Wednesday, August 20, 2014

Los dos aspectos más alarmantes de la detención del envió de misiles a Israel - Shmuel Rosner - Jewish Journal



La decisión de la administración Obama de detener una transferencia de misiles Hellfire solicitada por Israel - una decisión por vez primera relatada por el The Wall Street Journal y posteriormente confirmada por funcionarios de las administraciones de ambos gobiernos - ha planteado como era de esperar un relativo nivel de discusión acerca de la "crisis" entre EEUU-Israel. Varios comentarios dignos (y otras menos dignos) se han realizado sobre dicho incidente. Me gustaría añadir algo de mi cosecha.

¿Un show para nada o algo importante?

El hecho más importante y más preocupante de esta fuga de información sensible - una fuga que probablemente estaba destinado a poner públicamente a Israel sobre aviso - es que carece de una coherencia explicable. Por lo general, cuando la parte más fuerte de una alianza (en este caso, los EEUU) pone sobre aviso a la parte más débil (en este caso, Israel), hay una razón inmediata: "Los EEUU quieren algo, pero Israel no está dispuesto a aceptar la posición estadounidense; por lo tanto la administración americana ejerce presión sobre Israel; Israel acaba cediendo (o no)".

Tengan en cuenta estos dos ejemplos:

En agosto de 1982, Ronald Reagan le dijo al primer ministro de Israel Menachem Begin que el bombardeo de Beirut "tenía que parar o toda nuestra futura relación estaba en peligro" (así es como Reagan volvió a contar la historia de esa famosa conversación en su diario). The New York Times informaba en el momento de la conversación y citando a la dura declaración de la Casa Blanca: "El presidente llamó por teléfono el primer ministro Begin con relación al reciente bombardeo en Beirut... El presidente dejó claro que es imprescindible que se observe el alto el fuego absolutamente... Se debe mantener".

Siguiente historia: Diez años más tarde, los EEUU - esta vez fue la administración Bush - estaba presionando a Israel: Detengan la construcción de asentamientos en Cisjordania y en la Franja de Gaza, o ustedes no conseguiran los 10 billones de dólares que Estados Unidos les garantiza, y que Israel necesita, para la absorción de inmigrantes de la ex Unión Soviética.

El primer ministro Yitzhak Shamir se negó a ceder, pero al menos estaba claro lo que los EEUU querían y el precio que Israel debía pagar por negarse a seguir el juego.

El incidente actual es un misterio. No sabemos qué es lo que los EEUU está tratando de lograr al detener el envío de las armas. Veo varias posibilidades (hay probablemente más):

A.- Humillar a Netanyahu: Ciertamente, no hay un gran amor entre esta administración y el gobierno de Netanyahu, y retener el envío puede ser sólo uno de estos insultos o desplantes con ningún propósito claro en mente. Si este es el caso, resulta infantil.

B.- Para tratar de que Netanyahu fuera más flexible en las negociaciones de El Cairo: Si este es el caso, es decir, como escribió David Horovitz en el Times of Israel, los EEUU está ayudando activamente a Hamas (Horovitz realizó una afirmación aún más grave: que a estas alturas, cualquier reyerta pública entre los EEUU e Israel sirve a Hamas).

C.- Para presionar a Israel para que haga algo que se niega a hacer, algo que todavía no se ha hecho público: Si este es el caso, es probable que obtengamos más pistas en los próximos días sobre el asunto objeto de diferencias.

Si yo tuviera que poner mi dinero en una de estas opciones, me quedaría con la opción A, es decir, la humillación pública por nada. Esto significa que las relaciones entre los gobiernos han llegado a un punto tan bajo que ya ni siquiera necesitan una razón para dañarse el uno al otro. Por supuesto, esto hace que la administración Obama se vea bastante mal y que su política sea inexplicable. Venganza y mezquindad no son precisamente signos de una política exterior sana, seria y eficaz. Pero también debería preocupar bastante al gobierno de Netanyahu, porque esto significa que el castigo de los EEUU llegará sin ni siquiera dar a Israel una opción: ni siquiera se le dará la oportunidad a Israel de ceder bajo presión o soportar la presión.

