Friday, March 27, 2015

¿Los judíos estadounidenses están decepcionados con la elección de Israel? Mala suerte - Shmuel Rosner - Jewish Journal


Simpatizantes del partido Likud reaccionan después de escuchar los resultados de las encuestas de salida en Tel Aviv

1.- Esto sucede cada vez que el electorado israelí decide elegir un gobierno que está a la derecha del centro.

Ocurre cada vez que un primer ministro israelí hace algo que no augura nada bueno con respecto a las afinidades políticas de la mayoría de los judíos americanos.

Cuando Ariel Sharon fue elegido en 2002, The Guardian informó que "Sharon divide a los judíos del mundo". Cuando el primer ministro Ehud Olmert visitó al presidente Bush en la Casa Blanca en 2006, el diario on-line judío Forward, en su editorial, afirmó que "para los judíos americanos, esta fue la visita de un primer ministro israelí que nos llevó hasta nuestra casa la distancia entre las dos grandes comunidades judías, no su cercanía".

Actualmente, la victoria electoral de Binyamin Netanyahu enciende los titulares y editoriales con el mismo tono. A los judíos americanos no les gusta el hecho de que haya sido elegido, y no les gustan sus declaraciones y acciones. Una vez más, hablar de "distancia" es la comidilla de la ciudad judía.

Todo esto es una una pérdida de tiempo preciosa, y no contribuye en nada a tener un diálogo fructífero entre judíos.

Los judíos estadounidenses y los judíos israelíes son realmente diferentes en muchas cosas, afiliación política y creencias incluidas. Ambas comunidades estarían mejor si lo entienden y lo aceptan.

Fue una condescendiente estúpida que la mayoría de los judíos israelíes se sintieran decepcionados con la decisión de los judíos americanos de votar por Barack Obama... !dos veces!

No es menos condescendiente y estúpido que los judíos americanos estén decepcionados con la decisión de los judíos israelíes de votar por Binyamin Netanyahu... !cuatro veces!

2.- Echen un vistazo a algunos comentarios sobre el estado actual de desconcierto de la judería norteamericana:

Thomas Friedman : "Los grandes perdedores en todo esto, además de todo los israelíes que no han votado por Netanyahu, son los judíos y no judíos americanos que apoyan a Israel".

Prof. Sam Heilman : "Los resultados sólo pueden promover la enajenación de la mayoría de la comunidad judía estadounidense de la política y los valores israelíes".

Daniel Gordis : "Esto va a provocar que Israel sea una causa cada vez más compleja para muchos judíos americanos".

Rabino Rick Jacobs : "la brecha entre los judíos americanos y los israelíes se ha incrementado potencialmente y es necesario abordarla con franqueza y transparencia".

Dana Milbank : "Las acciones de Benjamin Netanyahu en la víspera de las elecciones israelíes de esta semana fueron tan monstruosas...".

Ustedes pueden hallar docenas de parecidas respuestas de rabinos, activistas, expertos y sólo hablamos de los judíos. Estas son respuestas preocupantes, muchas de ellos en tono histérico (la de Milbank, por ejemplo), algunas vengativas ( Beinart ), y un buen número de ellas se basan en información parcial o poco fiable, y otras reflejan la frustración de los izquierdistas de Israel, los claros perdedores de la última ronda de elecciones. J Street - una organización que sólo puede prosperar si los judíos estadounidenses se sienten frustrados con Israel - está teniendo una conferencia de esta semana, así que debemos esperar muchas más observaciones de este tipo en los próximos días.

El gobierno aún no se ha formado, por lo que hay motivos para sospechar que con cada nuevo avance hacia su formación se generará una nueva ola de tristeza rompiendo en las costas de América (lo advierto, un ministro Haredi de Asuntos Religiosos se acerca, y un derechista será el ministro de Asuntos de la Diáspora).

3.- Muchos de los críticos se han centrando en dos declaraciones bastante miserables de Netanyahu como expresión de su ira. Como ya escribí más de una vez , estoy de acuerdo en que ambas declaraciones, la de un Estado palestino y la de los votos árabes, eran innecesarias.

Pero también escribí que estas declaraciones sirven como excusa - y desde luego no son la auténtica razón - para la decisión de la administración Obama de reexaminar sus relaciones con el gobierno de Israel. Y lo mismo es cierto para muchos, si no la mayoría, de las hordas de críticos judíos estadounidenses.

Amigos y críticos norteamericanos, al menos sean sinceros en esto: Ustedes no están enojadas con esas dos declaraciones desafortunadas, ustedes están enojados porque Netanyahu se ha anotado otra victoria electoral. Ya estaban enojados con él antes de la elección. Ustedes querían que se fuera. Y lo que pensaban los israelíes no les importaba.

4.- Algunos judíos estadounidenses creen erróneamente que están ayudando el campo de la izquierda israelí transmitiendo su frustración y amenazando con cortar sus lazos con Israel; y algunos izquierdistas israelíes cuentan con el apoyo de los judíos estadounidenses sin entender que ese apoyo no mejora sus perspectivas políticas dentro de Israel. Hace par de meses escribí un artículo en el New York Times acerca de estas creencias erróneas. Se tituló ¿Quién mató a la izquierda israelí?:
Durante muchos años, la "comunidad internacional" fue el aliado más importante de la izquierda de Israel. Cuando los israelíes estaban perdiendo la fe en el llamado proceso de paz, el encogimiento y disminución de la izquierda encontró consuelo en el continuo apoyo de los europeos y americanos liberales y progresistas (estadounidenses de origen judío incluido). 
Y cuanto menos fue capaz la izquierda israelí de convencer a sus compatriotas israelíes a que se adhieran a sus premisas, a la liberación de prisioneros o a congelar los asentamientos, más tendían a encontrar consuelo en el apoyo internacional, y tras ello invitaban a la intervención y a la presión internacional sobre el gobierno de Israel. 
Y cuanto más invitaba la izquierda a esa presión extranjera en Israel, en menos legítimas se convertían sus acciones e ideas a los ojos de los israelíes que no eran de izquierda.
Si los judíos americanos desean tener un impacto y quieren convencer a los israelíes de hacer esto o aquello, no pueden hacerlo mediante la demostración de su alienación respecto a ellos. Si los izquierdistas israelíes quieren convencer a sus compatriotas israelíes de hacer esto o aquello, no pueden hacerlo apoyándose en otros judíos que demuestran su alienación con la mayoría israelí.

5.- Rob Eshman escribió la semana pasada acerca de los judíos de América y la elección de Israel. Su argumento principal, que otros muchos críticos no se molestaron demasiado en mencionar, fue digno: Si los judíos americanos estaban aturdidos, es porque no conocen muy bien Israel (por esa misma razón, muchos israelíes de izquierdas que viven en una burbuja se sorprendieron por el resultado de estas elecciones). En su mayoría, los judíos americanos están familiarizados con "artistas, empresarios, modelos, escritores y actores israelíes, muchos de los cuales, si no la mayoría, están con la minoría que votó a favor de los partidos perdedores".

La conclusión de Eshman era una amenaza implícita de "distanciamiento":
Bibi viró hacia la derecha porque tenía difícil ganar las elecciones israelíes. Si continúa navegando en esa dirección, dejará a la judería norteamericana en una orilla distante, diciéndoles adiós.
Me pareció curiosa su conclusión porque Eshman explicó acertadamente en el mismo artículo que:
El hecho de que Netanyahu obtuviera 30 escaños y sus oponentes 24, resultó tan impactante para la mayoría de los judíos americanos como resulto igual de sorprendente para la mayoría de los israelíes el  hecho de que los judíos estadounidenses votaran abrumadoramente - dos veces - por Barack Obama.
Estas dos frases no se contradicen entre sí. Pero Eshman tendría que admitir una tercera frase, una que no incluyó en su artículo, que tampoco las contradice:
Los judíos americanos giraron hacia la izquierda al ayudar a Obama a ganar las elecciones estadounidenses. Si siguen navegando en esa dirección, dejarán al judaísmo israelí en una orilla distante, diciéndoles adiós.
En otras palabras: ¿por qué culpar a Israel y a sus decisiones por el fenómeno del "distanciamiento" cuando no tiene menos culpa la judería norteamericana? ¿Por qué se presupone que deben ser los votantes israelíes los que tienen que cambiar su perspectiva para ganarse el favor de los judíos americanos, y no llegar a la conclusión de que son los judíos americanos los que tienen que cambiar su perspectiva para ganarse el favor de los judíos de Israel?

6.- La amenaza de "distanciamiento de Israel" está basada en dos pilares defectuosos:
A.- Que la política es el principal motor de conexión y desconexión con Israel. 
B.- Que Israel necesita a los judíos americanos más de lo que ellos necesitan a Israel.
Si usted acepta estos supuestos, piensa que son los votantes israelíes los que necesitan asegurarse de que los judíos americanos no los vean con desconcierto (y hasta desprecio). Si acepta estos supuestos, se diría que Israel tiene que cambiar, y no el judaísmo americano.

Yo no acepto estos supuestos ya que no han sido probados y son falsos.

No probados, porque como hemos visto en muchos estudios en los últimos años, la división política no es el principal factor que determine la conexión de los judíos a Israel. Por supuesto, esto podría cambiar, pero hasta ahora no lo ha hecho.

Falso, porque los judíos americanos necesitan la conexión con Israel no menos que Israel necesita dicha conexión.

7.- Entonces, ¿dónde nos deja esto? Tenemos cuatro opciones a considerar:
A. Israel cambia. Pero los israelíes no parecen quererlo, como las últimas elecciones demostraron claramente. Su lectura de la realidad de Israel es diferente de la de los judíos americanos. 
B. Los judíos americanos cambian. Pero yo no creo que esto sea probable que suceda. Parecen bastante seguros de que su punto de vista sobre la realidad del mundo es superior al de los demás. 
C. Ninguno cambia, y las comunidades corren el riesgo de distanciamiento. 
D. No se cambia y las comunidades se ponen de acuerdo en que no están de acuerdo en algunas cosas - como la pregunta de si es razonable establecer un Estado palestino en estos momentos - y encuentran un lenguaje común y objetivos comunes en otras cosas.
Si las opciones A y B no son realistas, y la opción C es mala para todo el mundo - para Israel y la comunidad judía estadounidense -, a continuación sólo queda una opción disponible: la D.

8.- La sorprendente victoria del primer ministro Netanyahu hizo que la gente se sintiera o bien altamente eufórica, o muy decepcionada, que se mostraran alegres y que les hiciera llorar. Es normal que las personas - en Israel y en los EEUU - reaccionaran de tal manera ante un resultado impresionante tras los primeros días después de una elección.

Es obvio que la decepción es real y que la indignación es real. Pero cuando pase la tormenta, es de esperar que todo el mundo se calme. Netanyahu no es el diablo (o un Dibuk). Los israelíes son no tan raros por haberlo elegido. Las políticas de Israel no van a ser mucho más diferentes mañana de lo que son hoy en día, lo que no hay es razón para elevar el nivel de alarma por encima de su nivel previo a la elección.

