Thursday, March 22, 2018

Preparativos para la Marcha de Nakba: la campaña cognitiva de Hamas - Kobi Michael , Gabi Siboni - INSS



El liderazgo de Hamas en la Franja de Gaza está fuertemente involucrado en los preparativos de un gran evento, la "Gran Marcha del Retorno", cuando miles de palestinos de Gaza marcharán hacia la valla de seguridad y se posicionarán en tiendas de campaña a lo largo de la frontera israelí. Este evento, programado para el 14 de mayo de 2018, marcando los setenta años desde el establecimiento del Estado de Israel, está diseñado para resaltar el problema de los refugiados palestinos y conectarlo con la difícil situación de quienes viven en la Franja de Gaza. La medida también está diseñada para servir al liderazgo de Hamas en Gaza en su lucha dentro del ámbito palestino, dada su evaluación de que las conversaciones de reconciliación con Fatah y la Autoridad Palestina (AP) están condenadas al fracaso, y para posicionar a Hamas como la organización líder en la lucha nacional y una digna alternativa a Fatah.

De la misma manera, este movimiento está supuestamente diseñado para desviar la frustración de los ciudadanos de Gaza con Hamas hacia la lucha nacional contra Israel. La esperanza es que un movimiento a gran escala empuje a Israel hacia una esquina y lo confronte con un desafío político-cognitivo internacional difícil de enfrentar, dado el tamaño de la amenaza y el hecho de que involucraría a ciudadanos desarmados que protestan contra su difícil situación frente a tropas armadas, que encarnarían la causa de todos sus problemas. Este es el mensaje cognitivo que Hamas busca transmitir al mundo. Además, Hamas espera que la medida pueda avergonzar a los líderes israelíes tanto en casa como en el ámbito internacional, y generar un cambio en la opinión pública mundial que se traduzca en un esfuerzo internacional para poner fin al desastre de la infraestructura económica en Gaza.

Las declaraciones difundidas por Hamas como parte de sus preparativos para el evento buscan vincular la Resolución 194 de la ONU de diciembre de 1948 (que interpretan que otorga legitimidad internacional al derecho de retorno palestino) a los símbolos de la narrativa del refugiado (como las llaves para unas casa abandonadas por sus dueños palestinos, o aquellos expulsados ​​durante la Guerra de 1948) y al ethos palestino nacional de la Gran Palestina. También parece que los organizadores de la marcha intentan establecer un paralelo entre la Nakba y el Holocausto, vistiendo a los participantes con uniformes de prisioneros con rayas.

Los organizadores, que también trabajan en las redes sociales, apuntan a movilizar a unos 100.000 participantes para la marcha. Esta cifra parece muy poco realista, aunque con esfuerzos continuos, los participantes podrían sumar muchos miles. Los organizadores se han esforzado por definir la marcha como "no violenta", buscando solicitar simpatía y apoyo internacional para la causa palestina. Tales eventos, sin embargo, podrían fácilmente irse de las manos y convertirse en violencia. De hecho, para los organizadores, el deterioro de la violencia podría servir para llevar el mensaje que buscan dirigir a casa, ya que podría provocar que Israel tome represalias. Esto desacreditaría a Israel y ayudaría a aumentar la impresión deseada tanto en la arena internacional como en la arena doméstica palestina.

Aunque todo el movimiento es esencialmente cognitivo, confronta a Israel con un desafío que implica una amenaza de seguridad física en la forma de un intento de cruzar la frontera israelí. Al mismo tiempo, las represalias israelíes arrojarían hacia Israel una mala luz vis-a-vis de los diversos públicos objetivo. Para hacer frente a estos desafíos, Israel debe responder en varios planos.

Israel no puede permitir daños en su infraestructura de seguridad o intentos de los manifestantes de cruzar la barrera. Si esto ocurre, la IDF usará la fuerza. La experiencia pasada ha demostrado que usará medios de dispersión antidisturbios, aunque en casos extremos se podría emplear fuego de francotiradores para golpear a la mitad inferior del cuerpo de manifestantes que ponen en peligro a las tropas del IDF. Tales imágenes son justo lo que buscan los organizadores.

En una batalla basada en la cognición, Israel debe tener en cuenta cuatro públicos objetivo: el liderazgo de Hamas, la población de la Franja de Gaza, la arena internacional y el público israelí.

