Sunday, January 01, 2017

El final de Obama, el momento más vergonzoso de su legado - Charles Krauthammer - TWP


"Cuando las cosas vayan mal, yo siempre estaré detrás de Israel" - Palabras de Barack Obama en la conferencia del AIPAC de 4 de marzo de 2012
El público - mayoritariamente judío, apasionadamente a favor de Israel y sumamente ingenuo - aplaudió salvajemente. Cuatro años más tarde -  su última elección ya lejana, a un mes de abandonar el cargo y ya sin necesidad de engañar a un judío o gentil, Obama se puso detrás de Israel, pero para clavarle un cuchillo.

La gente no entiendo muy bien el daño que ha hecho a Israel con la abstención de los Estados Unidos que permite la aprobación de una resolución de condena a Israel por el Consejo de Seguridad de la ONU por los asentamientos. La administración pretende que esto no es nada más que una reafirmación de la larga oposición de los Estados Unidos a los asentamientos.

Menudo disparate. Durante los últimos 35 años, cada administración, incluyendo cuando se planteaba la reelección del propio Obama en 2011 el veto de los Estados Unidos  ha protegido a Israel debido a que una resolución del Consejo de Seguridad da una inmensa munición legal para todos los boicoteadores, antisemitas y celosos fiscales europeos deseosos de sancionar y castigar a los israelíes.

Un israelí ordinario que vive o trabaja en la Ciudad Vieja de Jerusalén se convierte en un paria internacional, un potencial fuera de la ley. Por no hablar de los soldados del ejército de ciudadanos de Israel. "A cada piloto, cada oficial y cada soldado", dijo un hombre de confianza del líder palestino Mahmoud Abbas, "le estaremos esperando en La Haya", es decir, en la Corte Penal Internacional .

Por otra parte, la resolución socava los cimientos mismos de medio siglo de política estadounidense en el Oriente Medio. Y es que el lema de "tierras por paz", ese intercambio de territorios por la paz, se declara de antemano obsoleto ya que de entrada esa tierra es declarada palestina e Israel ya no tiene derecho a negociar con ella.

Los parámetros de paz enunciados tan ostentosamente por el Secretario de Estado John Kerry el miércoles son casi idénticos a los parámetros de Clinton que fueron ofrecidos a Yasser Arafat, y que rechazó, en el 2000, la igual que los ofrecidos a Abbas por el primer ministro Ehud Olmert en 2008. Abbas también los rechazó.

Kerry no mencionó nada de esto porque socava su narrativa de culpar a Israel. Sin embargo, eso legítima el rechazo palestino. El Consejo de Seguridad acaba de declarar a los territorios palestinos legalmente, sin que los palestinos tengan que conceder nada, ni siquiera la paz . ¿Qué incentivo tendrán los palestinos a la hora de negociar cuando pueden obtener todos los términos - y el territorio - que buscan de forma gratuita si tienen el tiempo suficiente?

La administración afirma una especie de inocencia pasiva en la redacción del texto de la resolución, como si le hubiera llegado en el último momento. Hemos de creer que los patrocinadores ostensibles - Nueva Zelanda, Senegal, Malasia y la Venezuela que no puede proporcionar a su propio pueblo el suficiente papel higiénico, ni permitirse alimentar a su gente - estuvieron durante meses sudando con los detalles de las viviendas judías en Jerusalén Este.

No hay nada nuevo aquí, protesta el vice asesor de seguridad nacional Ben Rhodes : "Cuando vemos nuevamente los hechos sobre el terreno (asentamientos), profundamente en Cisjordania, y más allá de la barrera de separación, nos sentimos obligados a hablar en contra de esas acciones".

Se trata de un engaño. Todo el mundo sabe que los asentamientos aislados y avanzados no son el problema. Bajo cualquier paz, serán barridos. El ministro de Defensa, el derechista Avigdor Lieberman que vive en uno de estos asentamientos en Cisjordania, ha declarado públicamente estar "de acuerdo en desocupar mi asentamiento si realmente hay una solución de dos estados". ¿Dónde está el obstáculo para la paz?

Una segunda categoría de asentamiento son los bloques próximos a las fronteras de 1967. Aquí también sabemos de antemano cual será su futuro: se convertirán en parte del territorio israelí y, a cambio, Israel entregará parte de su territorio al estado palestino. ¿Dónde está el obstáculo para la paz?

