Sunday, March 08, 2015

El culebrón de las supuestas dramáticas concesiones de Netanyahu a los palestinos: El que las difundió dice ahora que Netanyahu "se equivocó al confiar" en Abbas



En agosto de 2013, se redactó un documento que resumía años de negociaciones secretas celebradas en Londres entre el representante de confianza del primer ministro Benjamin Netanyahu y alguien que Netanyahu creía que era el representante de confianza del presidente palestino, Mahmoud Abbas. Se trataba de un documento de importancia histórica.

Netanyahu había enviado a su alto asesor, el abogado Yitzhak Molcho, para reunirse con el representante de Abbas, Hussein Agha. Agha, un profesor de Oxford nacido en Líbano, se unió a la Organización de Liberación de Palestina en su juventud, y es considerado uno asesor de Abbas, mientras que Molcho pasó a servir como el principal negociador de paz de Israel - junto a Tzipi Livni - durante la última ronda de conversaciones de paz mediadas por los EEUU.

El documento muestra que Netanyahu había ofrecido lo que parecen ser concesiones drásticas a los dirigentes palestinos en una serie de cuestiones fundamentales, incluyendo intercambios de territorio, un acuerdo potencial con respecto a Jerusalén e incluso un derecho limitado de retorno a los palestinos.

Entre estas concesiones, el documento incluye lo que parece ser una apertura en lo referente a un regreso de Israel a las fronteras de 1967, la Línea Verde, una demanda palestina de larga fecha que Netanyahu había rechazado en numerosas ocasiones como una condición previa para un acuerdo de paz, sobre la base de una ecuación "Km por Km".

El documento también revela que no sólo Netanyahu estaba dispuesto a intercambiar territorio con los palestinos, sino que también era susceptible a ofrecerles la plena restitución de las tierras incautadas por Israel durante la Guerra de los Seis Días de 1967.

Como parte del intercambio de tierras propuesto, el documento establece el marco para el desarraigo de un gran número de asentamientos de Cisjordania, e incluso estipulaba dejar algunos colonos en Cisjordania bajo control de la Autoridad Palestina.

En cuanto a Jerusalén, que los palestinos quieren como su capital y ha sido un punto no negociable para Israel, la redacción del documento es más cuidadosa, pero no carente de importancia, ofreciendo un reconocimiento implícito de la demanda palestina sobre Jerusalén Este.

El documento también muestra que a los palestinos se les ofreció un punto de apoyo permanente en el valle del Jordán, una zona cuyo control Israel se había mostrado reacio a conceder durante la anterior ronda de negociaciones de paz. Esa última ronda de negociaciones casi se vino abajo después de que un legislador del Likud de Netanyahu encabezó un proyecto de ley para anexionar el territorio a Israel.

Además, fue aún más sorprendente el margen de maniobra israelí con respecto al tan debatido derecho de los palestinos al retorno de los desplazados en la víspera de la formación de Israel en 1948. De acuerdo con el documento, Israel ofreció a los "refugiados palestinos" el derecho al retorno a nivel personal como base - en contraposición al nacional -.

El artículo relativo a Jerusalén estaba vagamente redactado y se adjuntó con una advertencia: "Cualquier solución debe abordar los lazos históricos, sociales, culturales y afectivos de ambos pueblos a la ciudad y ofrecer protección a los lugares santos".

¿Pero eran tan reales las conversaciones - y los entendimientos que producían - como parecían?

Desde un aspecto, la opción de utilizar a Molcho y Agha fue un golpe de brillantez. Ambos son hombres elocuentes, de mente amplia y pragmática, hombres que son capaces de llegar a un acuerdo.

Sin embargo, desde una perspectiva diferente y mucho más importante, la elección fue un error. Molcho dice lo que dice Netanyahu, ambos no pueden ser separados. Todos los jugadores en este campo saben que Netanyahu mantiene una estrecha vigilancia sobre su gente. Por el contrario, Agha es su propio responsable. Netanyahu creía que Agha era el Molcho de Abbas. Estaba equivocado. Cuando estalló la crisis, Abbas afirmó que no tenía nada que ver con los acuerdos alcanzados por Agha; nada se le informó a él y nada ganó su sello de aprobación.

Abbas, de hecho, utilizó a Agha como cebo. Consiguió que Netanyahu hiciera concesiones sin comprometerse con concesiones propias. Abbas es un maestro cuando se trata de este juego de póquer.

Desde la perspectiva del centro-izquierda israelí - partidos como el Campo Sionista, Yesh Atid, y Meretz, el acuerdo podía ser muy razonable. Pero los votantes del Likud y Bait Yehudi no lo verán así. Cabe recordar que las conversaciones tuvieron lugar durante el mandato anterior de Netanyahu, antes de la iniciativa de Kerry, bajo un gobierno de coalición en el que Netanyahu era la única autoridad con respecto a la cuestión palestina.

Las concesiones acordadas en temas sustanciales como las fronteras, los refugiados y los asentamientos, parecen indicar un deseo feroz y de largo alcance de llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto. Al mismo tiempo, Netanyahu implementó medidas sobre el terreno que parecían indicar lo contrario. Al parecer, él quería ser visto como un hombre ávido de paz, pero con la condición de que nunca actúa realmente por la paz.

En su mayor parte, se trata de un zigzag. Su péndulo oscila hacia atrás y hacia adelante en un frenesí de concesiones de largo alcance, pero que en términos de sus votantes supone no hacer concesiones en absoluto, de derecha a izquierda, y luego a la derecha. No existe la búsqueda del fin, pero hay movimiento por lo menos.

Hay una vasta e irreconciliable división entre los discursos belicistas de Netanyahu y las instrucciones que transmitió a su representante en las negociaciones. ¿Netanyahu pretendió obtener una victoria sobre los palestinos? ¿Buscaba, por el contrario, captar a un excedente de votantes? ¿Estaba tratando de bailar en dos bodas con su trasero? Todo lo anterior parece correcto. La pirueta era una delicia, la coreografía era impresionante. Y cuando bajó el telón del teatro, resultó que Netanyahu sólo se engañó a sí mismo.

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