Sunday, January 20, 2019

Gran, gran artículo: El asalto 'sionista' estadounidense a Israel - David Gordis - Times of Israel



"Los judíos estadounidenses y los judíos israelíes se dirigen a una ruptura desordenada", anunciaba esta semana un artículo de Jonathan Weisman en el New York Times. Probablemente tiene razón. Pero solo "probablemente". La relación no tiene que romperse, si ambas partes pueden reconocer que las formas profundas en las dos comunidades judías más grandes del mundo son profundamente diferentes, y dejan de imponer su propia cosmovisión al otro.

Para evitar esta ruptura, ambas partes tendrán que aceptar que, invariablemente, continuaremos decepcionándonos mutuamente, porque el judaísmo estadounidense y el judaísmo israelí son, en este punto, animales muy diferentes. Como describo en mi próximo libro, "Estamos divididos: Visiones del judaísmo en conflicto y la ruptura entre los judíos estadounidenses e israelíes", ahora mismo ambos se apoyan en fundamentos casi completamente diferentes. Uno es universal y el otro en particular, uno se enfoca en el judaísmo como religión, mientras que el otro ve al judaísmo como una nacionalidad, uno está exento en gran medida del desorden de la historia, mientras que el otro es el producto de un movimiento que buscó expresamente restaurar a los judíos como plenos jugadores en las complejidades (y fealdades) de la historia.

En última instancia, tanto Israel como los judíos estadounidenses tendrán que cambiar mucho sus opiniones y discursos sobre el otro. En este momento, sin embargo, quiero centrarme en las formas en que los judíos estadounidenses necesitan repensar su discurso sobre Israel, ya que este lado de la ecuación era el más evidente tanto en el artículo de Weisman como el de hace una semana de Peter Beinart en el Forward .

Como parte de los comentarios instigados por IfNotNow (INN) acerca de Birthright, Beinart emitió la característica y habitual advertencia esta semana: "Birthright fallará si no evoluciona junto con los jóvenes judíos", argumentando que si los viajes de Birthright no ofrecen una imagen equilibrada del conflicto, a su vez muchos jóvenes judíos estadounidenses ignorarán dicho programa.

Para dejarlo claro, nunca he trabajado para Birthright, nunca he estado en un viaje de Birthright, y de ninguna manera estoy al tanto de sus conversaciones curriculares. Pero esto es lo que sé. Muchos hijos de amigos nuestros, jóvenes sofisticados y reflexivos, han estado en los viajes de Birthright y han tenido experiencias que les han cambiado la vida. Ellos no sentían que les hubieran lavado el cerebro o les hubieran trabajado doctrinalmente, simplemente se enamoraron no solo del Estado de Israel, sino del judaísmo. También, para que conste, me gusta Peter Beinart. Es inteligente y creo que está siendo honesto cuando dice que le importa Israel. Durante un tiempo, Peter y yo hicimos un podcast juntos en el que modelamos cómo dos personas que no están de acuerdo un diálogo respetuoso. (También hemos debatido varias veces y lo haremos nuevamente el 7 de febrero en Harvard Hillel).

Pero de muchas maneras, la columna de Beinart refleja una decisión fundamental que los judíos estadounidenses deberán tomar cuando se trata de Israel. Tendrán que decidir qué es lo que más les importa, si el bienestar de Israel o su propia reputación en sus círculos progresistas en los Estados Unidos. Aunque, por supuesto, él diría que no está de acuerdo, creo que Beinart está bastante más comprometido con este último aspecto. Es por eso que toma un tema complejo, lo simplifica en exceso y asume que la única lectura razonable de la situación es la que sostienen los progresistas estadounidenses; y luego, dado que sabe que Birthright no puede satisfacer su demanda (y porque él ve a Birthright como parte del establishment judío estadounidense del que es un implacable crítico), amenza esencialmente con unirse a los grupos de la izquierda que busca destruir ese programa.

Beinart sostiene que cambiar el currículo de Birthright "es necesario porque llevar a los judíos de la diáspora a Israel, sin darles la oportunidad de escuchar a los palestinos que viven como no ciudadanos bajo control israelí en Cisjordania, resulta deshonesto e inmoral". Y tiene una propuesta. "La alternativa es simple: llevar a los niños de Birthright a conocer a los palestinos en Cisjordania".

Pero Beinart no está siendo sincero cuando dice que la solución es "simple". ¿Con qué palestinos cree Beinart que deberían reunirse los participantes de Birthright? Los palestinos en Cisjordania no son más monolíticos que los israelíes o los judíos estadounidenses. ¿Quiere que escuchen a los palestinos que les dirán que preferirían vivir bajo la ocupación israelí que bajo la corrupción de la Autoridad Palestina (de hecho, existe esa gente), o los palestinos que les dirán que poner fin a la ocupación es el primer paso en su campaña para acabar con el Estado de Israel? ¿O quiere que escuchen a los palestinos que insisten en terminar con la ocupación pero que no desean destruir a Israel? Pero, ¿qué porcentaje de palestinos son esos? ¿Los conoce Beinart y sabe donde están? ¿Sobre que base elaboraría Beinart su Birthright? ¿Aquellos que representan la mayoría, o aquellos que reflejan los valores progresistas y "sionistas" de Beinart?

¿Y qué piensa Beinart que deberían aprender los participantes de Birthright sobre la ocupación? "Birthright debería permitir que los colonos les expliquen por qué disfrutan de las piscinas y el césped irrigado, mientras que los palestinos que están en su camino se conforman con unas pocas horas de agua por día". Eso, que parece esperar que aceptemos, ¿es una visión objetiva del asunto? ¿Por qué el punto de vista simplista y obviamente partidista de Peter es más justificable que el punto de vista partidista de otra persona? (Beinart también se equivoca en los hechos. Es en Gaza donde el agua está limitada, pero no hay colonos en Gaza ni en ningún lugar cercano. Los colonos se encuentran en Cisjordania, que está al otro lado del país, y "no están en su camino").

¿Qué colonos deben reunirse los participantes de Birthright? ¿Las personas que viven en Efrat, o las que viven en Shilo, Karnei Shomron o Amonah? Esos son cuatro tipos muy diferentes de colonos, en lugares muy diferentes y con diferentes implicaciones para un futuro estado palestino. ¿Beinart también piensa que los participantes de Birthright deben reunirse con los líderes de los Comandantes para la Seguridad de Israel (CEI), un grupo de expertos de seguridad que se inclinan hacia la izquierda, y que abogan por no construir al otro lado de la barrera de separación, pero que de ninguna manera piensan que "terminar la ocupación" no es una opción hoy en día? ¿O no está de acuerdo Beinart con la CEI? Y si él no está de acuerdo con ellos, eso es porque... ¿por qué Beinart? ¿Porque él sabe más sobre las necesidades de seguridad de Israel que aquellos que han dirigido a las fuerzas de seguridad de Israel durante toda su carrera?

¿Cómo vamos a explicar ese descuido intelectual? Tal vez sea porque los judíos progresistas estadounidenses, con IfNotNow a la cabeza, han decidido destruir Birthright, y Beinart preferiría unirse a la multitud que intentar llevarles la contraria y de vuelta a una posición responsable. O tal vez (como él señala) porque encuentra a Sheldon Adelson tan desagradable que quiere que se le quiten los programas que Adelson financia?

Adelson es, sin duda, una personalidad divisiva. ¿Pero es esa razón suficiente para destruir un programa que ha llevado a cientos de miles de jóvenes judíos estadounidenses a tener un compromiso significativo con Israel? En lugar de destruir Birthright, ¿por qué Beinart, IfNotNow y otros no recaudan las decenas de millones de dólares que costaría financiar un programa alternativo? Si el 70% de los judíos estadounidenses votan por los demócratas, se puede asumir que hay mucho más dinero que podrían recaudar de la izquierda judía estadounidense que de la derecha judía. Entonces, ¿por qué ese dinero no es recaudado?

La razón tiene que ver con esa forma particular de sionismo característica de gran parte de la izquierda judía estadounidense (obviamente hay muchas excepciones), de la cual Beinart es un ejemplo.

Beinart, por supuesto, no está solo en esa especie de deporte que consiste en atacar a Israel. Jonathan Weisman, en su artículo del New York Times ya predecía que la relación entre los judíos estadounidenses y los judíos israelíes estaba en apuros. El mismo Jonathan Weisman (autor de un reciente libro muy interesante sobre el antisemitismo estadounidense enfocado exclusivamente en la derecha), cita al rabino Daniel Zemel de Washington, DC. Para que conste una vez más, conozco a Rabí Zemel desde hace años, lo admiro y me gusta, y sé cuán profundamente comprometido está con Israel. Pero incluso con Rabí Zemel, la "tendencia a querer que Israel sea lo que los judíos progresistas estadounidenses quieren que sea" (en lugar de lo que desean sus propios habitantes israelíes) lleva a más la tendencia de atacar como sea a Israel. Weisman escribe que en Yom Kippur, "el rabino Zemel imploró a su congregación a que actuara antes de que fuera demasiado tarde para salvar a Israel de sí mismo".

¿Una congregación del Judaísmo de la Reforma de DC debería salvar a Israel antes de que sea demasiado tarde? ¿Es que nadie parece ver la arrogancia (y el humor, francamente) en semejante sugerencia? ¿Quiénes son estas personas que están siendo urgidas a salvar a Israel? ¿Acaso pueden leer sólo una página de opinión de un periódico hebreo? Ya que no pueden, y como la gran mayoría de la prensa hebrea no está traducida al inglés, ¿por qué se imaginan que saben qué es lo mejor para Israel sin estar expuestos a lo que piensan millones de israelíes y sin tener acceso al discurso israelí sobre el tema? (No hablar hebreo no es un crimen, por supuesto, pero ¿no debería existir algo más de humildad cuando se trata de hablar de Israel?) ¿Los judíos progresistas estadounidenses se imaginan que tienen algo que enseñar a los liberales israelíes seculares porque ellos son... más inteligentes que los israelíes? ¿O mejor educados? ¿O más morales? ¿O están más comprometidos con la decencia de Israel?

¿Qué tan bien conocen esos judíos progresistas estadounidenses al país al que solicitan que se le salve de si mismo? ¿Qué pueden decir sobre los mundos ideológicos representados por los lectores del Haaretz y el Makor Rishon, y qué anima las visiones del mundo de cada uno? ¿Pueden nombrar cinco comunidades judías a lo largo de la frontera de Gaza y hablar sobre cómo son diferentes? ¿Y cómo esas comunidades ven el conflicto? No pueden, por supuesto, y como muy pocos han hablado extensamente con las personas que tratan de criar a sus familias en Sderot o Sha'ar HaNegev, no tienen una idea real de cómo es la vida allí.

¿Y qué quiere su rabino que hagan realmente? Si el 82% de los israelíes ahora mismo se definen como de centro y de derechas (como afirma el nuevo libro de Shmuel Rosner, lo siento, solo en hebreo), ¿cómo pueden los judíos progresistas estadounidenses salvar a Israel sin subvertir la voluntad de la mayoría de Israel? Sin embargo, y al mismo tiempo, ¿cómo es que los judíos estadounidenses se jactan de la robusta democracia de Israel y a la vez también deciden anularla en nombre de su ética estadounidense, suburbana y progresista? ¿Lo que quieren los israelíes no importa? ¿La democracia de Israel no es sagrada? ¿O es simplemente menos sagrada que el confort moral de los judíos progresistas estadounidenses?