Es la tercera categoría de "asentamientos" la más polémica y la que la resolución 2334 del Consejo de Seguridad condena explícitamente: Jerusalén Este. Esto no es sólo escandaloso, es absurdo. Los Estados Unidos favorecen una declaración que afirma, como cuestión de derecho internacional, que el Estado judío no tiene ningún derecho sobre el Muro Occidental, el Monte del Templo, y de hecho todo el barrio judío de Jerusalén. Solamente pertenecen a Palestina según el Consejo de Seguridad.

El Monte del Templo es el lugar más sagrado de todo el judaísmo. Que sea declarado extraño al pueblo judío es como si el Consejo de Seguridad declarara a la Meca y Medina territorio sobre el que el Islam no tiene ningún derecho. Tal es el universo orwelliano que Israel debe sufrir

Por lo menos, Obama debería haber insistido en que cualquier referencia a Jerusalén Este no aparecería en la resolución o se enfrentaría a un veto de los Estados Unidos. ¿Por qué no lo hizo? Resulta incomprensible, a menos que se un disparo de despedida como venganza personal contra Benjamin Netanyahu. O tal vez sea la revelación de una antipatía profunda y oculta por Israel que simplemente esperaba un intervalo de política de seguridad para expresarse públicamente.

Ha sido otro gran momento del legado de Barack Obama. Y el más vergonzoso

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Friday, December 02, 2016

Después de tan sólo 25 años, el triunfo de Occidente ya ha terminado - Charles Krauthammer - Press Herald



Hace veinticinco años - diciembre 1991 - murió el comunismo, terminó la Guerra Fría y la Unión Soviética desapareció. Fue la mayor ruptura de un imperio en la historia moderna y no se disparó un tiro. Fue un evento de proporciones bíblicas que mi generación pensaba que nunca llegaría a ver. Como la famosa rapsodia de Wordsworth (sobre la Revolución Francesa), "La dicha fue en ese amanecer estar vivo / pero ser joven era maravilloso".

Ese amanecer marcó el triunfo definitivo del ideal democrático liberal. Se prometía una era de dominio occidental dirigida por una preeminente América, la última superpotencia restante del mundo.

Y así fue durante una década, cuando la comunidad de democracias se amplió por vez primera en Europa del Este y a las antiguas colonias soviéticas. Los EEUU eran tan dominantes que cuando el 31 de diciembre de 1999 se dio por caducado uno de los activos geoestratégicos más preciados en el mundo, el Canal de Panamá, nadie ni siquiera lo notó.

Esa era ya ha terminado. Las autocracias están de vuelta y en aumento, mientras que las democracias están a la defensiva y los EEUU están de retirada. No busquen más, miren Alepo. Y la resistencia sostenida de Occidente ante un tirano local - que ha determinado el resurgimiento de Rusia y ha respaldado a un Irán en expansión y a una serie de milicias chiítas próximas - está al borde de su finalización. Rusia lanza bombas y América emita sentencias y líneas rojas.

¿Qué mejor símbolo para el final de este embriagador e histórico momento liberal-democrático? Occidente se está volviendo hacia si mismo y retorna a casa, dejando el campo libre a los insurgentes autoritarios como Rusia, China e Irán. En Francia, el candidato presidencial recién nominado del partido conservador sigue la moda conservadora y populista bajo de maneras suaves al estilo Vladimir Putin. Al igual que varias de las nuevas democracias del Este de Europa - Hungría, Bulgaria e incluso Polonia - están mostrando tendencias autoritarias.

Y así es como Europa ha abandonado las sanciones impuestas a Rusia por su violación de Ucrania, ese tan utilizado "aislamiento" del presidente Obama hacia Rusia que se ha disuelto ignominiosamente, ya que nuestro secretario de estado ha pasado repetidamente la gorra ante Rusia pidiendo misericordia para Siria.

La Unión Europea, el mayor club democrático de la tierra, podría dentro de poco experimentar como los movimientos pro-Brexit se propagan a través del continente. Al mismo tiempo, sus miembros se lanzan con una prisa impropia en busca de lazos económicos con una autoritaria y agresiva Irán.

