Sunday, January 14, 2018

Los colonos israelíes no siempre fueron tan religiosos. Una vez fueron hippies seculares - Emma Green - The Atlantic



Los judíos estadounidenses que se mudaron a Cisjordania pensaron que estaban viviendo el sueño de los derechos civiles argumenta un nuevo libro.

En el vasto y complejo conflicto israelo-palestino, un tema es particularmente polémico: los colonos judíos israelíes que viven en Cisjordania, territorio que Israel ha ocupado desde la Guerra de los Seis Días en 1967. A medida que se aproxima el 50º aniversario de ese conflicto en junio [N.P.: el artículo es de mayo del 2017], continúa complicando la relación entre los EEUU e Israel. Donald Trump visita Israel esta semana, pero antes de su visita, un ayudante diplomático estadounidense habría impugnado la reclamación de Israel sobre el Muro Occidental, un sitio sagrado que ha sido disputado desde el conflicto de 1967. Trump promocionó su apoyo a Israel durante la campaña, pero se ha enfriado ante los asentamientos, diciendo a un periódico israelí en febrero que "no ayuda al proceso de paz". Por otro lado, el recién llegado embajador estadounidense en Israel, David Friedman, ha apoyado firmemente el movimiento de los asentamientos, y los miembros de su familia ayudaron a financiar Bet El, una de las comunidades de Cisjordania.

La historia de Friedman no es una anomalía. Según una nueva investigación de Sara Yael Hirschhorn, profesora de la Universidad de Oxford, aproximadamente 60.000 de los 400.000 colonos que viven actualmente en Cisjordania son estadounidenses, aproximadamente el 15%. En un nuevo libro sobre este grupo, "City on a Hilltop", Hirschhorn escribe que los estadounidenses que llegaron a Israel en las décadas de 1960 y 1970 desafían los estereotipos comunes sobre los colonos. En lugar de ser ultrareligiosos y conservadores, "estos recién llegados solían ser jóvenes, solteros, altamente educados, muy moviles, tradicionales pero no necesariamente ortodoxos en su práctica religiosa, que votaban por los candidatos del Partido Demócrata y apoyaron políticamente y participaron activamente en el movimiento por los derechos civiles y la lucha contra la guerra de Vietnam".

La misión de Hirschhorn es complicar la historia de esos estadounidenses que se establecieron a través de la Línea Verde, la demarcación de las fronteras israelíes anteriores a 1967, llamadas así por la tinta utilizada para dibujarla en los mapas. Ella cuenta las historias de muchos colonos, pero comienza con Malka Chaiken, nacida como Marilyn en una familia judía tradicional en Filadelfia en 1954. "Seguramente es más fácil enmarcar a Malka como una fanática mesiánica que como una persona plenamente realizada", escribe Hirschhorn. "Es más cómodo considerarla una hereje política y una propagandista psicológicamente desquiciada que como una joven que en realidad comparte un trasfondo similar a muchos judíos estadounidenses de su generación".

Hablé con Hirschhorn sobre su investigación y sus implicaciones para la próxima generación de judíos en los Estados Unidos.

Emma Green: Si eres un judío estadounidense que quiere mudarse a Israel, ¿por qué elegirías Cisjordania? ¿Por qué no Jerusalén o Tel Aviv o Haifa?

Sara Hirschhorn: Este grupo de estadounidenses eran los judíos sionistas más identificados e importantes de su generación. Por diversas razones, sintieron después de la guerra de 1967 que no iban a ser capaces de cumplir con estos ideales viviendo en los Estados Unidos.

Algunos tenían creencias religiosas de que vivir en la totalidad de la Tierra de Israel significaba hacerlo en los territorios ocupados: Cisjordania, o lo que los que suscriben esa ideología, Judea y Samaria. Hay quienes también vieron imperativos políticos: si no había presencia judía en estas áreas, entonces podrían ser canjeadas en un futuro acuerdo de paz.

Y algunas personas creían que querían vivir en la Tierra de Israel, pero convenientemente, su hermana también vivía en un asentamiento, y su mejor amigo de la escuela secundaria también vivía allí, y sería agradable vivir en un lugar con familiares y amigos. Los factores del estilo de vida también juegan un papel, aunque obviamente estos son factores de estilo de vida politizados: poder obtener una buena escuela con una bonita casa y un jardín privado y un viaje diario, pero también sabes dónde vivirás, más allá de la Línea Verde.

