Sunday, April 23, 2017

(Muy interesante) Sobre los ataques al sionismo religioso: "Más peligroso que Hezbolá": el sionismo religioso y la identidad de Israel - Pierre Lurçat



"Los sionistas religiosos son más peligrosos que Hezbolá, más peligrosos que los terroristas..."

Esta declaración del periodista del Ha'aretz Yossi Klein provocó un escándalo justificado en Israel. Pero no siempre se ha tomado la medida de su verdadero significado. No se trata del punto de vista de un sector radical, expresado por un periodista aislado y extremista. Klein ha ocupado puestos de responsabilidad en varios periódicos israelíes pertenecientes a la corriente principal, y recibió el apoyo del editor del Haaretz, Amos Shocken (nieto del fundador del diario, Gustav Schocken), durante este reciente controversia.

El sentimiento expresado por Klein es en realidad compartido por muchos otros miembros de las élites intelectuales y por el establishment cultural y mediático, del que es un representante auténtico, incluso más allá del periódico Ha'aretz, conocido por su hostilidad al sionismo religioso y por sus posiciones militantes anti-religiosas. Es significativo a este respecto que el debate en los medios (que aún continúa) sobre las declaraciones de Klein no gira tanto sobre el fondo de su discurso, sino sobre la forma en que expresó su rechazo del sionismo religioso, que es compartido por muchos otros formadores de opinión en Israel.

Este sentimiento es efectivamente el de una parte importante de la "izquierda" de Israel, para quien el sionismo religioso es en realidad "más peligroso que Hezbolá". (Ponemos entre comillas la frase "izquierda israelí", que tiene poco que ver con el concepto de la izquierda en su sentido clásico, tal como ya había observado acertadamente Shmuel Trigano, al evocar con "esa izquierda" a una categoría hueca, ya que tanto la "izquierda" como la extrema izquierda israelí conforman a las élites y al establishment).

¿Cómo comprender entonces el verdadero significado de la declaración de Klein? A los ojos de Klein y de otros muchos representantes de las antiguas élites y del anterior establishment cultural y político, el sionismo religioso representa una doble amenaza. Políticamente en primer lugar: mientras el sionismo secular lleva  en crisis desde hace varias décadas, y el sionismo laborista fundador representa a un sionismo casi moribundo, el sionismo religioso lo está haciendo sorprendentemente bien, incluso si el partido sionista religioso (el ex PNR) estalló, como la mayoría de otros partidos históricos que datan del período anterior al estado, en las últimas elecciones.

Desde este punto de vista, el grito del corazón de Yossi Klein expresa el resentimiento de algunas de las viejas élites ante la aparición de esas nuevas élites procedentes en buena parte de las filas del sionismo religioso (no es casualidad que el título del artículo de Klein contenga una diatriba contra el sionismo religioso al que se le tilda precisamente de "una élite hipócrita"). Pero más allá de este fenómeno político y sociológico, el debate sobre el sionismo religioso afecta a una cuestión más importante aún, la cuál está en el centro de los debates que agitan a la sociedad y a la política israelí desde hace muchos años: la cuestión de la identidad.

El "peligro" que representa el sionismo religioso es de hecho el de una identidad judía que ya no se limita a las sinagogas y las yeshivas, sino que ahora brilla en todos los ámbitos de la vida pública israelí: en el ejército, la política , la economía, etcétera. Ahora esto es lo que representa el verdadero problema para los representantes del poder postsionista encarnado por el diario Ha'aretz. La vehemencia y el odio expresado por Klein expresan una preocupación real, la de ver como el sionismo religioso pesa cada vez más en la identidad nacional de Israel. En la dirección opuesta, pueden interpretarse de la misma manera las polémicas observaciones del rabino Yigal Levinstein sobre la presencia de soldados femeninos en unidades de élite. En ambos casos, las declaraciones impugnadas expresaban, en su carácter excesivo, una preocupación real y justificada.

Pero esta ansiedad, tan real como es, no justifica por supuesto describir al público sionista religioso como "más peligroso que Hezbolá", un público que está a la vanguardia de la defensa de nuestro estado desde la Segunda Guerra del Líbano y hasta las últimas guerras en Gaza. Porque en realidad, el sionismo religioso no representa una amenaza, sino más bien una bendición para Israel. De hecho, ofrece una respuesta a las cuestiones cruciales para el futuro sobre temas como la identidad colectiva y el lugar del judaísmo en nuestro estado. El sionismo religioso puede responder a estas preguntas, precisamente porque reúne en sí a los dos elementos esenciales de la identidad judía contemporánea. Reivindica tanto en el mundo del estudio como el mundo secular, la "Torah ve-Avodá" (Torá y el trabajo) como dice el lema del movimiento juvenil sionista religioso Bnei Akiva.

- Contrariamente al sionismo secular, se inscribe dentro de la tradición judía y asume la herencia de la Torá.

- Contrariamente al  judaísmo ortodoxo no sionista (también en plena evolución), ha asumido el reto del sionismo (tímidamente en las primeras décadas del Estado y en la actualidad con mucha más ambición).

El sionismo religioso permitirá sin duda, en los próximos años, satisfacer las cuestiones críticas de la definición de la identidad israelí en áreas tan diferentes - e importantes - como la cultura, la justicia, la economía o el ejército. Debería especialmente poder redefinir los valores y las normas fundamentales, redefiniendo el equilibrio necesario entre las dos fuentes de inspiración que son la tradición de Israel y la democracia occidental.

En este sentido, el sionismo religioso no es un peligro para Israel, sino tal vez, y por el contrario, una clave para su supervivencia.

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(Muy interesante) Sobre los ataques al sionismo religioso: El regreso del padre - Dror Eydar - Israel Hayom




1.- El diario Haaretz proporcionó a sus lectores un gran regalo este día festivo de Pascua: Un artículo difamatorio y antisemita escrito por Yossi Klein. Aquí es cómo empieza: "Los sionistas religiosas [israelíes] son ​​peligrosos. Son más peligrosos que Hezbolá, más peligroso que los conductores palestinos que nos atropellas y que los jóvenes palestinos que utilizan cuchillos y tijeras contra nosotros. Tú puedens neutralizar a los árabes, pero no puedes neutralizarlos a ellos [los sionistas religiosos]. ¿Qué quieren? Ellos desean apoderarse del país y deshacerse de sus árabes".

Se pone bastante peor a medida que continúa, con una colección de estereotipos racistas y antisemitas. La verdad es que este artículo no es drásticamente diferente de muchos otros artículos publicados por el Haaretz. Pero no importa, pues para el deleite de los peces gordos de este diario una tormenta política se ha desatado alrededor a él y, por un momento, se desató una competición a cerca de quién podía condenarlo de la manera más dura.

Klein, el autor del artículo, fue el editor en jefe de Kol Hair a finales de 1970, un periódico local de Jerusalem propiedad del mismo grupo que posee el Haaretz . Más tarde, en la década de 1980, trabajó como editor en jefe del Hadashot, un diario nacional de corta duración también propiedad del grupo Haaretz. Cualquier persona que se sorprendiera al leer lo que escribió esta semana debería versiones previas del mismo publicadas en esos antiguos diarios, así como en otros documentos de dicha época, y comprobar que su último artículo simplemente reflejaban los valores fundamentales que guíaban a la gran mayoría de los medios de comunicación israelíes por aquellos días. Los religiosos y los colonos eran demonizados de manera rutinaria y regular, no sólo en esa prensa sino también en la literatura, en el teatro, en el cine y en el arte. Los judíos religiosos (de ninguna manera los árabes) eran caracterizados como el último "Otro" y representados como la mayor amenaza que enfrentaba la sociedad moderna israelí.

La realidad puede ser vista como una red de significados y significantes. En la superficie - la superficie física, cultural, social y espiritual - se puede ver una cosa (el significante), pero detrás de ella se encuentra un fenómeno más significativo mucho más profundo (el significado). La cuestión de la identidad del pueblo judío ha estado en el meollo de las mayores diferencias que nos han perseguido a lo largo de la historia, y más aún desde nuestro regreso a nuestra tierra y el establecimiento de nuestro Estado independiente. Este es el concepto clave, o significado, de nuestra existencia. ¿Quienes somos?

2.- Hay dos aspectos principales de nuestra identidad como pueblo: el nacional, el aspecto secular, y el religioso, el aspecto cultural. Durante miles de años, nuestro pueblo se había acostumbrado a conducir por el valle de sombra de la muerte entre los otros pueblos y naciones, entre la destrucción y la salvación, con Dios como su guía. Este era el significado fundamental del concepto de "judaísmo", que incluía a la ley judía, las costumbres y rituales, y un sinnúmero de textos - la Biblia, Mishná, Midrash, Talmud, la filosofía, la poesía, la Cábala, los responsas y mucho más. Esta impresionante civilización estaba anclado en una cosa: el Dios de Israel, la razón de ser de los judíos. Incluso un ateo estaría de acuerdo.

Hacia el final del siglo XVIII, y durante el transcurso del siglo XIX, el regreso a la historia estuvo acompañado por un proceso de constante intensificación de la secularización. Una parte significativa de la élite social judía borró todo vestigio religioso de su identidad judía. Siguiendo un tanto a Freud, cometieron una especie de parricidio. Gran parte de la élite dominante se rebeló contra el antiguo "padre" que una vez dirigió a la familia, cortando con él  por consideraciones diplomáticas nacionales, políticas y sociales. Como un adolescente que debe rebelarse contra sus padres con el fin de desarrollar su propia identidad (el proceso de separación-individualización), en nuestro regreso a la patria histórica se procedió a cortar el cordón umbilical religioso en un esfuerzo por desarrollar una identidad nacional moderna. La idea religiosa fue exiliada, y durante mucho tiempo no entró en ninguna de las consideraciones legítimas de nuestra nación.

"Nuestro lugar de residencia ya no es 'sólo con Dios', y ya no conocemos un lugar de residencia, ni lo buscamos", escribió Yosef Haim Brenner en su crítica del Rabbi Abraham Isaac Kook en diciembre de 1913. En un texto anterior (en noviembre de 1910), escribió desafiante: "La cuestión de nuestras vidas judías no es la cuestión de la religión judía... Nosotros, los judíos libres, no tenemos nada que ver con el judaísmo".

Pero, contrariamente a la afirmación antisemita, nuestra gente no asesinó a Dios, sólo lo reprimió. El concepto de parricidio no significa una ruptura permanente, sino más bien una represión. Por debajo de la superficie, detrás de la escena, el fuego religioso brilló e influyó en el discurso y en la conducta de nuestro pueblo, al igual que el subconsciente en la psicología, al retener una enorme experiencia, fundamental, que afecta sin saberlo a la parte consciente de la personalidad.

De este modo, por medio de este proceso histórico, Dios se convirtió en el "Otro" en la sociedad israelí. Algunos se sienten amenazados por la posibilidad de un retorno de Dios, pero algunos lo desean. El miedo al retorno del antiguo padre representa el temor a que al aspecto religioso se infiltre profundamente en la vida secular, y en el corazón de la acción diplomática y política. Es el temor a que lo religioso domine a lo secular, el mesianismo a la racionalidad, el mito a la lógica. El artículo de Yossi Klein es otro ejemplo, uno más bien vulgar, del profundo temor entre la izquierda secular ante el aparente cambio en la sociedad israelí. Ellos tienen miedo de que la sociedad israelí se aleje de su visión del retorno a Sión, imaginado como un proceso puramente secular.

