Saturday, November 23, 2013

Israel, Egipto, Arabia Saudí y los países del Golfo, temerosos de la traición de los Estados Unidos - Ben Caspit - Al Monitor


¿Superará en los destrozos a Jimmy Carter?

El ataque terrorista mortal que tuvo lugar cerca de la embajada iraní en Beirut el 19 de noviembre pasado, no podría haber ocurrido en un momento más sensible. No solo tuvo lugar un día antes de la reanudación de las conversaciones entre Irán y las grandes potencias en Ginebra, teniendo por delante la posible firma de un acuerdo, sino que también coincidió con la visita del presidente francés François Hollande a Israel, quien por su parte asustó y alarmó al mundo entero con sus profecías apocalípticas sobre un "acuerdo de rendición" con Irán. Eso ocurrió mientras el Oriente Medio era un hervidero y era más volátil que nunca. No es de extrañar que Irán, de una manera inusual, se apresurara a señalar con el dedo a Israel acusándole de la responsabilidad de la acción terrorista.

Oficialmente, Israel ha negado enfáticamente su participación. "Israel nunca ha usado atacantes suicidas. Eso no existe en nuestra cultura y no tenemos ningún interés en interferir en la guerra entre sunitas y chiítas existente en el Medio Oriente en general, y en Siria y el Líbano en particular”, me comentaron los funcionarios de seguridad israelíes con los que hablé.

El razonamiento de las autoridades israelíes es demasiado evidente. El ataque, según las evaluaciones de Israel, se llevó a cabo por una organización terrorista sunita con una infraestructura operativa altamente desarrollada y con una capacidad de ejecución de primera categoría. El ataque en sí, según piensan los expertos, fue complejo y difícil de llevar a cabo. Sus resultados fueron mortales. Según la información disponible en los primeros momentos, el agregado cultural iraní en el Líbano fue muerto por la explosión. Un agregado cultural es a menudo una forma eufemística de referirse a un miembro de la Guardia Revolucionaria. Si esta información es correcta, los autores lograron su objetivo.

La historia es a la vez compleja y simple. Una guerra sin cuartel se lleva a cabo entre chiítas y sunitas en el Oriente Medio, con Siria como el principal campo de batalla. Hezbolá se ha puesto del lado - de forma abierta y en gran número - del presidente sirio Bashar al-Assad contra los sunitas. Ahora los sunitas han llegado hasta Beirut, el patio trasero del jeque Hassan Nasrallah, el secretario general de la organización, para decirle con voz estentórea: No podéis evitar vuestra responsabilidad. Estáis implicados hasta el fondo. Cualquier persona que sirva a Irán en el territorio sirio encontrará a los enemigos de Irán en su propio patio trasero, en Beirut en este caso.

Nasrallah ha sabido esto durante muchos meses, porque después de todo éste no ha sido el primer ataque terrorista en la capital libanesa. Sin embargo, en este caso me parece que ha conseguido entender el mensaje más que nunca. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), Benny Gantz, ya dijo en junio que "el fuego comienza a lamer la túnica de Nasrallah". Ese fuego, a estas alturas, ya se ha vuelto loco.

No lejos de este escenario, otros acontecimientos también están teniendo lugar en lo que alguna vez se llamó el "eje moderado" en el Oriente Medio. Lo que tienen en común los miembros de este eje es que empieza a ser definido como la "doctrina de la traición de los EEUU". Al abandonar, traicionar o dejar de lado a sus antiguos aliados en la región, los Estados Unidos han acercado a estos países. "Esta es una divertida paradoja", me dijo un versado ministro israelí de alto rango hace unas dos semanas. "Tomen la relación con Egipto, por ejemplo. Ellos - los egipcios - se han dado cuenta de que los estadounidenses simplemente no entienden el Oriente Medio. Los estadounidenses siempre hacen lo menos correcto en cualquier momento dado. Por otro lado, todos los actores regionales saben muy bien que Israel entiende el Oriente Medio al revés que los americanos. Esta paradoja - el pie menguante de los Estados Unidos - reúne a los países vecinos más cerca de nosotros, Israel, incluyendo aquellos con los que no mantenemos relaciones diplomáticas”.

"La manifestación más notable de este fenómeno es la relación con Egipto", me explicó el ministro. "Sin embargo, también se aplica a las relaciones con muchos otros elementos importantes de la región. Ahora entienden la doctrina israelí, a sabiendas de que, a diferencia de otros, Israel no traiciona simplemente las políticas o los acuerdos previos".

La "organización de países dañados por la política estadounidense en el Oriente Medio" se compone actualmente de Egipto, Israel, Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y, en menor medida, Jordania. Turquía también ha sufrido daños, aunque por otras razones (porque es un miembro del campo de la Hermandad Musulmana). Por eso es que Ankara no es un miembro activo, sino más bien un observador externo, similar a la situación de los palestinos en las Naciones Unidas. Qatar se mantiene al margen, tratando de revolver toda la olla.

La ejemplificadora historia de esta extraña alianza es la traición de América al ex presidente de Egipto, Hosni Mubarak. Mientras que esta historia ya ha sido ampliamente cubierta, los detalles exactos todavía no se han publicado. La verdadera cadena de los acontecimientos se transmite en las reuniones discretas que se están produciendo constantemente entre los diversos elementos de la región, incluido Israel.

Saudíes, kuwaitíes, jordanos, egipcios y otros se reúnen para reconstruir esa semana fatídica en la historia egipcia. Y así es como se desarrolla la historia. Cuando las manifestaciones en Egipto estallaron, Mubarak entendió rápidamente que iban a por él, que la historia había terminado. Su hijo Gamal no se convertiría en el próximo presidente. La dinastía había sido cortada de raíz. Incluso se lo explicó a su esposa, Suzanne, a quien le resultaba difícil digerir ese estado de cosas. Al mismo tiempo, Mubarak nombró a Ahmed Shafik Zaki como primer ministro, mientras que empezaba a negociar con la oposición y los manifestantes.

En ese momento, los estadounidenses deberían haber comprendido que esa era la manera correcta de hacer las cosas, es decir, tener una transición ordenada del poder en Egipto antes de unas elecciones generales. A Mubarak se le debía permitir dimitir con dignidad, con la cabeza bien alta. Los americanos no deberían haberlo tirado bajo el autobús. Pero desde que el presidente de EEUU Barack Obama asumió el cargo, los estadounidenses ya no vieron en Mubarak al activo que solía ser, la piedra maestra regional, tal como el presidente Shimon Peres de Israel lo denominó una vez. En dos ocasiones - una vez en El Cairo y otra en Ankara - Obama pronunció discursos "sobre" la cabeza de Mubarak, humillándolo y dejando que las masas de Egipto y los líderes de todo el Oriente Medio entendieran que, en lo referente a los americanos, era un líder acabado.

Las protestas contra Mubarak en la plaza Tahrir confirmaron que la gente lo había entendido. Pero los Hermanos Musulmanes no asaltaron la plaza Tahrir, sino que se quedaron dónde estaban, en sus mezquitas. Lo que se vio en la plaza Tahrir fue a los jóvenes, muchos de clase educada, que habían alcanzado la mayoría de edad sólo para darse cuenta de que no tenían dinero para pagar la dote, lo que les impedía casarse. Se dieron cuenta de que no podían salir de la casa de sus padres porque no podían darse el lujo de tener su propio hogar.

Entendiendo que todo había terminado, Mubarak, como se ha señalado anteriormente, nombró a Shafik, quien, a su vez, se embarcó en negociaciones. La atmósfera pública comenzó estabilizadora. Las masas empezaron a comprender que Mubarak sería retirado paulatinamente. En algún momento, la Hermandad Musulmana empezó a darse cuenta de que también debía unirse a las negociaciones con Shafik. Y entonces, tres días después de que la Hermandad Musulmana se uniera a las conversaciones, los americanos cometieron su habitual y estúpido error, le dieron a Mubarak un ultimátum: lo abandonaron y lo hicieron sumariamente. Fue el general Mohamed Tantawi quien recibió la orden de Washington a través de una llamada telefónica, poniendo la pistola sobre el escritorio del presidente traicionado. Reconociendo que su cabeza había sido cortada y arrojada a los perros, Mubarak renunció y se fue a Sharm el-Sheikh. Lo demás es historia.

¿Cuál fue el motivo de América? Sus dirigentes se habían enamorado del "modelo turco" y se mostraban totalmente convencidos de que podría funcionar en Egipto. Los Hermanos Musulmanes, según los estadounidenses, eran la solución. Por cierto, la Hermandad no tenía ningún plan para participar en la primera ronda política. No estaban compitiendo por la presidencia. Lo que querían era dejar que otros hicieran el trabajo sucio y luego llegarían ellos y recogerían los dividendos. Pero fue la política estadounidense la que puso la tentación justo en frente de la Hermandad Musulmana, la cual posteriormente la encontró irresistible.

Y entonces llegó el momento de la elección entre Ahmed Shafik - el candidato de los seculares de Egipto - y el candidato de la Hermandad Musulmana, Mohammed Morsi. El resultado fue una especie de sorteo, cada lado proclamando su victoria. Morsi anunció la suya y Shafik planeaba disputársela. Tantawi quería aprovechar el caos y nombrar a Shafik. ¿En ese momento, quienes decidieron intervenir? Lo saben muy bien: los americanos. Ellos dieron un ultimátum: Morsi ganó la partida y por lo tanto Morsi sería nombrado presidente. Lo que a los estadounidenses les preocupaba era Morsi o el caos. Tantawi captó la indirecta y actuó en consecuencia. Morsi fue nombrado. Y fue entonces, como todos sabemos, que el caos se desató.

La apuesta americana por los Hermanos Musulmanes como un modelo para un Islam político moderado que representara fielmente al pueblo egipcio era una reminiscencia de la apuesta del primer ministro Benjamin Netanyahu y de Sheldon Adelson por el candidato presidencial republicano Mitt Romney. Hoy en día todas las partes saben que adoptaron una mala decisión, Obama, por su parte y Bibi (Netanyahu) y Adelson, por la suya. Pero no pueden reescribir la historia.

Uno podría haber esperado que los americanos corrigieran su rumbo sobre la marcha, lo que permitiría al general Abdel Fattah al-Sisi completar el golpe de Estado y la transición del país hacia la democracia. Sin embargo, los estadounidenses mantienen su papel de elefantes en una cacharrería totalmente desorientados sobre la realidad y que se ofenden fácilmente.

A pesar de la fuerte presión israelí, que pretendía que suavizaran su actitud con el general Sisi, los estadounidenses se mantuvieron fieles a su error original, ignorando los hechos concretos que no se alineaban con sus perspectivas. Todavía persisten en creer que lo que llevó a los pueblos de Occidente cientos de años podría repetirse en el Oriente Medio en tan sólo un año o dos.

Sisi es el hombre del momento en Egipto. Israel lo supervisa muy de cerca. Un alto funcionario de seguridad israelí habla de Sisi en los mismos términos que se hablaba de otros: el nuevo Gamal Abdel Nasser, o - para decirlo de otra manera - "el sucesor".

