Sunday, July 09, 2017

Un académico de izquierda responde a los llamamientos para que deje de enseñar en la universidad de Ariel (en Cisjordania) - Yossi Goldstein



Hola, Uri Misgav. Nos conocimos hace unos meses en Ariel. Estabas en el escenario. Intenté explicarte el tema de tener una universidad en Ariel. Antes de exponer tu tesis sobre la razón por la cual no debería haber ninguna, similar a la explicada en tu artículo del Haaretz ("Izquierdistas, dejen de enseñar en Ariel"), me preguntaste si yo era el Yossi Goldstein que había escrito la biografía de Levi Eshkol. Creo que te sorprendiste cuando respondí afirmativamente. "¿Qué haces aquí?", me preguntaste. La asociación es clara. De hecho, soy un ferviente izquierdista. Te lo estoy recordando porque tu artículo contiene algunos errores básicos.

Tienes razón al afirmar que la universidad, estando en territorio ocupado, fue erigida sobre la base de una orden militar. Pero se te olvidó decir que para que el general firmara la orden de dar al colegio el estatuto de universidad tenía que cumplir unos estrictos criterios establecidos por el Consejo de Educación Superior y su Comité de Planificación y Presupuesto.

Estos criterios incluyeron el cumplimiento de unos criterios científicos mínimos cuantitativos y cualitativos, tales como publicaciones y proyectos de investigación realizados por miembros del profesorado, laboratorios de investigación, condiciones físicas apropiadas, etc. Les invito a examinar los criterios académico-científicos sobre los cuales se basó la conversión de colegio a universidad. Son abiertos y accesibles. Yo diría que fueron más estrictos que los requeridos para las universidades de Tel Aviv y Bar-Ilan cuando fueron aprobados en la década de 1950, o los estándares requeridos para las universidades de Ben-Gurion y Haifa a principios de los años setenta.

No estoy ignorando el contexto político o la ubicación física de la Universidad de Ariel. Tampoco me olvido de la declaración inequívoca realizada por su funcionamiento en una zona geográfica en disputa. Yo no nací ayer.

Simplemente diré que este es un asunto importante para los políticos. Soy un científico. La existencia de la Universidad de Ariel depende, en lo que a mí respecta, solamente de la ciencia creada dentro de sus muros. Y cumple. Puedo sorprenderles con mi estimación de que dentro de 10-15 años la Universidad Ariel estará entre las tres principales universidades de este país, o entre las 200 mejores del mundo. Recalco mis palabras.

Creo que resulta deplorable que Sheldon Adelson contribuyera al establecimiento de una facultad de medicina en Ariel, pero también puedo señalarles a los cientos de donantes de otras universidades israelíes. Por favor, comprueben quiénes eran y de dónde vinieron. Realmente no me importa (aparte de rechazar totalmente cualquier donación derivada de "dinero con sangre", que por cierto no es el caso de la donación de Adelson). Lo importante es que esta facultad produzca ciencia, y por eso se lo agradezco a Adelson.

Finalmente, uno puede perdonar la manera en que los políticos explotan el tema para sus beneficios políticos. Para mí, el resultado es de suma importancia. No creo que sea tan malo a pesar de sus discursos que se construya una facultad de medicina. Al contrario, debería ser alabado.

Sólo puedo decirles, a través de ustedes, que la existencia o no existencia de la Universidad de Ariel no ayudará a sus objetivos políticos. Deseo con todo mi corazón el establecimiento de un Estado palestino y sé que eso sucederá. Espero que Ariel permanezca en Israel cuando esto suceda. Si no, nos trasladaremos a Rosh Ha'ayin. Eso no es tan malo. Lo principal es que Ariel produzca ciencia, ya sea en Shomron o en la llanura costera. Y que continúe haciéndolo.

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