Para tomar prestados los términos de Nathan Alterman en su profético libro de 1941, "La alegría de los pobres", se podría decir que la novia (el sionismo), que hace todo lo posible para sobrevivir en la ciudad sitiada (Israel), resulta atraída y repelida ante la idea que su padre muerto-vivo (el judío) regrese. Su terrible miedo se asemeja al de una víctima de violación a conocer a la persona que cree que la violó brutalmente.

3. En sus ensayos sobre la psicología y la religión, Carl Jung demostró que en la base de toda religión mundial existe la necesidad de controlar a unos creyentes que puedan acercarse demasiado a Dios en un ambiente no controlado. Jung comparaba a Dios con el subconsciente, la cuál podía inundar repentinamente la conciencia sin previo aviso y destruir el sistema de equilibrios psicológicos de la persona. Es por eso que los mecanismos de rituales y prohibiciones se ponían en marcha para evitar que el creyente llegara hasta la santidad de manera expuesta y sin defensas, y a esa experiencia que Jung llamó la "revelación individual".

La Guerra de los Seis Días de 1967 fue un accidente histórico. No fue planeado. Pero expuso a los israelíes a lo que habían reprimido durante los 19 primeros años de la existencia de Israel. Samaria, Judea y, sobre todo, Jerusalén, no solamente eran los Territorios ocupados. El encuentro cara a cara con estas áreas puso a los israelíes ante la base de la historia judía, revelando el significado último detrás de estas nuevas extensiones de tierra. Se obligó a los israelíes a hacer frente al concepto metafísico que habían reprimido: Dios. Estas incorporaciones territoriales eran un recordatorio físico de la antigua núcleo judío que había permanecido inactivo, bajo innumerables capas, dentro de la identidad nacional israelí moderna.

Es seguro decir que los actuales conflictos políticos y diplomáticos son sólo la espuma de las olas de la tormenta de nuestra identidad. A continuación se encuentra el quid de la controversia, enraizada en la manera de ver al "antiguo padre" - el Dios de Israel - y los aspectos religiosos dentro de nuestra identidad nacional hebrea. En otras palabras, el problema no es la ocupación, sino más bien la forma en que veamos la antigua identidad que representa la tierra. Cuanto más nos acerquemos al núcleo de nuestra identidad, mayor es el potencial del conflicto.

Dentro del sistema de nuestros símbolos culturales, los religiosos israelíes (y también, en muchos aspectos, los Mizrahi israelíes) significan esa dimensión religiosa reprimida. Y a medida que poco a poco comienzan a reemplazar a la vieja élite, accediendo a las instituciones que antes estaban bajo la hegemonía total de la izquierda secular, la resistencia a este proceso se intensificará, ya que se percibe como una amenaza existencial para la revolución secular. No se alarmen, no es una toma del poder. Es una fusión mutua. Y como sucede a menudo en las fusiones, esto también implicará fricción y conflicto. Pero no se preocupen. Tengan paciencia.

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Saturday, April 22, 2017

¿Posverdad? Con los palestinos los medios de comunicación hace ya tiempo que la practican - Revista de Medio Oriente



 ¿Dónde está la cobertura?

Ya sabemos que los medios de información en español, al menos en lo que al conflicto palestino-israelí se refiere, no informan, o no sólo informan, sino, y antes bien, promueven una “narrativa”, una visión favorable a los intereses del liderazgo palestino. Uno de los elementos de este “relato” que señala a Israel como responsable del estado de cosas, y que retrata al Estado judío como la causa de todos los males, es el bloqueo impuesto contra Hamas en la Franja de Gaza con el fin de evitar que adquiera material para usos terroristas y para que infiltre a sus miembros con el fin de llevar a cabo atentados.

El “cuento” moralizante que ofrecen los medios habla de “penurias y sufrimiento”, pero no menciona al grupo terrorista palestino Hamas, que detenta el control de la Franja – amén de la presencia de otras organizaciones terroristas -, máximo responsable de la situación socio-económica de dicho enclave, a través del desvío de los fondos de ayuda humanitaria para actividades terroristas, la opresión contra su habitantes y por las agresiones armadas lanzadas contra Israel.

El 20 de abril de 2017 los medios tuvieron una oportunidad más para silenciar la realidad. Dos hermanas palestinas de Gaza, según informó la agencia de noticias AP, fueron descubiertas cuando pasaban explosivos de contrabando para utilizarlos en ataques.

Los explosivos estaban camuflados en envases etiquetados como medicamentos. Las mujeres tenían permisos de entrada a Israel, donde una de las hermanas recibe tratamiento contra el cáncer”, apuntó la agencia.

Claro que si se quiere promover la demonización de Israel y el “levantad el bloqueo”, habrá que callar, precisamente, sus causas verdaderas: Hamas; el terrorismo.

Y en eso andan los medios. Y cómo se afanan en ello.


Libros de texto de la Autoridad Palestina siguen enseñando el odio: Nuevamente, ¿dónde está la cobertura?

 Los medios de comunicación en español cubren (y usualmente, amplifican) hasta el más mínimo hecho que tenga relación con el conflicto palestino-israelí hasta traducirlo en la sugerencia al lector de que en dicho conflicto se encuentra el origen de todos los males que asolan el mundo. Así pues, ‘llama la atención' que estos mismos medios, que con tanto celo observan esa región diminuta, ‘pasaran por alto' la siguiente información publicada el 3 de abril de 2017 por el diario Jerusalem Post.

Según este medio, los libros de texto de las escuelas de la Autoridad Palestina “son más radicales que en ediciones anteriores, de acuerdo a un informe publicado por el Institute for Monitoring Peace and Cultural Tolerance in School Education (IMPACT)”. Los nuevos libros de texto mostraban “un deterioro en los mensajes de tolerancia y paz comparados con ediciones anteriores”.

El Jerusalem Post apuntaba que dichos libros “le enseñan a los alumnos a convertirse en ‘mártires' prescindibles y a rechazar las negociaciones, mientras que demonizan y niega la existencia del Estado de Israel”; y citaba al Director Ejecutivo del IMPACT, Marcus Sheff, que afirmaba que:

Existe evidencia clara de la estrategia de radicalización de los jóvenes palestinos, ideada e implementada por el Ministerio [de Educación de la Autoridad Palestina], que incluye un compromiso con una Palestina árabe que abarca la totalidad de Israel”.

Según concluía el informe de este instituto, el currículo no cumple con los estándares de paz y tolerancia en la educación, derivados de la UNESCO.

Nada de esto sabrá el lector a través de los medios en español.

De manera que cuando los medios informen sobre el próximo fracaso de las negociaciones de paz entre el gobierno de Israel y los líderes de la Autoridad Palestina, o de la próxima “ola de violencia” palestina, no dirán nada de esto en su relato de “causas”. Dirán “obstáculos”, y dirán “asentamientos” y “ocupación” israelíes; dos términos que no fueron ningún obstáculo a la hora de la desconexión total de Israel de Gaza, donde lo que sí persistió fue, precisamente, el odio. Y los cohetes. Y la voluntad de terminar con Israel.

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Patriotas al estilo Haaretz: Un columnista del Haaretz afirma que los sionistas religiosos son peores y más peligrosos que Hezbolá



El columnista del Haaretz Yossi Klein provocó una gran tormenta política al afirmar en un artículo que el movimiento sionista religioso era “más peligroso que Hezbolá”.

En su artículo titulado “Más peligrosos que Hezbolá", cuyo titular fue cambiado posteriormente por los editores del Haaretz por el de "Nuestra supuesta élite justa", Klein escribió:
Los sionistas religiosos son peligrosos. Más peligrosos que Hezbolá, más que los conductores palestinos que tratan de atropellarnos, más que los jóvenes palestinos que tratan de apuñalarnos con cuchillos y tijeras. A estos árabes los podemos neutralizar, pero no podemos hacer lo mismo con los sionistas religiosos. 
¿Qué quieren? Gobernar el país y limpiarlo de árabes. Si se les pregunta, lo negarán… Ellos saben que es demasiado pronto para ser tan obvios. No crean en sus negativas. Su nacionalismo religioso es un nacionalismo extremista envuelto en un envoltorio religioso. Su impronta en el sistema educativo, su presencia cada vez mayor en el ejército, y su entrada en la Corte Suprema. Ellos ya están en camino, y en cualquier momento pueden echar la puerta abajo. 
No tengo más en común con todos sus líderes y todo lo que representan que con los esquimales de Alaska. ¿Qué tengo que ver con Smotrich (un diputado)? ¿Qué tengo que ver con Israel Harel? (un columnista del Haaretz de derechas) ¿Qué tengo que ver con aquellos que quieren alcanzar la libertad para sí mismos a expensas la libertad de otras personas? Ellos aún no quieren decirlo, pero nos obligarán a acostumbrarnos a ellos. 
Somos los campeones del mundo cuando se trata de 'acostumbrarnos a ellos’, y así nos hemos acostumbrado a la privación de la libertad de Palestina. Entonces ¿por qué deberíamos ser utilizados para la privación de nuestra propia libertad? Van a hacer con la 'libertad lo que hicieron con la paz'. A partir de ahora en Pascua no debemos decir 'de la esclavitud a la libertad', sino de la "libertad a la dominación’ ”.
En una entrevista posterior con la Radio del Ejército, Klein no expresó ningún remordimiento por su artículo. "Mi sensación es que hay una voz que no está siendo escuchada. No estoy haciendo generalizaciones inadecuadas. Estoy expresando mi opinión sobre ese cuerpo llamado sionismo religioso". En cuanto a la reacción furiosa al artículo, respondió con sarcasmo: "Todo lo que puedo decir es que estoy sorprendido por la uniformidad de las opiniones. Estoy contento de ver a una gran nación feliz y unida".

Klein añadió: “No puedo pasar por alto el hecho de que este artículo de opinión me presenta con una luz que no es cierta. Me veo como un patriota. Te voy a decir más: Me veo como más patriotas que ellos, porque sinceramente creo que las cosas que están haciendo - y todos los que las critican son etiquetados de antipatriotas o incluso antisemita - me hacen daño, también a  este país, y este país es mi tierra".

El Haaretz publicó una declaración diciendo: "La pieza refleja las opiniones de su autor. El mensaje, como su enunciado, es una opinión legítima. Las llamadas al boicot del Haaretz son un testimonio del hecho de que nosotros, como sociedad, tenemos una largo camino por recorrer antes de que una plena libertad de expresión y de pluralidad de pensamiento puedan existir. Invitamos a los escritores que deseen publicar una pieza que exprese una posición diferente a la de Yossi Klein a presentar sus artículos. Vamos a considerar seriamente cada artículo bien escrito y digno de impresión".

Sin embargo, en el sector sionista religioso la reacción fue feroz.

"No sé cómo puede dormir por la noche después de escribir tales cosas", comentó Hagit Rhein, cuyo hijo Benaya murió luchando contra Hezbolá en la Segunda Guerra del Líbano de 2006, refiriéndose al columnista de Haaretz Yossi Klein.

"No puedo creer que haya podido escribir esas cosas, y no voy a disculparle. Y tampoco al Haaretz", comentó Rhein "Estoy muy dolido... no he podido dormir toda la noche. No sólo se trata de que 'los colonos somos el cáncer del país', sino que encima 'somos más peligrosos que el enemigo'. ¿Qué Hezbolá? Hezbolá, que mató a mi hijo. Klein vive seguro en Tel Aviv debido a esos soldados sionistas religiosos muertos y todos aquellos que ahora ya no están".

