a los acontecimientos culturales o deportivos.
Del mismo modo, a pesar de comer alimentos kosher, no aprueban la política del Rabinato de retener los certificados de kashrut a los restaurantes que, siendo kosher, permanecen abiertos en Shabbat.
En general, el 92% de los israelíes están de acuerdo en que los niveles de observancia de la gente no determinan si son buenos judíos o no. Alrededor de la mitad de los israelíes, de todos los orígenes étnicos, dicen que su judeidad se impone sobre cualquier otra identidad, con aquellos que se definen como tradicionales dando una mayor importancia a este hecho. Cuando se trata de la identidad israelí, hay variaciones sustanciales: los israelíes seculares la dan la mayor importancia. Por el contrario, los haredim no la dan prácticamente ninguna.
Estas variaciones se reflejan en otras partes de la encuesta. En cuanto a la afiliación religiosa, el 46% de los israelíes, entre ellos la mayoría de los inmigrantes de la ex Unión Soviética, se consideran seculares, aunque solamente el 16% afirma que la tradición no juega ningún papel en sus vidas, y un minúsculo 3% se describe como anti-religioso. El 7% se dice Haredi, el 15% ortodoxo y el 32%, en términos generales, tradicional.
En la práctica, el 14% dice respetar "meticulosamente" la observancia de la tradición y el 26% dice hacerlo "en gran medida", mientras que el 44% lo hace "hasta cierto punto".
En un país donde solamente con los certificados estatales de los rabinos ortodoxos se pueden realizar matrimonios, la mitad de los encuestados desearían ver una alternativa de matrimonio civil. Una mayoría también desea que las diversas ramas no ortodoxas del judaísmo tengan un estatuto jurídico similar. La mayoría parece capaz de vivir con el monopolio del Rabinato ortodoxo sobre las conversiones, pero no necesariamente espera convertirse para vivir un estilo de vida ortodoxo, a pesar de que tal estilo de vida es precisamente el que las autoridades de regulan las conversiones requieren. Un 48% incluso aceptaría que las conversiones realizadas por las otras ramas no ortodoxas del judaísmo fueran legales.
Incluso un estudio rigurosamente diseñado como éste utiliza en ocasiones categorías imperfectas: Por ejemplo, aquellos que son escrupulosamente observantes y esos otros que se manifiestan como haredim segregacionistas se ven agrupados indistintamente como "ultraortodoxos". Además, si bien la encuesta se haya hecho pública ahora mismo, aunque las encuestas son del 2009, muy poco después de la última marejada de tensiones entre los ultra-ortodoxos y el resto de la sociedad israelí, podemos decir que se trata de la instantánea de un momento determinado. No obstante, uno puede deducir que los israelíes seculares probablemente no se están convirtiendo en más observantes, y que la población ultraortodoxa, incluyendo a los haredim, está creciendo, mientras que el número de israelíes seculares parece estar en declive.
¿Qué significa todo esto? Se sugiere que si queremos que los israelíes tengan un aprecio más profundo por el judaísmo como religión y civilización, se requiere una mayor inversión e interés. La ventaja que supone para Israel la alfabetización en hebreo no compensa una preocupante falta de estudios judíos. No es un consuelo saber que la mayoría de los israelíes creen en Dios si, lamentablemente, se muestran ignorantes acerca de la historia sagrada que debe informar dicha creencia.
La buena noticia, sin embargo, es que la mayoría de los israelíes son sionistas, y la mayoría quiere que Israel sea tanto un Estado judío como democrático. Una forma de resaltar estos aspectos y fortalecerlos es repensar la manera en que los israelíes están expuestos al judaísmo. La encuesta nos enseña que a los israelíes no les gusta del país el sistema escolar que les obliga a clasificar a sus hijos como "ortodoxos" o "seculares" desde el jardín de infancia. Muchos quieren la opción de poder enviar a sus hijos a unas escuelas con mayor integración curricular. Por lo tanto, la buena noticia es que la demanda de una educación pública pluralista y tradicional es real. Es una lástima, pues, que los planes de este tipo reciban poco apoyo del gobierno.
Para descargarse la encuesta, aquí
Labels: Religión y mística judía


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