Aunque creo que sus sugerencias (revisar el plan de estudios de Birthright y que los judíos estadounidenses suburbanos salven a Israel) están equivocados, uno puede, y debería, al menos reconocer que tanto Beinart como Zemel se preocupan por Israel y creen que lo que están haciendo es lo mejor para Israel.

Sin embargo, eso no se puede decir de elementos más extremistas en la comunidad judía progresista estadounidense, donde las posiciones que aparentemente pretenden hacer "mejor" a Israel son claramente un camuflaje para su deseo de hacer daño a Israel. Ningún grupo encarna esto mejor que IfNotNow, que, como se señaló en un artículo reciente de la revista New York Magazine, sus miembros dijeron que Kaddish para los palestinos que fueron asesinados por soldados israelíes a lo largo de la frontera de Gaza. “No organizamos oraciones kaddish por 'terroristas árabes' o 'miembros de Hamas', decimos el kakdish y lamentamos la desmedida violencia israelí contra los manifestantes palestinos", dijo uno de los líderes de INN a la revista New York Magazine.

Muchos de los jóvenes que participan o son líderes de INN son brillantes y sofisticados, graduados de las mejores universidades de Estados Unidos. Por lo tanto, es bastante sorprendente que no hayan aplicado ninguna de las habilidades del pensamiento crítico que los llevaron a la universidad y luego a través de esto para tratar este tema. Si el asesinato de manifestantes palestinos a lo largo de la frontera de Gaza (lo que es indudablemente triste) es tan obviamente "una despreciable violencia israelí", ¿por qué la izquierda política israelí no protestó? ¿Por qué incluso el Meretz y el Laborismo se mantuvieron en su mayoría en silencio después de que muchos habitantes de Gaza fueron asesinados en la frontera? ¿Los judíos progresistas estadounidenses alguna vez se preguntan qué saben ellos que los israelíes no sepan? (La izquierda israelí entendió que permitir que se derribara la cerca fronteriza pondría en peligro de inmediato la vida de miles de civiles israelíes y, lamentablemente, comprendieron que el fuego era necesario para proteger a Israel de la invasión de los agentes de Hamas y de sus declaradas y asesinas intenciones)

¿Creen estos jóvenes judíos estadounidenses que son más progresistas que los progresistas israelíes? (No pueden saberlo, por supuesto, porque no pueden leer y entender lo que escriben los progresistas israelíes). ¿Creen que son más morales que la izquierda israelí? ¿Saben mejor que los izquierdistas israelíes qué es mejor para Israel?

O, lo que es más probable, ¿es que en el fondo les importan mucho más mantener sus credenciales progresivas ante sus colegas ideológicos que el propio Israel? (Recuerden, por cierto, que IfNotNow no se refieren a sí mismos como sionistas y se niegan a apoyar la idea del Estado judío).

Por supuesto, está absolutamente en el derecho de estos judíos progresistas estadounidenses tener esas prioridades y preferir a sus colegas ideológicos y a su narcisismo moralista. Pero también es un derecho de los israelíes preguntarse qué voces entre los judíos estadounidenses son socios genuinos. Los que piensan que todos los "colonos" son iguales, aquellos que quieren hacer de la ocupación el punto focal del discurso sobre Israel, no son socios genuinos. Aquellos que les dicen a sus congregaciones, que no pueden leer el hebreo, que no han pasado una sola noche en un refugio antiaéreo, que insisten en que la ocupación termine a pesar de que los comandantes israelíes de izquierda creen que eso no puede ocurrir ahora, no son sus socios. Los que dicen el kaddish no por los cientos de miles de sirios asesinados por Asad o los kurdos asesinados por Turquía, sino por los que pusieron en peligro el estado judío amenazando con derribar la frontera, obviamente tampoco son sus socios.

Son narcisistas que tratan de fortalecer su posición y agenda sociopolítica progresista ante sus propios colegas estadounidenses, y los israelíes intuyen eso. Para curar la brecha de la que Weisman habla correctamente, habrá bastantes cosas que los israelíes tendrían que cambiar sobre sí mismos y la formas en que ven y evalúan la vida judía de la diáspora. Sin embargo, de la misma manera, si los judíos progresistas estadounidenses quieren que los israelíes dialoguen con ellos, y no solamente se dedican a sermonearles y dictarles lo que deben ser, es hora de poner fin a la suposición de que el "depósito de moralidad, sabiduría y decencia reside exclusivamente en los sectores progresistas de la parte occidental del Atlántico".

Y mucho menos con su arrogancia, condescendencia y falta de interés por lo qué los israelíes piensan y creen. Sin duda eso ayudaría en gran medida a garantizar que de alguna manera esta relación sobreviviera.

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Cómo los judíos se convirtieron en "demasiado blancos y demasiado poderosos" para el activismo progresista en los Estados Unidos - Sara Yael Hirschhorn - Haaretz



Perseguido por un año de acusaciones de antisemitismo el liderazgo de la Marcha de las Mujeres, la protesta popular que surgió a raíz de la elección de Donald Trump, y recientemente abandonado por una larga lista de importantes aliados después de un nuevo conjunto de acusaciones, algunas de sus más controvertidas líderes han acudido a la televisión nacional para enfrentarse a sus críticos.

Cuando la copresidenta de la Marcha, Tamika Mallory, apareció en el programa de entrevistas estadounidense "The View", fue criticada por asistir a los eventos de Nation of Islam y publicar una foto de ella en Instagram con Louis Farrakhan al que identificó como "el (líder) más grande de todos los tiempos".

Mallory, quien en varias ocasiones a lo largo de la entrevista de diez minutos se negó repetidamente a responder a una apelación directa a condenar los comentarios de Farrakhan, declaraciones que comparaban a los judíos con "gente malvada y falsa", una especie de "termitas" (y ella sólo tenía que decir que no se reconocía "en ese lenguaje"), Mallory sin embargo rechazó la petición diciendo: "No lo llamé el mejor de todos los tiempos debido a su retórica. Lo llamé el mejor de todos los tiempos debido a lo que ha hecho por las comunidades negras". En última instancia, Mallory concluyó reafirmando su activismo: "Donde quiera que esté mi gente, ahí es donde debo estar".

¿Quién no ama a un hombre o una mujer de su propia gente que además es un devoto custodio de su comunidad? Innumerables protagonistas han invocado las supuestas injusticias que sufren sus sagradas comunidades para lastimar y abusar de otras. Ese es un camino resbaladizo que los extremistas conocen bien y los progresistas deberían evitar.

Donald Trump insiste que lo supedita todo al "América, ​​primero". David Duke afirma que ha hecho grandes cosas por la "comunidad blanca" del KKK. Incluso Robert Bowers, el autor asesino de la masacre de la Sinagoga del Árbol de la Vida proclamó que "a la mierda las ópticas, mataría para proteger a sus hermanos y hermanas nacionalistas blancos".

Las palabras y los hechos reprensibles de Louis Farrakhan, una figura pública con un impenitente carácter antisemita, no pueden ser excusados ​​o justificados por el bien de la construcción de la comunidad negra.

La Nación del Islam puede ser una secta religiosa e identitaria significativa dentro de la comunidad afroamericana (sus actividades, como los programas de rehabilitación de prisioneros y eventos como la Marcha del Millón de Hombres, han tenido importancia en la construcción de la identidad y la solidaridad negras). Pero la Nación también es considerada un "grupo extremista" por el Southern Poverty Law Center, una conocida organización a la que no se le puede achacar una fuente de hostilidad hacia la comunidad afroamericana.

El uso constante de la retórica antisemita por parte de Farrakhan y los ataques a los "otros" como una forma de crear una cohesión grupal, recurriendo a dañar a otras comunidades para reforzar la "fuerza" de su propia comunidad, no puede ser una forma aceptable de hacer políticas de identidad para el campo progresista.

Sin embargo, está claro que la "construcción de la comunidad" dentro del movimiento progresista actual tiene el coste del dolor judío.

En los últimos años, los judíos sionistas progresistas han sido eliminados de manera efectiva, ya sea a través de un lenguaje deliberadamente excluyente, de la violencia verbal o el malestar físico del activismo progresista.

Por ejemplo, la plataforma Black Lives Matters requirió que sus partidarios respaldaran la afirmación de que la ocupación de los palestinos por parte de Israel es un "genocidio". En la Marcha del Dyke de Chicago, a una activista judía que agitaba una bandera del arco iris con una sola estrella judía se le dijo que estaba "haciendo que la gente se sintiera insegura ...colocando a los otros en peligro al estar ella aquí con su bandera". En protestas contra la prohibición a una inmigración musulmana decretada por Trump y a sus políticas de separación familiar, grupos judíos como Judíos de Tucson por la Justicia fueron reprendidos, y otros activistas exigieron que denunciaran el "genocidio" de los palestinos como un requisito previo para su participación.

Las mujeres judías que se identifican con el sionismo han visto comprometida su compatibilidad con las opiniones de los círculos feministas activistas influidos por las líderes de la Marcha de las Mujeres como Linda Sarsour, y los progresistas judíos incluso han sido objeto de boicots ruidosos por ser "sionistas gentrificadores" que participan en "acciones progresistas como forma de lavar su historial"

El hostigamiento al "otro (judío)" y la expulsión de los judíos sionistas de la izquierda es una larga historia que se remonta a las consecuencias de la guerra de 1967. Sin embargo, el campo progresista ha dirigido ataques cada vez más contundentes contra los judíos estadounidenses que se identifican como no sionistas e incluso como antisionistas. El objetivo ahora parece ser el de los judíos como pueblo (su existencia como tal), sin hacer referencia a las posiciones específicas de un individuo en cuestiones de nacionalismo judío o de Israel.

En particular, los activistas judíos asquenazis han sido categorizados como "judíos blancos" y han sido atacados por la propia Mallory por "defender la supremacía blanca", y han sido acusados ​​de desempeñar un papel históricamente dominante en el comercio de esclavos y en el encarcelamiento masivo en los Estados Unidos.

Además, para la izquierda progresista el antisemitismo ya no puede seguir siendo una forma diferente de discriminación, sino más bien una rama menor en el árbol de las intolerancias generales. Algunos incluso cuestionan si el antisemitismo pertenece a la familia del prejuicio y minimizan su impacto. La propia Sarsour afirmó que el antisemitismo "afecta a los judíos estadounidenses, pero es muy diferente al racismo negro o a la islamofobia porque no es sistémico".

Los judíos son vistos como una minoría demasiado integrada institucionalmente, demasiado exitosa (en sí misma como un típico tropo antisemita), o, en otras palabras, demasiado blanca (y por lo tanto demasiado beneficiaria del "privilegio blanco") para que se tome el antisemitismo seriamente. 

Hay algo más que unos pocos ecos de los Sabios de Sión ("demasiado poderosos y demasiado representados") en los comentarios atribuidos a las líderes de la Marcha de Mujeres en relación con la participación de mujeres judías, una crítica a esas "demasiadas" mujeres judías que desean participar en el activismo progresista. Y es que "los mismos amos de la opresión no pueden quejarse de dicha opresión", afirmación que se usa contra los judíos cuando se oponen al antisemitismo al que se enfrentan.

