Saturday, May 14, 2016

Gran lectura (La izquierda americana y los judíos): Obama y el "mes de la Herencia Judía" - David Bernstein - Commentary



A finales de abril, el presidente Obama pronunció un discurso declarando mayo del 2016 como el mes de la Herencia Judía. Estudiar el texto del discurso puede decirnos mucho acerca del moderno antisemitismo de la izquierda estadounidense.

Para ser claros, no hay nada remotamente antisemita en su declaración, y tampoco estoy acusando al presidente o al personal que redactó el discurso de promover de alguna manera el antisemitismo. Pero sí señalar que en su discurso la contribución de los judíos a la sociedad estadounidense es consistente con la visión particular que de los judíos tiene la izquierda, y que consiste en que los judíos tienen dos papeles predominantes que jugar en el mundo: "ya sea como víctimas o como promotores de causas progresistas".

Estos son los dos primeros párrafos de la declaración de Obama:
En el nacimiento de los Estados Unidos, nuestros fundadores lucharon contra la tiranía y declararon un conjunto de ideales, incluyendo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que guiarían para siempre el curso de nuestro país. Durante generaciones, los judíos estadounidenses, después de haber compartido con nosotros la lucha por la libertad, han sido fundamentales para garantizar que nuestra nación se mantenga fiel a los principios consagrados en nuestros documentos fundadores. Han ayudado a generar el progreso en todos los aspectos de nuestra sociedad, en la formación del carácter de nuestro país y a incorporar los valores que apreciamos. Este mes, al tiempo que rendimos homenaje a sus indelebles contribuciones, nos comprometemos nuevamente a liberar al mundo de la intolerancia y de la injusticia, y a reflexionar sobre las maneras extraordinarias en las que judíos americanos han hecho nuestra unión más perfecta. 
Muchos de los judíos que llegaron a las costas de nuestro país a lo largo de nuestra historia lo hicieron huyendo de la opresión que encontraron en diversas zonas de todo el mundo. Impulsados por la posibilidad de trazar un futuro más libre, se esforzaron por su cuenta y como comunidad, para hacer realidad la promesa de los Estados Unidos en sus vidas individuales y en la vida de nuestro país. Decididos a enfrentarse el racismo y a mantener la promesa de hacerlo de manera efectiva, muchos judíos estadounidenses encontraron una causa en el movimiento de los derechos civiles en su llamamiento a la libertad y a la justicia, haciéndose eco del mensaje eterno de Éxodo y del viaje del pueblo judío a través de todas sus etapas. Reflexionando sobre la marcha en Selma, el rabino Abraham Joshua Heschel señaló en una ocasión que "sentía que mis piernas estaban orando". De la lucha por los derechos de las mujeres a los derechos de los LGBT y de los trabajadores, muchos en la comunidad judía estadounidense, aprovecharon las lecciones de su propia pasado y pregonaron una llamamiento a la igualdad y a la justicia".
No es ningún secreto que muchos judíos liberales estadounidenses han enfatizado la parte de la "justicia social" de su identidad. Pero esto no impide que también se deba reconocer que los judíos han contribuido de manera desproporcionada a la artes, los negocios, la medicina, la academia, la ciencia, y así sucesivamente. Tampoco impide reconocer que los judíos americanos han creado unas exitosas e innovadoras organizaciones benéficas y comunales judías, instituciones educativas, religiosas y movimientos internos (como el judaísmo Conservador). Tampoco impide el reconocimiento de que los judíos americanos han estado en la vanguardia de ayudar a establecer y defender a Israel y a rescatar a los judíos perseguidos desde Etiopía a la URSS.

Estoy seguro de que si les hubiéramos preguntado a cualquiera de los que redactaron el discurso del presidente acerca de estas otras contribuciones, dirían algo en la línea de "bueno... vale, sí eso también".

Sin embargo, para algunos progresistas situados en la izquierda radical, incluyendo a algunos progresistas de ascendencia judía, esas otras contribuciones "no son tan agradables". Para ellos, los judíos sólo existen si siguen el papel que se les asigna en los mitos progresistas, es decir, para utilizar su experiencia experimentando la opresión y para que tengan el privilegio de luchar por los derechos de los demás, y luego asimilarse o desaparecer.

Desde que Karl Marx mismo declaró algo parecido, ha existido una cadena continua y muy importante de izquierdistas que pensaron que los judíos no representaban a un grupo étnico legítimo, sino simplemente a unos "nómadas asiático/europeos que llegaron a existir como grupo exclusivamente para servir a los intereses de clase de los primeros gobernantes feudales y de los capitalistas", que además "no poseen ni una religión legítima (ya que ninguna religión es legítima), ni una cultura legítima (por ser judía), ni tampoco ninguna posible reclamación de autodeterminación".

