Monday, April 20, 2015

El mito del colono sionista-religioso - Akiva Bigman - MIDA




Los sionistas religiosos son vistos tanto por sí mismos como por la izquierda como los únicos representantes del movimiento de los colonos. Pero la historia real del movimiento de los colonos, así como los patrones de votación y de composición demográfica de los asentamientos de hoy, cuentan una historia totalmente diferente. ¿Cómo un verdadero proyecto nacional se convirtió en la historia de un solo sector en su perjuicio?

La comunidad sionista religiosa de Israel a menudo afirma que el movimiento de los asentamientos en Judea y Samaria es su mayor logro. De hecho, el movimiento ha tenido tanto éxito que parece una justificación y reivindicación de la propia corriente sionista religiosa, la prueba de que los pioneros con kipá de punto son verdaderamente los herederos de sus predecesores del kibutz.

Hay mucho de cierto en esta creencia, y no sería una exageración decir que la empresa de asentamientos en Judea y Samaria ha sido la principal contribución de los sionistas religiosos al estado. En los años 1970 y 1980, el Gush Emunim y la empresa de asentamientos "Amana" crearon decenas de asentamientos en toda la región, y es difícil imaginarse el actual mapa judío de Judea y Samaria sin su contribución. La idea de que un colono es, por definición, un sionista religioso es un tropo aceptado por todo Israel y por el mundo.

Y este tropo les sirve tanto a los colonos sionistas religiosos como sus enemigos. Rabinos y portavoces del sector sionista religiosa enfatizan constantemente la contribución de su comunidad a la empresa de los asentamientos, al Estado (y a la eventual Redención Divina), y para la izquierda israelí le resulta muy conveniente etiquetar a todos los que habitan más allá de la Línea Verde como locos mesiánicos idealistas.

Pero esta imagen es sumamente exagerada, aunque algunas semillas de verdad son utilizadas para apuntalar un mito insostenible. Si bien la contribución y presencia de los sionistas religiosos entre los colonos es innegable, su participación es más pequeña de lo que muchos asumen que es.

Una minoría prominente, pero una minoría no obstante

En el 2013, el Departamento de Investigación del Consejo de la Yesha publicó un desglose demográfico de la composición de los asentamientos en Judea y Samaria según su cosmovisión. Los datos recogidos tanto en los consejos regionales como en los asentamientos individuales, mostraban que tan sólo un tercio de los residentes eran sionistas religiosos. El resto, los otros dos tercios de los colonos, eran o bien haredim o seculares.

De particular interés era el desglose demográfico basado en el tipo de asentamiento. En los asentamientos urbanos, la mayoría de los residentes eran población no sionista religiosa: de los 150.000 habitantes de las ciudades a través de la Línea Verde, el 62% eran identificados como haredim, el 29% como seculares, y sólo el 9% como sionistas religiosos. Por el contrario, en los consejos locales que representan a los pequeños asentamientos, el 62% eran sionistas religiosos, el 31% seculares y sólo el 7% haredim. Entre los 80.000 residentes de los consejos locales, asentamientos de tamaño medio sin comités de aceptación, el 45% eran identificados como sionistas religiosos, el 46% como seculares y el 9% como haredim.
Así pues, de los 340.000 colonos, sólo 110.000 pertenecían al sector sionista religioso, y la mayoría de ellos vivían en pueblos o ciudades pequeñas, en gran medida homogéneas, y que mantenían ese estado de cosas a través de comités de aceptación.

Este desglose se expresa también en las urnas. Un análisis de los patrones de votación entre los colonos muestra que los partidarios del partido sionista religioso Hogar Judío son una minoría entre los colonos. Incluso en 2013, cuando el partido Hogar Judío alcanzó sus mejores resultados, sólo el 28% votó a favor de ellos, mientras que el 21% votó al Likud y el 27% a los partidos haredim.

Estas cifras siguen siendo coherentes cuando comprobamos los resultados de otras elecciones en Judea y Samaria: el Likud, Hogar Judío y los partidos haredim consiguen cada uno cerca del 25 al 30% de los votos de los colonos.

Una historia de los asentamientos no sectorial

El papel de los sionistas religiosos en el movimiento de los asentamientos también es mucho más modesto desde el punto de vista histórico. Ya después de la Guerra de los Seis Días, se establecieron una serie de asentamientos estratégicos basados ​​en el Plan Alon. En esos años, los asentamientos se establecieron en el valle del Jordán, el desierto de Judea y los alrededores de Jerusalén. Paralelamente, hubo un retorno a las áreas judías que habían sido abandonadas antes o durante la Guerra de la Independencia de 1948, como Gush Etzion y Kiryat Arba, un retorno en el que también participaron los sionistas religiosos.

De hecho, el Gush Emunim se estableció después de que ya existieran muchos asentamientos y después de que los grandes asentamientos, los cuales contienen a una gran parte de la población de colonos urbanos, ya se hubieran establecidos. Tanto el Gush Emunim como la empresa de asentamientos Amana fueron los principales responsables de los pequeños asentamientos sionistas, esos que son social y políticamente selectivos - de ideología sionista religiosa -  mencionados anteriormente.

En 1975, cuando el Gush Emunim estableció su primer asentamiento en Ofra, ya existían 22 asentamientos en Judea y Samaria, incluyendo dos ciudades de Maaleh Edumim y Kiryat Arba, así como los inicios de la ciudad de Ariel, que comenzó en serio en 1978. Alrededor de 80.000 residentes, algunos de ellos sionistas religiosos, viven entonces en estos asentamientos.

En años posteriores, y sobre todo después de la agitación política de 1977, hubo un florecimiento de los asentamientos en Judea y Samaria. El Gush Emunim y otras organizaciones sionistas religiosas fundaron 58 asentamientos que contenían a 100.000 residentes. Pero tenemos que recordar que no estaban solos. Otros movimientos y otras iniciativas gubernamentales fundaron otros 32 asentamientos no sectoriales, que contienen hoy en día a 88.000 habitantes, así como las ciudades haredim de Modiin Ilit y Beitar Ilit, que hoy contienen a 105.000 residentes combinados.

La alianza histórica

Nadie duda de que los sionistas religiosos jugaron un papel importante en el movimiento de los asentamientos y que son dignos de un gran elogio por eso mismo. Pero tenemos que mantener el panorama real en mente y ajustar la imagen a los hechos y no al revés. Como un proyecto que era auténticamente nacional, varias poblaciones participaron en el movimiento de los asentamientos, y la mayoría de los que viven en Judea y Samaria viven en asentamientos y en pueblos establecidos gracias a la iniciativa del gobierno, o por lo menos en asentamientos ajenos al Gush Emunim.

Los líderes sionistas religiosos que fundaron asentamientos no sectoriales entendieron la realidad, y se dieron cuenta de que el proyecto de asentamientos debía ser un proyecto nacional y no uno solamente nacional. Ellos no dijeron que los judíos seculares no debían participar, en su lugar, construyeron asentamientos abiertos a todos, hasta el punto de que los sionistas religiosos representan a una minoría más allá de la Línea Verde. La historia de los asentamientos en Judea y Samaria es una historia de un esfuerzo nacional, una esfuerzo conjunto de sionistas religiosos, seculares derechistas y muchos haredim. Pero algo pasó en el proceso. Un enfoque que se basaba en unos estrechos intereses sectoriales convirtió un proyecto nacional en uno que se identificaba únicamente con un sector. Este es un error histórico de primera magnitud, una tergiversación de los hechos y un error político.

El destino de los asentamientos depende en gran medida de que sean vistos como lo que realmente fueron: un esfuerzo nacional y multi-sectorial. Los esfuerzos de los sionistas religiosos por venderse a sí mismos como la población que representa en su totalidad o mayoritariamente a la población de los asentamientos resulta perjudicial para estos momentos críticos, ya que sirve de excusa en manos de los políticos de la izquierda y los medios de comunicación. Ya es hora de que los sionistas religiosos se dan cuenta de esto.

Labels: ,

Sunday, April 19, 2015

La tradición de recordar - Dan Margalit - Israel Hayom



La única familia que los israelíes no quisieran ver crecer - la familia de los deudos - ha añadido más de 116 nombres desde el último Día de la Independencia: 67 que cayeron en la Operación Muro Protector y el resto que murieron en ataques terroristas o accidentes. Israel tenía la esperanza de conseguir un verano en paz, pero no funcionó. Hamas inició una guerra en el sur, causando un gran desastre a sí misma y a sus conciudadanos, y una profunda tristeza entre nosotros, e intencionalmente trató de presentar a Israel como sospechoso de haber cometido crímenes de guerra. ¿Cómo, si Israel en todo momento quiso evitar un nuevo derramamiento de sangre?

Algunos personas aparentemente muy sensibles, o insensibles, quieren que no se celebre este sentimiento de luto, en particular su aspecto nacional y compartido. Otras personas mejor intencionadas están proponiendo diferentes formas de conmemoración de los caídos. Pero también se equivocan. La forma en que recordamos a los más queridos para nosotros, los que murieron en las guerras de Israel desde que los primeros judíos fueron asesinados en el siglo XIX (muy probablemente en Nahalat Reuven, que hoy es Ness Ziona, o posiblemente en Jerusalén) se quedó grabada en nuestra conciencia nacional después de la Guerra de la Independencia en 1948.

Ellos deben permanecer en nuestra memoria, aunque no sean celebrados de la forma más moderna y su manera de recordarlos les parezca a algunos anticuada. La adhesión a ellos tiene un poder que se acerca el mito: el discurso del jefe del IDF en el Muro Occidental la víspera del día de la conmemoración de los soldados caídos; la lectura del poema de Nathan Alterman "Bandeja de Plata" en las escuelas de todo el país; las reuniones con las víctimas del terrorismo en la Knesset. Tradición y continuidad tienen su propia fuerza.

Esto no es un signo de conservadurismo, proviene de los hechos que año tras año nos enseñan que la cadena permanece intacto de generación en generación. Desde el músico Zvi Ben Yosef, quien fue asesinado en Gush Etzion y cuyas últimas palabras fueron "No llores, hemos llegado", una determinación tan diferente a la serenidad de su canción "Yesh Li Kinneret" ("Mi Mar de Galilea"); al paracaidista Nadav Raymond, que 10 días antes de ser asesinado en la Operación Margen Protector escribió una profecía oscura que llevaba en uno de sus bolsillos:" Mi vida podría ser más corta de lo habitual, pero disfruté cada minuto, y quiero que todo el mundo que me conoce siga disfrutando de la suya". Prosa que es más que poesía en su sublime sencillez.

El recuerdo de los que cayeron y nunca regresaron no proviene de un deseo de victimización, sino más bien de la voluntad de identificarse con su compromiso con nuestra sociedad, con su renuncia al egoísmo y al interés personal por un propósito más elevado, porque no hay otra opción. Aquellos en cuyo nombre recitamos: "Somos la bandeja de plata sobre la que se le ha facilitado un Estado judío".

Labels:

¿Por qué el partido Laborista pierde siempre las elecciones? - Amotz Asa-El - JPost




Con los ejércitos de Hitler introducidos profundamente en Rusia después de haber triturado a divisiones enteras del Ejército Rojo, Stalin comenzó la ejecución de coroneles y generales por no ganar la guerra que él no había podido prevenir. Así es también ha estado reaccionando el Partido Laborista de Israel ante sus crónicas derrotas electorales.