Sarsour, observando que el problema de Farrakhan había resurgido "repentinamente" después de la masacre de la sinagoga de Pittsburgh, sugirió que se estaba redirigiendo la culpa de Bowers, el asesino supremacista, hacia Farrakhan: "La desviación se ha dirigido hacia un hombre negro que no tiene el poder institucional de los supremacistas blancos". Habiendo descartado al ADL y al periodista judío Jake Tapper como fuentes de la controversia de Farrakhan, es difícil imaginar que esos "amigos" que Sarsour cree que se lo han inventado, como agentes de la supremacía blanca, sean judíos.

La izquierda parece cada vez más sorda al "trauma judío". En un hilo reciente de Facebook, Sarsour le dijo a una interlocutora judía que se sentía molesta por los vínculos de Farrakhan con las líderes de la Marcha de las Mujeres, que ella entendía su "dolor histórico" y la instó a "compartirlo" con el colectivo en aras de la "solidaridad". (A pesar de que parece poco probable que una mujer judía "sin dolor" sea aceptable para la mayoría de los progresistas en este espacio político de la identidad).

Sin embargo, agregó: "Si te sientes cómoda, no estás en la coalición", pidiéndole a las participantes judías de la Marcha de las Mujeres que "se comprometan a trabajar contra el dolor".

Sin embargo, el dolor no parece ser una calle de doble sentido. Los judíos que desean permanecer en solidaridad dentro del espacio progresista parecen necesitar "trabajar a través" de un manifiesto antisemitismo mientras toman una responsabilidad exagerada por pertenecer al privilegio blanco, pero otros grupos identitarios pueden intercambiar su propio dolor con ganancias políticas, incluso infligiendo daños a otros, y todo por el bien de ese mismo espacio progresista.

Las políticas de identidad se han convertido en una especie de Olimpiadas de la opresión en las que los judíos asquenazís, al menos porque "pasan" por blancos y pueden ser beneficiarios del privilegio blanco, nunca podrán competir porque sus graves traumas históricos y los actuales como el asesinato en Pittsburgh se han vuelto irrelevantes.

Lo inclusivas y acogedoras que puedan ser las coaliciones para los judíos, representa al canario en la mina de las democracias liberales. La cuestión del antisemitismo en la Marcha de las Mujeres bien puede revelar los límites del liberalismo dentro de dicho movimiento y el profundo fracaso de la política de identidad para proporcionar una inclusión completa de todos los grupos.

Si bien la agenda de la Marcha de las Mujeres y otros movimientos progresistas siempre ha sido el empoderamiento, lamentablemente durante gran parte de la historia judía moderna la promesa de una emancipación total y una verdadera alianza comprometida dentro de una comunidad más amplia ha sido menudo mucho más difícil de alcanzar.

Si otros grupos identitarios han decidido operar en el marco de "resulta bueno para nuestra comunidad", es probable que no haya pasado mucho tiempo para preguntarnos: "¿También es bueno para los judíos?".

¿Vale la pena luchar para ser incluido en coaliciones asimétricas e incluso abusivas de supuesta progresista "solidaridad" cuando el precio supone fracturar a nuestra propia comunidad? ¿No sería mejor buscar ese famoso "tikkun olam" dentro de un marco que también tome en serio nuestras propias preocupaciones y construya asociaciones en nuestros propios términos?

Cualquiera que sea el camino que podamos elegir, los escándalos de antisemitismo dentro de la Marcha de las Mujeres también tienen mucho que enseñarnos sobre los peligros de descender en nuestro propio particularismo. Lo que es "bueno para los judíos" también debe servir a un bien mayor.

La responsabilidad del poder judío y el activismo progresivo actual debe ser doble: reconocer tanto el privilegio como la impotencia de nuestro pasado y presente, al tiempo que protege al presente y al futuro judío.

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El creciente problema del antisemitismo en el partido Demócrata - Abe Greenwald - Commentary



Esta semana, los demócratas cortaron relaciones con una organización activista antisemita solo para elegir poco después a una congresista antisemita para que forme parte del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara. El Partido Demócrata está tratando el creciente problema del antisemitismo de la izquierda como si fuera una mera cuestión de mala óptica. Y eso es funcionalmente equivalente a encubrirlo.

El lunes por la mañana, la copresidenta de la Marcha de las Mujeres, Tamika Mallory, se dirigió a The View donde se enfrentó a una complicada entrevista de Meghan McCain por su apoyo al abierto antisemita Louis Farrakhan. "Mucha gente, mucha gente entre la que me incluyo, cree que estás usando tu organización como un antisemitismo enmascarado en activismo", le dijo McCain, "y estás usando la política de identidad para protegerte de las críticas...”

McCain le dio a Mallory, quien llamó a Farrakhan "el líder más grande de todos los tiempos", la oportunidad de criticar las opiniones del líder de la Nación del Islam. Mallory optó en cambio por restarle importancia a su personal apoyo a él. Menos de un día después, el DNC retiró su patrocinio de la Marcha de las Mujeres.

Genial. Pero…

El martes por la noche, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció que la congresista demócrata de Minnesota, Ilhan Omar, participará en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes. Algunos detalles sobre Omar: Ella apoya la campaña de boicot, desinversión y sanción (BDS) dirigida a destruir a Israel. En 2012, ella tuiteó: "Israel ha hipnotizado al mundo, que Allah despierte a la gente y les ayude a ver los malos actos de Israel". Esta semana, fue a la CNN y defendió ese mismo tuit. En el primer día en el cargo de Omar, se reunió con Linda Sarsour, una líder de la Marcha de Mujeres que ha expresado opiniones antisemitas (y también es una fanática de Farrakhan).

El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes supervisa los proyectos de ley de la Cámara e investigaciones relacionadas con la política exterior de los Estados Unidos, y tiene el poder de cortar los envíos de armas y tecnología estadounidenses a los aliados. Entonces, mientras los demócratas por un lado se están distanciando de los activistas antisemitas que organizan marchas de vez en cuando, está elevando a los antisemitas a puestos de poder en el gobierno federal.

Omar no es el único caso. Rashida Tlaib, la congresista demócrata de primer año de Michigan, posó para una foto con un partidario de Hezboláh llamado Abbas Hamideh en su ceremonia de juramento en Detroit. Luego, ella cenó con ese hombre, que ha criticado a los "sionistas criminales" y ha tuiteado cosas como "¡Viva el líder de Hezboláh, Sayyed Hassan Nasrallah!". Y recientemente, cuando un grupo de senadores se opusieron a un proyecto de ley que castiga a las localidades que boicotean a Israel, Tlaib dijo que "olvidaron a qué país representan".

No hay una solución cosmética para el antisemitismo que difunde la izquierda activista y que se introduce en el Partido Demócrata. Está inmerso en el núcleo ideológico de la interseccionalidad, la última religión de la izquierda. Por los seguidores de la interseccionalidad, los judíos son demasiado poderosos y demasiado blancos para ser unos objetivos de la intolerancia. Por lo tanto, un antisemita es perfectamente adecuado como aliado cuando sufre alguna otra forma de prejuicio: por ejemplo, los negros o las mujeres. Y cuando el antisemitismo aparece en la izquierda, los progresistas están listos para explicarlo con una variedad de convenientes matices y consideraciones contextuales: no es antisemitismo, es antisionismo; hay que considerar el buen trabajo que esas personas han hecho luchando por otros grupos; no es necesario tener en cuenta todo lo que se dice si apreciamos lo bueno en ellos, etc .

Estos nuevos demócratas en el Congreso fueron muy celebrados cuando fueron elegidos. Son jóvenes, abiertos, y muchos son mujeres. Pero eso los convierte en embajadores extraordinariamente efectivos de una ideología venenosa.

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La división de la Unión Sionista (el laborismo) revela una división étnica entre la izquierda israelí - Danny Zaken - Al Monitor



El líder del partido laborista, Avi Gabbay, anunció inesperadamente el divorcio político de su partido de su compañera de la Unión Sionista, la líder de Hatnua, Tzipi Livni, el 1 de enero. El anuncio, que dividió a la Unión Sionista en sus componentes originales, fue seguido por un rápido deterioro de la posición del partido en los sondeos hasta alcanzar una previsión de escaños de un solo dígito, acompañados por creciente voces internas que piden que se despida a Gabbay.

La medida atestigua el fracaso de Gabbay en mejorar la imagen del partido que gobernó a todo Israel desde el establecimiento del estado hasta 1977.

Más allá de las razones políticas detrás de la decisión, la descripción de Gabbay de los años de su infancia apunta a otro factor no menos significativo: la discriminación contra un mizrahi que creció en un barrio pobre, en favor de los acomodados y arrogantes asquenazís representados por Livni. En un discurso hostil en el que explicó su decisión de romper con Livni y su partido, Gabbay habló sobre crecer en un barrio pobre de Jerusalén en la década de 1950 en una familia que llegó de Marruecos. Este barrio y otros sirvieron originalmente como campamentos de tránsito para los nuevos inmigrantes y se convirtieron en barrios pobres a lo largo de los años.

Gabbay dijo: “Crecimos en chozas de amianto rodeadas de edificios nuevos que estaban poblados por familias más educadas de un nivel económico más alto. Algunos de los niños de esos edificios eran nuestros buenos amigos. Otros nos miraron a nosotros, a los niños de los barrios pobres. Desde muy joven, elegí no dar poder a los engreídos. No darle poder a nadie que me diga que no tengo oportunidad”.

Como es bien sabido, Gabbay tuvo un largo camino desde los barrios marginales hasta una carrera exitosa en la que desempeñó el cargo de CEO de Bezeq, la compañía de telecomunicaciones más grande de Israel. Gabbay se retiró de Bezeq con una fortuna de alrededor de 50 millones de shekels (13.5 millones de $). Luego pasó del sector empresarial a la política, primero en el Kulanu de Moshe Kahlon y luego como ministro de protección ambiental hasta que renunció en 2016.

Gabbay, quien creció en un hogar orientado políticamente hacia el Likud, solo se unió a los Laboristas hace unos dos años. Casi inmediatamente ganó las elecciones internas para presidente luego de que se jactara de que cosecharía 30 escaños en la Knesset para el partido y traería votantes del Likud al Partido Laborista. Pero sucedió lo contrario. Aunque Gabbay intentó  apelar a los partidarios del Likud, no entendió que los votantes del partido Laborista y del Likud no hablan el mismo idioma.

El intento de Gabbay de devolver a una multitud religiosamente tradicional al laborismo fue un fracaso total. En una conferencia ante estudiantes universitarios en la ciudad de Beersheba, en el sur de Israel, en noviembre de 2017, Gabbay habló sobre la conocida declaración del primer ministro Benjamin Netanyahu ante rabino Kadouri en 1997: "La izquierda ha olvidado lo que significa ser judío". La respuesta de Gabbay a un estudiante que planteó el tema fue: "No es cierto. Somos judíos y tenemos que hablar de nuestros valores judíos". Agregó además: "Somos judíos, vivimos en un estado judío. Creo que uno de los problemas del partido Laborista es que se ha distanciado de esto". Al igual que la declaración original de Netanyahu al rabino Kadouri, la declaración de Gabbay tocó un punto muy sensible y suscitó fuertes críticas por parte de los sectores más de izquierdas. Incluso cuando Gabbay trató de guiñar el ojo al sector más moderado de la plataforma izquierdista del Partido Laborista, fue duramente criticado. Como resultado, se vio obligado a retirar su declaración de octubre de 2017 de que, en el caso de un acuerdo de paz, los asentamientos pueden no necesitar ser evacuados .

