Tuesday, November 15, 2016

El estado de derecho ha sido aplastado, pero ya es suficiente - Ben-Dror Yemeni - Ynet


Amona

Una vez es la izquierda y otra la derecha. No les gustan las resoluciones del Tribunal Supremo. A la izquierda no les gustó la decisión de desalojar a los beduinos de Al-Araqib. No obstante, se ha tratado de violar la decisión una y otra vez. Se ha ido a dicha  área y se ha tratado de construir allí casas y estructuras. Han organizado peticiones. Y al diablo con el estado de derecho. La ideología es mucho más importante que obedecer  una decisión judicial.

No importa si la izquierda ha aprendido de la derecha o si la derecha ha aprendido de la izquierda. Es el mismo resultado. Los activistas de derecha radical, y no necesariamente los residentes de Amona, están discutiendo cómo tomar un camino similar. Desde luego podrían recibir el asesoramiento de las organizaciones de "derechos humanos" de la izquierda, que tanto están ayudando a violar la ley. Ellos ya están familiarizados con los trucos. Ellos utilizan muy bien la ideología, mientras que aplastan la ley con sus acciones.

Sin embargo, ¡ay de nosotros si el Estado de Israel estuviera dirigido por los enemigos del imperio de la ley!.

El Tribunal Supremo no era de derechas cuando decidió que se debía evacuar al-Araqib pese a las protestas de la izquierda, y el Tribunal Supremo no es de izquierdas cuando ha decidido la evacuación de Amona a pesar de las protestas de la derecha. Sólo hay una cosa que es peor que una mala decisión del Tribunal Supremo: el incumplimiento de la sentencia. Esto es lo que los grupos políticos, tanto de la izquierda como de la derecha, están tratando de hacer. La decisión tomada este lunes por el Tribunal en contra de un retraso en la evacuación, otro nuevo retraso a la hora de implantar las resoluciones judiciales, es una señal roja de stop, y es una buena cosa que se haya producida.

Cabe mencionar que Amona es un affaire donde está en curso eludir y violar la ley. Paso a paso, una y otra vez. No ha habido buena fe para empezar. La comunidad se estableció en tierras privadas palestinas. Los colonos eran muy conscientes de ello. Las órdenes de demolición fueron emitidas en una etapa muy temprana, hace ya más de una década. Ellas no se ejecutaron, por lo que la ley fue aplastada.

Desde entonces, durante más de una década, la comunidad de Amona ha entrado y salido del Tribunal Supremo muchas veces. Diferentes paneles han aceptado peticiones que solicitaban posponer la evacuación. Pero ya es suficiente. El Tribunal Supremo debe dibujar una línea roja.

Cabe aclarar que la sentencia del Tribunal Supremo sobre Amona no tiene nada que ver con el debate jurídico, que también es político, entre el informe de Talia Sasson sobre los puestos ilegales avanzados y el informe del fallecido juez del Tribunal Supremo, Edmund Levy, sobre la condición jurídica de la construcción en Judea y Samaria, donde afirma que es legal y política. El establecimiento de una comunidad sin un permiso y en contra de las órdenes de demolición habría recibido una respuesta similar incluso si se tratara de una comunidad dentro de la Línea Verde.

Las comunidades beduinas construidas también en tierras privadas han recibido en repetidas ocasiones retrasos en su evacuación. Sin embargo, la regulación de los asentamientos beduinos forma parte de un proceso mucho más complicado. Después de todo, el Tribunal Supremo se ha pronunciado una y otra vez contra las demandas injustificadas de propiedad de los beduinos, y también ha aprobado evacuaciones forzosas, al igual que en el caso de al-Araqib.

Esta es una hora crítica. La pelota está en el tejado del Gobierno israelí. Se han aplicado las resoluciones judiciales para el sector beduino pese a las protestas de la izquierda. Se debe implementar la decisión sobre Amona pese a las protestas de la derecha.

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