La práctica comenzó el siglo pasado, cuando el partido expulsó a Shimon Peres del asiento de la cabina del piloto después de su derrota ante Benjamin Netanyahu. Desde entonces se han sucedido las eyecciones de Binyamin Ben-Eliezer en 2002, Amram Mitzna en 2003, Shimon Peres (otra vez) en 2005, Amir Peretz en 2007 y Shelli Yacimovich en 2013.

Y esta estadística puede hacernos sospechar que un destino similar espera ahora a Isaac Herzog, quien lidera un partido que efecto parece decir a sus líderes lo que Enrique VIII le dijo a su esposa: Cumple o muere.

Las ejecuciones en el campo de batalla de los mandos del Ejército Rojo se interrumpieron cuando Georgy Zhukov, el mariscal que en última instancia condujo a la victoria, se negó a matar más generales. Cuando Stalin le exigió una explicación, Zhukov respondió: "Ya lo hemos probado antes y no funciona".

Alguien debería gritar esta frase en el centro de convenciones del partido Laborista en su próxima reunión. Porque lo que necesita el partido Laborista no es un nuevo líder, sino un nuevo camino, uno que exige una especie de introspección que la mayoría de los políticos no están preparados para soportar, o incluso iniciar.

La cultura de la negación en la que vive el partido Laborista ha inspirado las críticas que acompañaron a su campaña y las autopsias que siguieron a su derrota.

El propio Herzog contribuyo a ello con sus referencias a las palabras del pintor Yair Garbuz en una manifestación a favor del Laborismo y sus comentarios sobre los "besadores de amuletos" que "se postran sobre las tumbas de los santos", antes de relacionarlos como remate con los delincuentes sexuales y los grandes negocios.

Si no fuera por el sermón de esta artista, ha insinuado Herzog, los laboristas podrían haber ganado.

Retomando esta cuestión, Nehemías Strassler escribió en el Haaretz que "la principal explicación del resultado de las elecciones" está en que "el genio o la polémica étnica sigue viva y coleando", lo que significaba que el Likud ganó debido a las brechas sociales entre los judíos de Israel de origen europeo (asquenazíes) y del Levante y del Oriente Medio (sefardíes y mizrahim).

Sin embargo, estas dos explicaciones y lamentaciones ignoraban el hecho de que, desde la inmigración post-soviética, y debido a unas tasas de natalidad que se redujeron drásticamente, la proporción de no asquenazíes entre los judíos israelíes se hundieron de casi uno de cada dos, el 50%, a menos de uno de cada tres, el 33%, según la Oficina Central de Estadística.

Esto significa que el potencial bruto del "voto judío Mizrahi" es de aproximadamente 28 escaños en la Knesset. Resten de ellos a los seis escaños que este electorado dio al Shas, y también de varios de los 10 escaños que se cree proporcionaron al Kulanu, y aproximadamente la mitad de los 30 escaños del Likud permanecería, según ese genio étnico, en paradero desconocido. ¿De dónde vinieron? ¿De la luna?

Vinieron de los asquenazíes, y esto es cierto además porque, a pesar de la exagerada generalización de Strassler, muchos asquenazíes no votan por los Laboristas, al igual que la mayoría de los 14 escaños del Yisrael Beytenu y Bait Yehudi vinieron principalmente de los asquenazíes.

En resumen, atribuyendo la derrota de los laboristas al "genio étnico" es un fraude escapista. Lo mismo ocurre con la creencia de Reuven Adler de que el acuerdo de rotación en el puesto de primer ministro entre Herzog y Tzipi Livni fue fundamental para la derrota de los laboristas. Sí, fue una muy mala idea, pero fue cancelada en última instancia, y su anulación, y menos este hecho, resultó perjudicial a la hora de los votos.

Tan penetrante es la mentalidad de negación de la derrota de los Laboristas que el Canal 2 que el habitualmente agudo analista político Amnón Abramowitz respondió a la derrota de los laboristas denunciando su incapacidad de resucitar el cadáver político de Shaul Mofaz. "Él fue un ex jefe del IDF y un ex ministro de Defensa Mizrahi", dijo el comentarista soñando con que la presencia del último líder del Kadima habría arreglado las cosas, olvidando convenientemente que Mofaz fue un diletante político que supervisó (con Livni) la ruina de su partido desde 28 a 2 escaños en la Knesset.

Estas son algunas de las evasivas explicaciones de la derrota de los laboristas que se hacen circular ampliamente.

Entonces ¿por qué los Laboristas pierden siempre? Habiendo votado durante años por Rabin, Peres y Barak, y también por la reencarnación del Shinui de Amnón Rubinstein, y después por el Shinui del Lapid senior y luego por el partido del Lapid junior, y en el ínterin por Ehud Olmert, yo soy uno de miles simpatizantes del Laborismo que me pregunto si realmente quieren saber la verdad acerca de su crisis.

Y la verdad es tan simple como dolorosa: los Laboristas están perdiendo porque se niegan a reconocer el fracaso de Oslo.

Incluso antes de interrogarse porque los votantes desertaron - un requisito previo que este partido de manera increíble evita plantear, prefiriendo los diagnósticos de sus “expertos en vudú electoral” -, un simple vistazo a las últimas décadas de historia electoral de los Laboristas revelaría la verdad.

Durante la última década tras la cumbre de Camp David, los Laboristas han perdido seis elecciones, y nunca se aproximaron a la victoria, obteniendo también la peor derrota electoral jamás vista cuando Ariel Sharon aplastó a Barak por una mayoría de casi dos a uno. Por el contrario, en las dos décadas posteriores a 1981 - la primera elección después de que perdieran por vez primera el poder -, los Laboristas ganaron con facilidad dos elecciones, amarraron una y perdieron tres por poco.

Por cierto, los Laboristas obtuvieron estas relativamente buenas actuaciones cuando la participación de la población no asquenazí estaba en su apogeo, pero eso no viene al caso.

La cuestión es que después de dar a Oslo una última oportunidad en 1999, el voto decisivo que surgió de la violencia palestina durante la última década de una manera muy emocional ya no pudo volver a dar su voto a los Laboristas.

Cualquiera que estuviera preocupado por proteger a sus hijos en esos días llenos de temor nunca olvidará la experiencia y los pensamientos que tuvo que evocar. De la misma manera, el público israelí medio que votó por el principio de tierra por paz, en el cual aún sigue creyendo, ahora prefiere votar en contra de la credulidad, de la negación de la realidad y de la imprudencia.

Aquellos que votaron por Peres en el siglo pasado siempre lamentarán el descarrilamiento de los esfuerzos por parte de Yitzhak Shamir de restaurar la mayor parte de Cisjordania al rey Hussein. Pero eso es agua pasada. La asunción posterior por parte de los Laboristas de que Yasser Arafa sería un interlocutor tan digno como Hussein, se demostró infundada y fatídica. Los votantes laboristas derrotados siguen creyendo que Arafat negoció de mala fe y que los líderes laboristas fueron engañados, y que si no fuera por todo este juego protagonizado por Arafat gran parte del derramamiento de sangre posterior se habría evitado.

Ahora, tal como me dijo un sabio politólogo laborista hace una década, Oslo es para los Laboristas lo que la Depresión representó para los republicanos, es decir, un trauma que la gente ordinaria nunca olvidará y siempre asociará con los ingenieros políticos que lo diseñaron o permitieron, y que en el caso de América provocó su ausencia del poder durante 20 años hasta que pudieron recuperar la confianza de la corriente mayoritaria.

Y lo primero que deben hacer los Laboristas es respetar y tener en cuenta ese trauma.

Pero por lo visto actualmente, los Laboristas ni siquiera han intentado conocer los sentimientos de su perdido electorado.

En lugar de ello, al igual que los creyentes en Shabtai Zvi después de su conversión a la fe musulmana, la teología de los Laboristas sigue insistiendo en que su falso mesías no era falso y que pronto regresará.

Es esta cultura de negación la que provoca que los Laboristas culpen de la falta de paz a Israel, ignorando el rechazo de Arafat a las propuestas de tierra por paz de Bill Clinton y Barak del 2000 y el rechazo de Mahmoud Abbas a las de Ehud Olmert en 2008, y que apoyen la caracterización de hipócrita por parte de Abbas del discurso de Bar-Ilan de Netanyahu en lugar de tratar de reunirse con él al día siguiente de su discurso.

Los votantes centristas también esperan que los autodenominados herederos de David Ben-Gurion, Berl Katznelson y Yigal Allon se unan al resto de nosotros a la hora de enfrentarse a aquellos que difaman a los colonos. Sí, creemos que los colonos están equivocados, pero no pensamos que sean delincuentes.

Nosotros distinguimos entre lo que pensamos que fueron errores, como la existencia de la mayoría de los asentamientos, y los crímenes, que pensamos que no lo fueron. El fracaso de los Laboristas a la hora de decir esto, de manera clara y en voz alta, les vuelve ajenos de un electorado al que tantas veces intentan captar, y deja la impresión de que el Laborismo actual no tiene nada que ver con el partido de los pioneros pragmáticos que construyeron el Estado judío.

Los Laboristas lo han intentado prácticamente todo desde Oslo. Han cambiado de líderes hasta  nueve veces, se unieron a Ariel Sharon - sabiamente - cuando combatió al terrorismo, divididos entre partidarios y opositores a la barrera antiterrorista abandonaron los gobiernos de Sharon en dos ocasiones - en 2002 y en 2005 - exigiendo un mayor gasto social, ya sea utilizando el vitriolo populista por parte Amir Peretz, o bien utilizando el sermón keynesiano de Shelli Yacimovich, o la sobriedad de Tony Blair por parte de Herzog.

Todas esas cosas, excepto una: el arrepentimiento.

Y así es como las cosas van a permanecer mucho tiempo mientras los Laboristas sigan buscando nuevos líderes, el próximo caprichoso y brillante eslogan electoral, el cartel más fotogénico, la siguiente parodia más viral en YouTube y la suciedad de sus rivales.

Todo ello es preferible antes que tratar de buscar e indagar en su propia alma.

Labels: ,

Saturday, April 18, 2015

Mientras Irán no cambia su "retórica", Obama se refugia en el mantra favorito de las negociaciones con los palestinos: las "soluciones creativas" como sinónimo del "darles todo lo que pidan"



Labels:

La tendencia ya parece evidente: La izquierda israelí parece decantarse por el camino de Avram Burg y Shlomo Sand antes que por el de Ben-Gurion



Un mensaje a la izquierda de Israel - Ben-Dror Yemini - Ynet

El momento actual en curso, entre un día y el siguiente dedicado al recuerdo, es otra oportunidad de volver a examinar las cuestiones en curso sobre la identidad nacional, la memoria colectiva, el Holocausto y el renacimiento judío.

Cuando a esto le sumamos la avalancha de artículos, análisis y comentarios a raíz de los resultados de las elecciones, estos resultan ser unos días fascinantes para la reflexión y búsqueda del alma, o, más precisamente, podrían serlo. Porque no hay realmente examen de conciencia.

Lo que estamos viendo, en su mayor parte, son los dedos señalando a esos israelíes que se negaron a actuar de acuerdo con las instrucciones de los comisarios políticos. No importa que los encuestadores se equivocaran acerca de los partidos, sin embargo lo hicieron bastante bien con respecto a los bloques políticos.

En base a esa avalancha de informes, uno pensaría que las elecciones han producido un cambio de tendencia, que la derecha ha logrado arrebatar a la izquierda el poder. Dentro de la burbuja que creó la izquierda para sí misma, sus miembros estaban convencidos de que era la izquierda la que estaba en el poder, hasta el momento en que se publicaron los resultados.