En cuanto a China, el otro gran desafío al orden posterior a la Guerra Fría, el otro "pivote" de la administración Obama, se ha convertido en un fracaso absoluto. Filipinas ha desertado abiertamente y ha optado por China. Malasia luego LE siguió. Y el resto de nuestros aliados asiáticos están empezando a realizar sus apuestas. Cuando el presidente de China se dirigió en Perú el mes pasado a los países de la costa del Pacífico, sugirió que China estaba dispuesta a recoger los pedazos de la Asociación Trans-Pacífico ahora abandonada por los dos partidos políticos de los Estados Unidos.

La retirada de Occidente comenzó con Obama, que reaccionó a la (aparente) extralimitación del post 11-S abandonando Irak y ofreciendo apaciguamiento a Rusia y facilidades a Irán.

En 2009, se negó incluso apoyo retórico a la revuelta popular contra el régimen de los ayatolás. Donald Trump quiere continuar con la retirada, aunque por razones totalmente diferentes. Obama ordenó la retirada porque siempre ha sentido que los EEUU no eran lo suficientemente buenos para el mundo, con demasiados defectos para poder ganarse el derecho moral a ser la potencia hegemónica mundial.

Trump hará lo mismo, desdeñará a los aliados y evitará los conflictos, pero porque el mundo no es lo suficientemente bueno para nosotros y no nos merecen, es un mundo ingrato y los países extranjeros son parásitos que viven de una forma segura gracias a nuestra protección y ajenos a nuestros sacrificios. Ha llegado el momento de cuidar de nuestros propios intereses.

Trump no emplea un argumento nuevo. A medida que la Guerra Fría llegaba a su fin en 1990, Jeane Kirkpatrick, la neoconservadora por excelencia, afirmó que entonces debíamos convertirnos en "un país normal en un tiempo normal".

Había llegado el momento de renunciar a la carga de mantener el orden mundial y realizar esfuerzos sobrehumanos en nombre de los valores universales del siglo XX. Dos generaciones de combates contra el fascismo y el comunismo eran más que suficientes. ¿No no habíamos ganado un retiro relajado?

En ese momento, argumenté que era cierto que nos lo habíamos ganado, pero la cruel historia no nos permite disfrutar de ella. El reposo y la relajación presupone un mundo de fantasía en el que la estabilidad es autosostenible sin los Estados Unidos. Pero no lo es. Si damos un respiro se implanta el caos.

Un cuarto de siglo más tarde, nos enfrentamos a la misma tentación, pero esta vez bajo unas circunstancias más difíciles. El yihadismo se ha añadido a la lucha en todo el mundo, y nosotros ahora no disfrutamos del dominio que tuvimos sobre nuestros adversarios durante los años 1990.

Podemos optar por el reposo y la relajación, pero no vamos a conseguirlo.

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Sunday, October 30, 2016

Gran artículo: ¿Obama está preparando un disparo de despedida contra Israel? - Charles Krauthammer - TWP



La semana pasada, la agencia cultural de la ONU, la UNESCO, aprobó una resolución que brutalmente condenaba a Israel (en adelante, "la potencia ocupante") por varios presuntos delitos y violaciones del Monte del Templo en Jerusalén. Exceptuando que la resolución nunca usa ese término para el santuario más sagrado del judaísmo. Se refiere a él, y lo denomina exclusivamente, como musulmán, en un intento deliberado para erradicar su conexión - por no hablar de su centralidad - con el pueblo judío y la historia judía.

Este absurdo orwelliano, forma parte de un esfuerzo aún mayor para negar la conexión judía con su tierra ancestral, y es un insulto no sólo para el judaísmo, sino también para el cristianismo. Es una burla a los Evangelios, la crónica de la historia de ese judío galileo cuya vida y ministerio se desplegó en toda la Tierra Santa, sobre todo en Jerusalén y en el templo. Si ese lugar no es más que un lugar musulmán, ¿qué ocurre con el fundamento del cristianismo, que ocurrió 600 años antes del Islam, acaso llegó a existir?

Esta resolución de la UNESCO no es más que una de las ramas más surrealistas de la campaña mundial para deslegitimar a Israel. Cuenta para ello con el movimiento BDS, ahora cada vez mayor en los campus universitarios occidentales, y con algunas iglesias protestantes tradicionales . Y se extiende incluso en algunos recintos del Partido Demócrata.