Es cierto que los israelíes no están convencidos de que sus problemas se resolverían si Israel hiciera lo que los judíos americanos creen que debería hacer. Y eso podría ser decepcionante para los judíos estadounidenses que aman a Israel y quieren que cambie para mejor. Pero la decisión de abandonar la asociación judía y decir adiós no es realmente una opción. Israel no tiene sustituto para los judíos americanos, y los judíos americanos no tienen sustituto para Israel.

Seguramente, sentir que usted está atascado con alguien con quien tan vehementemente está en desacuerdo puede ser un motivo de frustración. Sin embargo, estamos atrapados juntos. Mala suerte.

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Thursday, March 26, 2015

Dos artículos recomendables de Avi Issacharoff del Times of Israel



Mientras EEUU deja que caiga Yemen (en manos de Irán), la ira israelí palidece al lado de la furia árabe

Jerusalén está preocupado por la toma de Adén por la milicia Houthi, respaldada por Irán, pero Arabia Saudita está ardiendo de ira, y no con Teherán



¿Por qué ganó Bibi? Porque "habla" un fluido Mizrahi

Si la izquierda quiere regresar al poder, necesita presentar un candidato sefardí con un aura de seguridad y un cuchillo entre los dientes, y que además también quiera la paz y crea en ella

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Artículos recomendados del Israel Hayom


Yemen: Otro fracaso americano en el Oriente Medio

Irán ha marcado una nueva victoria, y continua haciéndose más fuerte. Todo lo que queda ahora es firmar el tan esperado acuerdo nuclear e Irán recibirá un nuevo Oriente Medio, donde el persa será la lengua oficial.


Los judíos del Yemen buscan la manera de escapar de un conflicto en rápido deterioro.

"La situación aquí es horrible", dice Moshe, 50, un judío yemeníta de Rayda. Arabia Saudita lanza ataques aéreos contra objetivos en poder de los rebeldes Houthi respaldados por Irán, quienes intentan controlar el sur del país. Irán llama a estos ataques aéreos un "paso peligroso" y una "invasión".


Obama busca venganza contra Israel, según sostiene el Wall Street Journal

"El líder del mundo libre todavía tiene dificultades para aceptar que el pueblo israelí puede elegir su propio primer ministro, no importándole las preferencias", dice un editorial del Wall Street Journal sobre la actitud de Obama hacia Israel y Netanyahu.


El descaro estadounidense

El informe del Wall Street Journal forma parte de una campaña intencional de la administración Obama para socavar la capacidad de Israel de argumentar en contra de un mal acuerdo que un Occidente, liderado por los EEUU, está a punto de firmar con Irán.

El NY Times informa que el acuerdo nuclear con Irán podría ser solamente verbal

Diplomático europeo: Las políticas en América exigen especificidad... Las políticas en Irán exigen vaguedad (ambiguedad). La Casa Blanca: Los expertos de los Estados Unidos esperan que cualquier acuerdo incluya "compromisos tangibles". Funcionario francés: Presionando por un acuerdo "a cualquier precio" es una mala táctica.

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Wednesday, March 25, 2015

Nueva "acusación" de la administración Obama: Israel espió las conversaciones nucleares a puerta cerrada y pasó secretos al Congreso - Debka



El nuevo ataque procedente de la administración Obama en su campaña para estigmatizar a Benyamin Netanyahu y ​​al gobierno israelí recientemente elegido llegó este martes, 24 de marzo, bajo la forma de una fuga peyorativa al The Wall Street Journal (WJS).

"La inteligencia israelí estaba escuchando a escondidas las negociaciones nucleares a puerta cerrada entre Irán y los EEUU y otras potencias mundiales, y luego pasó información clasificada al Congreso de los Estados Unidos para tratar de que éste, de forma preventiva, eche por tierra el acuerdo", informaba el Wall Street Journal, agregando que la información procedía de fuentes anónimas.

"Una cosa es que los EEUU e Israel espíen a otros. Pero otra cosa es que Israel robe secretos a los Estados Unidos y luego los revele de vuelta a los legisladores estadounidenses para socavar la diplomacia estadounidense".

Citando la rivalidad espías versus espías que a menudo opera detrás de la escena en las relaciones Estados Unidos-Israel, ese mismo documento señala que, de hecho, la propia Casa Blanca descubrió que Israel había adquirido esa información sobre las conversaciones espiando ella misma las comunicaciones entre los funcionarios israelíes. "Descubrimos detalles que nos hacen creer que solamente podrían haber llegado a sus manos mediante el acceso a conversaciones confidenciales".

"Estas acusaciones son completamente falsas", dijo un alto funcionario de la oficina del primer ministro israelí. "El estado de Israel no realiza directamente espionaje contra los Estados Unidos o sus otros aliados".

Según nos dicen las fuentes de DEBKA la "acusación" del WSJ fue programada para contrarrestar el viaje a París del ministro de Inteligencia israelí, Yuval Steinitz, y del asesor de seguridad nacional Yossie Cohen, y tiene el sentido de ser "una advertencia a Francia, y a otros posibles líderes europeos", no demasiado satisfechos con el acuerdo nuclear perfilado entre los EEUU e Irán, y el cual permite a Irán preservar sus capacidades y seguir siendo un estado nuclear umbral.

El lunes, los enviados israelíes se encontraron con el negociador francés, el jefe del Servicio Nacional de Seguridad, Jacques Audibert. Ellos fueron capaces de entregarle información que contradecía los datos que los EEUU habían proporcionado sobre en qué medida las conversaciones bilaterales con Irán habían progresado.

La delegación israelí se ha dirigido a Londres para llevar a cabo la misma misión este martes.

La historia del WSJ plantea tres puntos.

1. La administración Obama prometió en varias ocasiones mantener informado a Israel sobre el contenido de las seis negociaciones con Irán lideradas por los Estados Unidos, y que serían "transparentes". La historia del WSJ demuestra que Washington violó este compromiso, al revelar que Israel necesitó activar a sus espías para llegar a los hechos. También es posible, alternativamente, que esos datos de las sesiones a puerta cerrada fueran filtrados a Israel por otros participantes, como Rusia, Francia, Alemania o el Reino Unido, que también parecen estar horrorizados por el alcance de las concesiones estadounidenses a Irán para conseguir un acuerdo.

2. ¿La administración Obama espera seriamente que Israel espere sentado y con calma mientras sus diplomáticos hacen concesión tras concesión a los iraníes, a sabiendas de que se está permitiendo a Irán llegar paso a paso a ser un estado en el umbral nuclear, con el peligro que supone para Israel y para sus vecinos del Golfo, y para la seguridad del Oriente Medio en general?

3. ¿Por qué Israel debería necesitar espiar las conversaciones cuando Israel, Arabia Saudita y Egipto, todos los cuales se oponen fuertemente al acuerdo que está tomando forma, creen que deberían haber sido socios en unas conversaciones que pueden determinar su destino, junto con las seis potencias mundiales externas? Si Irán se hubiera opuesto, las naciones del Oriente Medio más afectadas podrían haber jugado un papel en el banquillo, en lugar de ser excluidas de la toma de decisiones de forma que las viejas potencias coloniales determinan los límites de la región entre sí.

En este sentido, DEBKA señala que la administración Obama continúa con su venganza día a día contra Benyamin Netanyahu, como si él no hubiese sido elegido en unas honestas elecciones que permitieron a todos los ciudadanos de Israel dar a conocer su opinión a través de las urnas. Esta campaña se hace fuertemente eco de esa otra desencadenada en el campo de izquierda tras perder las elecciones y negarse a aceptar los resultados, como si nada hubiera cambiado.

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Todo lo que necesitan conocer sobre la nueva coalición gubernamental en menos de 1000 palabras - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Los partidos que representan a 67 miembros de la Knesset han recomendado a Binyamin Netanyahu como primer ministro de Israel al presidente de Israel. Reuven Rivlin. Netanyahu tiene ahora la tarea de convertir a estos miembros de la Knesset en una coalición en pleno funcionamiento. ¿Cuáles son las opciones de Netanyahu? Si él y el líder laborista Herzog no pueden sacar con gran sorpresa el conejo de la chistera y formar una coalición de unidad - y esto no parece probable que suceda, aunque nunca digas jamás en política -, su mejor opción es la de formar una coalición con estos 67 miembros.

¿Cuáles son los principales obstáculos para la formación de una coalición de este tipo? Todo el mundo quiere ser ministro, todo el mundo quiere ser importante... y claro, Netanyahu necesita complacer a todos. O casi.

También tiene que hacerlo mientras echa un ojo a un mundo y un Obama decepcionados por su reelección, y que no se muestran felices con la elección de los electores de Israel.

Los objetivos de Netanyahu: Un gobierno con ministros capaces, no demasiado excéntricos, cohesionados y duraderos. Él quiere un gobierno como el que tenía en su segundo mandato, de 2009 a 2013. Incluyendo posiblemente a alguien de afuera, con pedigrí de la izquierda. Ehud Barak fue ese "alguien" en 2009, pero Barak tenía un partido. En el 2015, Netanyahu - si realmente quiere que se les una ese tipo de persona - tendría que encontrar a alguien sin partido, al igual que hizo  el primer ministro Menachem Begin cuando le pidió a Moshe Dayan que fuera su ministro de Asuntos Exteriores.

Los problemas de Netanyahu: Cada partido de su coalición puede hacer temblar su gobierno (en teoría, podría vivir sin uno de los 6 partidos con esos escaños -, pero entonces su coalición tendría 61 miembros, demasiado pocos para tener confianza). Por lo tanto, cada líder de estos partidos podría concluir que podría pedir más poder y más carteras de alto nivel. Avigdor Lieberman dice que quiere ser ministro de Defensa. Naftali Bennett quiere ser ministro de Asuntos Exteriores. Moshe Kahlon quiere ser ministro de Hacienda. Si Netanyahu dice que sí, sí y sí, no le queda nada por su propio partido el Likud, el partido que realmente ganó las elecciones. Y él también tiene un problema con el resto del mundo.

Las ventajas de Netanyahu: Ganó las elecciones y los líderes políticos respetan la victoria. Además, todos las partidos puedan hacer demandas, pero al final del día no tienen otra alternativa real. Si Netanyahu dice que no entran en la coalición, tendrían pocos lugares donde ir. No hay otra alternativa viable a una coalición de Netanyahu. Si los socios hacen demandas que Netanyahu no puede satisfacer, se verá obligado a:
(a) Trabajar más duro por la Unidad - en ese caso los socios perderían poder.
(b) Ir inmediatamente a otra ronda de elecciones mientras pide al público que no de tanto poder a partidos que realizan demandas indignantes. 
Sin duda, este es un movimiento arriesgado para todos, y que todos querrán evitar. Así que el delicado juego de la negociación va a ser exigente acerca de obtener lo más posible sin ser visto por la opinión pública como irrazonable.

Las partidos también tienen problemas que resolver que complican la formación de la próxima coalición.
Likud (30 escaños): el partido ganó las elecciones, y el partido quiere más carteras y más poder. Netanyahu no será capaz de satisfacer a todos, pero siempre fue lo suficientemente inteligente como para mantener su "base" feliz, sabiendo que la base es lo que le mantiene o le envía hacia abajo.

