Thursday, January 07, 2016

Angel Merkel, alarmada por el desastre que ha creado su política "buenista" de inmigración, "reacciona" temiendo por su futuro político. La prensa se "autocrítica" por su silencio políticamente correcto



La ola de agresiones a mujeres la noche de fin de año en la ciudad de Colonia está generando una gran bola de nieve que arrastra a la policía por su actuación deficiente, a los medios de comunicación públicos por no haber informado puntualmente de los hechos y hasta a la canciller Angela Merkel, quien, ante la indignación social generada, se está viendo ve obligada a revisar la política de tolerancia practicada hasta ahora en Alemania con los extranjeros.

La canciller dio este jueves una señal inequívoca en esa dirección al preguntarse durante una rueda de prensa con su colega rumano, Dacian Ciolos, si se ha hecho lo suficiente en lo que respecta a la expulsión del país de los extranjeros acusados de cometer un delito.

"Tenemos que lanzar un mensaje muy claro a quienes no están dispuestos a respetar las leyes del país que les acoge", dijo Merkel y añadió que la población tiene el derecho, y el Estado la obligación de abordar cuestiones relativas a la convivencia cultural.

Según la Policía y los testimonios de las víctimas, los autores de la agresión en Colonia, alrededor de un millar y presumiblemente organizados, eran originarios del norte de África y países árabes.

Merkel, que se resiste a poner coto a su laxa política de refugiados, hizo malabares dialécticos para evitar la asociación que está en la mente de todos y es que la mayoría del 1,1 millones de refugiados que ha acogido Alemania en 2015 procede de esas regiones.

No juega a su favor el informe interno elaborado por unos agentes del operativo policial desplegado en Colonia que ha desvelado el portal de noticias del semanario Der Spiegel y en el que se recoge, entre otros, el testimonio de uno de los agresores: "Soy sirio, me tenéis que tratar bien. La señora Merkel me ha invitado".

Según ese informe, otros atacantes rompieron supuestos permisos de residencia ante los agentes diciéndoles con chulería: "No podéis hacerme nada, mañana consigo otro".

A grosso modo, el informe, con fecha del 4 de enero, describe una situación de caos y una impotencia y desorganización policial sorprendentes. Habla de mujeres solas o acompañadas sometidas a un suplicio por una masa de hombres borrachos, recibiendo palizas, robos, agresiones sexuales, pidiendo ayuda a llantos.

Fue tal el caos y tal la resistencia que ofrecían los agresores, que hasta llegaron a establecer cordones para impedir el paso de los agentes, que éstos no sólo fueron "bochornosamente agredidos con petardos y botellas" sino que temieron que hubiera hasta muertos.

Hasta la fecha se han presentado 121 denuncias por robo y agresión sexual - entre ellas dos violaciones, a las que se sumarían medio centenar de denuncias por hechos ocurridos con el mismo patrón y simultáneamente en Stuttgart y Hamburgo. Las cámaras de vídeo han permitido identificar a 16 sospechosos, pero por el momento no hay detenciones ni se ha podido aclarar el trasfondo de unos hechos que, según el ministro de Justicia, Heiko Maas, añaden una dimensión nueva a la criminalidad y todo indica que organizada.

De confirmarse las informaciones que llegan de Helsinki según las cuales Finlandia supo que estas agresiones masivas podrían darse en fin de año, como así sucedió y no sólo en Alemania sino también en Suiza y Finlandia, Mass debe una explicación.

"Nos preparamos de forma excepcional tras haber recibido el aviso de que solicitantes de asilo podrían tener planes similares a los ocurridos en la estación de Colonia", informó la policía finlandesa en un comunica que, como en los demás caso, dejaba constancia de un "aumento inusual de acoso sexual" en la noche de fin de año.

La canciller, entre tanto, ha optado por la condena de unos hechos "repugnantes" e "insoportables", mostrar solidaridad con las mujeres agredidas y apuntar hacia las autoridades de Colonia.

"Quedan muchas preguntas por contestar, pero hay algo muy claro y es que hemos de responder con decisión y dureza a lo ocurrido y si es necesario, modificar la legislación y exhibir mayor presencial policial", dijo Merkel.

Entre las muchas preguntas pendientes está la que el director de la policía de Colonia, Wolfgang Albers, consideró un "problema de comunicación", consistente, a su juicio, en haber informado el 1 de enero de lo ocurrido con un comunicado de prensa genérico que sólo dejaba constancia de una "intervención policial tensa". Efectivamente, demasiado escueto para describir lo ocurrido y vivido por los agentes, una agresión masiva al orden y la seguridad, ataques corporales y a la integridad de las personas, delitos de índole sexual penados por ley.

Pero también hay preguntas a los medios de comunicación públicos, especialmente a las dos cadenas de televisión ARD y ZDF que no informaron de lo sucedido hasta el lunes día 4 de enero.

En una nota colgada en la página web de la ZDF con el título "Por que no se informó en el telediario del lunes" día 4, cuando la Policía ha había subsanado su problema de comunicación, la redacción de informativos explica: "No supimos valorar la dimensión de lo sucedido". Luego llegó a través de Facebook una disculpa del redactor jefe, Elmar Thevessen, al tiempo que anunciaba, para subsanar el error, un programa especial.

La reacción de otros medios y muy especialmente del Frankfurter Allgemeine Zeitung fue implacable. En una editorial titulada "¿No saben ustedes sobre lo que hay que informar?", el diario les sugiere "hacer por una vez lo que deben, periodismo".

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