Bernie Sanders intentó introducir en la plataforma del Partido Demócrata una plataforma más desfavorable para Israel. Fracasó, pero cuando un par de asesores de campaña de Hillary Clinton (en los correos electrónicos revelados por WikiLeaks) cuestionaron por qué se debía mencionar a Israel en sus discursos, el jefe de campaña Robby Mook estuvo de acuerdo : "No debería mencionar a Israel en los actos públicos. Especialmente ante los activistas demócratas". Dando a entender que la sola mención de Israel es tóxica.

¿Y qué pensar de la corrección de la Casa Blanca a un comunicado de prensa sobre el funeral de Shimon Peres? La versión original identifica la ubicación que identificaba al país como "Monte Herzl, en Jerusalén, Israel". La corrección tachó Israel.

Pero entonces, ¿dónde está Jerusalén para la Casa Blanca? ¿En Sri Lanka? Por otra parte, el Monte Herzl no está ni siquiera en el disputado Jerusalén oriental. Está en el oeste de Jerusalén, dentro de los límites del Israel de las líneas pre-1967. Si eso no es Israel, ¿qué es para la Casa Blanca de Obama?

Pero este tipo de gestos cobardes son meros alfilerazos en comparación con el daño al que se enfrenta Israel en los últimos días de la presidencia de Obama. Como John Hannah de la Fundación para la Defensa de las Democracias escribió recientemente (en Foreign Policy), ha habido indicios desde hace meses de que el presidente Obama podría ir a la ONU y desvelar sus propios parámetros para un marco definitivo para una solución de dos estados. Esto luego se recogería en una nueva resolución del Consejo de Seguridad que podría reconocer oficialmente un estado palestino en el territorio que Israel tomó posesión durante la Guerra de los Seis Días de 1967.

Hay una razón para que tal movimiento se haya resistido para los ocho anteriores administraciones estadounidenses: "derriba la premisa central de la paz en Oriente Medio, tierra por paz". En virtud de la cual los palestinos obtienen su estado después de negociaciones en las que las partes están de acuerdo en los límites reconocidos, con un reconocimiento mutuo y la declaración de un final permanente del conflicto.

Con Obama, "tierra por paz sería reemplazado por tierra a cambio de nada". Haciendo suyo con antelación un estado palestino, y lo que sería esencialmente una retirada total israelí, se eliminaría el incentivo palestino para negociar y quitaría a Israel las monedas de cambio territoriales, del tipo que utilió por ejemplo para lograr la paz con Egipto.

El resultado sería no sólo la guerra perpetua, sino un daño incalculable a Israel. E irreversible, también, porque la resolución sería protegida de la alteración por el veto de Rusia y / o China.

En cuanto a los daños, tengan en cuenta un ejemplo: el barrio judío de Jerusalén fue destruido y se realizó una limpieza étnica de sus residentes judíos por sus conquistadores árabes en la guerra de 1948-1949. Fue reconstruido por Israel después de 1967. Ahora estaría abierto a una absurda batalla judicial en la que la posesión por el Estado judío de dicho barrio judío constituiría una ocupación criminal de otro país .

Israel sería arrastrado sin cesar a los tribunales (nacionales e internacionales) para hacer frente a las sanciones, boicots (ahora con apariencia de legalidad) y la detención de sus líderes. Todo esto debido a que violaría un mandato de la ONU al que ningún gobierno israelí, de izquierda o derecha, podría adherirse.

Antes de las actuales elecciones presidenciales, Obama no se atrevió a intentar incorporarlo en su legado final  para que fuera junto al acuerdo de Irán y la conciliación Castro, por temor a dañar Clinton. Su última oportunidad llega después de las elecciones. La única persona que le puede disuadir, señala Hannah, es la propia Hillary Clinton, obligando a Obama a comprometerse a no hacer nada antes de abandonar el cargo, algo que ate sus manos de convertirse en presidente.

Los partidarios de Clinton que se preocupan por Israel y por la paz tienen que instarla a hacerlo ahora mismo. Pronto será demasiado tarde. Pronto Obama será libre para ejecutar un devastador disparo de despedida a Israel y al primer ministro que tanto detesta.

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