De hecho, esto a veces se explica de una manera que vuelve "al antisemitismo comprensible" como reacción al hecho de que los gobernantes gentiles utilizaron a los judíos para explotar a su gente. Consideren la siguiente y reciente "carta abierta" de un grupo de estudiantes judíos de izquierda del college de Oberlin en defensa de una profesora afroamericana que había realizado graves afirmaciones antisemitas en su Facebook:
"Estamos de acuerdo con la definición de antisemitismo realizada por Aurora Levins Morales, una activista judía pro-palestina. Ella describe el antisemitismo al escribir sobre los judíos europeos bajo el cristianismo, los cuales funcionaron como una especie de vulnerable grupo de intermediarios que podía ser sobornado con algunos privilegios en la gestión de la explotación de los demás, y que luego, cuando la presión social estallaba, era designado como culpable y servía como chivo expiatorio, distrayendo a los que estaban en la parte inferior de la sociedad de los delitos de los que estaban en la parte superior".
Debido a que los "judíos no parecen tener ninguna legitimidad corporativa a menos que se reúnan para reclamar los derechos de los demás", se considera como reaccionario sugerir que los judíos deben tener y ejercer una solidaridad intra-grupal. De hecho, ha sido durante mucho tiempo un atributo definitorio de muchos judíos de la izquierda radical expresar su falta de interés por las causas judías. Consideren la clásica afirmación de Rosa Luxemburgo: "¿Qué tienen de especiales esos dolores y penas judías? Me siento tan cerca de las desgraciadas víctimas de las plantaciones de caucho en el Putumayo y de los negros de África, con cuyos cuerpos los europeos juegan a la pelota... que no tengo un rincón especial en mi corazón para el gueto [judío]. Estoy en casa en todo el mundo, donde hay nubes, pájaros y lágrimas humanas".

Por otra parte, sería "reaccionario" reconocer las desproporcionadas contribuciones de los judíos en diversos campos de actividad. Los buenos izquierdistas, después de todo, creen que todos los grupos deben ser exactamente iguales en todos los sentidos, incluso a la hora de la lucha contra la opresión. De hecho, según esta "relevante ética", el éxito judío sugiere que los "judíos de alguna manera han estado jugando con el sistema a expensas de las minorías desfavorecidas, algo que es más abiertamente sugerido cada vez que un autoproclamado portavoz de un grupo minoritario sugiere que su grupo debe exhibir una mayor solidaridad" - como demostraría el ejemplo de los judíos -, "para que puedan tener un éxito similar al de los judíos". (Cualquiera que piense que la solidaridad intra-grupal es un aspecto determinante de la cultura judía estadounidense no conoce demasiado acerca de la cultura judía americana).

Así que para cierta izquierda y extrema izquierda, la contribución judía a los diversos movimientos de liberación no representa simplemente la contribución más importante de los judíos al mundo, se trataría simplemente de la única que valdría la pena mencionar si se tiene un tiempo o espacio limitado, al igual que el discurso del presidente Obama. Es más bien el único elogio legítimo que puede darse a los judíos.

Mientras tanto, el apoyo judío a Israel, o incluso a veces a esos otros judíos que sufren el antisemitismo en Europa y en el mundo, no es más que una muestra de nacionalismo reaccionario basado, en el mejor de los casos, en un estúpido sentimentalismo, y en el peor de los casos, en las nociones racistas del peor sentimiento de superioridad judía. La razón exacta de por qué la solidaridad judía resulta racista, pero no lo sería esa misma solidaridad entre otras minorías, nunca se explica con claridad, pero parece tener algo que ver con el hecho de que los judíos, para empezar, no serían para cierta izquierda un grupo étnico legítimo.

Una vez que entendamos que hay personas progresistas que creen que la existencia de los judíos como entidad reconocible sólo se justificaría (y eso temporalmente) en la medida en que, basándose en su memoria colectiva de una continuada opresión, únicamente pueden y deben dedicarse a ayudar a los movimientos de liberación sostenidos por la izquierda, podemos entonces comenzar a entender el problema de la extrema izquierda con los judíos. Su ideología no deja espacio para nada más que para la repulsión por el sionismo, la negación del antisemitismo cuando es practicado por la izquierda o por otras minorías (algo que nunca ocurriría con otras formas de racismo), ni para considerar que el Holocausto tenga la suficiente importancia salvo como un lamentable ejemplo de "crimen de blancos contra blancos".

En resumen, para muchos en la extrema izquierda, y también en la izquierda progresista, el único "buen judío" es aquel activista político izquierdista, que se define como universalista, internacionalista y secular, y con ningún interés particular por el bienestar del resto de judíos. Demos de nuevo la palabra a ese ejemplo de "buenos judíos", los estudiantes judíos izquierdistas de Oberlin:
"Instamos a todos los estudiantes judíos que se muestran tan alarmados por el antisemitismo en los campus a que luchen con la misma pasión por la liberación palestina, la liberación negra, y contra todas las formas de opresión y fuera del campus"
Sin embargo, a las otras minorías se les permite y se les apoya cuando demuestran estar especialmente preocupados por el destino de su propio grupo.

Teniendo en cuenta que sólo una pequeña fracción de los judíos encajaría en este modelo de "buen judío", el antisemitismo para esa izquierda resulta una consecuencia natural.

Los judíos tienen una herencia específica que vale la pena celebrar. Hubiera sido mucho mejor si la Casa Blanca la hubiera reconocido, no importándole lo que pensara la extrema izquierda y cierta izquierda.

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