Sunday, February 15, 2015

Entrevista a Amos Oz: "La hora de los traidores" - Roger Cohen - NYTimes



Aquí está Amos Oz escribiendo una nueva novela: "Es como la reconstrucción de la totalidad de París mediante piezas de Lego. Es como cerca de tres cuartos de millón de pequeñas decisiones. No se trata de quién vivirá y quién morirá y quién se irá a la cama con quién. Esas son las decisiones más fáciles. Se trata de adjetivos y adverbios que elegir y puntuar. Estas son decisiones moleculares que hay que tomar y nadie va a apreciarlas, por la misma razón que nadie presta atención a una sola nota de una sinfonía en una sala de conciertos, excepto cuando la nota es falsa. Así que hay que trabajar muy duro para que los lectores no señalen una sola nota falsa. Ese es el negocio de las cerca de tres cuartos de millón de pequeñas decisiones".

Me encontré con Oz al final de su jornada de trabajo, alrededor de las 8:30 de la mañana. Se había levantado a las 4, como de costumbre, dado un paseo a paso ligero, como de costumbre, se había bebido un café, como de costumbre, y se había instalado en su escritorio alrededor de las 5:30. Sus buenas horas de trabajo para todas aquellas decisiones van desde las 5:30 a las 8:30. Con una nueva novela titulada "Judas" publicado en hebreo el año pasado (pero aún no en inglés), ahora está trabajando en algo nuevo, pero me dice que "en este negocio hay muchos más abortos involuntarios y voluntarios que nacimientos".

La traición y la lealtad son los temas de "Judas". Y ya han estado en la mente de Oz. "El protagonista señala que casi todos los líderes políticos significativos en la historia fue llamado traidor por muchos integrantes de su propio pueblo - Abraham Lincoln, de Gaulle, Gorbachov, Begin, Sadat, Rabin", me comenta el novelista. "El día que el pueblo de este país empiece a llamar traidor a Netanyahu sabré que algo puede cambiar".

Oz, la conciencia de un cierto Israel liberal y secular sigue comprometido con una solución de dos estados, y tilda a Benjamin Netanyahu "de cobarde, un hombre que prefiere la inacción a la acción".

"Él ha estado en el poder durante unos nueve años", dijo Oz. "En esos nueve años no ha tomado de hecho ni una sola decisión muy polémica sobre cualquier asunto".

El resultado es la deriva, un status quo que es violento o destila violencia. Es una ilusión pensar en un status quo sobre cualquier tema que de lugar a violencias, mientras la búsqueda palestina de una nación siga sin resolverse.

Esta lucha puede retroceder de la vista durante un tiempo, y en un día soleado en una tranquila calle de Tel Aviv parecer infinitamente remota, pero está ahí, como una tormenta en el horizonte.

"Hasta el verano pasado había una escuela aparentemente pragmática en el principal establishment político israelí, con ex generales y políticos, quienes afirmaban que era imposible resolver el conflicto en estos momentos, así que debíamos pensar en cómo gestionarlo", me dice Oz. "Creo que el verano pasado, la tercera guerra de Gaza en seis años les enseñó a los israelíes a lo que conduce la gestión de los conflictos. Esto puede haber sido una lección útil".

Pero, le pregunté, después de casi medio siglo de ocupación de Cisjordania, ¿una paz de dos Estados está aún con vida? "Bueno, tengo momentos tristes, y tengo momentos alentadores. Pero no veo otra alternativa. O más bien, la alternativa es un desastre para los israelíes. La alternativa es el final de Israel".

Oz se niega a ser pesimista. Él ve la Iniciativa Árabe de Paz de 2002 como un "punto de partida bastante razonable". Quizás, sugirió, "el día de hoy es la mejor oportunidad que hemos tenido en 110 años para concluir el conflicto por completo, ya que Egipto, Jordania, los saudíes, los Estados del Golfo, incluso Assad en Siria, todos tienen un enemigo más inmediato que Israel, y están más dispuestos a realizar un compromiso histórico con Israel".

Pero se necesitan más traidores. Un líder israelí que renuncie al territorio por la paz, como Menachem Begin lo hizo con el Sinaí; un líder árabe, como Anwar el-Sadat, lo suficientemente audaz como para ser más pragmático y no traficar con sueños vacíos.

Oz se ríe de la idea de un único Estado para los dos pueblos. "Si alguien hubiera propuesto que en 1945 Alemania y Polonia se convirtieran inmediatamente en un estado bi-nacional lo habrían llevado inmediatamente a una casa de locos. ¿Cómo puede alguien en Israel, o en cualquier otra parte, llegar a pensar que los israelíes y los palestinos simplemente pueden saltar de la cama a una luna de miel juntos? Después de generaciones de odio, necesitamos un divorcio, un divorcio justo".

Está en lo cierto. Israelíes y palestinos necesitan a traidores como líderes que puedan emprender un divorcio equitativo, feo como son la mayoría de los divorcios, fijando los términos para la coexistencia pacífica de dos estados. Lo que pasa es que esos líderes-traidores que rompen las reglas parecen inmutables.

No hay ninguno en el horizonte, pero nunca se sabe. "Soy lo suficientemente mayor como para saber que cuando alguien dice palabras como 'nunca' o 'siempre' o 'el resto de la eternidad' en el Oriente Medio, por lo general significa algo así como de seis meses a 30 años. Si alguien me hubiera dicho a mí de joven que un día iba a viajar a Egipto o Jordania con visas de Egipto y Jordania estampadas en mi pasaporte, le habría dicho: 'No soñemos' ".

Él continuó: "He visto a la gente cambiar. No nacer de nuevo, sino cambiar, algo. De hecho así es como me gano la vida, mediante la observación y la descripción de la forma en que las personas cambian".

El cambio y cerca de tres cuartos de millón de pequeñas decisiones, y antes de que te des cuenta, algo nuevo y original, incluso algo inimaginable, nace.

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