Tuesday, October 04, 2016

El inconfundible soñador, Shimon Peres - Amos Oz - Ynet



Muchos se burlaron de Shimon Peres. Lo llamaban "el soñador", al igual que José en el Libro del Génesis. Pero José en el Libro del Génesis no era sólo un soñador. También fue una persona que tuvo detrás a un gran estado a sus pies después de una grave crisis.

Shimon Peres tenía una cualidad rara y valiosa: la capacidad de cambiar. Las personas que hayan alcanzado la edad de 60 años por lo general no cambian. Cuando me encontré con Shimon Peres después de la Guerra del Yom Kippur todavía era, según mi opinión, otro banal halcón más, apoyando y amando a los colonos, una persona que se ponía por encima de todo la seguridad, "cuanto más tierra mejor, cuanto más poder mucho mejor".

Pero el hombre cambió ante mis ojos, descubrió los límites del poder, y aunque nunca pasó por alto el poder de la fuerza, comenzó a creer en que existía una necesidad de compromiso, de diálogo y de paz que implicaba concesiones, la paz entre Israel y Palestina y la paz árabe-israelí.

Muchos hablan del optimismo de Peres, el cuál no conocía límites. De hecho, detrás de este optimismo se escondía una terca esperanza en que la sabiduría, las palabras y el esfuerzo lograrían cambiar la cara de la realidad. A veces era una esperanza ingenua, pero me parece que era mil veces mejor que un astuto cinismo.

Peres no fue un gran político. A pesar de que tenía trucos y astucia, a pesar de las intrigas que se le atribuyen, era básicamente una persona bastante inocente que cayó en las trampas que le tendieron innumerables veces, pero él tropezó porque sus ojos estaban fijos en las estrellas.

De hecho fue un político bastante mediocre, pero un gran hombre de Estado: él no veía la realidad con los ojos de hoy, o con los ojos de mañana por la mañana, o con los ojos de unas elecciones primarias, de una convención del partido o de las próximas elecciones, sino a través de los ojos de las próximas décadas e incluso de las próximas generaciones.

Su entusiasmo era entusiasta en todo lo que tenía que ver con el futuro. A menudo se le pedía que hablara del pasado, de David Ben-Gurion, sobre la Guerra de la Independencia, sobre la alianza con Francia, sobre las cosas con las que él había estado más involucrado que cualquier persona. Sin embargo, la fuerza le tiraba hacia temas completamente diferentes: hacia la nanotecnología, la investigación del cerebro, hacia era que seguirá a la era de la electrónica, a la medicina que mejore la humanidad.

Sí, el hombre era un soñador inconfundible, a la vez inocente y sofisticado, pero sus sueños se hicieron realidad muchas veces más que el escepticismo de muchos otros. El ser un "soñador" puede ser una receta para una vida difícil, pero no hay ninguna razón para envidiar a alguien que haya perdido la capacidad de soñar.

Este hombre estaba lleno de curiosidad, era intrigante y yo lo amaba.

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