Sisi desempeña ese papel. En el aniversario de la muerte de Nasser, Sisi visitó la tumba de Nasser. Los medios de comunicación egipcios de repente recibieron fotos de la infancia del general rindiendo homenaje a Nasser. Conclusión: Sisi es el nuevo Nasser. Él restaurará el orgullo de Egipto y volverá a poner una sonrisa en las caras de la gente de Egipto. Con ese fin, Sisi necesitaba a los americanos. Pero los americanos se aseguran de estar siempre en el lugar equivocado en el momento equivocado, y viceversa. Ahora están traicionando a Sisi, quien, a su vez, encuentra consuelo en los miles de millones de dólares que ha estado recibiendo desde Arabia Saudita y Kuwait (Qatar vacila) y lleva a cabo nuevos grandes negocios de armas con Rusia y China.

Como se ha señalado, los estadounidenses no descansarán hasta que hayan destruido totalmente lo que las administraciones anteriores han construido con tanto esfuerzo en el Oriente Medio. Y van por buen camino para lograrlo…

En este contexto, es fácil entender lo que los líderes y funcionarios en Jerusalén, Riad, El Cairo, Ciudad de Kuwait, Ammán y en muchos otros lugares están sintiendo.

Listos para un ataque estadounidense en Siria, los jordanos se quedaron en la estacada. Los saudíes ya están tomando los primeros pasos hacia un gran acuerdo nuclear con Pakistán. Los príncipes del Golfo, los insurgentes en Siria (los pocos que no están afiliados a al-Qaeda) e incluso los turcos, cada uno de ellos espera su turno para la traición americana. Y el problema con los americanos es que, de hecho, siguen sin enterarse.

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Saturday, July 06, 2013

Israel tiene la esperanza de que EEUU aprenda de lo que está sucediendo en Egipto - Ben Caspit - Al Monitor



La residencia del embajador de EEUU en la ciudad de Herzliyah es una de las casas más imponentes de Israel. Situada prácticamente en el paseo marítimo ante una playa especialmente lujosa y rodeada de zonas verdes, muros y guardias armados, da a las vastas extensiones del mar Mediterráneo. El embajador acogía la anual fiesta del Día de la Independencia de EEUU con bombo y platillos. Los que no estaban invitados a la residencia del embajador este 4 de julio, eran, a todos los efectos, inexistentes. Ha pasado bastante tiempo desde que un embajador de los EEUU en Israel fuera tan popular como Dan Shapiro. Él disfruta de esta posición, y la gente parece estar de acuerdo con ella. Inmerso en la comunidad israelí, Shapiro ejerce el way of life israelí. Habla el idioma y recorre el país con el entusiasmo de un niño en su bar mitzvah. Incluso cuando las cosas eran difíciles y había un enorme charco de mala sangre entre el presidente de EEUU Barack Obama, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Shapiro siempre estuvo allí, sonriente y tranquilo, para mantener las cosas en movimiento y para explicar que todo estaba, aparentemente, perfecto.

Este 4 de julio, miles de invitados acudieron a la tradicional celebración del Día de Independencia de EEUU.
En el césped de Shapiro se vio al presidente de Israel Shimon Peres, a Netanyahu (y su familia), al jefe del Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz, a políticos, funcionarios, miembros de la élite cultural y social, embajadores, agregados de defensa, a la creme de la creme de Israel. Cuando el ex presidente Bill Clinton estaba en la presidencia, decenas de miles de israelíes mostraron la bandera de Estados Unidos junto con la de Israel el Día de la Independencia de Israel. Existía una total solidaridad entre los dos países. Después de haber ganado sus corazones, Clinton fue, por un amplio margen, la figura más popular en Israel.  En el caso de Obama, la cosa es diferente. Sin embargo, el vínculo especial entre Estados Unidos y el Estado judío sigue siendo fuerte. No hay un solo israelí que pueda imaginarse a sí mismo, o a su país, sin los anchos hombros protectores de los Estados Unidos, sin su apoyo moral y sabiendo que está ahí, al otro lado del océano. Los Estados Unidos son una especie de póliza de seguro para un día lluvioso. Y para nosotros, los judíos, prepararse para un día de lluvia está arraigado en nuestro ADN.

En la fiesta, la participación fue mayor de lo habitual. Un día antes, el presidente egipcio Mohamed Morsi había sido expulsado del palacio presidencial en El Cairo. El Oriente Medio es un hervidero. Mientras tanto, los israelíes permanecen pegados a sus pantallas de televisión con los ojos bien abiertos, atónitos ante el poderoso zumbido de la Plaza Tahrir y asombrados por el hecho de que la Hermandad Musulmana haya sido arrancada del poder más rápidamente que cuando se apoderó de él. Ellos contemplan el éxito de las jóvenes masas egipcias clamando por recuperar su país. Puede ser que incluso se digan que tal vez es posible jugar con la idea de que "las cosas, finalmente, pudieran salir bien".

Si Shapiro hubiera caminado entre los muchos invitados y oído el rumor de sus voces, puede que no le hubiera gustado particularmente lo que decían. Lo que dominó el evento, por supuesto, fue el rumor de una segunda revolución egipcia. Un día antes, el Departamento de Estado de EEUU había llamado a sus diplomáticos "no esenciales" a abandonar inmediatamente El Cairo. Esta es una extraña patología considerando el hecho de que El Cairo ha contemplado otros días mucho más precarios en los que los estadounidenses nunca contemplaron una salida con tanta urgencia. Si alguien le hubiera dado a Shapiro un resumen de los comentarios que se habían oído en su propio patio trasero entre los altos cargos políticos, funcionarios, organismos de opinión e invitados a secas, esto sería a lo que ese documento se habría parecido a grandes rasgos:
No podemos entender a los Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo podrán no entender los asuntos del Oriente Medio? ¿Cómo pueden ser tan obtusos ante estos acontecimientos, no identificar la esperanza cuando asoma su cabeza, haciendo caso omiso de las circunstancias especiales del momento y de los deseos de los habitantes de la región, que están dispuestos a embarcarse en los procesos políticos e históricos que se les imponen? 
Para usar una metáfora fútbolera, ​​los EEUU se meten innumerables goles en propia meta. Este fue el caso cuando dejó que Hamas participara en las primeras elecciones de la Autoridad Palestina, a pesar de que estaba en contra de los Acuerdos de Oslo. Por ello, tanto los israelíes como los palestinos están pagando un precio a día de hoy: la Franja de Gaza se ha separado y cada arreglo se ha torpedeado a priori.  
Esto también sucedió cuando se dejó al presidente egipcio Hosni Mubarak a su suerte en el momento más importante. Las cosas se podrían haber hecho de otra manera. Toda la región estaba observando la conducta de los Estados Unidos, y lo que sucedió dejó a todos los aliados de Washington conmocionados. ¿Cómo se puede ser tan ingenuo? La democracia es buena, pero cuando surge ante una sociedad mal preparada, que no está familiarizada con sus valores y que no ha sido educada en sus principios, lo que haces es dar a los extremistas los medios para hacerse cargo del poder sobre una mayoría moderada, y así acabar con cualquier atisbo de esperanza. Esto es exactamente lo que pasó en Egipto, arrojándolo en un caos que se ha prolongado durante dos años. 
La conducta de los Estados Unidos, incluso en relación con el proceso de paz palestino-israelí, pide un escarnio. Todo un período presidencial se ha perdido, algo de lo que los americanos son plenamente culpables, y ahora el segundo mandato de Obama también parece estar perdido debido al exceso de entusiasmo y de ingenuidad del Secretario de Estado John Kerry, que está tratando de derribar el muro con la cabeza en lugar de tratar de romper el paradigma y elaborar nuevas normas, tratando de caminar por un camino no hollado. 
El clímax, al que los huéspedes del embajador de EEUU aludieron durante toda la recepción, fue la respuesta de EEUU a la segunda revolución de Egipto. ¿Cómo podrían no ver los estadounidenses que un gran milagro estaba ocurriendo delante de sus ojos? ¿Cómo no estaban aprovechando la oportunidad para proporcionar un fuerte apoyo a los millones de egipcios que se han levantado para salvar a su país de un régimen dictatorial que había ganado las elecciones en el marco de la democracia? ¿Cómo podrían los Estados Unidos - la cuna de la libertad, la igualdad y la democracia - hacer un pacto con un movimiento como el de los Hermanos Musulmanes? ¿Cómo puede ser que después de todo lo que ha pasado en nuestra región, los estadounidenses todavía no entiendan que las consignas de los Estados Unidos y Occidente sobre la "democracia" no se aplican en el Oriente Medio? Que no todo lo logrado por las urnas es automáticamente legítimo. Que los peligrosos movimientos radicales religiosos son los únicos que se han preparado para las elecciones, y que siempre estarán allí para recoger los frutos.

Hoy, más que en cualquier otro momento de la historia reciente, los Estados Unidos son vistos como un turista envejecido atrapado en un cuerpo a cuerpo con los nativos de algún continente lejano. No tienen ni idea de lo que está sucediendo y de lo que se debería hacer, en cambio parece seguro que en cualquier momento van a tomar la decisión más calamitosa.

Todo lo anterior fue susurrado de una persona a otra durante toda la noche en los cuidados jardines de la residencia del embajador de EEUU en Herzliyah. Me atrevería a decir que probablemente también cruzó una o dos veces por la mente de Peres, Netanyahu y ​​Gantz. Salgan de su shock, les están diciendo los israelíes y los egipcios a los estadounidenses. Dejen de lado sus conceptos anticuados y obsoletos. Algo nuevo y bueno está sucediendo aquí. Echen una mano y ayuden, en lugar de sabotearlo y echarlo por tierra. !América - tierra de los libres y hogar de los valientes - feliz aniversario!

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Turquía en el Nilo - Ari Shavit - Haaretz



La semana que Hosni Mubarak fue derrocado, a un funcionario israelí de alto rango se le preguntó qué pasaría en Egipto. El funcionario respondió en su idioma preferido, el inglés: "Turquía uno, Turquía dos o Irán" - un gobierno aparentemente democrático dirigido por el ejército, un gobierno aparentemente democrático dirigido por el Islam, o un régimen islamista -.

Dos años y medio más tarde, la posibilidad de que Egipto se convierta en Irán puede comenzar a descartarse claramente. El país del Nilo no parece poder convertirse en una teocracia gobernada por los Hermanos Musulmanes en un futuro próximo. Pero desde el comienzo de 2011, las otras dos posibilidades han estado compitiendo entre sí en El Cairo.

Lo que está ocurriendo ante nuestros ojos es un intento egipcio bien organizado de sustituir la nueva alternativa turca de un gobierno religioso con apariencia democrática por la vieja alternativa turca de un régimen militar con apariencia democrática.

Pero a medida que la Turquía uno sustituye a la Turquía dos, una tercera opción emerge: el desorden. Si bien la amenaza islámica para el futuro de Egipto está disminuyendo, lo verdaderamente novedoso es la amenaza creciente del caos. La buena noticia es muy buena: el Islam político no es invencible. La onda religiosa que inundó el Oriente Medio en los últimos dos años no es la última ola histórica.

A partir de hoy, los Hermanos Musulmanes parecen haber fallado a la hora de establecer un régimen duradero y una realidad duradera. Mientras que la revolución soviética fundó una tiranía que duró 70 años, la revolución islámica sunita no ha sido capaz de establecer un sistema político que funcione que preserve su hegemonía incluso durante un año. El que temía un siglo de oscuros califatos parece haberse equivocado. Todas esas personas que creían en la fuerza vital de los nuevos egipcios y en su deseo de libertad estaban en lo cierto. En un tiempo extremadamente corto, nuestros vecinos del sur parecen haberse enterado de que el Islam no es la solución, y que ellos deben buscar la solución en otro lugar.