Kahlon (Kulanu, 10 escaños): Este hombre verdaderamente quiere ser ministro de Hacienda, si no lo consigue, podría no querer seguir (y Netanyahu ya le ha ofrecido el puesto de Trabajo).

Lieberman (Yisrael Beiteinu, 6 escaños): Él es irregular, aunque puede ser serio cuando exige ser ministro de Defensa, o, como segunda mejor opción, mantener el ministerio de Asuntos Exteriores. Con solo seis escaños, eso es lo que uno llamaría descaro. O tener pelotas.

Shas (7 escaños): No van a ser un problema, siempre y cuando se permita a Aryeh Deri volver a la escena del crimen y convertirse en el ministro del Interior. A la opinión pública no le puede gustar, y tampoco a los tribunales.

UTJ o Judaísmo de la Torah (6 escaños): No será un gran problema. Lo único que quieren es sus posiciones habituales, es decir ministerio de la Salud y el Comité de Finanzas, y la alegría de desmantelar todo lo que hizo Yair Lapid pieza por pieza.

Bennett (Hogar Judío, 8 escaños): Su narrativa resulta algo patética: perdimos asientos para que Netanyahu ganará, es decir, nos "sacrificamos" por Netanyahu, y ​​por lo tanto nos merecemos un premio de consolación para nuestras ansiosos ocho escaños. Por supuesto, Hábit Hayehudi no se "sacrificó", sino que fue asaltado por Netanyahu. Y en política no hay premios de consolación, sólo los juegos de poder. ¿Puede Bennett, que realmente no tiene otra alternativa, ser capaz de obtener de Netanyahu tanto como Kahlon puede obtener (y que sí podría tener una alternativa, al menos en teoría)? ¿Se sentirá obligado Netanyahu a complacer a los votantes religiosos sionistas que abandonaron a Bennett en el último minuto para salvarle la piel, y al campo de la derecha con él?

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Tuesday, March 24, 2015

Obama trata de inventar excusas gracias a las cuales pueda romper con Israel - Elliott Abrams - National Review



El hombre que se precipitó a felicitar a ganadores de elecciones como Vladimir Putin, ha tenido una actitud muy diferente hacia el  recién elegido líder de Israel, Benjamin Netanyahu. Después de retrasar una llamada de felicitación la semana pasada, Obama utiliza luego posteriormente la llamada para darle una conferencia a Netanyahu y ​​amenazar con un cambio en las relaciones Estados Unidos-Israel.

En primer lugar, la conferencia. Según informaba el New York Times ayer
Obama le dio una enérgica reprimenda a Mr. Netanyahu acerca de su post en Facebook el día de las elecciones en el que el líder israelí advertía a los suyos de que los votantes árabes iban a las urnas "en masa",  una afirmación ampliamente interpretada como un intento de suprimir el voto árabe. Le indicó que ese tipo de retórica era contraria a la mejor de las tradiciones de Israel, ya que aunque Israel se fundó sobre la base de ser la patria judía histórica y en la necesidad de tener una patria judía, la democracia israelí se ha basado en tratar a todos con igualdad y justicia. "Si eso se pierde, entonces creo que eso sólo dará munición a la gente que no cree en un Estado judío, pero también creo, comenzará a erosionar el sentido de la democracia en el país".
Es bastante obvio que Netanyahu no hizo ningún esfuerzo por "suprimir el voto árabe", ni podía, y si el New York Times y Obama lo creen así, se trata simplemente de una prueba más de que están inundados por la ignorancia y los prejuicios acerca de Israel. El comentario de Netanyahu estaba destinado a conseguir que sus propios votantes fueran a las urnas, lo que queda claro por las palabras que utilizó: advirtiendo cómo los partidos de izquierda y sus organizaciones no gubernamentales próximas trataban de promover esa masiva participación árabe, y diciendo a sus propios votantes que se movilizarán a su vez. Así pues, que Obama sermoneara a Israel, la única democracia real de la región, dos días después de una elección totalmente libre, resulta bastante sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que en junio de 2009, por ejemplo, se quedó mudo y en silencio mientras los ayatolás aplastaban al movimiento verde iraní y sus demandas de democracia en Irán. Muchas personas han considerado que el comentario de Netanyahu fue imprudente u ofensivo, por diversas razones, pero la interpretación de Obama es ilógica e indefendible.

La conferencia continuó, según nos dice el NY​​Times, con los reproches a la aparente oposición de Netanyahu al establecimiento de un Estado palestino según sus propios palabras mientras fuera primer ministro. Esto es lo que dijo Obama:
No podemos limitarnos a mantener perpetuamente el status quo, ampliando los asentamientos, ya que no es una receta para la estabilidad en la región... Nosotros le tomamos la palabra de que no sucedería durante su gobierno, y por eso es que tenemos que evaluar que otras opciones están disponibles para asegurarnos de que no se desencadena una situación caótica en la región.
Estos comentarios son igualmente indefendibles. En primer lugar, vemos aquí de nuevo la vieja y desacreditada idea de que el conflicto palestino-israelí - no el terrorismo, no el programa iraní de armas nucleares, no la guerra en Siria, y no el ISIS - es fundamental para los problemas de la región. Si no se avanza en este conflicto, vuelva a advertir Obama, podemos estar seguros de que habrá "una situación caótica en la región". ¿Y por qué sería? Debido a que la situación actual es "insostenible", supongo. Ese "status quo" ha sido sostenido durante unos notables 48 años desde la guerra de 1967, por lo que su carácter insostenible súbito resulta exactamente misterioso.

La posición de Netanyahu sobre un Estado palestino es compartida por la gran mayoría de los israelíes,  de la izquierda y de la derecha, y por muchos de los que votaron en contra de él. Se trata del objetivo final, pero no es posible en el corto plazo. El presidente de la OLP, Mahmoud Abbas, rechazó la oferta israelí en 2008 que le habría dado el 96% de Cisjordania, y territorio de Israel que compensaría el 4% que faltaría (y que es lo que representarían los principales asentamientos israelíes), y la soberanía compartida sobre Jerusalén. Si él rechazó esa oferta, va a rechazar todas. Nunca habrá nada mejor que eso. Abbas no firmará ningún acuerdo de paz definitivo y por eso no es visto por los israelíes como un socio serio para la paz.

Por otra parte, un acuerdo que sacara al IDF de la Ribera Occidental en estos momentos, con el ISIS, Hezbolá y las tropas iraníes deambulando por Siria, es una fórmula para la guerra y el terror en Jordania e Israel. Así que cuando Netanyahu dice que actualmente no podrá haber ningún acuerdo, o en los próximos años, está describiendo una realidad ampliamente comprendida en la región, no sólo en Israel. Tal vez Obama no lo entiende así, y si es así, no está haciendo su trabajo.

Tengan en cuenta también su observación acerca de cómo Netanyahu está potenciando la "expansión de los asentamientos". La Oficina Central de Estadísticas de Israel reportó una caída del 52% en la construcción de viviendas en Cisjordania en 2014, y ello en comparación con 2013. Los asentamientos han crecido mucho menos en los años que Netanyahu ha estado en el poder que en los de sus dos predecesores, Sharon y Olmert. Por otra parte, en virtud de que durante el gobierno Netanyahu el crecimiento de la población en los asentamientos se ha dado principalmente en los grandes bloques de asentamientos. Aunque la población en esos bloques de asentamientos puede estar creciendo, no se están expandiendo físicamente ni se trata de nuevos asentamientos que se están creando, por lo que el "mapa de la paz" no está cambiando. Es simplemente falso, ya que Obama parece dar a entender que los asentamientos se expanden físicamente y engullen al futuro Estado palestino.

Incluso una vez - de hecho, en 2009 - Netanyahu cedió a la presión de los Estados Unidos e impuso una moratoria de diez meses en la construcción en los asentamientos. Hillary Clinton, la secretaria de Estado por aquel entonces, elogió esta decisión como una medida "sin precedentes". Sin embargo, esa medido no llevó a Abbas a la mesa de negociaciones, y parece que Obama lo ha olvidado totalmente. Aunque claro, eso sería contradecir su narrativa de que Netanyahu no quiere la paz y debe ser castigado. Esa narrativa es crucial para su amenaza de que, como respuesta a la continuidad de Netanyahu, los EEUU podrían dejar de defender a Israel de los sesgados ataques en las Naciones Unidas, y mirar a "otras opciones".

Lo que está pasando aquí no es una reacción razonable de la administración Obama a lo que se dice que dijo Netanyahu, sino un esfuerzo por parte de Obama de encontrar una excusa, cualquier excusa, para cambiar la política de los EEUU hacia Israel. Republicanos parece que lucharán contra tal cambio. Pero las próximas semanas y meses pueden ser un auténtico test para los sedicentes simpatizantes de Israel en el partido Demócrata, entre ellos Hillary Clinton. ¿Van a dejar que Obama siga con su política de abandonar a Israel?

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No hay un abismo entre asquenazíes y sefardíes (mizrahim) en Israel - Ben-Dror Yemini - Ynet


Un simpático intelectual de la izquierda: 
La controversia sobre los comentarios de Amir Hetsroni ha dominado Facebook y otros foros on-line en Israel en los últimos días, después de que realizar unas declaraciones tras las elecciones echando la culpa de la derrota de la Unión Sionista (la izquierda) a los judíos del mundo musulmán y Asia. También argumentó que si pudiera volver atrás en el tiempo le gustaría que se impusieran límites más estrictos a la inmigración a Israel de los judíos de esos países para prevenir que futuros partidarios del Likud vinieran a Israel, agregando que votar por la derecha "es un signo de retraso mental".  
Sin embargo, la controversia alcanzó nuevas alturas el domingo después de conocerse que Hetsroni fue despedido de la Universidad de Ariel en agosto de 2014 por "comentarios inapropiados" realizados en Facebook y en otras partes, además de otros realizados en un programa matutino contra los judíos sefardíes y mizrahim. Durante su estancia en el programa una mujer denominó a Hetsroni un fascista, después de lo cual él la contestó que "todo lo que dije fue que nada malo hubiera pasado si tus padres se hubieran quedado en Marruecos pudriéndose allí". Uno de los conductores del programa, Yoav Limor, pidió a Hetsroni que se disculpara o saliera, momento en el que se puso de pie y se fue. A medida que la controversia irrumpió el domingo, Hetsroni se comprometió a dejar Israel el año que viene. 
El lunes, Hetsroni arremetió contra Danino, el jefe de la Policía, al ridiculizar en un post en Facebook la decisión de emprender cargos contra él y señaló que Dañino era de origen marroquí.
Hay una fascinante coalición entre los militantes de ambos lados. Y ambos están tratando, con gran esfuerzo, en crear un conflicto entre asquenazíes y sefardíes.

Los primeros, algunos asquenazíes en particular, están tratando de que regresen los días de antaño del racismo anti-Mizrahi, y los últimos, algunos sefardíes, han promocionado el eslogan de "Los votos mizrahim para un Mizrahi". Entre los primeros incluyen a tipos tales como el profesor Amir Hetsroni, la autora y ex actriz Alona Kimhi, y la campaña "Lo Latet" ("Do not Give"), y los entre segundos están los intelectuales del Mizrahi Democratic Rainbow que han convertido al presidente del Shas, Aryeh Deri, en su mesías.

