Saturday, May 06, 2017

Unesco, añadiendo más leña al fuego del odio - Ben-Dror Yemini - Ynet



No hay ningún motivo de celebración, ya que hubo y sigue habiendo una mayoría ignorante y totalitaria en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como en todas las demás instituciones de la ONU. La votación especialmente reservada para el martes, en el Día de la Independencia de Israel, formaba parte de una guerra de desgaste librada por el mundo musulmán contra Israel. Una yihad diplomática. Estas votaciones pueden ser falsas resoluciones sin sentido, pero con una resolución tras otra, el desgaste funciona.

El problema no es tanto el mundo musulmán, postrado en un estado de oscuridad. Entre la lucha contra Israel y la lucha por sí mismo, el mundo musulmán favorece la batalla contra Israel. No hay un sólo punto de acuerdo en el mundo musulmán, excepto quizás la hostilidad hacia Israel. No hay necesidad, por lo tanto, de resoluciones contra la yihad, esa que está masacrando en su gran mayoría a musulmanes, ni hay necesidad de resolver el conflicto entre chiítas y sunitas, y tampoco hay necesidad de tratar con el analfabetismo y mejorar la condición de la mujer árabe . Nada es importante, solamente la lucha contra Israel.

Esta obsesión también está perjudicando a Israel, pero desde luego perjudica mucho más a los propios musulmanes, porque hay una relación directa entre la hostilidad hacia Israel y los problemas del mundo musulmán. Cuanto más hostil es hacia Israel, más grandes son sus problemas.

Esta vez parecía que incluso Alemania, poco antes de que su ministro de Asuntos Exteriores desencadenara su barata provocación en el mismo Israel, estuviera a punto de llegar a un compromiso con los iniciadores del movimiento anti-Israel. Este compromiso no tenía nada positivo, era un compromiso de entrega. Gran Bretaña dejó muy claro que no apoyaría la propuesta musulmana-germana, pero Gran Bretaña está a punto de abandonar la Unión Europea de todos modos. Poco antes de la votación, Italia manifestó que tampoco la apoyaría. Ese fue un logro diplomático que se logró gracias a los esfuerzos conjuntos de embajador de Israel ante la UNESCO, Carmel Shama Hacohen, y el embajador de Israel en Italia, Ofer Sachs, con la intervención del primer ministro Benjamin Netanyahu. La presión funcionó.

Holanda, Lituania y Grecia siguieron los pasos de Italia y anunciaron que renegaban de la propuesta musulmana-germana. Así pues, el compromiso, la rendición propuesta por Alemania, se derrumbó. Los países europeos, e incluso Alemania, que se abstienen en este tipo de votaciones con demasiada frecuencia, votaron en esta ocasión en contra de la resolución.

Todos menos un país, Suecia, el país que ha sido tomado como rehén por las “fuerzas del progreso” que se han hecho aliadas de las fuerzas más oscurantistas del mundo. Suecia, el país cuya ministra de Exteriores afirmó, tras el ataque terrorista a las oficinas del semanario satírico francés Charlie Hebdo en París, que ocurrió debido a la opresión de los palestinos. La locura sueca no ha terminado. Y sigue acelerándose cada vez más rápido.

El problema fundamental de las instituciones internacionales fue y sigue siendo que todos ellas están dominadas por una mayoría ignorante y automática de los estados no democráticos. Cuando decimos “la comunidad internacional”, en realidad estamos diciendo “la mayoría no ilustrada y no democrática de la comunidad internacional”. Resulta triste, porque los puntos de fricción y de conflicto necesitan una institución internacional seria y creíble que no existe. Este organismo se ha abandonado a una mayoría que ha promovido, por ejemplo, la elección de Arabia Saudita para la Comisión de Derechos de la Mujer del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, o que consiguió que la Organización Mundial de la Salud encontrara tiempo, precisamente en el apogeo de la guerra civil en Siria, para condenar a Israel por algo que tenía que ver con los Altos del Golán. ¿Hay alguien entre los vecinos de la ensangrentada Siria que no prefiera vivir bajo el gobierno israelí en los Altos del Golán? Pero al diablo con los hechos, siempre que hay una mayoría para adoptar más resoluciones contra Israel.

Aunque resoluciones como la que se adoptaron el martes no tienen validez práctica, es difícil ignorar su efecto acumulativo, en particular sobre la opinión pública internacional. Cuando los periódicos de Europa informan de estas resoluciones, no mencionan que se tratan de maliciosas y sesgadas resoluciones iniciadas por una mayoría no democrática. Y si mencionan algo de ese espíritu sesgado, aparece muy al final del informe. Así es como falsa conciencia se crea en el mundo libre. Así es cómo Israel se convirtió en un país condenado. Y así se refleja en las diferentes encuestas que muestran que Israel es el país que amenaza la paz mundial.

Al final del día, la yihad diplomática está anotando puntos. No debemos, por lo tanto, descansar en los laureles porque la resolución aprobada este martes no fuera tan mala como lo que esperábamos. Hay un daño acumulativo, y el martes la UNESCO añadió más leña al fuego del odio.

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