Saturday, May 12, 2018

Sátira: Un hombre atrapado en un ascensor de Tel Aviv corre un gravísimo peligro al no tener nada que leer, salvo el Haaretz - Aaron Pomerantz y Yuval Weiss - Dailyfreier



Tel Aviv, Rothschild: La policía está corriendo contrarreloj en un intento de rescatar a un hombre atrapado en un ascensor del centro de Tel Aviv sin nada que leer, excepto la edición de hoy del Haaretz. Éste periódico, conocido por su postura de izquierdas antisionista, así como por organizar conferencias culturales en las que los artistas del espectáculo tiran naranjas a la audiencia y se ponen banderas israelíes en el trasero, se considera algo así como la personificación de la corrección política y de la buena conciencia. Las autoridades pronto se dieron cuenta de que las gruesas paredes del edificio bloqueaban la cobertura de los móviles, lo que obligó al hombre a pasar el tiempo leyendo el Haaretz en lugar de revisar su móvil. Al enterarse de esto, se apresuraron a traer a un equipo de policías, bomberos y paramédicos para rescatar al hombre, identificado como un reciente inmigrante estadounidense, Zachary F, antes de que fuera demasiado tarde. The Daily Freier se acercó a la escena para obtener todos los hechos.

"El tiempo es precioso, explicó el comandante que llevaba el caso, un teniente de policía llamado Moti. La salud mental de este hombre corre un grave peligro, tememos que una vez que lea los artículos de hoy de Amira Hass y Roger Alpher, pueda perder su voluntad de vivir. Como ese pobre chimpancé de la Universidad de Tel Aviv".

Moti continuó monitoreando la situación a través de un circuito cerrado de televisión antes de gritar órdenes repentinamente a un grupo de bomberos. "¡Dénse prisa con la escalera! ¡Está llegando a la parte en la que el artículo de Peter Beinart afirma que deben romper con Israel porque Bibi ganó las últimas elecciones!".

Si bien las gruesas paredes del edificio obligarían a Zachary a leer el Haaretz en primer lugar, Moti explicó que también podrían haber evitado una nueva tragedia. "Gracias a Diós, esos espesos muros significan que no tiene acceso a la cuenta de Twitter de Amos Schocken (el propietario del Haaretz)".

ACTUALIZACIÓN: A medida que el artículo salía a la luz, los paramédicos luchaban por insertar un tubo de respiración en el hueco del ascensor, ya que el último artículo de Gideon Levy sobre Gaza amenazaba con extraer todo el oxígeno del ascensor.

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Monday, April 23, 2018

El (nada) sorprendente racismo del editor del Haaretz, Amos Schocken - Liel Leibovitz - Tablet



Como tanto le gusta recordar tanto a sus lectores como a sus críticos, el periódico israelí Haaretz representa a “la voz de la intelectualidad asediada de la nación”, una publicación descarada y sesgadamente progresista que gasta mucha tinta criticando las fallas de Israel, pequeñas o grandes, reales o imaginarias. Es por eso que el eslogan de marketing del periódico es "un periódico para personas que piensan" -, una distinción que presumiblemente no se aplicaría a aquellos que emplean sus mañanas, por ejemplo, leyendo el Yediot Aharonot, y es por eso que el Haaretz ha optado por celebrar el 70 aniversario de la independencia de Israel eligiendo entre sus reporteros la canción clásica israelí, incluido el himno nacional, que más desprecian o detestan.

Más o menos sé trata del mismo tipo de condescendencia hilarantemente inconsciente e irritante, y por supuesto absolutamente políticamente correcta, que se puede cosechar diariamente en el The New York Times o en cualquier otro bastión de esas élites que se autoproclaman progresistas en cualquier lugar del mundo, pero este fin de semana sucedió que el propio editor del periódico, Amos Schocken, cruzó la línea roja.

Como usuario muy activo en Twitter, Amos Schocken, hijo del editor original del periódico, se metió el sábado pasado en una discusión en esa plataforma después de que varios lectores tuitearan que conmemorar el Día de la Independencia de Israel burlándose del himno era, en el mejor de los casos, de bastante mal gusto. Schocken no tardó en reaccionar  y en varios de los intercambios se fue calentando. En un momento dado, una mujer mizrahim, Ravit Dahan, le contestó a Schocken que era gente como ella, con un mentalidad que se preocupaba por la seguridad del país, quien mantenía a Israel a salvo y le permitía a Schocken "continuar viviendo aquí como un rey y seguir publicando su surrealista periódico sin interrupción". El editor ante esta respuesta perdió los nervios.

