Monday, March 19, 2012
De Roma a Jerusalén - Matti Friedman - Times of Israel

Antes de llegar a su hogar actual en una vitrina del Museo de Israel en Jerusalén, este pequeño disco de cristal y oro fue enterrado en las catacumbas de Roma hace 1.700 años, saqueado, conservado en el castillo de una condesa polaca, robado por los nazis, vendido en el mercado de antigüedades de Viena, localizado y recuperado por sus dueños anteriores, y luego vuelto a comprar de nuevo.
En el año 70 a. C. las legiones romanas destruyeron el Templo de Jerusalén, llevándose cautivos a muchos judíos y a los tesoros del Templo de regreso a la capital imperial. La imagen de la menorah de siete brazos del Templo fue esculpida en el Arco de Tito, construido para celebrar la derrota de los judíos.
Dos o tres siglos más tarde, un judío falleció en Roma y fue enterrado en las catacumbas romanas junto a una imagen de esa misma menorá en pan de oro prensado entre dos piezas redondas de cristal. Los descendientes de los exiliados de Judea optaron por utilizar la imagen del candelabro del Templo para representarse a sí mismos.
El disco de 4,5 pulgadas (11 centímetros) de diámetro, fue originalmente la base de un vaso, probablemente uno utilizado para un banquete fúnebre. Las imágenes de oro, que también incluyen leones y un arca de la Torá abierta, muestran tres estantes de pergaminos, convirtiéndolo en uno de los primeros objetos hallados fuera de Israel que contienen los símbolos asociados con el Templo.
"La comunidad judía romana que lo creó estableció un enlace directo con la destrucción de Jerusalén", dijo James Snyder, director del Museo de Israel: "los judíos de la ciudad eran la primera comunidad de la segunda diáspora".
Los ladrones de tumbas robaron el disco de una pared de estuco en las catacumbas, y por la década de 1800 se había convertido en parte de una colección de antigüedades y obras de arte reunidas por la condesa Isabella Dzialynska y conservadas en su castillo en Goluchow, Polonia.
Después de que los nazis invadieran Polonia en 1939, se apoderaron de la colección y la trasladaron a un castillo de Austria, donde fue saqueada después de la derrota alemana. Las piezas de la colección fueron dispersadas entre los museos y colecciones privadas de todo el mundo. En 1966, el disco volvió a aparecer en el mercado abierto de Viena, donde fue comprado y donado al Museo de Israel.
Dos discos romanos similares de la colección Dzialynska fueron comprados al mismo tiempo por el museo. Uno de ellos fue decorado con símbolos judíos, entre ellos dos menorahs, así como una inscripción evocadora que parece haber sido dirigida a la persona enterrada junto a él: "Beber y vivir, Elares".
"Los herederos de la condesa pasaron años recorriendo Alemania y Austria buscando las piezas que faltaban de la colección perdida después de la guerra", dijo el conde Adam Zamoyski, su tatara-tatara-sobrino en 2008. Ese fue el año en que el Museo de Israel restauró los tres discos de vidrio para la familia. Los dos con símbolos judíos, a los que Snyder se refiere como "preciosos", fueron adquiridos por segunda vez y permanecen en la pantalla.
Entre 250.000 y 600.000 piezas de arte robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial no han sido reclamadas.
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Saturday, March 17, 2012
¿Saldrá del armario la izquierda israelí? Activistas femeninas israelíes de la izquierda denuncian abusos y acoso sexual en Cisjordania y el silencio de sus organizaciones

La periodista sudafricana Lara Logan, jefe de corresponsales extranjeros de la CBS, y que sufrió un violento ataque sexual en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo, el "núcleo" espiritual de la denominada en Occidente "primavera árabe". Su violación fue silenciada en los medias de comunicación de Europa, entusiasmados por la supuesta efusión primaveral, hasta su amplia repercusión en EEUU
Activistas israelíes de izquierda: Estamos siendo objeto de acoso sexual en Cisjordania - Avi Issacharoff - Haaretz
"Hola a todos, escribo esto aquí (en su blog) porque no estoy muy segura de que cuando será próxima reunión. En la manifestación de hoy (10 de febrero de 2012), en Kfar uno-Dik, me di cuenta de las miradas y de como me señalaban con el dedo los Shabab (apodo para los jóvenes palestinos), lo que me hizo sentir un cierto malestar. Hablaban entre sí, y no conmigo, pero la palabra que usaban se aproximaba mucho fue a "zorra" mientras sus miradas se dirigían hacia mí. Cuando conocí a A. y H. (dos hombres), les comente esto, y H. permaneció a mi lado. A pesar de esto, todo parecía "accidental", pese a algunos incidentes posteriores en los que la gente me llamó "zorra". Al final del día resultó una experiencia muy desagradable".
Esta carta, escrita por una activista de la izquierda israelí, es sólo uno de los motivos del acalorado debate que ha tenido lugar en la red entre los activistas de derechos humanos y de izquierda en Israel.
La activista envió la carta a sus amigos de Anarquistas Contra el Muro, y en ella describía los incidentes de acoso sexual que había experimentado en Kfar uno-Dik, una aldea de Cisjordania, donde la organización celebra manifestaciones de protesta en apoyo a los palestinos cada cierto tiempo.
Esta correspondencia, junto con otros testimonios obtenidos por Haaretz, hablan de un fenómeno más amplio de acoso sexual y de asalto a manifestantes israelíes y extranjeras en Cisjordania. En los últimos dos años, por lo menos seis incidentes se registraron en Cisjordania y Jerusalén Oriental: dos en Sheikh Jarrah, cuatro más en la zona del Monte Hebrón, en el Masra, en Kfar A-Dik, y un supuesto caso de intento de violación en Umm Salmona, cerca de Belén, que fue revelado al diario Haaretz.
Recientemente, se ha creado un foro especial por un grupo de mujeres de los grupos de izquierda israelíes con el fin de tratar y monitorizar este tipo de incidentes. "El objetivo es aprender de estos incidentes", dice una de las componentes del grupo. "Queremos desarrollar herramientas y directrices para la creación de un entorno con un menor número de casos de acoso".
Las protestas populares de activistas de izquierda israelíes y extranjeros junto a los palestinos ya habían comenzado a mediados de la década anterior, pero se han vuelto más populares en los últimos años. Las protestas en Bil'in y Sheikh Jarrah se han convertido en puntos de peregrinación para los activistas de la izquierda israelí y del extranjero, que se unen a los palestinos en señal de protesta todos los viernes cuando estas protestas tienen lugar. En Sheikh Jarrah, la protesta comenzó cuando los palestinos fueron desalojados de sus casas cuando estas fueron devueltas a sus propietarios israelíes por orden judicial (y se negaron a pagar un alquiler por su uso). En otras organizaciones, los activistas ayudan a los palestinos cuando están bajo el hostigamiento constante de los colonos en lugares como el sur del Monte Hebrón.
La actividad conjunta de activistas israelíes de izquierda por un lado, y de locales palestinos por el otro, ha creado algunos casos de cooperación en este tiempo de conflicto. Pero al mismo tiempo, las quejas de acoso sexual protagonizados por los palestinos comenzaron a surgir. En abril de 2010, un activista pacifista americana presentó una denuncia contra un palestino acusándole de intento de violación. El sospechoso fue puesto en libertad algo más tarde cuando la activista retiró su denuncia.
Hanna Beit Halachmi, una veterana activista feminista de la izquierda, afirma que las protestas comenzaron en la primavera de 2010, cuando la organización israelí de solidaridad con Sheikh Jarrah emitió un mensaje solicitando a las activistas femeninas que acudieran a las manifestaciones vestidas de una manera modesta en consideración con los residentes palestinos.
La declaración creó una brecha entre las activistas femeninas de dicha organización y los activistas masculinos que alegaron que su respuesta fue exagerada. Poco después, las activistas comenzaron a celebrar reuniones en las que abordaron, entre otros temas, la cuestión del acoso sexual.
Junto a la lucha contra el acoso sexual, las activistas femeninas han criticado las respuestas de sus socios masculinos israelíes. La ira de muchas de los activistas en el pasado y actualmente se dirige a sus asociados en la izquierda que, según ellas, están menospreciando la importancia de los hostigamientos y acosos, todo en el nombre de "la oposición a la ocupación".
El artículo continúa, para leerlo en su integridad, aquí
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Friday, March 16, 2012
¿Fue adecuada y correcta la analogía de Netanyahu sobre el peligro de un nuevo Holocausto? - Benny Morris - Zion Square