Debemos prestar atención al hecho de que la mayoría de esta gente que toma parte en estos intentos de crear diferencia, en ambos lados, son o bien post-sionistas, o bien antisionistas. Y eso no es una mera coincidencia. Ellos están tratando de vendernos una escisión, una sociedad racista que se está cayendo a pedazos.

En la década de 1960, Kalman Katzenelson publicó un libro titulado "La Revolución Asquenazi", un panfleto difamatorio por parte de un sionista revisionista que afirmaba que había dos pueblos viviendo en Israel: los superiores asquenazíes y los inferiores sefardíes. Era la antítesis de la visión de la integración de los exiliados. El libro no tuvo éxito. Katzenelson, en realidad, no representaba a los revisionistas, al igual, que sus nuevos sucesores, Hetsroni y Kimhi, no representan a los asquenazíes. Al igual que los votantes más radicales y antisionistas - por anti asquenazíes - del Shas no representan ni siquiera a una cuarta parte de los mizrahim.

El problema es que a esos grupos se les da soporte y cancha en ciertos canales de los medios de comunicación. Y es ahí donde sus campañas están siendo discutidas y infladas. Son estos medios quienes han convertido esta polémica en un fenómeno y en un arroyo maloliente. En las redes sociales, esta calumnia se convierte en una celebración.

Así que debemos poner las cosas en orden. No hay abismo entre ambas partes. No hay un abismo entre mizrahim y asquenazíes. Pero eso es una tontería. El abismo que existe está en estos extremistas. Locura contra locura. Odio contra odio. En realidad, hay un Israel diferente.

Este fin de semana, hace dos días, asistí a un evento familiar en una de las ciudades satélite de Tel Aviv. Una celebración por el nacimiento de una hija. La madre era "mixta". Ella ya no era ni mizrahi ni asquenazi. El padre era un ingeniero, un kibbutznik. Había otra muchas parejas similares allí mismo. La clase media. Las elecciones estaban olvidadas. Parece que cuando nos salimos de la burbuja de las falanges de los extremistas, hay otra vida. Las cosas son diferentes. El bebé recién nacido no tiene identidad étnica. Hay muchos otros como esta niña, de Gedeón Saar a Dov Khenin, incluso cuando la gente no conoce sus orígenes.

Tras el estallido del racismo (las campañas de rencor de la izquierda asquenazí contra los votantes mizrahim del Likud) en los días posteriores a las elecciones, nos olvidamos ante esa histeria de que el otro Israel representa a la mayoría. El 80% de los miembros del club de los abuelos ya tienen nietos y bisnietos "mixtos". Aquí y allá, aún hay guetos étnicos, principalmente entre los haredim, pero para el resto eso es una cosa que está desapareciendo.

Pero no hay necesidad de tapar ciertas cosas. Todavía hay expresiones de racismo. Aún hay restos del racismo en el Estado, en especial en lo referente a la justicia distributiva. Y en ciertas élites progresistas, como en el Tribunal Supremo y el mundo académico, y eso parece difícil de cambiar. Y no porque no haya candidatos adecuados, sino debido a los mecanismos de mantenimiento de ese monopolio.

La izquierda israelí que habla con razón de la exclusión de las mujeres y de los árabes, en cambio tiene muchas dificultades para hacer frente a la exclusión de los mizrahim. Y sin embargo, como el profesor Momi Dahan ha demostrado, las brechas se están cerrando, aunque no en la velocidad deseada.

Así que a pesar de la turbia ola post-electoral, hay cosas que necesitan ser arregladas, pero aún así  Israel tiene una cara mucho más hermosa. Debemos recordar que, independientemente de su raza, religión, género y grupo étnico, la pertenencia a un "grupo étnico" resulta cada vez menos relevante para cada vez más y más personas.

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Sunday, March 22, 2015

El interno racismo elitista ("progresista e ilustrado") debe ser aplastado - Ben-Dror Yemini - Ynet





Dejemos a un lado por ahora Israel y consolémonos con los problemas de los demás, incluso si el dolor de muchos es el consuelo de tontos. Sí, Europa también tiene problemas. Los islamistas son una amenaza no sólo para Israel, sino también para Occidente y el mundo en general. Resulta aterrador. La inmigración musulmana continúa sin disminuir. Y los números incluyen a más y más yihadistas. Y se están convirtiendo en ciudadanos y teniendo un efecto que da miedo.

La derecha europea está tratando de lidiar con el problema. Algunos de estos derechistas - incluyendo intelectuales, profesores, artistas y periodistas - están cruzando las líneas rojas. A continuación se muestra una pequeña selección de los declaraciones que dan testimonio de la decadencia moral y del sentido de impotencia.

Un conocido profesor, que aparece casi todos los días en los estudios de las principales cadenas de televisión, escribió: "Si no hubiéramos abierto las puertas de manera indiscriminada a todos estos inmigrantes de países de tercera división que sólo quieren cubrirse con velos, comer hummus, recibir subsidios estatales y tener orgasmos volando a los infieles, Gran Bretaña podría ser un lugar maravilloso. Esto no es una ilusión, sino un análisis frío y razonado. Gran Bretaña está pagando ahora por el precio de su política de inmigración".

Un dramaturgo popular publicó un llamamiento abierto a un vecino musulmán: "Hola, Fatma, usted y sus nietos pueden seguir pudriéndose en sus barrios, en sus mezquitas y en sus escuelas. Estoy harto. Yo tengo familia en los Estados Unidos y tengo un pasaporte americano. Me voy de aquí. ¿Y usted? Usted puede irse al infierno".

Un reconocido escritor británico escribió a raíz de logros impresionantes de un partido que incluía a numeroso inmigrantes musulmanes: "Cada comunidad tiene el gobierno que se merece. Larga vida a la estupidez, a la maldad y a la falsa conciencia. Bebed cianuro, putos neandertales. Sólo la muerte les salvará de ustedes mismos...".

Y un muy conocido periodista judío-británico no ahorró sus ataques contra los palestinos tras la reelección de Mahmoud Abbas como jefe del Consejo de la OLP: "Después de tantos años manifestándose sistemáticamente opuesto a un Estado judío, parece evidente que Abbas se merece a los palestinos y los palestinos se merecen a Abbas. Un número significativo de los palestinos está completamente alejado de la realidad. Este es el resultado de todos los años de adoctrinamiento e incitación. El pueblo palestino debe ser reemplazado".

Está bien aquí. Si todavía no se han dado cuenta vamos a aclararles las cosas: declaraciones como éstas, por supuesto, se pueden oír en Europa. Pero estas declaraciones no se hicieron allí, se hicieron aquí, en Israel y en los últimos días, a raíz de los resultados electorales. Y no se trata de condescendencia, sino de racismo. Y los reprobados aquí en estas declaraciones no fueron los árabes, sino los judíos que votaron a la derecha, los inmigrantes mizrahim y rusos, los judíos religiosos.., al igual que no se criticó a Abbas, sino a Netanyahu. Y estos profesores, dramaturgos, escritores y periodistas no eran británicos, sino miembros de la izquierda israelí, los cuales han dicho cosas aún más graves contra ciudadanos judíos israelíes. La selección incluye solamente las declaraciones de figuras de la izquierda pertenecientes al supuesto "sector ilustrado", todos ellos participantes destacados en el discurso público. Alguno de ellos es invitado respetuosamente para que figure constantemente en los programas de televisión para expresar sus "razonables y matizadas" opiniones.

Asumamos, y es sólo un suponer, que está bien que se pueda oír su voz. Vamos a suponer que el racismo aborrecible y contundente forma parte de la libertad de expresión (siempre claro está que se dirija en contra de los miembros del Likud y la población judía mizrahi, y no, dios no lo permita, en contra de los inmigrantes ilegales o los árabes). Lo extraño es que esta gente de izquierdas, y muchos otros dentro de la izquierda lo piensan también, se considera realmente como gente ilustrada y progresista. Ellos realmente piensan que engañan a alguien cuando hablan con pomposidad del respeto al Otro y la igualdad.

Y es muy triste. Porque ellos no son izquierdistas. Ellos simplemente piensan que lo son y se identifican con la izquierda. En general, las reacciones posteriores desde las élites progresistas y la izquierda en general a las palabras de estos racistas ilustrados incluyen la frase: "Ellos no representan a la izquierda". Lo siento, pero no puedo escribir eso porque no me lo creo.

Y no me lo creo por varias razones: porque representan de hecho a una gran parte de la izquierda; porque esa misma izquierda les da una plataforma donde expresarse; porque además la izquierda sigue sin denunciarlos y no es capaz de etiquetarlos como lo que son verdaderamente, unos racistas despreciables de izquierdas.

Y mientras estos racistas de la izquierda continúen recibiendo palmaditas en la espalda en las reuniones sociales con los líderes de la izquierda, mientras sigan siendo los invitados de honor en distinguidos programas de los medios de comunicación y en las reuniones del mundo académico, mientras sigan publicando artículos de ese tono y recibiendo elevados salarios de los periódicos de la gente progresista y biempensante, no hay ninguna razón para preguntarse por qué la izquierda sionista no es capaz de llegar de nuevo al poder. Cuando dejen de aceptar o abrazar a estos racistas de izquierda, tendrán el derecho de plantear la cuestión. Y de hecho, cuando eso suceda, la cuestión ya no será relevante.

Los lamentos y lloriqueos que provienen del campo de la izquierda es también una señal, por supuesto, de otra aflicción, su completa separación de la realidad. Debido a la campaña magistral de Benjamin Netanyahu, y fue de hecho magistral, no se ganaron a los votantes del centro, y desde luego no la izquierda. Fue lo contrario lo que pasó en realidad: el viraje de Netanyahu hacia la derecha asestó un duro golpe a la extrema derecha.

Una de las declaraciones más recriminadas a Netanyahu fue que las nuevas circunstancias regionales descartaban por el momento la posibilidad de un Estado palestino. Oh, vamos. Podría ser un comentario innecesario, ¿pero racismo? Una segunda polémica declaración se refería al hecho de que los árabes estaban votando en masa. La izquierda israelí, que rápidamente utilizó y calificó sus palabras como una señal de racismo, ha dicho lo mismo, al menos mil veces en elecciones anteriores, sobre la votación en masa de los ultra-ortodoxos. Fue una declaración fuera de lugar, sobre todo viniendo del primer ministro. Pero era el día de las elecciones. El hombre estaba en estado de pánico. No fue racismo. Fue un desliz oral en el mayor de los casos.

Los resultados podrían haber sido mucho peores, por ejemplo, si Bait Yehudi hubiera ganado 18 escaños y el Likud sólo 20. Si ese hubiera sido el caso, un gobierno dirigido por Isaac Herzog se habría convertido en una opción realista porque, a diferencia de elecciones anteriores en los que la derecha y los ultra-ortodoxos consiguieron la a mayoría, en esta ocasión no lo habían conseguido. Si esto hubiera ocurrido, la izquierda habría estado descorchando las botellas de champán. Pero sucedió algo diferente: la extrema derecha, y más aún los ultra-ortodoxos, se debilitaron. Pero el Likud se fortaleció. Desde una perspectiva política, Netanyahu ganó.