Y desde entonces, desde el día de las elecciones, las cosas sólo han dado un giro para peor. La Unión Sionista y el Yesh Atid no han aprendido nada ni parecen haber olvidado nada. Que los representantes de estos dos partidos participen en una conferencia de J Street está bien. Ya han aparecido en otras de sus conferencias.

Pero las cosas que allí se dicen son el problema. Cuando uno de los oradores estadounidenses dijo en uno de los paneles de la conferencia que no había necesidad de un Estado judío, los representantes israelíes del centro y de la izquierda no dijeron una sola palabra como respuesta. En un lugar donde el tono era tan anti-Israel, donde Saeb Erekat dijo que Israel era un criminal de guerra, donde la demanda del derecho de retorno fue recibida con aplausos, donde un profesor israelí llamó a poner fin a la ayuda militar a Israel, estos representantes del centro y la izquierda israelí debieron ponerse de pie y decir algo diferente. En lugar de ello, sin embargo, permanecieron en silencio y tímidos.

J Street, después de todo, se situa casi completamente del lado de los palestinos. J Street, después de todo, se alinea más con Ali Jamenei que con Benjamin Netanyahu. ¿Es este el mensaje que quiere dar la izquierda israelí moderada? ¿El centrista Yesh Atid y el partido Laborista? ¿Ese fue el propósito de su viaje a la conferencia de J Street en Washington? ¿Es este un campo o una unión que puede llamarse sionista? Así que tal vez, sólo tal vez, esos votantes que estaban ante la duda y que en el último momento minuto optaron por quedarse con Netanyahu sabían exactamente lo que estaban haciendo.

Y no me digan por favor que J Street apoya una solución de dos estados. Y es que Alan Dershowitz, el más grande defensor de Israel entre los demócratas estadounidenses, también se muestra favorable a una solución de dos estados. Pero cuando se trata de una elección entre el presidente de J Street Jeremy Ben-Ami y Alan Dershowitz, quienes representan a mundos aparte, nuestros representantes de la izquierda moderada israelí optan por identificarse con el presidente de J Street. Entonces, ¿a quién diablos se creen que están tomándole el pelo?

Supongamos, sólo supongamos, que tomáramos algunas de las cosas que han dicho algunos de los representantes de la izquierda antes y después de las elecciones, y en lugar de dirigírselas a los derechistas y/o a los Mizrahim, se las dirigiéramos a los musulmanes y los árabes. ¿Entonces que? Entonces se trataría de comentarios propios del racismo de ultraderecha más nauseabundo.

Y cuando se trata de la incitación al odio, y no sólo por parte de Hamas, sino también de parte de la Autoridad Palestina, estos mismos izquierdistas israelíes mantienen los ojos y la boca cerrada. La izquierda, después de todo, no se atrevería a decir de los musulmanes ni siquiera una décima parte de las cosas que dice de la derecha israelí. Esto es exactamente, pero exactamente, el mismo doble estándar general que llevó a que la última conferencia de la ONU sobre la situación de las mujeres en todo el mundo únicamente singularizara y condenara a un solo país... sí, Israel.

La derecha está cometiendo un error. Ya lo he escrito y voy a escribirlo de nuevo. Está socavando a Israel como Estado judío y democrático y llevándonos a la pesadilla de una realidad binacional. Pero alinearse con la izquierda mundial e ir hasta Washington para participar en el sentimiento anti-israelí y anti-sionista no es la manera de combatir a la derecha israelí.

La manera de hacerlo es darse cuenta de que el bloque de centro-derecha también tiene argumentos dignos de abordar. La manera de hacerlo es dirigir una mirada sobria a la realidad palestina, en la que Hamas ejerce la mayoría, o algo cercano a una mayoría.

La izquierda israelí, incluido el partido Laborista, insiste en hacer todo lo contrario. Prefiere acurrucarse bajo las alas de la izquierda de J Street, de Breaking the Silencey de otros invitados judíos y palestinos que niegan el derecho de Israel a existir, o bien piensan que su misma creación fue un error, y cooperan, en silencio sólo algunas veces, con los involucrados en la demonización de Israel más bien que en la crítica a Israel.

Esta izquierda israelí insiste en cometer suicidio, y sigue escribiendo la victoriosa propaganda electoral de la derecha. Me invitaron hace más de 20 años para hacer frente a una conferencia de Peace Now. Recuerdo ahora sólo una frase que le dije a la izquierda israelí de antaño: "Traten de ver a los Mizrahim de la misma manera en que ustedes ven a los árabes, y traten de ver a los árabes de la misma forma en que ven a los Mizrahim".

No estoy seguro de que les diría lo mismo en estos días. Pero como un ejercicio para la mente, se lo presto a la izquierda como alimento para el pensamiento.

Labels: ,

Dentro de la reunión de Obama con los líderes judíos estadounidenses. Lo que dijo, lo que le dijeron, y lo que Estados Unidos está ahora diciendo al mundo sobre el antisemitismo exterminista - Lee Smith - Tablet



Imagínense si a la altura de la locura del apartheid en Sudáfrica, el presidente de los Estados Unidos hubiera decidido asociarse con el régimen blanco racista de Pretoria, aliviando las sanciones y colocando el ilegal programa nuclear de ese país en una senda que llevara dulcemente hacia la obtención de una bomba nuclear. ¿Tendría ahora Sudáfrica elecciones democráticas libres y abiertas? ¿El continente africano sería un lugar mejor y más seguro hoy en día? ¿Y si miramos hacia nuestra propia casa, estaríamos en un país más igualitario con un presidente afroamericano, o seríamos algo peor y más feo? Quién sabe. Pero parece seguro decir que en lugar de honrar a Nelson Mandela, los estadounidenses probablemente oírían hablar mucho más de David Duke, o de algo peor.

Durante 36 años, las autoridades iraníes han amenazado con aniquilar a Israel. Como dijo recientemente el comandante de los Basij, Mohammad Reza Naqdi: "La destrucción de Israel no es negociable". Puede haber diferentes centros de poder en el régimen, como los expertos postulan sobre Irán, pero todo el mundo está de acuerdo en lo que opina el Líder Supremo sobre Israel y el "cáncer sionista": tiene que dejar de existir. Los expertos y observadores occidentales en el Oriente Medio y en Irán suelen despedir este tipo de amenazas como manifestaciones de una retórica instrumental que pretende emocionar a los fanáticos locales y separar a las masas árabes de sus gobernantes. Así pues, ¿por qué tomar esa retórica en serio? A fin de cuentas, afirman, los iraníes nunca usarán realmente la bomba, de hecho, son personas racionales, muy inteligentes.

Por supuesto, si usted es un líder de la comunidad judía estadounidense, no puede dejar de escuchar esa retórica exterminista iraní en un marco muy diferente. Así pues, tal vez el legado del rabino Stephen Wise estaba en la mente de los líderes judíos estadounidenses que el lunes acudieron a una reunión organizada por el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Coincidió con la semana en la que se recuerda el Holocausto, por lo que se planteaba la duda de si querían ser recordados como la versión contemporánea del rabino Wise, quien eligió proteger su relación con Roosevelt en lugar de criticar a un presidente que no hizo nada para salvar a los judíos europeos del exterminio.

"Fue una de las reuniones más tensas que puedo recordar", dijo un participante que había sido invitado a muchas reuniones en la Casa Blanca en los últimos años y pidió el anonimato. "El presidente habló durante 25 minutos, sin notas", me dijo. "Fue muy impresionante. Algunas personas dijeron cosas muy bonitas, otros expresaron su preocupación, y hablaron sobre el papel del Congreso, y él habló de la prerrogativa presidencial, y citó otros precedentes para ello. Mucha gente le replicó con mucha fuerza, diciéndole que había llegado la hora de tomar las amenazas de los dictadores en serio, como cuando Jamenei dice Muerte a América, Muerte a Israel, Muerte a los judíos. El presidente dijo que sabía como era ese régimen, y que por eso él estaba tratando de quitarles sus armas. Él no rechazó lo que decían iraníes,  simplemente no lo abordó realmente".

El rabino Marvin Hier, decano y fundador del Centro Simon Wiesenthal, quien también asistió a la reunión, estuvo dispuesto a hablar oficialmente ante Tablet. "En cuanto a mí", dijo Hier, "no estuve satisfecho". Hier se negó a describir los comentarios del presidente, pero comentó la pregunta que le hizo durante la reunión. "Sr. Presidente, en unas pocas semanas, usted y los demás irán a Alemania para conmemorar el 70 aniversario de la liberación de los campos de concentración. ¿Qué sentido tiene eso cuando al negociar el tratado nuclear con Irán, ninguna de las seis potencias allí presentes dijo una sola palabra cuando el ayatolá tuiteó acerca de aniquilar al Estado de Israel, o uno de los líderes de la Guardia Revolucionaria dijo que esa era una de las razones de ser del régimen (eliminar a Israel)? ¿Qué significado tiene entonces (para usted) el 70 aniversario? Hitler dijo que iba a asesinar a todos los judíos en una carta de 1919, y terminó haciéndolo. Si ustedes han escuchado al ayatolá decir eso, todos los líderes mundiales deberían haberlo repudiado inmediatamente".

¿Qué más podía decir el director del Centro Simon Wiesenthal? Pero, ¿quién sabe a ciencia cierta si los iraníes en realidad desean hacer buenas sus amenazas contra Israel? Después de todo, según dicen los expertos occidentales, Irán no es irracional.

Pero por supuesto que Irán es irracional. Es irracional en su esencia misma, porque el antisemitismo es la forma que toma la sinrazón en la vida política moderna. Teniendo en cuenta el antisemitismo del régimen no es posible hablar de mera retórica callejera o de una superstición apenas relevante que no tendría ninguna relevancia en los grandes asuntos de Estado. Es ignorar deliberadamente la naturaleza del régimen. Visto desde esta perspectiva, esta iniciativa clave de la política exterior de la Casa Blanca de alcanzar un acuerdo con un régimen de ese tipo resulta deliberadamente perversa, y está condenada al fracaso.

El cuadro de mando de Washington sobre el acuerdo nuclear de Irán es claro: hay ganadores y hay perdedores. Por un lado, hay quienes se oponen a cualquier acuerdo que no impida que Irán adquiera un arma nuclear, pero que sólo pospone el umbral nuclear. En ese lado se incluyen el AIPAC y CUFI y la gran mayoría de la comunidad pro-Israel, judíos y evangélicos, la corriente principal del Partido Republicano, y una serie de voces demócratas clave, desde el senador Robert Menéndez hasta Alan Dershowitz. Este equipo perdió. Y su derrota se debió a que el Presidente de los Estados Unidos quiere un acuerdo con Irán, incluso si representa un mal negocio.

En el equipo ganador no solamente está la Casa Blanca, sino que también defienden el acuerdo periodistas y expertos en el Oriente Medio, además de miembros de otros lobbys y grupos de ex legisladores. Sin duda, muchos de ellos buscan sinceramente un acuerdo con la República Islámica que promueva una reconciliación histórica después de casi cuatro décadas de enemistad.

El problema, sin embargo, es que la administración Obama de forma sorprendente no está llegando a un acuerdo con los moderados iraníes o con la buena gente de Irán los cuales, tal como se nos dice con frecuencia, aman a América y no tienen ningún problema con Israel, a pesar de los gritos masivos de "Muerte a América, Muerte a Israel" en sus mítines. Más bien, la Casa Blanca está llegando a un acuerdo con un régimen enfermo.