El contraesfuerzo cognitivo debe formularse en torno a tres mensajes principales:

- Primero: el liderazgo de Hamas ha fallado en su gestión de la Franja de Gaza y ha fallado en su responsabilidad hacia sus ciudadanos, impidiéndoles recibir la ayuda que tanto necesitan para aliviar su situación humanitaria. Intentar absolverse de cualquier responsabilidad y canalizar la frustración para provocar fricciones con las tropas israelíes a lo largo de la frontera, haciendo un uso cínico de la población civil y poniéndola en peligro, supone volver a utilizarla como en las guerras anteriores cuando la utilizó como escudos humanos.

- Segundo: Israel defenderá sus fronteras y su soberanía e impedirá que los civiles palestinos dañen la cerca fronteriza o crucen hacia Israel, de conformidad con el derecho internacional. Finalmente, Israel pedirá a los líderes de Hamas y a la comunidad internacional que eviten poner en peligro la vida de la población palestina innecesariamente, advirtiendo a la dirigencia de Hamas del precio que tendrá que pagar por su responsabilidad directa por los enfrentamientos que podrían desarrollarse, y advirtiendo a los ciudadanos de Gaza del riesgo innecesario para su vida al ponerse al servicio de los intereses de Hamas.

Estos esfuerzos deben llevarse a cabo antes, durante y después del evento. El esfuerzo debe llevarse a cabo frente a todos los públicos objetivo de forma proactiva, en todos los canales disponibles, de forma encubierta y abierta, directa e indirectamente. Los mensajes deberían transmitirse a la comunidad internacional en todas las plataformas posibles, en coordinación con los Estados Unidos. A la par, Israel necesita transmitir mensajes directos a la población de Gaza. Esto podría hacerse por medio de folletos, redes sociales y la interrupción de las emisiones de radio y televisión que tienen como objetivo movilizar a la población para la marcha de protesta planificada. Además, y dependiendo de la probabilidad de la implementación del evento, Israel haría bien en trabajar con Egipto, Qatar y cualquier otro elemento regional que tenga relaciones de trabajo con Hamas y ejerza influencia sobre él.

Parte del esfuerzo israelí debe reflejarse en acciones inmediatas para aliviar las dificultades en la Franja de Gaza: aumentar el suministro de agua y electricidad y aumentar significativamente el suministro de medicamentos a los hospitales, incluso si es contrario a las preferencias de la AP, si ésta última elige continuar imponiendo sanciones a la Franja de Gaza y se niega a pagar por el combustible, la electricidad, el agua y los medicamentos. En este caso, Israel debería preferir el bienestar de los residentes de Gaza por encima del interés de la AP en su lucha contra Hamas, e incluso restar los costos de la ayuda del dinero de los impuestos que Israel recauda para la AP.

Israel debe frustrar este esfuerzo palestino para organizar otra forma de campaña contra él. El objetivo es interrumpir esta marcha planificada de protesta de Hamas antes de que comience, limitar significativamente su alcance si ocurre, y mostrar determinación con respecto a la intención y la capacidad de obstruirla si se lleva a cabo. El éxito de la protesta, incluso parcial, con el deterioro de la violencia, las bajas palestinas en una escala relativamente grande, y el sentimiento internacional traducido en presión sobre Israel, podría desencadenar eventos similares adicionales, tanto en Gaza como en Cisjordania.

El intento de Hamas de establecer un paralelo entre la realidad en Gaza y el Holocausto con su marcha hacia la frontera requiere una respuesta muy fuerte de Israel, movilizando a la comunidad internacional para aumentar la presión sobre el liderazgo de Hamas. También es necesario prepararse para la eventualidad de una campaña prolongada, con potencial de escalada que es probable que se desarrolle en la frontera con Gaza. Si la marcha avanza según lo planeado, debe interrumpirse sin el uso de armas, y con las fuerzas adecuadas, y el control de los disturbios significa evitar que los ciudadanos de Gaza alcancen la cerca fronteriza y la dañen. En el caso de una procesión masiva, el objetivo claro es evitar daños a la valla fronteriza, más que obstruir la marcha misma.

Por otra parte, Israel debería tomar medidas sobre el aspecto diplomático, económico y militar para preparar el terreno para la campaña cognitiva en las respectivas audiencias objetivo, si se produce un conflicto.

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