La izquierda, a lo largo de toda la campaña electoral, tuvo como auténtico programa su oposición a la presencia política de Netanyahu. Y no era hostilidad, para muchos era odio. Un gran odio. Demasiados en la izquierda crearon un demonio y creyeron realmente que se trataba de un monstruo. El público israelí en general estaba en otra parte. Ha madurado. Ya no se divide en dos campos.

Los terribles días de las campañas electorales de los años 1980 han pasado casi al olvido. Pero la hostilidad que se convirtió en odio restableció los campos firmemente separados. Hubo muchos, muchísimos, que pusieron un pie aquí y un pie allí. Un signo de madurez. Se mantuvieron kosher, pero también pensaron que era hora de dejar de depender de los sueños de un Gran Israel. Pero el odio les ahuyentaba. Era contraproducente.

Y si no estaba claro antes, entonces los resultados de estas elecciones despejaron la visión. No sólo un odio intenso a los que piensan de manera diferente, sino principalmente un racismo de la vieja y fea escuela europea. Ha surgido el demonio racista, y entre la gente que se considera progresista e ilustrada. Va a tomar un poco de trabajo aplastarlo.

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Francia se resiste al acuerdo entre EEUU e Irán por cinco razones, no siendo la menor sus lazos con los gobernantes del Golfo - Debka



El presidente Barack Obama no logró debilitar las objeciones del presidente francés Hollande al acuerdo nuclear que está tomando forma entre los EEUU e Irán, en la llamada que hizo el viernes 30 de marzo al Elíseo. Al secretario de Estado estadounidense John Kerry no le fue mejor el sábado, cuando se reunió con los ministros de Exteriores de Francia, Gran Bretaña y Alemania en Londres para una reunión informativa sobre los avances de las conversaciones destinadas a unificar las posiciones de los europeos con la estadounidense.

Allí se encontró, según las fuentes de DEBKA, que Francia no estaba sola. Alemania también se resistió a ciertas partes del acuerdo en ciernes.

Los franceses están exigiendo cambios en cinco de los puntos principales acordados entre Kerry y el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zarif, antes de que los iraníes abandonaran las conversaciones el viernes:

Ellos insisten en que no se puede permitir que Irán mantenga todas las 6.500 centrifugadoras (para el enriquecimiento de uranio) concedidas por los estadounidenses. Este número debe reducirse.

Del mismo modo, las reservas de uranio enriquecido que permanecerían en manos iraníes, y que fueron aceptadas por los EEUU, se consideran demasiado grandes.

Francia también insiste en un largo período de restricciones sobre el trabajo nuclear de Irán antes de aliviarse las sanciones. Se está presionando para una moratoria de 25 años en lugar de los 15 años que ofrece el gobierno de Obama, y garantías en cada etapa.

El escollo principal, sin embargo, es la insistencia de Francia de que las sanciones de la ONU permanezcan en vigor hasta que Irán explique totalmente las evidencias que se han encontrado sobre sospechas de que han estado desarrollando y trabajando en el diseño de una cabeza nuclear. Los iraníes responden que ellos nunca podrían satisfacer la condición francesa porque nunca serían capaces de probar que es mentira y refutar así la evidencia de que se está forjando un programa de armas nucleares.

No hay ninguna posibilidad de conseguir que Teherán admita estar trabajando en una ojiva nuclear - ni permitirá a los inspectores estadounidenses el acceso a lugares sospechosos - porque eso desmentiría la solemne afirmación del líder supremo el ayatolá Ali Khamenei de que el programa nuclear de Irán es exclusivamente para fines pacíficos y que siempre lo ha sido.

Las fuentes de DEBKA en el Golfo revelan que la dura posición negociadora de Francia en el tema nuclear se debe en parte a sus intensos vínculos con Arabia Saudita y otros países del Golfo, entre ellos los Emiratos Árabes Unidos.  Francia mantiene bases militares en el Golfo, incluyendo unidades aéreas y terrestres en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Los emiratos además se han convertido en el mercado más rentable para la industria armamentista francesa. Riad y Abu Dhabi han estado presionando duramente a París para que no firme el texto perfilado entre la administración Obama y Teherán, porque creen que colocaría a su seguridad nacional en grave riesgo.

Esto plantea una pregunta interesante: ¿Por qué Washington respeta el derecho de Francia a resistirse a su política nuclear, pero rechaza las objeciones del primer ministro Binyamin Netanyahu en nombre de la seguridad de Israel?

La respuesta es simple. Es más fácil poner presión sobre el primer ministro israelí que sobre el presidente de Francia o los gobernantes del Golfo. Obama ha atacado la actitud de línea dura de Netanyahu como el principal obstáculo en el camino para un acuerdo nuclear como una táctica útil para hacer frente a la oposición al acuerdo que se extiende en Europa y en el Golfo Pérsico.

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Muy bueno. Dror Eydar ajusta cuentas: ¿Quién es aquí el racista? - Dror Eydar - Israel Hayom



Tienes la sensación de que la elección no ha terminado. La "introspección" de la izquierda desde que los resultados finales fueron anunciados parece anunciar su próxima derrota. Los puntos principales de su "introspección": los que votaron por la derecha son como niños pequeños que no entienden nada y pueden ser arrastrados por la nariz. No tienen ninguna ideología, ninguna visión del mundo y no toman en serio la realidad. De hecho, no son más que un grupo de gente "guiada por sus emociones", sin racionalidad, un grupo de personas sin hogar que necesitan un "cálido hogar ideológico". Y sí, mucha insistencia en que el primer ministro Benjamin Netanyahu "asustó al público".

Increíble, ¿acaso no hemos oído constantemente durante los últimos tres meses que si Netanyahu volvía a ser elegido aceleraría el final del Estado y el mismo fin del universo?

¿Qué es lo que queda después de esa "introspección", que nunca ha tenido lugar, del alma herida de la izquierda? "Netanyahu dijo que los árabes están a las puertas".

¿Hablan en serio? Esto es lo que se dijo en la jornada electoral: "El gobierno de la derecha está en peligro. Los votantes árabes están acudiendo en masa a las urnas. Grupos de la izquierda los están movilizando en buses escolares". ¿Cuál es el problema? No se trata de que "los árabes están a las puertas", ni de que "un enjambre de árabes nos rodea", como dijo el líder de la Unión Sionista Isaac Herzog, sino "los votantes árabes". Cualquiera que piense que eso es racismo es el verdadero racista, porque supone que "árabes" es un término peyorativo. ¿Alguien puso en duda su derecho a votar?

Sí, la Lista Árabe Conjunta representaba una amenaza para las posibilidades de triunfo de la derecha. Esa es la historia. Y no fue por casualidad que fueron grupos de la izquierda los que proporcionaron a los votantes árabes el transporte. La izquierda contaba con obstaculizar la elección de Netanyahu a través de un bloque electoral informal que incluiría a los partidos árabes, pero que en todo caso no incluiría a sus diputados en cualquier gobierno que se formara. Los usan y luego los echan. Así que... ¿quién es aquí el racista?

El tratamiento de los votantes de la Lista Árabe Conjunta como opositores políticos - y que se dirigen a las urnas para ejercer su derecho de reemplazar al gobierno existente - es mucho más respetuoso que el sesgo claramente racista emprendido por algunos de la izquierda al tratar a los empobrecidos residentes judíos de las ciudades de la periferia: al igual que a los empleados, al igual que a esas personas que "no entienden nada" y que son como personas sin hogar que necesitan un "cálido hogar ideológico", y que votan "como las mujeres maltratadas".

Si, la expresión "los votantes árabes" también es mucho más respetuosa que "los colonos", "los religiosos", "los rusos" o "los ultra-ortodoxos".

Por cierto, la líder del Hatnuah, Tzipi Livni, quién acusó a Netanyahu de utilizar tácticas de miedo, ella mismo amenazó a los ciudadanos de Israel de que una elección de un gobierno de derecha llevaría a "Israel a convertirse en un país árabe". Ella incluso llegó a citar a alguien que dijo: "No hicimos aliya para que hubiera aquí un país árabe (por los judíos mizrahim y sefardies)".

Y para resumir, anunciamos la razón de ser de los jefes del partido líder de la izquierda israelí. Tomen nota: "Estamos motivados por el temor de que Netanyahu nos esté llevando a ser un país árabe". Es decir, la propia Tzipi Livni está declarando que los árabes entre nosotros representan una amenaza. Ella no lo dijo en el calor del día de las elecciones, sino con calma y frialdad dos días después. Por favor, que alguien envíe esas palabras al presidente de los Estados Unidos Barack Obama y al secretario de Estado, John Kerry.

Pues bien, representantes de la Lista Árabe Conjunta: sobre la base de que uno de los líderes de la plataforma de la izquierda  considera que la mayor amenaza para Israel es "un país árabe", ¿tenían la intención de recomendar al presidente de Israel que Livni y Herzog formaran el próximo gobierno?

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Un excelente análisis: Ha llegado el momento de que la izquierda israelí vuelva a evaluar su fracaso electoral - Mazal Mualem - Al Monitor



Cuando la muy respetada autora y actriz Alona Kimche utilizó su página de Facebook para llamar a todos los que votaron por los partidos de derecha "putos neandertales" y sugirió que beban un poco de cianuro, estaba expresando en cierta medida una actitud muy frecuente en Tel Aviv y otros bastiones de la izquierda. La gente allí quedó en shock al enterarse de que el primer ministro Benjamin Netanyahu, el líder del Likud, había derrotado a Isaac Herzog y su Unión Sionista. Kimche retiró posteriormente el comentario explicando que fue publicado en "el calor del momento", pero la sensación de amarga decepción perdurará en esa áreas de la sociedad israelí durante mucho tiempo.

Una iniciativa espontánea desde la izquierda ha sido viral a través de Internet en los días posteriores a las elecciones. Consiste en señalar con el dedo a las personas que viviendo en las ciudades periféricas tradicionalmente empobrecidas y en desarrollo, las cuales fueron construidas para albergar a las anteriores olas de inmigrantes, y donde se ha votado al Likud en masa. Muchos izquierdistas han estado difundiendo por la red un mensaje llamaba a poner fin a las donaciones y a otros signos de solidaridad con los sectores más débiles de la población identificados con la derecha.

La indignación virulenta y racista (ya que el objetivo es esta población sefardí, mizrahi, rusos, religiosos...) que muestran estas respuestas de la izquierda acomodada de Tel Aviv, mayoritariamente asquenazi,  pone de relieve las grandes expectativas que tenían esta vez los votantes de izquierda, convencidos, como lo estaban en 2009, de que el cambio de gobierno estaba a la vuelta de la esquina. Si bien esto explica su decepción ante los resultados, tales extremas reacciones son infantiles, condescendientes, y en el caso de Kimche, bordean el racismo.

No obstante, la izquierda israelí difícilmente podría quejarse de la población económicamente deprimida cuando su principal partido, la Unión sionista, nunca ha decidido si tenía una orientación socialdemócrata, como defendía Shelly Yachimovich, o una inclinación neoliberal representada por Manuel Trachtenberg. En ese sentido, incluso si esos votantes desfavorecidos no hubieran votado por el Likud, el partido Kulanu de Moshe Kahlon o el Yesh Atid de Yair Lapid les ofrecían una alternativa más sensata que la Unión Sionista.