"¡Eres una mujer insolente!", tuitteó. "Mi familia lideró el movimiento sionista cuando tú todavía no te habías bajado de los árboles”.

No pasó mucho tiempo para que la gente señalara que un hombre asquenazi, privilegiado y rico, Schocken en este caso, utilizaba ante una mujer mizrahim, muy previsiblemente con muchos menores privilegios, un lenguaje para decirlo suavemente bastante racista.

Schocken también debió darse cuenta, ya que borró su tweet y emitió una disculpa, alegando que no pensó que acusar a alguien de descolgarse de los árboles tuviera alguna connotación racial.

Uno puede sentirse tentado a considerar esta historia como un ejemplo más de alguien que tiene un lapso de juicio momentáneo en una plataforma social perniciosa que alienta a los usuarios a emplear estupideces sin sentido y un lenguaje bilioso. Pero el tuit de Schocken es difícil descartarlo como un desafortunado error: más bien, es una expresión asombrosamente evidente de una visión del mundo sistemáticamente racista que ha formado parte del alma de la izquierda israelí durante al menos cuatro décadas.

Cualquiera que desee comprender mejor esta sorprendente paradoja, que un campo político que defiende los derechos de los palestinos, los trabajadores migrantes y otros grupos en apuros, recurra rápida y sistemáticamente a los estereotipos más prejuiciosos cuando se trata de los judíos mizrahim, mayoritariamente inclinados hacia la derecha, haría bien en estudiar las elecciones seminales de 1977, las que vieron el surgimiento del Likud de Menachem Begin después de 29 años de gobiernos liderados por los laboristas. Con sus trajes anticuados y su anticuado hebreo, Begin visitó barrios y ciudades que la izquierda apenas visitó y que no tuvo en cuenta, construyendo su base social entre los judíos mizrahim que se sentían traicionados por los laboristas.

Y no sin razón: como revelaba un explosivo documental israelí emitido a finales del año pasado, producto del descubrimiento de materiales de archivo previamente clasificados, los gobiernos dirigidos por los laboristas en la década de 1950 deliberadamente despacharon a los inmigrantes recién llegados de países del norte de África a las pequeñas y polvorientas ciudades del sur, prohibiendo que se mudaron a Tel Aviv y a otras grandes ciudades, una restricción que no se aplicó a los inmigrantes polacos que llegaron pocos años después, llegando incluso a amenazar con llevarse a los hijos de cualquiera de los mizrahim que cuestionara su política. Al mismo tiempo, los mismos arquitectos de estas horrendas políticas hablaban, y aún hablan, arrogantemente sobre la paz y los derechos humanos, y se sorprendieron, y aún lo hacen, cuando los judíos mizrahim que habían pasado toda su vida siendo despreciados finalmente se levantaron y votaron en contra de ellos.

Por ejemplo, escribiendo en el Haaretz poco después de las elecciones de 1977, Zeev Sternhell, un conocido historiador y sociólogo nacido en Polonia, se lamentaba del desastre que las hordas de incultos mizrahim habían traído sobre el país que él y sus compañeros intelectuales asquenazis habían contribuido arduamente a construir. Existía ahora, tronaba, dos sionismos, "uno para una población más madura y mejor educada que era asquenazí, occidental y acomodada, y el otro, agresivo, extremista , y religioso que negaba los derechos civiles de los demás, y que era el sionismo de aquellas personas que vivían en barrios malos y poco agradables".

Los votantes israelíes, como era de esperar, continuaron rechazando esta repugnante y elitista visión del mundo, dando un golpe electoral tras otro a la izquierda.

Y es una verdadera lástima. Israel podría emplear a esos liberales reales, no a esos falsos que se felicitan de ser progresistas mientras ven a los israelíes de derecha y a los de ascendencia norteafricana como unos incultos que habitaban los árboles.

En suma, una auténtica vergüenza para los Amos Schocken que comparten esos ocultos puntos de vista.