Unos israelíes de la comunidad sureña de Nitzan utilizan el interior de una tubería de aguas residuales como refugio después de que sonaran las sirenas advirtiendo de la llegada de cohetes lanzados desde Gaza - Baz Ratner/Reuters
Ya en octubre de 2001, justo después del 11-S, el entonces el primer ministro israelí Ariel Sharon advirtió a Occidente que no tratara de "apaciguar" a los árabes a expensas de Israel. "No dejaremos que se repitan los terribles errores de 1938, cuando las democracias ilustradas sacrificaron a su aliado Checoslovaquia, con la esperanza de comprar a Hitler. Israel no será la nueva Checoslovaquia", afirmó Sharon. George W. Bush, según los informes. se mostró muy enojado con la comparación [N.P.: ¿y los europeos? Quizás pensarán, nos han pillado].
Los judíos siempre han sido conscientes de la historia. De hecho, en un reciente sondeo de opinión el 95% de los judíos de Israel destacan al Holocausto como una gran influencia en sus vidas (a pesar del hecho de que casi la mitad de los judíos de Israel, en gran medida de origen sefardí, no se vieron afectados por el nazismo).
Benyamin Netanyahu, el actual primer ministro de Israel, no es una excepción. De hecho, en su discurso durante la pasada semana ante la AIPAC, invocó teatralmente el Holocausto blandiendo dos documentos: una carta de 1944 del Congreso Judío Mundial apelando a Roosevelt para que bombardeara las vías ferreas a Auschwitz para detener o al menos interrumpir el asesinato de judíos por los nazis y la carta de respuesta del gobierno de Estados Unidos negándose a realizar tal operación. Antes del Holocausto, Estados Unidos, junto con la mayoría de las democracias occidentales, había cerrado sus puertas a una inmigración masiva judía, la cual habría podido salvar a muchos de los que posteriormente perecieron en los campos de exterminio.
Estoy totalmente de acuerdo con la comparación de Netanyahu y con el temor que genera Irán con su liderazgo actual, representando una amenaza existencial para Israel. Si obtienen armas nucleares, Ahmadinejad y Jamenei también pueden usarlas contra Israel y, dado el tamaño del Estado judío y la concentración de la población en la llanura costera entre Tel Aviv y Haifa, un ataque atómico paralizaría al país si no lo destruiría. En efecto, la mera posesión de un arsenal nuclear por el régimen iraní probablemente dañaría severamente a Israel, haciéndolo poco atractivo para los inversionistas extranjeros y para los candidatos a la inmigración judía, y con toda probabilidad, impulsaría a bastantes de sus ciudadanos, teniendo en cuenta la perspectiva de la destrucción nuclear, a buscar fortuna en otra parte.
Netanyahu no explicó todo esto detenidamente, pero su mensaje era simple, tal vez incluso crudo: Irán es la Alemania nazi actual, los judíos están una vez más amenazados de destrucción (la población judía de Israel equivale a la población judía aniquilada a manos de los nazis), y Obama se está comportando como Roosevelt. De hecho, el presidente Obama, quien en uno de sus primeros actos en la presidencia pronunció un discurso conciliador en El Cairo con el mundo musulmán (mientras que deliberadamente se negó a visitar Israel), no sólo se niega a bombardear las "líneas de ferrocarril" actuales, sino que además restringe poderosamente la posibilidad de que Israel lance su propio ataque preventivo contra las instalaciones nucleares de Irán, y ello al tiempo que niega a Israel algunas de las herramientas necesarias para hacer efectivo dicho ataque, es decir, las últimas bombas revienta-búnkeres y los dispositivos de reabastecimiento aéreo en vuelo.
Durante la visita a Washington de Netanyahu, el presidente Obama le dijo al primer ministro israelí - y al mundo - que todavía había tiempo para que la diplomacia y las sanciones persuadieran a los líderes iraníes para que detuvieran su proyecto nuclear. Gran parte de la disputa entre Israel y los Estados Unidos es referente al tiempo que resta. Según el ex jefe del Mossad, Meir Dagan, los jefes de Inteligencia de Israel están de acuerdo en este punto con Obama y el grueso de la opinión pública israelí, la cual según un reciente sondeo de opinión parece oponerse a un ataque israelí preventivo en estos momentos. Sin embargo, Netanyahu, su ministro de Defensa Ehud Barak y otros ministros de su gabinete creen que el tiempo se está agotando rápidamente: Ellos argumentan que los iraníes están trasladando gran parte de su capacidad de enriquecimiento de uranio a centros subterráneos a gran profundidad, lo que hará que sean inmunes los ataques convencionales; y en cualquier caso, nadie sabe realmente qué tan de cerca están los iraníes de alcanzar la bomba ya que algunas de sus actividades nucleares y sus centros más probables han pasado desapercibidos.
En una cosa la mayoría de los israelíes en puestos de responsabilidad están de acuerdo: con un Irán armado dirigido por sus gobernantes actuales y con armas nucleares – irracionales y mesiánicos según los criterios occidentales – no se puede descartar que no vayan a usar la bomba una vez que la tengan. Es posible que hayan puesto en marcha su programa nuclear, en virtud del ayatolá Jomeini y allá por la década de 1980, con miras a impedir o superar a su vecino beligerante, Irak, pero desde entonces el único objetivo claro para este tipo de armas es Israel. Los líderes iraníes han pedido en repetidas ocasiones su destrucción – ellos llaman a Israel "el régimen sionista" -, y niegan el Holocausto para empezar. Los líderes de Israel temen que la disuasión no puede funcionar con unas personas que son irracionales y que creen que Dios los protege, o bien creen que la destrucción del Estado judío es un imperativo divino y vale la pena cualquier precio.
Los críticos de Netanyahu, y algunos comentaristas estadounidenses, sostienen que, en términos de poder potencial, "Irán no es la Alemania nazi" y no amenaza con buscar la dominación mundial. Esto puede ser cierto aunque ambos, Jomeini y Ahmadineyad, han afirmado que veían un mundo futuro dominado por el Islam. Sin embargo, para los israelíes, la amenaza de destruir a Israel ya es bastante mala. Y además, Irán se manifiesta claramente como una de las amenazas principales para los intereses de EEUU (e internacionales), así, lo ha reconocido recientemente el propio Obama.
Las armas nucleares son hoy lo que fue el Colt 45 fue en el Salvaje Oeste, un ecualizador. Un Irán islamista no puede ser la potencia industrial y científica que fue el Tercer Reich, pero la posesión de armamento atómico lo convertiría inmediatamente en un muy temido actor principal, intimidando al resto de países del Oriente Medio y amenazando y chantajeando a Occidente con el suministro de petróleo. Un Irán nuclear también desencadenaría una más que probable carrera armamentista en la región (Arabia Saudita, Turquía, Egipto vienen inmediatamente a la mente), la cual, por su propia existencia, amenazaría de muerte la estabilidad regional e internacional.
Vale la pena recordar que, incluso sin armas nucleares, Irán, blandiendo una amplia gama de amenazas, ha logrado disuadir a Israel y a Occidente de responder a algunas de sus actividades más escandalosas (en 1992, sus agentes hicieron estallar la embajada de Israel en Buenos Aires, en 2007, tomaron como rehenes a más de una docena de infantes de marina británicos en el Golfo Pérsico, y en la última década ha armado y entrenado guerrilleros antiestadounidenses en Irak y Afganistán, y probablemente incluso orquestado algunas de sus operaciones, y los tres países no respondieron robustamente). Estos hechos parecen paralelos a los éxitos de Hitler en contra de Occidente, incluso antes de que Alemania estuviera completamente armada (la reintroducción de la conscripción militar y la Luftwaffe, ambos prohibidos por el Tratado de Versalles, en 1935, la remilitarización de Renania en 1936, etcétera).
Irán, al igual que Hitler en la década de 1930, está constantemente poniendo a prueba los límites de la paciencia de las democracias, y Occidente, como en la década de 1930, es muy reacio a ir a una guerra. Al igual que Hitler por aquel entonces, el Irán actual percibe a Occidente como un "poder blando". Y el espectro de las guerras en Irak y Afganistán funcionan hoy en día como lo hizo la Primera Guerra Mundial en la década de 1930, cuando avivó el miedo a la guerra dentro de las democracias. Al referirse al Holocausto, los líderes israelíes suelen apuntar a lo que ven como la principal diferencia entre hoy y 1940: el pueblo judío posee actualmente un poderoso estado soberano para sí mismo y no está indefenso.
Pero de hecho, a falta de usar su armamento no convencional, Israel por sí solo no puede destruir definitivamente el proyecto nuclear iraní. Para ello se requiere del poder americano. Es por eso que los líderes de Israel, del pasado y del presente, mientras están tocando constantemente los tambores y despliegan sus medios encubiertos para sabotear y retrasar el proyecto iraní, hasta ahora han rehuido el desencadenamiento de un ataque principal por parte de la Fuerza Aérea y de Marina de Israel. La verdad es que Israel sigue siendo vulnerable (y la toma del control por los islamistas de la mayor parte del mundo árabe en los últimos meses en la denominada "primavera árabe" no ha hecho más que aumentar su sensación de vulnerabilidad) y necesita a Estados Unidos.
Obama ha dicho en repetidas ocasiones que los EEUU no permitirá que Irán obtenga la bomba nuclear, pero los israelíes consideran sus palabras como algo menor a un compromiso definitivo. Los israelíes esperan que unos EEUU mucho más capacitados den cuenta de las instalaciones nucleares iraníes. O al menos que proporcione a Israel las herramientas para hacer el trabajo y le apoyo políticamente cuando se embarca en este ataque, y si los iraníes renuevan su lucha por conseguir armas nucleares complete la tarea que Israel comenzó.
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De la estúpida segregación de genero en los autobuses haredi al “Macho en el transporte público” en el paraíso laico sueco - Nathalie Rothschild

Una de las fotos del blog Macho i Kollektivtrafiken que denuncia una "invisible e inconsciente expresión de poder en el espacio cotidiano público" por el sector masculino.
(Título origina del artículo: “Las feministas suecas le dicen a los hombres cómo deben sentarse en el autobús”, y, por supuesto, no se trata de equiparar ambas estupideces, la sueca evidentemente es mucho menor y circunstancial y trata de “eliminar a cañonazos” ciertos problemas de educación en el país “más igualitario y laico” del mundo (bueno tan circunstancial no es, sólo basta recordar la querencia por el “ordeno y mando porque mi moralidad es la más elevada” dentro de la ideología políticamente correcta y lo problemático que resulta compaginarla con su culto al ejercicio de una “libertad y una expresión personal sin cortapisas”).
Suecia tiene la reputación de tener las relaciones más igualitarias entre ambos sexos de todo el mundo, de ser un lugar donde los políticos masculinos son votados como "mujer del año" por las feministas, en donde los jóvenes padres toman su permiso de paternidad para cuidar de los niños mientras sus esposas trabajan, donde los centros pre-escolares pueden prohibir la utilización de pronombres de género. Un informe reciente del Foro Económico Mundial afirmó que Suecia es el país que más práctica la igualdad de género del mundo.
Sin embargo, algunas mujeres suecas piensan que la imagen del país nórdico como paraíso del feminismo sólo es un barniz que oculta una profunda misoginia. ¿Las pruebas? Los hombres se expanden y ocupan más de un asiento en los autobuses, trenes y metro.
Para contrarrestar esta "expresión normalizada de poder" (eso es lo que ellas denominan expandirse indolentemente), un grupo de aguerridas feministas han creado un blog llamado "Macho i Kollektivtrafiken (Macho en el transporte público)”, alentando a los lectores a enviar testimonios de esos hombres en poses relajadas. El objetivo es difundir el conocimiento de una "recreación simbólica y activa no sólo de poder, sino también de una forma estereotipada de masculinidad".
¿Las mujeres suecas realmente se sienten amenazadas por estos hombres que se ubican o sientan indolentemente en el transporte público? ¿Puede interpretarse seriamente esa actitud como un objetivo de la lucha feminista? ¿No estarán considerando estas feministas a las mujeres de hoy en día como personas débiles amenazadas y traumatizadas por pasajeros masculinos poco educados y que no tienen las agallas para reprochárselo directamente? Resulta tentador sugerir a las mujeres que publican las fotos de estos hombres sentados indolentemente que deben madurar y señalarles de paso el ejemplo de esas otras feministas que tan duramente han luchado para desterrar la imagen de las mujeres como victimas de piel fina, y demostrar que las mujeres tienen fortaleza, sentido común y poder.
La fundadora del blog, de 27 años de edad, My Vingren, me asegura que “Macho i Kollektivtrafiken” no es una parodia, y que su modesto objetivo es cambiar el mundo.
- Pregunta: Vuestro blog afirma que los hombres que ocupan más espacio de lo que físicamente necesitan en el transporte público están practicando “una invisible e inconsciente expresión de poder en el espacio cotidiano público". ¿Pueden los hombres oprimir a las mujeres sin ni siquiera saberlo?
- My Vingren: Por supuesto. Creo que uno de los aspectos más problemáticos de esta expansiva estructura de poder es que mucha gente ni siquiera es consciente de que su manera de actuar afecta a los demás. El hecho de que los hombres tengan más espacio en las aulas, en las reuniones de directorio, y así sucesivamente, forma parte de una opresión estructural de la que no todo el mundo sabe que participa.
- ¿Qué tipo de razones pueden llevar a los hombres a ocupar más espacio que las mujeres en el metro, autobuses y trenes?
- Hay de todo, desde que "el sudor del escroto resulta desagradable" al "tengo el derecho a sentarme cómodamente", y "es físicamente imposible sentarme de otra manera porque tengo un pene".
- ¿Qué le dirías a esos que dicen que, respecto a lo que realmente importa, este tema es una "distracción exquisita"?
- Mi punto de vista es que forma parte de esa clase de opresión que luego desemboca en las mujeres violadas, una retribución salarial inferior y la violencia en las relaciones.
- ¿De qué manera su campaña encajaría en la historia de la lucha feminista por la igualdad?
- Al hablar sobre la ocupación del espacio, acerca de quién tiene y quién da espacio, creo que en buena manera forma parte del feminismo.
- Suecia tiene una reputación en el extranjero de ser una sociedad igualitaria, casi un paraíso feminista. ¿No es cierto?
- No, no lo es. Yo trabajo con las víctimas de violaciones, así que veo a menudo la parte más oscura de nuestro país. Por supuesto, hemos alcanzado muchas metas y las mujeres tienen más posibilidades de elección en la actualidad que hace 30 años, pero estamos lejos de ser iguales.
- ¿Cree usted que las mujeres pueden valerse por sí mismas?
- Sí, estoy convencida de que pueden. Pero creo que es más eficaz para las niñas trabajar juntas por el cambio en lugar de hacerlo individualmente para resolver los problemas estructurales de poder.
- ¿Es que la mujer actual no tiene agallas para hacer frente a esos hombres indolentes y poco educados y decirles “está ocupando mi asiento” o “me deja pasar, por favor?
- No creo que las mujeres y las niñas puedan hacer frente a eso. Ellas optan por no tomar parte en esa batalla.
- ¿Qué crees que pasaría si una mujer le dijera a un hombre que se sentara correctamente o que se moviera para dejarla pasar? ¿Usted o alguien que usted conoce lo ha intentado?
- Es difícil saber cómo reaccionarían los hombres, en general. Para que cualquier cambio pueda ver la luz creo que los hombres necesitan darse cuenta de que ese cambio es necesario.
- Parece que mucha gente piensa que vuestro blog es una broma. ¿A qué se puede deber eso?
- Realmente no lo sé.
- ¿Su blog logrará que se produzcan cambios?
- Por supuesto, vamos a cambiar el mundo.
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Wednesday, March 14, 2012
Muy interesante análisis de Ari Shavit - Jerusalén, Washington, y la bomba iraní - Haaretz

