Saturday, January 13, 2018

El niñato del hijo de Netanyahu necesita ponerse a trabajar: El padre, el hijo y los espíritus impíos (y las stripper) - Shmuel Rosner



 "Este es un asunto familiar", argumentó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan. El año era 2001, y las gemelas de 19 años del presidente George W. Bush acababan de ser pilladas por la policía cuando intentaban comprar alcohol ilegalmente en un restaurante mexicano.

Es una "cacería de brujas", se ha quejado el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu cuando salió a la luz una cinta que documentaba cómo su hijo Yair se emborrachó, se asoció con los vástagos de unos ricachones israelíes, asistió a clubes de striptease y pareció ofrecer los favores sexuales de una mujer a un amigo a cambio de dinero

El escándalo provocado por el muy ocioso hijo de Netanyahu es bastante fuerte. Y se basa en varios elementos de inquietud:
1. El hijo de Netanyahu se estaba divirtiendo con el hijo de un magnate que se benefició enormemente de las decisiones tomadas por el padre Netanyahu en el tema del gas.  
2. El hijo de Netanyahu está protegido por las agencias de seguridad de Israel. 
3. El hijo de Netanyahu visitó clubes de striptease, encima en sabbath, y estaba teniendo una noche de libertinaje que las personas civilizadas condenarían con bastante razón.
Yair Netanyahu es un ciudadano privado. Él no tiene un papel oficial. Por otro lado, es bien sabido que vive en la residencia oficial del primer ministro, que aconseja a su padre y que parece estar involucrado en los entresijos de la política de su padre. Los israelíes pagan su renta y pagan por su seguridad.

En definitiva, éste es un asunto desagradable y lamentable, y deja un muy mal regusto.

El comportamiento de un grupo de israelíes jóvenes y privilegiados ha sido hecho público, y es repugnante. El hijo del primer ministro parece un macarra, y uno esperaría que esté realmente avergonzado de ello, como su declaración posterior parece sugerir: "Estas palabras no representan quién soy, los valores en los que crecí, o los principios en los que creo. Lamento haber pronunciado esas palabra y pido disculpas si alguien se ofendió por ellas", afirma ahora el joven Netanyahu.

Aparte de eso, hay muy poca sustancia en este escándalo. Las bromas sobre el negocio del gas de Israel - el hijo de Netanyahu le pide al hijo del magnate que le "preste algo de dinero suelto", un centenar de dolares,  ya que su padre, el magnate, se benefició con el contrato del gas - parecen eso... unas bromas de muy mal gusto.

La visita al club de striptease es algo que muchos otros jóvenes israelíes también hacen. La charla sucia y los comentarios denigrantes sobre mujeres no son peores que los pronunciados por el presidente en ejercicio de los Estados Unidos. Podríamos solidarizarnos con los guardias de seguridad, con la desagradable tarea de perder sus noches siguiendo a estos niñatos, pero el problema con ellos es estrictamente profesional: si hay un interés israelí en proteger al hijo de Netanyahu, entonces deben estar allí.

De hecho, el aspecto más preocupante de este asunto es el impacto que podría tener en el propio primer ministro. En la noche en que estalló el escándalo, la Knesset aprobó una legislación altamente controvertida que podría prohibir la apertura de tiendas en sabbath y esa misma noche (y esto es más grave), Israel según los informes envió a su fuerza aérea para atacar una base del ejército en las afueras de Damasco.

Cuando se toman tales decisiones, Israel necesita un líder experimentado y sensato, y lo que hace el hijo de este líder, o cómo se comporta, o qué lenguaje utiliza, es completamente irrelevante. Hay que dejar que el Netanyahu padre ejerza de primer ministro, ignorando a su hijo, una de las muchas manzanas podridas. Pero hay otra faceta de esta ecuación: cuando se toman tales decisiones, Israel necesita un líder con la cabeza clara. Necesita un líder que no esté demasiado preocupado con las investigaciones (Netanyahu gobierna bajo la nube de varias investigaciones), necesita un líder que no esté demasiado preocupado con la necesidad de disciplinar a su hijo, o que redacte declaraciones que respondan a los informes sobre el desgraciado comportamiento de su hijo.

Por supuesto, esa preocupación por los espectáculos secundarios es una daga doble. Netanyahu argumenta que los medios de comunicación, al hacer perder el tiempo a los ciudadanos y a él mismo con las tonterías del niñato de su hijo en un club de strippers, están desprestigiando a Israel. Netanyahu está convencido de que todo lo dicho en su contra está conectado: las investigaciones policiales, los escándalos familiares, las protestas de Tel Aviv contra la corrupción, todo forma parte del esfuerzo creciente de sus rivales por destronarlo.

Sus rivales realizan el argumento opuesto: las investigaciones policiales, los escándalos familiares, las manifestaciones en Tel Aviv prueban que Netanyahu ya no puede ser primer ministro. Que él ya no puede funcionar. Que ya no se puede confiar en él para tomar decisiones basadas en los intereses de Israel, ya que su principal motivación es la supervivencia política.

Así pues, el escándalo. Por lo tanto, el debate sobre si el escándalo es digno de su carácter escandaloso.

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