Tuesday, November 01, 2016

La sorpresa que Obama le prepara a Israel - Editorial - WJS



El Oriente Medio tiene pocos puntos brillantes en estos días, pero uno es el acercamiento en ciernes entre Israel y sus vecinos árabes sunitas, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, gracias a las amenazas comunes procedentes de Irán y del Estado islámico. Ahora la administración Obama parece tener planes para arruinar incluso eso.

Los diplomáticos israelíes trabajan con la muy verosimil posibilidad de que el presidente Obama puede tratar de forzar una solución diplomática para Israel y los palestinos en las Naciones Unidas. La Casa Blanca ha mantenido su boca cerrada de una manera muy inusual sobre lo que, en todo caso, podría estar preparando. Pero nuestras fuentes nos dicen que la Casa Blanca ha pedido al Departamento de Estado que desarrolle un menú de opciones para las últimas semanas del presidente.

Una posibilidad sería la de patrocinar, o al menos permitir, una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condene la construcción de asentamientos israelíes, y tal vez junto con nuevas regulaciones que revoquen la exención de impuestos a personas o entidades que participen en la construcción de asentamientos. La Administración ya vetó una resolución de este tipo en 2011 por considerar que "los riesgos de un endurecimiento de las posiciones de ambas partes eran bastante evidentes", algo que sigue siendo cierto.

Pero condenar los asentamientos siempre ha sido una forma popular de sumar puntos contra el Estado judío, algo bastante grato para el Departamento de Estado, y una resolución contra los asentamientos podría pulir y hacer resplandecer la marca progresista de Obama para su carrera post-presidencial.

Obama también podrá solicitar el reconocimiento formal de un estado palestino en el Consejo de Seguridad. Esto sería ir en contra de la opinión a largo plazo del Congreso, que considera que "Palestina" no tiene los atributos reconocidos internacionalmente para poseer la condición de Estado, entre ellos un territorio definido y un gobierno eficaz, aunque el señor Obama podría superar tal objeción a través de su recurso habitual a una acción ejecutiva, dejando el muerto al próximo presidente que tendrá que lidiar con su decisión.

Ambas acciones serían de gran ayuda para los matones del movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, mientras que también sometería a ciudadanos y simpatizantes israelíes en el exterior a nuevas y más agresivas formas de acoso legal. Incluso podría penalizar al ejército israelí, y a cada reservista que sirviera en él, bajo la teoría de ocupar ilegalmente un estado extranjero. Pero, ¿Obama quiere ser recordado como el presidente que criminalizó a la ciudadanía israelí?

La peor opción sería un esfuerzo para introducir una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU para el establecimiento de unos "parámetros Obama" para un arreglo definitivo entre Israel y los palestinos. Los franceses llevan bastante tiempo mostrándose muy ansiosos por hacer algo similar, y una opción para la administración Obama sería dejar que la resolución francesa pase simplemente por negarse a vetarla. O bien la administración Obama bien podría introducir su propia resolución, tanto mejor si lo que se busca es ganar crédito para el curriculum progresista de Obama.

Sin embargo, más que un crimen sería un grave error. La política de los Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo defender sabiamente que sólo los israelíes y los palestinos puede llegar a un acuerdo de paz entre ellos mismos, y que los esfuerzos para imponérselo sería contraproducente. Cualquiera que fueran los parámetros que en la ONU  se establecieran, serían inaceptables para cualquier gobierno israelí, de izquierda o derecha, destruyendo así lo que queda del campo de la paz en Israel.

Los palestinos se apoderarían de esos parámetros como una especie de derecho de nacimiento, por lo que sería imposible para cualquier futuro líder palestino futuro negociar parte de ellos en cualquier negociación seria. Los estados árabes se encontrarían con sus manos atadas diplomáticamente, por lo que se volvería imposible que sirvieran como intermediarios útiles entre Jerusalén y Ramala. Se podrían volver a congelar las relaciones con Israel, incluso a medida que finalmente parecen haberse descongelado.

El presidente Obama puede ser el último hombre sobre la tierra al que recordárselo, pero después de décadas de esfuerzos infructuosos para poner fin al conflicto entre Israel y Palestina lo más sensato es que los EEUU den un paso atrás hasta que los palestinos reconozcan que la paz no puede ser impuesta desde el exterior. Si Obama sigue buscando abrillantar su legado con el Oriente Medio en esta última etapa de su presidencia, su mejor jugada sería no hacer nada para no empeorar aún más las cosas.


PD: Obama se debate entre dos tendencias, ser fiel a su supuesto lema "no hacer cosas estúpidas", o dejarse llevar por su narcisística superioridad moral y sus auténticos deseos desde un principio.

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