Sunday, November 02, 2014

La administración Obama ha convertido a Netanyahu en su saco de boxeo - Ben-Dror Yemini - Ynet



La administración estadounidense está pasando por momentos especialmente malos. Fracasó en Irak. Fracasó en Libia. Fracasó en Afganistán. Trató de ser amable con el mundo musulmán, y en respuesta, el mundo musulmán se está convirtiendo en mucho más hostil hacia los Estados Unidos.

Pero en lugar de embarcarse en un necesario auto-examen, la administración Obama ha convertido a Israel y a su primer ministro Benjamin Netanyahu en su saco de boxeo.

Al parecer, Netanyahu es el culpable de la desintegración de Libia y de la lenta reapropiación de Afganistán por los talibanes. En lo que se refiere al secretario de Estado, John Kerry, Netanyahu es también el culpable del número creciente de voluntarios (muchos de ellos jóvenes occidentales de origen árabe con problemas de integración) al Estado Islámico.

La administración Obama ha estado tratando de hacer avanzar el proceso de paz durante años. Kerry trató de hacer exactamente lo que Condoleezza Rice trató de hacer anteriormente. Ella también llegó hasta Israel una y otra vez, también se opuso a los asentamientos, y tampoco logró finalmente nada.

Pero hay una diferencia. Rice sabía exactamente quién era el culpable de su fracaso. Ella intentó, junto con el presidente George W. Bush, hacer avanzar un plan de paz similar al que el presidente Bill Clinton, previamente, había tratado de promover. Tuvo igual de éxito: cero. Pero Condoleezza Rice era lo suficientemente decente como para describir con precisión, en un libro que publicó, que la negativa y el fracaso tiene el nombre de Mahmoud Abbas escrito por todas partes. Su nombre solamente.

Bill Clinton, antes que ella, aclaró en su propio libro que toda la culpa debía colocarse sobre los hombros de Yasser Arafat.

Y ahora llegamos a la administración Obama. Con ella, todo está al revés. Ehud Olmert, el cariño de la administración, no construyó menos que Netanyahu más allá de la Línea Verde. Pero con éste el Consejo de Yesha se quejó de que la construcción se había congelado. La Oficina Central de Estadística apuntó a una caída en la construcción más allá de la Línea Verde. Y lo más importante, la respuesta de Netanyahu al proyecto de Kerry fue principalmente positiva. Fue Abbas, quien lo rechazó de plano.

Y a pesar de todo eso, la casi totalidad de los sectores de la administración Obama se han alistado para deslegitimar a Netanyahu. Es cierto que su gobierno ha realizado anuncios de construcción que resultan molestos. Pero se trata más de declaraciones que de acciones. Y, en general, la gente dice "construcción en Jerusalén Oriental" o "más allá de la Línea Verde" y se olvidan de que estamos hablando de un barrio como Ramat Shlomo, por ejemplo, que permanecerá dentro de Israel, incluso de acuerdo con el plan de Clinton.

Netanyahu no podrá ser digno de un premio, a pesar de su voluntad de retirarse de más del 90% de los territorios. Y no hay necesidad de un premio por la caída en la construcción efectiva (no declarativa) de asentamientos. ¿Pero estos ruines ataques personales? ¿Por qué?

Teniendo en cuenta el hecho de que él es el líder del partido Likud, Netanyahu ha presentado compromisos históricos. Los estadounidenses lo saben. Ellos saben que es Abbas quien recurre constantemente al rechazo. Ellos saben que Abbas sigue insistiendo en el "derecho de retorno". Ellos saben que Abbas está insistiendo en una evacuación imposible y poco práctica de decenas de miles de colonos. ¿Y qué es lo que obtiene Abbas por sus negativas? Principalmente comprensión y sonrisas de la administración Obama.

Los Estados Unidos han sido y siguen siendo el mayor y más importante amigo de Israel. Esta amistad no es sólo con la administración. Es una amistad con otros centros de poder, como el Congreso, cuyos miembros entienden que la administración está yendo demasiado lejos.

Y es que ésta es la misma administración que abrazó a la Hermandad Musulmana en Egipto y  mostró una absoluta frialdad por el general Abdel Fattah al-Sisi. Y es la misma administración que está abrazando a Qatar, un gobierno que continúa financiando la yihad global, y que está pateando a Israel, que a su vez lucha contra esa misma yihad.

Israel no debería entrar en conflicto con la administración estadounidense, pero debería presentar su propia verdad al Congreso y a la opinión pública. No con el fin de dañar las relaciones, sino al contrario, con el fin de revelar a aquellos que insisten en el deterioro de ellas.

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