Y en la medida en que la Casa Blanca les está proporcionando miles de millones de dólares con el alivio de las sanciones, se asocia con el régimen iraní en Irak, Siria y el Líbano y le da a éste una ruta hacia el logro de una bomba nuclear, está recompensando efectivamente a Irán por su comportamiento y por su retórica. En lugar de alejarse de la mesa de negociaciones o decir a Jamenei que se vaya al infierno mientras siga amenazando con destruir Israel, Obama ha duplicado sus esfuerzos para conseguir un acuerdo. Después de todo, según dicen los expertos, el antisemitismo exterminista no es bonito, pero en realidad no debería ser tomada en serio.

Pero los ganadores no solamente incluyen a la Casa Blanca y a las voces americanas de la razón que quieren la paz con Irán,  también se incluyen personajes marginales, los cuales ahora están invitados a expresar sus puntos de vista sobre los tentáculos del pulpo del poder judío en conferencias y paneles aquí en los EEUU, y es que, después de todo, el antisemitismo no es gran cosa. El equipo ganador es una gran carpa donde han entrado esos personajes obsesionados en despotricar sobre el dinero judío y su control de la mente, y con los "judíos que envían a los estadounidenses a morir por causas judías". La Casa Blanca ha abierto la puerta a este tipo de espectáculo y de fenómeno y todo para llegar a un acuerdo con un régimen que encarna el antisemitismo del tipo más virulento, en un momento en que los judíos están siendo atacados ​​y abatidos a tiros en las calles de Europa. ¿A quién no envalentona ese tipo de mensaje?

Roosevelt nunca levantó un dedo a la hora de salvar a los judíos europeos, pero al menos hizo derrotar a los nazis. Obama escribe cartas al hombre que amenaza con exterminar a los judíos y le promete la paz. Los líderes judíos estadounidenses tienen mucho de qué preocuparse. El coste que en la vida política estadounidense tendrá legitimar al antisemitismo exterminista puede llegar a ser uno de los peores resultados de un muy mal negocio.

Labels: ,

Titular propio de la izquierda condescendiente para un artículo interesante: "Una encuesta muestra que los votantes israelíes son felices con el status quo" - Ben Caspit - Al Monitor



Ha pasado un mes desde las elecciones y el polvo está empezando a asentarse sobre unos resultados que conmocionaron el sistema político israelí y a numerosos observadores de todo el mundo. Los resultados de una nueva encuesta verifican el análisis publicado en Al-Monitor el día después de las elecciones. Es cierto que el primer ministro Benjamin Netanyahu logró transformar una brecha de un mandato o dos en las urnas en una ventaja de seis escaños en apenas dos días en las cabinas de votación. Pero aparte de esta amplia victoria, nada más sucedió en realidad y el equilibrio del poder electoral en Israel sufrió un cambio menor en favor del bloque de centro-izquierda. El público israelí no cambió hacia la derecha, pues el balance entre los bloques apenas cambiado y la distribución principal del poder se mantuvo como estaba. Lo único que sí cambió es que Netanyahu logró engullir los votos de los partidos satélites del Likud, mientras que el líder de la Unión Sionista Isaac Herzog no lo hizo.

La encuesta fue realizada por la encuestadora estadounidense Jim Gerstein junto con David Eichenbaum, que ambos constituyen el personal profesional de la organización New Majority. New Majority trató de favorecer la derrota y el recambio de Netanyahu, y la organización llegó a ser bien conocida en las semanas previas a las elecciones principalmente a través del veterano estratega israelí Eyal Arad. Gerstein está íntimamente involucrado con el Partido Demócrata y es visto como uno de los discípulos del veterano estratega político estadounidense Stanley Greenberg, quien formó parte del equipo de profesionales del ex primer ministro Ehud Barak cuando venció a Netanyahu en 1999.

A continuación se presentan algunos de los resultados más destacados de la encuesta, que encuestó a 1.133 israelíes que votaron en las elecciones (un número significativo, teniendo en cuenta el tamaño del electorado israelí):

1. Un enorme número de israelíes, el 28%, decidió su voto poco antes de la jornada electoral, con un 15% determinándolo de camino a la cabina de votación y el otro 13% decidiéndolo en los "últimos días antes de las elecciones". Este porcentaje es anómalo para cualquier criterio: un número sin precedentes de israelíes decidieron por quién votar sólo unos días antes de las elecciones o durante la jornada electoral en sí. En estos días aciagos fue cuando Netanyahu bombardeo a los medios y empleó sus "armas secretas", diciendo a todos: "Los árabes están fluyendo a las cabinas electorales en tropel (y organizaciones de izquierda están promoviendo su voto)". Él también advirtió contra Herzog y el post-sionismo de la Unión Sionista y de su colíder Tzipi Livni, y se apoyó en gran medida en el tema de la seguridad y en las amenazas crecientes que enfrenta el país. Para efectos de comparación, en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2012, sólo el 3% de los votantes tomaron su decisión en el último día, y otro 6% decidió en los últimos días, en un total del 9%.  Durante las decisiones de "último hora", el 25% optó votar por el Likud y sólo el 11% para la Unión Sionista. En total, en ese sprint final el 62% votó a favor de los partidos de derecha, el 16% de los partidos de izquierda y el 21% por los partidos de centro.

2. El porcentaje global de participación aumentó significativamente. Alrededor del 10% de los votantes del 2.015 no había votado en las elecciones de 2013. De ellos, el 35% eran electores árabe-israelíes, el 47% eran votantes judíos de la derecha y sólo el 17% eran votantes de centro-izquierda y de izquierda. Este fenómeno es fascinante porque mientras que aumentó la eficacia del "bloque anti Netanyahu" (debido al aumento de los votantes árabes), también aumentó la ventaja de Netanyahu entre la población judía. Otra de las conclusiones de Gerstein y Eichenbaum es que mientras este electorado judío ampliado en las recientes elecciones se ha inclinado un poco más a la derecha, no se ha vuelto más religioso. Las características de este "nuevo votante judío" fueron las siguientes: "jóvenes, hombres, sefardíés o mizrahim, tradicional y de un nivel de educación bajo", según los resultados de la encuesta.

3. Un número significativo de los votantes en el 2.013 del Likud Beitenu, la lista conjunta de los partidos Likud y Yisrael Beitenu,  se trasladaron al bloque de centro-izquierda en el 2015. Sin embargo, el Likud logró compensar la diferencia, e incluso aumentar su poder, al atraer a bastantes de los votantes del partido de Naftali Bennett, el HaBait Hayehudi, del Shas y del propio Yisrael Beitenu. El Likud perdió a seis escaños que fueron a la izquierda, esos que se suponía que les iba a costar el gobierno, pero el Likud inclinó la balanza a su favor mediante la incorporación de los votantes de otras fuentes, como el 25% de los "nuevos electores judíos" que votaron al Likud, mientras que 19% votó por la Unión sionista. De los votantes de Bennett en el 2013, el 21% votó por el Likud en el 2015. De los votantes de Yair Lapid, el 14% cambió sus votos hacia el Likud. (Herzog logró atraer a un 26% de los votantes de Lapid en el 2013). Con ello, Lapid perdió al 40% de su electorado que se fue al Likud y a la Unión Sionista (y cayó de 19 a 11 escaños). Netanyahu también se las arregló para recoger a un 8% de los electores que votaron por el Shas en 2013.

El líder del Yesh Atid, Yair Lapid, se merece una observación independiente: la pugna entre Herzog y Netanyahu infligió daños estratégicos a Lapid. Mi valoración personal es que los votantes de Lapid de la "derecha blanda" regresaron a Netanyahu, y los "cercanos a la izquierda" regresaron a Herzog. Al principio de la carrera, Lapid compitió contra Tzipi Livni, y después trató de crear una alianza con el líder de Kulanu, Moshe Kahlon, porque sabía que esta era la única forma en que podía romper el cerco de la pugna entre Herzog y Netanyahu. Pero no lo consiguió.

4. De acuerdo con esta encuesta, los partidos israelíes de derecha (incluyendo al Yahad de Eli Yishai, que no cruzó el umbral electoral) cosecharon el 49% de los votos frente al 51% en los partidos de centro-izquierda. Esta encuesta coloca al Kulanu (el 7% de los votos) en el bloque de centro-izquierda, ya que la mayoría de los votantes de Kahlon votaron por partidos de centro-izquierda en 2013. Por lo tanto, el partido de Kahlon es el desempate para cualquier coalición, de cualquier manera que se mire. Un análisis minucioso de los votantes de Kahlon muestra que no son compatibles con Netanyahu. De ellos, el 39% se definen como centristas y el 35% como miembros de la "derecha blanda". Y los votantes de Kahlon se dividen, casi por igual, en lo que respecta a la cuestión de a que gobierno debería unirse Kahlon. Esto es un hecho sorprendente, a la luz de la decisiva victoria de Netanyahu en las elecciones.

Según los encuestadores, el electorado de Kahlon está compuesto por el grupo electoralmente más importante, políticamente hablando, ya que son ellos los que contienen las semillas para un cambio, los que determinan el equilibrio de poder entre los bloques. Más resultados relativos a los votantes de Kahlon incluyen que sólo el 30% de ellos dan una puntuación "positiva" a la actuación de Netanyahu como primer ministro. En el índice personal, Netanyahu recibe una puntuación de -17 entre los votantres de Kahlon, mientras que Herzog recibe solamente el -1. Sólo el 15% de los votantes de Kahlon siente que Netanyahu "lucha por la clase media" y el 24% siente que comparten sus valores. A modo de comparación, el 30% de los votantes de Kahlon sienten que Herzog lucha por la clase media y el 30% siente que comparten los mismos valores. De los votantes de Kahlon, el 72% quiere un cambio sustantivo en la ruta liderada por Netanyahu en los últimos años, y el 53% considera que Israel debería disminuir sus inversiones en los territorios (con el 37% pensando que debería seguir actuando como hasta ahora).

Así pues, ¿por qué Netanyahu ganó las elecciones? A pesar de las calificaciones promedio de población pobre de los votantes, a Netanyahu se le sigue viendo como un líder fuerte (el 66%) frente a Herzog (el 24%) y al final del día, el tema de la seguridad es lo que inclinó la balanza. De los votantes que encontraron al problema de la seguridad el más importante, el 79% votó a favor de los partidos de derecha. Por lo tanto, la izquierda israelí sigue siendo incapaz de proporcionar a los votantes israelíes una sensación de seguridad y la creencia de que se puede confiar en ella a la hora de llevar el timón de la nave israelí en aguas tormentosas.

Al final del día, todo tiene que ver con el candidato. Isaac Herzog es un digno y talentoso candidato y un político eficaz. Sin embargo, él no da a los votantes una sensación de seguridad. Netanyahu, con todas sus complejidades, todavía mantiene el cetro de la seguridad  con mano fuerte. La aversión a sus modos de acción, a sus valores y a su insensibilidad social y económica es menos fuerte que las preocupaciones de seguridad que plantea un Irán nuclear, las incursiones del Estado islámico y un Oriente Medio en llamas. Y esa es la cuestión finalmente determinante.

Labels: ,

Friday, April 17, 2015

Inmigrantes cristianos arrojados al mar: 15 inmigrantes musulmanes acusados - Manuel Moreau - Causeur



Quince hombres de ascendencia africana y de confesión musulmana fueron arrestados el jueves a la llegada a Sicilia por que, según testigos, arrojaron por la borda a doce refugiados cristianos después de una discusión en el buque que los transportaba por el Mediterráneo, según dijo la policía de Palermo.

