Saturday, January 09, 2016

Colonia: violaciones contra la humanidad. El ejemplo sueco habría debido incitar a Merkel a la prudencia - Cyril Bennasar - Causeur



La noche de año nuevo en Colonia, grupos de jóvenes ebrios y no tan ebrios aprovecharon las reuniones festivas para abusar sexualmente de decenas de mujeres. Al día siguiente, la policía declaraba que durante las celebraciones no se habían experimentado incidentes específicos, y eso que después se presentaron 90 (ahora van por 120) denuncias por tocamientos, robos y violación, mientras que el ministro federal evocaba actos implicando a "más de mil personas" que había cometido abusos o protegido a sus autores.

La información de unos actos tan agresivos y de tanta magnitud fluyó casi a la velocidad de la luz, aunque tardó casi una semana en ser publicada y llegar a nosotros a través de los medias y gobiernos. Las inhibiciones antirracistas y los complejos heredados de un pasado nazi estaban allí para algo. Quizás porque, es necesario precisarlo, los ladrones un tanto violadores, de acuerdo con los testimonios de las víctimas, tenía poco de arios y occidentales. El jefe de la policía de Colonia, cesado ayer, los describió como hombres que "aparentemente parecían de origen africano o árabe del Norte".

Los alemanes continúan atónitos al comprobar como los actos de depredación sexual que se observaron en la plaza Tahrir de El Cairo durante la primavera egipcia se habían extendido a una generosa y hospitalaria Alemania. Especialmente para aquellos que acogieron hace poco a los inmigrantes y refugiados que llegaban a Alemania con pancartas de bienvenida y globos de colores. Pero de golpe, y ante estas agresiones, algunos decidieron relativizar los hechos y expresar su temor a las amalgamas. Así la alcaldesa de Colonia Henriette Reker dijo: "No tenemos ninguna prueba de que participaran refugiados alojados en Colonia", juzgando además la implicación de inmigrantes como "inadmisible". Asimismo, el ministro de Justicia se preocupa especialmente de las posibles "instrumentalizaciones" de los ataques en el debate actual sobre los registros de recepción de los inmigrantes y refugiados. El ministro del Interior dijo que la "apariencia" de los atacantes "no debía llevar a desatar una sospecha generalizada sobre los refugiados".

Desde las invasiones de los bárbaros hasta los soldados del Ejército Rojo, los alemanes ya habían perdido la costumbre de que varones extranjeros organizados en bandas se lanzaran sobre mujeres alemanas aisladas.

El ejemplo sueco Merkel debería haber incitado a la precaución a la señora Merkel cuando decidió abrir sus fronteras a una inmersión del tercer mundo. Los países escandinavos, los de las rubias con cierta reputación de "fáciles", han pasado de deplorar 421 violaciones en 1975 a 6.620 declaradas en 2014, un incremento del 1.472%. Suecia ocupa el segundo lugar en la lista mundial de países con la mayor tasa de violación, siendo Lesotho la que ocupa el primer lugar, según una encuesta de 2010.

Como lo dijo descaradamente Hamid, un residente en Suecia, en una encuesta realizada en el 2006 por la abogada Anne Christine Hjem para Tribnual de Svea: "No es tan grave violar a una chica sueca como violar a una chica árabe. Ellas (las suecas) probablemente ya no son vírgenes de todos modos. Por el contrario, la chica árabe estará en graves problemas con su familia. Será una fuente de vergüenza para ellos. Es importante que ella permanezca virgen hasta el matrimonio. Es casi demasiado fácil relacionarse con las suecas. Muchos niños inmigrantes tienen amigas suecas desde que son adolescentes. Pero cuando se casan, buscan una esposa adecuada, de su cultura, que sea virgen. Y eso es lo que yo haré. No tengo mucho respeto por las suecas. Ellas van con uno u otro constantemente".

Y Hamid, el sueco de adopción, no es un lobo solitario. En Dinamarca, un mufti declaró públicamente que las mujeres que se niegan a llevar el velo eran "candidatas a la violación". En Noruega, donde la tasa de violaciones es seis veces mayor que la de Nueva York, dos de cada tres violaciones son cometidas por inmigrantes de origen no europeo, según fuentes policiales.

Frente a estos crímenes en serie, ¿qué hacemos? No gran cosa. Para nuestros “responsables políticos" que temen más que a nada en este mundo políticamente correcto utilizar amalgamas, las violaciones masivas parecen ser meros detalles de la historia y daños colaterales de esta "globalización feliz". Las demandas populares de una legítima seguridad recuerdan a esa broma extraída de un sketch de Coluche: "Díganos lo que necesitan, nosotros les explicaremos cómo vivir sin ello".

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