Saturday, January 06, 2018

Compras y votos: La alianza haredi-Ben-Gurion - Shmuel Rosner


El 1 de enero, la coalición gobernante de Israel sufrió un duro golpe: no pudo encontrar la mayoría necesaria para aprobar el llamado Proyecto de Ley de Supermercados, el cual tiene como objeto dar al Ministerio del Interior el poder de decidir si una ciudad puede permitir la apertura de tiendas en Shabbat.

El partido haredi Shas ha estado exigiendo tal ley, alegando que las decisiones de la Corte Suprema han cambiado el sagrado "status quo" en la observancia del Sabbat. Pero algunas de los partidos de la coalición gubernamental no aprueban el proyecto de ley. No les gusta la idea de enfrentarse con los votantes seculares de Israel a causa de las sensibilidades de un partido haredi.

En la mañana del 1 de enero, en un intento de convencer a un público israelí más amplio del que se requiere para la ley, el viceministro de Finanzas Yitzhak Cohen encontró un aliado poco probable. Sosteniendo una hoja de papel, alegremente leyó en voz alta una vieja carta sin revelar la identidad del escritor. "¿Saben quién escribió esto?", preguntó.

No era un conocido rabino, un erudito de la Torá o un sabio haredi. Shas confiaba en un ateo para defender su ley: el fundador de Israel, David Ben-Gurion. La carta, fechada en enero de 1936, fue enviada a un grupo de jóvenes pioneros, miembros de un kibbutz. Trabajaban en Sabbat, y Ben-Gurion les suplicaba que se detuvieran.

"Existe la necesidad de un día obligatorio de descanso", escribió Ben Gurion.

Los líderes de Shas también creen que ese día puede y debe ser obligatorio.

Que un partido haredi israelí utilice a Ben-Gurion para defender su caso es una señal positiva, un signo de normalización, de la gradual israelización de los haredíes israelíes. Además, los líderes de Shas se apuntan punto. En muchos sentidos, su enfoque se parece al de Ben-Gurion, no necesariamente en el tema específico de cómo se debe observar el Sabbat, sino más bien en el tema de la uniformidad versus la diversidad.

A menudo es un aspecto pasado por alto en el debate sobre el Sabbat, pero la ley actualmente sobre la mesa hace que sea difícil no darse cuenta: el debate sobre Sabbat también es un debate sobre otros temas, como el poder del estado para controlar y dictar el cultura de un país, y para controlar cómo se comportan las diversas localidades.

Son estos aspectos del debate sobre el Shabbat los que exhiben la incoherencia intelectual tanto de los defensores como de los oponentes a la ley.

Los líderes de Shas, los iniciadores de esta legislación, están felices de imponer sus preferencias culturales a ciudades en las que la mayoría de los residentes son seculares. Pero lloran si un gobierno intenta imponer sus preferencias culturales a las ciudades haredi. Por ejemplo, si el gobierno intenta forzar a la ciudad de Bnei Brak de que abran sus rutas a los conductores en Sabbat; o cuando intenta obligar a las escuelas haredim a incluir más "estudios seculares" como matemáticas e inglés en sus planes de estudios.

Lo mismo es cierto cuando se examina la coherencia de los oponentes de esta ley. Quieren que las localidades tengan la libertad de abrir tiendas en Sabbat, pero también insisten en su derecho a imponer un cierto plan de estudios a las escuelas haredim. Quieren que todos tengan el derecho de poder decidir qué hacer en Sabbat, pero respaldan una regulación estricta de la cultura por parte del estado cuando lo consideren importante (un debate reciente se refiere al derecho de un canal de televisión de inclinación muy políticamente correcta a transmitir las noticias como lo desee).

Que el Shas encuentre en Ben-Gurion un aliado útil no es tan sorprendente como podrían pensar. Ben Gurion quería la uniformidad por muchas buenas razones: tener un sentido de comunidad, establecer el poder del estado y reunir una colección de personas de diferentes lugares y culturas. Pero también lo quería porque era él quien decidía qué significaba la uniformidad. En su época, él tomaba las decisiones, por lo que la uniformidad, en la mayoría de los casos, significaba que todos hicieran lo que decía Ben-Gurion.

Hoy, como miembro importante de la coalición gobernante, el Shas tiene el poder de conseguir algunos objetivos. Puede esforzarse por lograr, en algunos aspectos, una uniformidad tipo Shas. Pero también pueden denominarlo "preservar el status quo". Pero el verdadero nombre debería ser: donde te sientas es allí donde estás.


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