Diferentes riesgos calculados
(Sorprendentemente no había reparado en este artículo de Ari Shavit previo a la cita entre Obama y Netanyahu celebrada hace una semana. El tono es bastante melodramático, y no digo que no sea certero en ciertas apreciaciones, pero el interés principal reside en su asunción de un cambio de política sin vuelta atrás de la presidencia Obama con respecto a Israel. La alusión a Checoslovaquia no es totalmente pertinente, al menos Israel puede defenderse a si mismo. Pero otras formas de presión pueden emplearse, inclusive inmiscuirse en la vida política israelí para así favorecer políticas “más apaciguadoras y comprensivas” y que determinen la permanencia del Estado judío a medio plazo. Lo que en definitiva quiere subrayar Shavit es que en el caso de la presidencia Obama estamos ya en plena etapa post “relación especial” y quizás abrigando la idea de “empujar a Israel debajo del autobús”)
El punto de vista de Washington: Fuimos a una guerra innecesaria y terrible en Irak. Estamos ante una guerra complicada y deprimente en Afganistán. Nuestra economía está finalmente empezando a recuperarse de la peor crisis que ha conocido desde la Segunda Guerra Mundial. En noviembre tenemos elecciones. Así que no tenemos la menor intención de hacer cualquier cosa que nos puede enredar en una tercera guerra y renovar así la recesión económica. De ninguna manera vamos a atacar a Irán y no vamos a dejar que ataque Israel. De ninguna manera vamos a imponer un bloqueo marítimo contra Irán o contraer su banco central. No vamos a iniciar ningún movimiento que pueda romper las reglas y genere una crisis global. No vamos a permitir a los fanáticos que gobiernan Jerusalén que nos arrastren a un loco conflicto bélico, una Masada del siglo XXI.
El punto de vista de Jerusalén: Durante 15 años hemos estado advirtiendo acerca de la bomba iraní. Durante 10 años hemos estado dando pruebas mas que sólidas. Pero ellos (los EEUU y Europa) han preferido ignorarlas y se niegan a ceder. Nos dicen que estamos locos y que estamos obsesionados con un nuevo Masada, que no hemos superado el trauma de Auschwitz. Nos dicen que son leales e inteligentes y que podemos confiar en ellos. Pero los hechos demuestran que no se puede confiar en ellos. Se equivocaron en Pakistán, lo hicieron con Corea del Norte y lo volvieron a repetir en Osirak. Han traicionado a todos los amigos que tenían en el Oriente Medio. Cuando tengan constancia de que estaban equivocados con respecto a Irán se limitarán a tirarnos al cubo de la basura de la historia. Pero no somos tontos. Sabemos como va el juego y lo vamos a interrumpir, nos vamos a adelantar. En vez de marchitarnos dejándoles hacer a su conveniencia, vamos a atacar cuando nos convenga. Y si la guerra aumenta los precios del petróleo y trae a un republicano a la Casa Blanca, mala suerte. Cuando alguien se prepara para sacrificarnos, nosotros lo destruiremos antes.
El punto de vista de Washington: El nombre del juego es "coartada". Sabemos que los chiítas son gente resuelta y que nosotros nos estamos debilitando, por lo que no les detendremos. Sabemos que no estamos hechos de la pasta de un Harry Truman o de un John Kennedy. Pero tenemos que seguir todo el procedimiento por el bien de Arabia Saudita y de los Emiratos del Golfo. Y seguiremos así a pesar de las propuestas de Israel y la comunidad judía. Tenemos que ganar las presidenciales de Noviembre. Así que estamos preparando un espectáculo estilo Broadway que sólo permita soñar: que haga creíbles las advertencias, las sanciones, una posible acción militar. El show proseguirá declarando “nuestro apoyo ilimitado al Estado judío y a un Estado árabe moderado”. Pero después de ganar las elecciones presidenciales nos desharemos de estas promesas, apagaremos las luces de Broadway y devolveremos los trajes de atrezzo a la bodega. Vamos a cerrar algún tipo de acuerdo con los ayatolás. Vamos a obtener una promesa de Alí Jamenei de que no realice la primera prueba nuclear antes de 2016. Esto nos asegurará de que durante el segundo período de mandato tanto la economía estadounidense como las centrifugadoras iraníes se estén moviendo a toda máquina. Y cuando el mundo se entere de que estábamos equivocados y de que les engañamos, pediremos perdón compungidos por nuestro error. Lo intentamos, en realidad lo hicimos. Además tenemos una coartada. Nuestras manos no se han enriquecido con ese uranio. En realidad, “nuestro corazón sufre por Arabia Saudita, por los Emiratos del Golfo y por Israel”. Sobre todo por Israel, que desata todo un mar de lágrimas de compasión en nuestro corazón demócrata.
El punto de vista de Jerusalén: Quienes afirman que enredamos a los estadounidenses en Irak en el 2003 están mintiendo. La verdad es que les advertimos en aquel momento en que el problema principal no era Irak, sino Irán. Pero hoy la situación es diferente. Sólo los Estados Unidos es capaz de impedir la nuclearización de Irán por completo. Sólo si los Estados Unidos amenazan con usar la fuerza contra Irán será posible evitar el uso de la fuerza. Pero Estados Unidos insiste ahora en que actúa tal como lo hicieron Gran Bretaña y Francia en la década de 1930 (ante Hitler). No hay duda, en última instancia Occidente podrá recuperar su sobriedad. Pero podría hacerlo después de que otra Checoslovaquia caiga de nuevo (alusión a la crisis de los Sudetes de 1938, cuando Gran Bretaña y Francia vendieron Checoslovaquia a Hitler sin poder evitar finalmente la Segunda Guerra Mundial). Así que a menos que los estadounidenses nos demuestran de inmediato que han abierto los ojos, actuaremos antes de noviembre. El riesgo es alto, pero la alternativa a ese riesgo es letal. No hay un estado en el mundo que pueda asumir un riesgo tan letal sobre sí mismo. Ciertamente no es el último y el único estado del pueblo judío.
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El desacuerdo táctico de Dagan - Jonathan S. Tobin - Commentary

Uno de los argumentos clásicos de los que afirman que no hay necesidad de tomar medidas para detener el avance de Irán hacia la capacidad nuclear, es que los expertos de inteligencia dudan de la idea de que ese programa nuclear represente una amenaza para Occidente o Israel. La estrella de esa campaña es el ex jefe del Mossad, Meir Dagan, que se presentó en el programa de la CBS "60 Minutes" el pasado domingo. La entrevista ha sido aclamada por algunos por supuestamente desacreditar lo que ellos consideran que es el alarmismo expresado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. En definitiva, tratan de dar cobertura a aquellos que desean ir a la mesa de negociaciones en lugar de incrementar la presión sobre Teherán.
Pero como sucede con muchas de las declaraciones anteriores de Dagan, los extractos de la entrevista liberados están obligados a decepcionar a los apologistas de Irán. A pesar de que Dagan se muestra ferozmente hostil a Netanyahu y al ministro de Defensa, Ehud Barak, y se opone a un ataque aéreo contra Irán en los próximos meses, está claro que considera al programa nuclear de Irán como una amenaza para Israel y cree que debe ser detenido. Sus diferencias con el gobierno de Israel estriban en la cantidad de tiempo que se tiene antes de que sea demasiado tarde, y qué medidas serían más eficaces para hacer el trabajo.
Los que promueven a Dagan como contrapunto de Netanyahu deberían recordar algunos hechos clave sobre su estrategia pública sin precedentes con respecto al tema de Irán y que no son bien conocidos en los Estados Unidos. Lejos de ser un profesional de la inteligencia desapasionado, la ira de Dagan contra Netanyahu y Barak se debe en gran parte al hecho de que considera a esa pareja como responsables de haberle despedido de su trabajo (Mossad). Esto sucedió después de una serie de fallos de inteligencia, el más público y notorio fue el golpe desastroso que acabó con un dirigente de Hamas en Dubai.
En segundo lugar, y aunque el entrevistador Leslie Stahl centró su atención en la oposición Dagan a un ataque contra Irán en los próximos meses, el trasfondo de su posición es el de alguien que ha pasado gran parte de su tiempo en la jefatura del Mossad trabajando para contrarrestar las ambiciones nucleares de los ayatolas. Bajo su liderazgo, la inteligencia israelí concentró gran parte de sus recursos en actividades encubiertas, cuya finalidad era frenar o detener el progreso hacia una bomba iraní. Aunque dice que considera al régimen iraní como "racional" (aunque agregó, que "no es exactamente nuestra idea de alguien racional"), eso no significa que él piensa que únicamente tratar de contener un Irán nuclear (algo que el presidente Obama ha rechazado expresamente) sea una buena idea.
En su lugar, como uno podría esperar de un espía veterano, Dagan quiere más énfasis en las actividades encubiertas y en otras actividades destinadas a un proyecto aún más ambicioso que meras acciones quirúrgicas para sabotear las instalaciones nucleares de Irán: un cambio de régimen. En el sentido de que un régimen democrático en Irán, o por lo menos uno no gobernado por fanáticos islamistas, sería mucho más seguro para Israel y para el resto del mundo. Pero decir que sus opiniones sobre este tema son, de alguna manera, más realistas que las intenciones menos grandiosas de Netanyahu y Barak - que sólo quieren asegurarse que el líder supremo Ayatollah Ali Khamenei no tenga en sus manos un arma nuclear - , es obviamente una exageración.
La cuestión de cuánto tiempo tiene Israel antes de que sea demasiado tarde para hacer algo para tratar de impedir un arma nuclear iraní no es menos importante. Dagan es claramente de la opinión de que la situación todavía no es crítica. Pero, como él tuvo cuidado de señalar a Stahl, "Yo nunca he dicho que tenemos un montón de tiempo. Sólo que más tiempo".
Todo lo cual pinta un cuadro que nos transmite las diferencias de opinión existentes dentro de los niveles superiores de la inteligencia israelí, y que se basan más en diferencias acerca de las tácticas y los plazos que, como los críticos de Netanyahu y los anti-Israel parecen dar a entender, acerca de la naturaleza crítica de la propia amenaza. Las opiniones de Meir Dagan merecen ser escuchadas y consideradas, pero debe entenderse que proviene del interior de un consenso que considera que las armas nucleares iraníes son una amenaza mortal.
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Tuesday, March 13, 2012
La cultura de la memoria - Pierre-Henry Salfati – Information Juive