En vez de apuntar con el dedo a sus líderes que no pudieron llevarlos a la victoria, la izquierda se dedica a actuar de una manera acusatoria y condescendiente con los votantes del Likud. Esto es, por supuesto, un gran error. Sin los votos de centro-derecha, será imposible formar un gobierno de centro-izquierda en Israel. Fue por eso por lo que la Unión Sionista minimizó su plataforma diplomática durante la campaña, y prometió no dividir Jerusalén. Esperaban que su co-líder, Tzipi Livni, una ex miembro del Likud y vástago de una muy militante familia sionista revisionista, podría atraer votantes del campo de Netanyahu y alterar el equilibrio entre los dos bloques.

Pero eso no sucedió, y tampoco fue culpa de los votantes del Likud. La responsabilidad recae en la alternativa Livni-Herzog, que no fue lo suficientemente convincente y evitó realizar cualquier tipo de declaraciones decisivas claras. Esos mismos "putos neandertales" fueron los responsables del acceso del Laborismo al poder en 1992, porque estaban convencidos de que Yitzhak Rabin era el líder de la derecha, y el giro en 1999, que llevó a Ehud Barak al poder.

Y así, en las elecciones de 2015, esta diplomática izquierda sufrió un golpe rotundo. Los israelíes votaron en masa por Netanyahu, quien desautorizó su discurso de Bar Ilan. La izquierda no tuvo en cuenta que su desesperación y su ira hacia Netanyahu no era suficiente para su plataforma. Por otra parte, todavía hay un amplio apoyo a un arreglo diplomático con los palestinos en todo Israel, incluso entre los partidarios de Netanyahu.

El logro del líder del Likud fue notable. Cerca de 1 millón de israelíes - casi uno de cada cuatro votantes - optaron por darle un nuevo mandato, a pesar de que todo parecía estar en su contra hasta el último momento y que poderosas fuerzas se habían aliado para oponerse a él. Una gran parte de la opinión pública israelí, incluyendo muchos partidarios del Likud, se mostraba harta de Netanyahu. Por otra parte, no parecía existir otra alternativa creíble que lo sustituyera. Todo lo que había era una plataforma ad hoc improvisada a tiempo para las elecciones. Era una construcción artificial y carecía de una agenda clara. Herzog puede ser una figura pública muy válida, pero no pudo ganar el apoyo del público.

Por otra parte, los hechos demuestran que realizar un análisis de la victoria enfocándola en los sectores más débiles de la población que vive en las ciudades de la periferia es en realidad un gran error. El Likud también retuvo el poder gracias al apoyo de votantes acomodados y educados que viven en las grandes ciudades. Nadie puede discutir los números. El Likud lideró la carrera en todas las grandes ciudades, aparte de Tel Aviv y Haifa.

Una vez que se procesen los sorprendentes resultados electorales, la gente va a llegar a un acuerdo con el hecho de que una nueva coalición de gobierno nacionalista se establecerá en Israel en las próximas semanas, sin la participación de ninguna partido del centro-izquierda. A continuación, será importante reconocer que esto no es necesariamente una mala noticia para la izquierda. Por primera vez desde el gobierno del Likud bajo Yitzhak Shamir en la década de 1980, se forma un gobierno firmemente de derecha. Verse forzados a crear una alternativa es lo mejor que le puede pasar al centro-izquierda, sobre todo después de que sus dirigentes han pasado tantos años sirviéndose de la hoja de parra política de la derecha como acérrima opositora al proceso de paz. El partido Laborista la utilizó cuando se unió al gobierno de Netanyahu en 2009, mientras que Tzipi Livni hizo lo mismo al unirse al gobierno de Netanyahu en 2013. En ambos casos, y a pesar de que fue la excusa, no se avanzó en el proceso diplomático. En realidad estuvieron en esos gobiernos sólo para estar.

Si bien no es aún objeto de debate en estos momentos, sería un error dramático que tanto la Unión Sionista como Yesh Atid se unieran al cuarto gobierno de Netanyahu. La decisión de unirse a la coalición retrasaría cualquier posibilidad de una rotación política durante muchos años.

Cualquiera que haya seguido estas elecciones y entienda la intensidad de la antipatía del público hacia Netanyahu, debería reconocer que si hubiera tenido que afrontar una buena alternativa, capaz de ganarse una mayor confianza entre los votantes del Likud, es bastante seguro que Netanyahu habría debido asumir la factura. En ese contexto, también cabe señalar que la decisión de que Herzog uniera sus fuerzas con Livni, que probablemente por si sola no habría cruzado el umbral electoral, puede haberle hecho ganar votos desde el centro y la izquierda, pero aparentemente también ha ahuyentado a potenciales votantes del Likud. Una vez que se dieron cuenta de esto, la Unión Sionista intentó ocultar a Livni, mientras que se centraba toda la atención en Herzog. Al final, sin embargo, incluso los mejores trucos de campaña del mundo no pueden sustituir a una plataforma viable.

La fusión precipitada de Herzog y Livni justo antes de las elecciones fue totalmente artificial. Livni, quien fue ministra en el gabinete de Netanyahu hasta tres meses antes, cuando fue despedida, nunca fue percibida como sangre fresca, o como fiable, para el caso. Es un hecho. Al examinar los resultados numéricos finales también parece como si Herzog y Livni, quienes recibieron 24 escaños en estas elecciones, esencialmente consiguieron de nuevo los que ya tenían: los 15 escaños del partido Laborista, los seis de Hatnua y los dos del Kadima de Shaul Mofaz. Mientras, recogieron algunos escaños del Meretz en el camino, lo cual casi provoca su colapso. En otras palabras, el público que no se identificaba de entrada con el bloque de la izquierda no pudo ser convencido de que tenía algo nuevo que ofrecer para reemplazar a Netanyahu. Ahora es el momento para que el centro-izquierda se de cuenta de que hasta que no construye un liderazgo alternativo viable, nunca volverá al poder

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División entre los judíos franceses: la élite y los asquenazies optan por permanecer, la mayoría sefardí se prepara para hacer aliya o emigrar - Cnaan Liphshiz - Times of Israel

 
Sinagoga de la Victoire

Una explosión de aplausos saludó al sobreviviente del Holocausto Marek Halter y a su íntimo amigo, el imán Hassen Chalghoumi, cuando entraron juntos en la sinagoga de la Victoire en enero.

Halter, un célebre escritor y amigo del primer ministro francés Manuel Valls, es conocido por su gran acercamiento a los musulmanes moderados, y su aparición con Chalghoumi en la repleta sinagoga el 11 de enero fue visto como una señal de esperanza tras el asesinato de cuatro judíos franceses dos días antes en un supermercado kosher cerca de la capital.

A medida que la creciente ola de violencia antisemita que sacude Francia ha llevado a niveles récord de inmigración a Israel, Halter ha surgido como una poderosa e influyente voz que insta a los judíos franceses no huir. En enero, publicó un manifiesto de 63 páginas, titulado "Reconciliarnos entre nosotros", donde instaba a los musulmanes y judíos franceses a trabajar conjuntamente para hacer de Francia un lugar más tolerante para las minorías.

Según dijo a la JTA, "los judíos franceses deberían quedarse y luchar por su lugar en la sociedad, en lugar de hacer las maletas y salir en medio de la adversidad".

Halter es uno de los más prominentes judíos franceses en instar a sus correligionarios a permanecer en Francia, pero su campaña está manifestando las tensiones existentes entre los progresistas favorables a la integración - la mayoría ashquenazies, como él mismo - y una mayoría sefardí bastante más insular que favorece la solución de la aliyá.

Los judíos sefarditas, según se cree, constituyen un número desproporcionado de los inmigrantes franceses a Israel, del 80 al 90%, según Sergio Della Pergola, un sociólogo de la Universidad Hebrea y uno de los principales expertos en el mundo sobre la demografía judía. En general, los sefardíes representan alrededor de dos tercios de los judíos franceses.

La sobrerrepresentación de los sefardíes, según Della Pergola, se debe a los "traumas que muchos sefardíes del norte de África, que se establecieron en Francia después de la década de 1950, trajeron con ellos tras su experiencia vital en las sociedades musulmanas, donde pudieron disfrutar de una convivencia pacífica, pero donde muchos de ellos fueron golpeados y discriminados".

El actual y violento antisemitismo "trae recuerdos muy desagradables para los judíos sefardíes, que ya de por si tienen una mayor propensión a realizar aliya por un mayor sentimiento religioso, en buena medida procedente de provenir de sociedades más tradicionalistas", según ha dicho Della Pergola.

El año pasado, 7.231 judíos franceses se trasladaron a Israel, una cifra récord pues supone casi tres veces el número de los que llegaron en 2012, lo cual convirtió a Francia en la mayor fuente mundial los nuevos inmigrantes israelíes. Después de los asesinatos del supermercado kosher y del asesinato de un guardia de seguridad de una sinagoga de Dinamarca, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu anunció que Israel se estaba preparando para la inmigración masiva e instó a los judíos europeos para que considerarán al Estado judío como su casa. Algunos funcionarios de la Agencia Judía, el organismo semioficial que coordina la aliyá mundial, esperan la llegada de hasta 15.000 judíos procedentes de Francia este año.

Tras el ataque en el mercado Hyper Cacher, el llamamiento de Halter a los judíos franceses a permanecer en Francia fue acompañado por el de otros miembros de la élite judía francesa, entre ellos el filósofo Bernard-Henri Levy y el Gran Rabino francés Haim Korsia, que durante la misma reunión en la sinagoga de la Victoire dijo que la "aliyah nunca debe ser el resultado del miedo, sólo de una apelación interna".

Pero Siona, un grupo que representa a los judíos franceses sefardíes, respondió enérgicamente al reproche realizado mediante una artículo publicado en Le Monde el año pasado, donde instaba a los judíos franceses a no abandonar su país a los yihadistas y al partido de extrema derecha Frente Nacional.

"En lugar de asesorar a los judíos franceses sobre una realidad que no conoce y no experimenta, Marek Halter debería dedicarse a hablar en los salones internacionales a los que con tanta frecuencia asiste y a las grandes figuras mundiales que conoce", dijo el presidente de Siona, Roger Pinto, en un comunicado que parecía subrayar el concepto ampliamente extendido de la existencia de una desconexión entre la élite judía francesa, mayormente asquenazí, y su base mayoritaria sefardí.

Este discurso refleja una "creciente división en lo referente a las diferentes actitudes ante la aliya - no tanto entre los sefardíes y los asquenazíes, sino entre una mayoría tradicionalista, donde los sefardíes constituye el elemento más importante, y una élite secularista que tiene prominentes miembros asquenazíes, pero donde también hay sefardíes", nos dice Karin Amit, una experta de la judería francesa en el Centro Académico Ruppin en Israel.

Cientos de miles de judíos sefardíes de África del Norte emigraron a Francia en la década de 1950, junto con millones de musulmanes. Ellos se unieron a las filas de una comunidad que perdió un tercio de sus miembros en el Holocausto, lo que provocó que los recién llegados heredaran el liderazgo de una comunidad tras la disminución de la población de judíos procedentes de la Europa del Este. Las tendencias actuales a realizar aliya pueden devolver el liderazgo a esos judíos más seculares y más asimilados, según comenta Della Pergola.

