Friday, October 07, 2016

Gran artículo: La decisión de los diputados árabes de Israel de boicotear el funeral de Shimon Peres, debe agradecerse y no reprocharse - Israel Harel - Haaretz



El reproche que sufrió la Lista Árabe Conjunta provino de unas fuentes que, sin lugar a dudas, tenían inicialmente buenas intenciones: el boicot de la ceremonia del funeral de Shimon Peres por parte de los diputados árabes hería los sentimientos de los judíos israelíes. El resultado de este insulto sería un profundo daño al tejido de la vida conjunta en Israel, y en gran medida serían los propios árabes israelíes quienes pagarían las consecuencias.

En estos momentos, uno debe elevarse por encima de los reproches y dar preferencia a los actuales intereses de la comunidad judía sobre la actitud ante hechos pasados, tan difíciles y amargos como puedan ser. De hecho, los sentimientos de la derecha israelí hacia el difunto, especialmente tras los acuerdos de Oslo, fueron extremadamente duros. Sin embargo, el gobierno de la derecha israelí llevó a cabo una compleja ceremonia funeraria de manera impecablemente generosa para un amargo y duro rival, mucho más allá de lo que el protocolo ceremonial requería y de lo que fue lo habitual en las ceremonias conmemorativas de presidentes anteriores, incluyendo figuras tan queridas como Yitzhak Navon. La retórica utilizada por el primer ministro y por el presidente fue sumamente adecuada y propia de hombres de estado, lo que se correspondía con tales ceremonias. Nobleza obliga reconocerlo.

Sin embargo, la crítica constructiva se deriva de una suposición errónea. En el día a día, sobre todo en lo referente a la integración económica, un progreso muy significativo es visible. La mayoría de los árabes israelíes están interesados ​​en una vida cómoda y no están empeñados en una violenta batalla por los derechos nacionales. Sin embargo, esta evaluación es cierta sólo por el momento, y también es engañosa. El hecho es que han votado a favor de la Lista Árabe Conjunta para representarlos. Y toda esta lista, encabezada por el supuestamente moderado (a los ojos de los medios de comunicación israelíes) Ayman Odeh, ha elegido el camino del boicot. Y ellos, los líderes árabes, saben mejor que sus simpatizantes judíos israelíes lo que es bueno para su rebaño

Ellos son de la opinión de que esta integración económica es el resultado de un desarrollo económico incontenible, y que incluso si se produce algún retroceso económico o de otro tipo, el orgullo nacional no se compra con el precio de la cortesía convencional y los intereses económicos. Los representantes de los palestinos de Israel han demostrado que no desean exculpar a esos prominentes líderes israelíes que pretenden haberse reconvertido de malos en buenos, y decirles que desde la oscuridad han visto la luz.

Así la "verdad árabe" ha repercutido de una manera especialmente brusca debido a que la retórica judía no quería enfrentarse directamente con esa "verdad árabe", incluso si se trataba de una verdad falsa y forzada reservada para recibir loas. Y la Lista Árabe Conjunta fue sincera:
Sí, es cierto, incluso la versión de los acuerdos de paz de Peres, el hombre de la paz de Israel, no era realmente para ellos una fórmula para la paz, y no por lo que ofrecía a un Estado palestino y no porque no satisfacía el cumplimiento de todas las aspiraciones de los palestinos israelíes. Exigían, como mínimo, el reconocimiento por parte de Israel de la Nakba, el derecho al retorno de los refugiados y de sus numerosos descendientes, y la transformación de Israel en un Estado de todos sus ciudadanos.
Pero inclusive Peres no estaba dispuesto a ir tan lejos, o tal vez no fue capaz. Por lo tanto, en lugar de hablar mal de ellos, hay que agradecer a Odeh y a sus colegas árabes que insistan en decir públicamente, con confianza y en los últimos tiempos también de manera desafiante, lo que realmente quieren y lo que piensan del Estado judío y democrático, mientras que una buena parte de los judíos israelíes prefieren negarse a escucharlos, y ciertamente no interiorizan cuales son sus auténticos objetivos. Sólo aquellos que continúan negando la realidad, y que se niegan a escucharla, pueden reprender a Odeh y a sus colegas árabes por boicotear el funeral.

Los líderes de los árabes en Israel han elegido sacudir a sus electores árabes, predicarles cuales deben ser sus auténticos objetivos y asegurarles que ningún líder judío les conducirá, ya que es nacionalmente imposible que puede hacerlo, a su tierra prometida. Esto lo han hecho de una manera impresionante y también poniendo en peligro durante breves momentos unos intereses a corto plazo que les dictaban demostrar contención.

Sin embargo, esta amenaza árabe no se filtrará profundamente en la conciencia de buena parte de los judíos de Israel. Los líderes actuales, al igual que los líderes de Oslo, se están comportando como avestruces que esconden la cabeza y prefieren vivir en estado de negación ante lo que los líderes árabes les han plantado ante sus rostros con claridad, gravedad y brutalidad.

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