Friday, January 10, 2014

El siempre sensato Dan Margalit: Una innecesaria atmósfera bélica (por los inmigrantes ilegales) - Dan Margalit - Israel Hayom



El negligente liderazgo del ex primer ministro Ehud Olmert [N.P.: sí, ese mismo que gestionó tan "positivamente" la Segunda Guerra del Libano y ahora pasean algunos como un ejemplo, frente a Netanyahu, y que se forra con muy buen remuneradas conferencias] es el principal responsable del problema de los africanos infiltrados en Israel. El gobierno de Olmert no se tomó la molestia de extender la barrera a lo largo de la frontera de Israel con Egipto, lo que permitió una infiltración masiva en el territorio israelí. Fue bajo el primer ministro Benjamin Netanyahu, de hecho, cuando la frontera fue finalmente sellada, poniendo fin a la avalancha de inmigrantes africanos que fluyen a través de Egipto a Israel.

Debido a este éxito, los infiltrados ya no están llegando (incluso si justo ayer 10 fueron capturados). Por lo tanto, me resulta difícil entender el fervor con que nuestras autoridades se ocupan de su deportación. Este tema debe ser manejado con buena voluntad, generosidad y empatía. La atmósfera bélica en torno a esta cuestión es innecesaria y perjudicial, y alcanzó nuevas alturas no democráticas cuando los diputados Miri Regev (Likud) y el portavoz de la Knesset Yuli Edelstein (Yisrael Beytenu) impidieron a los representantes de los inmigrantes entrar en la Knesset para una reunión pre-acordada con los diputados.

La raíz del "parlamento" es "parler", es decir, discutir, hablar, y si no pueden hablar en la Knesset, entonces la gente puede tirar coctel molotov en la calle. ¿Dónde está la lógica? ¿Qué nos ha pasado? ¿Y los valores democráticos de Israel?

Ahora estamos atrincherados en una nueva realidad, en la que la sabiduría de muchos sabios no es suficiente para corregir los errores de una cabeza caliente. Un compromiso por parte del gobierno será confundido con una muestra de debilidad. Pero en lugar de prepararse para una lucha, hay espacio para considerar las siguientes tres medidas:
- El gobierno debe continuar con sus esfuerzos para persuadir a los infiltrados de que salgan voluntariamente de Israel, incluso mediante el aumento de los incentivos financieros.  
- También debería convencer a los israelíes que están empujando a los inmigrantes a protestar en las calles y plazas de Tel Aviv a que los inviten a sus propios exclusivos y acomodados barrios del norte de Tel Aviv, al menos para liberar algo la presión del sur de Tel Aviv (una idea ya expresada aquí en varios post y ante la cual los activistas de la izquierda permanecen mudos). 
- También sería inteligente tratar de hablar con los líderes del movimiento de inmigrantes ilegales sobre la determinación de un número de infiltrados a los que se autorizaría a permanecer en Israel, teniendo el resto que irse.
Aquellos a los que se les permita permanecer deberían tener la opción de aprender una profesión para no quedarse atrapados como lavaplatos y barrenderos, así como la opción, en caso de ser seleccionados, de incorporarse al pueblo judío.

PD: Mucho cuidado con las políticas de reunificación familiar, la próxima reclamación de las ONG izquierdistas que sostienen y movilizan  a los inmigrantes ilegales africanos y reivindican su permanencia en Israel, y que siempre están interesadas en terminar con el carácter judío del Estado de Israel

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