Extracto del libro "Talmud" de Pierre-Henry Salfati
Pero ¿de dónde viene esta costumbre? El Talmud evoca el principio de no borrar los rollos de la Torah, los mezuzot (párrafos de la Shema Israel escritos sobre el pergamino y fijados en el dintel de las puertas) y los tefilín. Los sabios han extendido la prohibición a todos los textos sagrados judíos en la lengua sagrada, libros, impresos y todos los otros soportes que contengan los nombres sagrados. No borrarlos y por extensión no quemarlo, y mucho menos tirarlos a la basura. No destruirlos, sino conservarlos, depositarlos para la eternidad en lo que la tradición denomina geniza: "escondrijo". De hecho, la geniza, más que "escondrijo" significa "tesoro", tal como está escrito en el libro de Ester (3, 9): "Diez mil kikkars de plata a disposición de los agentes reales que se depositarán en los tesoros del Rey (guinzei ha-melekh)"... Así pues, un geniza asume el papel de tumba, de escondrijo donde se oculta de hecho un verdadero tesoro. Más allá del respeto debido a los libros, el principio de la geniza arrastra muchas sorpresas, muchos descubrimientos. La más famosa de las genizas reveladas es la sinagoga Ben Ezra de Fustat, en el viejo El Cairo, a la que todo el mundo llama la "geniza del Cairo".
Es con el desarrollo de las sinagogas que se propaga la construcción de pequeñas sales habitaciones contiguas para ocultar los viejos rollos de la Torah, los viejos teffilins, etc. Así resulta que algunas genizas se convirtieron con el tiempo en verdaderos tesoros de archivos. Qumrán, esa serie de cuevas donde fueron descubiertos los famosos Manuscritos del Mar Muerto, no era más que una antigua geniza. De la misma forma que los tesoros de Qumrán son esenciales para comprender el judaísmo y (tal vez en buena medida) el cristianismo antiguo, los textos hallados en la geniza de la sinagoga del viejo El Cairo arrojan una luz inesperada sobre la primera época del Talmud. Fue allí particularmente, y entre otras personalidades, donde Moisés Maimónides vivió hasta su muerte en 1204. En el siglo XIX, el profesor Salomón Schechter descubrió sus tesoros. En 1897 obtuvo el permiso para transferir cerca de ciento cuarenta mil fragmentos a la biblioteca de la Universidad de Cambridge, con independencia de los fragmentos que ya se encontraban en las bibliotecas de San Petersburgo, París, Londres, Oxford y Nueva York.
Pero el mérito del descubrimiento de la geniza recae sobre dos viudas escocesas, las señoras Agnes Smith Lewis y Margaret Dunlop Gibson, hermanas gemelas increíblemente cultivadas, increíblemente originales y totalmente inseparables. Habían hecho tres viajes a lomos de camello desde El Cairo al Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí, para allí fotografiar los manuscritos antiguos. En El Cairo, se les había ofrecido por un muchacho una serie de manuscritos que parecían interesantes. Habiendo reconocido que estaban escritos en hebreo, se los presentaron a Schechter. El 13 de mayo 1896 - fecha retenida por sus biógrafos – Schechter identificó en una de las hojas una parte perdida del original hebreo del Siracida (conocido en la tradición cristiana con el nombre del "Eclesiástico"), escrito en Jerusalén hacia el año 200 a. C. por un sabio llamado Joshua ben Sira, y traducido al griego en Alejandría por su nieto hacia el 140 a. C. También se encontró más tarde otros fragmentos procedentes de Masada, medio siglo después de la muerte de Schechter. Se percatarán entonces que otras hojas del mismo texto estaban entre las recientes adquisiciones de la Bodleian Library de Oxford.
Schechter tenía la convicción de que la fuente común fue la geniza de la sinagoga Ben Ezra del viejo El Cairo. Es allí, en Fustat, donde habían residido Saadia Gaon (en el siglo X), Judah Halevi (a comienzos del siglo XII, de camino a Tierra Santa) y, como ya mencionamos Maimónides (a finales de siglo XII). En diciembre de 1896, Schechter decidió dirigirse a El Cairo. Su amigo y colega Taylor le financió el viaje.
Nadie se había atrevido a buscar en la geniza: se decía que una serpiente custodiaba la entrada y atacaba a los curiosos. En realidad, el polvo acumulado durante diez siglos la protegía mucho mejor que una serpiente. Algunos audaces, desde 1891, habían sin embargo sustraído algunos fragmentos de manuscritos para vendérselos a los comerciantes de antigüedades que no revelaban su origen. Cuando Schechter le propuso al gran Rabino y a los líderes comunitarios de El Cairo vaciar el geniza, realmente no se puede decir que fuera bien recibido. La perspectiva de ver esos textos preservados en una gran universidad, en lugar de sujetos de saqueos y dispersión, les decidió definitivamente. El gran rabino le dio permiso para coger lo que quisiera. Schechter fue capaz de trabajar durante algunas semanas al precio de graves riesgos para la salud: el polvo se infiltraba en sus ojos, su garganta y en cada poro de su piel. Finalmente lleno treinta bolsas de documentos que navegaron hasta Liverpool, con el apoyo del representante británico en Egipto.
Después de un breve desvío para visitar Palestina - su única visita -, comenzó a estudiar y clasificar los fragmentos trasladados a Cambridge. Él creía que eran unos cien mil, ahora sabemos que hay otros cuarenta mil más en la colección donada en 1898 a la Universidad de Cambridge, y que recibió el nombre de Schechter-Taylor y que sin embargo está aún bastante lejos de haber sido completamente evaluada. Contenía entre otras cartas autógrafas del propio Maimónides.
Los fragmentos de la geniza del Cairo están escritos en hebreo, árabe y arameo, y están escritos sobre pergamino, papel, papiro o tejido o tela. Entre los campos de estudio que han obtenido un gran beneficio del estudio de esta fuente nos encontramos con la gramática hebrea, las traducciones y las interpretaciones de la Biblia. Pero uno de los tesoros más famosos de geniza del Cairo, y que sobre todo nos interesa aquí, son los manuscritos más antiguos conocidos de la Mishná. Se trata de la primera puesta por escrito de la Torah oral, tan pocos son los textos antiguos que han llegado íntegramente hasta nosotros...
Pero enterrar los libros, ¿no representaría eso algo que va más allá del simple respeto debido a este tipo de literatura, una especie de esperanza de su resurrección? En cualquier caso, la cuestión sería si "¿existe un más allá para los libros, un paraíso donde serían infinitamente leídos y releídos?". El descubrimiento de la geniza del Cairo nos proporciona una evidente respuesta afirmativa.
En el otro extremo de la cadena se encuentra actualmente la página web del Seminario Teológico Judío en Nueva York (Jewish Theological Seminary of New York), una de las mayores bibliotecas judías del mundo y donde algunos de estos fragmentos de la geniza reposan, siendo un buen número de ellos consultables on-line. ¡Que largo camino recorrido! ¿Qué de camino resta por recorrer para que un bello día los discos duros de la JTS y de otras bibliotecas on-line se conviertan en el tesoro de las futuras genizas?
La cultura talmúdica es la cultura de la memoria. "Acuérdate...". Leer en los libros de tus padres... La cultura de la memoria en todas las acepciones del término: memoria histórica de un pueblo, memoria intelectual de las personas.
Sunday, March 11, 2012
Obama, Irán e Israel II - ¿Por qué Israel aún no puede estar seguro de que Obama le guarde las espaldas? - Yossi Klein Halevi - TNR

