Tuesday, August 12, 2014

Ha llegado la hora de que nosotros, los izquierdistas, admitamos que el experimento de la retirada de Gaza falló - Shahar Ilan - i24news



Incluso después de la reciente guerra en Gaza, no está del todo claro si la desconexión de Gaza en 2005 fue un error o no. Es muy posible que tuvieramos que llevar a cabo ese difícil experimento para ver si podíamos poner fin al terrible derramamiento de sangre de nuestros soldados en la Franja de Gaza. Pero una cosa está clara: errónea o no, en retrospectiva, la retirada fue un fracaso y ha llegado la hora de que reconozcamos ese hecho. Cualquier persona, como yo, que quiere que una presencia relevante de la izquierda en Israel, tendrá que encontrar una visión nueva y mucho más convincente que el proceso de Oslo o las desconexiones adicionales.

Con Oslo todavía era posible evitar la introspección. Es imposible decir qué hubiera pasado si Rabin no hubiera sido asesinado y si Netanyahu no hubiera llegado al poder. Pero no se puede evitar el hecho de que el proceso de Oslo falló. Se basaba en el supuesto de que la parte palestina era un socio viable que pensaba como nosotros y que como nosotros se esforzaban como principal prioridad en buscar la prosperidad y la calma. Desde la Segunda Intifada, el público israelí ya no cree que haya un socio palestinos. Los socios no suelen enviar a terroristas suicidas para que se inmolen en el corazón de los centros de población civil israelíes.

Pero después de la fallida desconexión, el centro y la izquierda israelí no tienen más remedio que volver a tomar en cuenta sus estimaciones. El hecho de que fuera un hombre del Likud, Ariel Sharon, quien llevara a cabo la desconexión no es realmente relevante pues lo hizo con el total apoyo del centro y de la izquierda, y contra la cruda oposición de la derecha, y después de la desconexión, también fundó un partido definitivamente de centro, el Kadima.

No se equivoquen, no estoy argumentando que el desmantelamiento de los asentamientos con la retirada de Gaza, lo que la derecha llama la "expulsión", fue una acción equivocada. Ni un solo asentamiento judío en Gaza estaba justificado, y no había ninguna razón para que incluso un israelí resultara lastimado o dañado con el fin de mantener su asentamiento allí. Estoy hablando del experimento que llevamos a cabo para ver qué pasaba si dejábamos Gaza a los palestinos, y dejábamos que se gobernaran ellos mismos. Era muy importante y necesario probarlo, a pesar de que se hizo evidente que las cosas funcionaron para peor.

Es triste decirlo, pero todo aquel que nos advirtió que retirarnos de Gaza sería peor que permanecer allí, tenía razón. Dicho esto, sería genial si la derecha pudiera suprimir la necesidad de llevar a cabo esa introspección en nombre del centro y de la izquierda. ¿Quién mejor que esos radicales derechistas para saber cuán desalentador puede llegar a ser cuando otros te hacen el trabajo (es decir, en el caso del asesinato de un líder elegido democráticamente) y cómo te disuaden de hacerlo tu mismo?

Funcionamos con el supuesto de que Hamas está conformado por gente como nosotros. Pero esto es cierto sólo parcialmente. Son personas como nosotros, pero no son como nosotros. Son personas que fingían que estaban luchando por la independencia y que cuando se les dio la oportunidad de gobernarse ellos mismos en Gaza, lo único que le importó era prepararse para la guerra. Son personas que recibieron miles de millones de dólares que podrían haber sido utilizados para hacer de Gaza un puerto floreciente del Oriente Medio y en vez de ello los gastaron en miles de cohetes y túneles del terror. Son personas que parecen ebrios de nuestros muertos, así como de los suyos propios, especialmente de los niños, y que ven a las víctimas como combustible para el fuego de la Revolución Islámica. Así que para ser claros: ellos son de otro mundo y de otra época, un mundo y una época donde no tiene ningún valor la santidad de la vida humana.

Claro que ustedes podrían responderme a todo lo dicho anteriormente que si sólo hiciéramos la paz con la Autoridad Palestina todo sería diferente. Pero eso no es del todo cierto. En primer lugar, porque ya hemos visto cuan frágiles son los regímenes árabes seculares. Ahora está claro, por ejemplo, que Israel no puede dar su consentimiento al establecimiento de un Estado palestino en el que las organizaciones islámicas puedan controlar el gobierno. Si Egipto ha podido prohibir a los Hermanos Musulmanes, no hay ninguna razón para que la Autoridad Palestina no pueda hacer lo mismo.

También es importante recordar que Hamas construyó su infraestructura de túneles sin importarles la falta de progreso en el proceso de paz. Es incluso posible que se construyeran para sabotear el proceso. Esa es la manera en la que en este cruel Oriente Medio el proceso de paz siempre conduce a más terrorismo. Eso no quiere decir que uno tenga que evitar dicho proceso de paz. Pero sí quiere decir que uno tiene que saber que la paz tiene un precio al igual que su ausencia.

Así pues, ¿qué es lo que propongo? Por ahora, ofrezco principalmente alimento para el pensamiento. No tengo respuestas fáciles. Pero está claro que el centro y la izquierda tendrán que llevar a cabo algún profundo examen de conciencia y encontrar iniciativas de paz adaptadas a esos palestinos con los que estamos negociando, no con aquellos otros con los que nos gustaría negociar. Al igual que esperamos que la derecha israelí no se vuelva mesiánica y confíe en la oración y en los milagros cuando se trata de la suerte del país, también tenemos que exigirnos a nosotros mismos ser racionales.

Cualquier proceso de paz tendrá que garantizar que un movimiento islámico nunca tome el poder en nuestra frontera. Sí, no es fácil de aceptar que nuestros enemigos sean tan problemáticos. Pero uno no elige a sus enemigos.

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