Quince inmigrantes, de nacionalidad de Costa de Marfil, malienses y senegaléses, que habían llegado el miércoles al puerto siciliano en el barco Ellensborg que los había recogido. Ellos fueron acusados ​​el jueves de "homicidio múltiple agravado por el odio religioso". La tragedia ocurrió en el Estrecho de Sicilia. Según el testimonio dado a la policía por una docena de refugiados nigerianos y ghaneses que estaban a bordo en el mismo barco, estalló una discusión por motivos religiosos.

Los supervivientes explicaron que habían partido este martes desde las costas libias en un bote que llevaba un total de cien pasajeros.

"Durante la travesía, los nigerianos y ghaneses, en minoría, fueron amenazados con ser arrojados al agua por una docena de pasajeros", informó el comunicado de la policía. La razón de la ira de los atacantes según se decía "era la fe cristiana de las víctimas, a diferencia de la fe musulmana que profesaban los agresores". Las amenazas finalmente se habían materializado y doce personas, todas nigerianas y ghanesas, habrían muerto en las aguas del Mediterráneo.

"Los supervivientes nigerianos y ghaneses habían sobrevivido oponiéndose por la fuerza a los intentos de ahogamiento, en algunos casos, formando una auténtica cadena humana real", continuaba el comunicado, que se refería a "detalles atroces" proporcionados por unos "testigos llenos de lágrimas". Según fuentes judiciales citadas por los medios de comunicación, "pruebas consistentes" ayudaron a reconstruir los hechos. Algunas imágenes fueron tomadas a bordo.

Los arrestos por esta razón son inéditos en Italia. El fiscal de Palermo pedirá el mantenimiento en detención de los quince acusados, según una fuente judicial.

"La investigación está todavía en sus inicios", explicó en una entrevista con La Repubblica el procurador general de Palermo, Francesco Lo Voi. "Todavía tenemos que trabajar para reconstruir exactamente cómo fueron las cosas".

"Este drama también arroja nueva luz sobre estos fenómenos, ya que es la primera vez que sucede", dice Lo Voi. "Hasta ahora, los inmigrantes eran las víctimas de las organizaciones de traficantes y de los contrabandistas sin escrúpulos con sus barcos repletos de manera inadecuada para echarse a la mar. Que el conflicto religioso haya dado lugar a estas víctimas abre una brecha realmente desconcertante", explicó.

"Esta es una tragedia dentro de la tragedia. Estamos frente a una tragedia que resulta sobre todo de la desesperación" , se refería también en La Repubblica el monseñor Giancarlo Perego, director general de la Fundación Migrantes, una organización católica de ayuda a los inmigrantes,

"En estos barcos viene esta pobre gente, y por desgracia a veces también traen consigo las divisiones y miserias presentes en su país", añadió.

Labels:

Thursday, April 16, 2015

La parábola Waxman (la típica activista, "intelectual" o "famosa" de la izquierda israelí) - Dror Eydar - Israel Hayom



El lunes por la noche, hablé con una personalidad veterana de los medios de comunicación. Él me dijo que desde las elecciones, el ha oído hablar de cada vez más y más casos de personas que abandonaron al Likud, votaron a favor de la Unión Sionista y ahora se arrepienten de su elección. Y es que están teniendo un momento difícil y desagradable al comprobar la vacía y ésteril  condescendencia de la izquierda israelí.

Al parecer, la activista izquierdista y actriz Anat Waxman dijo algo, ¿y qué? Ella no es ninguna figura cultural importante; ella dijo lo que dijo (otra ronda de comentarios degradantes y racistas contra los votantes de derecha) ante el presentador de la emisora ​​de noticias Danny Kushmaro llenas de frustración y de ira. En suma, ella no consiguió el chocolate que le fue prometido en las elecciones, y por eso maldijo la situación.

Y sin embargo, precisamente a causa de su falta de importancia, sus comentarios son importantes. En los estudios culturales, cuando a uno se le pide observar algún fenómeno - por ejemplo, determinar las raíces de lo que le han podido influir a ella -, lo mejor es recurrir a los márgenes artísticos de la época. Para los epígonos y los imitadores, esos artistas importantes que les influyeron. Es en ellos donde se puede encontrar los límites, las influencias, los estilos imitados y robados sin previo aviso.

Los comentarios de Waxman provienen de esos márgenes culturales que se hacen eco de las conversaciones entre bastidores en el teatro, en las cenas de los viernes y en los encuentros aleatorios de miembros de su círculo social. Así es como éste tipo de gente habla en sus círculos sobre el campo político de la oposición. Esta dicotomía ridícula - entre una supuesta racional izquierda y una emocional derecha, entre una izquierda con mentalidad ilustrada y una derecha con mentalidad de rebaño - lleva existiendo desde hace muchos años. Y esta dicotomía es ridícula porque, en realidad, son las reivindicaciones políticas de la izquierda las que se basan en el elemento emocional, en lugar de basarse en un examen racional y cuidadoso de la realidad.

 Hoy en día, en la segunda década del siglo XXI, el Oriente Medio ha cambiado por completo. El pueblo árabe ha arrojado el manto artificial del nacionalismo, el resultado del colonialismo europeo que se les impuso, y ha retornado a las estructuras tradicionales anteriores y primordiales, estructuras tribales y de clan. Y aún así, hasta hace apenas dos minutos y medio, el campo político que defiende Waxman quería otorgar los Altos del Golán al carnicero de Damasco. ¿Qué es exactamente lo que él representa en estos momentos, y qué representa exactamente Siria en estos días? ¿Cuán diferente es Fatah de Hamas? Pero este campo ideológico que ahora deslegitima a sus rivales de la derecha como los "chocolates" (llamados así por los pasajeros de un avión que gritaron a una azafata en un vuelo que les negó esos dulces), continúa aún murmurando compulsivamente sobre "un acuerdo diplomático", la "paz" y otros mantras que la realidad actual han vuelto sin sentido. Voy a decirlo por enésima vez: ¿Han oído ustedes hablar de algún líder árabe que esté dispuesto a ser serio en sus demandas y, una vez que se les concedan, esté de acuerdo en anunciar un final del conflicto y en no presentar más reclamaciones contra Israel? Demandas no vagas por lo tanto, sino demandas finales. Vuelvan de nuevo cuando ustedes encuentren a esa persona. Y sin embargo, los Waxman de este mundo están enojados con nosotros y nos maldicen.

Votar al primer ministro Benjamin Netanyahu no fue una decisión racional, decidieron los Waxman de turno. Él simplemente solamente supo utilizar qué botón pulsar. Dijo la palabra "árabes", y todo el mundo (los jodidos neardentales) "salió de sus agujeros... la clase trabajadora (los currantes no ilustrados, sin clase, ni cultura)", así opinó Waxman. Y no solamente Waxman habla de esta manera. Esto es lo que la izquierda se dice a sí misma acerca de por qué perdió. No fue a causa de sus anacrónicas opiniones políticas, no fue a causa de su falta de juicio ante la realidad, o debido a su falta de una postura ante una amplia gama de intereses esenciales para el pueblo judío y el Estado de Israel, por supuesto que no. La culpa la tuvieron esa gente del campo político de la oposición - los conservadores, los derechistas, los rusos, los mizrahim, los religiosos, los colonos -, esos que son marionetas sin voluntad propia, unos títeres manejados por control remoto. Yo realmente no entiendo cómo alguien puede ofenderse ante esta estupidez autolegitimadora.

En 1988, el Likud ganó las elecciones. Recuerdo una entrevista en la que Shelly Yachimovich (entonces en Radio Israel) pidió a un alcalde de un pueblo del sur (cito de memoria, aunque no lo recuerdo en detalle): "¿El laborismo invirtió mucho dinero en su área, por qué entonces usted voto por el Likud? El entrevistado le respondió: Bueno, tenemos una visión del mundo". Si una persona sufre una grave enfermedad, incluso esa irracional "gente trabajadora" usa sus ahorros y trata de trabajar más para poder pagar su asistencia. Una vida en peligro es más importante que cualquier preocupación económica menos sustantiva. Un estado palestino a tiro de piedra del aeropuerto internacional Ben-Gurion y del centro del país es más peligroso que el coste de la vida o que el problema de la vivienda. El público general entiende esto, y por eso votó a favor de aquellos a quien cree que mejor pueden salvaguardar la seguridad de Israel y el derecho del pueblo judío a su tierra. Parece que la elección es mucho más racional que las muecas ideológicas y el mimetismo desdeñosa de Waxman.

Pero hay algo más que esto. Desde las elecciones, el campo de la paz, el campo de las quejas, ha continuado quejándose cada vez más. Es muy difícil para estos autotitulados liberales racionales e ilustrados hacer frente al hecho de que esas "masas trabajadoras" no hayan caído presas del pan y el circo prometido por la izquierda, por lo que la solución es deslegitimar al gobierno electo. Pero no hay necesidad de emocionarse. Las maldiciones, las amenazas, la condescendencia (y el racismo implícito) expresado por los Waxman, el pintor Yair Garbuz, los periodistas Anat Balint, Rogel Alpher y Igal Sarna y otros en la burbuja de la izquierda - liderado por el eterno candidato del Premio Nobel, el "Rebe" Amos Oz (quien pronunció la célebre frase de que el 70% de los israelíes no leen literatura, por lo que no necesitan estar representados en el comité que otorga el Premio Israel) - sólo aseguran su futura derrota.

Labels: ,

Günter Grass, el predicador de la izquierda que se olvidó muy convenientemente de su propio pasado - Eldad Beck - Ynet



No hay una sola persona cuya vida refleje de una manera más clara la historia de Alemania en los últimos 100 años que Günter Grass, el escritor, el artista y el activista político, que estuvo sumamente activo y vigilante contra los restos del nazismo en Alemania y en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial II, pero que se olvidó admitir que había servido en las Waffen-SS (las fuerzas armadas de las SS de Adolf Hitler).

Grass se convirtió en el predicador supremo de los socialdemócratas y de la izquierda en Alemania. Con su lengua afilada y su pluma, atacó a cualquier sospechaso de mantener puntos de vista nacionalistas y fascistas. Pero solamente accedió a revelar su propio pasado dentro de un importante órgano del nazismo unos pocos años antes de su muerte, cuando su secreto de todos modos estaba a punto de ser revelado.

Él no pudo recordar durante la mayor parte de su vida que había formado parte de las Waffen-SS, si lo hizo de buen grado o por la fuerza, y sobre todo lo que había sucedido durante su servicio militar.

No obstante, si pudo recordar, con cierta nostalgia, el hecho de que "había algo atractivamente europeo en las Waffen SS, con sus voluntarios franceses, valones, holandeses, noruegos, daneses, suecos e incluso algunos neutrales, todos luchando en el frente oriental para salvar a Occidente de la amenaza bolchevique".

En una entrevista que concedió al estudioso de la literatura israelí Shimon Sandbank en 1971, Grass le dijo que "el podía decidir incluir a un (personaje) SS en su libro que se pareciera a él, y así infiltrarse en su mente y tratar de entenderlo, y poder comprender de qué modo fue tentado a cometer delitos. Uno sólo puede luchar contra el fascismo con prudencia y desde su núcleo, no demonizándolo simplemente". Grass simplemente se olvidó mencionar que él ya había estado allí y conocía personalmente de lo que está hablando.

