Thursday, August 21, 2014

Cinco comentarios sobre el enlace entre Mahmoud y Morel, y los problemas de los matrimonios mixtos - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Israel entre repentinamente en frenesí por los matrimonios mixtos. ¿La razón? Un hecho no más que anecdótico: una mujer judía decidió casarse con un hombre árabe (musulmán). Celebraban su boda a principios de esta semana. Un gran acontecimiento para ellos, un no acontecimiento para la opinión pública. Es decir, excepto por el hecho de que un grupo derechista radical llamado Lehava insistió en organizar una manifestación contraria al enlace en sus proximidades. Los medios de comunicación, siempre en busca de controversia y posiblemente aburridos de las conversaciones y el impasse en Gaza, y con necesidad de material fresco, se volvieron hacia esa manifestación para convertirla en un espectáculo nacional. Escenas desagradables de barbudos judíos gritando "Mahoma está muerto", junto con los puntos de vista de ciertos políticos que vieron la oportunidad de marcar algunos puntos, ocuparon a Israel durante 24 horas. Se pidió a los expertos que analizaran el caso. Los rabinos fueron convocados a los programas de entrevistas. Se instó a los líderes a "responder". La asimilación, por un breve momento, reemplazó a "los túneles" como la gran amenaza para la supervivencia de Israel.

Aquí hay 5 comentarios sobre esta controversia (que cuando lean esto ya no será noticia):

1.- Los judíos israelíes no están bajo ninguna seria amenaza de asimilación por una razón muy simple: no tienen a nadie con quien casarse sino con su propia gente. En la mayoría de los casos, y para la mayoría de los judíos, los árabes israelíes no son una opción. Las diferencias en la cultura, y más aún la tensión entre las dos poblaciones, hacen que este tipo de matrimonios sean bastante raros. Y además, cuando los judíos representan a la amplia mayoría, yo esperaría que fuera la minoría árabe la que se preocupara por la asimilación, no los judíos.

Sí existen en cambio otros tipos de matrimonios entre judíos y no judíos: aquellos judíos que se casan con inmigrantes de la ex Unión Soviética que no son reconocidos como judíos por el Rabinato. Aquellos que juzgan este tipo de uniones con criterios exclusivamente halájicos ortodoxos, tienen un problema con ellos. Pero cuando nos fijamos en estos matrimonios de una manera más relajada - sobre todo pensando en la cultura de estas casas de nueva creación -, resulta difícil verlos como una "asimilación" real. Estos hogares, que se sienten bienvenidos por la mayoría de los israelíes, serán hogares judíos.

2.- Que Israel no tenga un verdadero problema con los matrimonios mixtos no quiere decir que no tiene un problema con su actitud hacia el matrimonio mixto. El problema de actitud se presenta bajo dos formatos principales:

Uno: La falta de interés a la hora de formular un enfoque razonable de por qué son tan importantes los matrimonios judíos. Es decir, los israelíes no están molestos por este problema y por lo tanto no piensan en él, y por lo tanto tienden a ofrecer una débil resistencia a él. Como he demostrado hace no mucho tiempo sobre la base de las estadísticas, un buen número de israelíes "con mucho gusto hubieran optado por matrimonios mixtos" si hubieran tenido la oportunidad.

Dos: Un sentido de histeria. Mientras que muchos israelíes se muestran tranquilos acerca de la posibilidad de los matrimonios mixtos, otros se muestran demasiado excitados ante este tema sin razón. Esto quedó demostrado durante la efímera y reciente controversia sobre la boda, sobre todo cuando se utilizaron con frecuencia palabras como "holocausto", "desastre", "calamidad" y otras cosas semejantes. Echen un vistazo a este ejemplo: "Los matrimonios mixtos en Israel son simplemente una catástrofe", dijo el venerado rabino sionista religioso Jaim Druckman. Excepto que no es cierto. Ni siquiera se aproxima.

3.- Debo decir que las respuestas de muchos líderes políticos israelíes a la controversia suscitada por la boda fueron sorprendentemente medidas y razonables. Tendieron a denunciar esa desagradable manifestación contraria al enlace y, sin querer generar controversia, se mostraron desfavorables a los matrimonios mixtos.

Echen un vistazo a la respuesta de Yair Lapid, el líder del partido secular Yesh Atid, y un hombre considerado por los israelíes ultra-ortodoxos como su acérrimo enemigo: "Si mi hijo viniera a verme mañana y me dijera: 'Papá, quiero que conozcas a Rona, ella es [cristiana] ortodoxa o católica, y quiero casarme con ella y que mis hijos no sean judíos', ¿Me molestaría esto? Realmente, sí me molestaría".

Escuché la entrevista a Lapid en la radio. A raíz de ello, hubo otra entrevista a la ex líder laborista Shelly Yachimovitz. Su respuesta a los comentarios de Lapid: "Estoy de acuerdo con cada palabra". Las opiniones de estos dos líderes seculares no parecían lejos de la opinión expresada por el líder sionista religioso Naftali Bennet.

4.- La verdad debe ser dicha: Es más difícil para muchos israelíes tragarse la amarga píldora de matrimonios mixtos entre una mujer judía y un árabe musulmán de lo que es aceptar el matrimonio mixto con un cristiano noruego voluntario en un kibbutz. Así que sí, hay un núcleo de racismo en algunas de las respuestas a la reciente boda. En realidad, no resulta sorprendente, la gente por lo general tiende a ser menos favorable a las uniones con personas de quienes sospechan. Pero eso no es excusa. El tema de las tensas relaciones entre judíos y árabes israelíes debe ser abordado con la mayor urgencia y tan vigorosamente como sea posible (pero no esperen que sea resuelto a corto plazo).

5.- Traten de recordar que Israel es un pequeño país muy curioso. Tendemos a ser muy conservadores en algunas cosas - o tenemos de nosotros una imagen así (una imagen que esta polémica boda podría fortalecer) -. Pero también somos uno de los países más liberales de la tierra en otros asuntos. Consideren esto: la semana pasada, y con muy poca fanfarria esta vez, Israel extendió la "ley de retorno" a las parejas de los homosexuales judíos. Así que cuando oyen decir que Israel se está convirtiendo en una "teocracia" o que está "gobernado por los rabinos", o cosas por el estilo, no piensen en un grupo pequeño haciendo mucho ruido a su alrededor, piensen en el Israel oficial que está cambiando sus políticas de un manera que tendrá un impacto real en los nuevos inmigrantes.

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Wednesday, August 20, 2014

Los dos aspectos más alarmantes de la detención del envió de misiles a Israel - Shmuel Rosner - Jewish Journal



La decisión de la administración Obama de detener una transferencia de misiles Hellfire solicitada por Israel - una decisión por vez primera relatada por el The Wall Street Journal y posteriormente confirmada por funcionarios de las administraciones de ambos gobiernos - ha planteado como era de esperar un relativo nivel de discusión acerca de la "crisis" entre EEUU-Israel. Varios comentarios dignos (y otras menos dignos) se han realizado sobre dicho incidente. Me gustaría añadir algo de mi cosecha.

¿Un show para nada o algo importante?

El hecho más importante y más preocupante de esta fuga de información sensible - una fuga que probablemente estaba destinado a poner públicamente a Israel sobre aviso - es que carece de una coherencia explicable. Por lo general, cuando la parte más fuerte de una alianza (en este caso, los EEUU) pone sobre aviso a la parte más débil (en este caso, Israel), hay una razón inmediata: "Los EEUU quieren algo, pero Israel no está dispuesto a aceptar la posición estadounidense; por lo tanto la administración americana ejerce presión sobre Israel; Israel acaba cediendo (o no)".

Tengan en cuenta estos dos ejemplos:

En agosto de 1982, Ronald Reagan le dijo al primer ministro de Israel Menachem Begin que el bombardeo de Beirut "tenía que parar o toda nuestra futura relación estaba en peligro" (así es como Reagan volvió a contar la historia de esa famosa conversación en su diario). The New York Times informaba en el momento de la conversación y citando a la dura declaración de la Casa Blanca: "El presidente llamó por teléfono el primer ministro Begin con relación al reciente bombardeo en Beirut... El presidente dejó claro que es imprescindible que se observe el alto el fuego absolutamente... Se debe mantener".

Siguiente historia: Diez años más tarde, los EEUU - esta vez fue la administración Bush - estaba presionando a Israel: Detengan la construcción de asentamientos en Cisjordania y en la Franja de Gaza, o ustedes no conseguiran los 10 billones de dólares que Estados Unidos les garantiza, y que Israel necesita, para la absorción de inmigrantes de la ex Unión Soviética.

El primer ministro Yitzhak Shamir se negó a ceder, pero al menos estaba claro lo que los EEUU querían y el precio que Israel debía pagar por negarse a seguir el juego.

El incidente actual es un misterio. No sabemos qué es lo que los EEUU está tratando de lograr al detener el envío de las armas. Veo varias posibilidades (hay probablemente más):

A.- Humillar a Netanyahu: Ciertamente, no hay un gran amor entre esta administración y el gobierno de Netanyahu, y retener el envío puede ser sólo uno de estos insultos o desplantes con ningún propósito claro en mente. Si este es el caso, resulta infantil.

B.- Para tratar de que Netanyahu fuera más flexible en las negociaciones de El Cairo: Si este es el caso, es decir, como escribió David Horovitz en el Times of Israel, los EEUU está ayudando activamente a Hamas (Horovitz realizó una afirmación aún más grave: que a estas alturas, cualquier reyerta pública entre los EEUU e Israel sirve a Hamas).

C.- Para presionar a Israel para que haga algo que se niega a hacer, algo que todavía no se ha hecho público: Si este es el caso, es probable que obtengamos más pistas en los próximos días sobre el asunto objeto de diferencias.

Si yo tuviera que poner mi dinero en una de estas opciones, me quedaría con la opción A, es decir, la humillación pública por nada. Esto significa que las relaciones entre los gobiernos han llegado a un punto tan bajo que ya ni siquiera necesitan una razón para dañarse el uno al otro. Por supuesto, esto hace que la administración Obama se vea bastante mal y que su política sea inexplicable. Venganza y mezquindad no son precisamente signos de una política exterior sana, seria y eficaz. Pero también debería preocupar bastante al gobierno de Netanyahu, porque esto significa que el castigo de los EEUU llegará sin ni siquiera dar a Israel una opción: ni siquiera se le dará la oportunidad a Israel de ceder bajo presión o soportar la presión.

Seth Mandel hace el argumento (en Commentary) que, al detener la administración Obama ese envío, perdió su "última defensa desesperada" de Israel. He escuchado aseveraciones similares de otros estadounidenses que no son, hay que reconocerlo, los más grandes admiradores de Obama.

El argumento es el siguiente: En los últimos seis años de duras relaciones, hubo muchos períodos de gran tensión entre los dos gobiernos sobre tal o cual tema. En tales ocasiones, cuando la disputa se hizo pública y el gobierno de Obama tuvo que enfrentarse a preguntas sobre su compromiso con Israel, la respuesta era que en materia de seguridad su apoyo era sólido como una roca. De hecho, la asesora de Seguridad Nacional Susan Rice lo repitió hace apenas dos semanas: "Nuestro compromiso a la hora de proteger la ventaja militar cualitativa de Israel sigue siendo absoluto. Pregúntenle a los generales de Israel. Nuestra asistencia de seguridad a Israel está a un nivel récord". E Israel, por buenas razones, le siguió la corriente en muchas de estas ocasiones - como cuando Netanyahu, tras la reelección de Obama, lo felicitó y destacó las estrechas relaciones de seguridad como una "roca sólida" -.