Moshe Moskal, cuyo hijo Refanel también murió en la Segunda Guerra del Líbano, dijo que el artículo de Klein era "vulgar y miserable"

"¿Qué puede decirse de alguien que arroja ese tipo de tonterías? Estas personas no merecen una respuesta... Ellos temen que como el [sector] sionismo religioso envía a sus hijos a servir en el ejército, también puedan servir en los medios de comunicación y también tengan aspiraciones de llegar a otros puestos clave. El camino sionista religioso es el camino correcto, y con el tiempo se convertirá en el movimiento dominante", añadiendo que pensaba que el artículo de opinión fue motivado por el miedo.

Asimismo, el artículo de Klein recibió una dura condena de todo el espectro político.

El presidente Reuven Rivlin criticó el artículo por su "sin sentido malicioso, revelando un profundo odio que socava cualquier posibilidad de diálogo o de crítica. El sionismo religioso forma parte inextricable de la tierra de Israel, y es de tanta calidad y está tan profundamente arraigado [en la sociedad] que muchos tratan de debilitarlo".

El primer ministro Benjamin Netanyahu comentó que el artículo era "vergonzoso y loco. Han perdido el norte por completo", escribió Netanyahu en su página de Facebook. "El público sionista religioso es fundamental. Sus hijos sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel y en los programas nacionales de servicio para el beneficio y la seguridad del Estado de Israel. Estoy tan orgulloso de ellos como de la gran mayoría de los ciudadanos del país. Insto al Haaretz a emitir una disculpa".

El ministro de Defensa Avigdor Lieberman llamó a boicotear el diario Haaretz. "Insto a todos los ciudadanos de Israel a dejar de comprar y de leer Haaretz inmediatamente. El Haaretz ha proporcionado durante mucho tiempo una amplia plataforma de opinión a los enemigos de Israel, pero la columna de Yossi Klein - un periodista frustrado que carece de importancia y que también fracasó como editor - , cruzó todas las líneas. Klein, descaradamente, ataca e incita contra el público sionista religioso, una gente maravillosa y loable que contribuye en gran medida a la fuerza y ​​la seguridad del Estado de Israel, mucho más de lo que Klein y sus amigos del Haaretz jamás podrán contribuir".

"Cada vez que piensen que el Haaretz ha ido tan bajo como se podía, se las arregla para sorprender con un nuevo mínimo", Ministro de Educación y Presidente habait Hayehudi Naftali Bennett dijo en respuesta al artículo de opinión.

"Nadie merece tan horrible calumnia, ni los sionistas religiosos, ni los izquierdistas, ni los árabes, ni cualquier otro sector. Esto nos llega un minuto antes de que pueda acabar con sangre. Haaretz, detente".

La ministra Hotovely  catalogó ese artículo como una "insignia de vergüenza para un diario donde está tan arraigado el auto-odio". Comentó que el sionismo nacional "no necesita un certificado de kashrut del editor del Haaretz [Amos Shocken]".

El diputado del Habait Hayehudi, Bezalel Smotrich, apoyó las llamadas del ministro de Defensa Avigdor Lieberman a boicotear el Haaretz. Dijo que sería apropiado cancelar las suscripciones al periódico de los oficiales del IDF y de los diplomáticos israelíes en el extranjero.

El ministro de Educación Naftali Bennett, que dirige el partido que se ve como el hogar político de muchos dentro de la comunidad sionista religiosa, le dijo al Canal 2 que había recibido quejas de dos familias de los soldados caídos diciendo que el artículo era claramente perjudicial.

"Cada vez que pensamos que el Haaretz ha caído más bajo que nunca, se las arregla para sorprendernos con un nuevo mínimo. Nadie se merece tan horrible calumnia, ni los sionistas religiosos, ni los izquierdistas, ni los árabes, ni cualquier otro sector. Antes de que esto alguien tenga que pagarlo con su sangre, Haaretz detente", comentó Naftali Bennett.

El rabino David Stav, que dirige la organización rabínica ortodoxa moderna Tzohar, comentó: "Toda generalización es inadecuada y superficial por naturaleza. El diálogo interno dentro de la sociedad israelí debe prevalecer",

También se ha conocido que en los últimos días activistas sionistas religiosos han empezado a compilar una lista de todas las empresas y organizaciones que se anuncian en el Haaretz, y planean emitir un llamamiento a su sector para a boicotear esas compañías.

El rabino Shmuel Eliyahu, una de las personas que están detrás del movimiento, comentó: "Después de promover un boicot del Hashachar Haoleh [un chocolate para untar que se fabrica en unos asentamientos] por parte del Haaretz, vamos a responder de la misma manera".

Matan Peleg, que dirige la organización de derechista Im Tirzu, se unió al llamamiento a un boicot y exigió a la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel que detenga la publicación de anuncios en el diario y proporcione fondos adicionales al Haaretz: "Ustedes tienen el poder para detener esta incitación rabiosa ... antes que se acelera y crezca".

Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, tildó al artículo de “antisemita”, preguntándose retóricamente si "los israelíes sionistas, incluidos sus diputados, también eran más peligrosos que el grupo terrorista chiita".

Sin embargo, la reacción a la columna por parte de la oposición también se utilizó para atacar a otros grupos.  El líder de la oposición Isaac Herzog y la dirigente Shelly Yachimovich, ambos de la Unión Sionista, aprovecharon para acusar a Netanyahu de usar un lenguaje similar contra los árabes, los miembros de los sindicatos y otros. Herzog, sin embargo, comentó que la columna se merecía “cada condena” y Yachimovich la tildó de “incitadora, exasperante y llena de un odio indiscriminado”.

No obstante, Tamar Zandberg, del izquierdista Meretz, criticó las respuestas uniformes de los políticos de todo el espectro político: “Me gustaría estar más emocionada si Bennett o [Netanyahu] respondieran cuando los izquierdistas son acusados de traidores o mierdas”.

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El extraño silencio alrededor de la muerte de Lucie Halimi. ¿Solamente otro musulmán radical "desequilibrado"? - Pierre Lurçat - Causeur



Si el affaire al-Dura marcó una etapa importante en la fabricación por parte de los medios franceses de un relato mítico del conflicto árabe-israelí, en el cual los palestinos fueron erigidos en las víctimas absolutas (con una total ausencia de responsabilidad por sus propios actos), el affaire de Sarah Lucie Halimi marcará quizás una etapa adicional en la exclusión vinculante de los judíos (y no sólo los israelíes) del estatuto de víctimas por esa misma narrativa de los medios de comunicación.

En el affaire de Al-Dura, recordémoslo, un niño palestino moría supuestamente por las balas de los soldados israelíes, una muerte "en directo" ante los ojos de los espectadores franceses del noticiario de la noche, convocados por Charles Enderlin (un reportero francés en Israel de conocido sesgo pro-palestino) y France 2 para asistir a ese espectáculo emitido reiteradamente y luego ofrecido a los espectadores de todo el mundo, y que con posterioridad fue reciclado por los árabes musulmanes y por la propaganda palestina a través de innumerables discursos y subproductos que adoptaron dicha historia como pretexto y justificación de los ataques y manifestaciones anti-judías. Fue necesaria la posterior investigación de Philippe Karsenty y de algunos otros periodistas y expertos para que se estableciera que este "reportaje" era en si mismo una manipulación (con montaje y cortes en la grabación), y que inclusive parecía aparentar poder ser una puesta en escena.

Quince años más tarde, el asesinato de Lucy (Sarah) Halimi certifica que la situación de los judíos en Francia, que había comenzado a deteriorarse significativamente tras desencadenarse la "Segunda Intifada" - con la reiterada difusión de las imágenes de la supuesta agonía de Mohamed al-Dura contribuyendo a la importación a los suburbios franceses del conflicto entre Israel y los palestinos -, ha alcanzado una nueva etapa.

Esta mujer judía defenestrada, es decir, lanzada al vació desde su ventana por un vecino musulmán después de años de persecuciones antisemitas contra su familia de su asesino (y parecer de algunos otros miembros de esa familia musulmana), ha sido convertida en efecto en una doble víctima. No sólo fue asesinada en forma particularmente horrible, sino que luego se le ha negado su condición de víctima, siendo relegada su muerte, como la del joven judío Sébastien Sellam (asesinado por otro vecino musulmán del que también se alegó "desequilibrio") hace unos años, al rango de hecho cuasi accidental, o más bien de un acontecimiento violento desprovisto de cualquier matiz de antisemitismo.

Así el procurador de la República declaró casi inmediatamente que los motivos del crimen aparentemente no eran antisemitas (la violencia de un nuevo "desequilibrado o perturbado", siempre con el mismo perfil y gritando el habitual Allah Abkar), contradiciendo el testimonio explícito de miembros de la familia de la víctima, una declaración “tranquilizadora” de la que se hicieron eco las instituciones judías oficiales para "calmar la atmósfera". Esta actitud “apaciguadora” de las instituciones judías ante el contexto preelectoral potencialmente explosivo que atraviesa Francia, cuando es factible que los candidatos de ambos extremos pueden llegar hasta la segunda ronda (la extrema derecha y extrema izquierda), se explica por el deseo de "no echar aceite al fuego" y no introducir en la campaña electoral “el elemento judío” para convertirla en aún más explosiva (elemento que ya ha introducido la candidata Marine Le Pen al utilizar la cuestión de la responsabilidad de Francia en la deportación de los judíos en 1942 con fines políticos).

Pero la realidad es más profunda y más dramática: en la nueva configuración creada por los medios de comunicación desde la década de 2000, en la cual el affaire Al-Dura supuso una culminación, los judíos ya casi no tienen derecho a la condición de víctimas, a menos que ese estatuto pueda ser utilizado por la ideología dominante que comparten la mayoría de los grandes medios. Es fácil imaginar qué lugar podría haber ocupado el asesinato de Lucie Halimi dentro de los medios de comunicación si el asesino, en vez de ser un musulmán "radicalizado", hubiera sido un activista de extrema derecha. Hubiera dado lugar a una manifestación como la de Carpentras en 1990 (tras la destrucción de un cementerio judío por unos skinheads de extrema derecha), donde todos los candidatos de la izquierda y de la extrema izquierda no solamente acudieron a la manifestación, sino que además encabezaron el cortejo...

Lo que está en juego en el affaire (o no affaire) Halimi es, obviamente, el antisemitismo musulmán, el nuevo gran tabú en la sociedad y la política francesa. Es significativo a este respecto que las controvertidas palabras de Marine Le Pen (exonerando a Francia en la redada, y luego la deportación a los campos de concentración, de Vel d'Hiv de 1942) surjan precisamente cuando los medios de comunicación franceses se niegan a hablar sobre el asesinato de Lucie Halimi. El mensaje es claro: mientras que el antisemitismo nazi y sus colaboradores en Francia son ahora objeto de consenso a través de los esfuerzos de muchos historiadores y defensores de la memoria, y a la reversión realizada por el presidente Chirac rompiendo con la tradición establecida por de Gaulle y perpetuada por Mitterrand, el antisemitismo musulmán sigue siendo un tema tabú en Francia.

El reciente proceso contra el historiador Georges Bensoussan, un reconocido especialista del Holocausto, ilustra claramente la existencia de este tabú, al menos tan embarazoso como lo fue previamente la colaboración de los policías de Vichy don la deportación de los judíos de Francia. Si el fiscal (es decir, el representante del estado) consideró oportuno llevar ante la justicia a un respetado historiador, con el apoyo de las asociaciones antirracistas, fue tanto para castigar sus declaraciones consideradas como "culpables", como para disuadir a otros historiadores de abordar el tema del antisemitismo musulmán...