Emma Green: ¿Cuáles son algunos de los estereotipos sobre los colonos estadounidenses en Israel?

Hirschhorn: La imagen que tenemos en la cabeza es que estas son personas con unas barbas tupidas, que llevan un AK-47 siempre encima, con siete niños detrás de ellos, que son ideólogos realmente agresivos que han venido a cumplir una visión mesiánica y provocar algún tipo de momento apocalíptico.

Hoy en día, los colonos tienen más probabilidades de ser unos judíos ortodoxos normales, pero las personas que llegaron en la década de 1960 no eran derechistas neoconservadores que tenían una visión mesiánica. De hecho, habían sido personas bastante cercanas a los hippies que abrazaban árboles en su vida anterior en los Estados Unidos, y que vieron su traslado a Israel como una continuidad de un proyecto liberal.

Emma Green: ¿Cómo conectaron los colonos estadounidenses de los años 60 y 70 el sionismo con el movimiento de los derechos civiles en los EEUU?

Hirschhorn: El primer capítulo de la historia tiene lugar en los Estados Unidos, durante lo que llamo el momento 1967. Esta circunscripción lo sintió [ese momento] muy fuerte, y se dieron cuenta de que había una especie de cambio en la forma que soplaban los vientos. Para realizar plenamente sus afiliaciones judías sionistas, había un par de alternativas. Algunas personas se retiraron al activismo judío en los Estados Unidos.

Aquellos que emigraron a Israel no sentían que los Estados Unidos fuera a ser el lugar correcto para ellos. Pero el hecho de que se fueran de los Estados Unidos no significaba que dejarán su trasfondo estadounidense completamente atrás. Estas son personas que todavía tienen el libro de Saul Alinsky, "Rules for Radicals", en su biblioteca.

Emma Green: Las personas sobre las que escribes suelen citar paralelos entre su movimiento y el movimiento Black Power. Un rabino incluso compara el conflicto de los colonos con el gobierno israelí con la lucha por los derechos civiles en Selma, Alabama. ¿Qué hay detrás de esa comparación?

Hirschhorn: La guerra de 1967 fue realmente un momento de orgullo judío, especialmente para los judíos estadounidenses. Hubo una amenaza de un segundo Holocausto, y de repente Israel sale victorioso de la guerra, y los judíos en los Estados Unidos realmente internalizan eso. Hay este sentido similar al orgullo negro: el judío es bello, el judío es orgulloso. Consideraban al poder negro como un modelo de cómo ellos también podían imaginar su vida posterior a 1967 como judíos en la diáspora e Israel. Todos los tipos de grupos étnicos recuperarían el orgullo de su identidad, y los judíos también querían participar de ello en los Estados Unidos.

Pero hay una gran cantidad de disonancia cognitiva involucrada en considerar semejante asentarse en lo alto de una colina en Cisjordania que una sentada en Selma luchando por los derechos civiles de los afroamericanos.

Emma Green: ¿Cómo encaja la familia de David Friedman en esto?

Hirschhorn: David Friedman es la encarnación de esta conexión entre el judaísmo estadounidense y el movimiento de los colonos israelíes, y particularmente la parte de la judería estadounidense llamada ortodoxa moderna.

Son un pequeño porcentaje de los judíos estadounidenses. Y tienen profundos lazos con los territorios ocupados. El mismo David Friedman ha sido un gran partidario del asentamiento de Bet El, que fue uno de los asentamientos originales en la década de 1970, y fue fundado por Gush Emunim, "El bloque de los fieles", que era un grupo con una ideología mesiánica. Ha realizado importantes contribuciones financieras y de otro tipo a los asentamientos, y tiene vínculos allí.

Emma Green: ¿Cómo fueron los colonos estadounidenses en Israel específicamente influenciados por su americanidad? ¿De qué tradiciones y mitos provenían?

Hirschhorn: La comprensión de Frederick Jackson Turner de la frontera es que ese es el lugar donde las personas se autorrealizan. Había un sentimiento de que la frontera se había cerrado en América, y la frontera también se estaba cerrando en Israel. Para aquellos que no habían participado en la acción en 1948, había pocas oportunidades de hacerlo. El movimiento de colonos israelíes fue una de esas últimas oportunidades.