En verdad, la diferenciación entre "relaciones de seguridad" y otras relaciones son difíciles de expresar. La seguridad no solo depende de los envíos de armas, sino también de muchas otras cosas, entre las que figura el apoyo de una superpotencia. Si los EEUU envía armas a Israel pero quiere que renuncie a aspectos de su seguridad de cara a Hamas, la afirmación de que las relaciones de seguridad son una "roca sólida" se vuelve más difícil de defender. Sin embargo, el argumento de Mandel va más allá y afirma que incluso si la seguridad o la defensa están estrechamente definidas, "ahora sabemos que el presidente no está plenamente comprometido con la seguridad de Israel".

¿Es eso cierto? No estoy seguro de que sea así, pero creo que Mandel está en lo cierto.

Por un lado, no creo que sea verdad porque la detención de uno, o incluso cinco, de los envíos de armas, cuando Israel puede sobrevivir sin ellos, por ahora, no significa sin embargo una clara declaración de falta de interés al respecto de la seguridad de Israel. Una defensa razonable de la acción de Obama sería: 1.- Si esto se convirtiera en urgente para la seguridad de Israel, se produciría el envío, y 2.- aunque retrasara un envío, ha remitido una gran cantidad de armas a Israel, posiblemente más que algunos de sus predecesores.

Así que no veo el asunto tan claro como para decir que "Obama no se preocupa por la seguridad de Israel". Pero veo otra cosa que me parece bastante inquietante: a Obama ya no le importa si la gente dice que él no se preocupa por la seguridad de Israel.

Me explico: Durante seis años fue importante para la administración Obama separar "las relaciones de seguridad" de "las relaciones diplomáticas", debido a que esa separación le ha permitido envolverse en "su apoyo a Israel", incluso cuando tenía amargas peleas con el gobierno israelí. Cuando las relaciones eran muy tensas, la pretensión era que mantener estrechas relaciones era muy importante para la administración Obama. Por supuesto, parte de ello es porque era verdad: las relaciones siguen siendo fuertes. Los EEUU e Israel tienen lazos lo suficientemente fuertes como para sostener un periodo de tensión entre los dos gobiernos.

Ahora introduzca el último incidente, que por lo menos daña de manera significativa a Obama. De pronto, el gobierno de Obama decide lanzar un fuerte aviso en un área en el que supuestamente no entraría.
Esto puede significar una de estas dos cosas:

- O bien el equipo de Obama se ha dado cuenta que Israel no presta atención a menos que se le envíe un mensaje en su ámbito más sensible. Y quiere que Israel preste atención a algo (véase las mencionados tres posibilidades).

- O al equipo de Obama ya no le importa lo que los observadores puedan pensar acerca de su política hacia Israel y ya no está preocupado por la posibilidad de perder su principal herramienta de propaganda de "que apoya a Israel".

Si ya no se preocupa por verse como el gran apoyo de Israel, este es un cambio significativo respecto a lo que hemos visto en los últimos seis años. Este es un cambio mucho más importante que un envío de misiles Hellfire.

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Tuesday, August 19, 2014

Atascado en los años 90, el campo de la paz de Israel está perdiendo el interés de la opinión pública - Mazal Mualem - Al Monito



Al final de la manifestación por parte de grupos de izquierda en la Plaza Rabin en la noche del 16 de agosto, el director general de la organización no gubernamental Peace Now publicó un breve anuncio a los medios de comunicación. En él, anunció que él y sus colegas se sorprendieron y se vieron alentados por el gran número de manifestantes, y que "esta noche la izquierda demostró que 'cuanto más la opriman, tanto más se multiplica y propaga' [Éxodo 01:12]". Sin embargo, en su declaración, el director general de Peace Now, Yariv Oppenheimer, sonaba como si estuviera tratando de alentarse a sí mismo por encima de todo. En el mejor de los casos, no llegaban a 7.000 personas en la manifestación en protesta por la operación Margen Protector y bajo la bandera de "cambiar la dirección hacia la paz".

Oppenheimer es quién encabezó al movimiento que organizó la "Demostración de los 400.000" hace apenas 32 ​​años, después de la masacre de Sabra y Chatila, y durante la Primera Guerra del Líbano. Él debería estar preocupado por la continua disminución del campo de la paz y cómo cada vez más se está alejando de la corriente principal de la opinión pública en Israel. Los oradores en la demostración de 1982 incluyeron a personalidades del Partido Laborista, por aquel entonces también en la oposición, entre ellos Yitzhak Rabin  (primer ministro cuando fue asesinado más tarde) y Shimon Peres (presidente hasta el mes pasado). El actual presidente del Partido Laborista, el miembro del Knesset Isaac Herzog, no se hallaba por ninguna parte en la manifestación del 16 de agosto, ni había otros miembros de alto rango del partido.

Los políticos que hablaron fueron la presidenta del Meretz, la diputada en la Knesset Zehava Gal-On, y el líder del Partido Hadash, el miembro de la Knesset Mohammad Barakeh. En definitiva, se trataba de una mezcla política que situaba a la manifestación desde un principio como una protesta de la extrema izquierda. Teniendo en cuenta esto, se hacia difícil no recordar las grandes manifestaciones del campo de la paz en apoyo de los Acuerdos de Oslo del 4 de noviembre de 1995, en la tarde en que Rabin fue asesinado, o las manifestaciones de masas celebrada en su memoria muchos años después de eso.

Hace ya bastantes años que el campo de la paz se muestra incapaz de conseguir un número importante de participantes en sus manifestantes. La última vez que la Plaza Rabin se llenó a rebosar fue la noche en que Ehud Barak fue elegido primer ministro en mayo de 1999, después de haber vencido a Benjamin Netanyahu. De pie, frente a una exuberante multitud que llegó de forma espontánea al lugar donde Rabin fue asesinado cuatro años antes, Barak pronunció su discurso de la victoria, que se inició con las memorables palabras: "Este es el amanecer de un nuevo día".

Barak, el líder por entonces del "campo de la paz", regresó humillado un año después del fracaso de la conferencia de Camp David con el líder de la OLP, Yasser Arafat. La segunda Intifada estalló poco tiempo después, y el presidente del Partido Laborista acabó estrellado pública y políticamente, y el campo de la paz recibió un golpe tan rotundo del que aún no se ha recuperado. Barak acusó a Arafat de hacer explotar las conversaciones de paz y de fomentar la violencia, logrando grabar en la conciencia de la opinión pública israelí el dicho y el sentir de que no hay "ningún socio para la paz" en el lado palestino. Al mismo tiempo, muchos israelíes son conscientes de que la empresa de los asentamientos se mantiene próspera, con un número de colonos que ha crecido desde los 200.000 en 2001 a los 325.000 en la actualidad.

La segunda intifada costó la vida a cerca de 1.100 israelíes en sangrientos atentados llevados a cabo en el corazón de las comunidades urbanas de Israel. Al mismo tiempo, también enajenó el público israelí de la idea de una solución de dos estados, la cual era el núcleo del enfoque diplomático de la izquierda sionista y del campo de la paz.

Este paradigma disfrutó de un renacimiento durante el mandato de Ehud Olmert en el cargo de primer ministro, cuando ofreció al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas un plan de largo alcance para la partición de la tierra. Pero Olmert cosechó nuevamente el desaire de los palestinos, y el campo de la paz fue lanzado al caos una vez más. Cuando Abbas argumentó como disculpa que no había aceptado la propuesta porque creía que esos eran los últimos días de mandato de Olmert en el cargo, los israelíes simplemente no quisieron escucharle más.

En la reunión conmemorativa del asesinato de Yitzhak Rabin en el 2006, apenas dos meses después de la Segunda Guerra del Líbano, el más importante orador fue el conocido escritor David Grossman, quien había perdido a su hijo Uri en esa guerra. Grossman le rogó a Olmert que hiciera la paz con los palestinos diciéndole: "Diríjase a los palestinos, Olmert, no busque en todo momento razones para no hablar con ellos. Usted se echó atrás a la hora de tomar una decisión (retirada) unilateral, y esa fue una buena decisión, pero nos deja en un vacío. Debe ocuparse de manera inmediata de la violencia y de la destrucción. Hable con ellos, hágales una oferta que sus moderados puedan aceptar... Haga que sea una oferta que les obligue a elegir entre aceptarla o seguir siendo rehenes del Islam fanático. Acérquese a ellos con el plan más valiente y más serio que Israel pueda ofrecer".

Olmert, que era entonces jefe del Partido Kadima, hizo casi todo lo que Grossman le rogó que hiciera. Él fue el primer ministro israelí que más dispuesto estuvo a ir más lejos para lograr un acuerdo permanente con los palestinos.

Desde entonces, Grossman se ha convertido en la voz del campo de la paz. Es su principal orador en todas sus manifestaciones y su auténtico mensajero desde entonces, escribiendo habitualmente artículos de opinión en los periódicos tratando de expandir el espíritu del mensaje del campo de la paz. Por supuesto, no estuvo ausente en la manifestación del 16 de agosto, y de hecho volvió a ser el orador principal, llamando al gobierno a ofrecer a los palestinos "un gran plan, con visión de futuro, productivo y con propuestas genuinas".

El problema es que incluso la gente del centro político, que también quiere que haya un proceso diplomático, al igual que las personas que votaron por el Partido Atid Yesh o incluso el Partido Laborista, se dicen a sí mismos: "Ya hemos visto esta película antes. Ya hemos hecho nuestras propias ofertas de largo alcance, y siempre nos devolvieron terrorismo a cambio". Estas afirmaciones ya no son pues exclusivas de la derecha, y el campo de la paz y esa izquierda que respalda las palabras de Grossman como si no hubiera pasado nada, tal como se demostró este 16 de agosto, ya no tienen respuestas convincentes. Esta brecha entre el campo de la paz y el resto de la opinión pública sólo se volvió más aguda después de semanas de cohetes y fuego de mortero contra la población civil de Israel, en una nueva ronda de violencia entre Israel y Hamas.

Hay una sensación en la opinión pública israelí de que el campo de la paz se ha quedado atascado en una era diferente y permanece atrapado en los enfoques que se formularon en la década de 1990, cuando las negociaciones en Oslo estaban en marcha y se estaban firmando acuerdos con los palestinos. Los partidarios de la paz no han revisado sus mensajes y no han planteado ninguna idea novedosa. Ellos todavía tienen que actualizarse y formular un nuevo paradigma que pueda romper el impasse conceptual en la búsqueda de una solución diplomática. En este punto, no parecen capaces de crear un contrapeso a esa derecha rejuvenecida que representa el ministro de Economía y Comercio Naftali Bennett. En lugar de convertirse en relevante nuevamente, el en otros momentos importante campo de la paz, que siempre influyó en la izquierda y determinó su curso, está perdiendo contacto con sus partidarios.

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Saturday, August 16, 2014

Derechos humanos para todos, excepto para los judíos - Dror Eydar - Israel Hayom


- ¿Qué por qué ustedes (esa obsesión por investigar solamente a Israel)? Porque solamente ustedes tienen luz


1.- En términos legales, el nombramiento de Schabas por la la Comisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU es la continuación de la tragicomedia conocida como antisemitismo. El mundo está lleno de crímenes reales contra la humanidad, pero la Inquisición de la ONU está investigando sólo el "crimen" de los judíos. ¿Y cuál es su crimen? Se atrevieron a defenderse. !! Qué bárbaros !!. William Schabas es él mismo un antisemita, no un anti-Israel. Una persona que dice que Israel cometió "crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y un crimen de agresión, todo lo cual creo que se puede demostrar que ha perpetrado en varias ocasiones durante la historia del Estado de Israel", es un antisemita.

No hay que preocuparse, sin embargo. Los grupos israelíes campeones de los "derechos humanos" (léase: "derechos para todos, excepto para los judíos"), con sus fondos procedentes de los países europeos, la Ford Fundation y el New Israel Fund (la macro ONG de la izquierda judía que alimenta a todos los grupos israelíes anti Estado Judío), han estado trabajando desde hace bastante tiempo en la preparación de las "pruebas incriminatorias". La contribución de B'Tselem al tristemente célebre Informe Goldstone fue superior a la de que cualquier otro grupo, pues fue citada 56 veces (incluso más que el Centro Palestino para los Derechos Humanos, que fue citado 50 veces).

Esta semana, la periodista Sharon Gal (¿cuando se le va a poner su propio programa de televisión?) preguntó a Hagai Elad, la directora ejecutiva de B'Tselem, si Hamas es una organización terrorista. Después de algunos titubeos, Elad respondió: "Estamos hablando de organizaciones palestinas armadas, ese es el término profesional, y criticamos sus actividades cuando son ilegales".

Así que recuerden: cada vez que haya un ataque terrorista o los cohetes son disparados contra nosotros, son obra de una "organización armada" que en estos casos "sí criticamos". Incluso los países europeos definen la pandilla asesina de Gaza como una organización terrorista, pero B'Tselem no lo hace.

Sharon Gal se refirió luego a sus entrevistas con los medios de comunicación internacionales durante la violencia en Gaza, en la que Elad habló sobre las acciones ilegales cometidas por nuestra parte. Elad respondió: "Las declaraciones de hecho son correctas, y estas cosas se pondrán de manifiesto en las próximas semanas". Como ya he dicho, ya están trabajando en ello, y Schabas pasará horas leyendo sus informes.

B'Tselem ha contribuido significativamente a la acusación de daño "desproporcionado" a los civiles. Durante la última operación militar, B'Tselem publicó informes que confirmaban las afirmaciones realizadas por Hamas y otras organizaciones terroristas de que el ejército israelí perjudicaba principalmente a los civiles. B'Tselem no tiene una fuente independiente de información que pueda confirmar lo que los habitantes de Gaza y los grupos de "derechos humanos" dicen. Todo el mundo está bajo el control de los matones de Hamas. Fue Hamas quien les "informó" que Israel había dañado a los civiles en 2009, pero luego se descubrió más tarde que más de la mitad de los "civiles" eran terroristas (fueron reivindicados como miembros por las propias organizaciones terroristas). Por cierto, durante su entrevista en el Canal Dos, el profesor William Schabas también se negó a responder a la pregunta de si Hamas un grupo terrorista. Ahora él ya puede ir a trabajar tranquilamente.

2.- El canciller saudí, el príncipe Saud al-Faisal, ha dicho esta semana que "Israel debe comprender que la única solución para su supervivencia es la paz con los palestinos". Este consenso entre los saudíes, la izquierda de Israel (que sigue y sigue insistiendo en un "acuerdo diplomático" y en "Abbas, no Hamas") y el resto de joyas del interminable taller de marketing creativo que nos trajo el desastre de Oslo y la desconexión, no es ninguna sorpresa. Ahora se está utilizando la fuerza de la inercia para promover un estado palestino en las montañas de Samaria, lo que significa una entidad islámica a tiro de piedra del corazón de Israel.

Mientras tanto, nosotros estamos hablando de supervivencia: ¿Cuánto tiempo llevan ustedes existiendo, Mr. Arabia Saudita? No se preocupen por nosotros, existimos desde hace miles de años antes que ustedes, y vamos a estar aquí mucho después de que sus pozos de petróleo se agoten. La pregunta que usted debe plantearse es si ustedes van a sobrevivir a su propia descendencia política y espiritual: el grupo del Estado Islámico (antes ISIS), al-Qaida, los Hermanos Musulmanes y otros grupos empeñados en asesinar.

Al-Faisal también dijo esta semana que Israel no tenía derecho a combatir en Gaza, incluso en defensa propia, porque no existía ninguna cláusula en el derecho internacional que permita que una entidad ocupante pueda defenderse. "Israel no se avergüenza de utilizar el terror a todos los niveles con el fin de lograr sus objetivos, sin tener en cuenta las leyes, los mandamientos religiosos y las consideraciones humanitarias", dijo al-Faisal. Cuán encantador suena escuchar esas cosas de parte de los saudíes, hablando además de leyes y de consideraciones humanitarias. El grupo del Estado Islámico no inventó el deporte de la decapitación: la práctica existe en Arabia Saudí, anclada en la ley "humanitaria" de un país que basa su espíritu y su idea de la justicia en el sistema legal islámico conocido como Sharia, que, como todo el mundo sabe, valora la vida humana tan altamente.

Ya he llamado la atención de los lectores sobre la forma en que el Islam, en todas sus variedades, explota los conceptos occidentales de los derechos humanos como "entidad ocupante", "derecho internacional" y "consideraciones humanitarias", en particular cuando este tipo de régimen totalitario se basa en una interpretación islamista y está animado por cientos de miles de millones de petrodólares que tanto quieren en Occidente aquellos que anhelan su propia ruina.

La idea es utilizar las herramientas gubernamentales, legales y morales desarrolladas por el enemigo para atacarlo y derrotarlo. Por ejemplo, la democracia: vayan a una sociedad musulmana y anuncien elecciones democráticas. De acuerdo con la mayoría, será la primera y la última vez que sucedan. Una vez que se apoderan del gobierno, las agendas islamistas se encargarán de abolir todas las instituciones democráticas, tal como lo hicieron en Gaza.

Lo que al-Faisal dijo no era nada nuevo. Sabemos que la interpretación islámica prevalece sobre el estatus inferior de los judíos de cara a la supremacía musulmana. Ni siquiera un "acuerdo de paz" les satisfacerá desde su perspectiva, pues los judíos no tienen derecho a gobernar ni a un solo musulmán, por no hablar de su derecho a la soberanía sobre una tierra que es considerada exclusivamente tierra sagrada Islámica (Waqf), y que debe ser restaurada a la dominación musulmana y no a ninguna otra.

3.- Por otro lado, el ministro de Exteriores saudí tampoco tenía nada nuevo que decir a nivel declarativo. El odio de la izquierda europea a Israel (y a los judíos) supera incluso su odio a América. En los medios de comunicación occidentales autodenominados liberales y progresistas la propaganda anti-Israel es axiomática. A decir verdad, el término más preciso sería definirlos como "fundamentalistas liberales y progresistas", una especie de liberalismo y progresismo que no busca la lógica, los hechos o la verdad. Este término también se aplicaría a Haaretz, un diario cuyo nombre significa "la nación", pero que no cree que la Tierra de Israel pertenece al pueblo judío.

El sábado pasado, miles de personas asistieron a una manifestación contra Israel en el Hyde Park de Londres. Entre los oradores estaba Seumas Milne, el editor asociado y columnista del diario británico anti-israelí The Guardian. El hecho de que él determine qué imagen de la realidad asuman los lectores de su periódico - al igual que algunos de nuestros propios perturbados reporteros - es bastante más preocupante.

"Israel no tiene derecho a defenderse de los territorios que ocupa ilegalmente... Los palestinos son un pueblo ocupado. Ellos tienen el derecho a resistir. Ellos tienen el derecho a defenderse de las fuerzas de ocupación. Luchas no es terrorismo... El terrorismo es el asesinato de civiles por parte de Israel a la escala industrial que hemos visto en el último mes", dijo Milne en el mitin. "The Guardian cree que es Israel, y no Hamas, el terrorista", dijo, y añadió una nota histórica. "Lo que comenzó este crimen se remonta a muchas décadas", según sus propias palabras "a la Declaración Balfour. En esta ciudad, durante la Primera Guerra Mundial... un ministro de Exteriores británico, en nombre de un pueblo, prometió a un segundo pueblo la tierra de un tercer pueblo". Ese es el nivel de conocimiento histórico y jurídico que esta pandilla de idiotas morales posee. Por cierto, Milne explicó una vez que los ataques del 11 de septiembre del 2001 eran consecuencia directa de la política de Estados Unidos hacia el mundo árabe.

Por último, Milne dijo: "La opinión pública mundial se mueve con decisión en apoyo de los derechos palestinos. Ahora tenemos que convertir ese apoyo en una presión implacable para levantar el sitio de Gaza, imponer sanciones a los ocupantes tanto de arriba como de abajo y, finalmente, asegurar los derechos que siempre se les ha negado al pueblo palestino".

Es importante recordarlo cada vez que leamos The Guardian, al igual que es importante recordarlo cuando leamos el Haaretz. Estos no son solamente unos medios de comunicación progresistas, sino las agencias de unos activistas con una agenda pro-palestina, al igual que B'tselem y la Comisión Schabas. No debemos estar molestos por sus llamamientos a presionarnos y sancionarnos. Israel va a prosperar y prosperar mientras ellos se desvanecerán "como el polvo y un sueño fugaz".

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Friday, August 15, 2014

El estúpido y malicioso editorial contra los judíos franceses que parten a Israel del director de L'Express - Rivka Frydman - UPJF



El título del editorial, del 5 de agosto, de Mr. Barbier, director o algo por el estilo, de L'Express, es oscuro e intrigante: "Los nuevos Baal Zebud (Belcebú)". ¿Quiénes son estos nuevos Belcebú, el dios cananeo de Ecrón, el cual según el Nuevo Testamento era el príncipe de los demonios? El editorial, que habla de los judíos y de su partida de Francia, llega a la conclusión de que la comunidad judía está, según este individuo, bajo la influencia de unos demonios.

¿Cuales son esos demonios? Pues esos demonios que empujarían a la comunidad judía francesa a no tomar más que malas decisiones.

El primer demonio sería el miedo, que "es un mal consejero".  El miedo empuja a los judíos a adoptar políticas de autodefensa que les hace correr mayores riesgos a ellos y a la República, una autodefensa que genera violencia y que lleva a hacer creer que "la violencia es hoy la corriente dominante dentro de la sociedad francesa".

Estas suposiciones no solo dan una importancia que no tiene a una organización compuesta por unas pocas docenas de personas, los miembros de la LDJ (Liga de Defensa Judía), si no que allanan el camino a la idea de que los judíos son responsables de la violencia que sufren a diario lejos de la protección policial del estado.

El segundo demonio es la cobardía.

Para Mr. Barbier los judíos franceses son unos cobardes al abandonar Francia con el erróneo  pretexto del peligro que representaría para ellos el "nuevo antisemitismo" (el cual no es mencionado por Mr. Barbier).

Con ese mismo razonamiento, los franceses del norte de África fueron unos cobardes por haber huido de Argelia y Túnez; los franceses del norte de Francia también lo fueron al echarse a los caminos para huir del enemigo alemán; y los cristianos de Mosul son hoy unos cobardes por huir de Irak.

Todos ellos, según lo que afirma Mr. Barbier, deberían haber permanecido, incluso hasta morir.

El tercer demonio es la falta de honor.

El judío francés es un cobarde sin honor por abandonar a sus correligionarios que no eligen su misma opción y por contra asumen los desafíos existentes en Francia. Según Mr. Barbier deberían quedarse y luchar en nombre del honor de la República y para salvar al socavado secularismo. Poco importa que Francia si haya abandonado su honor, así como grandes extensiones de su democracia y de su secularismo, en nombre de la razón de Estado y de las dificultades financieras.

El cuarto demonio es la estupidez: el judío francés sería un idiota que no comprende nada (por suerte Mr. Barbier está aquí para explicárselo).

Los judíos no comprenden por qué abandonan Francia, y más para trasladarse a "ninguna parte"..., porque para Mr. Barbier Israel está en ninguna parte, vamos, que no existe.

El judío no comprende que partir en nombre de su religión es un error muy grave. Y si este judío no es religioso, tampoco debería haber partido, pues Israel no es un lugar para los laicos, y mucho menos para los religiosos.

Aquí Mr. Barbier se enreda un tanto en sus explicaciones. Dice que la aliyá podría, en rigor, poder ser entendida como una cuestión de fe, pero que al hacerlo el judío religioso "bunkeriza" su religión en el interior del Estado de Israel, dejando así a las democracias "abandonadas al antisemitismo" (como si la presencia de los judíos hubiera impedido el estallido del antisemitismo).

Así, y de acuerdo con este brillante mensaje, es culpa de los judíos que el antisemitismo vaya a galope en Francia.

El quinto demonio es el comunitarismo.

Después de unas explicaciones muy alambicadas, está claro que los judíos son culpables de darse por vencidos y abandonar a Francia, centrándose en su propia comunidad, dejándola sola frente a la barbarie que la amenaza.

Mr. Barbier simplemente ha olvidado recordar que Francia abandonó a sus judíos hace ya más de 10 años a la barbarie antisemita de algunas comunidades, de algunos partidos y de algunos medios de comunicación.

El sexto diablo es el FN.

Mr. Barbier acusa a ciertos judíos, esos malos franceses, de ayudar a la causa de la futura subida al poder de Marine Le Pen... Incluso si ese fuera el caso (sin encuestas no hay pruebas que respalden sus afirmaciones ), los judíos, con sus críticas, no han sido los únicos, ni mucho menos, en favorecer la causa de ese partido.

La nota concluye con una dura sentencia que es implícitamente una amenaza antisemita: "Si piensan que ser francés es un problema para ser judío, dan la razón a los que creen que ser judío es un problema para ser francés".

Quiero decirle, Mr. Barbier, que además de demostrar vuestra ignorancia y vuestra incomprensión absoluta de lo referente a la cuestión judía, vuestro amasijo de clichés antisemitas (el judío es miedoso, cobarde, deshonesto, estúpido, traidor a Francia, culpable... solo falta mencionar a la sanguijuela judía) ocultos bajo una jerga periodística pseudo-intelectual vuelve a alimentar al nuevo antisemitismo, tal como se le denomina en vuestra neolengua.

Este tipo de editorial es una de las razones para la partida de los judíos de Francia.

Es por todo esto que yo ya vivo en Israel.

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El New York Times no está muy seguro de que Hamas haya construido verdaderamente los túneles - Elder of Ziyon



The New York Times no quiere hacer ninguna hipótesis:
El gobernador Andrew M. Cuomo de Nueva York estaba sudando y con sus zapatos cubiertos de polvo. Acababa de salir de un túnel cerca de la frontera de Gaza que "Israel dice que fue construido secretamente por Hamas", el grupo militante que domina Gaza... Los funcionarios israelíes parecían "ansiosos por aprovechar la ocasión, ante un público comprensivo, y destacar lo que ellos presentan como la prueba de la malevolencia de Hamas"... Mr. Cuomo se subió a un camión blindado que lo llevó hasta un campo hasta donde había sido excavado, "revelándose un túnel que los funcionarios israelíes dijeron que Hamas había excavado".
¿Ven lo cuidadosos que son en el NYT? Después de todo, no se puede estar el 100% seguros de que Hamas excavara realmente esos túneles, incluso cuando se jactan de ello. Podría tratarse de una operación encubierta israelí que proporcionara una excusa para combatir. O bien que fueran una serie de cuevas o formaciones rocosas naturales que corrían en paralelo entre Gaza e Israel, y que ahora se estaban descubriendo. Ustedes ya saben que el New York Times tiene la obligación de verificar todos los hechos antes de que sus informes se publiquen como hechos rigurosos. Al igual que lo hizo el 18 de julio:
Alrededor del mediodía, un ataque aéreo mató a tres niños en su dormitorio. Tres ataques más durante la tarde mataron a otros cuatro niños. Y después de las 9 pm, un proyectil de artillería mató a ocho personas en su hogar, entre ellos cuatro niños.
Sin duda, los periodistas del New York Times comprobaron cada uno de estos incidentes y determinaron que eran ataques aéreos o de artillería, y que no se trataba de ninguna manera de cohetes Qassam o morteros de Hamas.

Es lo cojonudo de esta gente del New York Times, ellos no dependen de terceros, sino de sus propias habilidades forenses militares para poder hacer estas determinaciones. No hay pues necesidad de calificar los hechos.

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Este es el capital humano que Europa ha elegido para construir su futuro: "El grupo extremista ISIS (Estado islámico) es obra de los sionistas"





Un Tweet de Yasmina Haifi  que dice más o menos:
El ISIS no tiene nada que ver con el Islam. Es un plan preconcebido por los sionistas que quieren denigrar deliberadamente el nombre del Islam.
¿Qué quién es Yasmina Haifi? Ella es una funcionaria del Ministerio holandés de Justicia que trabaja como jefe de proyecto para el Centro Nacional de Seguridad Cibernética de los Países Bajos. Y ella piensa que el ISIS, ese grupo extremista islamista que domina grandes partes de Siria e Irak y que quiere crear un Estado Islámico o Califato, es un complot sionista para que el Islam se vea mal.

Aunque bien mirado ella podría estar en lo cierto. Por otro lado, tal vez la propia Yasmina Haifi no sea ajena a un complot sionista para hacer que el Islam quede mal, o bien que su gente parezca desquiciada. No obstante, es de suponer que los muchos musulmanes holandeses que en las calles holandesas han sostenido las manifestaciones pro-ISIS no estarían de acuerdo con ella, más que nada porque seguramente no estarían manifestándose a favor de un frente sionista, ¿no creen? A menos, por supuesto, que también estén implicados en un complot sionista.

Miren ahora la fotografía de Yasmina Haifi. Ella no es una fanática envuelta en una burka o un nijab, sino una mujer con un carrera, moderna y occidental, con una llamativa chaqueta de color rojizo. Y sin embargo, ella no puede soportar la verdad sobre su religión y lo que se hace en su nombre. Así que ella se refugia en la conspiración más perezosa de todas. En los Países Bajos, un musulmán "extremista" apoya al ISIS porque está cortando las cabezas de los infieles, pero una musulmana "moderada" se opone al ISIS porque forma parte de un complot sionista.

En una entrevista en la Radio 1 este miércoles, Haifi dijo que no se va a retractar de sus declaraciones, diciendo que tiene derecho a decir lo que piensa.

"Parece ser que la libertad de expresión es sólo para ciertos grupos. Me he tomado la libertad de expresarme y obviamente tengo que pagar por ello. No sé por qué tengo que dimitir, esto es lo que pienso", declaró Haifi.

Sin embargo, Haifi eliminó su declaración de su cuenta de Twitter diciendo: "Me doy cuenta de la sensibilidad política en relación con mi trabajo. Esto [la reacción del público] nunca fue mi intención".

Este es el capital humano con el que Holanda ha elegido para construir su futuro.

Extraído de un artículo de Mark Steyn

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¿Qué es un "buen judío" en Francia? - Noam Ohana - Tribune Juive




Cuando el ecologista Pierre Minnaert dijo que "no era sorprendente que las sinagogas estuvieran bajo ataque" cuando apoyan las políticas de Israel, al menos tuvo el valor de decir en Twitter en voz alta lo que muchos piensan.

Otros le han seguido, como el sociólogo Farhad Khosrokhavar, quien nos ha explicado en las páginas de Le Monde que la situación de la comunidad judía en Francia mejoraría si cambiara su actitud de cara a Israel, ya que no puede sorprenderse de "que algunos de los musulmanes les tomen la palabra y dirijan su ira contra ella".

Edwy Plenel (un muy influyente miembro en los medias  - Mediapart - de la extrema izquierda y defensor de todos los tópicos de ese movimiento), nos tranquilizó diciéndonos que "evidentemente, se puede ser judío y antisionista, o judío y decididamente diaspórico, mejor que resueltamente nacionalista (sionista)" .

El periodista antisionista judío Dominique Vidal ha roto el corazón de la comunidad judía con un artículo en Le Monde Diplomatique (el semanal de referencia de la extrema izquierda europea) que se resumía en su título: "El antisemitismo: quien siembra vientos, recoge tempestades...".

A Alain Soral (la extrema derecha nacional socialista y antisemita amiga de Diedudonné), le gusta hablar del "judío cotidiano", esa suerte de figura diaspórica desaparecida, una combinación feliz entre los judíos polacos que habitaban el barrio del Marais antes de su deportación y los judíos de las mellahs del norte de África que no debían su supervivencia más que al estado de ánimo del sultán de la zona.

Parece que ese "mercadeo" puede ser posible aquí y ahora, un mercadeo que podría satisfacer a estos intelectuales, pero lamentablemente esta gente tiene la mala costumbre de finalizar las manifestaciones pro-Gaza ante las sinagogas. Nos bastaría con ser "buenos judíos", es decir, "judíos antisionistas". Hay que decir aquí que, si bien la mayoría de los manifestantes pro-Gaza y anti-Israel de los últimos días rechaza la acusación de antisemitismo, gustosamente reivindican el término de antisionista. Si las palabras aún tienen un sentido, ser "antisionista" supone oponerse a la existencia de un Estado judío en la Tierra de Israel.

La comunidad judía de Francia ha tenido que realizar una labor bastante pobre de enseñanza en los últimos años para que exista una tal incomprensión de la naturaleza de la relación que existe entre el pueblo judío, especialmente los judíos de Francia e Israel.

Continuar presentando a Israel como a la última empresa colonial, y por lo tanto a los judíos de Francia como a los últimos esbirros del colonialismo occidental, supone distorsionar la historia. El apego de la comunidad judía a Israel es un apego religioso, cultural y político, y no se fecha en la Guerra de los Seis Días o inclusive en la Guerra de la Independencia de 1948, se remonta a unos 2.000 años atrás. Se nos querría convencer de que la idea de una soberanía judía sobre la Tierra de Israel no es más que una "invención" del sionismo político, despreciando la realidad histórica de la milenaria presencia judía sobre esta la tierra, y sobre todo en violación de la conciencia colectiva de los judíos de Francia y en todo el mundo.

Se puede optar por borrar la centralidad de Israel en la identidad judía con un gesto de la mano, pero entonces tendríamos que jugar el juego de esos que no quieren que este trágico conflicto finalice. Los judíos observantes en Francia se vuelven tres veces cada día hacia Jerusalén y oran por la llegada del Mesías y la paz universal. Los menos religiosos se reúnen para el Seder de Pascua, el Año Nuevo judío y el Yom Kipur, cuando el vínculo inquebrantable del pueblo judío con esta tierra se afirma en todas partes. E incluso los judíos laicos que no celebran nada de todo esto, celebran sin embargo la existencia de un Estado judío soberano que estructura una identidad judía asolada por siglos de persecución en Europa y en el Oriente Medio.

Para ser claros, existen obviamente sensibilidades políticas diferentes dentro de la comunidad judía francesa, como en el resto de la diáspora, pero aquellos que están esperando ver como los judíos franceses queman banderas israelíes en Plaza de la República deberán esperar durante mucho tiempo. Hemos visto a algunos rabinos vestidos de negro (Neturai Karta) un tanto agitados al final de la manifestación, pero pertenecen a una pequeña secta que se ha desenmascarado enviando una delegación a la conferencia negacionista de Mahmoud Ahmadinejad. En cuanto a las facciones marxistas que no reivindican su pertenencia al pueblo judío más que los días de manifestaciones en contra de Israel, en realidad se representan a ellos mismos y a muy pocos más, y lo saben.

En lugar de perder el aliento tratando de encontrar a esos "judíos serviciales", tal como otros en la extrema derecha buscan a sus "árabes serviciales", los organizadores de las manifestaciones de las últimas semanas deberían preguntarse por qué las organizaciones progresistas judías como "Paz Ahora o J Call" se mantienen a distancia. Tal vez sea porque estas manifestaciones, aún cuando no caigan en la violencia, condenan menos las políticas de Israel de que su mera existencia?

La idea según la cual el sostén de los judíos franceses al Estado de Israel conduciría a ataques contra sinagogas representa un malentendido histórico. Se entiende que los ataques contra las sinagogas y el asesinato de judíos hacen que la existencia del Estado de Israel sea inevitable e indispensable.

En el Oriente Medio, como en la Plaza de la República, se tendrá que aprender a vivir juntos, pero a los judíos franceses no se les tiene que negar el derecho de vivir en paz en sus hogares.

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Thursday, August 14, 2014

El 63% de los judíos británicos pone en tela de juicio el futuro de los judíos en Gran Bretaña - Daniel Easterman - TheJC


Casi dos tercios de los judíos británicos han puesto en duda su futuro en el Reino Unido en medio del creciente antisemitismo y de las masivas protestas contra la guerra de Gaza.

En un sondeo de opinión realizado por el JC esta semana, se les preguntó a 150 personas: "Desde que comenzaron las protestas contra la guerra en Gaza, ¿usted o sus amigos han tenido alguna discusión sobre si hay un futuro para los judíos en el Reino Unido?".

Poco más de 63% respondió que "".

Julio del 2014 ha sido el segundo peor mes de antisemitismo desde que comenzaron los registros británicos, con 240 incidentes registrados por el Fideicomiso de Seguridad Comunitaria (CST). Un portavoz de la CST dijo que el número de incidentes ha seguido "aumentando de manera constante" durante las dos primeras semanas de agosto.

La preocupación se hizo eco en todo el país. En Manchester, Carole Sewelson, de 70 años, dijo: "Yo solía vivir en Israel, pero me arrepiento de volver al Reino Unido. No puedo entender el odio existente en este país y los comentarios antisemitas, cuando todos somos británicos".

Glenn Cohen, de 25 años, un empleado de una tienda de Prestwich, comentó: "pienso en salir de Gran Bretaña todo el tiempo. Amo este país, pero hay países más cálidos en los que no recibo toda esta tensión ".

En Londrés, una ama de casa de Yael Wilk de 30 años, dijo: "Creo que todos los judíos en Europa se sienten inseguros".

"Mi marido es medio israelí. Estamos absolutamente desesperados por hacer aliyá. Más que nunca, queremos dejar esto para irnos a Israel".

Los líderes comunitarios judíos escoceses expresaron sus temores sobre el futuro, diciendo que había una "obsesión desproporcionada con Israel en la vida pública de Escocia".

De acuerdo con el Consejo Escocés de las comunidades judías, "un buen número de personas han dicho que ya no se sienten bienvenidos en Escocia y que se están considerando activamente mudarse a Israel".

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La situación de Gaza: no se trata de halcones vs palomas, sino de pesimistas frente a optimistas - Shmuel Rosner - Jewish Journal


Moshe Sharett

1.- El 12 de abril de 1954, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Moshe Sharett, sostuvo una conversación con algunos de los representantes de Israel en el extranjero. Sharett fue el primer ministro de Asuntos Exteriores de Israel y su segundo Primer Ministro, y era bastante pesimista en comparación con muchos de sus colegas. Su resumen de esta discusión, del 30 de abril, fue encontrado y enviado a mí por Adi Schwartz, un escritor y editor que está investigando actualmente las primeras etapas de la diplomacia pública de Israel.

El trasfondo, según me explicó, era una queja presentada a Sharett por los embajadores de Israel. Las políticas de Israel, le dijeron, su inclinación a atacar la fortaleza (como represalia) de sus vecinos árabes, hace que sea difícil para ellos hacer su trabajo. Querían que Israel fuera más considerado y tuviera en cuenta las sensibilidades exteriores, y que reflexionara sobre la oportunidad de las acciones militares.

La respuesta de Sharett a estos embajadores es fascinante por su relevancia actual:
"¿Quieren que seamos más considerados con los judíos de Nueva York y con el estado de ánimo de las superpotencias", dijo en una conferencia a sus subordinados, "o bien que seamos más considerados con la situación de la población israelí?". 
"Si tenemos en cuenta lo que dice la gente en Londres, Washington y Nueva York, primero tendremos que tener en cuenta lo que piensan los israelíes a los que enviamos a vivir cerca de las fronteras".
Los israelíes que actualmente viven cerca de la frontera, en la zona de Gaza, tienen mucho que decir en estos días. A principios de esta semana dieron parte de sus pensamientos al Jefe del Comando Sur. Justo después del inicio del alto el fuego inicial de 72 horas, durante la semana pasada, las Fuerzas de Defensa de Israel alentaron a los residentes de estas comunidades cercanas a la frontera sur, y que habían abandonado sus hogares durante la guerra, a regresar a ellas. Lo hicieron, y rápidamente descubrieron que la creencia en la llegada de la calma había sido demasiado apresurada. El jefe del Comando Sur tuvo que admitir que se había cometido un error, y que la guerra no ha terminado hasta que alguien cante en El Cairo.

Mientras escribo este artículo, las conversaciones están de nuevo en marcha, y otro alto el fuego de 72 horas se prepara (se ha acordado uno de 100 horas). ¿Pero qué pasa después? Una cosa es cierta: El gobierno no va a cometer el mismo error y va a llamar prematuramente a la gente a regresar a sus hogares. Y al igual que Sharett, va a recordar que las opiniones de los residentes que necesitan protección no son menos importantes que las opiniones de los mediadores y de los diplomáticos.

2.- Cuanto menos tiroteo había alrededor de Gaza, más ruido existía en Jerusalén. El ministro de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, propuso en una reunión de la Knesset dar a la ONU un papel más activo en el gobierno de Gaza, y expresó su oposición a dar un papel tan o más activo al presidente palestino Mahmoud Abbas. La ministra de Justicia, Tzipi Livni quiere exactamente lo contrario: dar a Abbas un papel más activo y revivir la esperanza de un proceso de paz. El problema para Netanyahu, como para sus emisarios enviados a El Cairo para manejar las negociaciones, era doble - o tal vez triple -: Cómo mantener la arena política interna tranquila, cómo llegar a un acuerdo para un alto el fuego más prolongado, y cómo llevar a cabo este último alto el fuego de una manera compatible con la búsqueda de una solución más estable a largo plazo para el problema de Gaza.

Una cuestión sobre la que hay que hablar mucho, pero donde no hay acuerdo, es si la guerra hizo la suficiente impresión como para que sea el motor para un cambio gradual en Gaza.

Pensando en las opiniones de los funcionarios y ministros israelíes, es habitual que los observadores separen a las "palomas" de los "halcones", y a los que quieren "eliminar" el gobierno de Hamas de los que tratan de utilizar el pretexto de la guerra de Gaza para volver a encender el proceso de paz y las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina.

Sin duda, esta es una forma posible de entender las posiciones de los líderes israelíes, pero otra posibilidad es dividirlos no por su posición de cara a Hamas y al proceso de paz, sino más bien por su nivel de expectativa de cambios. Existen los optimistas, "aquellos que creen que Israel tiene el poder para lograr un cambio real, ya sea mediante el derrocamiento de Hamas o mediante el fortalecimiento de líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas", y están los pesimistas, "los que piensan que no hay ganadores y perdedores decisivos en esta guerra, y que lo mejor que Israel puede esperar es un tiempo de espera en una larga batalla".

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Reacciones a "Fans de Israel, pero cuando les conviene" - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Primero lo básico: mi último artículo del New York Times se publicó la semana pasada. Tiene que ver con el creciente volumen de artículos de judíos liberales no israelíes - la mayoría, pero no todos relativamente jóvenes y no todos son estadounidenses - que expresan frustración, ira y decepción con Israel. Los recientes acontecimientos en Gaza han encendido una oleada de tales artículos, pero ya había bastantes antes, y no tengo ninguna duda de que vamos a estar sometidos a muchos más en el futuro.

Desarrollé dos temas principales en mi artículo:

1. Israel no va a alterar sus políticas de defensa a causa de la sensibilidad de los judíos liberales (progresistas) no israelíes.

2. La amenaza implícita de "distanciamiento" - a saber, que si Israel no cambia sus formas estos judíos liberales podría no ser capaces de apoyarlo - es una amenaza hueca.

El artículo fue muy leído, y estuvo en la lista del New York Times de los más enviados. A raíz de ello, fui bombardeado por cientos de cartas, tuits, referencias en Facebook, blogs y otras formas de comunicación. Muchas de las reacciones fueron comentarios sobre el artículo y muchas otras incluyeron preguntas sobre el artículo. Pronto me di cuenta de que no voy a tener suficiente tiempo para responder a todo esto en detalle, y por lo tanto escribo este post para tratar de abordar algunos de los comentarios / preguntas más comunes y los que me parecen los más interesantes. Otra ronda de respuestas se publicará dentro de poco ya que las preguntas siguen llegando.

Doy las gracias a todos los que me escribieron sobre el artículo, y estoy feliz de ver este nivel de compromiso, ya que creo que es una importante conversación a tener.

- Israel necesita un amor crítico

Rachel Canar dio voz a muchos otros comentaristas cuando escribió lo siguiente:
Para muchos judíos americanos que aman profundamente a Israel y que están muy cerca de los miembros de la familia, la analogía es la de un “Israel como adicto a la heroína”. El comportamiento de Israel es autodestructivo, dañino para las otras personas que lo aman, sin perspectiva, y profundamente necesitado de ayuda para cambiar eso que no siempre podría querer o aceptar... 
Voy a ser franco: no hay base para la creencia de que los judíos americanos de cualquier índole tengan una mejor lectura de la situación que los propios israelíes. Por supuesto, los israelíes cometen errores, como todos los pueblos en todos los países. Por supuesto, no siempre entendemos lo que es bueno para nosotros.
Pero vivir bajo el supuesto de que un cierto tipo de judío liberal americano es el adulto responsable, y que la gran mayoría de los israelíes son jóvenes problemáticos necesitados de orientación (o adictos a la heroína con necesidad de tratamiento) es una suposición a la vez arrogante y equivocada. Israel fue construido y defendido por los israelíes, y lo está haciendo bastante bien en circunstancias muy difíciles. Así que algunos de nosotros podríamos - sólo podríamos - ser al menos tan sabios y estar tan bien informados acerca de nuestra propia situación como nuestros críticos judíos americanos.

El rabino Jeffrey Marker de Brooklyn publicó el siguiente comentario en la sección de cartas del NYTimes:
Nadie discute que los israelíes tomen sus propias decisiones sobre la política israelí, pero nos sentimos obligados por nuestro amor por Israel a tratar de intervenir y apoyar a aquellas personas y grupos en Israel que defienden una política más sana.
Aquí la cuestión del contexto y del momento debería ser considerada. Es crucial tenerlo en cuenta, ya que es el epicentro de mis quejas: los artículos a lo que respondí fueron escritos y publicados durante y en respuesta a los recientes acontecimientos alrededor de Gaza. Cuando se trata de estos acontecimientos, la reclamación de "personas y grupos que defienden una política más sana" es falsa, no hay tales grupos.

- Ya no puedo defender a Israel

Jonathan Chait, uno de los escritores a los que me referí en mi artículo, escribió una respuesta en la que (entre otras cosas) hace la siguiente declaración:

Mi disposición como defensor de Israel depende del carácter del Estado de Israel. Hace una década, yo diría que sería una lectura imparcial de los hechos el ver a Israel como un estado que sobre todo desea la paz y cuyo uso de la fuerza era sobre todo justificable. Creo que el argumento se ha debilitado considerablemente en los años posteriores.

Como ya he dicho anteriormente: el contexto, el tono y el momento (también se recomienda tener una buena comprensión de la situación) a veces condicionan el todo.

Como dije en mi artículo: Ojalá aún se pueda defender a Israel, y creo que hay suficientes razones para hacerlo, pero si algunos ya no pueden, que así sea.

- Israel tampoco es tan importante

Esto me llegó en el correo, y el autor me permitió usarlo pero sin dejarme publicar su nombre. Él es un estadounidense de Los Ángeles:
Entiendo que Israel no vaya a seguir las instrucciones de los judíos estadounidenses, pero no aceptamos su premisa de que a los judíos estadounidenses tiene que gustarles Israel o tener una relación especial con dicho país. Ser judío no significa que usted tenga que amar a Israel...
En primer lugar, como digo en mi artículo, no creo que vivir como judío sin prestar atención a Israel sea mucho más que una opción en la actualidad. Algunos sectores radicales del mundo haredi son capaces de hacerlo, pero su truco es desprenderse no sólo de Israel, sino también del mundo moderno en general. Por cierto, algunos amigos míos que estudian la sociología de los haredim siguen recordándome que, incluso para estos grupos haredi, Israel es en gran medida una presencia con la que tienen que relacionarse.

Pero permítanme añadir dos puntos a lo que digo en mi artículo:

En teoría, podría ser cierto que se puede ser judío sin preocuparse por Israel. Es cierto, pero problemático, ya que hay muchas enseñanzas judías que nos mandan amar a nuestros hermanos judíos, e Israel es el hogar de casi la mitad del pueblo judío.

En la práctica, ese abandono rara vez funciona: los datos de las investigaciones que dan validez a la ecuación "lazos más fuertes con Israel = fuerte identidad judía" son enormes y bastante concluyentes. Por supuesto, este u otro judío todavía puede encontrar una manera de ser a la vez muy judío y estar separado de Israel, pero desde luego como una receta para la continuidad del pueblo judío no funciona.

- La guerra de Gaza es mala para Israel

Shaun Raviv tuiteó el siguiente comentario:
@ingenuo_rosnersdomain, tomar como un hecho cierto que la actual guerra vuelve a los israelíes más seguros. ¿Cómo?
No hago esta suposición en mi artículo. Mi artículo no se refiere a la estrategia de Israel y a su carácter defectuoso. Lo que digo es lo siguiente: el gobierno de Israel decidió ir a la guerra. Es evidente que el gobierno de Israel considera que esta guerra va a conseguir que los israelíes estén más seguros. Los judíos liberales que se muestran críticos creen que la guerra es un error. También dejan entender que si Israel sigue luchando estas guerras ya no creerán en el sionismo. Pero el gobierno israelí cree que la guerra es esencial para la seguridad de Israel. ¿Se debería poner en peligro la seguridad de Israel porque algunos judíos liberales pudieran perder su fervor sionista? No, en ningún caso se debería.

- ¿Qué pasa con los asentamientos?

Bob Hollander de Gainesville, Florida me envió el siguiente comentario por correo (él amablemente accedió a que yo utilizara aquí):
... Me hubiera gustado que hubiera ido más allá de aludir simplemente al tema que sale de la multitud no israelí / Pro-israelí frustró: la continua expansión de los asentamientos en la Ribera Occidental, a expensas de la solución de dos estados y de un naciente proto-estado palestino... Observo como las políticas de Israel en Cisjordania nutren un entorno que facilita el auge de Hamas mientras se debilita a los palestinos moderados.
Un artículo de 1.000 palabras es un formato limitado, y el tema no era la política de asentamientos, por lo que representa una razón técnica para no abordar el tema. Lo que digo en el artículo, con toda claridad, es que "no todas las políticas israelíes son inteligentes, y que no es imprescindible que todos los judíos estén de acuerdo con ellas. Los israelíes también son susceptibles a la persuasión”. En otras palabras, no tengo ningún problema con el hecho de que gente a mí alrededor, en Israel y más allá, consideren que la política de asentamientos de Israel es perjudicial para su futuro. Ahora bien, tengo la gran duda de si los asentamientos son el principal obstáculo para la paz (de hecho los asentamientos en Gaza fueron desmantelados y la paz no ha llegado). Pero resulta un elemento importante posicionarse contra las políticas de asentamientos actuales, y en parte estoy de acuerdo con los que dicen que Israel podría seguir un curso más inteligente respecto a este tema.

- La motivación de los críticos

Ron Hibshoosh cuestiona (en Facebook) las motivaciones de los críticos judíos de Israel:
... La principal motivación de los judíos de la diáspora (especialmente los jóvenes) para distanciarse de las políticas de Israel es que no quieren ser asociados con algo que esta fuera de moda, independientemente de si están de acuerdo con ellas. No se trata propiamente de dichas políticas, se trata de querer ser cool...
De hecho, me refiero a esa posibilidad en mi artículo: "A veces se siente como si los críticos liberales sionistas de Israel estuvieran tratando de asegurarse de que los actos de Israel no repercutan en ellos (en su medio ideológico o social)". Pero prefiero tomar las críticas por lo que dicen ser y creo que su motivación es el verdadero amor y cariño por Israel. Si no fuera ese el caso – se deberían a las molestias que les pudieran ocasionar -, sus tácticas son contraproducentes y su capacidad para contribuir a mejorar las obras de Israel se ve comprometida por la amenaza implícita del desistimiento.

-  "¿Así que a ti no te importa lo que piensen los judíos liberales americanos?"

Matt Steinglass hizo el siguiente comentario en Twitter:
@Ifrosnersdomain (si a Rosner) no le importa lo que piensen los judíos liberales, ¿por qué está hablando con ellos desde las páginas de The New York Times? Un punto poco convincente.
Pero ellos sí me importan. Lea mi artículo: "Permítanme ser claro: creo que las relaciones de Israel con los judíos de todo el mundo tienen una importancia crucial. De hecho, he dedicado gran parte de mi carrera en pensar y escribir acerca de este tema". Decir que Israel no va a cambiar sus políticas en materia de seguridad porque dañen la sensibilidad de los judíos liberales, no es lo mismo que decir que no me importa si esos judíos liberales apoyan o no a Israel. Quiero que apoyen a Israel, quiero que los demás apoyen a Israel, y quiero evitar malentendidos que conduzcan a la frustración y a la alienación.

Así que mi artículo es en realidad un intento de aclarar tales cosas:

- Para los israelíes, su seguridad está por encima de la sensibilidad de los judíos liberales.
- Esa no es excusa para que se desprendan de Israel.

Ian Maitland de Seattle dejó este comentario en la parte inferior de mi artículo - uno de los cientos de comentarios -:
Los judíos no israelíes deben a sus parientes israelíes un amor incondicional por Israel, pero los israelíes no les deben nada a cambio, pues sin duda no están obligados a prestar atención a sus consejos porque, ya ven, las personas que viven lejos no tienen conocimiento de las necesidades de seguridad israelíes. 
Su tono es sarcástico, pero pienso que debería leer mi artículo de nuevo. No dice que los israelíes "no les debemos nada a cambio". De hecho, creo que les debemos la misma cantidad de amor incondicional.

-        "Entonces, ¿de qué se trataba?

Andrew Silow Caroll escribió: 
A pesar de lo que algunos comentaristas han escrito, el ensayo de Rosner no es realmente sobre el derecho de los judíos de la diáspora a criticar a Israel. 
Gracias Andrew por leer mi artículo con el cuidado adecuado. Mi artículo no dice "no a la crítica", y, si se me permite añadir, tampoco trataba de los "judíos liberales" en general - como a algunos comentaristas les gustaría que fuera -, sino más bien sobre un determinado tipo de judíos liberales. La mayoría de los judíos liberales estadounidenses - es decir, la mayoría de los judíos de América - apoyan firmemente a Israel. 

-       "¿Qué hay de los derechistas?"

James Adler hizo el siguiente comentario en Facebook: 
Usted parece casi implicar que los judíos conservadores americanos saben más que los judíos liberales israelíes y que los judíos conservadores israelíes saben más que judíos liberales americanos. Eso sueba bastante a un doble estándar doble.
Gal Beckerman dijo algo algo similar: 
Uno se sorprendería si Shmuel dijera lo mismo acerca de los judíos derechistas americanos cuando criticaran de la misma manera, pero desde su visión derechista, a un gobierno israelí de centro-izquierda. 
Estos son los comentarios justos porque sólo critiqué las observaciones de los liberales y no aborde las de los conservadores. Una vez más, voy a decir algunas cosas brevemente: 

1. No se puede reducir cada cuestión a una materia de "izquierdas" y "derechas". La cuestión de "saber más" no es una cuestión acerca de opiniones "conservadoras y liberales", sino de una sola, la de saber más. A menudo puedes determinar quién tiene más conocimiento al escuchar o leer los comentarios de la gente. Aquellos que hacen afirmaciones erróneas saben menos, aquellos que hacen afirmaciones correctas parecen saber más. Y pueden ser liberales o conservadores, americanos o israelíes. 

2. Ambos comentarios - y muchos otros - tratan a mi artículo como un intento de evitar las críticas a las políticas israelíes. No lo es. Estoy tratando de aclarar lo que es un criticismo correcto y productivo, y ese otro que, por su carácter erróneo o sesgado, no me interesa (ni a la mayoría de los israelíes). 

3. No recuerdo ninguna advertencia reciente por parte de los judíos conservadores americanos amenazando con abandonar a Israel si no asume sus políticas. 

4. Si hubieran emitido una advertencia de este tipo, yo diría exactamente lo mismo de ellos. Si usted no me cree, tal vez un artículo del 2008 en Slate puedo ayudarle a convencerles (podría o no podría, porque el problema no es exactamente el mismo). 

Mi amigo y experto del Israel Factor, Jonathan Rynhold, acertadamente mencionó este tema en sus comentarios de Facebook: 
Este no es un asunto específicamente de los liberales. En la década de 1990, los judíos de derecha estadounidenses llamaban a Rabin todo tipo de cosas que no me atrevo a repetir... la tónica de sus comentarios era acusar a Rabin de traicionar lo que ellos entendían como el sionismo. Ahora soy feliz de que todo tipo de judíos se identifiquen lo suficientemente con Israel para comprometerse de manera vigorosa, especialmente en temas de pluralismo religioso, o incluso en cierta medida en los aspectos del proceso de paz que no están directamente relacionados con la seguridad. Pero en materia de seguridad, ya que no tienen que experimentar directamente las consecuencias de vida o muerte de sus opiniones, creo que el tono que utilizan tiene que contener algo más de humildad y mucha empatía. La empatía significa ponerse en la posición de la vida real en Israel, y no simplemente extrapolar lo que Israel hace con los términos de una identidad judía en una diáspora específica.
-        "Usted no habla por mí"

Ruth Margalit respondió en Slate (en un intercambio que está teniendo con Emily Bazelon):
Así que ¿está bien para los israelíes formular objeciones, pero no para los judíos americanos? ¿Dónde trazamos la línea? 
Margalit escribió un montón de cosas, y a veces el sentido es confuso, por lo que no me queda claro si ella está escribiendo como una israelí o como una americana (ella vive en Nueva York y es miembro del equipo de la revista New Yorker). Me referiré solamente a un pequeño número de sus comentarios.

Voy a empezar por responder a las preguntas anteriores: Sí, por razones obvias las críticas de los israelíes son más aceptables para mí que las críticas de los forasteros. Y ¿dónde trazo la línea? Yo no dibujo cualquier línea, sólo estoy diciendo que cuando la gente comienza a hacer amenazas de que, si Israel sigue combatiendo, podría "perderlos", el resultado es que pierden toda posibilidad de conseguir la atención de los israelíes y de convencerlos de que Israel lleva el camino equivocado.

Margalit también escribe: "Me parece que utilizando esa afirmación de que 'Nosotros no os necesitamos (a los judíos liberales críticos)', Rosner está jugando con la idea de la seguridad de Israel, y al hacerlo, desde luego, no me convence".

Margalit dice aquí un par de cosas que son dignas de mención. Ella me atribuye algo que no he dicho. Mi artículo no dice "no os necesitamos", más bien implora "os necesitamos". Y sí, también dice que si no podemos obtener vuestro apoyo, seguiremos adelante de todos modos. ¿Qué se espera de nosotros, que si los judíos liberales americanos desaprueban las acciones de Israel, Israel tendrá que desmantelarlas voluntariamente para tenerles felices?

Ella también dice que estoy apostando por la seguridad de Israel. Esta afirmación está supeditada a las opciones políticas del escritor. Sólo tiene sentido para aquellos que creen firmemente que las actuales políticas de Israel son problemáticas. Si uno cree que la actual política tiene sentido, tal como lo piensan la mayoría de los israelíes, no se va a cambiar dicha política para elevar los índices de aprobación de Israel entre los amigos de Margalit.

Margalit también dice que "yo no hablo por ella". Bueno, nunca lo he hecho. Ningún escritor puede "hablar" por todo el mundo. Pero Margalit - con cuyos puntos de vista estoy un poco familiarizado a través de sus escritos - también debería ser lo suficientemente honesta como para decir que ella pertenece a una minoría (ideológica) muy pequeña de Israel. Es decir: yo no hablo por ella, pero tengo más derecho que ella para hablar por la mayoría de los judíos israelíes.

-        "Ustedes no pueden sobrevivir sin el apoyo de Estados Unidos"

Marc Kagan de Nueva York hizo este comentario en la parte inferior de mi artículo:
Con suerte, Israel, y el Sr. Rosner, también estarían dispuestos a prescindir de la subvención de 3000 millones de $ que los EEUU les provee anualmente, y "aprender a sobrevivir sin ese apoyo." ¿Qué beneficio, precisamente, recibe el pueblo estadounidense por esta ayuda, excepto estar implicado en miles de muertos? 
Muchos lectores se refirieron a la cuestión más general del apoyo de Estados Unidos a Israel, y es una cuestión dura. Así que permítanme los siguientes breves comentarios:

1. El apoyo estadounidense a Israel es esencial. Cuando Israel pondera sus acciones, tiene que tener en cuenta las sensibilidades de los Estados Unidos, entre otras cosas.

2. Supongo que uno de los principales impulsores del apoyo estadounidense a Israel es el apoyo de la comunidad judía. Israel necesita la conexión con los judíos americanos por muchas razones, y esta es una de ellas (incluso si no es, en mi opinión, la razón más importante, que es que son familia).

3. También hay otras razones para el apoyo de EEUU a Israel, incluyendo los cálculos estratégicos. Lean a Walter Russel Mead si quieren saber más sobre el tema. Por supuesto, estos cálculos pueden cambiar, y si lo hacen, Israel se enfrentará a dificultades.

4. Decir que Israel tendrá que encontrar una manera de sobrevivir incluso sin el apoyo de algunos judíos americanos - o, para el caso, incluso sin el apoyo de América - no es una manera para mí de expresar un secreto deseo, es una forma de declarar un hecho simple y obvio. Ningún estado debería supeditar su existencia al apoyo de otro estado o al de un grupo de personas de dicho estado.

5. ¿Podrá Israel ser capaz de sobrevivir sin el apoyo de los EEUU, de los judíos americanos o de los judíos liberales? Creo que lo hará. Pero, por supuesto, no podemos estar seguros.

-       "La metáfora del padre"

David Schanzer escribió en HuffPost:
Mi pecado final, en opinión de Rosner, es que en mi crítica de la política y de las acciones de Israel, yo no estoy tratando a mis compañeros judíos israelíes como una familia, proporcionándoles un "amor incondicional". Pero me encanta Israel sin condiciones, al igual que quiero a mis hijos. Y eso no significa que permita que mis hijos hagan lo que quieran, o que yo nunca les critique. Mi obligación como padre amoroso es ser responsable de diseñar y moldear a mis hijos para que hagan buenas decisiones y bien pensadas, que sean morales, y que les ayuden a vivir vidas felices y exitosas. Mi amor por Israel es incondicional en que mientras existe, voy a seguir abogando por su seguridad, su libertad y su prosperidad. Mi súplica a Israel, por amor, es que cambie el rumbo antes de que sea demasiado tarde. 
Schanzer escribió un artículo medido y reflexivo, y estoy de acuerdo con la mayor parte de lo que dice. Mi intención - y sé que me estoy repitiendo - no es silenciar las críticas o reclamar que todos los judíos americanos tengan que estar de acuerdo con todas las políticas israelíes.

Y sin embargo, esta metáfora del "padre-hijo" podría revelar más de lo que dice explícitamente Schanzer. El asunto es muy similar a la metáfora del "amor crítico". Así que vale la pena volver a recordárselo a Schanzer y a todos los demás críticos norteamericanos: Israel no es un niño, y ustedes no son su padre. Ustedes no tienen derecho a educarme, a darme sermones, o a castigarme "por mi propio bien". Ustedes puede ser mis hermanas y hermanos, pueden hablar conmigo, aconsejarme y proporcionarme su cariño desinteresado, incluso cuando haga una elección que no aprueben.

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Fans de Israel pero cuando les conviene - Shmuel Rosner - NYTimes



La canción israelí "Ein Li Eretz Acheret" es una canción curiosa. "No tengo ningún otro país", dice la letra, "aunque mi tierra está en llamas".

Es difícil encontrar a un judío israelí que no se identifique con ella. Los izquierdistas israelíes la cantan como si fuera una canción de protesta. Fue cantada en las manifestaciones contra la guerra de 1982 en el Líbano y en las vigilias tras el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin en 1995. Los israelíes de derecha la interpretan como una canción patriótica sobre el apego a la tierra, y la han cantado después de los ataques terroristas y durante la retirada en 2005 de la Franja de Gaza.

Me acordé de esta canción en los últimos días al leer una serie de artículos escritos por inteligentes comentaristas y expertos, todos ellos judíos no israelíes, donde dicen que la brutal guerra en Gaza les ha hecho cuestionar su sionismo.

Lo que une a todos estos escritores, por supuesto, es que todos ellos tienen otro país. Y por eso, cuando las cosas se joden y hay problemas, el gobierno israelí no les escucha - y no debería -.

Estos escritores no están todos cortados por el mismo patrón, pero sus argumentos son similares. Hay un lado reconfortante en sus artículos: todos ellos están claramente preocupados por Israel. "Me preocupo por Israel personalmente, mucho más que de una manera abstracta", decía en Vox el periodista estadounidense Esdras Klein. Pero por otro lado, se muestran decepcionados, a veces horrorizados, por un Israel que todavía les interesa y preocupa, pero no tanto como antes. Roger Cohen, escribiendo en el NYTimes, argumentaba que las actuales políticas israelíes son una "traición al sionismo en el que sigo creyendo". Sus conclusiones también son similares: son "menos favorable" a Israel que antes, como Jonathan Chait ponía de relive en la revista New York.

Como grupo, son un claro ejemplo de un fenómeno que el escritor del Atlantic Monthly y columnista del Haaretz, Peter Beinart, ha popularizado: el distanciamiento de los judíos liberales y progresistas de Israel, especialmente en los Estados Unidos.

El núcleo del argumento de Mr. Beinart es que "sobre todo en las generaciones más jóvenes, cada vez menos judíos estadounidenses liberales y progresistas son sionistas", y ello a causa de las políticas de línea dura de Israel. Es una teoría débil, y los expertos aún discuten sobre el alcance de esa tendencia. Pero no hay duda de que muchos judíos liberales se sienten incómodos con Israel. El Mr. Beinart, citando las críticas al popular comediante judío americano Jon Stewart, sostuvo la semana pasada que si "Israel continúa eligiendo gobiernos hostiles a un Estado palestino viable, el humor americano cambiará incrementalmente".

Esta es una predicción sombría, porque el apoyo de Estados Unidos es una piedra angular de la seguridad de Israel. Si los judíos liberales americanos pretenden erosionar ese apoyo, deben recordar que Israel ha logrado en el pasado hacer lo que tiene que hacer, incluso con un apoyo estadounidense debilitado. Pero supongo que su motivación es diferente. A veces se siente como si estos críticos sionistas liberales estadounidenses están tratando de asegurarse de que las obras de Israel no les salpique. En otras ocasiones, se siente como si estuvieran tratando de limpiar su conciencia de algo de lo que se sienten en parte responsables.

Ellos parecen creer que una amenaza implícita de que Israel podría perder a sus partidarios judíos en el extranjero sería suficiente como para convencer de alguna manera a los gobiernos israelíes para que modificaran sus políticas. Esta es una fantasía llena de autobombo y de falta de modestia que revela una mala comprensión de la forma en que opera Israel. Para decirlo sin rodeos: Estos judíos podrán ser muy importantes, pero no son lo suficientemente importantes como para hacer que los israelíes persigan políticas que pongan en riesgo vidas israelíes (y no desde luego las de aquellos que desde diarios e instituciones americanas las proclaman).

Permítanme ser claro: creo que las relaciones de Israel con los judíos de todo el mundo tienen una importancia crucial. De hecho, he dedicado gran parte de mi carrera en pensar y escribir acerca de este tema. A menudo me encuentro predicando a los israelíes acerca de la necesidad de ser más considerados con los puntos de vista judíos más liberales sobre temas que van desde la conversión religiosa a la oración de la mujer en el Muro Occidental de Jerusalén. Pero yo nunca esperaría que los israelíes optaran por dejar su seguridad y sus vidas en aras de dar cabida a las sensibilidades políticas de unas personas que viven lejos y son ajenos a la realidad diaria.

Por supuesto, no todas las políticas israelíes son inteligentes, y no es imprescindible que todos los judíos estén de acuerdo con ellas. Los israelíes son susceptibles a la persuasión. Pero el uso de la amenaza de erosionar el apoyo judío como una táctica de “meter miedo” se interpone en el camino de una persuasión efectiva.

Los israelíes, como la mayoría de la gente, prefieren hacer caso de los consejos de aquellos que creen que tienen sus mejores intenciones, e intereses, en el corazón. ¿Pero si hablamos de los consejos de estos críticos judíos liberales, y no israelíes, se trataría realmente del caso?

Si “todos los judíos son una familia”, sería natural para los israelíes esperar una especie de amor incondicional de sus parientes judíos no israelíes. Pero si los “judíos no son una familia”, y ese apoyo puede ser retirado o condicionado, los israelíes no tienen ninguna razón para prestar especial atención a las quejas de los judíos no israelíes.

Por otra parte, la amenaza de estos judíos liberales americanos de distanciarse de Israel suena hueca. Esos judíos liberales de otras nacionalidades son ciudadanos orgullosos y patrióticos de sus respectivos países, y son libres de tomar la decisión de desprenderse de la mayor empresa judía de los dos últimos milenios. Pero ellos no serán como los fanáticos del béisbol que se mudan de Nueva York a Boston y, con gran dificultad, abandonan su enraizamiento a los Yankees para aprender a animar a los Red Sox bostonianos. Si todavía mantienen algún tipo de enlace con un Estado judío, no hay sustituto para Israel. Si ellos creen en la necesidad de una soberanía judía, Israel es la única opción disponible para ellos. Al igual que en esa canción, no hay ningún otro país, incluso si la tierra está en llamas.

Claramente, estos críticos de la conducta de Israel creen que a los israelíes les iría mucho mejor y su país sería más seguro si los israelíes y sus gobiernos adoptaran sus políticas liberales que públicamente les prescriben. Eso puede ser cierto, pero no hace ninguna diferencia.

En asuntos de vida y muerte, de guerra y paz, los israelíes prefieren y van a tomar sus propias decisiones. Si pierden el apoyo de algunos críticos judíos liberales por sus decisiones, eso será lamentable, pero aún así Israel tendrá que aprender a sobrevivir sin ese apoyo, y estoy seguro de que lo hará.

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Wednesday, August 13, 2014

Debemos derrotar a Hamas… la próxima vez – Benny Morris - Haaretz



Parece que la actual guerra ya está perdida. Se terminará en unos pocos días, o tal vez en una o dos semanas, con un gemido y otro alto el fuego que deja a Hamas en el poder, al igual que sucedió después de las rondas anteriores. Por otra parte, parece que esta guerra va incluso a aumentar el poder político y militar de Hamas, ya que ha logrado ser retratado a la vez como una víctima digna de compasión en el mundo y como un héroe de la resistencia contra la entidad sionista. (Toda esa charla de "desarmar" la Franja de Gaza y de estacionar a policías de la Autoridad Palestina en los cruces fronterizos es mera palabrería. Mientras permanezca en pie Hamas, no va a dejar las armas y no dejará que nadie restrinja su soberanía sobre su territorio).

El estatus de Gaza como víctima les va a permitir ganar grandes cantidades de dinero en efectivo procedente de los reinos petroleros árabes y de los estados europeos. Este dinero va a financiar la reconstrucción de su infraestructura civil y las casas destruidas. Pero por supuesto, al igual que ocurrió con el cemento que entró en la Franja en los años anteriores, una parte del dinero - si no la mayoría de él - se desvió por los gobernantes de Gaza hacia la reconstrucción de los túneles y las fábricas que producen los cohetes. En unos pocos meses, los túneles que conducen a territorio israelí reanudarán su funcionamiento y los arsenales de misiles se repondrán, tal vez con nuevos y mejores modelos hechos en casa (o incluso de contrabando).

Por lo tanto, la próxima guerra sin lugar a dudas vendrá. Y vendrá en un año o dos, o tal vez incluso antes, porque Hamas quiere erradicar al Estado de Israel (si no erradicar a todos los judíos, al menos del Oriente Medio), y también porque los palestinos en general, como nación, quieren que el Estado de Israel desaparezca. No es agradable tener que decir esto, porque muchas personas prefieren no oírlo. Pero incluso una breve mirada a la carta fundacional de Hamas (1988), a la Carta de Fatah (1964) y al Pacto Nacional Palestino (1964) - que nunca fue reemplazado por un convenio conciliatorio, tal como Yasser Arafat prometió - demuestran.

Después de 1948, 1967, 1973 y de 2000 a 2005 (Segunda Intifada), los palestinos comprendieron que los árabes no son capaces de destruir a Israel de un solo golpe. Tal vez una bomba nuclear iraní logrará hacerlo en el futuro, pero no pueden contar con ello. Por lo tanto, adoptaron una táctica de provocar desgastes parciales, pero frecuentes, que con el tiempo debilitarán gradualmente el Estado judío.

Nuestros jóvenes más talentosos se trasladarán a Berlín o California, los turistas y los inversores extranjeros se mantendrán alejados, y los potenciales inmigrantes se quedarán allí donde están, o se dirigirán hacia costas más atractivas. ¿Quién querría educar y ver crecer a sus hijos en un país que está bajo el fuego constante de misiles y cohetes, aunque por el momento, muy pocos de ellos en realidad alcanzan sus objetivos? ¿Y quién querría visitar o invertir en un país maltratado por el terrorismo?

Así como los musulmanes lo hicieron gradualmente con los cruzados y finalmente les derrotaron, así también los palestinos piensan desgastar y derrotar a los judíos, que al final deberán tener que regresar a sus lugares de procedencia en la Diáspora.

El gobierno de Israel fue arrastrado a la guerra actual contra su voluntad. No se preparó para ella, pero recibió una oportunidad de oro con unas cómodas circunstancias políticas, regionales e internacionales (Hamas "la empezó", rechazó los altos el fuego, Egipto está con nosotros; Europa está ocupada con Ucrania) - para destruir a Hamas y limpiar Gaza.

Pero el gobierno israelí ha preferido tomar el camino más fácil de salida con su "calma a cambio de calma", es decir, ha buscado un empate, lo que significa continuos episodios de violencia con Hamas. En las últimas décadas, los gobiernos de Israel y el pueblo de Israel se han convertido en copias al carbón de Occidente: Todo lo que quieren es paz, apaciguamiento y no contemplar la realidad ocultando sus cabezas en la arena. No hay por lo tanto voluntad de sacrificar soldados (y ninguna voluntad de exigir un alto precio en sangre de la población civil del enemigo), aunque está claro que hoy el precio – tanto en términos de nuestros soldados y sus civiles - podría ser menor de lo que será de manera inevitable en el futuro.

Eso es lo que sucedió en los últimos años con el tema de los túneles de ataque de Hamas. Los sucesivos gobiernos sabían de su existencia, pero optaron por no tomar medidas contra ellos, ¿quizás tal vez desaparecerán por sí mismos?, dejando que el próximo gobierno lidiara con ellos, y así sucesivamente.

Lo mismo nos pasó acerca del proyecto nuclear de Irán – dejándolo en manos de Obama -, y el día del juicio se acerca.

Esta “dejación” constituye una gran parte de la explicación de la debilidad de Israel en las distintas operaciones llevadas a cabo en Gaza y que nos han traído hasta este punto, esa misma debilidad que garantiza que la siguiente ronda va a suceder muy pronto. Esta debilidad es muy similar a la política de apaciguamiento de los Estados Unidos durante los gobiernos del presidente Barack Obama, que ha terminado debilitando la propia situación en el mundo de los Estados Unidos y de Occidente en su conjunto.

¿Qué debemos hacer la próxima vez? La respuesta es clara y bien conocida. Todo lo que se necesita es coraje para comenzar a recorrer este camino y determinación para terminar el trabajo. No va a ser fácil o rápido. Estamos hablando de volver a ocupar toda la Franja de Gaza y destruir a Hamas como una organización militar, y tal vez también como organización política (aunque es razonable pensar que la destrucción del ejército de Hamas debilitará a Hamas como movimiento político).

Esto requerirá meses de combate durante los cuales la Franja tendrá que ser limpiada, barrio por barrio, de operarios y armamento de Hamas y de la Yihad Islámica. Esto se cobrará un alto precio de vidas tanto de nuestros soldados del IDF como de la población civil palestina. Pero ese es el precio necesario para que una nación como la nuestra, que quiere vivir en su propia tierra situada en un barrio como el nuestro. Después de ganar el control de Gaza, hay que esperar que algún poder árabe moderado, tal vez la Autoridad Palestina, se haga cargo de las riendas del gobierno.

Hay buenas razones para destruir a Hamas. Ella busca matarnos. Todos los días dispara cohetes contra nuestras ciudades. Y secuestra y asesina cada vez que tiene una oportunidad. La destrucción de Hamas fortalecerá a las fuerzas moderadas palestinas e incluso podría avanzar la posibilidad de la paz. La destrucción de Hamas hará más fácil para Israel tener que lidiar, cuando llegue el momento, con el programa nuclear de Irán. Incluso podría disuadir a Hezbollah de embarcarse en una guerra contra Israel. Pero por lo menos - siempre y cuando estalle la guerra - el ejército israelí se librará de un frente menos. En última instancia, la destrucción de Hamas probablemente también reduzca el deseo de confrontación en Cisjordania y en las ciudades árabes israelíes.

El gobierno israelí debe preparar tanto al pueblo israelí como a sus aliados para la siguiente ronda. Los líderes occidentales comprenden la naturaleza del enemigo islámico muy bien - desde Filipinas a través de la India y Pakistán, desde Somalia a Nigeria, desde Daguestán e Irak, y todo el camino que les ha llevado a París, Madrid y Londres -, aunque por lo general prefieren enterrar la cabeza en la arena y evitar el uso de la palabra "Islam" de forma explícita.

Al mostrarles la carta fundacional de Hamas, los portavoces y las acciones de Hamas, será muy posible convencer a mucha gente de que Israel se enfrenta a una rama de este mismo enemigo sin cuartel de Occidente y de la cultura occidental. Un enemigo cuyas ramas incluyen a Boko Haram, Al-Qaida y el Estado Islámico (antes ISIS), y cuya derrota sirve tanto a los intereses de Israel como a los de todo Occidente.

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