Grass visitó Israel en dos ocasiones: en 1967 y en 1971. Y al igual que él predicó a los alemanes, también predicó a los israelíes. Se mostró enojado con el apoyo de David Ben-Gurion al fundador de la Nueva Alemania, el estadista Konrad Adenauer, quien incluyó a muchos nazis en su administración. Y, por supuesto, él se mostró enojado por la ocupación.

En una entrevista que me dio hace unos diez años, afirmó que "los israelíes y los alemanes, por diversas razones, deben tratar de responder la siguiente pregunta: ¿Han aprendido algo de la historia? Creo que la respuesta para ambos es lamentablemente no".

Hace exactamente tres años, Grass decidió romper el silencio que realmente le angustiaba todos esos años: En un poema decididamente anti-Israel titulado "Lo que hay que decir", y que fue definido por muchos como antisemita, acusó a Israel de "tratar de aniquilar el pueblo iraní y amenazar la paz mundial".

El gato volvía a estar fuera de la bolsa. Grass, que se crió en medio del anterior antisemitismo alemán  y durante el nazismo, finalmente se liberó de las cadenas del pasado y fue capaz de expresar sus verdaderas opiniones sobre Israel. Al igual que muchos en Alemania, su país.

Labels: ,

El mundo no ha aprendido las lecciones de la Shoah

La Shoah, Obama e Irán


- Tonterías, yo no creo que esto haya ocurrido (la Shoah)
- Pero, yo creo que esto si puede suceder (el acuerdo nuclear de Obama)

Labels:

Monday, April 13, 2015

El New York Times da a entender que Israel insultó al Papa "iniciando una guerra" después de su llamamiento a la paz


Desde que se convirtió en Papa en marzo de 2013, Francisco ha convertido en un hábito insertarse a sí mismo en temas muy delicados de política exterior, por lo general jugando el papel de intermediario. En junio pasado, después de visitar Tierra Santa, patrocinó en su sede en el Vaticano una "cumbre de oración por la paz" con los presidentes israelí y palestino. Sin embargo, no logró producir un avance diplomático, y poco después, las "tropas israelíes comenzaron su ataque contra el grupo militante Hamas" en la Franja de Gaza.
El New York Times parece ignorar que con anterioridad militantes palestinos de Hamas en Cisjordania secuestraron y asesinaron a tres adolescentes israelíes, y que Hamas disparó decenas de cohetes contra civiles israelíes.

Y es que el New York Times no puede contenerse a la hora de intentar retratar a Israel como al agresor, demonizando al Estado judío y utilizando para ello al Papa Francisco y un supuesto rechazo a sus esfuerzos por llevar la paz a la región.

Labels:

El Haaretz, Abbas, Israel y los refugiados de Yarmouk - Camera


"El presidente palestino Mahmoud Abbas está tratando de ayudar a los palestinos sitiados mediante la creación de unas vías de escape seguras del campamento", comentaba un editorial del Haaretz de la semana pasada elogiando de paso al líder palestino por supuestamente tratar de ayudar a los refugiados palestinos que residen en el campamento de refugiados de Yarmouk, en Siria ("Dejando la política a un lado: Israel debe ayudar a los refugiados palestinos de Yarmouk").

Asimismo, el editorial del Haaretz llamaba simultáneamente a Israel a colaborar:
Israel debe realizar también su parte en este esfuerzo internacional. Debe sentarse con Abbas para evaluar la manera de ayudar a estos refugiados, algunos de los cuales están relacionados, muy de cerca, con los árabes en Israel.
Entre otras cosas, Israel podría ofrecer a Abbas la posibilidad de absorber a algunos de los refugiados en la Autoridad Palestina, sufragar parte de los costes por ello y proporcionar servicios médicos a los que consiguieran llegar. Las consideraciones políticas y disputas con la Autoridad Palestina deben dejarse de lado en estos momentos. Esta es una tarea humanitaria de primer orden que Israel no puede eludir.
El colaborador del Haaretz Oudeh Basharat también se ha hecho eco del sentimiento de que Israel debe hacer un esfuerzo para ayudar a los palestinos de Yarmouk ("¿Por qué Israel no ayuda a los palestinos de Yarmouk?"):
¿Por qué Israel no se coordina con el presidente palestino Mahmoud Abbas y con el liderazgo árabe-israelí para absorber a parte de los refugiados de Yarmouk en los territorios controlados por la Autoridad Palestina y entre los árabes israelíes, tal como se sugirió en el editorial de Haaretz el pasado jueves? 
En lugar de correr hasta el fin del mundo para mostrar la cara hermosa de Israel, debería extender una mano a su vecino. Aprender algo de Jordania, un país que no tiene obligaciones morales o políticas con Siria pero ya ha absorbido a más de un millón de refugiados sirios.
Es el momento de anunciar una noticia de última hora al Haaretz: Hace más de un año, fue el propio líder palestino, Mahmoud Abbas, quien se negó a dejar de lado la política y aceptar un acuerdo condicional que permitía que 150.000 palestinos refugiados de Siria residieran en Cisjordania y Gaza, siempre y cuando renunciaran "al derecho de retorno" a Israel. Como informó la Associated Press el 28 de enero de 2013:
El presidente palestino Mahmoud Abbas ha dicho que le pidió el mes pasado al jefe de la ONU, Ban Ki-moon, que buscara el permiso israelí para que palestinos atrapados en la guerra civil de Siria pudieran regresar a su patria. La semana pasada, afirmó que Israel acordó permitir que 150.000 palestinos refugiados de Siria fueran a la Ribera Occidental y Gaza, siempre y cuando renunciaran al derecho de retorno a lo que hoy es Israel. Abbas afirmó que lo rechazó ante esta condición.
El dirigente de la Autoridad Palestina Mohammed Daraghmeh informó el 10 de enero de 2013:
Abbas le dijo a Ban que Israel "aceptó el regreso de los refugiados a Gaza y Cisjordania, pero con la condición de que cada refugiado firmara una declaración donde afirmaba que no ejercería el derecho de retorno (a Israel)". 
"Nosotros rechazamos eso, y decimos que es mejor morir en Siria que renunciar al derecho de retorno", afirmó Abbas al grupo. Algunos de sus comentarios fueron publicados el jueves por la web de noticias palestina Sama.
¿Tiene algo que decir el Haaretz ante estas palabras de Abbas y su deseo de preferir la muerte de su propio pueblo a su regreso a Cisjordania y Gaza? ¿O toda su indignación por el bienestar de los refugiados de Yarmouk tenía como único objetivo criticar a Israel y exhortarle a "dejar a un lado la política" con el fin de ayudar a los refugiados, mientras que ignoraba a sabiendas que Israel ya había tratado de hacer eso?

Lejos de intentar "crear de vías de escape seguras del campamento de refugiados", Abbas las ha bloqueado.

Labels:

Esperando a la flotilla y a los escudos humanos por Yarmouk

Sunday, April 12, 2015

El acuerdo nuclear de Obama con Irán

Labels:

Como la minoría empobrecida de Israel, los Mizrahim, ha sido convertida en "blanca y racista" por la izquierda israelí para excusar así su propio racismo - SFrantzman


Judíos yemenitas volando de camino a Israel

 Después de las recientes elecciones israelíes, la autodefinida "izquierda" del país ha entrado en erupción en una cacofonía de insultos y chivos expiatorios dirigidos contra la minoría Mizrahim del país. El concepto es culparlos por la incapacidad de la Unión Sionista a la hora de doblegar al Likud de Benjamin Netanyahu.

Todos los países necesitan a un chivo expiatorio. Cada forma de nacionalismo necesita un "otro" al que culpar y achacar los problemas del país. En Israel, el nacionalismo de centro-izquierda ha centrado en los judíos Mizrahim la responsabilidad de casi todos los problemas del país. Un profesor universitario en un show televisivo de la mañana llegó a decir que los Mizrahim no tenían que haber venido a Israel y que mejor hubiera sido que se hubieran "podrido" en sus países de procedencia.

Y es que se está creando una narrativa muy interesante que identifica a los "asquenazi" como grupo con la "izquierda" de Israel, a la vez que los identifica con los sectores "democráticos y progresistas del país", mientras que por el contrario se postula que los judíos "Mizrahim", cuyos orígenes se encuentran en el Oriente Medio (es decir, son los habitantes nativos de la región, en comparación con los inmigrantes judíos "europeos" asimilados con la "izquierda"), son los "racistas" que hacen daño a Israel.

Larry Derfern, en su columna en la web antisionista +972, fue emblemático en esto. Afirmó que los "izquierdistas israelíes son desproporcionadamente asquenazis", y a su vez creó una división mitológica de Israel entre esta "izquierda asquenazi" y los "segmentos de bajo nivel cultural y educativo de la población Mizrahi" que tienden a odiar a los izquierdistas israelíes (es decir, a los asquenazies). Estos Mizrahim, según él, también odian a las clases "más débiles" que no son judías: los árabes y los refugiados africanos. Para Derfern, la inmensa mayoría de los pobres Mizrahim "odian la debilidad, incluso más que lo hace el ciudadano medio israelí, es por eso que nos odian a los izquierdistas israelíes, porque nos ven como débiles frente a sus enemigos, los árabes y los africanos, apilando desprecio por nosotros y reaccionando de manera rastrera diciéndose: "Oh, mirad a los débiles y patéticos izquierdistas disculpándose de nuevo. Dios, odio a esa gente", y termina afirmando que "si queremos tratar a los pobres Mizrahim como iguales, ¿no deberíamos también atacarles como ellos hacen con los izquierdistas asquenazies?, porque si tratamos de entenderlos y excusarlos, culpándonos a nosotros mismos - Dios no quiera que les culpemos a ellos -, entonces no estaríamos tratándolos como iguales, los estaríamos tratando como personas indefensas, como criaturas patéticas que no son responsables de lo que hacen, y así es como piensa parte de la izquierda asquenazi".

Así es como piensa una parte de la sociedad israelí, inventa una definición de sí misma como "blanca europea asquenazi, gente progresista y de izquierda", y luego define a los judíos del Levante y del Oriente Medio como "racistas". Derfner finaliza, "¿por qué son los pobres Mizrahim de derecha y a menudo racistas? Por la misma razón que los blancos pobres de todo el mundo son de derecha y muy a menudo racistas".

Carlo Strenger, otro columnista e intelectual judío de izquierdas de origen europeo que escribe para el Haaretz, también imagina a los Mizrahim como "blancos pobres". Afirma que sus patrones de votación "reflejan un fenómeno bastante conocido durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, en el que las clases socioeconómicas más bajas tienden a votar por la extrema derecha... Esto es cierto para muchos de los votantes del Likud (incluyendo algunos asquenazíes), no menos que los que votan por Marine Le Pen en Francia o Geert Wilders en Holanda". Por lo tanto, los Mizrahim son asociados a los "blancos pobres" de Europa. También los compara con los "hombres blancos descontentos del sur de los Estados Unidos que nunca votan por los demócratas".

Y concluye que "no podemos deshacer los errores del Mapai hacia los Mizrahim en los años 1950 y 1980, y pedir nosotros disculpas por ello, como hizo Ehud Barak en 1999, puesto que no lograremos ganarnos a los que no creen en los principios liberales". Por lo tanto "creemos, por una buena razón, que va en el interés existencial, moral y político de Israel seguir siendo un país occidental... Ninguna cantidad de corrección política podrá cubrir el hecho de que ahora estamos peleando en una guerra política y cultural por la identidad de Israel".

