Tuesday, December 08, 2015

Para Obama todo tiene que ver con su herencia - Yoram Schweitzer - Israel Hayom


El presidente estadounidense Barack Obama ha dicho que no iba a cambiar su política hacia el grupo Estado Islámico a pesar de enfrentarse a crecientes críticas en casa y en el extranjero. Sus críticos dicen que el enfoque de la administración carece de eficacia y resolución, y las críticas han sonado más fuertes a raíz del ataque mortal en San Bernardino que se cobró la vida de 14 estadounidenses. Las autoridades han concluido que el ataque estaba definitivamente vinculado al Estado islámico.

Obama se ha mantenido en sus trece descartando un despliegue militar a gran escala en Siria e Irak. Pero eso no es de extrañar, ya que esto se ajusta a su visión del mundo global y el legado que está tratando de dejar atrás. El enfoque antiterrorista de Obama siempre se ha basado en la forja de las más amplias coaliciones posibles con los estados árabes y occidentales, operando bajo el derecho internacional. Obama fue elegido en parte debido a su promesa de retirar las tropas de Afganistán e Irak. Él ha cumplido esa promesa, dejando atrás a varios miles de soldados en cada país para asesorar y ayudar a las autoridades locales. Obama, al que le queda para dejar el cargo unos 13 meses, no quiere empañar su presidencia con imágenes de ataúdes cubiertos con la bandera volviendo a casa para el entierro. Es por eso que él dijo que iba a reforzar el apoyo estadounidense a las fuerzas locales mediante la capacitación de más combatientes y proporcionar más recursos. También ha enviado más fuerzas especiales a Siria.

Estas declaraciones ponen de relieve su convicción de que una intervención occidental a gran escala en la región sería inútil a menos que fuerzas locales y pragmáticas abrieran el paso. Obama cree que el éxito depende de tener a un gobierno iraquí más inclusivo y en la reconstrucción de Siria una vez que el presidente Bashar Assad se haya ido. Obama cree que aun cuando los ejércitos occidentales fueran a hacerse cargo de las áreas actualmente en poder del Estado Islámico, esto habrá sido en vano a menos que exista una alternativa legítima, viable y aceptada que llenara el vacío. Aparte de eso, su pensamiento parece dirigirse hacia la suposición de que no habría ninguna solución a largo plazo a la violencia crónica exportada desde el Oriente Medio.

Muchos han cuestionado la lógica detrás de este argumento, pero los únicos que le pueden obligar a cambiar de rumbo son los propios terroristas del Estado Islámico, sus partidarios y sus simpatizantes, o, alternativamente, sus colaboradores o rivales: al-Qaida y sus afiliados.

Dicho esto, parece que, salvo algún ataque del estilo del 11-S, o la evidencia de la existencia de unos crímenes de guerra horrorosos, es poco probable que Obama aumente la presión sobre el Estado Islámico de una manera significativa. Cualquiera que haya seguido la retórica utilizada por Estado Islámico en contra de su larga lista de rivales - incluyendo a Occidente -, podría decir que están decididos a seguir perpetrando ataques terroristas a gran escala en Occidente. Los EEUU y sus aliados se sentirán obligados a utilizar más la fuerza si los ataques del Estado Islámico tienen un mayor exitoso, o si el grupo se vuelve más agresivo en su persecución de minorías indefensas y en sus ejecuciones públicas. Pero eso no significa que Occidente desplegará un gran contingente militar. Puede optar por enviar más fuerzas especiales que actuarán selectivamente basándose en inteligencia de alta calidad, con el apoyo constante desde el aire y junto a fuerzas locales bien entrenadas. Tales acciones serían esenciales para que el presidente pueda cumplir con su promesa de derrotar al Estado islámico.

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