Emma Green: Pero esa oportunidad también vino con brutalidad. Describe cómo algunos de estos judíos estadounidenses se involucraron en la violencia y el terrorismo.

Hirschhorn: En la primera década más o menos del movimiento de los colonos israelíes, hubo relativamente poca fricción entre los judíos israelíes y sus vecinos palestinos. Eso se debe a que no había muchos colonos viviendo en los territorios ocupados, y la implicación de su proyecto aún no estaba clara.

En la década de 1980, hay una afluencia masiva de colonos, y eso es un cambio en el juego. Y la Primera Intifada [una ola de violencia a fines de la década de 1980 y principios de la del 90] fue un punto de inflexión muy importante para ellos. Va desde lo que consideraban una relación de paz, amor, felicidad y coexistencia con sus vecinos palestinos - si bien a menudo en una relación muy paternalista, y definitivamente desposeyendo a sus vecinos de su tierra en bastantes casos - hasta un ritual diario de lapidación, represalias, disparos e incluso asesinatos.

No sé si todas las personas que llegaron en los años 60 y 70 apreciaron plenamente lo que iba a suceder hasta la Primera Intifada. Eso cambia a las personas y a su cálculo político y moral. Después de la Primera Intifada y la Segunda Intifada, realmente ves este surgimiento del juego de suma cero (o ellos o nosotros), y un giro en general hacia la idea de que la única manera de protegernos no es a través del diálogo, sino a través del cañón de un arma.

Emma Green: ¿Cómo ha cambiado la óptica del movimiento de los colonos? ¿Y cuáles son algunos de los desafíos para el movimiento?

Hirschhorn: Hace veinte años, no había colonos yendo a la CNN. No estaban en Twitter. No tenían blogs en inglés. No estaban en YouTube o Instagram.

Israel nació en un ciclo de noticias de 24 horas. Si la guerra de 1948 hubiera sucedido en 1150, no sabríamos mucho sobre lo que sucedió. El ciclo de noticias diarias sobre Israel determina su futuro. El movimiento de colonos es muy consciente de eso. Pasan mucho tiempo y emplean mucha energía y, francamente, dinero para producir unas relaciones públicas elegantes en una variedad de plataformas para responder a esa necesidad.

Emma Green: Entre los millennial judíos en América, el movimiento de colonos no es popular. (En la encuesta de 2013 del Pew Research Center, sólo el 11% de los judíos menores de 30 años dijo que la construcción continua de asentamientos ayuda a la seguridad de Israel) Usted describe una generación de activistas e idealistas de los derechos civiles que vinieron a asentarse Israel en los años 60 y 70 , pero la generación actual de judíos socialmente comprometidos probablemente no apoyaría lo que hicieron. ¿Qué significa esto para el futuro del movimiento de los colonos estadounidenses en Israel?

Hirschhorn: Tengo algunos problemas con las personas que ubican toda la angustia de los millenial o de la Generación X sobre Israel en el movimiento de los colonos, o más ampliamente en el mal comportamiento de Israel.

Si bien creo que esto es parte de la historia, una parte más grande de la historia es que el apego sionista, o la identificación con el estado de Israel, realmente proviene de su identificación judía. La generación joven no tiene el mismo nivel de apego judío que las generaciones anteriores.

Claramente, los "asentamientos permiten excusar las contradicciones entre el sionismo y el liberalismo". Pero habría más compromiso en torno a estos temas si hubiera una mayor identificación judía y sionista en general. La gente entonces podría realmente sentirse ofendida por lo que está sucediendo en Israel. Pero creo que estarían menos decepcionados si estuvieran más identificados. No hay motivo para que te remitan a la cuestión de los asentamientos si realmente no te importa Israel porque ya no forma parte de la manera en que te identificas como judío o como persona.

Parece existir un esfuerzo para llevar la carga del conflicto palestino a la guerra de 1967. Fue sin duda un gran punto de inflexión. No soy un apologista de lo que sucedió. Pero la raíz del conflicto permanece en 1948. Si chasquearas los dedos, y de repente todos los asentamientos desaparecieran mañana mismo, parece que entonces todo sería Kumbaya y tendríamos paz en el Oriente Medio. Creo que esa es una fantasía de un cierto grupo de liberales e izquierdistas que no concuerda con la realidad.

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