Las críticas a Gabbay han aumentado en los últimos meses y se acerca el día de las elecciones. Uno de los miembros laboristas de la Knesset le dijo a Al-Monitor bajo condición de anonimato: “Elegimos a alguien que pensamos que podría hacer que volviéramos a ser una alternativa. Apostamos por Gabbay y lo perdimos todo. No es que él esté cambiando el ADN del partido, sino que lo está desmantelando”.

La semana pasada, en el contexto de la crisis de Gabbay y de los miserables resultado en las encuestas, varios miembros de la Unión Sionista habrían hecho preparativos para abandonar la facción. Irónicamente, fue Livni quien evitó el movimiento antes de que ella supiera que Gabbay tenía la intención de desmantelar tal sociedad.

El 3 de enero, la revuelta se hizo pública cuando el miembro laborista de la Knesset, Eitan Cabel,  exigió el despido de Gabbay y dijo en una entrevista con la Radio del Ejército que si la política fuera el mundo de los negocios, Gabbay habría devuelto las llaves hace mucho tiempo. Las encuestas publicadas el día anterior mostraban que el laborismo bajo Gabbay, y sin Livni, ganaría solamente de 7 a 8 escaños, por debajo de los 24 escaños actuales de la Unión Sionista en la Knesset. En el partido comenzó a circular entre sus miembros una petición para celebrar una "convención que despida a Gabbay", aunque no está claro si tal cosa es factible.

Pero Gabbay no se rinde. En una entrevista el 3 de enero en el Yedioth Ahronoth, Gabbay manifestó que no tiene intención de permitir que otro candidato lidere al partido Laborista o su facción en las próximas elecciones. Está seguro de que logrará convencer al público de que es el candidato más apropiado y digno para liderar un proceso de cambio.

En la entrevista, Gabbay negó que el despido de Livni durante una transmisión en vivo fuera un acto de chovinismo. Cuando se le preguntó por qué no le contó a Livni sus intenciones de antemano y en privado, afirmó: "Crecí en un barrio depauperado. Allí aprendí que si alguien te golpea, le devuelves el golpe en lugar de apresurarte a solicitar las paces”. Su respuesta confirma que se ofendió con las críticas y maniobras subterráneas de Livni, y quería devolverle sus ofensas. Hay quienes ven en sus palabras otro guiño hacia la derecha, si se interpretan en la esfera diplomática en relación con los palestinos.

Incluso si Gabbay sobrevive a los intentos de derrocarlo, el esperado fracaso del partido Laborista en las cabinas de votación llevará al reconocimiento de que Gabbay no ha logrado transformar el partido, y que para una generación de inmigrantes y judíos mizrahim se mantiene la discriminación contra ellos en la izquierda israelí.

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Saturday, January 19, 2019

Gran artículo: No hay un "conflicto israelí-palestino" - Matti Friedman - NYTimes



Si están leyendo este artículo, lo más probable es que haya visto bastante sobre "el conflicto israelí-palestino" en las páginas de este periódico y de todos los demás periódicos importantes de Occidente. Esa frase contiene algunas suposiciones importantes. Que el conflicto es entre dos actores, israelíes y palestinos. Que podría ser resuelto por esos dos actores, y particularmente por el lado más fuerte, Israel. Que se está llevando a cabo en un rincón del Oriente Medio y bajo el dominio israelí.

Presentado de esta manera, el conflicto se ha convertido en un tema energizante para la izquierda internacional y un tema de fascinación para muchos gobiernos, incluida la administración Trump, que ha estado trabajando en un "acuerdo del siglo" para resolverlo. El secretario de estado de la administración anterior, John Kerry, dedicó tanto tiempo a la paz israelí-palestina que durante un tiempo pareció estar aquí cada fin de semana. Y es que "si solamente se pudiera encontrar la redacción del acuerdo y el mapa perfectos", de acuerdo con este pensamiento, si solamente se pudiera dar a las dos partes la dosis correcta de zanahorias y palos, podría surgir la paz.

Para alguien que vive aquí, en Israel, todo esto es cada vez más difícil de entender. No hay un conflicto israelí-palestino en la forma en que muchos en el exterior parecen concebirlo, y vale la pena explicar esta brecha en la percepción. No tiene nada que ver con ser de derechas o de izquierdas en el sentido estadounidense. Para tomar prestado un término del mundo de la fotografía, el problema trata del zoom que se aplique. En pocas palabras, la gente del exterior acercan ese zoom y las personas de aquí en Israel lo alejan. Comprender esto hará que los acontecimiento que aquí se suceden sean más fáciles de comprender.

En primer lugar, y desde el punto de vista israelí, ningún pacificador puede unir a las dos partes porque no hay solamente dos lados. Hay muchos, muchos lados.

La mayoría de las guerras de Israel no se han librado contra los palestinos. Desde la invasión de cinco ejércitos árabes tras la declaración del Estado de Israel en mayo de 1948, los palestinos han constituido un pequeño número de los combatientes que se han enfrentado al país. Para alguien de aquí, de Israel, hacer zoom para enmarcar nuestro problema como un conflicto entre israelíes y palestinos tiene tanto sentido como describir la invasión de la península italiana por el ejército americano durante la Segunda Guerra Mundial como el "conflicto entre Estados Unidos e Italia de 1944". Las soldados de los Estados Unidos murieron en Italia ese año, pero un estadounidense sabe instintivamente que esto solamente puede ser entendido viéndolo como una pequeña parte de lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial. Las acciones de los estadounidenses en Italia no pueden explicarse sin Japón, o sin Alemania, Rusia, Gran Bretaña y los numerosos actores y sub-conflictos que conformaron una guerra mucho más grande.

Durante las décadas en que el nacionalismo árabe fue la ideología dominante de la región, los soldados israelíes se enfrentaron a egipcios, sirios, jordanos, libaneses e iraquíes. Hoy en día, el enemigo más poderoso de Israel es la teocracia chiíta en Irán, que se encuentra a más de 1.000 millas de distancia y no es palestina (o árabe). La amenaza más grave para Israel a corta distancia es Hezbolá, en nuestra frontera norte, un ejército de chiítas libaneses fundado y financiado por los iraníes.

Las baterías antiaéreas de los rusos, los patrones de Irán, ya cubren gran parte de nuestro espacio aéreo desde sus nuevas posiciones sirias. Hamás, que sí es palestino, plantea una amenaza de orden menor, pero fue fundada como la encarnación local de la Hermandad Musulmana de Egipto, afiliada a la ola regional del radicalismo sunita, y que es mantenida a flote con dinero en efectivo de Qatar y es respaldada por Irán.

Si solo se ve un conflicto "israelí-palestino", entonces nada de lo que hacen los israelíes tiene sentido. (Es por eso que los enemigos de Israel prefieren sin duda este encuadre). En este marco muy recortado, los israelíes son más fuertes, más prósperos y más numerosos. Los temores que afectan a las grandes decisiones, como qué hacer con la ocupación militar en Cisjordania, parecen injustificados si Israel es realmente la parte mucho más poderosa.

Pero no es así como lo ven los israelíes. Muchos aquí creen que un acuerdo firmado por un líder palestino respaldado por Occidente en Cisjordania no terminará con el conflicto, porque no creará un estado sino un vacío de poder destinado a ser llenado por el caos intramusulmán o iraní, o bien sus próximos o alguna combinación de ambos. Eso es exactamente lo que ha sucedido a nuestro alrededor en Gaza, Líbano, Siria e Irak. Una de las pesadillas de Israel es que la frágil monarquía en Jordania pudiera seguir la suerte de sus vecinos, Siria e Irak, hacia una disolución y su caída en la órbita de Irán, lo que significaría que si Israel no controla Cisjordania, un tanque iraní podría conducir directamente desde Teherán hasta las afueras de Tel Aviv.

Cuando veo a Cisjordania como un israelí, veo a 2,5 millones de civiles palestinos viviendo bajo el gobierno militar, con toda la miseria que esto conlleva. Estoy viendo los muchos errores graves que nuestros gobiernos han cometido a la hora de manejar el territorio y sus residentes, entre ellos, la construcción de los principales asentamientos civiles.

Pero debido a que también veo la visión más alejada, también veo a Hezboláh (que no son palestinos), a los rusos e iraníes (que no son palestinos), y a los insurgentes afiliados al Estado Islámico (que no son palestinos) en nuestra frontera con la península del Sinaí de Egipto. Y también estoy considerando el desastroso resultado del vacío de poder en Siria, que se encuentra a 90 minutos en coche de Cisjordania.

Dentro del marco único "israelí-palestino", con todos los demás componentes regionales convenientemente ocultos, una retirada israelí en Cisjordania parece una buena idea, "como un acuerdo inmobiliario", según la formulación del presidente Trump, si no es un imperativo moral. Y con un contexto regional donde reinara la paz y la estabilidad, como en Irlanda del Norte por ejemplo, un vacío de poder podría ser llenado por la calma.

Pero cualquiera que aleje el zoom y use una lente más ancha, verá que aquí el contexto real en la zona es de una guerra compleja y multifacética, o un conjunto de guerras vinculadas, que devastan esta parte del mundo. El alcance de este conflicto es difícil de comprender en informes de noticias fragmentados, pero es fácil de ver si saca un mapa y observa los alrededores de Israel, desde Libia a través de Siria e Irak hasta Yemen.

Los problemas tienen poco que ver con Israel. Corren entre los dictadores y las personas que han estado oprimiendo durante generaciones; entre progresistas y medievalistas; entre sunitas y chiítas; entre poblaciones mayoritarias y minorías. Si nuestra pequeña subguerra se resolviera de alguna manera, o incluso si Israel desapareciera esta noche, el Oriente Medio seguiría siendo el mismo lugar volátil que es ahora.

El hecho de no entender la difícil situación de los israelíes y los palestinos, en el sentido de que parece muy difícil que el conflicto puede resolverse mediante un acuerdo entre ellos, significa que no se tengan en cuenta pasos modestos que podrían ayudar a las personas de aquí. ¿Podría Israel, como lo sugirieron recientemente algunos estrategas centristas israelíes, congelar y reducir la mayoría de los asentamientos civiles mientras dejan a los militares en su lugar por el momento? ¿Cómo se podría liberar al mayor número de palestinos de la fricción con los israelíes sin crear un vacío de poder que traiga la guerra regional ante nuestra puerta? Estas preguntas solamente se pueden abordar cuando se tiene claro de qué conflicto estamos hablando.

Abandonar los placeres de la historia simple por las confusas realidades de los panoramas mucho más amplios y complejos resulta emocionalmente insatisfactorio. A los observadores se le niega un villano claro o una solución ideal. Pero hace que los acontecimientos de aquí sean comprensibles, y aliente a los políticos occidentales a abandonar visiones fantásticas en favor de una comprensión más razonable de lo que es posible. Y eso, a su vez, podría llevar a algunas mejoras tangibles en un mundo que podría usar menos ilusiones y unos líderes más sabios.

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El mito del "císma" entre la Diáspora e Israel - Rafael Medoff - JPost



Hace unos 58 años, un agente secreto israelí se bajó de un avión en el aeropuerto de Buenos Aires armado con documentos de identidad falsos y una historia de cobertura sobre un trabajo en el departamento de cuentas del ministerio de Asuntos Exteriores. En realidad, estaba sobre la pista de uno de los criminales de guerra nazis más notorios. Él no podría haber imaginado que pronto provocaría uno de los choques más desagradables en la historia de la relación entre Israel y la comunidad judía estadounidense, un choque con importantes lecciones para aquellos que están preocupados por el estado de las relaciones entre Israel y la diáspora en la actualidad.