En el proceso contra Bensoussan, como en el asesinato de Lucie Halimi, los medios de comunicación y la justicia han consagrado, a su manera y en una especie de competencia, la existencia de este nuevo tabú en la vida política francesa.

Y así el círculo está cerrado. Después de haber construido un relato mítico de la víctima palestina y de un Israel siempre culpable, en el cual la historia de Mohamed Al-Dura se convirtió en uno de los iconos más visibles, los medios franceses han excluido gradual y totalmente a los judíos del estatuto de víctimas. El joven Al-Dura, que murió en Gaza en circunstancias poco claras, se ha convertido en la víctima por excelencia, y en la figura casi mítica y crística de una "nueva pasión" contada por France 2 y Charles Enderlin como sus “evangelistas”.

Lucie Halimi, asesinada por un vecino musulmán en el corazón de París, es una víctima que no existe, al igual que los judíos expulsados de los países árabes. A ella la han asesinado dos veces: primeramente su vecino musulmán, y después los medios de comunicación cuando han cubierto ese crimen con un muro de silencio.

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Monday, April 17, 2017

Lo que el New York Times no dijo sobre Barghouti: es un asesino - Yair Lapid - Times of Israel



 Lo que se destaca más - y es más exasperante - sobre el artículo de opinión publicado por Marwan Barghouti en el New York Times es la única frase debajo del artículo que identifica  a su autor. “Marwan Barghouti es un líder y un parlamentario palestino”, se afirma con sequedad. Esto no es un error, esto es un engaño intencionado.

Cualquiera que lea la columna sin conocimiento previo de los hechos puede llegar a la conclusión de que Barghouti es un luchador por la libertad encarcelado por sus puntos de vista. Nada más lejos de la verdad. La parte que falta de la columna es que Marwan Barghouti es un asesino. Fue condenado en un tribunal civil (no militar) por cinco cargos separados de asesinato de civiles inocentes. Él estuvo implicado en ataques terroristas llevados a cabos y docenas de intentos. Él hizo que la gente perdiera a parte de sus familias, de que muchas personas acabaran mutiladas. Él ayudó a destruir vidas.

Barghouti no sólo cree en la violencia, también cree que le está permitido mentir. Él cree en el enfoque, muy tipifico en las organizaciones terroristas, de que Occidente es débil e ingenuo, así como nuestros medios de comunicación de cuyas buenas intenciones se debe abusar cínicamente para atacarnos desde dentro.

El intento por parte del New York Times de “ser equilibrado” ha debido divertir mucho a Barghouti. Se entiende que este sagrado intento de equilibrio trata de unir en pie de igualdad al asesino y al asesinado, al terrorista y la víctima, la mentira y la verdad.

Así Barghouti relata historias de horror sobre supuestas torturas sufridas durante las investigaciones israelíes. No hay ninguna base objetiva para estas historias. La tortura que se describe está prohibida por la ley israelí e incluso los mayores oponentes de Israel deberían reconocer que cumplimos con nuestras leyes.

La realidad es que un terrorista convicto está inventando historias sobre aquellos que lo han aprisionado, y que hay encarcelados en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos.

En lugar de pedirle - como debería un periódico responsable- que si no tiene evidencias para apoyar sus historias, entonces no puede publicar lo que comenta, el New York Times le ha publicado en sus páginas de opinión y ni siquiera se ha molestado en explicar a sus lectores que el autor es un asesino convicto de la peor clase.

El auge de la violenta carrera de Barghouti se produjo durante la Segunda Intifada. Vale la pena recordar que estalló inmediatamente después que el primer ministro de Israel en aquel momento, Ehud Barak, hiciera a los palestinos una oferta que el mundo entero, incluyendo al presidente Clinton, pensaba que era imposible de rechazar: una retirada a las líneas de 1967, una división de Jerusalén y una solución humanitaria al problema de los refugiados. Y entonces Yasser Arafat dijo “no” y envió a Barghouti y a su gente a asesinar israelíes en ataques suicidas en autobuses y en centros comerciales.

Es por eso que Barghouti está en la cárcel. No por sus puntos de vista, no por su deseo de un estado palestino, no por su derecho a la libertad de expresión. Él podría haber sido un ciudadano libre - junto con los prisioneros que están con él - de un estado palestino independiente hace mucho tiempo. Él eligió el camino del terror, el asesinato y la violencia.

Sin embargo, el New York Times se olvidó de recordárselo a sus lectores.

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La Biblioteca Nacional descubre un telegrama escrito por Heinrich Himmler y enviado al Mufti al-Husseini, en el que el líder nazi expresaba su apoyo a los árabes de Palestina - Joy Bernard - JPost





"Alemania se mantendrá firmemente con los árabes de Palestina en su lucha contra la criminal Declaración de Balfour", ese fue el mensaje principal transmitido en un telegrama que fue recientemente descubierto en los archivos de la Biblioteca Nacional de Israel. Este raro documento, que la biblioteca fecha en el 1943, fue escrito por el famoso comandante de la SS Heinrich Himmler y fue enviado a Haj Amin al-Husseini, que sirvió como el Gran Mufti de Jerusalén entre 1921 a 1937.

El dirigente nazi, que fue uno de los principales autores intelectuales de la 'Solución final' (término del régimen nazi para su plan de exterminar a todos los judíos de Europa), escribió al líder musulmán que "el reconocimiento conjunto del enemigo, y la batalla conjunta contra él, es lo que crea la firme lealtad entre Alemania y la búsqueda de la libertad de los musulmanes de todo el mundo".

Himmler le decía al Mufti, quien presidió a los dirigentes palestinos durante un período particularmente tumultuoso para el gobierno del Mandato británico en la zona, que la Alemania nazi seguía de cerca la resistencia palestina contra la Declaración Balfour (el histórico documento británico redactado por Arthur James Balfour, ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido en ese momento, que apoyaba abiertamente "el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío").

"El movimiento nacional-socialista de la gran Alemania ha convertido desde sus inicios su lucha contra los judíos del mundo en un principio rector", escribió Himmler. "Por eso [el movimiento nazi] ha estado siguiendo de cerca la batalla por la búsqueda de la libertad de los árabes, y especialmente en Palestina, contra los invasores judíos", agregaba el líder nazi.

Terminaba su cálida carta al Mufti escribiendo: "En este espíritu, estoy feliz de que proclamen, en el primer aniversario de la Declaración Balfour, la continuación de su batalla hasta la gran victoria".

Este documento recién revelado arroja más luz sobre las fuertes conexiones que otros historiadores ya habían revelado entre el Mufti y la jerarquía superior del régimen nazi. En 1937, el Mandato británico trató de arrestar a al-Husseini debido a su participación en el levantamiento árabe. El Mufti huyó al Líbano y de allí a Irak, donde se unió a un grupo pro-nazi que se rebeló contra el régimen iraquí y llevó a cabo un golpe de Estado en abril de 1941. Cuando el golpe fracasó, al-Husseini escapó a la Alemania nazi, llegando en Berlín en noviembre de 1941.

Tras ser testigo de la racha de victorias iniciales de la Alemania nazi, el Mufti decidió que tenía que ganarse el apoyo cercano del líder de la Alemania nazi Adolf Hitler. La reunión de 90 minutos que mantuvieron Al-Huseeini y el Führer fue especialmente cordial, con el Mufti presentándose ante Hitler como no solamente el líder del movimiento nacional palestino, sino también como el líder de todos los árabes y el representante de los musulmanes en todo el mundo, en un intento para convencer al líder nazi de las lealtades y objetivos compartidos con Alemania.

Sin embargo, los historiadores han insistido en los 72 años que han transcurrido desde el Holocausto que el principal objetivo del Mufti al-Husseini con dicha reunión era asegurarse que los judíos europeos no pudieran huir en masa a Palestina cuando trataban de escapar de la muerte a manos de los nazis.

A pesar de la alianza que el Mufti logró forjar con el liderazgo alemán, muchos creen que se incumplieron la mayoría de sus objetivos diplomáticos. El Dr. Esther Webman, un historiador de la Universidad de Tel Aviv, afirma que "al final del día, el Mufti fracasó en el logro de la mayoría de sus objetivos: la Alemania nazi no declaró su apoyo a la independencia árabe y la dirección nazi le utilizó a él para lograr sus propios objetivos".

"Su intento de incitar a los árabes del Oriente Medio contra las autoridades coloniales durante la Segunda Guerra Mundial no tuvo éxito", agregó el Dr. Webman. "Su único logro significativo fue su éxito a la hora de prevenir en una serie de casos que los judíos salieran hacia Palestina durante la guerra".

Como la mayoría de los líderes nazis fue rápido a la hora de eliminar toda evidencia de su participación en los horrores ejecutados durante la Segunda Guerra Mundial, cualquier nuevo documento descubierto y escrito por funcionarios de alto rango del régimen nazi sirve como un recuerdo de los oscuros y atroces mecanismos de un régimen que ha dejado una marca trágica en la historia del mundo.

Tan recientemente como en agosto de 2016, se dieron a conocer más documentos escritos por Himmler. Los Diarios del líder nazi, que se creían perdidos durante 71 años, fueron encontrados en los archivos de las fuerzas armadas de Rusia conteniendo descripciones sangrientas de las experiencias de primera mano del líder nazi durante sus visitas a los campos de exterminio que supervisó, y en el que aproximadamente seis millones de judíos habían perecido.

Mientras que los funcionarios israelíes aún tienen que comentar el contenido del telegrama descubierto recientemente, muchos están esperando la reacción del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien provocó una gran controversia en octubre de 2015 cuando afirmó en un discurso ante un Congreso Sionista que Hitler no tenía la intención de exterminar a todos los judíos, sino más bien expulsarlos. Netanyahu afirmó además que el Führer se centró en masacrar a todos los judíos de Europa sólo después de que se reunió con el Mufti al-Husseini, quien, como se mencionó anteriormente, tenía miedo de enfrentarse a una ola de inmigración judía hacia Palestina.

Queda por ver cómo este nuevo y significativo hallazgo tendrá un impacto en la narrativa histórica en relación con la historia judía y a las maniobras diplomáticas palestinas en Alemania en los años anteriores a la creación del Estado judío.

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La fabricación de un libelo de sangre moderno justo antes de Pascua por activistas anti-Israel intentando falsificar la tradición judía de Pascua como una fiesta macabra - Yair Rosenberg - Tablet




Uno de los mitos antisemitas que más perduran en la historia judía es el libelo de sangre medieval de que los judíos hornear la matza de Pascua con la sangre de niños cristianos. Tal vez la rememoración más memorable fue la promovida por Osama Hamdan, el portavoz oficial de Hamas, el grupo terrorista que controla Gaza. La esencia de la calumnia, como de muchas otras formas de intolerancia, es la refundición de una inocua tradición judía como algo siniestro y perverso. Y hace dos semanas, justo cuando comenzaba la Pascua, los activistas anti-Israel en los medios sociales intentaron ofrecer una actualización de esta calumnia medieval.

Comenzó cuando la vicecanciller israelí Tzipi Hotovely publicó una foto en Twitter con unas tostadas de la Pascua anual en su departamento. Su subtítulo hebreo decía: “Una tostada para las vacaciones [de Pascua] en la oficina de la cancillería. Israel tiene la responsabilidad moral de actuar en el ámbito diplomático contra las atrocidades del régimen sirio“.

Por lo tanto, Hotovely ligaba la historia judía de persecución a la responsabilidad judía de proteger a otros en peligro, como sería el caso del pueblo sirio. Era un potente mensaje que muy pronto fue alterado como una especie de celebración de las muertes de los civiles sirios por parte de esos propagandistas anti-Israel que no pueden leer hebreo.