Seth Mandel hace el argumento (en Commentary) que, al detener la administración Obama ese envío, perdió su "última defensa desesperada" de Israel. He escuchado aseveraciones similares de otros estadounidenses que no son, hay que reconocerlo, los más grandes admiradores de Obama.

El argumento es el siguiente: En los últimos seis años de duras relaciones, hubo muchos períodos de gran tensión entre los dos gobiernos sobre tal o cual tema. En tales ocasiones, cuando la disputa se hizo pública y el gobierno de Obama tuvo que enfrentarse a preguntas sobre su compromiso con Israel, la respuesta era que en materia de seguridad su apoyo era sólido como una roca. De hecho, la asesora de Seguridad Nacional Susan Rice lo repitió hace apenas dos semanas: "Nuestro compromiso a la hora de proteger la ventaja militar cualitativa de Israel sigue siendo absoluto. Pregúntenle a los generales de Israel. Nuestra asistencia de seguridad a Israel está a un nivel récord". E Israel, por buenas razones, le siguió la corriente en muchas de estas ocasiones - como cuando Netanyahu, tras la reelección de Obama, lo felicitó y destacó las estrechas relaciones de seguridad como una "roca sólida" -.

En verdad, la diferenciación entre "relaciones de seguridad" y otras relaciones son difíciles de expresar. La seguridad no solo depende de los envíos de armas, sino también de muchas otras cosas, entre las que figura el apoyo de una superpotencia. Si los EEUU envía armas a Israel pero quiere que renuncie a aspectos de su seguridad de cara a Hamas, la afirmación de que las relaciones de seguridad son una "roca sólida" se vuelve más difícil de defender. Sin embargo, el argumento de Mandel va más allá y afirma que incluso si la seguridad o la defensa están estrechamente definidas, "ahora sabemos que el presidente no está plenamente comprometido con la seguridad de Israel".

¿Es eso cierto? No estoy seguro de que sea así, pero creo que Mandel está en lo cierto.

Por un lado, no creo que sea verdad porque la detención de uno, o incluso cinco, de los envíos de armas, cuando Israel puede sobrevivir sin ellos, por ahora, no significa sin embargo una clara declaración de falta de interés al respecto de la seguridad de Israel. Una defensa razonable de la acción de Obama sería: 1.- Si esto se convirtiera en urgente para la seguridad de Israel, se produciría el envío, y 2.- aunque retrasara un envío, ha remitido una gran cantidad de armas a Israel, posiblemente más que algunos de sus predecesores.

Así que no veo el asunto tan claro como para decir que "Obama no se preocupa por la seguridad de Israel". Pero veo otra cosa que me parece bastante inquietante: a Obama ya no le importa si la gente dice que él no se preocupa por la seguridad de Israel.

Me explico: Durante seis años fue importante para la administración Obama separar "las relaciones de seguridad" de "las relaciones diplomáticas", debido a que esa separación le ha permitido envolverse en "su apoyo a Israel", incluso cuando tenía amargas peleas con el gobierno israelí. Cuando las relaciones eran muy tensas, la pretensión era que mantener estrechas relaciones era muy importante para la administración Obama. Por supuesto, parte de ello es porque era verdad: las relaciones siguen siendo fuertes. Los EEUU e Israel tienen lazos lo suficientemente fuertes como para sostener un periodo de tensión entre los dos gobiernos.

Ahora introduzca el último incidente, que por lo menos daña de manera significativa a Obama. De pronto, el gobierno de Obama decide lanzar un fuerte aviso en un área en el que supuestamente no entraría.
Esto puede significar una de estas dos cosas:

- O bien el equipo de Obama se ha dado cuenta que Israel no presta atención a menos que se le envíe un mensaje en su ámbito más sensible. Y quiere que Israel preste atención a algo (véase las mencionados tres posibilidades).

- O al equipo de Obama ya no le importa lo que los observadores puedan pensar acerca de su política hacia Israel y ya no está preocupado por la posibilidad de perder su principal herramienta de propaganda de "que apoya a Israel".

Si ya no se preocupa por verse como el gran apoyo de Israel, este es un cambio significativo respecto a lo que hemos visto en los últimos seis años. Este es un cambio mucho más importante que un envío de misiles Hellfire.

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