El agente israelí, Isser Harel, llegó a Argentina el 1 de marzo de 1960. Dos meses después, el equipo de Harel capturó a Adolf Eichmann. Cuando llegó la noticia, no pocos judíos prominentes de la diáspora se indignaron.

Nahum Goldmann, presidente del Congreso Judío Mundial, condenó la acción israelí y declaró que, dado que “los nazis no solo mataron a judíos”, Eichmann debía ser juzgado por un tribunal internacional en lugar de un tribunal israelí.

Alan Stroock, un destacado funcionario del Comité Judío Americano, afirmó que la captura de Eichmann constituía "un secuestro ilegal", y que su juicio sería "sin duda ilegal". Stroock afirmó que el episodio podría transformar a Israel de "una generación de idealistas a otra de verdugos".

El profesor de historia de la Universidad de Harvard, Oscar Handlin, afirmó que el "secuestro encubierto por parte de Israel de una persona ajena a una jurisdicción extranjera, implicaba una violación del derecho de refugio: el principio de que los fugitivos solamente pueden ser secuestrados en un proceso legal y solo para responder de delitos que habría cometido personalmente”.

Cuando Eichmann fue condenado a muerte, se escucharon nuevamente las voces de oposición de los judíos estadounidenses. La Conferencia Central de Rabinos Americanos (de la Reforma) instó al indulto a Eichmann, alegando que la pena capital era inmoral en todas las circunstancias.

El rabino de Chicago Arnold Goodman, que escribía en la revista oficial del Congreso Judío Americano, argumentó que "tomar cualquier vida humana, sin importar el motivo, era moralmente incorrecto, y podría abrir a Israel a obrar en base de la venganza y el rencor".

El periodista y activista Paul Jacobs escribió que el episodio de Eichmann demostraba "la estrechez de miras y el chauvinismo israelí, y su plena desconfianza hacia el mundo gentil" (aunque admitió de manera un tanto condescendiente que ahora "entendía mejor" las razones de las actitudes que atribuyó a Israel).

Entonces, ¿hubo un cisma entre los judíos estadounidenses e Israel sobre el caso Eichmann, comparable al "Gran cisma" del que hoy habla el periodista Jonathan Weisman en su artículo en las página de opinión de The New York Times?

Si y no. Desde los primeros días de Israel, siempre ha habido una minoría de judíos estadounidenses que se han mostrado profundamente preocupados por algunas políticas israelíes, o inclusive que se han sentido incómodos con la existencia misma de un estado judío soberano.

Las voces de los críticos se amplifican precisamente porque su perspectiva es contraria a la de la mayoría de los judíos estadounidenses. Desde el punto de vista de los medios de comunicación, los judíos que apoyan a Israel representan una historia aburrida, la típica del hombre mordido por un perro. En cambio, los judíos que denuncian a Israel a destajo, representan la inhabitual historia del perro mordido por un hombre. Las noticias por cable e Internet las 24 horas han creado nuevas y más rápidas formas para que la minoría se haga escuchar.

Pero la noción de que existe una nueva división sustancial entre los judíos estadounidenses e Israel, de que las relaciones están llegando a "un punto de ruptura", tal como lo afirman Weisman y otros, se contradice con los años de encuestas a la opinión pública.

Cada año, el Comité Judío Americano, en su encuesta anual de la opinión pública judía de los Estados Unidos, pregunta a los encuestados cuánto se preocupan por Israel. Y cada año, los resultados son los mismos.

Durante los últimos 20 años, ya sea si el primer ministro de Israel fue Ariel Sharon, Ehud Olmert o Benjamin Netanyahu; si el presidente de Estados Unidos fue Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama o Donald Trump, entre el 70% y el 75% de los judíos estadounidenses han dicho que les importa “fuertemente” o “bastante” Israel, y entre el 20% y el 30% han dicho que se sienten "bastante distantes" o "muy distantes" de Israel.

El número que se siente "muy distante" es siempre menor al que se dice "bastante distante", y va del 2% al 13% (durante el período comprendido entre 1997 y 2018). El número que se preocupa "fuertemente" por Israel (en lugar de solo "bastante") en realidad ha aumentado constantemente a lo largo de los años. Fue de un 20% en 1997-2002, de un 30% de 2003 a 2015, y ha alcanzado el 40% en cada uno de los últimos tres años.

¿Un “gran cisma” entre los judíos estadounidenses e israel? Apenas. Es ruidoso, apasionado e interesante, pero es una pequeña fractura, cuyo tamaño se ha mantenido sin cambios a pesar de las últimas disputas muy bien publicitadas.

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Los conductores israelíes y palestinos celebran un nuevo camino, mientras los críticos acusan a Israel de "apartheid" - Josh Hasten



Una vez más, Israel se ha visto atacado por los medios internacionales, las organizaciones no gubernamentales de izquierdas y la Autoridad Palestina, pero esta vez por un motivo diferente: acusaron simultáneamente al Estado judío de llevar a cabo una `política de apartheid contra su población árabe.

La tormenta de fuego de las acusaciones siguió a la apertura de un nuevo tramo de 5 kilómetros de la carretera hacia el este de Jerusalén, que contiene carriles separados para el tráfico de ciudadanos israelíes (judíos y árabes) y no ciudadanos israelíes (palestinos) divididos por un pequeño muro con una cerca en la parte superior.

Sin embargo, los automovilistas y los funcionarios israelíes están elogiando la nueva carretera de circunvalación del este, la Ruta 4370, que evita una entrada sobrecargada a Jerusalén, como un cambio  que ya está aliviando los atascos recurrentes y enloquecedores en el área.

Líderes judíos y árabes participaron en una ceremonia de corte de cinta a principios de este mes lanzando el tráfico por la nueva carretera.

En respuesta a las acusaciones desenfrenadas de que el camino segregado representa una forma de apartheid, Rachel Greenspan, asesora principal de asuntos exteriores y medios de comunicación del alcalde de Jerusalén Moshe Lion, dijo que "esta ruta representa exactamente lo contrario al apartheid, al aliviar la congestión y el movimiento para los residentes árabes de la ciudad, especialmente aquellos de los campos de Shuafat y en Issawiyya".

Añadió que "esta ruta permitirá a los residentes árabes y judíos moverse por toda la ciudad de manera más eficiente, mejorando la vida cotidiana de todos".

Uno de los asistentes a la ceremonia de corte de cinta para la nueva carretera fue Akram Abdel-Rachman, un líder empresarial retirado de la comunidad árabe de Jerusalén y residente del barrio sur de la ciudad de Sharafat.

Cuando se le preguntó por qué respaldó la nueva ruta mientras otros, incluido el liderazgo de la Autoridad Palestina, la criticaron, Abdel-Rachman dijo al JNS que apoya "cualquier proyecto que facilite la vida de los residentes en el área. Es una bendición, muchas familias tienen varios autos y hay mucho tráfico en el área, ¿qué diferencia hace la religión?".

Añadió: “No somos políticos, solo queremos tranquilidad aquí, y la capacidad de ganarnos la vida. No miramos la política, solo queremos buenos servicios como todos los residentes aquí".

Además de Lion, se unieron a Abdel-Rachman y el mukhtar, o líder espiritual musulmán, de la ciudad vecina de Anata, el ministro de transporte Yisrael Katz, el ministro de seguridad interna, Gilad Erdan , quien específicamente quiso mostrar su aprobación y aprecio del proyecto.

A pesar del apoyo a la nueva ruta de los líderes árabes locales, son las imágenes de los nuevos carriles paralelos separados por una barrera lo que ha provocado la ira de los medios internacionales y otros partidos que buscan deslegitimar la presencia del Estado judío en las provincias disputadas de Judea y Samaria.

Otros ven el movimiento como simplemente un acaparamiento de tierras por Israel en Judea y Samaria.

Al escribir en el diario Haaretz de izquierdas, Shaul Arieli, considerado uno de los principales expertos de Israel en la demarcación de la futura frontera israelí-palestina, dijo que si bien la nueva ruta podría, de hecho, facilitar el tiempo de viaje para los palestinos, cree que Israel tuvo un motivo ulterior para construirlo, a saber, "allanar el camino para la construcción del barrio Mevasseret Adumim, también conocido como E1, que se planeó para crear un continum de construcción judía entre Ma'aleh Adumim y la capital [de Jerusalén]”.

En última instancia, Arieli cree que el nuevo pasaje es otro intento de "la política del gobierno de Netanyahu de impulsar la anexión" de partes de Judea y Samaria.

La apertura de la Ruta 4370 representa la finalización de la etapa inicial de un importante proyecto de transporte en el área del norte de Jerusalén, en beneficio tanto de judíos como de árabes, que hasta ahora ha costado alrededor de 30 millones de NIS (algo más de 8.1 millones de $).

Israel a menudo ha sido criticado por desarrollar acuerdos de transporte para judíos y árabes, ya sean compartidos o separados. Los palestinos tienen sus propios autobuses y taxis que prestan servicios a sus aldeas, incluso dentro del territorio controlado por Israel, mientras que las compañías de autobuses especiales que incluyen a Egged principalmente sirven a judíos. Cuando se desarrollan sistemas segregados, a menudo se acusa a Israel de apartheid.

Elnatan Scharia, portavoz del Consejo Yesha de comunidades judías en Judea y Samaria, explicó a JNS que "los árabes bajo la Autoridad Palestina no pueden entrar a Jerusalén [sin un permiso], por lo que en lugar de tener que quedarse atascados en un puesto de control fuera de la ciudad, la nueva carretera de circunvalación les permite llegar a lugares como Jericó con mayor facilidad".

Enfatizó que a pesar de la desinformación existente que acusa a Israel de construir caminos "solo para los judíos", los conductores judíos y árabes comparten todas las arterias principales de Judea y Samaria, comúnmente conocidas como Cisjordania.

Curiosamente, mientras que los árabes pueden viajar libremente a lo largo de Judea y Samaria, los judíos están limitados en qué caminos pueden viajar. Bajo la ley israelí, es ilegal que los judíos ingresen a cualquier territorio etiquetado como Área A, o bajo la plena seguridad y control administrativo de la Autoridad Palestina. Es ilegal ingresar, ya que el IDF no puede operar libremente en estas áreas, incluso si un judío está en peligro. Grandes carteles rojos que advierten a los ciudadanos israelíes de no ingresar a estas áreas han salpicado las entradas a las ciudades y aldeas controladas por la Autoridad Palestina.

La división de tierras en Judea y Samaria en bolsas de control israelí y palestino, conocidas como Áreas A, B y C, siguió a la firma de los Acuerdos de Oslo en la década de 1990.

Antes de Oslo, los israelíes podían viajar libremente por toda Judea y Samaria, incluso en las principales ciudades árabes, como la cercana Ramallah. Al mismo tiempo, los palestinos podían viajar libremente por todo Israel, con restricciones introducidas por motivos de seguridad en 1989, poco después del inicio de la Primera Intifada, y después por una terrible ola de terrorismo mortal en 1993, poco después de que se firmara Oslo.