Pero las malas noticias son preocupantes. El Egipto de 2013 se presenta como un estado sin solución. Por un lado, la economía se derrumba y se acerca rápidamente al colapso. Por otro lado, no hay fuerza civil para imponer la ley y el orden. Las expectativas de la era de Google son altas, pero la realidad de las bocas hambrientas resulta intolerable. Entre las expectativas y la realidad no hay punto de encuentro, y entre el espíritu de la libertad y una república que se desmorona no hay punto de partida.

Por lo tanto, Egipto se está convirtiendo en un estado disfuncional e ingobernable, sin esperanza. Donde Mubarak y Morsi han fracasado, es muy probable que haya un nuevo fracaso. Dos diferentes tendencias parecen alzarse al pie de las pirámides. Una de ellas es mundial, una rebelión de la clase media urbana. Lo que comenzó en la plaza Tahrir, se trasladó a la plaza Rothschild en Tel Aviv, estalló en Estambul y se desbordó en Río de Janeiro, ha regresado a Tahrir a lo grande. Al igual que en el resto del mundo, en Egipto, los jóvenes conectados a Internet ya no están dispuestos a aceptar no estar conectados a los grifos del gobierno, y por lo tanto tratarán de derrocarlo.

La segunda tendencia es propiamente árabe: el colapso de la tiranía secular y el fracaso de la tiranía religiosa, han generado un malestar constante. En ausencia de un dictador fuerte, de un cadí inteligente o de una democracia jeffersoniana, no hay nadie para regular la vida pública y frenar a las masas.

La fusión de la rebelión global con la pérdida del miedo árabe ha liberado en El Cairo del 2013 una explosiva conmoción que ningún régimen puede soportar. Ni el régimen anterior, ni el actual, ni el próximo. En ausencia de un gobierno, una emocionante y aterradora situación repleta de levantamientos se ha generado, pero unos levantamientos que están llevando a Egipto al borde de un abismo.

En última instancia, la única posibilidad es una Turquía. En el actual Egipto y en el actual Oriente Medio, cualquier esperanza sobre lo que más generales iluminados podrían dar, dará menos. Pero la cuestión es si permanecerá abierta la posibilidad de que el ejército egipcio sea capaz de potenciar a su pueblo la iluminación moderna. El caos aguarda en el umbral. El nuevo peligro que se cierne sobre el Oriente Medio es el completo desorden.

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Wednesday, August 15, 2012

Sinaí: Egipto víctima de su anti-israelismo - Gil Mihaely - Causeur



En el Sinaí, esa península desértica dos veces más grande que Bélgica que separa la frontera israelo-egipcia del Canal de Suez, ayunar significa tomar un riesgo. En octubre de 1973, en pleno ayuno de Yom Kippur, Israel, entonces potencia ocupante en el Sinaí, fue sorprendida por el ejército egipcio. Hace ocho días, el Estado hebreo ha sido atacado nuevamente de manera traicionera, esta vez en Ramadán, por un comando islamista que golpeó cuando los militares egipcios rompían su ayuno. El saldo del ataque fue pesado: 16 guardias fronterizos egipcios murieron y varios fueron heridos, pero el objetivo principal del ataque, la paz entre Israel y Egipto sigue estando, por ahora, a salvo. Porque el objetivo estratégico de la docena de asaltantes y de sus patrocinadores no era ni más ni menos que empujar al nuevo régimen egipcio a romper con Israel y después enfrentarlo militarmente, para facilitar la instalación de una situación caótica similar a la de Afganistán, Yemen, Irak, Siria, Somalia, Libia y Sudán. Otros tantos estados fragmentados y frágiles, que se han convertido en un terreno fértil para la proliferación de yihadistas, señores de la guerra y simples mafias fuera de la ley.

Al igual que en 1973, la sorpresa del Ramadán 2012 fue precedida por varias señales anunciadoras. Del lado israelí, la acumulación de evidencias convenció a los servicios de seguridad de que se estaba preparando una gran operación en el Sinaí. Esta información se consideró lo suficientemente importante como para públicamente llamar a sus ciudadanos para que abandonaran de inmediato las playas del Mar Rojo, un acto prudente que sin duda alimentará las teorías de la conspiración (los israelíes lo sabían, entonces ¿quienes son los verdaderos patrocinadores). Los servicios israelíes temían que los turistas israelíes, dispersos a lo largo de una distancia de 200 km entre Eilat y Sharm el Sheikh, fueran tomados como rehenes, como el soldado Shalit, con las consiguientes largas y muy costosas negociaciones para su rescate. La península es de hecho el escenario ideal para este tipo de escenarios: ya inicialmente difícil de controlar, desde la caída de Mubarak la península del Sinaí se ha convertido en una "zona tribal" más allá del alcance de las autoridades egipcias. Por su parte, el Estado hebreo no puede hacer nada porque Egipto, que parece tolerar el caos y los peores abusos en el Sinaí, no aceptaría la menor infracción israelí contra su soberanía y su honor.

Prevenidos por Israel al menos 48 horas antes del ataque, los egipcios concluyeron que la operación terrorista probablemente tendría como objetivo a los israelíes. Resultado: decidieron no hacer nada. No hubo alertas a las unidades egipcias ni medidas de seguridad mejoradas. El ministro de Turismo egipcio se contentó con criticar a Israel por su alarmismo, y es que según él hacía todo lo posible para afectar negativamente al turismo del Sinaí afín de arruinar a Egipto. De hecho, al igual que Israel en 1973, Egipto en 2012 fue presa de un paradigma que le impidió interpretar la información disponible. En el verano de 1973, los líderes israelíes creyeron que los países árabes no atacarían a Israel porque gozaba de una superioridad aérea aplastante. Cuatro décadas más tarde, Murad Mouafi, el jefe de los servicios de inteligencia egipcios, ofreció un paradigma interpretativo con un franqueza tal que pagó por ello con su puesto: "Habíamos tenido pistas sobre que se estaba preparando un ataque en el Sinaí, pero no imaginábamos que un hermano (es decir, un musulmán) mataría a otro hermano durante el iftar (la comida del final del ayuno del Ramadán)". Y si seguimos su lógica, ya que los musulmanes no estarían siendo amenazados, ¿para qué moverse y actuar? Uno puede entender el impacto ocasionado en los egipcios cuando descubrieron que ellos eran las víctimas y no los judíos y los demás cruzados.

De repente, el Sinaí reencuentra para los egipcios su lugar de símbolo, el lugar por excelencia donde su soberanía nacional debe ejercerse. La península ha jugado el papel de "provincia perdida" entre 1967 y 1982, pero tras la retirada israelí, el Sinaí dejó de interesar a El Cairo. Los cientos de miles de beduinos que constituyen la población autóctona no han sido particularmente maltratados por el régimen que por contra ha desplegado la misma mezcla de negligencia, incompetencia y corrupción que caracteriza a su manejo del Estado. El Cairo ha desarrollado los balnearios reservando los puestos de trabajo para los metropolitanos y ha explotado los recursos naturales con poca consideración por los autóctonos. Pero la geografía - la frontera con Israel y con la Franja de Gaza - ha transformado la frustración de los beduinos en una "bomba atómica".

En estas condiciones, los beduinos se han refugiado en diferentes tráficos: las drogas, las prostitutas, los solicitantes de asilo africanos - a la tierra prometida de Israel -. Y hasta el momento, nadie en El Cairo se movilizó ante ellos. Sin embargo, desde 2005 y tras la retirada israelí de Gaza - y luego un tramo de 14 km de frontera con Egipto -, la situación en el Sinaí se ha estado deteriorando visiblemente. Los túneles entre la Rafah palestina y la egipcia florecieron mucho antes de que el bloqueo egipcio-israelí se impusiera de manera conjunta en junio de 2007. Desde el verano de 2007, las redes del Sinaí han recurrido cada vez más a Gaza y al contrabando de armas, mientras que los islamistas palestinos y los yihadistas han creado allí una "base de retaguardia" segura. La caída de Mubarak les ofreció la oportunidad de pasar al siguiente nivel. En pocas semanas, el interior de la península resultaba prácticamente territorio prohibido para las fuerzas egipcias que se encerraron en sus cuarteles y casernas. En El Cairo, el gobierno y el ejército tenían otras cosas que hacer, sobre todo porque la opinión pública egipcia interpretaba esta negligencia a la hora de actuar, por la cual crecía la inseguridad israelí, como una ruptura con el "sionismo" del antiguo régimen y el comienzo de una nueva política pro-palestina.

Así, mientras que el gasoeducto que suministra a Israel y Jordania era regularmente saboteado, El Cairo no ha intentado seriamente garantizar su seguridad, muy contento de poder encontrar un motivo para no hacer cumplir un contrato rescindido por la opinión pública egipcia, sin romper legalmente con el Estado hebreo. Para los Hermanos Musulmanes, la gestión de la delicada cuestión del gasoeducto se ha convertido en un modelo geopolítico: se deja que el caos se asiente y nos apoyamos en las reacciones y quejas israelíes para alimentar la tensión y dañar las relaciones bilaterales. Durante un tiempo, las cosas han ido de esta manera. ¿Cohetes disparados desde el Sinaí contra Eilat? Ultrajado, El Cairo denuncia la acusación israelí. ¿Ataques de un comando procedente del Sinaí contra vehículos israelíes a finales de agosto 2011? Egipto acusa a Israel de matar a dos o tres de los soldados que iban en "persecución" de los atacantes.

Ahora bien, si abandonas el cuidado de tu jardín no puedes esperar que las serpientes que rondan por él muerdan solamente a tus vecinos. Así, el 5 de Agosto a las 20:08, su negligencia erigida en estrategia les explotó en los rostros de los gobernantes egipcios. Apenas dos semanas después de haber prometido al primer ministro de Gaza, Ismail Haniye, acelerar la apertura de los cruces entre Gaza y Egipto para romper el bloqueo de manera permanente, Mohamed Morsi se vio obligado a ordenar el cierre indefinido de dichos cruces, con riesgo de molestar al primer ministro turco Erdogan, cuyo incesante compromiso con el levantamiento del bloqueo es bien conocido. Morsi también dio la orden de bloquear los 1.200 túneles dedicados al contrabando tras haberse asegurado de que habitantes de Gaza participaron en el ataque a Rafah. En Ramallah, la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas disfrutó del malicioso placer de transmitir a la prensa la petición egipcia dirigida a Haniyeh de extradición de tres miembros de alto rango del brazo armado de Hamas, sospechosos de apoyar logísticamente a las redes yihadistas en el Sinaí.

El fracaso militar egipcio en el Sinaí es debido principalmente al contexto político interno y, notablemente, a las necesidades particulares del ejército de recuperar su credibilidad ante la opinión pública sobre las espaldas de Israel. Sin embargo, la tímida política anti-israelí del ejército no ha impedido al presidente Morsi destituir al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y al ministro de Defensa, su principal rival en la cumbre del Estado. Esta hábil maniobra muestra cómo los Hermanos Musulmanes quieren aprovecharse de la ambigüedad de las relaciones israelo-egipcias para domeñar al ejército. Por lo tanto, a pesar de su nueva postura y su disposición a asumir el control del Sinaí, los objetivos no han cambiado para Morsi: alejarse de Israel o incluso romper con él, sin asumir la responsabilidad, llevando a los generales ante una elección imposible: el riesgo de ser denunciados como colaboradores del "régimen de Tel Aviv" o pagar el precio en el ámbito de la seguridad por la falta de coordinación bilateral. Es por eso que el nuevo presidente dejó hacer a las complotistas de su partido que se apresuraron a incriminar al Mossad, el cual según ellos pretendía debilitar al nuevo Egipto. Para la opinión pública egipcia, las mismas personas que enviaron a los tiburones para asustar a los turistas en Sharm el-Sheikh, estaban detrás de la matanza en Rafah. Después de todo, es mucho más difícil creer que un musulmán pueda matar a uno de sus correligionarios en Ramadán, ¿no es cierto?