Entre los determinados a permanecer está Gilles Goldberg, un empresario asquenazí del suburbio de St. Mande y uno de los que aplaudió fuertemente a Halter en la sinagoga el día 11 de enero.

"Halter habló por mí, porque estoy de acuerdo en que los problemas actuales significan que tenemos que trabajar más que nunca para obtener una solución", nos dice Goldberg. "Pero algunos de mis amigos, sobre todo sefardíes, se dan la vuelta y miran hacia dentro o hacia Israel como respuesta".

Uno de esos amigos es Serge Pérez, nacido en Argelia, la cual abandonó después del inicio de la guerra civil en la década de 1950. Pérez ahora vive en París, en una zona pobre y de población fuertemente musulmana de la ciudad, aunque acumula a un 40% de la inmigración judía de la región de París.

"Algunos otorgan a los musulmanes y a la sociedad francesa el beneficio de la duda", dice Pérez en la sinagoga. "Pero yo no tengo ninguna duda: la sociedad francesa ya abandonó a sus judíos una vez y lo hará de nuevo. Y los musulmanes, si se convierten en la mayoría allí donde vivo, no tengo ninguna duda,  me iré a vivir a otra parte".


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Progresismo es masoquismo. Pero reconforta tanto la superioridad moral y equivocarse una y otra vez...


Jamenei promueve el "Muerte a América" mientras Kerry elogia los avances para un acuerdo nuclear, Oh... sapientísimo Obama


Según la TV israelí, Obama dejó la impresión al primer ministro Netanyahu de que EEUU abandonará a Israel ante la ONU (y eso lo hace el "primer presidente judío" según lo calificaron los judíos progresistas americanos - los autodenominados sionistas liberales, vayan a ustedes a saber que entienden por ser sionistas -)

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Saturday, March 21, 2015

¿Podrá la izquierda israelí aprender la lección para poder ganar las elecciones nuevamente? - Liel Leibovitz - Tablet


"Aceptar los resultados electorales, pero no respetarlos". La doctrina del Haaretz, y que seguirá a pie juntillas la izquierda oficial. Luego se quejará

En el invierno de 1973, cuando apenas sobrevivió al ataque árabe coordinado, Israel se dispuso a entender por qué había pasado por alto los muchos signos que apuntaban hacia una futura agresión egipcia. La respuesta que se dio fue larga y complicada, pero se puede resumir en una sola palabra que conoce todo israelí: Ha'Konseptsya, o el Concepto. La inteligencia de Israel no vio venir la guerra debido a su (errónea) concepción de que Egipto nunca se arriesgaría a una guerra a menos que tuviera misiles de largo alcance que pudieran alcanzar suficientes blancos en el interior del Estado judío. El viernes antes de que estallara la guerra, los oficiales de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel recopilaron un documento con 39 cláusulas, cada una de ellas apuntando a una evidencia de por qué una invasión egipcia era sólo una cuestión de tiempo. Su oficial al mando, fiel al Concepto, añadió una cláusula más, la 40ª y última, que exponia que dejando todas las pruebas a un lado, la probabilidad de guerra era minúscula. Menos de 24 horas después, aviones egipcios y sirios lanzaron más de 750 ataques contra objetivos israelíes en el norte y en el sur. Ha'Konseptsya fue probada como totalmente equivocada.

Lo que la izquierda israelí experimentó esta semana a la luz del triunfo electoral de Benjamin Netanyahu no fue un mero revés político. Fue la ruptura de otro Concepto, de otra firme visión del mundo que ignora demasiadas señales y confia demasiado en sus artículos de fe. Con los Laboristas habiendo obtenido su más impresionante logro en casi dos décadas pero aún así quedándose cortos, y con el Meretz tambaleándose al borde de la extinción, quizás no sea demasiado decir que ésta es la hora más oscura de la izquierda israelí. Si quiere sobrevivir, tendrá que lidiar con el Concepto que la llevó por mal camino.

Irónicamente, en el corazón de su Concepto están los mismos pasos en falso que los progresistas israelíes achacan rutinariamente a sus oponentes de haber cometido: abandonar la lógica y el análisis por el dogma, el pensamiento mágico y el odio tribal.

Como una muestra de todo lo anterior, no tienen más que buscar la cobertura postelectoral del Ha'aretz. "El pueblo de Israel no quiere la paz", escribió Ravit Hecht, una editorialista del periódico. "Están demasiado incitados y asustados... Ellos no quieren vivir en una nación democrática y liberal occidental".  Y desde luego no podía ser menos, el columnista Gideon Levy fue un paso más allá y argumentó que el pueblo de Israel simplemente tiene que ser sustituido. Al votar por Bibi, ese pueblo se había demostrado indigno de la existencia. A partir de ahí, no quedaban muchos impedimentos para declarar, como hizo la novelista Alona Kimchi en su página de Facebook, que los votantes israelíes eran "putos neandertales" que deberían "tomar su dosis de cianuro" porque "sólo la muerte le ahorrará de si mismos".

Estos no son meramente los gritos de angustia que uno esperaría oír a la mañana siguiente de una dolorosa derrota en las urnas. Reflejan un profundo fracaso intelectual y emocional, el hecho de que miran hacia la derecha y no ven gente racional. Atada a su Concepto, la izquierda rechazó la inquietud mayoritaria que los israelíes sienten al contemplar las cuestiones de seguridad, una preocupación que niegan como fruto de la histeria nerviosa de gente sin educación. Desde hace dos décadas, la izquierda ha estado diciendo más o menos la misma historia: la paz, la prosperidad y la seguridad solamente llegarán si gente más amable, educada y moral toma el timón, desmantela todos los asentamientos, hace las paces con Europa, y reaviva un sentimiento amoroso con la Autoridad Palestina. Todo eso, según sostiene la izquierda, estaría a nuestro alcance si solamente los votantes israelíes estuvieran más influidos por la esperanza que por el miedo. Una y otra vez, sin embargo, los votantes israelíes han demostrado que no están convencidos.

Y ellos no están convencidos porque el Concepto de la izquierda no dice nada acerca de las crecientes evidencias de la beligerancia palestina, del abrazo de la OLP a Hamas, de la repetida insistencia de la Autoridad Palestina en rehuir las negociaciones en favor de apelaciones simbólicas pero inútiles a una serie de instituciones internacionales. Ellos no están convencidos porque no ven del todo claro como no construir en Itamar, Beit El o Ariel apaciguaría a Hamas o a Hezbollah. Ellos no están convencidos porque cuando consideren las exhortaciones de la izquierda y miran a Washington, Londres y París en busca de inspiración, no ven un plan de juego sensato para detener las ambiciones nucleares de Irán, por no hablar de su apoyo vertiginoso al terrorismo y a la violencia en todo el mundo. Ellos no están convencidos porque ven esos vídeos macabros del ISIS y saben que es sólo una cuestión de tiempo antes de que esa agitación que se difundir por todas partes, de Libia a Siria, llame a su puerta.

¿Cómo entonces, podría proceder la izquierda israelí? En primer lugar, debe volver a mirar a Israel. El importante papel desempeñado en estas elecciones por la financiación americana anti-Bibi no ha sido casual, pues refleja la creciente dependencia económica y emocional de la izquierda del apoyo exterior. En lugar de tratar de ganar las elecciones y realizar cambios mirando a la Unión Europea o Washington, la izquierda podría tratar de hablar realmente con esos israelíes reales que, aunque molestos con Netanyahu, sin embargo le otorgaron un impresionante triunfo, y aprender de paso por qué tantos de ellos optaron por superar su aversión personal por el hombre.

Después de sustituir su habitual displicencia y condescendencia a la hora de hablar con los israelíes, la izquierda podría entonces presentar un plan que fuera procesable y concreto. En lugar de tratar de cuadrar el círculo con la promesa de mantener los asentamientos y traer la paz, de mantener la seguridad y promover la buena voluntad, todo al mismo tiempo, debería ser franca acerca de lo que realmente cree y desea. Si realmente cree que los grandes asentamientos deben permanecer bajo la soberanía de Israel y que Jerusalén sea la capital indivisa, tal como expresaba la plataforma de la Unión Sionista, parece más que obvio que debería abandonar claramente su viejo y cansado tropo sobre los asentamientos como el único obstáculo para la paz mundial. Y si cree que la eliminación de los asentamientos es una condición sine qua non, debería explicar a los israelíes cómo la retirada unilateral de Cisjordania sería diferente de la retirada unilateral de Gaza.

Estas no son preguntas fáciles de responder, pero no son imposibles. Se podría argumentar que cuanto más cosas permanezcan igual, más probable será que los enemigos de Israel crezcan más desesperados y radicales, y que por lo tanto podría ser útil considerar algún tipo de desconexión parcial de Cisjordania. Entonces, si estalla más violencia al estilo de Gaza, Israel podría al menos defender sus fronteras no impugnadas con ferocidad inequívoca y con convicción. Puede que aún sea un argumento que muchos israelíes pudieran rechazar, pero supone al menos algo mucho más sustantivo que decir simplemente que Bibi es malo, que la religión es una tontería y que la gente que se siente amenazada lo está solamente por un monstruo imaginario, ya que la oscuridad puede ser desterrada con solo encender la luz del pensamiento positivo.

Lamentablemente, parece que en la izquierda ni habrá ni se espera tal despertar. La última tendencia entre los que no votaron por Bibi es la viral campaña Lo Latet en los medios sociales hebreos. Se trata de pedir a las élites progresistas y a los izquierdistas que ya "no den más ayuda", ni solidaridad ni donaciones, a través de las organizaciones benéficas, a esas comunidades empobrecidas que votaron por Netanyahu. "La conclusión es muy clara", escribió un enfurecido israelí que apoya esa campaña en Facebook, "las cosas no son probablemente lo suficientemente malas para ustedes por el momento". Para qué importar costosos estrategas políticos estadounidenses para luego darse cuenta de que ellos no lograran cambiar la opinión que la mayoría de la población tiene de ustedes juzgando sus actos.


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Los israelíes no son tan raros - David Suissa - Jewish Journal



Los amantes de la paz están por todas partes deprimidos por todos aquellos israelíes que votaron por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Algunos de estos amantes de la paz son presos de la histeria porque, bueno, no están tan seguros de sí mismos. Están seguros de que un voto por Bibi era un voto contra la paz, y que un voto por Herzog era un voto por la esperanza.

¿Cómo han podido tantos israelíes votar en contra de la esperanza?

Esto es de lo que estoy seguro acerca de los israelíes: no son una gente extraña. A la mayoría de los israelíes no les gustaría nada más que posibilitar que los palestinos tengan un Estado propio si eso significara una verdadera paz, pero han llegado a la conclusión de que, ahora mismo, un Estado palestino significa la guerra, no la paz.

¿Qué hay de raro en esto?