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Friday, January 19, 2018

El Haaretz desmiente a sus editoriales: no escucha lo que dice Mahmoud Abbas, solamente "sus alarmantes gritos de desesperación"

Antes


Después, pero solo sus "gritos de desesperación"

Dice el Haaretz al principio de su editorial:
El discurso del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas , ante el Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina debería resonar en voz alta no solo en Washington y Jerusalén, sino también entre el público israelí. 
A primera vista, Abbas entregó una carta de divorcio a la administración del presidente estadounidense Donald Trump , y dijo en voz alta y clara que fue Israel quien causó el colapso de los Acuerdos de Oslo, y que a partir de ahora rechazará cualquier mediación estadounidense.  
En efecto, Abbas está diciendo que en un futuro previsible no hay posibilidad de iniciar negociaciones realistas que puedan arrojar un resultado diplomático estable. Esto no es un vuelco táctico del tablero de ajedrez destinado a movilizar la presión internacional, sino un grito de desesperación de un presidente palestino que ve cómo la visión de un estado palestino independiente ha llegado a un callejón sin salida. 
Y el resto es algo novedoso y lo mismo de siempre: culpable es Trump y siempre son culpables la derecha israelí y sobre todo Israel, cuya población no sigue los designios del Haaretz,

Ni un comentario, ni por supuesto ninguna crítica, sobre los delirios y deformaciones históricas del presidente palestino, como que "los judíos europeos preferían morir en los campos antes que emigrar a Palestina" (algo que tenían prohibido por la presión de árabes y británicos, además de no poder emigrar a cualquier otro lugar); que Israel era ajeno al judaísmo (para redundar en la idea palestina y de algunos occidentales de que no existe la nación y el pueblo judíos, sino unos individuos aislados que practican la religión judía); sus mentiras sobre el contenido de la oferta de Olmert y su propio rechazo, basado realmente en no contemplar un masivo derecho de retorno; sus estupideces sobre un estado judío deseado por las potencias occidentales (como si no hubieran creado buena parte de los países árabes de la zona como Libano, Siria, Irak, Jordania...); y que fue facilitado por el "sionismo cristiano" de Cromwell, Napoleón y Holanda, que supuestamente debía trasladar a las masas judías a la Tierra de Israel; su aberrante afirmación de que Ben-Gurion  y los dirigentes árabes urdieron una conspiración para transportar a los judíos árabes a Israel, pese a que éstos "no lo deseaban y eran despreciados" por el propio Ben-Gurion; su afirmación de que Theodor Herzl deseaba el genocidio del pueblo árabe que vivía en Palestina, y todo ellos sin pruebas de ningún tipo...

No hay duda de que el ideal político del Haaretz y de cierta izquierda israelí se llama Mahmoud Abbas


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Saturday, January 14, 2017

La penúltima "Lost Translation" del Haaretz: no informa deliberadamente en su edición en inglés de la utilización por parte de Hamas de los pacientes con cáncer de Gaza - CAMERA



Por dos veces en los últimos seis meses, sendos artículos del Haaretz en su edición inglesa acerca de unas restricciones cada vez más rígidas para pacientes con cáncer desde Gaza que tratan de cruzar a Israel para recibir tratamiento en hospitales de Israel o de Cisjordania, omiten deliberadamente la respuesta israelí: que Hamas está explotando a pacientes con cáncer muy enfermos para realizar contrabando de dinero e información con agentes terroristas.

En ambos casos, en julio y también esta semana, la versión hebrea del mismo artículo sí incluía esta información clave sobre la coacción de Hamas a ciertos pacientes con cáncer. La omisión de la información proporcionada por el Shin Bet con relación a la explotación por parte de Hamas de dichos pacientes con cáncer es la última manifestación de ese fenómeno ya muy bien documentado que es la "Lost in Translation en el Haaretz", por la cual su edición en inglés resta importancia u omite por completo la violencia palestina y otros actos desfavorecedores.

En ambos casos, desde CAMERA se contactó con los editores del Haaretz de su edición en inglés agregando  la información esencial proporcionada por el Shin Bet acerca de cómo Hamas se aprovecha de los pacientes con cáncer. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo es posible que estas omisiones se sucedan una y otra vez?

Más recientemente, a principios de esta semana, el Haaretz publicó en su edición impresa y en línea un artículo de Jack Khoury ( "Pacientes de cáncer de Gaza: la negativa de Israel a dejarles entrar para un tratamiento es una 'sentencia de muerte'") sobre pacientes femeninas de Gaza que lanzaron una protesta contra las restricciones israelíes. "Las mujeres dicen que la protesta sigue a un fuerte aumento de los pacientes - especialmente los pacientes con cáncer - que no pueden salir de Gaza para recibir tratamiento médico en Israel, Jerusalén Este o en Cisjordania después de años de ser autorizados a hacerlo", señala el artículo.