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Saturday, July 21, 2012

Israel toma precauciones ante las posibles amenazas estratégicas del nuevo Egipto a las vías marítimas globales - Leo Rennert - American Thinker


Puerto de Eilat

Israel y China han firmado un acuerdo para construir un ferrocarril que conecte el puerto de Eilat, en el sur de Israel, con sus puertos del Mediterráneo en Ashdod y Haifa.

El proyecto conjunto de miles de millones de dólares proporcionará a la navegación comercial la posibilidad de evitar utilizar el canal de Suez a los buques de línea que, desde el Mediterráneo, traten se acceder a las vías marítimas más importantes en el Océano Índico y los puertos del este de África y Asia meridional, y viceversa.

Sin embargo, es más que una empresa conjunta de mutuo interés comercial, por importante que sea - China, una potencia mundial emergente, quiere ampliar las rutas del comercio mundial, e Israel, con su floreciente sector de alta tecnología, tiene objetivos similares -.

Para Israel, el valor estratégico de este proyecto ferroviario puede ser incluso más importante que sus beneficios comerciales. De un solo golpe, proporciona a Israel una relación directa con los cargamentos que yendo a Eilat desde el Océano Índico a través del Mar Rojo y de allí al golfo de Aqaba, pueden dirigirse a continuación, a través de la nueva vía férrea, a Europa, el norte de África y más allá a través de Ashdod y Haifa. El canal de Suez dejaría de ser una herramienta para Egipto - ahora gobernado por los Hermanos Musulmanes - para presionar con el bloqueo a la navegación israelí.

Lo cual, estratégicamente hablando, no es una amenaza para tomarse a la ligera. La guerra de 1967 entre Israel y Egipto fue provocada en parte por el bloqueo decretado por el presidente egipcio Nasser contra la navegación israelí a través de los Estrechos de Tirán - una vía marítima vital entre el Golfo de Aqaba y el Mar Rojo -. Posteriormente, el tratado de paz de 1979 entre los dos países fue elaborado con el fin de estipular que los Estrechos de Tirán serían aguas internacionales abiertas a todos.

El ministro israelí de Transporte, Israel Katz, encabezó una delegación de 12 miembros que viajó a Beijing para la ceremonia de la firma. Parte de los 20 billones de shekel serían asumidos por el Banco Industrial de Desarrollo de China, con Israel al frente de la parte operativa. Las compañías chinas esperan ganar la mayoría de los proyectos de construcción.

El Primer Ministro Netanyahu declaró que este proyecto ferroviario es un proyecto de prioridad nacional. La línea de unos 180 kilómetros se espera que reduzca el tiempo de viaje entre Tel Aviv y Eilat a dos horas, un nuevo catalizador para el desarrollo del Néguev, que junto con la Galilea, se espera que tenga un interés cada vez mayor para el crecimiento económico y demográfico de Israel en los próximos años.

Sin embargo, el elemento estratégico es sumamente importante, puesto que Israel pone más peso sobre la seguridad en una región turbulenta y aún más incierta por los resultados ominosos derivados de la "primavera árabe".

Como asegura el Dr. Aaron Lerner, director del Independent Media Review Analysis: "¿Qué país de la región tendría la chutzpa de interferir en el funcionamiento de un sistema de transporte que tiene conexión con el gobierno chino?"

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Friday, September 16, 2011

Por fortuna, existe Israel… (para poder echarle la culpa) – Gil Mihaely – Causeur



Si la revolución egipcia – y la Primavera árabe en general – eran imprevisibles, los episodios posteriores se han revelado más bien decepcionantes (en tanto que resultaban previsibles): la caída del tirano no habría producido cambios milagrosos, y la euforia de la victoria ha dejado su lugar a la frustración y al desencanto, mientras la “unidad revolucionaria” volaba en pedazos, dejando aparecer notables divergencias sobre la estrategia a seguir durante la era post-Mubarak. Pero que el concienciado e ilusionado personal occidental se tranquilice, la unión sagrada se ha vuelto a reafirmar para designar al chivo expiatorio responsable de todas las plagas de Egipto: Israel.

Hace seis mesas apenas, los comentaristas más optimistas señalaban que los “judíos”, los “sionistas” e Israel habían desaparecido de las pantallas-radar de los manifestantes de la plaza Al-Tahrir, Esa era la prueba, afirmaban los entusiastas, a la que vez que se apresuraban a denunciar a todos esos que habían osado expresar sus dudas e inquietudes, de que el antisionismo, inclusive el antisemitismo imputado a las sociedades árabes, se revelaba como un mero cliché islamofobo, propio más bien de una caricatura occidental etnocentrista. Ahora que los fantasmas de febrero se han evaporado en el calor agobiante del verano egipcio, las buenas y viejas costumbres están de regreso. Se descubre así que el odio a Israel permanece, a pesar de los tres decenios de paz, como el único denominador común capaz de movilizar a los egipcios más allá de las rivalidades políticas y religiosas.

El atentado perpetrado el 18 de agosto en la frontera israelo-egipcia, en las proximidades de la estación balnearia israelí de Eilat, sobre el Mar Rojo, y las represalias israelíes posteriores que le han seguido han despertado esa triste pasión que mina el mundo árabe, al menos tanto seguramente como la pobreza, la corrupción y la dictadura. La muerte de seis militares y policías egipcios – quizás caídos bajo las balas de los terroristas – ha sido imputada inmediatamente al ejército israelí, rivalizando la opinión y los medias egipcias en su denuncia del “enemigo sionista” culpable de “violar la soberanía egipcia” y de haber hecho “correr sangre egipcia”.

Los hechos, evidentemente, no tienen mucho que ver con esta propaganda. Los terroristas, de los cuales se sabe que algunos eran egipcios, han entrado en territorio israelí a plena luz del día, a unos 200 metros de un puesto fronterizo del ejército egipcio, y han ametrallado los vehículos de civiles israelíes que atravesaban una carretera cercana causando siete muertos, todo ello antes de replegarse hacia territorio egipcio, detrás de una posición militar. Desde allá, han incluso replicado a los soldados del Tsahal que les perseguían, matando a uno de ellos, antes de caer finalmente abatidos. Además de comprobar que las organizaciones islamistas sitas en Gaza eran los organizadores y mandatarios del atentado, los responsables israelíes no han podido dejar de observar como El Cairo ya no controla el Sinaí, convertido desde el cambio de régimen en Egipto en un vivero de radicales islamistas y una base de retaguardia del terrorismo palestino. El amor propio egipcio ha sido pues la última víctima del comando terrorista.

Es así como la "calle egipcia" ha reencontrado brevemente los colores de otra primavera, la de 1967, cuando las masas alborozadas aclamaban la aventura suicida de un Nasser que prometía “lanzar a los judíos al mar”. Como gran diferencia, hace cuatro decenios se podía tranquilizar a los bienpensantes denunciando que había sido un demagogo quién habría manipulado a unas masas ignorantes. Hoy en día, son las propias masas las protagonistas: el odio a Israel es un elemento fundamental del consenso democrático egipcio.

De golpe, el Panteón revolucionario de la "Primavera árabe” no tiene las mismas hechuras que en Enero y Febrero. Los héroes del pueblo – en todo caso según la versión difundida por los medias occidentales – eran entonces Wahil Hanim, el celebre empleado de Google y sus amigos ciber-revolucionarios y bilingües. Hoy en día, el “movimiento del 6 de abril” demanda la expulsión del embajador israelí y el nuevo rostro de la revolución es Ahmad Al-Shahat, un joven parado apodado “Flagman” por haber reemplazado la bandera israelí de la embajada por una egipcia, mucho más correcta desde el punto de vista islámico.

Visionado su éxito millones de veces, su logro ha sido visiblemente apreciado al más alto nivel: su acto heroico le ha valido al joven trepador un alojamiento, un trabajo y una medalla: al menos hay un egipcio que puede decir que debe su prosperidad a los “judíos”. Esperando más acontecimientos, uno puede interrogarse sobre el papel de los generales egipcios. El mariscal Tantawi, jefe del Consejo Supremo del Ejército egipcio, y jefe de Estado de facto, creía que sacrificando a Moubarak y a su familia podía controlar la orientación estratégica del país, algo que el asombroso “Flagman” acaba de echar abajo.

El historiador griego Polibio pensaba que la democracia de las masas degeneraba necesariamente en “oclocracia”, es decir, el gobierno de las masas y el peor régimen posible. La evolución actual en Egipto nos enseña que se puede llegar a esa pesadilla sin pasar ni siquiera por la “democracia”.

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Thursday, September 15, 2011

El Islam estrecha el cerco sobre Israel - Benny Morris - National Interest



"Israel existirá hasta que el Islam lo destruya, al igual que destruyó a otros antes que él [una referencia a los reinos cruzados medievales]", afirma la Carta de Hamas de 1988 - o la constitución de los fundamentalistas musulmanes -, la organización que gobierna la Franja de Gaza y es posible que obtenga el apoyo de la mayoría de los palestinos.

Y sin duda, durante las últimas dos semanas el Islam ha estrechado el cerco sobre el Estado judío, despidiendo a los embajadores de Israel en los dos principales estados de Oriente Medio con los que mantenía buenas relaciones, Turquía y Egipto. Por supuesto, las circunstancias de cada caso fueron diferentes (la historia tiene esa capacidad de darnos una variedad infinita). En Ankara, el gobierno expulsó al embajador a causa de la negativa de Israel a pedir disculpas por hacer efectivo su bloqueo de la Franja de Gaza, desde donde, durante la última década, han sido disparados miles de cohetes y misiles contra ciudades y pueblos del sur de Israel. En El Cairo, fue la multitud, desatada por la llamada "primavera árabe" y sin un freno por parte del gobierno militar interino del país, la que invadió y destruyó la Embajada de Israel, obligando a los diplomáticos de Israel y a sus familias a huir para salvar sus vidas.

Pero en ambos casos fue el Islam, que ha eliminado progresivamente el secularismo y derribado a los gobiernos más pragmáticos y prudentes en la región, quién provocó la salida de los diplomáticos de sus cargos, prefigurando lo que el Islam, según la visión de Hamas, desea hacer y hará con el propio Israel, esa última presencia “extranjera”, y manifestación del “Otro”, en "su" Oriente Medio.

