Friday, March 09, 2018

Farrakhan demuestra que el antisemitismo izquierdista no trata de Israel (sino de su propio antisemitismo) - Elder of Ziyon


Las "guerreras por la justicia social" en plan fashionista

 Una pieza muy informativa de David Schraub:
Una de las líderes de la manifestación la Marcha de las Mujeres, Tamika Mallory, asistió a un discurso de Louis Farrakhan, un conocido y notorio intolerante antisemita (lo que volvió manifestarse en el discurso). Cuando la pidieron que explicara este hecho, Mallory hizo una doble observación con un comentario: "¡Si tu líder no tiene los mismos enemigos que Jesús, puede que no sea el líder (que buscas)!", algo que era menos un ladrido antisemita que un aullido con un megáfono.  
En su mayor parte, la respuesta de los otros líderes de la Marcha de las Mujeres ha consistido en justificarla (con una intercesión particularmente terrible de Linda Sarsour). Al mismo tiempo, no ha existido prácticamente ninguna justificación pública sobre por qué debería excusarse el antisemitismo bastante obvio de Farrakhan. Tampoco ha existido ningún esfuerzo por defender las cosas que dice sobre los judíos, ni tampoco ningún intento de argumentar que sus palabras sobre los judíos están fuera de lo permisible. 
Esta rareza, el rechazo desafiante de ceder terreno ante las críticas por contemporizar con el antisemitismo, junto con ningún intento de racionalizar realmente el contenido antisemita, exige una explicación. Mi hipótesis es esta:  
"A los izquierdistas no les gusta pensar en la presencia del antisemitismo entre sus propias filas. Al mismo tiempo, nunca admitirían que existe. Afortunadamente, la mayoría de las controversias antisemitas que implican a la izquierda se relacionan con Israel de alguna manera, por lo que pueden responder con su disfraz favorito: "la crítica a Israel no es antisemita". 
De hecho, esta respuesta trata de dar a entender a su audiencia que sí se preocupan por el antisemitismo (el "verdadero" antisemitismo), pero desde luego el caso que nos ocupa no es considerado como tal (realmente, nunca contaría como tal si ellos están implicados). 
Pero el antisemitismo de Farrakhan no está realmente vinculado con Israel. Lo que significa que las respuestas dilatorias no funcionan. Y por eso estos izquierdistas aparecen desconcertados, porque realmente no tienen otro pensamiento sobre el antisemitismo más allá de "la crítica de Israel no lo es". Obligados a una situación donde parece necesario decir algo más, se encuentran perdidos. De repente, no pueden jugar su carta preferida de no identificar su propio antisemitismo (ese que solamente protagonizaría la extrema derecha).  
Y esto es revelador. Si el problema realmente fuera Israel, el caso Farrakhan no debería presentar ninguna dificultad a la hora de denunciarlo. Pero si el problema es que estos izquierdistas simplemente no quieren identificar al antisemitismo dentro de su campo (e Israel es un factor conveniente, pero en última instancia es un epifenómeno), entonces Farrakhan presenta un gran problema.
Pienso que Schraub está subestimando el problema.

El problema no es que la izquierda no pueda "identificar" o condenar abiertamente el antisemitismo de Farrakhan. Después de todo, los árabes han estado haciendo declaraciones puramente antisemitas que no tienen nada que ver con Israel durante mucho tiempo y la izquierda tampoco las ha condenado. ¿Recuerdan cuando Mahmoud Abbas acusó literalmente a los rabinos de promover el envenenamiento del agua de los palestinos para matarlos a todos en el Parlamento de la Unión Europea? Abbas finalmente retiró sus palabras, pero obviaron su evidente antisemitismo. Y eso fue después de que se refiriera a los judíos y a sus "sucios pies" visitando el sitio judío más sagrado.

No, el problema de Farrakhan muestra que algunos dentro de la izquierda no solo aprueban el antisemitismo, sino que lo defienden.

El argumento de que el "antisionismo no es antisemitismo" no es un argumento que se utilice para apoyar los ataques contra Israel, sino un argumento para el pensamiento antisemita dominante bajo la rúbrica del antisionismo. Decir que el pueblo judío no tiene derecho a la autodeterminación, y sin embargo sí la tienen los palestinos, resulta antisemita una vez que se deshacen de los argumentos ofuscantes sobre los asentamientos, o los refugiados o lo que sea. Esos argumentos están destinados a justificar el antisemitismo subyacente de su posición en sí.

El antisionismo izquierdista es funcionalmente idéntico al antisemitismo. Y la razón por la que no pueden condenar a Farrakhan es porque en gran medida están de acuerdo con él. Incluso si lo consideran demasiado excesivo, la diferencia entre cómo tratan el discurso racista o sexista y cómo tratan el discurso antisemita dice mucho sobre su ética. Solo cuando la extrema derecha hace declaraciones antisemitas, declaraciones que son idénticas a las de Farrakhan, entonces los izquierdistas pretenden estar en contra del antisemitismo. Aman el antisemitismo de extrema derecha porque les da cobertura política para su antisemitismo de extrema izquierda enmascarado como antisionismo.

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