Irán, la solución diplomática - Florentino Portero
Florentino Portero, es uno de los mejores analistas españoles de política internacional. La única pega que tiene es que sus opiniones no son del gusto 'políticamente correcto' de la Alianza de Civilizaciones, espectral organización que solo busca generar auto publicidad a los defensores de la política bienpensante. No hace falta que perdamos mucho más el tiempo con ella, en cambio este artículo de F.Portero sí merece ser leído.
Irán, la solución diplomática - Florentino Portero - ABC
Durante siglos los estadistas de cualquier parte del planeta tuvieron claro que la diplomacia resultaba mucho más eficaz si tenía el respaldo de una fuerza militar creíble. De ahí la vieja sentencia de que para asegurar la paz lo mejor era prepararse para la guerra. Desde hace unas pocas décadas los europeos hemos superado esa etapa de la Historia y hemos llegado a la conclusión unilateral de que todo se puede resolver por la vía diplomática y a través de las instituciones multilaterales. El problema es que los demás no se han enterado.
Es indudable que las elites políticas europeas están preocupadas por los programas nuclear y de misiles iraníes. Son conscientes de la amenaza directa que implicarían y del efecto proliferador que tendrían en la región si continúan adelante. Tratan de detenerlos, pero se sienten apresadas en sus propios prejuicios e intereses.
Los gobiernos europeos quieren llevar el caso al Consejo de Seguridad, que es donde corresponde, para reforzar el diálogo diplomático con la amenaza de sanciones económicas. Pero saben que China y Rusia difícilmente aprobarían medidas contundentes. Es más, no tienen claro si ellos, es decir nosotros, las votaríamos. De hacerlo pondríamos en peligro nuestras inversiones, con su efecto en beneficios y empleo, y dañaríamos al iraní medio sin forzar con ello la voluntad de los ayatolás. Se podría considerar dejar de comprarles petróleo y gas, lo que resultaría menos costoso que los efectos de un conflicto o de una carrera de armamentos regional y mucho más efectivo, pero nadie parece dispuesto a considerarlo.
En estas circunstancias Europa desearía que Estados Unidos e Israel asumieran una posición agresiva contra Irán, para instalarse en la cómoda posición del mundo sensato y civilizado que mira con desdén la actitud beligerante y unilateral de estos estados atrasados que todavía creen en el uso de la fuerza. Pero no acaban de caer en la trampa. Bush cree que el programa nuclear iraní tiene por delante un cierto recorrido y que, por lo tanto, será responsabilidad de su sucesor resolverlo. Rice ha dejado hacer a los europeos, que es exactamente lo que menos nos gusta. Lo nuestro es la crítica altiva, no la resolución de los problemas.
El mantra resuena por todas partes, la solución sólo puede ser diplomática, y Ahmadinejah sonríe, convencido de que la batalla en Naciones Unidas la tiene ganada, entre la impotencia de los europeos y los intereses de rusos y chinos en su país.
El régimen de no-proliferación, como el conjunto del sistema de Naciones Unidas, se fundamenta en la disposición de las partes a hacer cumplir sus acuerdos. Si un estado lo viola sin coste alguno, podemos dar por muerto todo el mecanismo. Entraremos en una nueva etapa, con más estados dotados de armamento nuclear y de misiles ¿A quién le echaremos la culpa?
Florentino Portero es miembro del Grupo de Estudios Estratégicos http://www.gees.org
Irán, la solución diplomática - Florentino Portero - ABC
Durante siglos los estadistas de cualquier parte del planeta tuvieron claro que la diplomacia resultaba mucho más eficaz si tenía el respaldo de una fuerza militar creíble. De ahí la vieja sentencia de que para asegurar la paz lo mejor era prepararse para la guerra. Desde hace unas pocas décadas los europeos hemos superado esa etapa de la Historia y hemos llegado a la conclusión unilateral de que todo se puede resolver por la vía diplomática y a través de las instituciones multilaterales. El problema es que los demás no se han enterado.
Es indudable que las elites políticas europeas están preocupadas por los programas nuclear y de misiles iraníes. Son conscientes de la amenaza directa que implicarían y del efecto proliferador que tendrían en la región si continúan adelante. Tratan de detenerlos, pero se sienten apresadas en sus propios prejuicios e intereses.
Los gobiernos europeos quieren llevar el caso al Consejo de Seguridad, que es donde corresponde, para reforzar el diálogo diplomático con la amenaza de sanciones económicas. Pero saben que China y Rusia difícilmente aprobarían medidas contundentes. Es más, no tienen claro si ellos, es decir nosotros, las votaríamos. De hacerlo pondríamos en peligro nuestras inversiones, con su efecto en beneficios y empleo, y dañaríamos al iraní medio sin forzar con ello la voluntad de los ayatolás. Se podría considerar dejar de comprarles petróleo y gas, lo que resultaría menos costoso que los efectos de un conflicto o de una carrera de armamentos regional y mucho más efectivo, pero nadie parece dispuesto a considerarlo.
En estas circunstancias Europa desearía que Estados Unidos e Israel asumieran una posición agresiva contra Irán, para instalarse en la cómoda posición del mundo sensato y civilizado que mira con desdén la actitud beligerante y unilateral de estos estados atrasados que todavía creen en el uso de la fuerza. Pero no acaban de caer en la trampa. Bush cree que el programa nuclear iraní tiene por delante un cierto recorrido y que, por lo tanto, será responsabilidad de su sucesor resolverlo. Rice ha dejado hacer a los europeos, que es exactamente lo que menos nos gusta. Lo nuestro es la crítica altiva, no la resolución de los problemas.
El mantra resuena por todas partes, la solución sólo puede ser diplomática, y Ahmadinejah sonríe, convencido de que la batalla en Naciones Unidas la tiene ganada, entre la impotencia de los europeos y los intereses de rusos y chinos en su país.
El régimen de no-proliferación, como el conjunto del sistema de Naciones Unidas, se fundamenta en la disposición de las partes a hacer cumplir sus acuerdos. Si un estado lo viola sin coste alguno, podemos dar por muerto todo el mecanismo. Entraremos en una nueva etapa, con más estados dotados de armamento nuclear y de misiles ¿A quién le echaremos la culpa?
Florentino Portero es miembro del Grupo de Estudios Estratégicos http://www.gees.org
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