Escuchamos lo que dice un experto israelí desde hace mucho tiempo sobre lo que podría significar un estado palestino:

"Israel tendría problemas a la hora de preservar la seguridad en el día a día, lo que puede conducir al país a la guerra, o a socavar la moral de sus ciudadanos. En tiempo de guerra, las fronteras del Estado palestino constituirán una excelente posición para que fuerzas móviles montarán ataques contra instalaciones e infraestructura vitales para la existencia de Israel, impidiendo la libertad de acción aérea en los cielos de Israel, y causando un numeroso derramamiento de sangre entre la población de las zonas adyacentes a la línea fronteriza".

Estas eran palabras de ese actual y cándido amante de la paz que es Shimon Peres en su sincero libro de 1987, "Mañana es ahora". Y esto era antes de que la región comenzara a implosionar con el ISIS, Al Qaeda, Hamas, Hezbolá, Siria y la amenaza nuclear de Irán, quienes compiten entre si sobre quién puede ser el más violento, y  también antes de  que Israel se retirara de Gaza y fuera recompensado por ello con más de 10.000 cohetes.

"La mayoría de los israelíes quiere decir adiós a Cisjordania... pero no quieren que el escenario de Gaza se repita", le dijo este último verano al New York Times ese otro campeón de la paz que es Amos Oz durante la guerra de Gaza.

¿Qué hay de raro en esto?

Ya sé lo que están pensando: ¿No es algo criminal e inmoral que el primer ministro israelí le grite al mundo que no habrá  un estado palestino bajo su mandato? Sí lo es. Pero cuando el difunto primer ministro Yitzhak Rabin admitió ante el mundo en su último discurso en la Knesset en 1995 que la entidad palestina que tenía en mente sería "menos que un estado", supongo que también sería un criminal.

La ironía es que en su declaración previa a las elecciones que movilizó a tantos de sus adeptos, Bibi ni siquiera llegó tan lejos. Como explica Shmuel Rosner, "Netanyahu no dijo que se opusiera a la solución de dos Estados. Dijo que en las actuales circunstancias no ve a un estado palestino establecido durante su posible nuevo mandato como primer ministro. Y él probablemente tienen razón en su evaluación".

¿Qué hay de raro en esto?

¿Saben por qué tantos israelíes votaron por Bibi y contra las falsas esperanzas de paz? Debido a que no confían en que el mundo logre una auténtica paz para ellos, y sobre todo no confían en el presidente Barack Obama.

La decisión de Obama desde el principio de su presidencia fue maximizar la presión sobre Israel, dejando a su vez a los palestinos ajenos prácticamente a cualquier tipo de presión, exactamente el enfoque equivocado para ganarse la confianza de los israelíes. Esto se debe a que la patética historia del proceso de paz durante estos 20 años ha sido una historia de Israel haciendo concesión tras concesión, mientras los palestinos se negaban a ceder en sus objetivos y lanzaban intifadas y cohetes terroristas.

Incluso si usted es un votante israelí que odia a Bibi y piensa que cometió muchos errores, ¿por qué debería confiar en el enfoque de Obama de presionar solamente a los israelíes? No es tan complicado: Cuando se trata de su seguridad, los israelíes echan un vistazo a la dura realidad que representan sus enemigos y voila... Bibi tiene un montón de esos votantes.

Como Thomas Friedman escribió en el New York Times, "la loca e inútil guerra de Gaza que Hamas inició el verano pasado,  trajo cohetes hasta las proximidades del principal aeropuerto internacional de Israel, y despreciando los palestinos las anteriores ofertas de dos estados de dos anteriores primeros ministros israelíes (Ehud Barak y Ehud Olmert), ellos mismos construyeron la base del apoyo a Netanyahu tanto como lo hizo él mismo".

¿Qué hay de raro en esto?

Es cierto que el gran fracaso de Bibi es que ha estado permitiendo que gran parte de la culpa de esa falta de paz recaiga sobre los hombros de Israel. Ese ha sido un error táctico, y es un error enorme. También es cierto que la mentalidad de status quo de Bibi es coja y miope.

Por lo menos habría puesto en evidencia a los palestinos y aliviaría un poco la presión implacable y desproporcionada sobre Israel.

Pero todos esos partidarios de Israel y amantes de la paz que están desatando su ira contra Bibi también deberían asumir su parte de responsabilidad por ese fracaso. En lugar de estar tan seguros de sí mismos y tratar de convencer a los votantes israelíes, deberían confesar que su estrategia desde hace 20 años de presionar sobre todo a Israel para que haga concesiones por la paz ha sido un desastre.

Eso ha tenido tres consecuencias. Uno, se ha reforzado la intransigencia palestina y matado cualquier esperanza de paz. Dos, han alimentado la mentira global que el fracaso es culpa de Israel. Y tres, se han alienado a un grupo significativo de votantes israelíes.

Así pues, ¿qué hay de raro en esto?

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¿Podrá condenar Obama el antisemitismo institucional de la Turquía liderada por unos de sus mejores aliados internacionales? - Yair Rosenberg - Tablet



En su discurso del Estado de la Unión en enero pasado, el presidente Obama reconoció un incremento del antisemitismo en el mundo y proclamó el compromiso de los Estados Unidos a la hora de combatirlo. "Como estadounidenses, respetamos la dignidad humana. Es por eso que estamos en contra del deplorable antisemitismo que ha resurgido en ciertas partes del mundo". Esta semana, la promesa de Obama será puesta a prueba cuando se relacione con un miembro de la OTAN y aliado de Estados Unidos, y hable con uno de los más estrechos aliados de su presidencia, Tayyip Erdogan.

El lunes, un canal de televisión turco pro-gubernamental emitió un documental horriblemente antisemita en el que colaboraron funcionarios y asesores del actual partido gobernante. El columnista del Al-Monitor y International Herald Tribune, Mustafa Akyol, describe el documental "El Genio" como "una secuela de "Los Protocolos de los Sabios de Sión", ese falso panfleto antisemita de principios del siglo XX que describía un complot judío para dominar al mundo.

La película comienza con una infame declaración del presidente de Turquía Tayyip Erdogan quien dice a sus seguidores:
No se dejen engañar. No crean que esas operaciones están dirigidas en contra de mi persona, de nuestro gobierno, de nuestro partido. Amigos, esas operaciones están más bien dirigidas contra la propia Turquía, su unidad, su paz, su economía, su independencia. Y como he dicho antes, detrás de todos estas operaciones hay un autor intelectual. La gente me pregunta, "¿Quién es este genio?" Bueno, ustedes ya deberían saber quién es. Y, de hecho, ustedes ya saben quien es.
La respuesta implícita, por supuesto, es los judíos, y la película pasa a exponer útilmente el blanco apuntado por Erdogan.

"Hemos oído a una serie de 'expertos' turcos explicar cómo 'los hijos de Israel' quieren dominar el mundo, subyugar a otros pueblos y así rodear el mundo como un "pulpo gigante' ", escribe Akyol. "Otro 'historiador' afirma que Darwin propuso su teoría sólo para representar a los no judíos como 'animales', una idea que cree que tiene sus raíces en el judaísmo. En cada etapa, la película nos recuerda cómo ese 'genio intelectual judaico' ha oprimido a la humanidad durante miles de años, logrando que el mundo sea el escenario de una guerra perpetua entre el bien y el mal". En el camino, la película logra implicar a Maimónides, al filósofo Leo Strauss y a Charles Darwin en esta conspiración generacional, aparentemente sin saber que éste último no era en realidad judío.

Aunque el "documental" no es una producción oficial del partido gobernante de Turquía, el AKP, tal como señala Akyol, "no hay duda de que es propaganda pro-AKP (y pro-Erdogan), ya que la película incluye a incondicionales del partido tales como Yigit Bulut, el principal asesor de Erdogan, y Etyen Mahcupyan, el principal asesor del primer ministro Ahmet Davutoglu".

Turquía es un aliado de Estados Unidos y un miembro de la OTAN. Su parlamento fue el primero al que se dirigió el presidente Obama después de su elección en 2008, donde llamó a Turquía un "aliado fundamental". En 2012, Obama nombró a Erdogan, entonces primer ministro de Turquía, como uno de los cinco líderes del mundo con los que mantenía una más estrecha relación personal. Desde entonces, sin embargo, el gobierno de Turquía, en virtud de las políticas del propio Erdogan, ha dado un giro decididamente inquietante, ya que las tendencias antidemocráticas que ya presentaba anteriormente han florecido.

En 2012 y 2013, Turquía ha ocupado el primer lugar del mundo por el número de periodistas encarcelados. En 2013, cuando los manifestantes anti-gubernamentales llenaron el Gezi Park y las manifestaciones estallaron en todo el país, Erdogan las reprimió violentamente, matando a 11 personas e hiriendo a 8.000. En la víspera de las elecciones de 2014, Erdogan bloqueó Twitter y Facebook para evitar que los votantes vieran un material filtrado que denunciaba la corrupción en su gobierno. (Después de que Erdogan fuera elegido presidente, su partido ha impuesto una censura aún más draconiana de internet.)

Como en muchos otros lugares, estas tendencias anti liberales han ido de la mano de un incremento del antisemitismo. El pasado julio, el alcalde de Ankara y ex miembro del parlamento por el AKP, Melih Gökçek, tuiteó sentimientos pro-Hitler. Por esa misma época, tal como el estudioso de Turquía Michael Koplow ha documentado, Bülent Yildirim, el jefe del IHH - la organización que organizó la flotilla Mavi Marmara a Gaza y desde entonces vinculado a Al Qaeda -  "advirtió a los turistas judíos... para que se nos les viera por Turquía, amenazando de paso a los judíos turcos con pagar un alto precio por las acciones de Israel en Gaza". Durante la guerra de Gaza del verano pasado, el reportero Yeni Akit escribió una carta abierta al gran rabino de Turquía exigiendo que él y los judíos turcos del país pidieran disculpas por las acciones de Israel. Sentimientos similares fueron publicados en el Daily Sabah, la web en inglés del AKP de Erdogan. Y en noviembre, el gobernador de la provincia turca de Edirne del AKP amenazó a su vez en convertir una histórica sinagoga en un museo, lo que llevó a un legislador de la oposición a declarar que "el odio y el antisemitismo se han apoderado del estado".

Ante las intolerantes insinuaciones de Erdogan y la más que explicita propaganda antisemita de sus propios funcionarios y seguidores, incluyendo este supuesto documental, ha llegado la hora de que la administración Obama tenga en cuenta estos hechos. De hecho, ya tiene el crédito de haber hecho algo semejante antes, cuando en noviembre pasado la asesora de Obama y embajadora en la ONU Samantha Power criticó a los líderes del continente por no presentarse a una conferencia sobre el antisemitismo mientras éste era ya una realidad en sus países. Si esa mera ausencia ya era digna de sanción, algo tan flagrante como el antisemitismo institucional en Turquía, promovido desde el partido que lidera ese hombre al que Obama ha legitimado como su amigo y confidente, se merece algo más que una condena. En estos momentos en que los judíos están cada vez más inseguros fuera de los Estados Unidos e Israel, la escalada de incitación antisemita por parte de un aliado de los Estados Unidos y miembro de la OTAN no puede quedar sin respuesta.

Si Obama está a la altura de la promesa realizada en su discurso del Estado de la Unión y que consistía en combatir el odio a los judíos en todo el mundo, este sería un buen lugar para empezar.

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