Cuando el Presidente de los Estados Unidos dice en repetidas ocasiones que guardará las espaldas de Israel, y precisamente con esas palabras, ¿qué más se puede pedir?
Sin embargo, al leer la entrevista de Obama con Jeff Goldberg en The Atlantic, a continuación escuchar su discurso ante la convención de la AIPAC, y finalmente los informes de su reunión con Netanyahu, me sentí cada vez más inquieto. Es cierto que Obama fue más allá de lo habitual a él a la hora de tranquilizar a Israel de su compromiso de detener a un Irán nuclear. Él mencionó explícitamente la opción militar y defendió el derecho de Israel a defenderse. También desglosó las razones por las que un Irán nuclear sería desastroso - una carrera acelerada en busca de armas nucleares en el Oriente Medio y la amenaza de una maleta nuclear en manos de terroristas -. En otras palabras, afirmó lo que en Israel ha estado advirtiendo durante años.
¿Por qué entonces mi malestar? Porque Obama no se estaba dirigiendo sobre todo a Irán, sino a Israel. Aun cuando parecía ser una advertencia a Teherán, en realidad estaba advirtiendo a Jerusalén. Su objetivo durante estos últimos días no ha sido tanto disuadir a los iraníes, sino a nosotros, los israelíes. Los titulares lo dicen bien: “Enfríen la cháchara guerrera. Den a las sanciones y a la diplomacia una oportunidad [más]”.
Si así hubiera hablado, por ejemplo, hace dos años, sería una petición razonable. Sin embargo, Obama ha gastado la mayor parte de su primer mandato antes de propiciar finalmente sanciones graves y, a estas alturas, las sanciones pueden no ser lo suficientemente fuertes como para funcionar. En declaraciones a la AIPAC, Netanyahu respondió implícitamente a Obama: “Le dimos a la diplomacia una oportunidad durante una década, y a las sanciones correspondientes los últimos seis años. Si nos están pidiendo más tiempo, ahora que Irán está a punto de alcanzar la capacidad nuclear en meses en lugar de años, más vale que las sanciones sean mucho más duras”.
Escribiendo en el NYTimes el viernes, Emanuele Ottolenghi, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, sugiere un escenario de sanciones efectivas: "un embargo completo de petróleo impuesto por las Naciones Unidas mediant un bloqueo naval, así como el aislamiento diplomático total". Y agregaba, “Occidente debe advertir de forma inequívoca a Irán de que está dispuesto a infligirle un daño devastador".
El principal argumento de Obama de por qué Israel y sus amigos estadounidenses deben confiar en él con respecto a Irán es que ha sido el aliado más confiable de Israel durante todo este tiempo, “miren mi expediente”, resumió. Creo que Obama es un amigo, pero un amigo problemático. Es cierto que la cooperación en materia de seguridad con Israel ha sido excelente, algo que al menos es parcialmente resultado del acuerdo de George W. Bush con Israel para mejorar la cooperación militar en esta década - aunque Obama fue más lejos que Bush en un aspecto crucial proporcionando a Israel las bombas con capacidad de destruir de búnkeres, algo que Bush no hizo -.
Sin embargo, al recordar su registro Obama omite algunos detalles cruciales. Los israelíes aún recuerdan con incredulidad cómo Obama se negó a honrar el compromiso por escrito avalado por Bush con Ariel Sharon - que los EEUU apoyarían que los grandes bloques de asentamientos formarían parte del propio Israel -. Y nunca un presidente norteamericano ha tratado a un primer ministro israelí con tal desdén como Obama ha tratado a Netanyahu. De hecho, uno tiene la impresión de que, de todos los líderes mundiales, al que más detesta Obama es al primer ministro de Israel.
Consideren además la posibilidad de cómo Obama ha desperdiciado los diez meses en los que Netanyahu congeló la construcción en los asentamientos. En lugar de presionar entonces a los palestinos para que regresaran a la mesa de negociaciones, Obama provocó una pelea fea pública con Netanyahu sobre la construcción en un barrio judío ubicado en Jerusalén oriental [N.P.: los palestinos ahora dicen que solamente regresaran si se vuelve a congelar la construcción, pero cuando se congeló, un hecho sin precedentes para un primer ministro israelí, solo acudieron de mala gana a las conversaciones cuando precisamente finalizaba el plazo].
El mensaje transmitido a la opinión pública internacional con esa y otras humillaciones fue que la relación especial se deshilachaba.
Las decisiones de Obama sobre Israel a menudo llegan demasiado tarde, en un intento de compensar su propia torpeza. Eso sucede con su discurso en defensa de Israel ante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado. Fue un discurso poderoso, pero en retrospectiva, resultó un discurso irrelevante. A excepción de los judíos, nadie parecía escucharlo. En el mundo árabe dicho discurso fue interpretado como producto de la futura campaña presidencial. Se perdió el momento para que ese discurso fuera tan importante como su contenido. Ese discurso debió ser esbozado por Obama en El Cairo en 2009, cuando tuvo la atención del mundo musulmán. En cambio, desperdició una oportunidad histórica para afirmar la legitimidad de Israel, y cuando finalmente lo pronunció ya era demasiado tarde.
Esa tardanza, con demasiada frecuencia, define la relación de Obama con Israel. Finalmente acaba diciendo lo correcto y, entonces, ya no importa, ya sea porque el contexto o el momento es malo, o porque parece estar frente a una audiencia determinada, o bien porque al parecer querer hablar duro a Irán, de hecho trata de contener a Israel.
Tampoco el historial de Obama en el Oriente Medio Oriente tranquiliza a los israelíes. Tal vez el peor momento de su presidencia fue cuando dio espalda a los iraníes que protestaban contra el gobierno iraní en 2009. Los manifestantes que gritaban "Obama, ¿estás con nosotros o con el régimen?" solo recibieron el silencio de Obama, una histórica oportunidad perdida. Así sucede con su falta de acción actual con Siria, el aliado más importante de Irán. No parece haber una coherencia estratégica en su política sobre el Oriente Medio. ¿Por qué, por ejemplo, ayudar a derrocar a Gadafi, tan odioso como fuera, después de que hubiera abandonado su programa nuclear y su apoyo al terrorismo, al tiempo que permite que Assad tenga las manos libres?
En lugar de unas advertencias a Irán cada vez más duras, lo que hemos estado oyendo desde Washington durante estas últimas semanas son críticas contra un posible ataque israelí preventivo, críticas que ahora están siendo esbozadas con tranquilidad. De hecho, ese ha sido el patrón en la relación de Obama con Israel todo el tiempo: el abuso primero, luego las flores.
Incluso con toda la buena voluntad actual, hubo un matiz desagradable en el mensaje de Obama.
Fue este: Yo creo en una solución pacífica a la crisis iraní, mientras que los israelíes están presionando para la guerra. Aquellos que se opusieron a las sanciones en el pasado y que ahora acusan a Israel de belicista, comparten al menos parte de la culpa de la crisis actual. Desde 1993, cuando Yitzhak Rabin definió por primera vez la amenaza nuclear iraní como el último desafío existencial que enfrenta Israel, los sucesivos gobiernos israelíes, junto con los judíos pro-Israel de América, han defendido las sanciones como la manera de evitar una elección entre el ataque preventivo y un Irán nuclear.
Tuvieron que pasar cinco años antes de que la administración Clinton aceptara la evaluación de Israel de que el objetivo del programa nuclear de Irán era la bomba nuclear, y a Europa le costo unos cuantos años más. En definitiva, ha costado casi una década para que la comunidad internacional adoptara la posición israelí de sanciones reales.
Incluso a estas alturas, esa es la posición que mantiene Israel: sólo devastadoras sanciones pueden romper la determinación del régimen iraní para producir una bomba nuclear. Cuando Obama se queja de que hablar de guerra hace subir los precios del petróleo, ¿qué pueden pensar los israelíes excepto que no va a impulsar las sanciones hasta el límite?
Para mí, confiar completamente en Obama amenaza la seguridad última de Israel. Necesito que se dirija directamente a Irán, no a los judíos estadounidenses y a la opinión pública israelí. Necesito saber que él está tan comprometido con una solución militar como lo está con una solución diplomática, siempre que esta última opción falle. Necesito saber cuál es su línea roja que determine cuando la diplomacia se ha agotado. Por encima de todo, lo que necesito saber es si está dispuesto a vivir con la capacidad nuclear iraní, poco antes de que desarrollen una bomba - una posición que él aludió en su discurso ante la AIPAC, cuando en repetidas ocasiones habló de oponerse a las armas nucleares iraníes, en lugar de la capacidad para producir ese tipo de armas -.
Señor Presidente, no estoy tranquilo. En éste caso, soy yo quien debo proteger mi propia espalda.
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Obama, Irán e Israel I - El mejor amigo de Israel - Thomas L. Friedman - NYTimes

El momento en que Israel atacará a Irán
- El niño a su padre: "¿Ya hemos llegado?"
- "No"
La única duda que tengo cuando se trata del presidente Obama y de Israel es si es el presidente más pro-israelí de la historia o simplemente uno de los más pro-Israel.
¿Por qué? Debido a que la cuestión de si Israel tiene la necesidad y el derecho de atacar preventiva y sorpresivamente a Irán, por desarrollar un potencial nuclear, es uno de los asuntos más controvertidos del escenario mundial actual. También porque es una cuestión llena de peligros para Israel y para los judíos americanos, ya que ninguno de ellos quiere ser acusado de arrastrar a Estados Unidos a una guerra, especialmente una que podría debilitar una economía mundial ya demasiado frágil.
En ese contexto, el presidente Obama, en su entrevista con Jeffrey Goldberg en The Atlantic y en su discurso ante la AIPAC, el lobby pro-Israel, ofreció el mayor apoyo a Israel que cualquier presidente americano podría ofrecer en este momento: Obama redefinió el tema de Irán diciendo con razón que no se trataba simplemente de la seguridad de Israel, sino de la seguridad nacional de EEUU y de la seguridad mundial. Y Obama lo hizo dejando en claro que permitir que Irán desarrolle armas nucleares y luego "contenerla" – al estilo de lo que hizo los EEUU con la Unión Soviética - no era una opción viable, porque si Irán adquiere una bomba nuclear todos los estados que la rodean buscarán adquirir su propia bomba. Esto no sólo daría lugar a un Oriente Medio nuclear, sino que además es probable que incitaría a otros países a relegar sus compromisos con el Tratado de No Proliferación Nuclear global. El mercado negro nuclear mundial entonces cobraría vida y veríamos el amanecer de un mundo más peligroso.
"Impedir que Irán obtenga un arma nuclear no es sólo va en interés de Israel, responde profundamente a los intereses de seguridad de los Estados Unidos", afirmó el presidente Obama. "Si Irán consigue un arma nuclear, sería totalmente contrario a mis políticas de no proliferación. Los riesgos de que un arma nuclear iraní caiga en manos de organizaciones terroristas son evidentes... También proporcionaría a Irán la capacidad adicional para patrocinar y proteger a sus aliados para que así lleven a cabo ataques terroristas ya que habría menos temor a las represalias... Si Irán obtiene un arma nuclear, y no voy a nombrar los países, es probable que haya cuatro o cinco países en el Oriente Medio que dirían: ‘Vamos a iniciar un programa nuclear, y vamos a tener armas nucleares’, y en ese momento, la posibilidad de un error de cálculo en una región que ya tiene muchas tensiones y fisuras internas sería muy elevada. Esencialmente, se duplicarían los retos que representan la India y Pakistán por cinco o por diez". "En suma”, añadió el presidente, "los peligros que entraña que Irán obtenga armas nucleares es que inmediatamente posibilitaría un todo es posible en el Oriente Medio, lo cual creo que supondría algo muy peligroso para el mundo".
Cada israelí y amigo de Israel debería estar agradecido al presidente Obama por enmarcar el tema de Irán de esta manera. Es de importancia estratégica para Israel, ya que deja en claro que la amenaza nuclear de Irán no es solamente un problema de Israel. Y es importante políticamente porque la decisión sobre la conveniencia de atacar a Irán coincide con las elecciones de EEUU. Lo último que Israel o los amigos estadounidenses de Israel queremos, judíos y cristianos, es dar a sus enemigos la oportunidad de afirmar que Israel está utilizando su influencia política para entrometer a los Estados Unidos en una guerra que no es de su interés.
Eso podría suceder fácilmente debido a que el respaldo a Israel actualmente está más politizado que nunca. En los últimos años, los republicanos han tratado de convertir el apoyo a Israel en una problemática cuña que les permita reunir un mayor porcentaje de votos judíos y de contribuciones a sus campañas, que tradicionalmente se han decantado abrumadoramente hacia los demócratas. Esto ha llevado a una carrera armamentista con los demócratas sobre quién es más pro-Israel - y a declaraciones fuera de tono, como la de Newt Gingrich de que los palestinos "son un pueblo inventado".
Y podría suceder fácilmente porque el dinero en la política nunca ha sido más importante para el funcionamiento de las campañas, y el lobby pro-Israel - tanto en su vertiente judía como cristiana evangélica - nunca ha sido más influyente, a causa de su capacidad para dirigir las contribuciones de campaña en apoyo de los candidatos.
Por lo tanto, nadie debería querer que en la disputa electoral interna se mezcle la decisión sobre Irán, por lo que resulta muy importante la forma en que el presidente Obama ha redefinido el problema de Irán como una amenaza para la proliferación mundial, conectándolo con la toma de decisiones dentro del ámbito del realismo americano, y alejándolo del ámbito de la política.
Los informes que llegan de la convención de la AIPAC celebrada esta semana indican que la mención de acciones militares recibieron los más fuertes aplausos. Me gustaría invitar a todos esos entusiastas para que mediten sobre todas las consecuencias no deseadas e imprevistas provocadas por la guerra de Irak o la invasión del Líbano de 1982. Esta no es una razón para la parálisis. Es una razón para prestar atención al llamamiento de Obama de dar una oportunidad para que la diplomacia y las sanciones produzcan efecto, mientras se mantiene la amenaza de la fuerza sobre la mesa.
Si finalmente se desencadena la guerra, que sea porque los ayatolás están dispuestos a sacrificar la economía de su país para obtener un arma nuclear, y entonces que sea Estados Unidos – el único país que realmente puede acabar con el programa nuclear de Irán – el que tenga que actuar para proteger el sistema global, y no sólo a Israel. Yo comprendo y respeto que este sea un tema muy serio para Israel - que tiene el derecho de actuar por su cuenta -, pero el presidente Obama ha construido un caso sólido estratégica y políticamente para así permitir que los Estados Unidos tomen la iniciativa.
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Saturday, March 10, 2012
El inquietante Rabí de Kotsk, el Kótsker Rebbe - Eliahu Toker