La descodificación de la ideología que desprenden los artículos de Strenger y Derfner nos permite echar un vistazo detrás de la cortina a ese gran segmento dentro de la sociedad israelí que se imagina y autodefine como "progresista y liberal al estilo europeo occidental". El concepto es el de "dejar de disculparse" (una ideología significativamente similar al lema elegido por Naftali Bennet, en su caso frente a estos mismos izquierdistas) ante los judíos Mizrahim y en su lugar levantar "nuestros propios valores". Y no se trata de valores ocultos, sino los que se declaran abiertamente como propios de los "asquenazíes de izquierda". En ningún otro país la "izquierda" es el elemento definitorio de un grupo racial y étnico o de una identidad religiosas. Además, se supone que la naturaleza misma de esos valores progresistas y liberales occidentales implica trascender de la religión, la raza y del origen nacional o étnico.

Pero algunos izquierdistas israelíes han hecho algo interesante con este concepto. Estos autores autodefinen a la "izquierda" como "asquenazi" y luego definen a los Mizrahim como "racistas y pobres". No hay apenas vergüenza en los artículos y editoriales que afirman que los "Mizrahim odian a los débiles". Pero lo que es particularmente interesante es esta nueva narrativa que define a los Mizrahim como "blancos pobres", al estilo de los sectores populares occidentales. Lo que es interesante es que olvidan que dentro del fenómeno del racismo entre los grupos más pobres de Europa o de los EEUU, se trata de grupos que forman parte de la mayoría. De este modo, uno encuentra a "blancos pobres" que votan a la extrema derecha y a otros "blancos pobres" que votan socialdemócrata o a partidos de izquierda, y hay "blancos ricos" que también se dividen a lo largo de esas líneas ideológicas. Por supuesto, hay "blancos ricos" comunistas o racistas.

En Israel, por el contrario, esa mentalidad lleva a catalogar únicamente como "blancos pobres" a los Mizrahim, a una minoría y a uno de los grupos más pobres de la sociedad, convirtiendo así el grado de pobreza en una propia categoría racial. Sería como catalogar a los hispanos de los EEUU como "blancos pobres" y afirmar que son "racistas con los negros", y que "los americanos de origen europeo de izquierda quieren y saben mejor que nadie cómo preservar nuestra identidad occidental".

Sin embargo, la narrativa que emerge en Israel dentro de la izquierda escoge a un grupo minoritario, le achaca los problemas del país por su posicionamiento electoral, define a ese grupo de racista y luego define como a los "buenos" al grupo más acomodado de origen europeo, ese que sí es "occidental y preserva los valores occidentales".

La comunidad imaginada de los "asquenazi de izquierda" que están luchando en una batalla por los "valores occidentales" se conecta con sus primeros años del siglo XX. Adopta un enfoque basado en la eugenesia de los valores, es decir, ven la ideología como fluyendo de la etnia. Los Mizrahim son "racistas y odian a los débiles". No se trata de una cuestión, sino solamente de una definición. Es como cuando Gideon Levy escribió que los rusos llevan "el delito en su sangre". El punto de vista que defiende un determinado grupo de la izquierda israelí es identificar el racismo, la delincuencia y otras cualidades o valores como intrínsecos y transmitidos por la sangre de los diferentes grupos. Una persona que es pobre y cuya familia procede de Marruecos no puede llegar a ser liberal. Richard Cohen, en su "¿Es Israel bueno para los judíos?", aceptaba esta extraña visión al afirmar "que los judíos estadounidenses no pueden identificarse con un Israel donde muchos de sus judíos proceden del Oriente Medio. ¿Qué pasará cuando los judíos procedentes de tierras islámicas, ya casi el 50% de la población, se conviertan en una mayoría saludable y cambien la cara que Israel presenta al mundo, en particular con respecto a los Estados Unidos?". Así, el hecho mismo de que un judío proceda del Levante y del Oriente Medio hace imposible que un judío americano pueda identificarse con él. No se trata de valores, se trata del lugar de origen. Daniel Gordis en un artículo en Bloomberg también aceptó este punto de vista al afirmar que "la refinada, occidental y suave voz del líder de la Unión Sionista Isaac Herzog, se siente como ajena a ellos, los Mizrahim. La belicosidad de Netanyahu les parece más adecuada para esta parte del mundo". Avi Issacharoff adoptó esta narrativa al titular us artículo "Netanyahu habla con fluidez Mizrahi".

Gordis escribe: "Los Mizrahim ahora representan a la mitad de la población de Israel, y ese porcentaje está creciendo lentamente. Por lo tanto, los valores que son importantes para muchos judíos americanos - la apertura a variedades del judaísmo no ortodoxas, dar a las mujeres un mayor acceso a los lugares de culto religioso, el ablandamiento de la huella de Israel en Cisjordania - importarán mucho menos a un número cada vez mayor de israelíes".

Esto crea una profecía autocumplida de "no hay excusas". El concepto es no pedir disculpas o reparar el daño realizado por el tratamiento de la inmigración Mizrahim por parte de los gobiernos asquenazíes laboristas en la década de 1950, porque son vistos como un grupo esencialmente irredimible. Esto excusa la razón para el uso generalizado en Israel de comités de aceptación y de escolaridad dividida entre los diferentes grupos, y el apoyo generalizado a los comités de aceptación de la izquierda en Israel.

La "izquierda asquenazi" afirma que los comités de aceptación son necesarios para "preservar" su "cultura única". Como uno de los miembros del kibutz Gevim le dijo al Haaretz, "la sangre nueva que entre debe coincidir con lo que ya está ahí". Así, los Mizrahim o los árabes no deben formar parte de los kibbutz, porque el concepto es que los kibutz son de una "minoría". En Israel, los grupos más ricos se han convertido a si mismos en una comunidad "minoritaria de gente progresista y de izquierdas, en asquenazies occidentales", y ha redefinido a la minoría real que sí fue minusvalorada, los Mizrahim, en "blancos pobres racistas".

La ironía de toda esta narrativa de la izquierda israelí es que no importa lo mucho que esta "izquierda asquenazi" pula sus credenciales "occidentales", trate de aislar a los Mizrahim y los defina como "inaceptables y racistas", pues no podrá hacer frente a la narrativa palestina que esta misma izquierda implícitamente acepta. Para los palestinos, la autoafirmación de un grupo como "progresista y occidental" simplemente significa ratificar un hecho, que el sionismo es un movimiento extraño que despojó a los habitantes nativos de Israel. Así, la ironía es que el punto de vista de esta "izquierda israelí occidental" no es aceptada por la corriente principal de la izquierda occidental externa, que en gran medida acepta el punto de vista palestino.

Y el punto de vista palestino es que no importa lo mucho que estas personas hablan de ser "occidentales y progresistas", en realidad para ellos son los verdaderos racistas, porque su visión del mundo es anti-árabe, anti-oriental y anti-palestina. Podemos ver esto de manifiesto en la nueva serie de televisión Fauda, la cual glorifica a la clase media alta israelí del "buen Israel que no es racista", pero donde sus héroes trabajan como soldados encubiertos, o "Mista'arvim", en Cisjordania. Ellos combaten a los militantes palestinos en sus incursiones nocturnas en territorio enemigo, pero comparten las ideas del Meretz durante el día. Eso es lo que se llama "disparar y llorar" en Israel. Es la última fantasía israelí, vivir en un bucólico kibutz o moshav, como se muestra en la serie, y luego disfrazarse de árabes por la noche e infiltrarse en territorio enemigo. ¿Es una sorpresa que esta serie fuera desarrollada por Avi Issacharoff, anteriormente en el Haaretz, quien afirmó en una columna que "Netanyahu ganó porque habla con fluidez Mizrahi" y por "el temor de los mizrahim a los árabes. Netanyahu trabajó con el miedo más primordial, hacia los árabes".

Issacharoff, que ha creado este espectáculo que glorifica a los agentes de seguridad de Israel disfrazándolos de árabes mientras combaten a los milicianos palestinos, escribe que "desafortunadamente, para muchas personas de origen Mizrahim, y principalmente en las ciudades en desarrollo, la xenofobia, en particular hacia los árabes, se ha fortalecido con los años, mientras que los anuncios electorales de la Unión Sionista de centro-izquierda se han centrado en la situación económica". ¿Pero en realidad, quién es aquí el racista, la serie Fauda con sus estereotipos árabes y su glorificación de esos biempensantes asquenazíes que no obstante combaten a los árabes y administran la ocupación militar israelí, o esos Mizrahim de los que nos dicen que odian a los árabes?.

Aquí. el principal continuador de los estereotipos contra los árabes son los que dicen ser más occidentales y votar a la "izquierda". Y la serie Fauda parece reconocer que la única forma de conocer a los árabes es yendo armado e "infiltrándose" encubiertos en su sociedad. Y enseña a una generación de israelíes a pensar de esta manera. Y luego las mismas élites que producen este tipo de espectáculo nos dicen que los que son racistas son los espectadores Mizrahim, los cuales poseen un miedo "primordial", un miedo inculcado por las mismas personas que acusan a los demás de racismo.

¿Quién realmente teme más a los árabes, los judíos que en Ramle o Lod viven junto a los árabes y también votan a la derecha, o esas personas acomodadas del norte de Tel Aviv que nunca han conocido un árabe y los ven solamente a través de las noticias y series como Fauda?

La élite de Israel ha creado una profecía autocumplida de "los Mizrahim racistas" como una forma de exculpar a esa "izquierda asquenazí" de su racismo real y endilgar así el racismo a los demás. Se nos dice que los pobres "tienen miedo de los otros", pero no apuntan el objetivo de su cámara hacia su propia sociedad. Nunca verán a un comentarista israelí del tipo Issacharaoff-Derfner-Strenger atreverse a dirigir la luz hacia su propio entorno comunitario. En Israel, el "racismo" se ha definido como "un problema propio de las ciudades de desarrollo", e implícitamente se nos dice que "la gente de Tel Aviv no puede ser racista".

La verdad sobre la sociedad israelí es que, como en todas las sociedades, existen opiniones racistas, y que los que aseguran ser menos racistas a menudo se demuestran los más racistas con sus fantasías "eurocéntricas y sus valores occidentales" en un "oscuro y primitivo" Oriente Medio. Son ellos los que tienen las visiones más orientalistas y de pureza de su entorno "occidental" frente a los "otros".

Labels:

La farsa desplegada en el acuerdo de Obama con Irán - David Horovitz - Times of Israel


Una y otra vez, el presidente Barack Obama y su infatigable secretario de Estado prometieron que ellos y sus socios del P5 + 1 no negociarían un mal acuerdo con Irán sobre su programa de armas nucleares.

Y, he aquí que han cumplido su palabra.

Ellos no firmaron un mal acuerdo marco en Lausana, Suiza, la semana pasada. Ellos han aceptado un acuerdo de principios, y lo dejaron sin firmar, lo que permite múltiples interpretaciones contradictorias.

De inmediato resultó evidente que los negociadores liderados por los Estados Unidos habían extraviado su brújula moral, y eso en perjuicio de cualquier clara visión de su propio interés, cuando acordaron llevar a cabo las negociaciones en la fecha prevista, aceptando inclusive que el despiadado y arrogante líder de Irán, Ali Jamenei, entonara recientemente su mantra de "Muerte a los Estados Unidos", y que uno de sus jefes militares declarará que la destrucción de Israel "no era negociable".

Lo que se ha convertido en cada vez más evidente es hasta que punto el equipo de Obama y de sus colegas han sido tomados por tontos por los iraníes en las propias conversaciones.

