Thursday, August 14, 2014

La situación de Gaza: no se trata de halcones vs palomas, sino de pesimistas frente a optimistas - Shmuel Rosner - Jewish Journal


Moshe Sharett

1.- El 12 de abril de 1954, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Moshe Sharett, sostuvo una conversación con algunos de los representantes de Israel en el extranjero. Sharett fue el primer ministro de Asuntos Exteriores de Israel y su segundo Primer Ministro, y era bastante pesimista en comparación con muchos de sus colegas. Su resumen de esta discusión, del 30 de abril, fue encontrado y enviado a mí por Adi Schwartz, un escritor y editor que está investigando actualmente las primeras etapas de la diplomacia pública de Israel.

El trasfondo, según me explicó, era una queja presentada a Sharett por los embajadores de Israel. Las políticas de Israel, le dijeron, su inclinación a atacar la fortaleza (como represalia) de sus vecinos árabes, hace que sea difícil para ellos hacer su trabajo. Querían que Israel fuera más considerado y tuviera en cuenta las sensibilidades exteriores, y que reflexionara sobre la oportunidad de las acciones militares.

La respuesta de Sharett a estos embajadores es fascinante por su relevancia actual:
"¿Quieren que seamos más considerados con los judíos de Nueva York y con el estado de ánimo de las superpotencias", dijo en una conferencia a sus subordinados, "o bien que seamos más considerados con la situación de la población israelí?". 
"Si tenemos en cuenta lo que dice la gente en Londres, Washington y Nueva York, primero tendremos que tener en cuenta lo que piensan los israelíes a los que enviamos a vivir cerca de las fronteras".
Los israelíes que actualmente viven cerca de la frontera, en la zona de Gaza, tienen mucho que decir en estos días. A principios de esta semana dieron parte de sus pensamientos al Jefe del Comando Sur. Justo después del inicio del alto el fuego inicial de 72 horas, durante la semana pasada, las Fuerzas de Defensa de Israel alentaron a los residentes de estas comunidades cercanas a la frontera sur, y que habían abandonado sus hogares durante la guerra, a regresar a ellas. Lo hicieron, y rápidamente descubrieron que la creencia en la llegada de la calma había sido demasiado apresurada. El jefe del Comando Sur tuvo que admitir que se había cometido un error, y que la guerra no ha terminado hasta que alguien cante en El Cairo.

Mientras escribo este artículo, las conversaciones están de nuevo en marcha, y otro alto el fuego de 72 horas se prepara (se ha acordado uno de 100 horas). ¿Pero qué pasa después? Una cosa es cierta: El gobierno no va a cometer el mismo error y va a llamar prematuramente a la gente a regresar a sus hogares. Y al igual que Sharett, va a recordar que las opiniones de los residentes que necesitan protección no son menos importantes que las opiniones de los mediadores y de los diplomáticos.

2.- Cuanto menos tiroteo había alrededor de Gaza, más ruido existía en Jerusalén. El ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, propuso en una reunión de la Knesset dar a la ONU un papel más activo en el gobierno de Gaza, y expresó su oposición a dar un papel tan o más activo al presidente palestino Mahmoud Abbas. La ministra de Justicia, Tzipi Livni quiere exactamente lo contrario: dar a Abbas un papel más activo y revivir la esperanza de un proceso de paz. El problema para Netanyahu, como para sus emisarios enviados a El Cairo para manejar las negociaciones, era doble - o tal vez triple -: Cómo mantener la arena política interna tranquila, cómo llegar a un acuerdo para un alto el fuego más prolongado, y cómo llevar a cabo este último alto el fuego de una manera compatible con la búsqueda de una solución más estable a largo plazo para el problema de Gaza.

Una cuestión sobre la que hay que hablar mucho, pero donde no hay acuerdo, es si la guerra hizo la suficiente impresión como para que sea el motor para un cambio gradual en Gaza.

Pensando en las opiniones de los funcionarios y ministros israelíes, es habitual que los observadores separen a las "palomas" de los "halcones", y a los que quieren "eliminar" el gobierno de Hamas de los que tratan de utilizar el pretexto de la guerra de Gaza para volver a encender el proceso de paz y las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina.

Sin duda, esta es una forma posible de entender las posiciones de los líderes israelíes, pero otra posibilidad es dividirlos no por su posición de cara a Hamas y al proceso de paz, sino más bien por su nivel de expectativa de cambios. Existen los optimistas, "aquellos que creen que Israel tiene el poder para lograr un cambio real, ya sea mediante el derrocamiento de Hamas o mediante el fortalecimiento de líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas", y están los pesimistas, "los que piensan que no hay ganadores y perdedores decisivos en esta guerra, y que lo mejor que Israel puede esperar es un tiempo de espera en una larga batalla".

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