Este tipo de afirmaciones calumniosas fueron rápidamente retuiteadas y compartidas por muchos otros prominentes usuarios anti-Israel, incluyendo a Rania Khalek, una escritora de extrema izquierda con 112.000 seguidores en Twitter cuyo trabajo ha aparecido en medios como Electronic Intifada . (Días más tarde, después de que el engaño fuera descubierto por un blogger, removió silenciosamente su retuit sin corrección, aclaración o disculpa. Da la casualidad que esta escritora ha sido muy criticada por su defensa del régimen sirio)

Al igual que con muchos mitos antisemitas, éste libelo emigró rápidamente de un extremo al otro político, en este caso, desde la extrema izquierda a la extrema derecha.

Como con el libelo de sangre medieval, este último libelo anti-judío se basaba en una tradición de tergiversación la Pascua convirtiéndole en una celebración asesina ante personas no familiarizadas con las costumbres judías. En realidad, es una práctica muy antigua en la Pascua judía comer unas tostadas en los días previos a la fiesta con amigos, compañeros de trabajo y familia. De este modo, a través de las redes sociales, todos, desde el presidente de Israel a las empleados de las empresas, publican fotos de esta celebración.

Parecería que la celebración judía de la masacre actual siria, un conflicto intermusulmán, está más extendida de lo que incluso los peores críticos de Israel podrían haberse imaginado.

Más en serio, este último libelo de sangre es un recordatorio, si aún fuera necesario, de la naturaleza duradera de los tropos antisemitas, que de alguna manera encuentran formas de adaptarse a los nuevos medios y situaciones sin abandonar sus características esenciales.

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En Alemania les gustan más los judíos como culpables - Eldad Beck - Mida



En un momento en que el gobierno alemán está cancelando sus consultas con el gobierno israelí y está asignación toda la culpa sobre Israel por el conflicto con los palestinos, a Mahmoud Abbas se le ha otorgado un tratamiento de rey en Berlín e incluso ha recibido el “Premio Esperanza por la Paz” en Dortmund.

¿Es acaso por su estupidez? ¿Por su ingenuidad? ¿Una vieja ideología que no ha desaparecido del mundo, o simplemente un deseo de hacer avanzar diversos intereses a toda costa sin tener en cuenta los valores humanos básicos? La actitud de Alemania y de demasiados alemanes con respecto a lo que está pasando en el Oriente Medio conduce regularmente a estas preguntas, que sólo se multiplicarán con el tiempo. Cuanto más se complican la situación y las condiciones en el Oriente Medio, o quizás se podría decir que se aclaran, más se aferra Alemania a unas posiciones que se alejan cada vez más de la realidad, sin capacidad para llevar a cabo un análisis sobrio y realista de esas ideas.

Este enfoque problemático expresa sobre todo la posición que Alemania quiere adoptar en lo que respecta al conflicto árabe-israelí, magnificando la incapacidad de demasiados alemanes - en especial los que toman las decisiones y los formadores de opinión, y su utilización de la racionalidad y la razón. Tan pronto como se menciona a Israel, demasiados alemanes tienen una reacción defensiva, un deseo instintivo de evitar ser acusados de crímenes pasados, y luego proceder según el principio de que la mejor defensa es un buen ataque. De este modo se ha convertido a Israel, de una manera automática a los ojos de la mayoría de los alemanes, incluidos los funcionarios públicos de alto nivel, en el único culpable de todos los problemas en el Oriente Medio, y que han invadido recientemente también Europa y Alemania.

Este método de respuesta fue desarrollado y perfeccionado por el régimen comunista que gobernó Alemania Oriental hasta 1990. Esta israelización del antisemitismo, que vestía al antisemitismo y el anti-Israelismo de un atuendo antisionista, era la política oficial de la Alemania del Este que no desapareció junto con el régimen. Al contrario: se incrustó dentro de la población general de la Alemania unificada, y se convirtió en un modo de pensar muy común.

Cabía esperar que los decepcionantes acontecimientos que acompañaron a la Primavera árabe con respecto a la posible democratización y liberalización del Oriente Medio, el colapso de los estados de la región, su hundimiento en sangrientas guerras civiles y la llegada de terror islamista al suelo europeo, al menos sacudiera seriamente la forma inmovilista en la que el establisment alemán y la gente piensa sobre la región, y al menos les llevara a replantear sus posiciones. Pero este cambio no se produjo, y demasiado alemanes prefieren continuar aferrándose a su antigua y obsoleta visión del Oriente Medio, y en la que Israel es el culpable principal de todos los problemas de la región.

Esto es especialmente cierto en referencia a la derecha política de Israel, que a los ojos de muchos alemanes -que no permita Dios que puedan ser vistos como antisemitas - está colocando al país en el camino a la autodestrucción. Esos mismos alemanes son totalmente incapaces de tener una discusión seria sobre los contenidos de las posiciones de la derecha israelí. En lo que a ellos respecta, únicamente una retirada israelí y el establecimiento de un estado palestino como parte de una “solución de dos estados” curaría los males del Oriente Medio y traería la paz mundial, de manera muy parecida a lo que deseaban en la Alemania Oriental comunista. El hecho de que las retiradas israelíes, tales como las realizadas en el Líbano y la Franja de Gaza, no aproximaran esa hermandad en el Oriente Medio, sino que en realidad condujo a más problemas, también es visto como culpa de Israel, ya que no fue lo suficientemente atrevida a la hora de aceptar todas las demandas de los árabes.

El Premio Esperanza por la Paz

La reciente visita a Alemania del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas reveló la extraña posición de la política alemana hacia el Oriente Medio, especialmente en relación con el conflicto árabe-israelí. Alemania, que ve a sí misma como un guardián de la democracia y una protectora de los derechos humanos, decidió honrar a un líder árabe que fue efectivamente elegido en unas elecciones libres, pero que no ha permitido cualquier otra elección desde 2005, es acusado por su gente de violar los derechos humanos y de corrupción, ha huido de tomar decisiones valientes para avanzar en un acuerdo de paz con Israel, es un antiguo negador del Holocausto que sigue alentando la violencia contra los judíos bajo la cobertura de “resistencia a la ocupación”, no ha hecho nada para detener la incitación a la violencia en las zonas bajo su control, y se niega a reconocer el carácter judío del Estado de Israel, a pesar de que este reconocimiento es la política oficial del gobierno alemán. Mahmoud Abbas simboliza todo a lo que se opone Alemania, pero sin embargo todavía se le proporcionan honores generalmente reservados para los grandes líderes del mundo.

El culmén de esta dicotomía alemana pudo comprobarse con la concesión de un premio especial a Mahmoud Abbas, el “Premio Esperanza por la Paz”, otorgado por un organismo de los medios de comunicación no es especialmente reconocido, activo en la región industrial del Ruhr y que fue fundado por un ex periodista y un dudoso gestor de eventos. El “Premio Steiger” ha sido concedido anualmente desde 2005 a personas de diversos campos en reconocimiento a la tolerancia, la ayuda a los demás, los medios de comunicación, el arte, el cine, el deporte, el medio ambiente y la actividad de fortalecimiento de Europa. Entre las personas que lo han ganado en los últimos años están la emperatriz iraní Farah Pahlavi, la reina Silvia de Suecia, la reina Sofia de España, Cherie Blair, Shimon Peres (Premio a la Tolerancia en 2005), Mohammad al-Baradei, el ex jefe de la Agencia Atómica Internacional de la Energía, al presidente turco Recep Erdogan (por su “contribución a Europa” en 2012, aunque Erdogan canceló formalmente su participación en la ceremonia a causa de un accidente de helicóptero), Aliza Olmert (artista en 2008) y el legendario entrenador de fútbol alemán Franz Beckenbauer .

La mayoría de las personas que ganaron estos premios eran personalidades alemanas, y la inclusión de nombres famosos del exterior está destinado a dotar al premio de un aura internacional. A pesar de los repetidos problemas legales relacionados con la gestión indebida del dinero del patrocinio de los eventos, el fundador del Premio Steiger, Sacha Hellen, sigue atrayendo con éxito a celebridades para su ceremonia anual de entrega del premio que no necesariamente están interesados, pero que sí están dispuestos a recibir un premio alemán que tantos otros personajes famosos ya han recibido.

El premio “Esperanza por la Paz” halaga sin duda en gran medida a Mahmoud Abbas, y se ajusta perfectamente a su imagen autodiseñada de abanderado de una paz verdadera, en contradicción con todos los hechos que los jueces que decidieron darle el premio probablemente no se molestaron en analizar. La concesión del premio se basa en impresiones generales, no en un examen de la realidad. Gracias a los años de institucionalizadas actitudes anti-Israel, de informes sesgados e incluso falsos de los medios, y de un sistema educativo que adoctrina a generaciones de alemanes con propaganda anti-israelí, los palestinos encabezados por Mahmoud Abbas son vistos por el público alemán como víctimas desafortunadas que únicamente se presentan con ramas de olivo para la paz, mientras que los israelíes, sobre todo dirigidos por Benjamin Netanyahu (y todos sus predecesores de la derecha y la izquierda), son considerados como crueles belicistas opresores y ocupantes.

La cuestión de los asentamientos es interpretada por la clase política y los medios de comunicación de Alemania como el supremo y el único obstáculo frente al proceso de paz en Oriente Medio. Alemania se posiciona ante cualquier nueva decisión sobre la construcción en Jerusalén o en Judea y Samaria como uno de los portavoces más críticos de Israel, minimizando el carácter único de los lazos entre los dos países, y fortaleciendo la obstinación de los palestinos con respecto a cualquier tipo de compromiso.

El panel de jueces del “Premio Steiger” declaró que al conceder el premio a Mahmoud Abbas estaba enviando un mensaje sobre el “estancamiento” del proceso de paz entre los israelíes y los palestinos. El panel de jueces se olvidó, al parecer deliberadamente, de que fue Mahmoud Abbas quien rechazó la muy generosa oferta de paz del ex primer ministro Ehud Olmert en 2008, quien se ha negado a reanudar las negociaciones de paz con el actual primer ministro Benjamin Netanyahu a pesar de la decisión de éste último de congelar la construcción en los asentamientos durante diez meses, y que violó los acuerdos de Oslo en una serie de movimientos unilaterales a nivel internacional, además de fomentar la violencia y la incitación. La página web oficial del premio no hace mención alguna del revisionismo del Holocausto en el doctorado que Abbas redactó para la Universidad de Moscú, o su trabajo como agente de la KGB. De acuerdo con el enfoque tradicional alemán, Israel y sus acciones son el único obstáculo para la paz. Si en el pasado los alemanes afirmaron que los judíos eran unos belicistas, hoy pueden decir que ahora lo es Israel, agregando, por supuesto, que no son antisemitas. Para equilibrar la concesión del premio a Abbas, un premio se concedió al famoso arquitecto judío Daniel Libesekind que diseñó el Museo Judío de Berlín entre otros edificios.

La adjudicación del “Premio Esperanza por la Paz” a Mahmoud Abbas fue concedido por el gobierno de unidad alemán, en el que la Unión conservadora de Angela Merkel se sienta con los socialdemócratas, dándose la oportunidad de demostrar públicamente su simpatía por los palestinos como una expresión de su tendencia a alejarse de Israel. Abbas se reunió con la canciller Merkel, con el canciller (y hasta hace poco también el líder de los socialdemócratas) Sigmar Gabriel, y con el presidente del Parlamento alemán, y fue invitado a dar un discurso en la sede principal de la Fundación Konrad Adenauer, estrechamente vinculada al conservador Partido Demócrata Cristiano.