A raíz de la violencia, Israel construyó una extensa serie de caminos y rutas que pasan por alto las ciudades palestinas. Si bien las carreteras brindan un viaje seguro para los viajeros judíos, también son utilizadas por conductores palestinos que buscan evitar los atascos en el centro de la ciudad.

Todas las rutas de tráfico principales, incluida la Ruta 60, la principal carretera norte-sur que se extiende desde el norte de Samaria hasta el sur de Judea, están abiertas para los conductores israelíes y palestinos.

Sin embargo, según los socios del proyecto, incluido el Ministerio de Transporte, la Municipalidad de Jerusalén y el Consejo Regional de Binyamin, existen razones lógicas para separar el tráfico israelí y palestino.

El ministro de transporte Katz dijo que "la pavimentación de la carretera constituye un paso importante para conectar a los residentes de la región de Binyamin con Jerusalén y para fortalecer el área metropolitana del Gran Jerusalén".

El ramal occidental de la carretera, que está abierto para automóviles con placas de la Autoridad Palestina, sirve como un desvío para que los árabes viajen desde el norte de Jerusalén hacia las ciudades palestinas al este y al sur de la ciudad sin tener que detenerse en ningún punto de control israelí. El ramal oriental de la carretera de circunvalación conecta las comunidades israelíes del norte de Jerusalén con la ciudad a través del punto de control en el túnel Naomi Shemer o el cruce de French Hill, ambos en el lado este de la ciudad.

El nuevo camino, por lo tanto, ofrece a los conductores otra forma de ingresar a la ciudad sin pasar por el atestado puesto de control de Hizma, que conecta el vecindario de Pisgat Ze'ev con el resto de Jerusalén.

Durante años, ese puesto de control ha sido un cuello de botella diario de varias horas tanto para los judíos como para los árabes que buscan ingresar a la ciudad, así como para los árabes que no tienen acceso a la ciudad, pero necesitan conducir por vías que previamente conducían directamente hacia el control.

Yisrael Gantz, jefe del Consejo Regional de Binyamin, describió la nueva carretera como "nada menos que una tubería de oxígeno para los residentes de Binyamin y toda la región".

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Un ministro de la Autoridad Palestina promueve una teoría de la conspiración antiisraelí, pero lo importante es como lo ignoran los medias occidentales - Adam Levick -


Aunque los medios de comunicación británicos que cubren la región someten a casi todos los supuestos fracasos morales israelíes a algo parecido a un examen forense, los palestinos, tal como hemos documentado continuamente, por lo general se ahorran este nivel de escrutinio, lo que representa un patrón de dobles estándares que, evidentemente, sesga la información sobre el conflicto.

El último ejemplo es el perturbador comportamiento por parte de un ministro de la Autoridad Palestina que probablemente no será relatado por los medios de comunicación occidentales . así ha sido hasta ahora -, y que implica la promoción de una extraña teoría de conspiración anti-Israel, según un informe de Palestina Media Watch (PMW):

 PMW señala que el libelo consiste en acusar a Israel de distribuir drogas y promover el SIDA en la sociedad palestina, lo cual en realidad ha sido promovida en innumerables ocasiones por los funcionarios de la Autoridad Palestina, incluido incluso Mahmoud Abbas.

Sin embargo, en lugar de centrarnos en el hecho de que los medios occidentales no cubren este tipo de difamaciones, consideremos cómo los altos funcionarios palestinos que promueven tales conspiraciones se reflejan en su sociedad. Para empezar, sabemos por diversas encuestas que ese pensamiento conspirativo, especialmente de la variedad antisemita, es bastante común entre los palestinos. Un asombroso 88% de los palestinos, por ejemplo, cree que los judíos tienen demasiado control sobre los asuntos globales y los medios de comunicación globales. Y el 78% piensa que los judíos son responsables de la mayoría de las guerras del mundo. Otras teorías de conspiración ampliamente aceptadas en la sociedad palestina involucran la afirmación de que Israel está tratando de destruir la mezquita de al-Aqsa, y que roba los órganos de los palestinos.

¿Por qué esto importa? Porque llega al meollo de la cuestión de por qué sólo una pequeña mayoría de israelíes todavía apoya la solución de dos estados, pero sin embargo son extremadamente cautelosos al proceder, debido a la preocupación por el tipo de estado palestino que surgiría.

Los medios de comunicación occidentales a menudo enmarcan la frialdad de los últimos gobiernos israelíes sobre esa solución de dos estados, y el hecho de que la mayoría de los partidos de oposición de centro y centro-derecha tienden a restar importancia al tema palestino, o a evitar hablar del todo de él, como el reflejo de una continua deriva "derechista" del país. Si bien la palabra "derechista" en sí es mal utilizada por los medios de comunicación, y se usa más como una descripción ideológica más peyorativa que objetiva, el hecho de que la mayoría de los israelíes hayan desconfiado de la lógica de Oslo no refleja ningún afecto hacia la situación de status quo en Cisjordania, que la mayoría de los israelíes concede que es insostenible a largo plazo. Más bien, se nutre del trauma de la Segunda Intifada, de la frustración generada por los múltiples rechazos palestinos de las verdaderas ofertas de paz israelíes y del ascenso de Hamas después de la retirada de Gaza,

La promoción y aceptación dentro de su sociedad palestina de extravagantes teorías de la conspiración como las que destacamos anteriormente solo alimenta el profundo escepticismo de los israelíes de que, incluso si sus líderes estuvieran de acuerdo un día con una solución de dos estados, el estado palestino creado sería un actor estatal responsable y no evitaría que grupos extremistas como Hamas - cuyo deseo ideológico de aniquilar a Israel es inmutable - obtuvieran el poder político. 

Walter Russell Mead argumentó persuasivamente que "atribuir acontecimientos globales a las maquinaciones de una conspiración judía que domina en todo el mundo es un signo de un profundo fracaso mental y social, y un presagio de más fallos y errores por venir. Las sociedades que están en suspenso por este tipo de oscuridad... y cuyos líderes intelectuales no pueden entender cómo funciona el poder en el mundo moderno..., es poco probable que desarrollen sociedades civiles vigorosas, progresistas y competentes que puedan promover la verdadera democracia". La prevalencia de este tipo de pensamiento de conspiración delirante, agrega Mead, representa un "indicador que apunta a límites importantes sobre el potencial de progreso político, social y económico de un país".

Si bien los medios de comunicación occidentales, y la mayoría de los diplomáticos internacionales, se centran casi por completo en los asentamientos como un obstáculo para la solución de dos estados, todos ellos prefieren ignorar tales patologías palestinas: ideas reaccionarias e irracionales que son contrarias a la paz, al progreso y al autogobierno responsable. Hasta que ese comportamiento se evoque con el mismo fervor y fuerza moral que la condena de los asentamientos, los palestinos tendrán pocos incentivos para emprender un programa real de reforma, y ​​los israelíes tendrán pocas razones para esperar que una solución de dos estados logre la paz.

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Wednesday, January 16, 2019

¿Por qué Naftali Bennett decapitó el derecho de los colonos y lo que significa para el futuro de Israel? - Yair Rosenberg - Tablet



El 29 de diciembre, Naftali Bennett, el carismático líder del partido Hogar Judío de Israel - la vanguardia de la derecha religiosa de los colonos del país - decidió hacerlo explotar. En una conferencia de prensa junto a la nº 3 de Hogar Judío, la ministra Ayelet Shaked, anunció que abandonaba la formación para crear un nuevo partido llamado "La Nueva Derecha". Esta medida, que efectivamente decapitó a la derecha religiosa en vísperas de las nuevas elecciones en Israel, produjo un shock en el sistema político, pero no debería haberlo hecho. Fue, por el contrario, inevitable.

De hecho, aunque Bennett anunció su partida el mes pasado, su salida estaba anotada en el muro desde las últimas elecciones de Israel, específicamente desde el 29 de enero de 2015. Fue ese día cuando quedó claro que Bennett nunca se convertiría en el primer ministro, siempre y cuando estuviera paralizado por la dirigencia y la base principal de su partido.

¿Qué pasó el 29 de enero de 2015? Eli Ohana, una de las estrellas del fútbol más condecoradas de Israel, se vio obligada a retirarse de la pizarra electoral del Hogar Judío. El popular Ohana había sido reclutado personalmente por Bennett, quien esperaba utilizar su celebridad para telegrafiar un nuevo rostro para la derecha religiosa: un lugar político no solo para los religiosos y observantes asquenazim, sino también para los judíos mizrahim como Ohana que respetaban la tradición judía pero no se adherían de forma estricta a sus leyes religiosas. Pero a pesar del despliegue de celebración de la candidatura de Ohana, los fieles tradicionales del partido no estaban entusiasmados. Los principales rabinos declararon que no votarían por el Hogar judío mientras Ohana estuviera en la lista parlamentaria. El futbolista y su familia sufrieron graves ataques personales. Ohana se retiró apenas tres días después de declarar su candidatura. Cuando el polvo se asentó, la táctica de Bennett para una mayor integración en su partido fue contraproducente, subrayando la estrechez genérica del Hogar Judío en lugar de mostrar una nueva mentalidad recién descubierta.

El incidente de Ohana demostró esencialmente el techo político de las ambiciones de Bennett de llegar a ser algún día el primer ministro: mientras estuviera en deuda con la base del Hogar Judío, nunca alcanzaría la velocidad de escape necesaria de sus elementos más estrictos para suceder a Benjamín Netanyahu. Para hacer eso, Bennett tendría que dejar atrás el Hogar Judío.

El matrimonio entre Bennett y la derecha religiosa siempre había sido incómodo. El moderno empresario de alta tecnología estaba casado con una judía no ortodoxa, no tenía problemas con las personas LGBT y, en general, se mostraba más moderno en sus actitudes que muchos aquellos que pretendía representar. Los rabinos derechistas de los colonos toleraron a Bennett porque era un buen líder para su movimiento. Como millonario de alta tecnología que vestía kipá y había servido en las fuerzas especiales de Israel, era la encarnación del sueño religioso sionista. Pero mientras los tradicionalistas del partido recurrieron al no tradicional Bennett con la esperanza de que ganara más votos, no siempre le dieron la libertad para hacerlo.

Al principio, parecía que el cambio de marca de Bennett podría funcionar. Tan pronto como asumió el control de varios partidos religiosos en 2012, Bennett hizo todo lo posible para convertirlos en un atractivo vehículo político general. Trajo a Ayelet Shaked, una ex asesora de Netanyahu que también era completamente secular, y la convirtió en la mujer más destacada de su nuevo e inclusivo movimiento de derechas. En lugar de defender los asentamientos citando las Escrituras, Bennett comenzó a replantearlos como una necesidad de seguridad. Ceder la tierra que estaba ocupada por sus electores (los colonos), simplemente invitaría a más terrorismo, al igual que las retiradas de Gaza y el Líbano habían provocado la invasión de Hamas y Hezbolá.

La gente de fuera quedó impresionada por el enfoque de Bennett. El editor de The New Yorker, David Remnick, dedicó todo un artículo de 9.000 palabras a las elecciones de 2013 para sugerir que Bennett estaba a punto de ser su gran ganador. Los israelíes, sin embargo, estaban menos convencidos. Eretz Nehederet, del Saturday Night del país, caricaturizó al líder del Hogar Judío como el robot iBennett, un político nuevo y moderno producido en un laboratorio que conversaba con un sonido secular, pero que periódicamente se estropeaba y comenzaba a despotricar sobre volar las mezquitas del Monte del Templo. Cuando llegaron los resultados de las elecciones, el partido de centro-izquierda Yesh Atid, del periodista Yair Lapid, que no figuraba en las predicciones de Remnick, había conseguido 20 escaños, mientras que el nuevo Hogar Judío de Bennett alcanzaba solamente 12.

