Monday, August 11, 2014

Cuando callen las armas – Daniel Gordis - JPost



El último domingo por la noche, mi esposa y yo decidimos ir a cenar con unos amigos. Hicimos las reservas para las 8 de la noche, cuando el restaurante debería estar lleno. Pero cuando llegamos, ninguna otra alma estaba presente. Cuando nos llevaban hasta nuestra mesa, le dije en broma a la camarera, "Ha sido una buena idea hacer las reservas". "Es tiempo de guerra", me dijo sin devolverme la sonrisa. "Esto es lo que pasa".

Ella era una joven de, probablemente, menos de 30 años, y lo suficientemente profesional, pero sin lugar a dudas un tanto hosca. Sin embargo, ¿quién podría culparla? ¿A quién podría tener en esos momentos en Gaza? ¿A un novio, a un hermano, .a ambos? Resultaba difícil tratar de hacer su trabajo mientras las circunstancias  eran tan molestas, así que le dije un poco más tarde: "Sabes, estos son días imposibles. Pero esto no va a durar para siempre. Habrá un final". Se detuvo, puso mi plato de comida delante de mí, y dijo: "No hay duda. La única pregunta es ¿el final de qué?"

Ella no está sola al pensar así. Por supuesto que no. Detrás de toda la cháchara - proclamas de los políticos, tuits y links a videos de "ataques militares", y de todas las organizaciones que tocan la trompeta al defender la legitimidad de la causa de Israel y la necesidad de esta guerra horrible, hay otro Israel. Hay un Israel herido. Existe cierta tristeza ahí, entre los "chicos" de 20 años, una silenciosa desesperación. No es que no podamos "ganar", ellos saben que podemos. Es que creen que nunca habrá un final a todo esto. Y eso lo cambia todo.

Esta no es una nueva operación, o una nueva guerra. Esta es la última batalla de la Guerra de la Independencia de 1948, la lucha permanente del pueblo judío para crear un nuevo hogar en su patria ancestral. Nuestros vecinos nunca nos han aceptado, y cada vez más, el mundo tampoco.

En medio de una clase que estaba dando, una estudiante luchaba por no llorar. Ella también tenía un novio "allí". Ella también había estado despierta toda la noche preocupada. También estaba tratando desesperadamente de mantenerse unida. Un estudiante junto a ella murmuró en voz alta: "Si mis hijos van a tener que vivir constantemente de esta manera, ¿es justo criarlos aquí?". Otro estudiante había obtenido un permiso de 24 horas del frente. Otros estudiantes, que no habían oído hablar antes de él, se reunieron a su alrededor. "¿Cómo estás?" Forzó una sonrisa. Y luego se le preguntó: "¿Cómo de mal está la cosa ahí fuera?" Sus ojos se abrieron de repente. "Gaza es sólo escombros", dijo. Parecía que iba a llorar. Los costes de mantenerse con vida aquí, no importa cuán justificados sean, son horribles. Luego se dirigió a su casa durante unas horas, y desde allí, de vuelta al frente.

Tenemos delante de nosotros largos días oscuros, pero no es demasiado pronto para saber que cuando esto termine, nada será igual. Los túneles son la imagen del fin de nuestra vulnerabilidad, la respuesta del mundo a la imagen perfecta de nuestra soledad.

"¡Muerte a los judíos!", cantan en París, Berlín y Amsterdam. En un café de Bélgica se podía leer: "Los perros son bienvenidos (un animal impuro para los musulmanes), los sionistas (judíos en turco) terminantemente no".

¿Quiénes conformamos esa "mayoría de nosotros"? Son los hombres y mujeres jóvenes que están demostrando, día y noche, que su generación, ella también, tiene lo que se necesita tener. Pero la mayoría de nosotros también somos una generación que va a tener que escuchar de parte de sus líderes por qué estamos aquí, por qué lo que estamos construyendo es tan importante.

El auge de la alta tecnología en Israel sin duda es un logro deslumbrante, pero esa no es una razón para un Estado judío. Es gozoso disfrutar de los vinos israelíes de clase mundial, pero ellos tampoco son la razón por la que estamos aquí.

¿Entonces por qué estamos aquí? Esa es la pregunta que va a pasar mucho más de este país cuando los uniformes vuelven a los armarios y se consiga que los cañones permanezcan distancia. Es la pregunta que estos jóvenes van a querer oír escuchar en su sociedad. Ellos van a querer saber que ésta es una lucha por nuestros hogares, pero también por una visión. Quieren creer que esta lucha vale la vida de los hijos que aún no han tenido.

¿Estamos escuchando? En 1956, el totalmente secular Moshe Dayan pronunció un panegírico de Roy Rotenberg, el kibbtuzim asesinado en Nahal Oz, donde mezclaba imágenes y lenguaje bíblico.

Menachem Begin era constitucionalmente incapaz de decir algo sin hacer referencia a la “historia majestuosa los judíos", sin citar el canon judío.

Para David Ben-Gurion, lo que estábamos construyendo aquí iba a ser un reflejo directo de la visión de los profetas.

Los tres, tan diferentes como eran, tenían una idea de dónde veníamos y hacia dónde nos dirigíamos. Ellos escucharon los acordes de una música judía unitaria para el mundo. La generación más joven de "la mayoría de nosotros" tiene sed de escuchar algo de eso nuevamente.

¿Cuando el polvo se asiente, seremos honestos? Las decenas de miles de personas que se reunieron en Tel Aviv a finales de junio para orar por los tres muchachos - a quienes ya casi no se menciona - eran casi enteramente religiosos. A menos que estemos bajo el fuego, nunca discutimos de los abismos existentes entre nosotros. A menos que estemos bajo ataque, no nos preguntamos ¿quién va a vivir aquí y cómo vamos a vivir juntos?

Cuando no estamos en guerra, no hay una conversación nacional acerca de cómo debe ser el Israel judío, y cómo de judío debería ser Israel.

Cuando callen las armas, ¿realmente vamos a soportar al sector haredi que, en su mayor parte, no ha hecho nada para proteger este hogar nacional? Cuando el polvo se asiente, ¿qué vamos a hacer con esos matones judíos que han golpeado a árabes israelíes? Cuando el polvo se asiente, ¿sabremos cómo continuar desde donde Herzl, Jabotinsky, Kook y Berdichevsky nos dejaron?

Se trata de un terremoto, que no haya duda ninguna. Cuando callen las armas vamos a tener la necesidad de renovar una visión que combine determinación con tolerancia, fuerza con decencia absoluta, libertad individual junto con un sentido de servir a algo más grande que nosotros mismos.

¿Podemos lograrlo? El suelo está temblando ahora por aquí, y no es sólo a causa de los cohetes. Cuando las armas callen, esta sociedad debe prepararse mejor para empezar a hablar.

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