Fatah, un “partido hermano”

Unas semanas después de que la canciller Merkel decidiera postergar las consultas anuales con el gobierno de Israel, previstas para el próximo mes de mayo, y como una expresión de su descontento con la Ley de Regularización que según Berlín entierra cualquier posibilidad de una solución de dos estados, Mahmoud Abbas fue recibido con un abrazo muy cálido tanto por la derecha como la izquierda alemana. El canciller se jactó en las redes sociales de su reunión con su “amigo” Abbas, y se apresuró en señalar que Alemania se adhiere a la solución de dos estados. El partido de Gabriel, los socialdemócratas, los cuales tienen una buena oportunidad de formar un gobierno de izquierda después de las elecciones generales de septiembre, ve al movimiento Fatah de Abbas como un “partido hermano”, a pesar de la falta de elementos socialistas y democráticas en Fatah, cuyas raíces son islamistas.

El presidente de la Fundación Adenauer, Hans-Gert Pöttering, quien está a punto de retirarse de su posición, es recordado en Jerusalén por sus posiciones pro-palestinas desde que era presidente del Parlamento Europeo, y eso que representaba a la facción conservadora. Para Pöttering fue sin duda un gran honor ser el anfitrión de Mahmoud Abbas en la sede de la base política que dirige en Berlín, un honor que no concedió a los primeros ministros israelíes que visitaron Alemania.

Es maravilloso ver esta sala llena de gente inteligente y sabia”, comenzaba el discurso de bienvenida de Pöttering al presidente Abbas, como si su misma presencia en esta ceremonia fuera una especie de billete de entrada a un club secreto. Pöttering definió a Abbas como un “hombre de Estado que trabaja con determinación hacia un acuerdo”, y añadió que “la libertad, la justicia y la solidaridad son los valores que nos guían en la Fundación Adenauer en Alemania, en la UE y en todo el mundo. Eso incluye nuestro trabajo en los territorios palestinos. Por lo tanto queremos contribuir a una solución de dos estados y a la fundación de un estado palestino. La vida cotidiana en los territorios palestinos nos llena de mucha preocupación. Pienso en la fundación de asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania, en las difíciles condiciones de vida en la zona C sujeta al control de Israel, a los cerca de dos millones de palestinos en la Franja de Gaza, por sus condiciones de vida y a la evolución de la Franja“.

Hace poco tiempo”, continuó Pöttering, “la Knesset aprobó la Ley de Regularización que otorga legitimidad a los asentamientos que, hasta ahora, incluso desde el punto de vista israelí eran ilegales. Esto plantea dudas en cuanto a si el gobierno de Benjamin Netanyahu es serio cuando habla de una solución de dos estados. Al mismo tiempo, la población palestina está esperando una renovación del proceso político, y se necesitan elecciones en todos los niveles. Se espera que las elecciones municipales de mayo, y deseo de bienestar de la población palestina con unas elecciones adicionales seguirán”.

Esta era la única soterrada crítica al régimen de Abbas, formulada con mucho cuidado por el político conservador alemán, antes de volver a alabar la moderación diplomática de Abbas y la necesidad de apoyarlo. En contraste con Hamas en la Franja de Gaza y el gobierno de Netanyahu en Jerusalén, Abbas es retratado en Alemania como el definitivo ángel de la paz.

El acuerdo de dos estados ha sido empujado a los márgenes de los enfoques alternativos, los cuales considero que no son realistas”, subrayó Pöttering. “Las personas están hablando cada vez más de una realidad de un solo estado. La mayoría que apoya la solución de dos estados en ambas partes  (la israelí y la palestina) parece estar debilitándose. Apartheid se está convirtiendo en un término que los diplomáticos europeos también están utilizando. Las futuras negociaciones están sólo en las manos de las partes involucradas, pero como un europeísta comprometido no puedo ocultar mi apoyo a foros internacionales como la Conferencia de París convocada recientemente. No estamos a favor de una u otra parte. Nuestra solidaridad con Israel no contradice nuestro apoyo a un estado palestino. Por el contrario: nuestros valores se aplican a las naciones de la misma manera. En cada encuentro con los israelíes hablamos de la realidad de la ocupación. En todas las reuniones con los palestinos hablamos de las necesidades de seguridad de Israel, que incluyen la violencia precedente. Estamos en contra de cualquier tipo de terrorismo“.

¿Qué es lo que se deja decir al presidente de la AP después de que su anfitrión alemán ya utilizara la palabra mágica “apartheid”? Abbas explotó la ceremonia para quejarse ante su público, muchos de los cuales provienen de la clase política alemana, afirmando la negativa de Netanyahu a hacer la paz y su falta de voluntad. “Putin quería organizar una reunión entre nosotros en Moscú. Ya había volado desde Varsovia a Moscú pero Netanyahu canceló su viaje en el último momento. Kerry quería una reunión en Egipto y Netanyahu se negó. Cada jefe de estado que me visita me pregunta por qué no estoy dispuesto a reunirme [con Netanyahu]. Yo lo digo aquí: Estoy listo. Esos jefes de Estado que dicen que irá [por Netanyahu] y luego no va, porque Netanyahu no está dispuesto a reunirse. Si él no está dispuesto a reunirse con nosotros, ¿cómo podemos negociar? Esa es una pregunta que dirigimos hacia Netanyahu“.

Abbas repite los mantras de la propaganda palestina, la supuesta historia cananea y la primera agricultura humana en Jericó, y exageró la “Nakba” hasta el punto de que la describió como una limpieza étnica que afectó a la mitad del pueblo palestino y que le obligó a vivir hasta hoy como refugiados, sin ninguna referencia a la responsabilidad de los árabes en esa Nakba y en la condición de refugiados en curso. La otra mitad de la población palestina, subrayó Abbas, ha estado viviendo durante 50 años en la “prisión” de la ocupación militar israelí. Abbas no aclaró para su audiencia si los ciudadanos árabes de Israel tienen un estatus diferente.

Para añadir una dimensión personal a la tragedia palestina, Abbas dijo a sus oyentes alemanes que él mismo fue expulsado por soldados israelíes de su casa en Safed “en el norte de Palestina”. “Cuando tenía 13 años, mi familia se vio obligado a abandonar su casa y pasar de un lugar a otro como refugiados. Esa fue la realidad de muchos otros palestinos. Por la mañana iba a la escuela y por la tarde trabajaba para mantener a mi familia económicamente. Y ahora estoy aquí, ya pesar de todo lo que ha sucedido extiendo mi mano a cualquiera que esté interesado en la paz y esté trabajando para lograr la paz”. Abbas decidió obviar sus años en la OLP, por razones poco claras, así como su contribución académica a la negación del Holocausto, que puede haber sido de algún interés para su público alemán. “Palestina es un Estado reconocido bajo ocupación. Exigimos sólo el 22% de la Palestina histórica, que es la de las fronteras de 1967”. Abbas también les dijo a sus oyentes: “Hemos repetido esto innumerables veces. Nos bastaría con que Israel lo acepte y detenga la construcción de asentamientos en los territorios ocupados, que todo el mundo ve como territorios ocupados“.

Parada de la Erosión

La canciller Angela Merkel, que está bajo una creciente presión de la opinión pública alemana, de la clase política alemana y de su partido para explotar la política “recalcitrante” y pro-asentamientos del actual gobierno israelí para distanciarse de Israel y de la relación especial que mantenía con Israel, utilizando la adhesión de su país a la solución de dos estados.

Necesitamos una dinámica positiva para preservar la solución de dos estados ya que no veo ninguna alternativa lógica a la meta de dos estados”, dijo Merkel. “El pueblo israelí y el pueblo palestino tienen el derecho a vivir en paz y seguridad, y cualquier otra opción no puede garantizarlo significativamente. Por lo tanto necesitamos no sólo para mantener la opción de dos estados, sino también otorgarle un renovado dinamismo a pesar de todos los golpes y retiros“.

Merkel expresó una gran preocupación a la luz de los acontecimientos recientes con relación a los asentamientos, aquellos que asegura han llevado a una “erosión” de las probabilidades de una solución exitosa de dos estados. “Para los que exigen la anexión adicional de tierras palestinas debe quedar muy claro: no es así como se puede preservar el carácter judío y democrático de Israel”, señaló la canciller después de haber alabado el avance de los mecanismos gubernamentales palestinas hacia el establecimiento de un estado futuro. En contraste con otros anfitriones de Abbas, Merkel hizo declaraciones claras contra la incitación anti-Israel en la AP y los esfuerzos de la AP para aislar a Israel en el ámbito internacional: “Siempre vamos a apoyar el diálogo. Nos oponemos a la incitación y a la violencia, que debemos condenar claramente. El aislamiento de Israel en los organismos internacionales no es un paso útil, incluso si otros pasos requieren una gran paciencia“.

A la luz de la creciente apoyo a los palestinos en Alemania, Israel debe actuar para detener esta erosión y mantener su relación especial con Berlín estableciendo unos límites claros al aumento de la participación de Alemania - principalmente a través de la financiación de organismos anti-Israel - en los asuntos internos de Israel. Jerusalén no puede ver el retraso de las consultas gubernamentales con Alemania como una cuestión marginal, y debe prepararse para la posibilidad de que el próximo gobierno alemán esté mucho menos comprometido con Israel que la actual canciller Merkel.

Un nuevo embajador de Israel está dispuesto a ser nombrado en Alemania este próximo verano. Sería un error enviar un embajador a la capital alemana que no esté familiarizado con los entresijos de la política alemana, así como la naturaleza sensible de las relaciones entre los dos países. Es cierto que la actitud de muchos alemanes con respecto al Oriente Medio e Israel es desalentadora, pero Israel tiene una responsabilidad sobre esto. Durante demasiado tiempo Israel ha tomado por sentado que Alemania era un fiel aliado, al tiempo que permitía que Alemania diera una forma libre a las relaciones entre los dos países y también interviniera en los asuntos internos de Israel. Todavía no es demasiado tarde para hacer las cosas bien, pero requiere tanto conocimiento político como voluntad política en Jerusalén.

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Sunday, April 02, 2017

Cuidado con las profecías del fin del mundo - Dror Eydar - Israel Hayom



El ex director del Mossad, Tamir Pardo, hablando en una conferencia sobre seguridad y estrategia organizada por el Colegio Académico Netanya, esbozó una visión sombría para el futuro de Israel a menos que la cuestión palestina se resuelva. Él culpó a Israel por enterrar su cabeza en la arena e ignorar una amenaza existencial.

Uno se pregunta por qué realizó esta declaración, como si hubiera cualquier otro tema en el que los gobiernos de Israel se hubieran centrado más que en el conflicto palestino-israelí. Este tema también ha sido el foco principal del discurso público y de los medios de comunicación durante cerca de un siglo. A diferencia del lado judío-israelí, la parte árabe-palestina nunca ha dado su consentimiento para declarar el final del conflicto y de todas sus demandas, incluso si las satisfacieran en su totalidad.

Estoy convencido de que cuando se trató de proponer operaciones del Mossad, Tamir Pardo fue capaz de pensar "fuera de la habitual", pero cuando se trata del conflicto palestino-israelí murmura algo acerca de la ocupación, el problema demográfico, y sobre qué tipo de país se legará a nuestros hijos.