Esto no fue una casualidad. De hecho, sería la marca del tope de Bennett, ya que el mismo patrón se repitió en la próxima elección. En ese ciclo, Bennett apareció personalmente en entretenidos anuncios políticos diseñados para atraer a la corriente política principal, y disfrutó de un impulso inicial en las encuestas. Luego, su partido defenestró públicamente a Eli Ohana, y el Hogar judío se desplomó de regreso a la tierra, cayendo de 12 a 8 escaños en el recuento final de las elecciones.

Oficialmente, Bennett atribuyó su pérdida de escaños al hecho de que los votantes religiosos se habían congregado para respaldar a Netanyahu y así asegurarse que el Likud fuera el partido más grande en la Knesset y podría formar el próximo gobierno. Pero en realidad, el pobre resultado también era el producto de las obligaciones únicas del Hogar Judío como vehículo político de un partido de derechas nominalmente dominado por una base que desconfiaba en buena medida de los seculares y no religiosos, y que a menudo se mostraba abiertamente racista y constitucionalmente opuesta a políticas liberales de consenso como el matrimonio gay. En la Knesset que siguió, Bennett se vio obligado a reprender a sus propios diputados en la Knesset por su intolerancia antiárabe y se vieron obligados a permanecer en la tambaleante coalición de Netanyahu que le negó el cargo de ministro de Defensa, en gran parte porque los líderes del partido le exigieron que permaneciera en su puesto, erosionando efectivamente su influencia política.

Una vez que se convocaron nuevas elecciones para abril de 2019, Bennett demostró claramente que había tenido suficiente. De pie junto a Shaked, abandonó el Hogar Judío y esencialmente llamó a sus votantes votos baratos en "el bolsillo de Netanyahu", y se comprometió a construir un partido de derecha inclusivo que se centraría en salvar la brecha religiosa-secular de Israel.

Lo que esto significa a corto plazo es menos claro que a largo plazo. Si bien "La Nueva Derecha" ha tenido buenos resultados en las primeras encuestas, no está claro cómo se desempeñará una vez que la campaña esté en pleno apogeo, y si hará que otros partidos más pequeños de derecha como el Hogar Judío pierdan el umbral electoral y no entren en la Knesset.

A largo plazo, sin embargo, "La Nueva Derecha" marca la declaración de independencia de Bennett. Ya no encadenados a las idiosincrasias debilitantes de la derecha religiosa, él y Shaked ahora tienen la libertad de dedicar sus considerables talentos al reclutamiento de la derecha genérica para su agenda de derecha radical: oposición abierta a la solución de dos estados, esfuerzos por subordinar el poder judicial a la Knesset, respuestas más draconianas a la violencia palestina. Esta agenda ya no se vería obstaculizada por el lastre de las posturas de extrema derecha del Hogar Judío en temas sociales o por los estallidos racistas vergonzosamente explícitos de sus parlamentarios. Esta vez, Bennett será finalmente libre de lanzar su mezcla única de liberalismo e iliberalismo al electorado israelí sin filtro.

Y aunque no desplazará a Netanyahu en abril, podría tener una oportunidad la próxima vez.

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Sunday, January 13, 2019

El grupo judío antisionista "Voz Judía para la Paz" muestra a una mujer palestina con rifle de asalto y defiende el "derecho a resistir la ocupación militar" - Algemeiner



Un grupo judío antisionista compartió un cartel el miércoles de una mujer judía que daba la mano a su contraparte palestina que estaba armada con un rifle de asalto y un cinturón repleto de balas, y eso antes de defender lo que describió como "el derecho a resistir la ocupación militar".

La Voz Judía por la Paz (JVP), una destacada organización judía de extrema izquierda y antisionista, y partidaria de la campaña de boicot, desinversión y sanciones (BDS) dirigida por los palestinos contra Israel, la cual ha sido denunciada por los principales organismos comunitarios judíos en los Estados Unidos y en todo el mundo como antisemita y favorable a organizaciones antisemitas de izquierdas, publicó la imagen en su cuenta de Twitter con el lema: "¡Ser judío no es lo mismo que ser sionista!"

Respondiendo a las críticas cosechadas por el cartel al legitimar el terrorismo palestino, la JVP agregó en una serie de tweets eliminados posteriormente donde se defendía el "deber de apoyar el derecho a resistir la ocupación militar, un derecho que está protegido por el derecho internacional".

Anteriormente, la JVP ha sido acusada de utilizar la identidad judía de algunos de sus miembros para dar cobertura a elementos antisemitas dentro del movimiento activista antisionista, y de blanquear las acciones violentas cometidas por facciones palestinas, incluido el terrorismo contra civiles.

La conferencia nacional del grupo de 2017 presentó a Rasmea Odeh, una miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina que fue condenada en Israel por un atentado de 1969 que mató a dos estudiantes de la Universidad Hebrea. Odeh, quien fue deportada de los EEUU en septiembre después de mentir en sus formularios de inmigración, sostuvo que era inocente y solo confesó bajo coacción.

Ese año, la JVP también sacó un anuncio de una página completa en el Forward, una web judía de izquierdas, que incluía una extensa cita de Marwan Barghouti. Allí era solamente identificado como el líder de una huelga de hambre de terroristas palestinas en una prisión israelí, sin mencionar su condena por cinco cargos de asesinato.

El grupo está actualmente ayudando a encabezar la oposición a una Ley contra el boicot de Israel, una legislación del Congreso que busca expandir las leyes vigentes que prohíben a las empresas adherirse al boicot de la Liga Árabe de Israel a organizaciones como las Naciones Unidas.

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El obituario de Oslo del 'Financial Times' omite el rechazo de los palestinos a las ofertas de paz - Adam Levick - Algemeiner



El Financial Times ha contextualizado en su revisión del 4 de enero de dos recientes libros ("Preventing Palestine" de Seth Anziska, y "Bibi: The Turbulent Life and Times de Benjamin Netanyahu", de Anshel Pfeffer) para afirmar que Netanayhu y Menachem Begin fueron "dos derechistas que impidieron un Estado palestino viable".

Aquí están los pasajes relevantes de la revisión:
Netanyahu posee una carrera política aparentemente trazada con un solo objetivo:  prevenir un estado palestino viable.  
Netanyahu puede estar en desacuerdo, pero su impacto más visible en el Israel moderno después de los 25 años de la firma de Oslo es que ningún estado palestino ha tomado forma. 
En el libro profundamente investigado de Anziska, la idea de un camino negociado hacia un estado palestino viable fue traicionado por vez primera en Camp David, a fines de la década de 1970, cuando el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter y Menachem Begin, el primer ministro derechista de Israel, y el presidente egipcio, Anwar Sadat, negociaron el acuerdo. Eso trajo una paz duradera entre Egipto e Israel.  
El acuerdo, según se argumenta, no solo retrasó la cuestión del estado palestino sino que también permitió a Begin reformular lo que podría significar algún día. Con acceso a los memorandum y documentos desclasificados repartidos por todo el mundo a través de una sucesión de destrozados procesos de paz, es posible reconstruir el momento en el que se colocaron las semillas de un estado palestino menor, con autonomía pero no con independencia. Y con unas líneas en un mapa no representaban las verdaderas fronteras
... 
Pfeffer pinta a su vez un retrato de la evolución de Netanyahu, sus formas petulantes y desafiantes, rechazando y resurgiendo hasta el día hoy que es perseguido por la policía por su presunta corrupción. De manera similar que Israel primero, desconfiado y hambriento de aprobación y aceptación, y ahora un estado judío rico, orgulloso y poderoso que ha negado a los palestinos un país al que llamar su propio país.
Según el relato del FTimes la historia de la región desde la década de 1970 se define principalmente por la negativa de Israel a permitir la creación de un estado palestino. Pero en ninguna parte, en una revisión de más de 1,000 palabras, ni siquiera se observa el hecho de que Israel, en múltiples ocasiones, ofreció un estado a los palestinos, y que estas ofertas fueron rechazadas por los líderes palestinos.

Las ofertas de Ehud Barak en 2000 y 2001, y la oferta de Ehud Olmert en 2008, las cuales habrían creado por vez primera un estado palestino soberano y contiguo en más del 90% de Cisjordania (con Jerusalén oriental como su capital), son literalmente borradas de la historia por el Financial Times .

Tales omisiones, en relación con el papel desempeñado en el conflicto en curso por las acciones y decisiones de los palestinos y sus líderes, representan un componente importante de la cobertura sesgada de los medios británicos y de los medios mundiales.

El ex corresponsal de Associated Press Jerusalem, Matti Friedman, lo resumió bien:
Si siguen la cobertura general, casi no encontrarán un análisis real de la sociedad o ideologías palestinas, los perfiles de los grupos armados palestinos o cualquier investigación sobre el gobierno palestino. Los palestinos no son tomados en serio como agentes de su propio destino. Occidente ha decidido que los palestinos deberían querer un estado junto a Israel, por lo que esa opinión se les atribuye a ellos como un hecho, aunque cualquiera que haya pasado cierto tiempo con los palestinos reales entiende que las cosas son (comprensiblemente, en mi opinión) más complicadas. Quién son y qué quieren no resulta importante en Occidente: la historia exige que existan como víctimas pasivas de la parte que importa.
Contrariamente a lo que afirma el FTimes, fueron los líderes palestinos quienes, actuando por propia voluntad, "negaron a los palestinos un país que pudieran llamar propio", un hecho histórico indiscutible que se confunde continuamente en los informes de los medios de comunicación sobre el conflicto.

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Un llamamiento ilustrado a la guerra civil - Dror Eydar - JNS



En el caso del primer ministro, nadie tiene la autoridad para considerar si despedirlo o no. La Corte tendrá que desarrollar una doctrina de la obligación personal a renunciar (del primer ministro). La Corte posiblemente podría obligar a la Knesset a aprobar un voto de no confianza al primer ministro. Si ese fallo no se cumple, podría ser la base para una guerra civil".

Vuelvan a leer este terrible texto que se publicó el miércoles sin causar ninguna controversia. Estos escandalosos comentarios fueron citados en una entrevista en The Marker por el profesor Barak Medina, de la Facultad de Derecho de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Medina también estaba en la carrera para ser nombrado juez de la Corte Suprema.

Sus comentarios nos enseñan bastante acerca de los vientos malignos que soplan a través de los pasillos de su facultad y en la Corte Suprema. Da la impresión de que si de él dependiera, o de sus amigos, el derecho a votar o ser elegido nos habría sido arrebatado hace ya mucho tiempo, y la Corte Suprema se coronaría como única autoridad legislativa y ejecutiva.

Platón ya sugirió en una de sus obras, donde abogaba por un rey filósofo, la presencia de un dictador ilustrado de la razón, o en el caso de los medios de comunicación, de la sinrazón.