Se cuenta que cierta vez un hasid, un seguidor del Kotsker Rebbe, del Rabí de Kotsk, se sintió tan angustiado que estaba perdiendo la fe. De pronto comenzó a atormentarle una inquietante pregunta, una idea fija que se fue volviendo cada vez más acuciante: “UN EFSHER NISHT, UN EFSHER NISHT... Y tal vez no... Y tal vez no... Y tal vez Dios no exista... Y tal vez no tengan sentido las plegarias, las bendiciones, ni mi vida toda... Y tal vez no... Y tal vez no...”
Perdió el sueño, perdió el apetito, y ese “Y tal vez no...”, como un dibuk, como una obsesión, no lo dejaba a sol ni a sombra y le roía la mente todo el tiempo. Cuando no pudo soportarlo más, decidió viajar a Kotsk a aconsejarse con su rebbe, pese a la enorme distancia que separaba esa ciudad de su pequeña aldea, y pese a que había oído decir que hacía años ya que el Kotsker vivía apartado, sin recibir absolutamente a nadie. Pero sentía que el suyo era un caso límite, que su alma estaba naufragando y que por lo tanto, a él su rabí tendría que recibirlo.
Se despidió de su familia, y tras un largo viaje llegó finalmente a la ciudad de Kotsk. No le costó demasiado averiguar dónde vivía su rebbe, pero al indicárselo todos le recordaban que este no lo recibiría. Y efectivamente, llegado a la casa del Kotsker, el asistente le cortó el paso, explicándole que gente mucho más encumbrada que él se había tenido que volver como había venido, sin ser recibida por el rebbe. Pero, sea por empecinamiento o por desesperación, lo cierto es que ese hasid, ese seguidor del Kotsker no se amilanó; sólo se quedó dando vueltas por los alrededores.
Fue así que aprovechando una distracción del que guardaba la puerta se deslizó dentro de la casa, y con el alma en vilo, comenzó a recorrerla a ciegas. No anduvo demasiado cuando escuchó una voz monocorde que provenía de una de las habitaciones. Se acercó de puntillas y se detuvo despavorido. Allí estaba el Kotsker rebbe en persona, ensimismado, y como hablando consigo mismo, repetiendo en voz alta algo que el hasid no terminaba de entender. Sin atreverse a dar un paso más, aguzó el oído y entonces sí captó claramente lo que decía el rabí. Como pensando en voz alta, el Kotsker repetía una y otra vez: “UN EFSHER IÓ, UN EFSHER IÓ... Y tal vez sí... Y tal vez sí...”
Cuentan que cierta vez uno de sus hasidim se dirigió angustiado al Kotsker:
- Rebbe, le dijo, me paso todo el día pensando y pensando, y no hay paz en mi alma.Algunas Iluminaciones del Kotsker Rebbe:
- ¿Y qué es lo que piensas?, le preguntó el rebbe.
- Pienso si verdaderamente existen Juez (Dios) y juicio.
- ¿Y qué te importa?
- ¡Rebbe! Si no existen Juez ni juicio, ¿cuál es el sentido de la creación?
- ¿Y qué te importa?
- ¡Pero rebbe! Si no tiene sentido la creación... ¿qué objeto tienen las palabras de la Torah?
- ¿Y qué te importa?
- ¿Cómo qué me importa?, exclamó espantado el hasid, ¿Si no es esto, qué otra cosa debería importarme?
- Si tanto te importa, le dijo el rebbe, no hay problema; eres un buen judío y puedes seguir pensando cuánto quieras; no te va a causar ningún daño.
- La Torah nos advierte que no transformemos los mandamientos de Dios en ídolos
- ¿Dónde vive Dios? Dios vive donde el hombre le permite entrar.
- Lo fundamental no es estudiar la Torah; lo fundamental es aprender de la Torah.
- ¿Quién dice que la verdad está hecha para ser revelada? Hay que buscarla, eso es todo.
- De ninguna manera reconocería yo el reino de un Dios cuyas sendas y procederes fuesen comprensibles para cualquiera.
- No hay nada tan torcido como una escalera recta y nada tan entero como un corazón judío desgarrado.
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Una inscripción arroja luz sobre uno de los enemigos de los antiguos israelitas - Matti Friedman

Inscripción de Ekron
Los filisteos son recordados menos por lo que fueron que por contra quienes lucharon, y tienen la desgracia de que su historia fue escrita por sus enemigos.
Su representante más conocido era Goliat, el guerrero gigante del Libro de Samuel, que encontró su fin en un duelo contra el pastor David, y su templo más conocido es aquel que el héroe bíblico Sansón derribó sobre sí mismo y sus captores.
Sin embargo, las excavaciones realizadas en las últimas décadas han ayudado a los estudiosos a ir algo más allá de la representación de los filisteos en la Biblia, y así darnos una idea más clara de quiénes fueron realmente. Un ejemplo es una inscripción encontrada en una zona no muy lejana de la actual Gedera, una ciudad en el interior del centro de Israel, y que ahora se exhibe en las galerías de arqueología del Museo de Israel.
En 1996, cuando la inscripción fue hallada, el equipo arqueológico llevaba allí trabajando durante 13 años. Ese verano, el arqueólogo Seymour Gitin estaba trabajando en las ruinas de un gran edificio. "Ya me estaba cansando de la excavación", le dijo al NYTimes Seymour Guitin, el director del Instituto Albright de Investigación Arqueológica, "no hallábamos nada".
Luego Gitin encontró una piedra bastante sucia. En ella había cinco líneas de escritura fenicia. Entonces Gitin dejó escapar, según relata el periódico, "una exclamación poco académica". Fue uno de los hallazgos más importantes de la arqueología bíblica en las últimas décadas.
La piedra, tallada por un artesano filisteo hace unos 2.700 años, identifica la ciudad como Ekron y conmemora la construcción de un templo por el gobernante local, Aquis, hijo de Padi. Según la inscripción, Aquis dedicó el templo a "su señora, Patgaya" una diosa cuyo nombre se escribe con las consonantes PTGYH.
"Que ella le bendiga y le proteja, y que prolongue sus días y bendiga su tierra", reza el texto.
El nombre de la diosa es especialmente interesante porque es de origen griego, una pista sobre los orígenes de los propios filisteos. Llegaron por vía marítima a través del mar Egeo, cerca del año 1200 a. C., en un momento de agitación en el mundo antiguo - la guerra de Troya, por ejemplo, se cree que se pudo desarrollar por esa época. El nombre sugiere que los lazos con sus raíces se mantenían cinco siglos más tarde. Otros hallazgos han demostrado que aún comían lentejas Almorta, un alimento básico del Egeo, y algunas de sus obras recuerdan a la de la antigua Grecia.
Los filisteos se asentaron en lo que hoy es la costa del sur de Israel y la Franja de Gaza. Otras pueblos llegaron a esas tierras en torno a esa época, los hijos de Israel, que se asentaron en la región montañosa al este. Cualquiera que sea la veracidad histórica de las historias de David y Sansón parecen reflejar unas relaciones realmente tensas entre los dos pueblos en la zona fronteriza entre ambos.
Los filisteos desaparecieron de la historia después de 604 a. C., cuando Nabucodonosor de Babilonia destruyó sus ciudades. Aún viven gracias a las historias de la Biblia, a una palabra inglesa que denota a alguien inculto - algo muy injusto, tal como la arqueología ha dejado en evidencia - y a uno de los nombres que se utilizan para designar la Tierra de Israel: Palestina.
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Purim haredi 2012 - Efe

Abir Sultan

Baz Ratner

Abir Sultan

Menahem Kahana

Jim Hollander

Abir Sultan

Jim Hollander
Las fotos en el Global (hay más)
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Elogio de la anormalidad de Israel - Israel Harel - Haaretz