Pardo habló de la "ocupación" en Judea y Samaria, sin embargo Israel ya no está presente en la Franja de Gaza y todavía es visto como un ocupante. ¿Y lo de los árabes israelíes? ¿El tener el derecho al voto mitiga su supuesta "ocupación"? El liderazgo del sector árabe no acepta su ciudadanía israelí y se esfuerza por revocar la naturaleza judía de Israel. ¿Los presos que tienen el derecho a votar por sus guardianes se sienten más libres?

En cuanto a la cuestión demográfica, Pardo nombró a los palestinos de Gaza como una amenaza para el carácter judío de Israel y para el sionismo. ¿Por qué? Gaza alberga una entidad independiente de Hamas. En cuanto a Judea y Samaria, Pardo habló de entre 2 millones y 2,5 millones de palestinos. Sin embargo, desde hace más de una década solamente se ha realizado una encuesta seria de población, y aun así los demógrafos nos han estado intimidando con una mayoría árabe desde el momento de la creación de Israel hasta ahora.  La encuesta fue publicada por el Centro Begin-Sadat de Estudios Estratégicos y sus conclusiones, que hablan de 1,75 millones o menos palestinos, han sido confirmadas por Nicholas Eberstadt, un demógrafo del American Enterprise Institute.

Por otra parte, decenas de miles de palestinos salen cada año: el teniente coronel Eyal Zeevi de la Administración Civil estima que solamente unos 175.000 palestinos han salido de Judea y Samaria a través del cruce de Allenby en los últimos 15 años. ¿Qué pasa con los que se fueron a través de otros puestos fronterizos?

Al igual que otros oficiales de defensa y por supuesto políticos, Pardo habla de "resolver" la cuestión palestina, ¿pero están dispuestos a deshacerse de su fijación y atreverse a pensar que puede que no haya una solución? La solución está vinculada a la percepción causal de la filosofía occidental, que busca una causa en todos los fenómenos. Por lo tanto, si encontramos la causa del problema, podemos encontrar una solución.

Se trata de una visión racionalista que supone que ambas partes comparten una percepción similar de la realidad y unos valores similares. Miren a su alrededor, ¿realmente compartimos una lógica similar? Incluso la percepción del tiempo en el Oriente Medio es diferente a la de Occidente. En este ámbito, la cuna de la civilización humana, no todos los problemas tienen una solución , y 100 años son un mero punto de luz en un continum que abarca milenios.

Hace sólo 73 años, en el 1944, el exterminio de los judíos alcanzó su cumbre. A los pocos meses más de 500.000 judíos, transportados desde Hungría a los campos de la muerte, fueron exterminados. Al mismo tiempo, la comunidad judía en la Palestina británica tenía menos de 500.000 judíos. La lógica no se prestaba a la posibilidad de establecer un Estado judío independiente sólo cuatro años más tarde, sobre todo ante unos ejércitos superiores; y ciertamente no se prestaba a la posibilidad de que un millón de inmigrantes harían aliya una década más tarde. Incluso un libro de ficción cuya trama hubiera planteado la posibilidad de que el Estado judío con el desarrollo económico, cultural, científico, religioso y tecnológico actual, habría sido calificado como una locura.

Las opiniones de los Pardo y otros funcionarios de defensa no son mejores que las de cualquier otro. La experiencia del ex jefe del Mossad recae en la defensa de Israel, pero no es un experto en el futuro de Israel o en el objetivo sionista. Pardo ha optado por una de las partes en un antiguo debate entre dos escuelas históricas: la revolución contra la evolución lenta; acelerar el final frente a los que se oponen a calcularlo.

El profeta Isaías, hablando de la redención de la tierra y el pueblo, resolvía ese problema diciendo: "El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo, el Señor, haré que en su momento eso se cumpla pronto" (Isaías 60: 22). Las últimas palabras ilustran la diferencia entre los que suscriben la escuela de pensamiento de "acelerar la solución", ese deseo de que el final venga más pronto que tarde, y los que suscriben la escuela de pensamiento de "en su momento", prefiriendo ser pacientes y creer que la redención vendrá a su debido tiempo, en un proceso histórico más sólido que cualquier profecía del fin del mundo.

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Desmantelar el sistema - Dror Eydar - Israel Hayom



Así es como funciona el método: Gritan "están destruyendo nuestra cultura", "es un golpe a la democracia", "la gente está siendo silenciada", y los medios de comunicación salen en defensa del artista inofensivo al que se le impide supuestamente crear arte. La gran estafa es el éxito de transformar un debate legítimo sobre la libertad de financiación en un debate sobre la libertad de expresión. Pero no solamente es esto: la libertad de expresión no es el objeto del debate. El estado no está tratando de prohibir a los artistas por criticarlo a él o a sus símbolos. El estado únicamente trata de ejercer su derecho a no financiar tal tipo de denuncias, al igual que no se espera que financie las protestas contra el Estado, sólo permite que tengan lugar.

Durante años, la izquierda israelí se ha comportado como si las instituciones culturales de Israel fueran de su propiedad privada. Los fundamentos culturales, el teatro nacional, la industria del cine, el Premio Israel, los museos (incluso los departamentos de humanidades de la universidad y el sistema judicial) y muchos otros centros de poder que no están sujetos a las reglas de la democracia, han preferido tradicionalmente a esas personas con una visión ideológica del mundo muy específica. Obviamente, las razones que argumentaban eran meramente "profesionales". Y para nuestra vergüenza, tras la revolución política de 1977 (cuando un gobierno de la derecha se hizo con el poder después de décadas de hegemonía política de la izquierda), el Likud y la derecha no han logrado cambiar el sistema.

El Fondo de Cine de Israel es uno de los peores ejemplos. Con sus 80 millones de shekels (22 millones de $) entregados por el Ministerio de Cultura cada año, alrededor de dos tercios se dan a Israel Film Fund y la Fundación Rabinowitz. Con los años, las quejas contra estas bases, que se comportan como clubes privados, se han acumulado. Basta con mirar la lista de películas que fueron aceptadas y aquellas que fueron rechazadas. Las que son aceptadas casi exclusivamente tienen una particular visión ideológica del mundo. (Es ese tipo de visión del mundo que se define como "crítica", pero si se presenta una película que es crítica con sus ideas entonces se utilizan las excusas creativas).

No hay transparencia en los jurados, esos que toman decisiones en base a los gustos personales de sus miembros, y en especial a la ideología del director artístico, ese que controla el jurado desde hace mucho tiempo y ahora ocupa la silla del director por tiempo indefinido.

¿Podríamos entonces decir que la "ocupación corrompe"?.

La afirmación del multiculturalismo también se queda corta, ya que esa necesaria visión "crítica" que asegura las ideas y visiones minoritarias dentro de la sociedad siempre se hacen a partir de una, la tel-avivniana, es decir, la perspectiva de la izquierda hegemónica.

Se nos dice que cuando los guiones son rechazados, lo son por no ser dignos artísticamente. No les creo. Se trata de la misma y familiar forzada politización. La experiencia demuestra que en casi todos los lugares donde la izquierda tiene exclusivamente el control, no se concede espacio a las visiones opuestas del mundo, a menos que la izquierda se vea obligado a dejarlas entrar. Eso es precisamente lo que la ministra de Cultura Miri Regev está tratando de hacer, y con razón .

Aquí está un ejemplo entre muchos: Menora Hazani, una estimada y fascinante directora, con un rico mundo que presentar a la opinión pública israelí, aunque no bajo la forma hostil y alienada de la vieja creación. Hazani es hija de Benny Katzover, uno de los líderes del movimiento de asentamientos en Judea y Samaria. Ella tiene un raro material que documenta una de las grandes empresas sionistas de la nueva era. Esto debería interesar a los que se oponen a los asentamientos, pero ha sido rechazada cuatro veces. Por razones profesionales, por supuesto. Ahora ha comenzado una campaña de crowdfunding con la esperanza de que el público ayude a financiar su película.

El miércoles, Yael Dan de la Radio del Ejército, comentó: "Es la función del Estado financiar a los que le critican, así es en toda democracia". Debo admitir que no sabía que un estado tuviera ese tipo de obligación. El director Rani Blair comentó: "Todo debe ser financiado en un estado democrático, todo el arte es el deber de una democracia".

¡Nada menos! Si el Estado tiene que financiar todo el arte, ¿por qué entonces desde las organizaciones culturales de Israel se potencia una cultura y una visión unidimensional? No se oían reclamaciones similares cuando los fondos beneficiaban exclusivamente a una estrecha visión ideológica y política. ¿Por qué deberíamos confiar en la presunta sabiduría y buena fe de unas pocas personas para determinar lo que es buen arte?

Y una pregunta fundamental: ¿Por qué el Estado tiene que intervenir en nuestras vidas y financiar la cultura, el cine y la radio y la televisión pública? Eso no es democracia. Eso es fascismo.

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Cómo el Tribunal Supremo de Israel ha girado hacia la derecha - Shmuel Rosner - NYTimes




Después de muchos apretones de manos, cuatro nuevos jueces fueron designados a finales de febrero para los 15 miembros de la Corte Suprema de Israel. La ministra de Justicia, Ayelet Shaked, proviene de un partido religioso de derechas y ha defendido durante mucho tiempo los cambios en la composición ideológica de la Corte, considerado estos nombramientos como una victoria: uno de los nuevos jueces es un colono, otra es una mujer judía ortodoxa, un tercero también es considerado un conservador. El cuarto juez es un árabe israelí.

Sobre los nuevos nombramientos judiciales, la ministra Shaked argumentó que "reflejan la diversidad humana y legal" que, según dijo, había "estado hasta ahora tan ausente en nuestro más alto tribunal". Después de décadas dominando la política nacional, la derecha israelí ha roto finalmente sin complejos este bastión del liberalismo y la izquierda. Ahora la derecha tiene la oportunidad de demostrar que puede gobernar el país de manera efectiva sin estar limitada por una Corte Suprema liberal.

La ingeniería de este terremoto político requiere cierta seria politiquería. Un comité de nueve miembros selecciona a los jueces para la Corte Suprema de Justicia. Cuatro miembros son políticos, dos de ellos ministros y dos miembros de la Knesset. Tres jueces también forman parte del comité, dos de ellos representantes del Colegio de Abogados. Para conseguir que los jueces conservadores pudieran optar a la elección, la ministra Shaked forjó astutamente una coalición entre los políticos y la abogacía. Cuando los jueces en el comité trataron de bloquear a la mayoría de los recién propuestos, les hizo retroceder con la amenaza de aprobar una legislación que tendría el efecto de cancelar su poder de veto sobre los candidatos a los que tienen una descarada aversión ideológica.

La Corte Suprema había sido el objeto de las quejas de la derecha durante más de dos décadas. En la década de 1990, una Corte de orientación progresista y liberal comenzó a interpretar las leyes fundamentales - el sustituto parcial en Israel de una constitución - de una manera más expansiva y liberal. La Corte también se volvió más agresiva a la hora de inhibir las acciones del gobierno. Ese nuevo enfoque, calificado entonces de la "revolución constitucional" de Aharon Barak, el presidente de la Corte Suprema durante un largo periodo, tenía el objetivo de llenar de manera liberal el vacío dejado por la falta de una constitución de Israel.

El momento elegido no podría haber estado más fuera de sintonía con la dirección del país. A medida que la Corte Suprema se estaba volviendo más liberal e intervencionista, los votantes y los políticos de Israel se  estaban moviendo hacia la derecha. Cuando los liberales y la izquierda perdieron las elecciones, optaron por recurrir cada vez más a la Corte Suprema. Mientras tanto, los jueces se convirtieron en un irritación constante para los conservadores, que ganaban las elecciones sólo para ver sus programas y políticas eran limitadas por el poder judicial.