Durante meses, cautivados por el espectáculo de la caída de los dictadores y por una serie de jóvenes y competentes portavoces que utilizando el inglés confesaban su anhelo de democracia, los occidentales se hicieron la ilusión de que los levantamientos populares que sacudían al mundo árabe presagiaban un nuevo resurgimiento de la libertad. Y en el lapso de un siglo o dos, ¿quién sabe?, tal vez una auténtica democracia se desarrollaría en El Cairo, Sana y Damasco (aunque yo no apostaría por ello). Pero a corto y medio plazo, o sea, en el transcurso de nuestras vidas, lo que parece evidente es que ese tumulto es una muestra de la ruina de un supuesto gobierno responsable y del reinado del caos en las calles de El Cairo ese viernes por la noche, cuando las turbas, además de destruir la embajada de Israel, saquearon el Ministerio del Interior, estaciones de policía y una variedad de edificios, en una oleada que posiblemente anticipe la toma final del poder por el islamismo radical. Y al final del túnel, muy posiblemente, una reanudación de la guerra contra Israel.

Después de lo sucedido ese viernes por la noche, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu prometió que, a pesar del ataque de su misión diplomática, Israel defendería la paz con Egipto (pocos días antes dijo algo similar, limpiándose la saliva de la cara, por tratar de mantener relaciones cordiales con Ankara).

Pero los deseos de Israel pudieran ser insuficientes. Durante décadas, los islamistas de Egipto, representados principalmente por los Hermanos Musulmanes (la organización matriz de los palestinos de Hamas), y también los salafistas más extremistas (de los que surgió Ayman al-Zawahiri, el sucesor de Bin Laden en la jefatura de al-Qaeda), han predicado la necesidad de la destrucción de Israel y la anulación del Tratado de Paz entre Israel-Egipto de 1979, además del desarraigo de toda influencia y valores occidentales de las tierras del Islam (véase las diatribas antisemitas y anti-occidentales de Said Qutb, el ideólogo de la Hermandad).

La paz entre Egipto e Israel no ha dejado de deshacerse estos últimos meses. El mes pasado hubo el ataque terrorista por parte de hombres armados islámicos, egipcios y palestinos, desde el Sinaí egipcio y contra el tráfico a lo largo de una carretera al norte de Eilat, acto que los medios de comunicación egipcios (como casi siempre falsamente) se limitaron a describir posteriormente como una violación israelí del tratado de paz al invadir estos el suelo egipcio y matar por error a unos soldados egipcios. Durante la semana, el protagonista fue el débil y vacilante régimen egipcio (su jefe, el general Tantawi, durante los sucesos del viernes, simplemente se negó a recibir llamadas de los líderes de Israel y Estados Unidos), inclinándose ante la ira de la "calle árabe" y dejando que la turba persiguiera su objetivo (aunque en el último minuto, bajo la presión del presidente Obama, los militares finalmente enviaron a comandos y rescataron a los seis guardias israelíes de los locales de la embajada asediada).

El embajador de Israel aún puede volver a El Cairo y la embajada aún podría reanudar las operaciones normales después de todo. Washington va a ejercer presión, y el ejército egipcio depende de las subvenciones estadounidenses y de sus piezas de repuesto. Pero en unos meses, "el ejército se echará a un lado”, y la población egipcia, educada en las rodillas del Islam y desde 1948 en un incesante odio a Israel, irá a las urnas y elegirá a un gobierno civil. El resultado más probable será la instalación de un gobierno islamista o, al menos, un gobierno de coalición con un importante componente islamista. Entonces, el tratado de paz con Israel sufrirá una muerte lenta o brusca, y mi conjetura es que gran parte de la clase media secular de Egipto tendrá que partir a las colinas (es decir, tratará de emigrar a América del Norte y Europa). Sin embargo, Israel no puede emigrar, y no tendrá más remedio que prepararse y fortalecer su frontera con Egipto antes pacífica.

Desgraciadamente, los acontecimientos en Egipto forman parte de un patrón más amplio, uno de esos episodios que alimentan y anticipan los siguientes. En gran medida, esto se puso en marcha en 1979 con la victoria de la revolución islamista en Teherán (irónicamente, el año en que Israel y Egipto firmaron el tratado de paz). Desde entonces, la mayor parte de la furia anti-Israel y las operaciones que se han organizado en la región en su contra, han sido estimuladas en una forma u otra por Teherán.

En la plaza Tahrir, en la manifestación de masas del viernes - esa que terminó con la "conquista" de las oficinas de la Embajada de Israel -, una de las pancartas decía: "Turquía, un modelo de virilidad". La referencia hacia alusión a la iniciativa diplomática de Ankara durante la semana anterior: el deterioro de las relaciones con Israel hasta el nivel de los segundos secretarios de embajada (de hecho, la expulsión del embajador de Israel) y la suspensión de todos los contratos de defensa entre los dos países.

Los turcos presentaron su decisión como resultado de la negativa de Israel a pedir disculpas por el asalto armado el año pasado a la flotilla turca que se dirigía a romper el bloqueo de la Franja de Gaza. De hecho, la disolución gradual de los lazos de Turquía con Israel ya se preveía como uno de los objetivos del Partido del Desarrollo y de la Justicia (AKP) de Recep Erdogan cuando alcanzó el poder en 2002. Pero los turcos jugaron esa partida cuidadosa y lentamente, para no irritar a Washington y a la UE. Ahora que Erdogan ha intimidado a su oposición interna y a los altos mandos del ejército turco, estabilizaNdo la posición internacional de Turquía (al tomar la medida a la política de Obama con respecto al mundo musulmán), los islamistas de Ankara han permitido que sus profundos sentimientos antiisraelíes se expresen abiertamente. La semana pasada, Erdogan amenazó con enviar buques de guerra turcos para acompañar a una nueva flotilla que tratara de romper el bloqueo de Gaza.

Una ruptura completa de las relaciones turco-israelíes y egipcio-israelíes es sólo una cuestión de tiempo. Estos procesos también pueden desencadenarse en las próximas semanas ante la "posible declaración unilateral de independencia de Palestina y la violencia con la que inevitablemente vendrá acompañada”. Y lo más probable es que estos hechos no se limitarán a
Palestina, Egipto y Turquía: el empuje, el peso del Islam y de la "calle árabe” probablemente conducirán a mayores sanciones contra Israel en el Oriente Medio.

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Sunday, February 20, 2011

La hostilidad hacia Israel, la única cosa que pondría de acuerdo a todos los egipcios - Dan Eldar - Haaretz



Fue una paz distorsionada desde el momento en que se firmó hace más de 30 años. La estratagia de "paz" de Egipto sólo tenía por objeto recuperar el Sinaí y obtener el apoyo generoso de los EEUU. Desde sus inicios estuvo llena de hostilidad y desconfianza hacia nosotros. Aparte de la suspensión de la beligerancia, los egipcios no impregnaron al tratado con cualquier elemento que conllevara a una paz plena y sincera con su antiguo enemigo.

Los sentimientos de hostilidad popular hacia Israel, el sionismo y el pueblo judío todavía están muy extendidas entre el pueblo egipcio. Los creadores de opinión pública, incluidos los intelectuales liberales y los medios de comunicación, que hasta ahora estaban controlados por las autoridades, desde hace años no dudan en demonizar a Israel y a sus dirigentes, demonizando de manera antisemita a los judíos e incitando al odio de Israel, todo ello desafiando el espíritu del tratado de paz. Egipto contempló el acuerdo de paz en el sentido más limitado posible. Sus dirigentes y responsables políticos, de Anwar Sadat en adelante, vieron sobre todo el proceso de paz con Israel como un medio de reducirlo a su "tamaño natural", es decir a las fronteras anteriores a 1967, privando a Israel de activos estratégicos.

Egipto, bajo el gobierno de Hosni Mubarak, prefirió retrasar el proceso de paz y la normalización entre Israel y el resto del mundo árabe tanto como fuera posible, a fin de preservar su legitimidad y liderazgo entre los países árabes en lo que respecta a las actividades diplomáticas, presentándose como el único e inevitable mediador regional.

Mubarak desempeñó un papel importante a la hora de frustrar las conversaciones entre israelíes y palestinos en Camp David en 2000. Con el apoyo de los medios de comunicación egipcios y de los clérigos musulmanes, advirtió a Yasser Arafat de que sería considerado un traidor si aceptaba las propuestas planteadas en dichas conversaciones, negándole la legitimidad que tenía para tomar decisiones sobre Jerusalén.

Egipto, por lo tanto, contribuyó al estallido de la segunda intifada, que le proporcionó una especie de guerra de desgaste contra Israel a través de los palestinos. Ese fue el paradigma egipcio de una paz con Israel: el control indirecto de un enfrentamiento de baja intensidad.

La combinación de sombría realidad nacional diaria en Egipto y su política de paz mínima con Israel a largo de los años, nos proporciona un pronóstico sombrío para el futuro de las relaciones entre los dos países. En las negociaciones con la oposición egipcia sobre el futuro del régimen, el ejército podría tener que mostrarse más tolerante con las fuerzas islamistas, aunque sólo fuera para preservar su condición de árbitro y de estabilizador.

La hostilidad hacia Israel, que está profundamente arraigado en la conciencia egipcia, y el apoyo de una creciente identificación con el Islam, podría convertirse en un vínculo entre los diversos elementos de la oposición y el ejército. Si la Hermandad Musulmana forma parte del próximo gobierno, se podría acelerar el deterioro de las relaciones con Israel, hasta el punto de que se deroge el tratado de paz, a pesar de las recientes declaraciones de los jefes del ejército.

El ejército egipcio, que no es necesariamente fiel a una ética laica como el ejército turco, podría cambiar su orientación hacia el tratado de paz con Israel. Su programa de entrenamiento aún considera a Israel como la amenaza principal. El deslizamiento hacia un ambiente de ruido de sables podría proceder gradualmente a partir de una estridente retórica anti-Israel por parte de los partidos de la oposición legal a través de demandas en los foros de las Naciones Unidas para que se realicen cambios en los acuerdos de desmilitarización en el Sinaí, junto con las demandas de inspecciones de las armas nucleares que Egipto afirma que posee Israel.

La política de Israel hacia Egipto, de la izquierda y la derecha por igual, ajustada en los últimos años a los parámetros de la paz fría y al distorsionamiento dictado por el régimen de Mubarak, aun mantiene una evaluación exagerada de la importancia regional de Egipto. Ahora, con la eliminación de Mubarak, parece que ha llegado el momento de actualizar esta política y preparar todas las herramientas diplomáticas y de seguridad a disposición de Israel para la posibilidad de una evolución negativa en el sur.

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Egipto ya no está comprometido en una alianza contra Irán - Aluf Benn - Haaretz



Hace un año y medio, un submarino de la Armada de Israel cruzó el Canal de Suez en su camino desde Haifa hasta el Mar Rojo, donde se llevó a cabo un ejercicio naval y regresó. Ese viaje inusual reflejaba la creciente cooperación estratégica entre Israel y Egipto, la cual tenía por objeto lanzar un mensaje de aviso a Irán. El submarino demostró la rapidez con que Israel podría desplegar su fuerza de disuasión cerca de las costas de Irán, con un apoyo tácito de Egipto.

Una vez más, el canal está siendo utilizado para enviar un mensaje de disuasión, pero esta vez se invierte la dirección. Egipto está permitiendo que los buques de guerra iraníes crucen el canal en su camino hacia los puertos de Siria. Israel lo ha criticado públicamente, con el argumento de que se trata de un movimiento provocativo, pero Egipto ha ignorado las presiones y ha otorgado el permiso de paso a la marina iraní, lo cual simboliza un cambio en el equilibrio regional de poder tras la caída del presidente Hosni Mubarak.