Irán fue arrastrado a la mesa de negociación como consecuencia del régimen de sanciones cuidadosamente tejido. Pero se ha permitido a Irán salir de dicha mesa con gran parte de su programa de armas nucleares intacto, y con la promesa de que esas sanciones se retirarán.

Como era de esperar, Irán no ha sido obligado a reconocer sus esfuerzos a la hora de fabricar armas nucleares hasta la fecha. Como era de esperar, no estaba obligado a detener su programa de desarrollo de misiles. Como era de esperar, la eliminación de sanciones no ha estado condicionada a su abandono del terrorismo, a la detención de su financiación y armamento de Hezbollah, Hamas y otros grupos extremistas islámicos, o al final de su incitación implacable contra Israel. Nadie que hubiera seguido la manipulación absoluta por parte de la administración Obama de las negociaciones previas a Lausana habría esperado nada sobre estos asuntos.

Pero el acuerdo es mucho peor que lo que nuestras expectativas implacablemente bajas nos habían dado razones para anticipar. La planta de agua pesada de Arak no será desmantelado. ¿Por qué no? Debido a que esta era la mejor oferta que podíamos conseguir. La instalación de enriquecimiento de Fordo, construida en secreto en una montaña, no se cerrará. ¿Y por qué no? Debido a que esta era la mejor oferta que podíamos conseguir. Se permitirá que miles de centrifugadoras sigan girando. Miles más se mantendrán intactas. Pero por amor de Dios, ¿por qué? Debido a que esta era la mejor oferta que podíamos conseguir.

Todo ello de acuerdo con los - hasta ahora - elementos en disputa en la ONU del acuerdo firmado.

Sin embargo, y menos de una semana después de esas escenas repugnantes de los negociadores dándose palmadas en la espalda en Lausana, más y más elementos centrales del acuerdo marco están en disputa.

¿Serán levantadas las sanciones económicas solamente en fases, dependiendo del cumplimiento iraní, o todas a la vez, en el momento de firmarse el acuerdo? No está claro. ¿Irán deberá estar sujeto a inspecciones en "cualquier lugar, en cualquier momento" de todos los sitios sospechosos, nucleares y militares? No está claro. ¿Estará obligado Irán a enviar fuera del país casi todas sus reservas de uranio enriquecido? No está claro. ¿Se permitirá a Irán a continuar sus actividades de I + D con centrifugadoras más sofisticadas, lo que puede permitirle un acceso aún más rápido a la bomba, llegado el día? No está claro.

Y no solamente podemos leer los relatos crudamente contradictorios de lo que se acordó en las hojas informativas oficiales estadounidenses e iraníes, con discrepancias masivas a través de la mesa de negociaciones. También tenemos versiones contradictorias del mismo lado de la mesa, con una hoja informativa oficial francesa añadiendo confusión.

Si no fuera tan grave sería una auténtica farsa presenciar los intentos insinceros de la administración Obama a la hora de representar y disfrazar el desastre como un logro digno de admiración, como la mejor oferta, como algo histórico, como una garantía, según la formulación simplista y vacía del asesor presidencial Ben Rhodes, de que Irán nunca conseguirá la bomba.

En una entrevista ante el NPR que salió terriblemente mal, el presidente Obama admitió honestamente un enorme y grave defecto del acuerdo: el hecho de que, incluso si Irán mantiene el acuerdo (con un colosal e improbable "si"), será capaz de conseguir la bomba nada más que expiren las principales disposiciones después de una década (El presidente Obama ya había anunciado este hecho al reconocer en su entrevista con el New York Times que "he dejado muy claro que Irán no conseguirá un arma nuclear durante mi mandato", es decir, en al menos un año y medio).

Pero no podía haber un reconocimiento sincero de tan trascendental defecto, porque eso sería confirmar la acusación interminablemente reiterada por parte del primer ministro Benjamin Netanyahu de que el acuerdo en realidad allanaba el camino de Irán hacia la bomba. Y así, una portavoz del Departamento de Estado tuvo que salir ante las cámaras y la prensa para balbucear una reinterpretación absurda de las declaraciones de Obama, un intento de reinterpretar sus palabras que insulta nuestra inteligencia.

Pero hay algo peor. Los iraníes acaban de decir que el acuerdo les da derecho a comenzar a inyectar gas en sus centrifugadoras más sofisticadas - las IR-8 -, esas que pueden enriquecer uranio 20 veces más rápido que sus actuales IR-1. Y de ahí la gran sonrisa del canciller Zarif y de su colega y experto nuclear Ali Akbar Salehi, cuando dijeron a los parlamentarios iraníes que Irán comenzará a trabajar con los IR-8 el primer día tras la entrada en vigor del acuerdo. Y esto, según la propia agencia de noticias iraní.

Ni que decir tiene, que todo esto es una burla de todo el proceso de negociación.

Sin duda, habrá mucha más parodia en el futuro. Esto es lo que se obtiene cuando se permite que un régimen brutal y asesino huele la indecisión, la debilidad y el abandono de los propios intereses esenciales de tus aliados.

"Esta es nuestra mejor apuesta, con mucho, para asegurarnos de que Irán no conseguirá un arma nuclear", afirmó Obama al diario The New York Times. ¿Seguro, señor Presidente? No se ve cómo lo logrará a partir de este acuerdo. Desde aquí, parece que podría haberlo hecho mucho mejor.

De hecho, parece que el resultado ha sido aquel que prometió evitar: Un acuerdo que elevara la presión económica sobre un régimen maligno y despejara su camino hacia la bomba.

En resumen, un muy mal negocio. Muy alejado de lo prometido. Mucho peor que ningún acuerdo en absoluto.



Labels:

Descifrando la Doctrina Obama - Daniel Pipes



James Jeffrey, el ex embajador extraordinario y plenipotenciario en Irak de Obama Barack, tiene esto que decir sobre la política actual de la administración Obama en el Oriente Medio: "Estamos en una maldita caída libre".

Ahora recordemos sus errores:
- Ayudar al derrocamiento de Muamar Gadafi en Libia, lo que ha llevado a la anarquía y a la guerra civil  
- Presionar a Hosni Mubarak, el presidente de Egipto, para que dimitiera y, a continuación, respaldar a los Hermanos Musulmanes, lo que condujo finalmente al ahora presidente Abdel-Fattah el-Sissi a volverse hacia Moscú. 
- Alienarse al más incondicional aliado de Washington en la región, el gobierno de Israel. 
- Descartar al grupo Estado Islámico como si fuera un grupo "junior o amateur" justo antes de que se apoderara de las principales ciudades iraquíes. 
- Saludar a Yemen como un éxito del contraterrorismo, justo antes de que su gobierno fuera derrocado, provocando la alarma entre las autoridades saudíes, hasta el punto de promover una alianza militar contra Irán.  
- Mimar a Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, animando sus tendencias dictatoriales.  
- Abandonar a Irak y Afganistán prematuramente, condenando a la gran inversión estadounidense en esos dos países.  
- Y, sobre todo, hacer ofertas peligrosamente defectuosas a los mulás de Irán con ambiciones nucleares.
¿Es esta serie aleatoria de errores la justificación de un liderazgo incompetente o existe alguna gran idea o propósito, quizás mal concebido, detrás de todo esto? Hasta cierto punto, se trata de ineptitud, como cuando Obama se inclinó ante el rey saudí o como cuando amenazó al gobierno de Siria con respecto al uso de armas químicas (las famosas líneas rojas) antes de cambiar de opinión, o como ahora, cuando envía al ejército estadounidense para ayudar a Teherán en Irak y lucha contra él en Yemen.

Pero también hay una gran idea detrás de todo esto, y exige una explicación. Como político y hombre de la izquierda, Obama considera que los Estados Unidos han ejercido históricamente una influencia maligna en el mundo exterior. Unas corporaciones codiciosas, un excesivamente poderoso complejo político-militar-industrial, un nacionalismo palurdo y primario, un racismo arraigado y un imperialismo cultural que se han combinado para hacer de los Estados Unidos, a fin de cuentas, una potencia para el mal.

Siendo un estudiante del activista comunitario Saul Alinsky, Obama no proclamó abiertamente este punto de vista, incluso se hizo pasar por una especie de patriota, aunque él (y su encantadora esposa ) ofrecieron indicios ocasionales de sus puntos de vista radicales sobre "una necesaria y fundamental transformación de los Estados Unidos". Al ascender a la presidencia, Obama se movió al principio lentamente, sin despertar las alarmas y con ganas de ser reelegido. Pero ahora, sin embargo, después de seis años completos y con sólo su legado del qué preocuparse, el Obama real y en toda regla está emergiendo.

La Doctrina Obama es simple y universal: cálidas relaciones con los adversarios y frialdad con los amigos.

Veamos las premisas de este enfoque: El gobierno de los Estados Unidos, moralmente debe compensar sus errores anteriores. Sonriendo a los estados hostiles, eso provocará que ellos le correspondan. El uso de la fuerza crea más problemas de los que resuelve. Los históricos socios y aliados de los estadounidenses son en realidad accesorios moralmente inferiores. Y todo esto en el Oriente Medio significa apoyar a los revisionistas (Erdogan, la Hermandad Musulmana, la República Islámica de Irán) y apartarse de los gobiernos anteriormente aliados (Egipto, Israel, Arabia Saudita).

De todos estos actores, destacan dos: Irán e Israel. El establecimiento de buenas relaciones con Teherán parece haber sido la gran preocupación de Obama. Como Michael Doran del Instituto Hudson ha demostrado, Obama, durante toda su presidencia, ha trabajado para presentar a Irán como lo que él denomina "una potencia regional muy exitosa... que cumple con las normas internacionales y las normas internacionales". Por el contrario, sus amistades pre-presidenciales con truculentos antisionistas como Ali Abunimah, Rashid Khalidi y Edward Said dan fe de la profundidad de su hostilidad hacia el Estado judío.

La Doctrina Obama desmitifica lo que es de otra manera inescrutable. Por ejemplo, explica por qué la administración Obama ignora alegremente las indignantes declaraciones del líder supremo iraní, como cuando gritó recientemente "Muerte a Estados Unidos", desestimando sus palabras como mera complacencia retórica doméstica, mientras que el propio Obama, y casi simultáneamente, reprobaba duramente al primer ministro israelí por su comentario electoral rechazando una solución de dos estados con los palestinos durante su mandato ("Le tomamos la palabra").

La Doctrina Obama también ofrece pautas que nos ayudan a predecir la posible evolución de la región durante el resto del mandato de Obama: las miserables ofertas del P5 + 1 a Irán obligan al gobierno de Israel a atacar las instalaciones nucleares iraníes; las suaves políticas hacia Damasco despejan el camino para que el régimen de Assad vuelva a extender su poder; Ankara opta por provocar una crisis en el Mediterráneo oriental por las reservas de gas y petróleo chipriotas.

La gran pregunta es cómo, en su sabiduría, el pueblo estadounidense juzgará la Doctrina Obama, pues será llamado a unas elecciones presidenciales en 19 meses. ¿Van a repudiar su política de apaciguamiento y contrición, tal como comparativamente hicieron en 1980 cuando eligieron a Ronald Reagan sobre Jimmy Carter? ¿O elegirán cuatro años más de ella, convirtiendo así a la Doctrina Obama en la nueva norma, y a los estadounidenses en masoquistas llenos de remordimientos al estilo europeo ?

Su veredicto en 2016 tendrá implicaciones potencialmente históricas para el mundo.

Labels: