Sunday, March 16, 2014

Para la izquierda israelí, la democracia israelí es demasiado democrática - John Podhoretz - Commentary



David Landau, uno de los leones del periodismo israelí publicó un artículo increíblemente revelador en el Haaretz a principios de febrero y proporcionó un ejemplo perfecto del disgusto de la izquierda israelí con el sistema democrático de su nación. Con motivo de los esfuerzos del secretario de Estado de EEUU John Kerry, Landau escribió, "el sueño del campo de la paz israelí se está haciendo realidad". El sueño en sí es el deseo "más anhelado y repetido", aunque Landau advirtió que de él sólo se habla "en privado".

Hay una vuelta de tuerca, sin embargo: ese sueño resulta que no es un estado palestino. Otro estado es el objetivo de dicho sueño. El sueño es "que los gobiernos extranjeros amigos reúnan la voluntad política necesaria para obligar a Israel a poner fin a la ocupación, en aras de su propio futuro, así como en interés de la paz mundial".

No obstante, los izquierdistas israelíes "no se atreven a decirlo públicamente", según escribió Landau, porque han sido intimidados por la sumisión a las reglas políticas de Israel, "una democracia colonialista semi-teocrática". Según parece, la derecha israelí se ha arrogado con éxito "el poder de delinear la reglas del debate público" y la propiedades del uso político de términos como "sionismo" y "judaísmo", y por encima de todos ellos, por el término "patriotismo", que "están a merced de la derecha política, sobre todo la derecha religiosa, por propia definición".

Resulta realmente increíble esta apreciación, pues en realidad es la izquierda israelí la que domina importantes e influyentes sectores como los medios de comunicación, la universidad y el tono de la conversación de las élites del país. Pero lamentablemente, eso no parece influenciar lo suficiente a los malditos votantes. Así pues, la izquierda israelí ha "llegado a la conclusión, con razón, de que para ser realmente escuchada o atendida debe alentar a los gobiernos extranjeros amigos para que intervengan y adopten posiciones duras en contra de la ocupación, por ejemplo, boicots económicos", y todo porque el público israelí "tiene bastante lavado el cerebro por esos términos, y por su empleo por parte de la derecha israelí".

Resulta difícil de imaginar, ¿no creen?, un movimiento político que apoya los boicots económicos contra su propio país y que además promueva duras criticas internas en su propio país por la existencia de dichos boicots. Pero tal es la "profunda injusticia" que el electorado israelí ha infligido sobre el pobre Landau y sus amigos de la izquierda. Y es que esa monstruosidad "colonialista semi-teocrática" les suscita una gran repugnancia y asco, pues parece ser que no piensa en ellos para liderar el país. Serán ingratos...

Tan poderoso es ese "lavado de cerebro" que tanto ha "debilitado" los esfuerzos del campo de la paz de Landau y de sus amigos, que ha reducido su capacidad a "la constante necesidad de esperar y rezar para que los amigos extranjeros de Israel intervengan y rescaten al país a su pesar, imponiendo eficazmente las políticas del campo de la paz·, y todo ello porque el campo de la paz israelí no puede esperar seriamente llegar al poder en Israel mediante la política y unas elecciones democráticas".

Pero bueno, maravilla de las maravillas, parece que finalmente sus súplicas han sido atendidas. La panda de amiguetes extranjeros parece hacerse presente. Y así, en opinión de Landau, "el campo de la paz israelí haría bien en aprovechar las advertencias del secretario Kerry como una prueba de que su sueño de una intervención extranjera comienza a hacerse realidad, permitiendo que el debate público nacional e internacional pueda ser empujado de nuevo hacia unos parámetros pragmáticos".

Landau ya es conocido por haber dicho a Condy Rice, cuando era la secretaria de Estado de Bush, que Israel debía ser "violado por los EEUU" por su propio bien. Esa fue una forma bastante repugnante de revelar una profunda verdad acerca de él, de la izquierda israelí, y de sus partidarios en los Estados Unidos, como por ejemplo J Street.

Ellos ya no sólo desean que sus propias políticas sean impuestas al cuerpo político israelí que previamente las ha rechazado. También desean que se haga de una manera que haga daño. En suma,  quieren que el electorado israelí, que no les vota libremente, sea degradado, castigado, humillado y "violado" por el pecado de rechazarles a ellos y a su quimera de la paz.

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