Egipto nos manda la señal de que ya no está comprometido en una alianza estratégica contra Irán, y que El Cairo está dispuesto a hacer negocios con Teherán. Esto es precisamente lo que Turquía ha hecho en los últimos años por medio del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan.

Desde el levantamiento contra Mubarak, la paz fría entre Egipto e Israel se ha enfriado aún más. La entrega de gas natural a Israel, que fue cortada después de un ataque terrorista contra una estación del norte del Sinaí, todavía no se ha reanudado.

El jeque Yusuf al-Qaradawi regresó a El Cairo después de décadas en el exilio y se dirigió este viernes a una gran multitud en la Plaza Tahrir pidiendo la liberación de la mezquita de Al-Aqsa y una victoria próximo contra Israel. En el pasado, el jeque había expresado su apoyo a los ataques suicidas contra los israelíes y hace dos años describió el Holocausto como un "castigo de Dios a los judíos".

La aparición de la tea islamista en la plaza Tahrir ha devuelto el odio a Israel al centro del debate público sobre el futuro de Egipto. Hasta ahora, el argumento era que la revolución no tenía más que referentes basados en las cuestiones nacionales, nada que ver pues con las relaciones de Egipto con los Estados Unidos o Israel. La Hermandad Musulmana ha estado tratando de enviar mensajes de moderación hacia Occidente, pero estas útimas manifestacions no resultan reconfortantes.

Hay una creciente preocupación en Israel de que Egipto se convierta en un frente hostil, aumentando la sensación de aislamiento internacional que se ha intensificado desde que Benjamin Netanyahu se convirtió en primer ministro. La reciente votación en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la resolución promovida por los palestinos para etiquetar a los asentamientos como ilegales, ha aumentado esta sensación de aislamiento. Con 14 estados que apoyan esta medida, Israel necesitó del veto estadounidense.

Los palestinos pueden haber perdido esta votación, pero el tema ha demostrado qué lado del conflicto goza de un amplio reconocimiento internacional.

Reforzado con el apoyo del Congreso, Netanyahu consiguió que el presidente Barack Obama utilizara el veto, algo que había evitado hasta la fecha. Los estadounidenses sostuvieron que la internacionalización del conflicto no puede sustituir las negociaciones directas, y que las decisiones forzadas sólo darán lugar a que las partes asuman posiciones más extremas.
No está claro lo que Obama tratará de conseguir de Netanyahu a cambio: un plan para el establecimiento de un Estado palestino en los territorios, o la aceptación de un plan de paz estadounidense. El presidente de EEUU sostiene que Washington necesita reforzar su credibilidad en el mundo árabe y que Israel debe contribuir
considerablemente para garantizar que los nuevos regímenes en la zona sean amistosos.

Ahora que el Partido Laborista ha sido expulsado de la coalición, el gobierno está girando hacia la derecha. En las próximas semanas, Netanyahu tendrá que maniobrar entre las amenazas emitidas por el ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, y la presión internacional. Después de haber perdido a su amigo Mubarak, todo será aún más difícil que en el pasado.

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Wednesday, February 16, 2011

Reportera de la CBS sufre agresiones sexuales en El Cairo al grito de "judía, judía" - New York Post



La corresponsal del programa "60 Minutos" de la CBS, Lara Logan, fue asaltada sexualmente varias veces por una serie de matones al grito de "judía, judía", cuando cubría el pasado viernes la caótica caída del presidente egipcio Hosni Mubarak en la principal plaza de El Cairo, según informaron fuentes de la CBS.

El equipo de televisión de Logan, que también es la jefa de la red de corresponsales extranjeros en la zona, tenía sus cámaras grabando momentos antes de que Logan fuera arrastrada, y se puede ver en la cinta la tensa búsqueda de la corresponsal por parte del equipo entre una multitud de hombres en la plaza Tahrir.

"Logan estaba cubriendo el júbilo reinante... cuando ella, su equipo y su personal de seguridad fueron rodeados por elementos peligrosos en medio de la celebración", dice la CBS en un comunicado. "Fue una turba de más de 200 personas en pleno frenesí".

"Durante el bullicio de la multitud, Logan fue separada del resto del equipo. Ella fue rodeada y sufrió un asalto sexual brutal y sostenido, además de sufrir múltiples golpes antes de ser liberadas por un grupo de mujeres y por unos 20 soldados egipcios".

"Tras contactar nuevamente con el equipo de la CBS, regresó a su hotel y volvió a los Estados Unidos en el primer vuelo de la mañana siguiente", agregó la CBS. "Ella se encuentra actualmente en un hospital recuperándose".

Una fuente de la CBS dijo al NYPost que sus atacantes le gritaban "judía, judía" durante el ataque. Y el día anterior, Logan había afirmado a Esquire.com que los soldados egipcios le ponían pegas a ella y a su equipo acusándoles de ser "espías de Israel". Logan no es judía.

Durant el ataque del viernes, fue separada de su equipo y atacada durante 20 o 30 minutos, según afirma The Wall Street Journal. Sus lesiones fueron descritas como "graves".

CBS hizo público el incidente sólo después de que se hiciera evidente que otros medios de comunicación iban a informar de él. "Una llamada llegó desde la Associated Press en busca de información, también desde una TV", afirma el NYPost. "Ellos sabían que había sido atacada, y tenían detalles. Entonces la CBS decidió ponerse al frente de la historia".

Otra fuente insistió en que la propia Logan estaba "involucrada en el proceso de decisión" sobre si se debía hacerse pública la agresión, finalmente entendió que debía hacerse pública.

(...)

Después de haber sido asaltada, Logan volvió a su hotel, y en el plazo de dos horas - en algún momento de la noche del viernes y la madrugada del sábado - fue sacada de El Cairo en un avión fletado por la CBS, según dijeron las fuentes.

Ella no fue trasladada a un hospital de Egipto porque la CBS no se fiaba de la seguridad.

Ni la CBS ni Logan denunciaron el delito a las autoridades egipcias, ya que consideraban que no podían confiar en ellos, o bien, como dijeron las fuentes. "Tal como están las cosas por allí actualmente, la cosa podría habría terminado con su detención".

NYPost

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Tuesday, February 15, 2011

Sobre lo que realmente desean los egipcios - Benny Morris - National Interest



La mayoría de los iluminados comentaristas en los Estados Unidos, los más prominentes de ellos los del New York Times, han estado presionando para que se derribara inmediatamente el régimen de Mubarak. Este fue también el tono de los corresponsales de la BBC World y de la CNN, y el deseo de la mayoría de los portavoces de los gobiernos de Europa occidental. El mismo tono domina el discurso en Occidente después de la dimisión de Mubarak. La democracia ha sido entronizada.

Los periodistas y los diversos portavoces occidentales parecen haber sido impulsados, y aún lo están, por la euforia de la democratización y por su suposición de que los manifestantes egipcios simplemente desean cambiar las políticas gubernamentales para que la autodeterminación popular reemplace la autocracia militar que ha gobernado Egipto desde que los militares dieron el golpe de Estado de julio de 1952 (y que sustituyó a la monarquía que había gobernado durante las décadas anteriores). Se supone que los valores que sustentan a las masas que han salido a las calles de El Cairo y Alejandría son los de la democracia occidental, junto con un deseo de liberación, libertad e igualdad. Y se supone que esta es también la voluntad de las grandes masas egipcias, urbanas y rurales.

Pero esto puede ser una ilusión óptica. Muchas de las grandes revoluciones que han tenido éxito en la historia fueron impulsadas solamente por un deseo de superación material, en concreto por más productos de consumo básicos (las revueltas del pan), no por un deseo de ideas abstractas tales como la libertad política y los derechos humanos. Egipto, probablemente, no es diferente.

Pero más específicamente, gran parte de la euforia poco reflexiva del público y los portavoces occidentales viene motivada principalmente por los objetivos expresados e impulsados por esos manifestantes que realizan declaraciones ante los medios de comunicación occidentales, y que son seleccionados para las entrevistas en la calles de Egipto, hora a hora y día tras día.

Así, los entrevistadores occidentales, especialmente los de la BBC y la CNN, suelen presentar ante su audiencia a una pequeña muestra de esos egipcios (*1) que saben hablar en un inglés decente (porque han vivido en Occidente, porque son hijos de parejas mixtas anglo-egipcias o bien se han educado en la Universidad Americana de El Cairo). Son pues relativamente sofisticados y generalmente seculares (o aparentemente seculares). Wael Ghanem, de Google, es un buen ejemplo.

Los periodistas occidentales prefieren entrevistarles a ellos porque no saben árabe o bien porque prefieren las entrevistas directamente en inglés ya que son más fáciles de transmitir y entender por los espectadores de sus redes. Sin embargo, esos entrevistados no son representativos de la gran masa de los egipcios, tanto del ámbito urbano como del rural (en su mayoría pobres, y sin conocimientos de inglés).

Los resultados de estas entrevistas son pues poco representativos, por lo que los consumidores de los medios de comunicación occidentales, en Londres, Washington y el resto de capitales de Europa, tienen cada vez más una visión sesgada de lo que los egipcios piensan y quieren (de hecho, tal vez completamente engañosa). En ocasiones, el espectador escuchará, desde alguna zona fuera del escenario central, gritos de "Muerte a Israel" o "Allahu Akbar". Pero esas voces son ahogadas por estos egipcios anglófonos que, con voz meliflua, gritan "libertad", "derechos humanos", "democracia", todo ello muy receptivo a oídos occidentales. En esta sofisticada representación, por no decir manipulación, los egipcios entrevistados saben muy bien que eso es lo que los espectadores de la BBC y la CNN en Occidente desean oír.

Por desgracia, me temo que cuando los occidentales puedan contemplar verdaderamente lo que la mayoría de los egipcios piensa y desea será cuando el país celebre unas elecciones generales libres y justas (tal vez en septiembre-octubre). Y me temo también que tal vez se sorprenderán con los resultados, cuando las masas egipcias expresen entonces lo que realmente piensan y desean. Me temo que en esos momentos, el "Muerte a Israel", el "Muerte a América" y el "Allahu Akbar" ya no se verán ahogados nuevamente con un canto a la democratización y a la liberalización.

Y es que para entonces el genio estará fuera de la botella, y ya será demasiado tarde.

(*1) [N.P.: Un inciso. Hace unos días leí en un artículo un comentario de pasada muy revelador. Señalaba que prácticamente ninguno de los manifestantes entrevistados en la plaza Tahrir se reconocía como miembro de los Hermanos Musulmanes, y todo ello a pesar de las habituales escenas de oración. Es más, en unas entrevistas en el Global aparecía un manifestante egipcio fotografiado con su mujer, la cual por cierto utilizaba un amplio chador negro que sólo dejaba “a la vista” sus ojos. Pues bien, el marido también negaba que formaran parte de los Hermanos Musulmanes. Y uno sólo puede preguntarse que si con esa vestimenta de su mujer no lo eran, da un poco reparo pensar cuál es el atuendo estándar de las mujeres de los seguidores de los Hermanos Musulmanes. ¿Será quizás porque el mencionado matrimonio era aún más radical (salafistas)?].