Los críticos entonces dijeron que la Corte Suprema estaba forzando con sus valores liberales las políticas de los gobernantes elegidos en Israel. Por ejemplo, en el 2013 la Corte rechazó una norma del gobierno que permitía al estado detener sin juicio a los inmigrantes ilegales durante tres años. Durante años, los colonos y sus partidarios han acusado a la Corte Suprema de ser muy receptiva a las demandas de los árabes de construir sus casas sin las licencias apropiadas, mientras era muy duro con los colonos que hacían lo mismo. La ministra Shaked y muchos de sus compañeros en el gobierno criticaron duramente a la Corte en estos casos.

En cierto modo, la Corte se veía enfrentada a la mayoría. O al menos así lo percibía un creciente número de israelíes. El índice de aprobación de la Corte Suprema aún siendo alta, parece estar erosionándose. El no partidista Instituto Israelí de la Democracia relata una significativo disminución de la aprobación de la Corte entre los israelíes de 2000 a 2009. Y el año pasado, se encontró que entre los israelíes de derechas "sólo el 41% depositan su confianza en esta institución".

Las mayorías gobernantes a menudo esperan que el poder judicial sea más compatible con su ideología. Pero en Israel el sistema de selección de los jueces hace que esto sea mucho más  difícil. El proceso por el cual se nombran los nuevos jueces (pues se jubilan a los 70) históricamente ha estado menos politizado, con los jueces teniendo el poder de veto sobre los candidatos para inhabilitarlos.

Durante las últimas cuatro décadas, en las que el derecha ha alcanzado el control del poder, se ha tratado de debilitar la percepción del control existente por las agendas liberales de izquierda  de las grandes instituciones, las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación . Ahora es el turno de la Corte Suprema.

Es sin duda un momento terrible para una minoría de israelíes, esos que creen que la Corte Suprema, con su agenda liberal y de izquierdas, era la última de las instituciones democráticas de Israel no tocada por la derecha. Pero la mayoría del país observa ese cambio gradual de la Corte como un hecho positivo, un paso importante para la coalición gobernante de Israel y para los votantes conservadores y representantes. Es decir, si la coalición conservadora resulta digna de los cambios que está promulgando.

Durante muchos años, una activista y liberal Corte Suprema sirvió de excusa y un escudo para los conservadores de Israel. Cuando el gobierno de la derecha no lograba alcanzar sus objetivos, lo atribuyó a una Corte que le ataba sus manos. Cuando la izquierda no lograba frenarlo, contaba con la Corte para hacer su trabajo.

Pero eso parece haberse detenido.

Aunque no haya garantías a priori, parece probable que una Corte más conservadora no bloqueará tanto las políticas que elabore un gobierno o una Knesset conservadora. Así que al forzar la mano de los jueces, la ministra Shaked ha promovido un entorno político y legal más independiente.

Pero ahora la carga es suya. Después de cuatro décadas de dominio político, la coalición conservadora que gobierna Israel se siente segura y lo suficientemente madura como para dirigir el país sin necesidad de excusas fáciles como las de reprobar a la Corte Suprema. Sólo el tiempo dirá si los conservadores entienden que el debilitamiento de la Corte tiene un precio: ahora tendrán que asumir la responsabilidad por sus propias acciones.

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Saturday, March 25, 2017

La presencia del terrorismo según algunos medios occidentales: indudable en Occidente, cuestionable en Israel





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Wednesday, March 22, 2017

Un rabino objeta la retórica anti-judía del Papa Francisco: Antijudaísmo católico y papal




Antijudaísmo católico y papal. Las alarmas del rabino Laras - Sandro Magister

Israel, pueblo de un Dios celoso. Coherencias y ambigüedades de una religión elitista”. Ya desde este título de la conferencia se arroja un aire para nada amistoso hacia los judíos y el judaísmo.

Pero si leemos el texto de presentación se encuentra también algo peor: “El pensarse como pueblo perteneciente en forma elitista a una divinidad única ha determinado un sentido de superioridad de la propia religión”. De aquí las “intolerancias”, “fundamentalismos”, “absolutismos” no sólo hacia los otros pueblos sino también autodestructivos, por eso “habrá que preguntarse en qué medida los celos divinos incineran o no la libertad de elección del elegido”.

Y sin embargo éstos son el título y la presentación de una conferencia que la Asociación Bíblica Italiana (ABI) puso en agenda desde el 11 al 16 de setiembre en Venecia.

Los estatutos del ABI son aprobados por la Conferencia Episcopal Italiana y forman parte de ella alrededor de 800 profesores y estudiosos de las Sagradas Escrituras, católicos y no católicos. Entre los expositores de la conferencia de setiembre figura el número uno de los biblistas de la Pontificia Universidad Gregoriana, el jesuita belga Jean-Louis Ska, especialista del Pentateuco (en hebreo la Torah), los cinco primeros libros de la Biblia. Pero por el contrario, no ha sido invitado a hablar ningún erudito judío.

Pero los rabinos no podían quedarse callados. Se han hecho presentes con una carta al ABI firmada por uno de los exponentes más notables, Giuseppe Laras, de lo cual Giulio Meotti informó por primera vez el 10 de marzo en “Il Foglio“.

Un amplio extracto de la carta se reproduce más abajo. Pero antes son útiles un par de advertencias.

Cuando el rabino Laras escribe diciendo que hay un “marcionismo” que hoy aflora en forma cada vez más insistente, hace referencia a la corriente que a partir de Marción (el teólogo griego del siglo II) hasta nuestros días contrapone al Dios celoso, legalista y guerrero del Antiguo Testamento al Dios bueno, misericordioso y pacífico del Nuevo Testamento, y en consecuencia, contrapone a los judíos seguidores del primer Dios a los seguidores del segundo Dios.

No sólo eso. Laras – de quien está vivo el recuerdo de los diálogos con el cardenal Carlo Maria Martini – alude al papa Francisco como uno de los que perpetúa esta contraposición.

Y en efecto, no es la primera vez que notables exponentes del judaísmo italiano – como el rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni – reprocharon al papa Francisco el uso distorsionado de la calificación de “fariseo” o por el parangón con Moisés para desacreditar a sus adversarios.

Es lo que hizo el papa Francisco, por ejemplo, en el discurso de cierre del sínodo de los obispos, cuando se lanzó contra “los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso detrás de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles”. No le importó contradecirse, porque la novedad que el Papa quería introducir en la praxis de la Iglesia era la restauración del divorcio, permitido justamente por Moisés, y por el contrario, prohibido por Jesús.

La carta del rabino Laras:
Queridos amigos, 
[…] He leído, junto a estimados colegas rabinos y al profesor David Meghnagi, asesor cultural de la UCEI [Unión de las Comunidades Judías Italianas], el programa pensado para la conferencia de la ABI [Asociación Bíblica Italiana] previsto para setiembre del 2017. 
Lo digo con un eufemismo: ¡estoy muy indignado y amargado! […] 
Ciertamente – independientemente de todo, incluidas las posibles futuras excusas, ideas tardías y retractaciones – surgen indudablemente algunos datos inquietantes, que muchos de nosotros advierten en el aire desde hace no poco tiempo y sobre los cuales debería haber una revisión profunda por parte de los católicos: 
1.- Un indicio cárstico – con este texto ahora un poco más manifiesto – de resentimiento, intolerancia y fastidio por parte cristiana respecto al judaísmo 
2.- Una desconfianza sustancial en la Biblia y un consiguiente redimensionamiento de las raíces bíblicas judías del cristianismo 
3.- Un “marcionismo” más o menos latente, ahora presentado en forma seudo-científica, que hoy pone el acento en la ética y en la política 
4.- Un abrazo con el Islam que es tanto más fuerte cuanto más la parte cristiana critica al judaísmo, incluidas ahora hasta la Biblia y la teología bíblica 
5.- La reiteración de la vieja polarización entre la moral y la teología de la Biblia judía y del fariseísmo por un lado, y Jesús de Nazaret y los Evangelios por otro lado.
Sé muy bien que los documentos oficiales de la Iglesia Católica habrían llegado a puntos de no-retorno. Es una pena que sean contradichos cotidianamente por las homilías del pontífice, quien emplea exactamente la vieja e inveterada estructura y sus expresiones, disolviendo los contenidos de los mencionados documentos.
Basta pensar sólo en la “ley del Talión” evocada recientemente por el Papa con pereza y tergiversada, en la que, por el contrario, mediante ella e interpretándola durante milenios, también en la época de Jesús, el judaísmo sustituye en represalia el resarcimiento, haciendo pagar al culpable lo que se definiría modernamente como lucro cesante, el daño permanente y también el psicológico. Todo esto muchísimo antes que la muy civilizada Europa (¿cristiana?) afrontase estos temas. ¿Es posible que el argumento de la llamada “ley del Talión” haya sido durante siglos un caballo de batalla del antijudaísmo por parte del cristianismo, con su bien precisa historia 
Observo con disgusto y preocupación mayúsculos que este programa ABI es en esencia la derrota de los supuestos y de los contenidos del diálogo judeo-cristiano, reducido por desgracia desde hace tiempo a pelusa y aire caliente. 
Personalmente registro con dolor que hombres como [Carlo Maria] Martini y su magisterio en relación a Israel en el seno de la Iglesia Católica han sido evidentemente un meteoro fugaz, por mucho que se hable. 
Por último, duele (¡y mucho!) que quienes plantean objeciones, perplejidades, preocupaciones e indignaciones respecto a tales programas y títulos (o sólo también propuestos) deban ser siempre los judíos, reducidos a la ingrata y muy desagradable tarea de tener que hacer de “policías del diálogo”, y no en primer lugar voces cristianas notables que inmediatamente y mucho antes se impongan con un fiero y franco “no”. 
Un cordial shalom,
A la carta del rabino Laras a la ABI se han adjuntado “consideraciones” que someten a crítica varios pasajes del programa de la conferencia.

Las que siguen son las conclusiones:

Sea que esto responda a una estrategia bien delineada o sea que se trate de puesta en marcha de pensamientos volátiles que se multiplican en el aire, nos encontramos frente a una potencial soldadura venenosa entre dos antisemitismos renovados, promovida por la Iglesia Católica o por sus partes relevantes:

1. Israel sería la causa de la inestabilidad del Oriente Medio y, en consecuencia, del mundo (culpa política);

2. la causa remota del fundamentalismo y del absolutismo de los monoteísmos sería la Torah, con recaídas incluso en el pobre Islam (culpa arquetípica, simbólica, ética y religiosa).

En consecuencia somos execrables, descartables y sacrificables. Esto permitiría una hipótesis de pacificación entre el cristianismo y el Islam, y la identificación del problema común, o sea nosotros, los judíos. Esta vez se encuentra un padrastro noble en la Biblia y un heraldo propio en los biblistas.

Esta estrategia, […] mezclada con un aterciopelado ateísmo, parecería ser coherente con la difundida comprensión actual de Jesús de Nazaret:

– ya no hablan más del tiempo del “Jesús de la fe cristiana” (o sea, la Trinidad, la doble naturaleza, etc.), porque está muy lejos de la sensibilidad actual

– evitan hablar del Jesús histórico (Martini y Ratzinger por caminos diferentes, ambos sin ser incorporados), porque deberían hablar inevitablemente del Jesús judío, y esto es problemático para ellos en términos políticos;

– hablan de Jesús como de un “maestro de moral”, obviamente en polémica con los judíos de esa época y con su ley moral: “marcionismo ético” (y la reducción de la fe a ética es precisamente una forma de ateísmo).

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