Thursday, August 21, 2014

Cinco comentarios sobre el enlace entre Mahmoud y Morel, y los problemas de los matrimonios mixtos - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Israel entre repentinamente en frenesí por los matrimonios mixtos. ¿La razón? Un hecho no más que anecdótico: una mujer judía decidió casarse con un hombre árabe (musulmán). Celebraban su boda a principios de esta semana. Un gran acontecimiento para ellos, un no acontecimiento para la opinión pública. Es decir, excepto por el hecho de que un grupo derechista radical llamado Lehava insistió en organizar una manifestación contraria al enlace en sus proximidades. Los medios de comunicación, siempre en busca de controversia y posiblemente aburridos de las conversaciones y el impasse en Gaza, y con necesidad de material fresco, se volvieron hacia esa manifestación para convertirla en un espectáculo nacional. Escenas desagradables de barbudos judíos gritando "Mahoma está muerto", junto con los puntos de vista de ciertos políticos que vieron la oportunidad de marcar algunos puntos, ocuparon a Israel durante 24 horas. Se pidió a los expertos que analizaran el caso. Los rabinos fueron convocados a los programas de entrevistas. Se instó a los líderes a "responder". La asimilación, por un breve momento, reemplazó a "los túneles" como la gran amenaza para la supervivencia de Israel.

Aquí hay 5 comentarios sobre esta controversia (que cuando lean esto ya no será noticia):

1.- Los judíos israelíes no están bajo ninguna seria amenaza de asimilación por una razón muy simple: no tienen a nadie con quien casarse sino con su propia gente. En la mayoría de los casos, y para la mayoría de los judíos, los árabes israelíes no son una opción. Las diferencias en la cultura, y más aún la tensión entre las dos poblaciones, hacen que este tipo de matrimonios sean bastante raros. Y además, cuando los judíos representan a la amplia mayoría, yo esperaría que fuera la minoría árabe la que se preocupara por la asimilación, no los judíos.

Sí existen en cambio otros tipos de matrimonios entre judíos y no judíos: aquellos judíos que se casan con inmigrantes de la ex Unión Soviética que no son reconocidos como judíos por el Rabinato. Aquellos que juzgan este tipo de uniones con criterios exclusivamente halájicos ortodoxos, tienen un problema con ellos. Pero cuando nos fijamos en estos matrimonios de una manera más relajada - sobre todo pensando en la cultura de estas casas de nueva creación -, resulta difícil verlos como una "asimilación" real. Estos hogares, que se sienten bienvenidos por la mayoría de los israelíes, serán hogares judíos.

2.- Que Israel no tenga un verdadero problema con los matrimonios mixtos no quiere decir que no tiene un problema con su actitud hacia el matrimonio mixto. El problema de actitud se presenta bajo dos formatos principales:

Uno: La falta de interés a la hora de formular un enfoque razonable de por qué son tan importantes los matrimonios judíos. Es decir, los israelíes no están molestos por este problema y por lo tanto no piensan en él, y por lo tanto tienden a ofrecer una débil resistencia a él. Como he demostrado hace no mucho tiempo sobre la base de las estadísticas, un buen número de israelíes "con mucho gusto hubieran optado por matrimonios mixtos" si hubieran tenido la oportunidad.

Dos: Un sentido de histeria. Mientras que muchos israelíes se muestran tranquilos acerca de la posibilidad de los matrimonios mixtos, otros se muestran demasiado excitados ante este tema sin razón. Esto quedó demostrado durante la efímera y reciente controversia sobre la boda, sobre todo cuando se utilizaron con frecuencia palabras como "holocausto", "desastre", "calamidad" y otras cosas semejantes. Echen un vistazo a este ejemplo: "Los matrimonios mixtos en Israel son simplemente una catástrofe", dijo el venerado rabino sionista religioso Jaim Druckman. Excepto que no es cierto. Ni siquiera se aproxima.

3.- Debo decir que las respuestas de muchos líderes políticos israelíes a la controversia suscitada por la boda fueron sorprendentemente medidas y razonables. Tendieron a denunciar esa desagradable manifestación contraria al enlace y, sin querer generar controversia, se mostraron desfavorables a los matrimonios mixtos.

Echen un vistazo a la respuesta de Yair Lapid, el líder del partido secular Yesh Atid, y un hombre considerado por los israelíes ultra-ortodoxos como su acérrimo enemigo: "Si mi hijo viniera a verme mañana y me dijera: 'Papá, quiero que conozcas a Rona, ella es [cristiana] ortodoxa o católica, y quiero casarme con ella y que mis hijos no sean judíos', ¿Me molestaría esto? Realmente, sí me molestaría".

Escuché la entrevista a Lapid en la radio. A raíz de ello, hubo otra entrevista a la ex líder laborista Shelly Yachimovitz. Su respuesta a los comentarios de Lapid: "Estoy de acuerdo con cada palabra". Las opiniones de estos dos líderes seculares no parecían lejos de la opinión expresada por el líder sionista religioso Naftali Bennet.

4.- La verdad debe ser dicha: Es más difícil para muchos israelíes tragarse la amarga píldora de matrimonios mixtos entre una mujer judía y un árabe musulmán de lo que es aceptar el matrimonio mixto con un cristiano noruego voluntario en un kibbutz. Así que sí, hay un núcleo de racismo en algunas de las respuestas a la reciente boda. En realidad, no resulta sorprendente, la gente por lo general tiende a ser menos favorable a las uniones con personas de quienes sospechan. Pero eso no es excusa. El tema de las tensas relaciones entre judíos y árabes israelíes debe ser abordado con la mayor urgencia y tan vigorosamente como sea posible (pero no esperen que sea resuelto a corto plazo).

5.- Traten de recordar que Israel es un pequeño país muy curioso. Tendemos a ser muy conservadores en algunas cosas - o tenemos de nosotros una imagen así (una imagen que esta polémica boda podría fortalecer) -. Pero también somos uno de los países más liberales de la tierra en otros asuntos. Consideren esto: la semana pasada, y con muy poca fanfarria esta vez, Israel extendió la "ley de retorno" a las parejas de los homosexuales judíos. Así que cuando oyen decir que Israel se está convirtiendo en una "teocracia" o que está "gobernado por los rabinos", o cosas por el estilo, no piensen en un grupo pequeño haciendo mucho ruido a su alrededor, piensen en el Israel oficial que está cambiando sus políticas de un manera que tendrá un impacto real en los nuevos inmigrantes.

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