Thursday, May 15, 2014

"Valentísima y osada" reacción de las élites políticamente correctas ante el secuestro e islamización de unas niñas nigerianas: hashtag y selfies



Boko Haram y las élites liberales - Jonathan S. Tobin - Commentary

Algunos dentro de la derecha política se están burlando de la "ofensiva" vía Twitter que están llevando adelante la administración Obama y las élites progresistas y de Hollywood contra los terroristas islámicos de Boko Haram, quienes han secuestrado a unas 300 niñas nigerianas de sus escuelas y luego se han jactado primero de venderlas como esclavas al mejor postor y luego de utilizarlas como rehenes y mercancías de intercambio. Mientras todo el mundo está de acuerdo en que su secuestro masivo y el esfuerzo por comerciar con esas niñas resultan indignantes, algunas personas piensan que hay algo ligeramente absurdo en el hecho de que parezca que la principal respuesta de Occidente a esta última versión de depredaciones islamistas sea subir un tweet al respecto. Tienen razón.

Vamos a especificar que burlarse especialmente de la primera dama por unirse al coro de los tuits de #bringbackourgirls es una reacción un tanto mezquina y fuera de lugar. En el haber de la señora Obama está utilizar su enorme prestigio internacional para ayudar a dramatizar la situación de esas niñas y así añadir más fuerza a la ira desatada por este secuestro. Ni ella ni ninguna de las estrellas de Hollywood que utilizan sus cuentas de Twitter para ponerse del lado de los que tratan de deshacer esta injusticia no tienen que pedir disculpas por su actuación. Teniendo en cuenta que demasiada gente de esa misma élite a menudo reserva sus declaraciones públicas para asuntos sin importancia o, peor aún, vendiendo esa típica sabiduría convencional sobre ciertos problemas que sigue la moda de las perogrulladas progres, ninguno de ellos puede hacer mucho al respecto de Boko Harm salvo declarar su oposición, y es bueno para ellos hacerlo.

Pero una vez que hemos defendido la reacción de indignación en Twitter, es el momento de admitir que Rush Limbaugh pudo haber tenido razón la semana pasada cuando señaló que algunos de los que ahora se han movilizado en Twitter defendiendo la suerte de estas niñas secuestradas, podrían estar bajo la ilusión de que lo que hacen constituye algo muy importante o incluso una respuesta tangible a la delincuencia religiosa. Al igual que los aislacionistas que deberán explicar por qué ahora creen que resulta apropiado que los EEUU hagan algo con la suerte de esas 300 niñas, pero que hasta ahora mismo abogaban por una retirada estadounidense de su participación en la guerra contra el terrorismo islamista, los liberales y progresistas deberían examinar la desconexión entre su indignación y la débil de la política exterior de la administración Obama, esa que tanto han ovacionado.

¿Es pedir demasiado que alguien que se muestre enojado por la acción de los Boko Haram tiene que entender que conseguir el regreso de las chicas, o bien ayudar a los millones de hombres, mujeres y niños amenazados por el terrorismo islamista, requiere más que un hashtag y un selfie? Aunque la izquierda todavía se burla y desprecia a los neocon por "belicistas", cómo es posible que estos adeptos al Twitter puedan creer de verdad que cualquier acción por debajo de la fuerza logrará conseguir rescatar a estas niñas, si es que todavía es posible, después de que tanto el gobierno de Nigeria y el resto del mundo se han estremecido por su suerte en las últimas semanas?

Las redes sociales son una efectiva herramienta de marketing y de información, pero los terroristas solamente serán derrotados por la fuerza, no redactando severos tweets. A todos nos gustaría creer, tal como lo piensa el columnista del New York Times Nicholas Kristof, que la educación derrotará a los Boko Haram a largo plazo. Pero una administración como la de Obama, la cual esperó años antes de designar a esta filial de al-Qaeda como un grupo terrorista, y cuyas tácticas de "liderar desde detrás (a distancia)" crearon el vacío de poder en Libia facilitó al apogeo de ese grupo terrorista, no puede eludir su parte de responsabilidad por el hecho de que ahora funcione con aparente impunidad.

Nos guste o no, Occidente está enfrascado en una larga guerra contra el terror islamista. Retirarse de Irak y Afganistán no supuso acabar con ella. Tampoco lo hará la distensión con Irán o la presión sobre Israel. Todo eso requiere de una paciencia de la que las democracias a menudo carecen y la voluntad de mantener tanto la vigilancia como una política agresiva, tal como debe mantener EEUU aun cuando prefiramos quedarnos en casa y cuidar nuestros propios jardines. Pero sobre todo se requerirá de los estadounidenses, tanto la persona común y corriente de la calle como de la élite de Hollywood, para entender que incidentes como el secuestro Boko Haram no pueden aislarse de un conflicto que preferirían olvidar o pretender que solamente estaba provocado por la política de la administración Bush.

Así que tuiteen acerca de estas chicas nigerianas todo lo que quieran, chicos de Hollywood. Pero mientras ustedes están piando sobre las chicas nigerianas, mientras asisten a los actos para recaudar fondos para el presidente que ha debilitado nuestra capacidad de influir en los acontecimientos en el extranjero, sólo deberían recordar que si ustedes realmente quieren ayudar a las niñas y a las innumerables otras víctimas potenciales de terrorismo islamista, es necesario también apoyar una América fuerte y el uso de la fuerza para defender los valores en los que  creemos.

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