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¿Por qué odia Israel el levantamiento en Egipto? - Shmuel Rosner - Slate



Israel puede llegar a comportarse como un niño malcriado (alusión a un comentario de Thomas Friedman, comentarista del NYTimes muy afecto a Obama). Constantemente llama la atención sobre su deseo de unas garantías de amistad eterna comprometiendo así, de manera egoísta y ciega, las necesidades de los demás. Israel, a diferencia de EEUU, no es una superpotencia. Tampoco es un imperio. No tiene mucho papel que jugar en el resto de los asuntos del mundo ya que bastante tiene con cuidar de su pequeño país. Así, cuando Israel ve a las fuerzas revolucionarias en el Egipto, no ve "el cambio", "la esperanza", "la democracia" o el "fin de la opresión”. Tampoco ve a los egipcios regocijándose anticipadamente por un nuevo comienzo. Israel sólo ve ahí futuros problemas.

Ustedes pueden reflexionar sobre las virtudes filosóficas de la "democratización" en comparación con las de la "estabilidad". O bien pueden dejar de ser un sabio de salón y aprender de la experiencia: todos los cambios significativos en el Oriente Medio que, conllevando alguna relación con Israel, ha generado la agitación política durante los últimos 40 años han sido malos para Israel, excepto uno: la paz con Egipto. Es decir, el Egipto de Mubarak (Sí, técnicamente, su predecesor Anwar Sadat firmó los acuerdos de paz, pero era el mismo régimen autocrático). Ese mismo Egipto ha sido derrocado gracias a la ayuda y la bendición del presidente Barack Obama y de la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Tengan en cuenta ahora todos los otros eventos supuestamente positivos además de la paz con Egipto. ¿La paz entre Israel y Jordania? Ha sido algo bueno, pero no tan importante. Jordania nunca fue una gran amenaza para Israel. ¿Los Acuerdos de Oslo con los palestinos y con Yasser Arafat? Todos sabemos como terminó. ¿La revolución en el Líbano? Más de lo mismo. ¿El derrocamiento de Saddam Hussein? El jurado está todavía deliberando, pero mientras tanto Irán está cada vez más fuerte. ¿El cambio de liderazgo palestino y las elecciones? Terminó mal, con Hamas tomando el control de Gaza. Y todos estos cambios son solamente los que se pensaba inicialmente que serían positivos para Israel, no esos otros que todos sabíamos de antemano que serían negativos.

Por lo tanto, los israelíes se sorprendieron al despertar y descubrir que su amigo americano había abandonado a Mubarak a favor del cambio. "Los estadounidenses han traído el desastre a Oriente Medio pidiendo a Mubarak que abandonara su país", manifestó el miembro de la Knesset Binyamin Ben Eliezer, ex ministro de Defensa y uno de los políticos de Israel "más establishment". Y no estaba solo. Oficialmente los líderes de Israel fueron inusualmente moderados en sus declaraciones públicas, pero a puerta cerrada no faltaron las críticas. A derecha e izquierda, en la coalición y en la oposición, todos menos unos pocos pensaban mal de la política de EEUU. Todo el mundo sentía que la administración Obama había sido una vez más "ingenua" o había actuado "apresuradamente", que no entendía la región y no entendía la mentalidad árabe. Los israelíes se quedaron atónitos y algo asustados. Después de todo, si Washington se ha deshecho de Mubarak, tal vez ese Egipto “pacífico” se había ido para siempre. Y si Estados Unidos podía abandonar de esa manera a un valioso aliado estratégico, tal vez nosotros podríamos ser los siguientes de la lista.

Por supuesto, estos temores no tienen sentido. Israel no es Egipto, y sus vínculos con los Estados Unidos son mucho más fuertes y profundos. No vamos a ser abandonados con tanta prisa, y de todos modos, ¿por qué alguien querría abandonar a Israel? Sin embargo, hay algo más en estos temores, y es que lo sucedido con Egipto hace hincapié en el hecho de que los intereses estadounidenses e israelíes en Oriente Medio pueden ser divergentes. Los Estados Unidos, con todos sus muchos defectos, son soñadores e Israel es un cínico pragmático. Estados Unidos quiere promover los valores liberales, Israel sólo quiere la paz y la tranquilidad. América, por lo menos a veces, piensa en los árabes pobres que viven bajo esos regímenes despóticos, mientras Israel sólo puede pensar en su propio pueblo. Y eso no quiere decir que Israel sea inmoral o malvado. Cuando se es un pequeño país, cuando te sientes vulnerable ante un medio hostil, cuando te sientes inseguro, cuando tienes que vivir y experimentar las consecuencias de lo que aquí suceda (no a miles de kilómetros), Israel debe dar prioridad a la seguridad y la estabilidad antes que a vagos sueños de un futuro mejor, especialmente cuando, como he mencionado anteriormente, nuestra experiencia previa es poco alentadora.

Mubarak fue bueno para Israel, aunque no demasiado. La paz con Egipto era una paz fría y los lazos entre la gente de ambos países eran raros y tensos en muchos aspectos. Pero Israel, con su manera pragmática de priorizar sus intereses, dio por buena esa relación con los egipcios. La frontera sur, que fue la principal preocupación de Israel en sus primeros 30 años, estaba en silencio y no requería mucha atención. Los egipcios también acordaron vender gas a Israel y reforzaron la seguridad en Gaza. Se opusieron a la promoción de Irán y de sus aliados, e impidieron la infiltración de terroristas desde la península del Sinaí. Es por eso que el caos, o la peor de las situaciones posibles, un cambio de régimen que fortalezca a los Hermanos Musulmanes y a otras fuerzas radicales, sería un nuevo dolor de cabeza para Israel.

¿Y todo para qué? ¿Para que los egipcios pueden tener su "democracia"? El malestar egipcio ofrece una gran oportunidad para refutar de una vez por todas la ridícula creencia, pero aún extrañamente popular, de que los israelíes o, aún más comúnmente, el "Likud", es el equivalente medio oriental de los neoconservadores estadounidenses. Google enlaza conjuntamente Likud y neoconservadores, y te encuentras de todo: el "nexo neocon-Likud", "Joe Lieberman y el Likud", los "neoconservadores del Likud en el Pentágono" o a los "neocon Likudnik no les importan las bajas estadounidenses". Una y otra vez se comprueba como la gente no sabe ni entiende lo que es el neoconservadurismo, ni entiende tampoco a Israel, o, en la mayoría de los casos, no lo entienden demasiado bien.

En los últimos días parece incluso que se habla de "una fractura entre los neocon e Israel, o viceversa". "Los neoconservadores, que han hecho de la promoción de la democracia en el Oriente Medio su objetivo global, se rascan ahora la cabeza ante lo que consideran una falta de visión de Israel", escribió Jeffrey Goldberg. Si eso es cierto, no estoy nada seguro de por qué están tan confusos los neocon ya que la posición de Israel es completamente predecible.

Los neoconservadores que ahora se rascan la cabeza deberían saber - como estoy seguro que la mayoría de ellos ya lo saben - que no hay tal cosa como un "neoconservador israelí". El establishment de Israel nunca creyó en la promoción de la democracia en el mundo árabe, y ahora menos. La democracia árabe nunca fue el objeto de sus desvelos, punto. En Israel - si se siente la necesidad imperiosa de realizar tal tipo de comparaciones -, el mencionado establishmente israelí tiende a reflejarse o identificarse con las opiniones del "realismo pragmático americano" (algunos dirían cinismo).

La famosa "agenda de la libertad" de los neocon americanos fue una especie de anatema para los israelíes, incluso cuando era la política del presidente George W. Bush, a quien respetaron y quisieron mucho más que al presidente Obama cuando estuvo en el poder. La "agenda de la libertad" era un anatema no porque la democracia árabe fuera una noción tentadora y tampoco porque desearan que los árabes vivieran
para siempre bajo el mando de los Mubarak, Assad y Hussein. Simplemente pensaban que dicha agenda era una quimera, una "idea maravillosa" por la cual el pueblo de Tel Aviv podría tener que sufrir y pagar un alto precio.

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Thursday, February 10, 2011

Israel debe dedicarse a esperar y a vigilar el vecindario - Yossi Klein Halevi - Foreign Affairs



Hasta hace una década, todos los gobiernos israelíes, de izquierda y derecha, estaban comprometidos con una doctrina de seguridad que buscaba descartar el establecimiento de potenciales bases de terrorismo en las fronteras de Israel.

Esa doctrina ha sido desbaratada. En mayo de 2000, la retirada unilateral de Israel del sur del Líbano dio lugar a la formación de una región dominada por Hezbolá en la frontera norte de Israel. Luego, en agosto de 2005, la retirada unilateral de Israel de Gaza llevó a la subida al poder de Hamas en la frontera sur de Israel.

Como resultado de todo ello, dos enclaves controlados por movimientos islamistas tienen ahora la capacidad de lanzar ataques con misiles contra cualquier núcleo de población en Israel. E Irán, a través de sus representantes, está presionando con eficacia contra las fronteras de Israel.

Para las autoridades de Israel, el auténtico escenario de pesadilla de la reciente agitación egipcia es que los islamistas egipcios asuman eventualmente el control del país, ya sea pacíficamente, tal como lo hizo el Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía, o con violencia, como hicieron los mollahs en Irán. Este giro de los acontecimientos llevaría al poder a un movimiento antisemita que se ha comprometido a poner fin al tratado de paz de Egipto con el Estado judío. "Ese podría ser el comienzo de un momentum 1948", me dijo un funcionario israelí de alto rango, lo que significa que Israel podría tener que encarar una guerra en múltiples frentes con una desventaja abrumadora.

Hasta ahora, los Hermanos Musulmanes han topado con un enemigo declarado, el régimen de Mubarak. Pero si llegaran a tomar el control de Egipto, entonces Hamas, los herederos de los Hermanos Musulmanes dentro del movimiento nacional palestino, tendría de repente un aliado en El Cairo. Hamas se ha significado dentro del mundo árabe por ser el primer movimiento islamista sunnita que se ha alineado con el Irán chiíta. Hasta ahora, Hamas ha representado una aberración en ese sentido. Pero podría ser el presagio de una alianza entre Egipto e Irán que podría crear un cerco casi total de Israel llevado a cabo por los aliados o representantes de Irán.

Incluso un resultado relativamente más benigno, como el modelo turco de un control islamista cada vez más acentuado y con un gobierno que aún mantendría lazos con Occidente, pondría fin al sentido de seguridad existente a lo largo de la frontera sur de Israel. Y esta incertidumbre afectará negativamente, sin lugar a dudas, a la disposición de la opinión público israelí a renunciar a la Ribera Occidental a corto plazo.

Los puntos de vista de la posición mayoritaria israelí (el punto de vista “centrista”) contemplan la existencia de un Estado palestino con una profunda ambivalencia. Por un lado, un Estado palestino es una necesidad existencial para Israel. Una Palestina independiente ahorraría al Estado judío la posible amenaza demográfica de una mayoría palestina entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo, lo que obligaría a Israel a realizar una elección imposible entre sus dos identidades esenciales: como Estado judío y como Estado democrático. Ello impulsaría el creciente aislamiento internacional de Israel y sumergiría a Israel en la agonía moral de una prolongada ocupación.

Por otro lado, esa misma posición mayoritaria "centrista" contempla al Estado palestino como una posible amenaza existencial para Israel. Un Estado palestino inestable en la Ribera Occidental podría caer en manos de Hamas, al igual que sucedió en Gaza en el 2007. Entonces Israel se encontraría "compartiendo" Jerusalén con un gobierno islamista, convirtiendo la ciudad en una zona de guerra y de pugna continua.