El artículo también incluye acusaciones de pacientes específicos. Por ejemplo, la líder de la protesta Iman Shanan, que sufre de cáncer de mama, y que según el artículo afirma: "Ella pidió ir al hospital para un examen tres veces, pero cada vez su solicitud fue denegada". Del mismo modo, y con respecto a una tercer paciente, Sihan al-Tatri, el artículo comenta que Tatri entró en Israel dos veces y recibió los tratamientos, pero cuando ella quiso entrar para la tercera ronda de tratamientos le negaron la entrada. Su solicitud se "está estudiando" y ya ha perdido dos citas para tratamiento.

El artículo en inglés originalmente no proporciona ninguna respuesta, explicación o información de las autoridades israelíes. En sorprendente contraste, la edición hebrea lo hacía encomiablemente incluyendo la necesaria respuesta de las autoridades israelíes. Por otra parte, se informaba de la información clave para refutar las reivindicaciones específicas de las pacientes Iman Shanan, Majar Naizi y Sihan al-Tatri.

A raíz de la comunicación de CAMERA, los editores añadieron rápidamente la siguiente información que había aparecido solamente en hebreo y que se había omitido en la edición en inglés:
En respuesta, el Shin Bet dijo que "permite a los residentes de la Franja de Gaza entrar en Israel para recibir tratamiento médico de acuerdo con las políticas que determinan el movimiento de personas entre el Estado de Israel y la Franja de Gaza, y en ausencia de cualquier impedimento de seguridad. En los últimos tiempos, hemos sido testigos de repetidos intentos por parte de la organización terrorista Hamas de aprovecharse de la voluntad de Israel a la hora de autorizar la entrada a algunos pacientes por razones humanitarias para llevar a cabo ataques terroristas en Israel". 
Según el comunicado, "en este contexto, vale la pena recordar que han existido una serie de casos recientes en los que la organización terrorista utilizó cínicamente a pacientes que buscaban tratamiento médico fuera de Gaza y a los que se les proporcionó permiso de entrada a Israel, y entre cuyas posesiones se encontraron utensilios y dinero diseñados para su uso en ataques terroristas. Por lo tanto, las solicitudes que reciben de Gaza para los permisos de entrada a Israel son investigadas a fondo antes de emitir cualquier permiso".  
La declaración del Shin Bet también se relacionaba con las mujeres mencionadas en el artículo anterior. "Iman Shanan pidió permiso para entrar en Israel para asistir a una conferencia en apoyo de los pacientes con cáncer. Ella no presentó una solicitud para entrar en Israel para recibir tratamiento médico. No tenemos ningún registro de cualquier solicitud de Majar Naizi. Sihan al-Tatri presentó su solicitud para entrar en Israel para recibir tratamiento médico en noviembre y se le concedió su petición".
En julio, la periodista del Haaretz Amira Hass escribió un artículo similar sobre pacientes con cáncer que sufren retrasos a la hora de cruzar la frontera. Mientras que el artículo en la edición en inglés no contenía originalmente ninguna respuesta por parte de las autoridades israelíes, afirmando que "al cierre de esta edición no había habido respuesta a las consultas realizadas por el Haaretz ante el coordinador ni el Shin Bet", la versión en hebreo del mismo artículo sí publicaba ese mismo día una larga y detallada respuesta desde el Shin Bet.

Después CAMERA hizo un llamamiento a los editores del Haaretz para que también incluyeran la respuesta del Shin Bet en la edición en inglés, y en la cual se afirmaba lo siguiente:
El Shin Bet respondió que Hamas "una y otra vez intenta pasar fondos y / o instrucciones a los elementos terroristas en Cisjordania a través de los residentes de Gaza que entran en Israel... e incluso mediante los pacientes gravemente enfermos"
De acuerdo con el Shin Bet, funcionarios médicos de alto nivel en Gaza están involucrados en la emisión de certificaciones médicas falsificadas por dinero y otros motivos. "En algunos casos, el paso de impostores a Israel se hizo en ambulancia ... y por lo tanto las autoridades de defensa de Israel deben tener sospechosas ante su uso".

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