Que mejor "normalidad" que el ideal kistch de Benetton
Es cierto que Israel no tiene, y muy posiblemente no pueda tener, una definición paraguas del estilo de "una nación hebrea que, desde un punto de vista político y jurídico, se supone que abrace a todas nuestras facciones y diversidades, incluida la religiosa y la étnica, mientras existe una separación entre religión y Estado", tal como Doron Rosenblum escribió en un artículo del Haaretz. Estas lamentaciones por la falta de un "israelismo", y por lo tanto, de una "normalidad", datan ya de hace muchos años, y representan los sentimientos de un segmento no trivial de la sociedad israelí.
El anhelo de una vida normal es compartido por la mayoría de la opinión pública israelí. Pero, en general, el argumento esgrimido por quienes se sienten y aspiran a ese "israelismo" es que hemos fracasado a la hora de lograr una "normalidad", básicamente porque nos aferramos a ideologías y creencias obsoletas. En cambio, la sustitución del término “judíos” por "israelíes", que delimitaría un sentido de “normalidad”, por lo menos en el momento actual resulta imposible y tampoco es la máxima prioridad nacional. Estamos aquí para vivir en un Estado judío y sionista en el que - y sólo en él - el pueblo judío pueda, a pesar de todas las disputas internas, aspirar a desarrollar sus aspiraciones nacionales y universales.
La normalidad es un objetivo deseable, pero no es un objetivo existencial. Incluso si la vida normal no fuera posible, todavía nos aferraríamos a la tierra, todavía podríamos crear, absorber a los inmigrantes y desarrollar una economía próspera y justa, incluso en condiciones difíciles y “no normales”, y si fuera necesario, aún lucharíamos para defendernos y asegurar nuestra existencia.
Es posible que incluso el sionismo y la religión se hubieran beneficiado con una neta separación entre religión y Estado, y que el producto final, al que llamaremos "israelismo", habría estado más cerca, tanto en lo que respecta al sionismo y a la religión, a lo que son hoy "los israelíes", que están alienados de ambos. Tal vez sea así.
Pero hoy en día, gracias a los esfuerzos agresivos desde hace ya muchos años de este sector - que dice propugnar el "israelismo" - por socavar la identidad del Estado judío-sionista, y no sólo su identidad religiosa, las posibilidades de separar la religión y el Estado son cercanas a cero. Y esto no se debe solamente a la oposición de los sionistas y de los religiosos ultraortodoxos, es decir, la mayoría de la población, sino también a causa de una “creencia mayoritaria en el creador del universo”, como lo demuestra la reciente encuesta de Guttman-Avi Chai que tanto ha horrorizado a tantos israelíes laicos y “normales”.
La verdad es que muchos "creyentes", e inclusive muchos judíos religiosos, apoyan esa separación. Pero hay que saber quienes son esas personas que promueven tal separación y cuáles son sus motivos, y luego obrar. Incluso las duras escenas a las que hemos asistido recientemente protagonizadas por extremistas haredim y que tanto han indignado recientemente a la gran mayoría de la opinión pública, no son suficientes para convencerlos de preferir una alternativa “israelí” post-nacional y post-sionista, que aunque no lo dice explícitamente, aspira a un "estado de todos sus ciudadanos" en lugar de un Estado judío.
"En todos los demás días del año, y en todos los demás niveles, el israelismo es un hecho vivo y floreciente", escribió Rosenblum. ¿Entonces por qué ese idea se ha vuelto "limitada" o “pobre”, incluso a los ojos de sus seguidores?. Después de todo, la facción de israelíes "normales", parte de los cuales viven en Israel sólo condicionalmente, han ocupado - y en buena medida ocupan actualmente - gran parte de los puestos de influencia que dan forma a la conciencia y a la opinión pública en las últimas décadas: los medios de comunicación, la universidad, el sistema de justicia y, lo más importante en la época actual, el sistema educativo. En los libros de texto de educación cívica que se han utilizado en los últimos 15 años el "israelismo" predomina sobre todas las otras ideologías, incluyendo el sionismo.
Una parte significativa de estos formadores de opinión y de conciencias han utilizado una desproporcionada y desenfrenada crítica del Estado y del país que prácticamente denostaba la vida en Israel. Esa especie de odio a su propio país se puso de relieve cuando algunos de ellos se posicionaron - y más de una vez - junto a aquellos que rechazan el derecho del Estado judío a existir. El resultado, debido a que cientos de miles de israelíes estaban convencidos de que estaban viviendo en Israel una vida injusta y "nada normal", optaron por la vía "normal de escape", la emigración o "yeridah” (aliyá y yeridah, con sus respectivas implicaciones de que la inmigración a Israel es un "ascenso", mientras que abandonar Israel es un "descenso"). Y así hoy en día muchos de esos israelíes que buscaban la "normalidad" hoy son "americanos", "canadienses", "australianos" o incluso "alemanes". Pero claro, todo esto es “justo y normal”, por supuesto.
Esta vibrante actividad que consiste principalmente en criticar y rechazar a Israel, sin validar ningún elemento positivo, es como la espuma sobre las olas. De hecho, eso es cierto para todo aquello que carezca de una visión clara y no tenga raíces profundas. Es cierto que el “vagón” en el que viajan los israelíes no está nada vacío. Pero parece ser que algunos han comenzado a echar su equipaje fuera del tren, y con él muchas personas están saltando en "plena ruta" en búsqueda de una “vida normal" en el extranjero, una que solamente está destinada a terminar en una completa asimilación.
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¿Pueden creerlo? Israel tiene más judíos conservadores y reformistas que haredim - Shmuel Rosner - Jewish Journal

El 8% de los judíos de Israel se definen como judíos conservadores o reformistas en comparación con sólo el 7% de los israelíes que se definen como "haredi" (ultraortodoxos). ¿Increíble? Creo que es bastante sorprendente, y se debe considerar la discusión de nunca acabar acerca de la energía y el crecimiento de la población haredi y la supuesta muy poca atención que se da en Israel a las corrientes liberales del judaísmo.
Sin embargo, dejando el comentario y el asombro a un lado, los datos son lo que cuentan, y este dato estaba enterrado en lo más profundo de la vasta encuesta realizada por el Centro Guttman
Sin embargo, usted no encontrará estos datos en el informe final de Guttman. Este informe divide a los israelíes por las categorías más comunes o habituales de "haredi" (ultraortodoxos, el 7%), "religiosos" (15%), "tradicionales" (32%), "seculares" (43%) y "laicos antirreligiosos" (3%). Otra cuestión que aparece en el informe y que fue lanzada al conocimiento público, examina el cumplimiento o la práctica de los israelíes de la tradición. Un 14% dicen observar la tradición "meticulosamente", un 26% observa la tradición judía "en gran medida", un 44% "en cierta medida" y un 16% "para nada".
La mayoría de los israelíes, el 61%, dicen estar "de acuerdo en que los movimientos conservadores y reformistas tengan igualdad de condiciones con los ortodoxos en Israel". También leemos que "la mayoría de los judíos de Israel (el 69%) nunca ha asistido a un servicio de oración o a una ceremonia religiosa en una sinagoga reformista o conservadora".
Un hecho interesante es lo que se desprende de esto: ¿Significa esto que más del 30% de los israelíes han asistido a un servicio religioso en una congregación liberal? Esta no es una cifra insignificante. La pregunta está adaptada: "¿Alguna vez asistió / o no asistió, a un servicio o una ceremonia religiosa en una sinagoga conservadora o de la reforma?" - Y la respuesta refleja a la vez el bajo número (un bajo nivel de compromiso) de las personas que asisten con frecuencia a los las ceremonias en esas sinagogas y también el número sorprendentemente alto de israelíes que ha acudido alguna vez a los servicios de dichas sinagogas.
El hallazgo más interesante está relacionado con la autodefinición de los israelíes - la que mencioné en la primera frase de este artículo. La pregunta número 157, y las respuestas que no se incluyeron en el informe final de Guttman, inquiría: "¿Cómo te definirías en lo referente a la religión?", y eran varias las opciones: Haredi, Haredi-Leumi (sionistas ultraortodoxos), Dati-Leumi (sionista-ortodoxos), (judaísmo) Conservador, (judaísmo de la) Reforma, Otros o, finalmente, no pertenezco a ninguna corriente. La mitad de los israelíes (50%) no pertenecen a ninguna corriente. Esto representa un porcentaje superior a ese 40% que antes se autodefinía como "secular", por lo que probablemente incluye también a parte de los que se definían como "tradicionales". El número más sorprendente es el número total de israelíes que se definen como "liberales" a nivel religioso: un 8%. Echen un vistazo:
Intrigado por estas cifras, llamé a la Prof. Tamar Hermann, la supervisora académica del Centro Guttman. Ella me dijo dos cosas. Uno, tenga cuidado con sacar conclusiones exageradas sobre la base de estos datos muy afinados. Tenemos que hacer más preguntas antes de que realmente entendamos lo que esto significa, me dijo. Dos, la Prof. Hermann cree que muchos de los israelíes que se definen como "conservadores" y de la "Reforma" eran realmente "israelíes con un fuerte sentido religioso, y que no se identifican con el establishment ortodoxo".
Le pedí que me enviara los datos correspondientes a la misma pregunta en la encuesta
de Guttman de 1999 y ella accedió amablemente. Por alguna razón, el texto de la pregunta de 1999 fue algo diferente, y eso es siempre es una razón para la cautela: "¿Te ves como perteneciente a alguna corriente del judaísmo, y si es así, cuál es?". Las opciones que se dieron también fueron algo diferentes: "Haredi no sionista", "Haredi sionista", "Sionista-religioso", "Conservador", "Reforma", "no observante". El 70% de los encuestados de 1999 no se identifican con cualquiera de las corrientes (en comparación con el 50% de 2009), y el porcentaje combinado de conservadores y de la Reforma fue menor, un 5% (frente al 8% en 2009). Esto podría ser el resultado de la diferente manera se hacerse la pregunta, pero también podría reflejar un aumento de pertenencia al judaísmo conservador y/o de la Reforma
Dejando los números a un lado por unos momentos, he aquí algunas posibles conclusiones y especulaciones que se pueden extrapolar a la luz de estos nuevos datos:
1.- Si usted es uno de los que se manifiestan llenos de pánico por el fortalecimiento de la comunidad haredi de Israel, es posible que deba revisar sus temores.
2.- Si usted es miembro del judaísmo conservador o de la Reforma, y está cansado de escuchar que esa tendencias dentro del judaísmo nunca podrán tener éxito en Israel, estos datos son una oportunidad.
3.- El compromiso religioso es importante. Que existan muchos de los autodenominados seguidores israelíes del judaísmo conservador de la Reforma es, probablemente, muy bueno, pero no será realmente importante si el número de practicantes efectivos no aumenta significativamente.
4.- La vieja fórmula de dividir a los israelíes en "religiosos" y "seculares", con algunos "tradicionalistas" en el medio, está perdiendo relevancia. Hay una gran mayoría de moderados, habitualmente silenciados u ocultados que necesitan ser escuchados. Las variaciones son muchas, pero los viejos clichés tienen una larga vida.
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Thursday, March 08, 2012
Los 6 días de la creación según la Haggadah de Pésaj de Sarajevo

La Haggadah de Pesaj de Sarajevo (España, Cataluña, siglo XIV) abre el ciclo bíblico con una representación de los seis días de la creación, empezando, de derecha a izquierda, con el espíritu de Dios moviéndose sobre la "faz de las aguas"(Génesis 1:2). Los paneles incluyen los cielos abovedados y también una especie de globo terráqueo.
La palabra de Dios, representada por los rayos de oro, poco a poco crean el mundo: la separación de la luz de las tinieblas, la división entre las aguas, y la retirada de las aguas con la consiguiente aparición de tierra seca, con la luz cayendo sobre la hierba.

Finalmente: La creación del sol y de la luna, la creación de las aves y los peces, y la creación de los animales, con el hombre descansando en el día de reposo.
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El Banco de Israel informa que un 7% más de hombres haredi se han incorporado al mercado laboral en dos años - Haaretz

El empleo entre los hombres ultraortodoxos se ha incrementado un 7% en los últimos dos años, según ha informado el Banco de Israel.
En el 2011, el 45% de los hombres haredi tenían un empleo, frente al 38% en el 2009, según una investigación de un departamento del banco central que procesa los datos en bruto de la Oficina Central de Estadísticas.
Las cifras que aparecen en el informe anual del Banco de Israel se publicarán a finales de marzo. Mientras tanto, el banco central ha publicado algunos extractos.
La mayor parte de ese incremento se produjo en empleos del sector privado, principalmente en el comercio y en la industria. El empleo entre los hombres ultraortodoxos dentro del sector privado aumentó desde un 18% de todos los hombres haredi en 2009 al 24,5% en 2011.
El empleo entre las mujeres ultraortodoxas no ha cambiado mucho en los últimos dos años - se ha movido alrededor de un 60% -. La meta del Gobierno es que la proporción de mujeres ultraortodoxas dentro del mercado laboral llegue hasta un 63% en el 2020.
Pero los datos positivos del informe hay que matizarlos. Una tasa de empleo del 45% entre los hombres haredi ya se alcanzó antes, en la década de 1990, después el empleo entre los hombres ultraortodoxos decreció. Para el año 2020 el gobierno también tiene como objetivo un 63% de hombres haredi dentro del mercado laboral, pero, a diferencia de las mujeres, ni siquiera está cerca de ese objetivo.
Una de las razones para ese incremento podría ser un aumento en la contratación durante los últimos dos años. Otra es que las donaciones a yeshivas parecen haber disminuido en ese tiempo, sugiere el banco central.
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Wednesday, March 07, 2012
La obsesión por Israel en los EEUU - Shmuel Rosner - Foreign Policy La obsesión por Israel en los EEUU - Shmuel Rosner - FP

A mediados de diciembre del año pasado, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, "con todo respeto", rechazó la solicitud de escribir un artículo de opinión para el New York Times. En la carta donde rechazaba la petición, el principal asesor de Netanyahu, Ron Dermer, afirmaba haber contado los artículos relacionados con Israel y publicados en el NYTimes (y el International Herald Tribune) entre septiembre y noviembre de 2011, y concluía que de los 20 artículos relacionados con Israel 19 de ellos presentaban a Israel bajo una luz negativa. Al parecer, escribía, "como si eso fuera la forma más segura de lograr en estos días que el New York Times te publique el artículo, no importa cuán poco relevante sea su redactor o su punto de vista, con tal de que ataque a Israel".
Si uno deja de lado por un momento la cuestión del sesgo pro o anti-israelí, parece que la mejor manera de lograr que un artículo de opinión se publique en cualquier lugar de los Estados Unidos es escribir algo acerca de Israel. Desde que recibí una solicitud para escribir este artículo para Foreign Policy, he visitado la web de FP todos los días y he contado los artículos sobre diferentes temas y países. Pueden probarlo ustedes mismos utilizando su motor de búsqueda: sobre Israel se ha escrito algo más que sobre Gran Bretaña, Alemania, Grecia, India o Rusia. Y la próxima semana se escribirá aún más, con la llegada de Netanyahu a Washington para otro discurso ante el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) y su reunión con el presidente Barack Obama para discutir sobre la estrategia con respecto Irán y otros asuntos.
Contando las menciones de Israel en diversos foros de América es una vieja costumbre mía. Hace cuatro años, en el período previo a la elección presidencial americana de 2008, pedí a los candidatos que "resistieran la tentación” de hablar constantemente de Israel o de expresar su profundo amor por el Estado judío. Escribí por aquel entonces:
La semana pasada en el debate vice-presidencial, el nombre de Israel fue mencionado 17 veces, el de China dos veces, el de Europa sólo una vez, y Rusia no fue mencionado en absoluto. Ni Gran Bretaña, Francia o Alemania.
Huelga decir que mi consejo no ha sido escuchado. En diciembre de 2011, he contemplado como los candidatos presidenciales republicanos competían entre si para demostrar su amistad con Israel en una reunión de la Coalición Republicana Judía (Mitt Romney, se comprometió a visitar Israel antes de visitar cualquier otro país, Newt Gingrich, dijo que movería la Embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén el primer día de su presidencia). A principios de enero, al igual que muchos otros periodistas de muchos países extranjeros, viaje hasta Iowa para cubrir los caucus republicanos y tuvo que preguntarme una vez más acerca de los periodistas de otros países:
¿No se sienten abandonados en medio de toda esta cháchara acerca de mi país? En los más de una docena de actos de campaña a los que asistí, no he oído una sola palabra sobre Japón, Rusia, Alemania, Francia o Italia. Europa se ha mencionado en ocasiones, pero para decir que "el presidente Obama quiere que Estados Unidos sea como Europa, y tenemos que detenerlo". China se mencionó de forma esporádica, Brasil, quizá una vez. ¿E Israel? En cada ocasión.
Hay más de una razón por la que Israel se ha convertido en un tema de conversación tan constante entre los periodistas, escritores, responsables de opinión, políticos y expertos americanos. Sin lugar a dudas, Israel es interesante. Está muy bien situado en una zona que es continuamente productora de noticias dramáticas, un lugar al que los periodistas pueden viajar fácilmente y del que puede escribir fácilmente - el único país del Oriente Medio que no impide violentamente a los medias hacer su trabajo -. Luego está el factor de la "relación especial": Israel es un aliado de EEUU, y existe un fuerte grupo de presión favorable a Israel, tanto de judíos como también de cristianos, que trabajan para preservar las relaciones de los dos países. Es un lugar por el que muchos estadounidenses tienen una afinidad especial por motivos religiosos, lo que significa que cualquier historia acerca de Israel es probable que genere muchas páginas vistas y muchos comentarios apasionados. Está también la política: Israel es una herramienta con la que los candidatos políticos se martillean entre sí. También es cierto que los judíos estadounidenses, aunque sean una pequeña minoría dentro de la población de EEUU, están bien representados entre los periodistas.
Esto hace que Israel no sólo sea un tema de conversación constante, sino que también puede dar lugar que esas conversaciones sean en sí bastante extrañas para un ojo inexperto. Los sitios de noticias, blogs y los diversos escritores pueden dedicarle mucho tiempo a discutir sobre el contenido de algunos tuits de la nueva corresponsal del NYTimes en Jerusalén; o bien puede existir un debate desenfrenado durante semanas por algunos estúpidos comentarios vertidos por algunos bloggeros de un think-tank de izquierdas. No me malinterpreten: en ambos casos estoy con aquellos que piensan que los tuits y los comentarios eran dañinos. Pero también debo reconocer que este nivel de control e interminable discusión raramente se da en otros países, y que la mayoría de los lectores sin un alto nivel de interés por los asuntos relacionados con Israel es probable que se aburran y se pierdan en los detalles insignificantes de estos y otros debates.
Israel es para los escritores y periodistas de EEUU lo que el fútbol es para el público europeo en general: todo el mundo parece ser un experto, o al menos cree que él o ella lo es. No es solamente el número de menciones y artículos escritos sobre mi país lo que resulta desconcertante, es también el número de comentarios mal informados y observaciones indignas. Un caso notable - que parece haber irritado especialmente al primer ministro – fue un artículo de opinión en el New York Times diciendo que Israel sólo estaba interesado en la promoción de los derechos de los homosexuales como una forma de "relaciones públicas" que haga olvidar sus pecados contra los palestinos. Otro ejemplo, el columnista Eric Alterman en la revista Forward, cuando realizó la absurda afirmación de que Israel se estaba convirtiendo en una "teocracia".
Existe, por supuesto, el viejo dicho periodístico de que "si el río suena", y el conflicto palestino-israelí se ha convertido en un gran río que ya ha transportado mucha sangre. Sin embargo, si la medida del interés por los conflictos fuera su carácter sangriento, éste conflicto solamente obtendría una pequeña fracción de cobertura, algo que la más pequeña evolución en el proceso de paz desmiente claramente. Otros temas más emergentes no pueden competir con la publicidad y la controversia que se desata después de cada trivial "progreso" o "retroceso" en el ya mencionado proceso de paz, una historia de nunca acabar. Echen un vistazo a la lista de los conflictos más sangrientos del mundo, y comparan la cobertura que está recibiendo si los comparamos con la que recibe el conflicto palestino-israelí en casi todas las publicaciones de América.
¿Cuándo han leído recientemente en el New York Times artículos acerca de la violencia en Honduras? ¿Cuántos se enteraron del tenor del régimen autocrático y dictatorial de Siria antes de la última erupción de las sangrientas luchas internas? ¿Se ha proporcionado la cobertura y el análisis adecuado a las recientes y crecientes tensiones en el Cáucaso del Sur? Esto plantea la cuestión de si toda la atención que ha caído sobre Israel y los palestinos les ha facilitado estar una pulgada más cerca de la resolución del conflicto, o, por el contrario, eso lo complica aún más y lo vuelve peor, dando a ambas partes más razones para invertir gran parte de su energía en ganarse y manipular a la opinión pública internacional, en lugar de resolver los problemas reales,
Naturalmente, los líderes israelíes preferirían que se prestara menos atención al conflicto con los palestinos y más a historias positivas, como la “start-up nation” y ese tipo de historias. Luego hay ciertos temas en los que la atención pública es a la vez una bendición y una maldición, sobre todo con Irán. La política de Israel contra Irán se basa en empujar al mundo hacia la acción (ya se trate de sanciones o de un ataque), por ello depende de la atención que esta historia esté recibiendo en los medios de comunicación. Para eso los titulares cebo del estilo de "¿Israel atacará a Irán?" aseguran que el tema se mantenga en primer plano en la mente de los políticos estadounidenses.
Por otro lado, cuanta más la atención se ponga en su "ángulo israelí" de la cuestión más impresión se dará de que el programa nuclear de Irán es realmente sólo "un problema local" y no una amenaza mundial, tal como el gobierno israelí quiere presentarlo. Cuanto más se perciba al programa nuclear de Irán como un “tema israelí", mayor es el riesgo de que Israel sea finalmente culpado por las consecuencias negativas de la tensión, como los precios del petróleo. También existe el peligro real de que, si llegara la guerra, los estadounidenses vean la destrucción de la capacidad nuclear de Irán como algo que Israel debe manejar por su cuenta, en lugar de apoyar una coalición internacional que tendría una mejor oportunidad de neutralizar la amenaza.
La sobrerrepresentación de Israel en la plaza pública de EEUU es a veces un dolor de cabeza y, a veces un motivo de celebración. Algunos podrían argumentar que el alto nivel de apoyo del público americano a Israel provoca que no pueda sobrevivir sin él. En cualquier caso, mantener un perfil bajo - a menudo una necesidad para una diplomacia eficaz - es imposible para Israel. Y será la semana próxima, cuando Obama y Netanyahu hablen ante los delegados de AIPAC, cuanto toda una multitud no se cansará de hablar de Israel y de sus problemas.