Los israelíes también temen que, incluso si el movimiento Al Fatah del presidente palestino Mahmoud Abbas logra mantenerse en el poder, bandas de renegados y terroristas (a quienes Fatah no pueda o no quiera controlar) disparen sus cohetes contra el Gran Tel Aviv y el Jerusalén Oeste desde las colinas de Cisjordania. Incluso si son "cohetes primitivos [o artesanales según el lenguaje progre al uso]", como los cohetes que Hamas y otras milicias lanzan habitualmente contra el sur de Israel, al tener como objetivo esta vez el interior y el núcleo de Israel, pondrían llegar a poner fin al desarrollo de una vida normal dentro del país. Y si el ejército israelí se ve obligado a invadir de nuevo la Ribera Occidental para poner fin a dichos ataques, es bastante factible que Israel sea vea nuevamente denunciado por la comunidad internacional como “criminal de guerra”, y ahora también como “agresor” contra un estado miembro de la ONU.

Dado ese equilibrio entre la necesidad existencial y la amenaza existencial, el descontento en Egipto sólo puede incrementar la ansiedad de Israel ante un Estado palestino. La única frontera que hoy en día puede controlar totalmente Israel es la de la Ribera Occidental. Teniendo en cuenta los acontecimientos en Egipto y Túnez, los israelíes serán especialmente cuidadosos a la hora de confiar dicha frontera al gobierno del partido corrupto de Abbas.

Por lo menos, la inestabilidad en Egipto reforzará la urgencia de las demandas de Israel de unas auténticas garantías de seguridad como elemento fundamental de un acuerdo sobre un Estado palestino. Esas demandas incluyen la desmilitarización de Palestina, el derecho de Israel a responder a los ataques terroristas y una presencia militar israelí a lo largo del río Jordán. "Imagínense si el Sinaí no hubiera estado desmilitarizado", me dijo un funcionario israelí, "¿Cómo sería nuestra situación estratégica hoy en día?".

Tampoco los EEUU proporcionan una serie de garantías que tranquilicen necesariamente a los israelíes. A diferencia de la reacción de buena parte de la opinión pública en otros países occidentales, el abandono casi inmediato del presidente egipcio Hosni Mubarak por parte del presidente americano Barack Obama, nada menos que el principal aliado de los Estados Unidos en el mundo árabe, está siendo comentado por los comentaristas israelíes de izquierda y derecha como una advertencia contra la tentación de depositar una plena confianza en la administración Obama.

El gobierno de Obama, junto con gran parte de la comunidad internacional, ha delimitado su enfoque sobre el Oriente Medio sobre la base de dos supuestos - los cuales aparecen como erróneos tras estos últimos días -. El primero de ellos afirma que la clave para resolver los problemas del Oriente Medio comienza con dar solución al problema palestino. El segundo afirma que la clave para resolver el problema palestino es solucionar el tema de los asentamientos israelíes en Cisjordania y el estatus de Jerusalén.

El primer supuesto se ha derrumbado en las calles de El Cairo. Los manifestantes no están protestando por el destino de Palestina, sino por el Egipto. Incluso si el problema palestino está presente y es reiterado de alguna manera, el mundo árabe todavía se encuentra atrapado por la vergonzosa paradoja de ser una de las regiones más ricas del mundo y una de las menos desarrolladas.

Por otra parte, según los documentos revelados por WikiLeaks, los líderes árabes están mucho más preocupados por la perspectiva de un Irán nuclear que por poner un final a la ocupación israelí de Cisjordania.

El segundo supuesto - que los asentamientos y Jerusalén Este son los principales obstáculos para un acuerdo - ha sido refutado por la filtración de documentos de la Autoridad Palestina publicados por Al Jazeera y The Guardian. Los documentos revelan que los negociadores palestinos están en gran medida de acuerdo con los israelíes en el destino de los barrios judíos y árabes de Jerusalén. Pese a las afirmaciones de los medios de comunicación, ese consenso no es nuevo. En cuanto a los asentamientos, allí también parece existir un esbozo de acuerdo tal como lo confirman los "documentos de la Autoridad Palestina".

Por contra, el principal obstáculo sigue siendo ese que ha estado ahí todo este tiempo: la insistencia palestina en el "derecho de retorno", es decir, la inmigración masiva al Estado judío de los descendientes de los refugiados palestinos. Los documentos filtrados revelan un mayor entendimiento palestino de la oposición de Israel a un "retorno masivo". Pero la brecha existente entre las cifras de refugiados que tenían en mente los palestinos (y que podrían ejercer ese "retorno a Israel") y las que el ex primer ministro israelí Ehud Olmert estaba dispuesto a ofrecer no sólo era muy grande, resultaba infranqueable. Como Olmert revela en sus próximas memorias, en unos extractos recientemente adelantados por el periódico israelí Yediot Ahronot, ofreció aceptar 5.000 refugiados palestinos (o sus descendientes) anuales durante una década. Sin embargo, y tal como muestran los documentos, lo que parecían esperar de Israel Abbas y los negociadores palestinos era que absorbiera a cientos de miles de refugiados.

Olmert también rechazó las demandas palestinas para que Israel "aceptara la culpa o responsabilidad (absoluta)" por la creación del problema de los refugiados, aunque la guerra de 1948 que produjo la tragedia de los refugiados fuera desencadenada por los países árabes. Y así, aunque Olmert ofreció un Estado palestino compuesto por más del 99% de su territorio, al final, los desacuerdos irreconciliables entre las dos partes sobre la cuestión de los refugiados hicieron imposible el acuerdo.

Todo lo cual no hace sino subrayar para los israelíes la lógica sombría de los acontecimientos en la región. Con la paz con Egipto puesta de repente en el alero - una paz por la que Israel se retiró de un territorio que equivalía a más de tres veces su tamaño -, los israelíes se preguntan sobre la conveniencia de correr el riesgo de realizar otras retiradas a cambio de unos acuerdos que podrían derogarse con un cambio de régimen. Este dilema es tanto más apremiante cuando el territorio del que habría que retirarse estaría muy próximo a los mayores centros de población de Israel.

Para los israelíes, este es un tiempo de observar y esperar. A pesar de la sabiduría convencional predominante en Occidente de que un Estado palestino debe crearse cuanto antes para así contener la amenaza islamista, los israelíes creen que lo contrario también puede ser cierto. Sólo un Oriente Medio que pueda contener el contagio de Irán hará posible que Israel se permita el lujo de correr el riesgo de confiar su frontera oriental al Estado soberano de Palestina.

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Tuesday, February 08, 2011

La Administración Obama y el Oriente Medio: una evaluación a mitad de mandato - Barry Rubin - American Thinker


Parece un jugador de los Cleveland Cavaliers (25 partidos seguidos sin ganar)

Hay gente - muchos en los medios de comunicación y en los medios académicos - que van en sentido figurado plátanos si alguien critica el presidente Barack Obama. Sostienen que se está haciendo precisamente un gran trabajo como si esto estuviera fuera de toda discusión racional.

Y sin embargo, ¿qué ha sucedido en el Oriente Medio en los dos primeros años de su mandato?

- Los iraníes han seguido a toda velocidad hacia la obtención de armas nucleares. Aunque la administración merece el crédito de haber obtenido mayores sanciones a través de las Naciones Unidas, éstas no han afectado de manera sensible al problema.

- El proceso de paz palestino-israelí, en parte a causa del empecinamiento de la administración Obama en la congelación de los asentamientos, ha caído completamente aparte.

- El Líbano ha sido tomado por un gobierno dominado por Hezbollah con la tutela de Siria e Irán.

- El control de Hamas de la Franja de Gaza se ha estabilizado y arraigado debido a los errores de la política de los EEUU.

- Turquía ha seguido a la deriva dirigiéndose hacia el bloque de Irán y Siria, y ha pasado por alto los intereses de EEUU sin ningún costo.

- La política moderada hacia Siria ha fracasado por completo, mientras que Damasco se muestra cada vez más seguro y agresivo.

- Pakistán parece cada vez más inestable y no resulta particularmente útil para los esfuerzos antiterroristas de EEUU.

- La ofensiva de encanto de Obama hacia el islamismo no ha producido ningún beneficio material para los intereses de EEUU.

- La fiebre del gobierno de Obama por expulsar al régimen de Mubarak ha creado una situación muy peligrosa que podría extenderse a otros países.

- En general, los amigos de EEUU en la región están en dificultades, dudando de que puedan confiar en la protección de los Estados Unidos. Mientras, los enemigos de EEUU están en auge creyendo que Estados Unidos es débil y está de retirada.

Algo más complejo resulta evaluar las dos guerras en las que están embarcados los EEUU:

- Las fuerzas de Estados Unidos se han retirado en gran parte de Irak, aunque esto ha sido posible en gran medida gracias al incremento de tropas al que Obama, inicialmente, se opuso y ridiculizó. Aún así, la situación gubernamental en Irak es una especie de desastre.

- En Afganistán no parecen haberse realizado avances particulares, mientras que hay indicios de peligro sobre posibles concesiones de los EEUU a los talibanes, mientras que las relaciones gubernamentales entre Estados Unidos y el gobierno afgano son complicadas.

Bueno, nadie dijo que sería fácil. Aunque, en realidad, una gran parte de la gente y de los partidarios de Obama sí dijeron que las cosas serían mucho más fáciles. Incluso si me perdí algunos de los aspectos o mi resumen no esté del todo equilibrado, la factura de estos dos años tiene un sesgo terrible. Peor aún, parece presagiar más caídas y más desastres por venir.

Y es que apenas es posible hacer caso omiso de todos los puntos anteriores, y resulta más difícil distorsionarlos para aparentar algo positivo, o descender a la tentación de culpar de todo ellos a la presidencia anterior o a otros países. Sin embargo, al menos hasta la crisis de Egipto, que es más o menos lo que ha pasado.

Entonces, ¿qué significa esto? Aquí están algunas implicaciones:

- Israel no tomará riesgos o hará más concesiones sobre la base de promesas de esta administración ya que ha demostrado que no mantiene sus promesas y sus compromisos. La administración Obama sólo está demostrando una ineptitud que los israelíes ya parecían presagiar.

- Pero, por supuesto, lo mismo se aplica a la Autoridad Palestina. ¿Creen ustedes que piensan, visto lo visto, que el gobierno actual de los EEUU les va a proteger de Hamas?

- ¿Creen ustedes que los saudíes y los jordanos piensan que Estados Unidos los va a protegerlos de Irán?

- ¿Creen ustedes que la oposición democrática en el Líbano, Turquía e Irán piensa que Estados Unidos les ayudará a pesar de lo sucedido en Egipto?

- Sin querer, los errores de la Administración Obama se han convertido en un factor que extiende el poder de los movimientos islamistas radicales. A la gente no les va a gustar esa suposición, pero es objetivamente cierta. Los israelíes lo saben, los árabes lo saben, el liderazgo de Irán lo sabe.

Estas no son declaraciones partidistas, son tan ciertas como cualquier examen crítico de las deficiencias de la Administración Bush. Si lo desean, pueden ignorarlas, pero el Oriente Medio no puede permitirse ese lujo.
"... Las ciudades son las sedes de las artes, las ciencias, las artes y la cultura. Sin embargo, el lujo corrompe, y como resultado... la solidaridad se relaja por completo y el arte de defenderse y de atacar al enemigo se olvida, por lo que al final no resultan rivales para su conquista por los nómadas" - Ibn Jaldún, historiador árabe

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