¿Quiénes somos nosotros, los nada importantes, en comparación con un prominente intelectual como Barak Medina que quiere que la Corte "desarrolle una doctrina de la obligación personal" (contra la ley existente), tal como el portavoz de una firma de tecnología de élite puede desarrollar un programa para controlar a la ciudadanía. De hecho, ¿cuáles son las leyes adecuadas en Israel para nosotros si Barak Medina y sus amigos saben mejor que nosotros lo que se debe hacer, y cómo puede establecerse un "estado dentro de un estado", y así robarnos nuestra soberanía como ciudadanos que puedan decidir nuestro futuro y destino?

Pero las cosas son aún peores, porque Barak Medina piensa que la Corte Suprema debería "obligar a la Knesset a aprobar un voto de no confianza". ¿Qué significa esto, un dictador ilustrado? ¿Dónde extrae la Corte su autoridad, si no es de nosotros? De los ciudadanos, y a través de la Knesset.

Lo preguntaré por milésima vez: ¿Los jueces tienen una mayor comprensión de la filosofía, la moralidad, el judaísmo, la diplomacia, la seguridad, la economía o la política que nadie? Incluso si fueran genios, y no lo son, no tienen autoridad para decidir nuestro futuro. Solo el público israelí en general la tiene a través del debate y la votación.

Vinimos aquí desde los cuatro rincones del mundo con muchas opiniones y con desacuerdos interminables. ¿Cómo podemos decidir dónde navegará la nave sionista? Solo a través de la Knesset, que nos representa a todos. Ahí es donde se deciden las reglas del juego.

Pero esas reglas fueron abandonadas y alteradas hace ya mucho tiempo por el ex juez y antiguo presidente de la Corte Suprema Aharon Barak, cuando decidió que no se trata de la letra de la ley, sino de su espíritu lo que importa. ¿Y quién decide sobre el espíritu de la ley, los legisladores? ¡Dios no lo quiera! Sólo pueden los jueces. Y lo hacen de acuerdo con los valores que trajeron consigo y facilitaron su elección en su momento, lo que podría ser controvertido.

Lo que Barak Medina estaba realmente diciendo es que si la Knesset no escucha a la Corte Suprema, la cual parece que requeriría que se aprobara un voto de no confianza contra su voluntad y contra la ley claramente establecida, "podría ser la base para una guerra civil"? !Esto es una locura!

¿Dónde están los soldados del Sr. Medina que lucharán para esclavizar a sus hermanos y hermanas y sujetarlos a los caprichos de un pequeño grupo que ha decidido que sabe mejor que el resto de nosotros qué valores son dignos?

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Tuesday, January 08, 2019

El drama de Netanyahu - Shmuel Rosner



El primer ministro Benjamin Netanyahu prometió un anuncio dramático el lunes por la noche. Como muchos políticos, no sentía la necesidad de ocultarlo. El buen público estaba esperando, los medios de comunicación estaban especulando, corrían muchos rumores. En algún momento, necesitaba enfriar la cuestión: No, él no se va a ninguna parte. No, él no se rinde. Lo que él quiere es justicia, su versión de eso. Su dramática demanda fue confrontar a los testigos estatales involucrados en los casos legales en su contra, y debatirlos ante las autoridades legales, el público, o quienquiera.

Netanyahu parece saber que sus problemas legales están llegando a un punto culminante. Parece entender que el Fiscal General está a punto de solicitar una acusación, en espera de una audiencia. Netanyahu argumenta que informarle al público sobre una posible acusación antes de las elecciones, cuando la audiencia solo puede tener lugar después de dichas elecciones, sería muy injusto para él. Los partidarios de Netanyahu creen que tiene razón. Los oponentes de Netanyahu están de acuerdo en que ésta no es más que una táctica de demora.

Lo que Netanyahu hizo esta noche fue extraordinario de una sola manera: enfatizó su capacidad para dominar la agenda sin demasiado esfuerzo. Un tuit, una pista, una pausa y, a las ocho en punto, todo el país debe escuchar.

¿Le ayuda? Esa es la pregunta equivocada. La correcta es: ¿Cómo le ayuda? A lo que la respuesta es: Netanyahu quiere reunir a su base de votantes, y no le importa mucho lo que otros televidentes piensen sobre su aparición. Si consideran que su drama es una decepción, él dirá que lo único que quieren es verlo enjuiciado. Si dicen que su prisa por alarmar al público fue patética, dirá que lo tratan injustamente.

Se trata de ganar una elecciones. Se trata de solidificar una base de apoyo. Netanyahu cree que para él ganar una elección es también la mejor manera de ganar su caso legal.

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Más de lo mismo: Cuando Hamas y Fatah se pelean, es probable que los rebotes terminen golpeando a Israel - Avi Issacharoff - Times of Israel



Es difícil decir quién inició la última disputa entre las facciones palestinas de Fatah y Hamas. ¿Fue una campaña de arrestos por parte de la Autoridad Palestina en Cisjordania o una gran ola de arrestos de agentes de Fatah por Hamas en la Franja de Gaza?

De cualquier manera, una cosa está clara: Israel sentirá seguramente las consecuencias de la disputa actual entre los grupos rivales, incluso en forma de una escalada de la violencia.

El último titular proveniente de la política intra-palestina ha sido el del personal de la Autoridad Palestina abandonando el cruce de Rafah, un paso que ha provocado el cierre del único pasaje para que los habitantes de Gaza viajen al extranjero.

El cruce había estado operando durante muchos meses con la bendición de Egipto y atendido por personal de la Autoridad Palestina, aliviando significativamente la sensación de asedio en Gaza. Aunque la salida de Gaza no era de ninguna manera gratuita, y no se había permitido a muchas personas salir, la vigencia continua del cruce dio a la población cierto sentimiento de cambio.

Eso se terminó cuando la Autoridad Palestina anunció en los últimos días que estaba evacuando a los funcionarios que habían estado operando en el cruce supervisando las entradas y salidas de Gaza. Los egipcios, que se niegan a cooperar con el grupo terrorista Hamas como autoridad gubernamental, reaccionaron cerrando su lado del cruce.

Hamas, fiel a sus formas, acusó a Ramallah de "declarar la guerra" en Gaza, pero convenientemente ignoró lo que llevó a la Autoridad Palestina a dar ese paso.

Fatah se había estado preparando para realizar un mitin masivo en Gaza para conmemorar el aniversario del movimiento el 1 de enero, pero Hamas lo impidió por varios medios, incluida una campaña de detención excepcionalmente generalizada. Según Fatah, unos 500 agentes de Fatah fueron arrestados o encarcelados para interrogarlos en los días previos a ese previsto aniversario. El material explicativo fue confiscado y asaltantes desconocidos irrumpieron en las oficinas de radio y televisión de la Autoridad Palestina en Gaza y causaron grandes daños a la propiedad y al equipo.

Esas acciones parece que sobrepasaron algunas líneas rojas del delicado status quo entre ambas organizaciones a los ojos de la Autoridad Palestina, lo que llevó al cierre del cruce de Rafah.

Fue entonces cuando comenzó la guerra de palabras y amenazas. Funcionarios de alto rango de Fatah como Azzam al-Ahmad, han amenazado con que la salida de funcionarios del cruce de Rafah era solo el primer paso de otros muchos que derrocarán a Hamas, que busca abiertamente la destrucción de Israel y arrebató el control de Gaza a la AP en un golpe violento en 2007.

El enfoque de la AP hacia Gaza, según los altos funcionarios de Fatah, es "todo o nada", es decir, o bien Hamas rinde todos los aspectos del liderazgo en Gaza a la Autoridad Palestina, o bien la Autoridad Palestina se separa completamente de la Franja.

Eso podría ser simplemente un movimiento destinado a presionar a Hamas o informar a los egipcios que hay una emergencia, pero parece que la frágil situación en Gaza se está desestabilizando nuevamente.

Según un informe en el diario en idioma árabe Asharq Al-Awsat, con sede en Londres, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas transmitió un mensaje muy claro a los egipcios durante su reciente visita a El Cairo: la AP tiene la intención de tomar medidas más firmes contra Gaza, incluso en los campos de Salud y Educación. Esa es esencialmente una amenaza de recortar fondos por parte de la Autoridad Palestina a la Franja, lo que podría arrastrar a la población ya empobrecida a una crisis sin precedentes.

Las crisis y los casos de deterioro en las relaciones entre Hamas-Fatah han provocado con frecuencia un aumento de las tensiones con Israel: más protestas en la frontera, cohetes y otros incidentes, como el artefacto explosivo unido a globos que se lanzó hacia Israel el domingo y provocó que el IDF atacara en Gaza como represalia.

A ello se agrega la demora actual en la transferencia del dinero de la ayuda qatarí a la Franja ( 15 millones de $) para pagar los salarios del personal de Hamas, lo que da como resultado un sentimiento general en Gaza de que se está gestando otra ronda de violencia.

La famosa regla en la arena palestina no ha cambiado: "cuando Fatah y Hamas se pelean, Israel es golpeado".


Nota:  Y esto es lo que también sucederá cuando se cree el famoso Estado de Palestina

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¿La Universidad Hebrea un nido de víboras? Una profesora de la Universidad Hebrea hablará en Europa acusando a Israel de "explotar a los niños palestinos para una mayor venta de armas" - JNS



Una profesora de la Universidad Hebrea, la profesora Nadera Shalhoub-Kevorkian, tiene previsto dar una conferencia a finales de este mes en Amsterdam acusando a Israel de explotar a los niños palestinos para promover la venta de armas.

La conferencia, "Tecnologías de la violencia en la Puerta de Damasco", está siendo organizada por la Facultad para la Paz Israelí-Palestina (FFIPP), un grupo internacional que "se opone al concepto y proceso de normalización" con Israel.

De acuerdo con la descripción de dicho evento, reseñado por primera vez por el periódico Makor Rishon, Shalhoub-Kevorkian explicará cómo Israel utiliza los "cuerpos y las vidas, y el sufrimiento diario de los niños palestinos, para mejorar sus ventas de armas".

A través de las “voces y escritos de los niños de Jerusalén que viven bajo la Ocupación”, explica la promoción del evento, “ella revelará cómo se puede usar la vigilancia, el encarcelamiento, la tortura y el asesinato como un laboratorio para que los estados, las compañías de armas y las agencias de seguridad comercialicen sus tecnologías como un combate probado”.

Shalhoub-Kevorkian pertenece a la Cátedra de Derecho Lawrence D. Biele de la Universidad Hebrea, que se enfrentó a duras críticas la semana pasada después de que una profesora fuera filmado regañando y criticando a una estudiante que asistía a clase con el uniforme del FDI.

Al conocerse el contenido de la conferencia, la Universidad Hebrea respondió que "la profesora aceptó la invitación a la conferencia por su propia iniciativa, sin la participación de la universidad o sin conexión con su posición".

Matan Peleg, el CEO de la organización sionista Im Tirtzu, que es la voz líder contra la politización en el mundo académico, calificó la conferencia de "desgracia".

"Es una vergüenza que Shalhoub-Kevorkian, cuyo salario es pagado por el contribuyente israelí, tenga rienda suelta para calumniar a Israel y alimentar los incendios del BDS", dijo Peleg.

"Parece que cada semana se revela un nuevo caso de antisionismo en la Universidad Hebrea", continuó Peleg, "lo cual, desafortunadamente, no sorprende dado el margen que da su administración para que las actividades antiisraelíes infecten su campus, incluyendo incitar a las protestas contra el IDF, prohibir el Hatikvah  en las ceremonias de graduación, y la celebración de conferencias sesgadas repletas de oradores de extrema izquierda".

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