Saturday, December 06, 2014

¿Quién podrá reemplazar a Netanyahu, parte I? - Shmuel Rosner - Jewish Journal





En los próximos tres meses - hasta el 17 de marzo, el día de las elecciones en Israel - voy a tratar de responder a las muchas preguntas que he recibido por correo electrónico y en las redes sociales de una manera ordenada. Aquí está el primer grupo de cuestiones que recogí en el último par de días y mis respuestas serán cortas.

El lunes escribí que "los líderes haredi se precipitan en aguas tormentosas cuando empiezan a coquetear con la idea de formar parte de una coalición de gobierno de centro-izquierda. Corren el riesgo de perder a sus votantes de derecha y de centro-derecha". Un lector me pregunta: ¿no se supone que los haredim son más moderados en cuestiones políticas?

Respuesta: Esto solía ser verdad, y sigue siéndolo para algunas facciones del mundo haredi. Pero en definitiva, los haredi están pasando por un largo proceso de "israelización", y parte de esa cuota se manifiesta para muchos de ellos adoptando opiniones de línea dura en los referente a los Asuntos Exteriores (palestinos, el proceso de paz, etcétera). Por otra parte, con todo el respeto por el sueño de un coalición anti-Bibi que agrupe tanto a la "izquierda" como a los "haredi", hay muchas cuestiones que harían muy delicada tal coalición.

Yo no veo a los miembros de Yesh Atid, Meretz y Laboristas llegando a un compromiso con los haredi en asuntos como la conversión, el rabinato, la situación del judaísmo progresista y muchos más temas. Así que para los votantes haredi, y para los votantes de centro-izquierda, una alianza que una a ambos sectores será muy incómoda.

Daniel Rubin me pregunta en Twitter: "¿4 (diputados solo) para Livni?"

Respuesta: Echen un vistazo a nuestro encuesta actualizada que registra la evolución y las tendencias de la mayoría de los escaños. El partido de Tzipi Livni, el Hatnua, solo parece conseguir 4 escaños en las encuestas. Eso significa que ese partido podría no cruzar el umbral para llegar a la meta. Bajo el nuevo umbral electoral de Israel, los partidos con una perspectiva electoral de solamente 4 escaños corren peligro, debido a que muchos votantes podrían pensar que votarlos sería desperdiciar sus votos. Por lo tanto, la hipótesis es que Livni no se presentará al frente de Hatnua sino que irá como segunda de otro partido, posiblemente los Laboristas.

Muchos lectores afirman no entender, o no gustarles mi flexible definición de mainstream ("la corriente principal o mayoritaria"). Hay varios cuestiones y protestas sobre esta materia. En primer lugar: ¿Cómo puedes decir que el Meretz no forma parte de la "corriente principal", mientras que Habayit Hayehudi (Naftali Bennett y su Hogar Judío) si formaría parte de esa "corriente principal"?

Respuesta: Yo pienso que puedo. El Meretz es un partido que puede unirse a muy pocas coaliciones israelíes. El Habayit Hayehudi es más flexible. El Meretz generalmente es coherente, mientras que el Habayit Hayehudi es más variable. Sin duda, los más extremistas elementos del Habayit están tan lejos de la corriente principal de Israel como los miembros del Meretz, pero gente como los ministros Bennett y Uri Orbach están bien situados dentro de la conversación dominante o mayoritaria israelí. Déjenme decirlo de esta manera: Bennett y Yair Lapid, de Yesh Atid, comenzaron dentro de la coalición saliente formando una efímera alianza de "hermanos". La alianza no pudo sostenerse por mucho tiempo, pero la expresión de parentesco fue un genuino instinto de posible colaboración amistosa. Nominalmente, estos muy diferentes líderes de unos muy diferentes campos ideológicos aún forman parte de la corriente principal representada por una sociedad sionista moderna y occidental.

¿Por qué no mencionas a los Laboristas en tu lista de partidos de la "corriente principal"?

Dos respuestas: Una, sí está en la lista, de hecho el Laborismo es la propia "corriente principal". Dos, hay una advertencia similar a la realizada con el Habayit Hayehudi. El Laborismo actual tiene a su liderazgo principal dentro de la "corriente principal", y a un liderazgo juvenil más radical en la Knesset. Estas dos facciones del Laborismo han estado trabajando juntas en armonía hasta ahora, principalmente porque se han enfrentado a muy pocas pruebas. No estoy seguro de si pueden estar igual de comprometidas en un más estresante contexto de gobierno.

Un lector me pregunta: ¿Puede alguno de los líderes de las partidos más pequeños reemplazar a Netanyahu?

Respuesta: Seguro, ¿por qué no? Si el partido tiene los votos y el líder puede formar una coalición de 61 diputados, podrá suceder. Y sin embargo, hay varias cosas a considerar: Una, la opinión pública siguen pensando que ningún líder aparte de Netanyahu está listo para ese trabajo. En las encuestas, más de un tercio de los israelíes dicen que Netanyahu es la elección correcta para primer ministro, y que Herzog del Laborismo es el más próximo con alrededor de un 15%. Eso no es mucho para un rival real. Dos, los votantes podrían considerar que la experiencia con Lapid en una posición de poder no ha resultado demasiado impresionante. Hay más sospechas en estos momentos sobre gente sin experiencia en puestos de responsabilidad. Tres, todavía tengo que ver al centro-izquierda agrupándose en torno a un líder que pudiera ser el retador. Por el momento, Netanyahu no se enfrenta a un gran rival, sino que se enfrenta a muchos desafíos pequeños. Eso es más fácil de manejar.

Algunos lectores me preguntan: ¿Estas elecciones cambiarán algo?

Respuesta: Sin duda pueden cambiar muchas cosas. Si la próxima coalición es una conformada por los partidos de derecha más los haredi, sus políticas reflejarán el cambio. Yo no creo que esto se manifieste con un cambio importante respecto a la política exterior, aunque Israel todavía tiene que enfrentarse a un mundo sospechoso y a una administración americana muy crítica que hará que sea muy difícil para Israel alterar drásticamente sus políticas hacia una derechización. Tal objetivo puede cambiar las cosas internamente en la coalición. Por ejemplo: podrían cambiar seguramente las normas para el proyecto de israelízación (reclutamiento, educación, mercado laboral, subsidios...) de los haredi que la actual Knesset aprobó, haciéndolas mucho menos estrictas y más complacientes para los haredi. Por supuesto, esto puede encender un renovado debate: algunos sostienen que eso sería poner fin al sueño - con el apoyo de una vasta mayoría de los judíos israelíes - de los haredi sirviendo a su país. Otros argumentan que sería el camino correcto para atraer a los haredi a servir mediante el uso de medidas no coercitivas.

¿Y qué pasa con la Ley Fundamental del Estado-nación judío?

Respuesta: Netanyahu está más familiarizado con las matemáticas que nadie, y es más que probable que entienda que la propuesta de Estado-nación en su forma actual es una causa perdida. La única cuestión pendiente es esta: ¿Sería realmente molesto para él no lograr hacer pasar el proyecto de ley? O es que de hecho se sentiría satisfecho con el pan y el café (que se vea que lucha por la propuesta de ley) y seguir manteniendo el status quo (salvando a Israel de un innecesario proyecto de ley).

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