Saturday, April 19, 2014

Word Council of Churches, Oxfam, Amnesty y HRW indignados: Terrorista palestino denuncia que su estancia en prisión perjudicó su colección de sellos - Arutz Sheva




(Para leer esta singular dedicación de ciertas Iglesias por la causa de los terroristas palestinos, y sólo la de ellos, aquí)

 Muchos israelíes han mantenido durante mucho tiempo que las condiciones de vida de los terroristas árabes en las cárceles israelíes son demasiado cómodas y no proporcionan un efecto disuasorio suficiente, y para ello citan numerosos incidentes de árabes palestinos que han llevado a cabo ataques solamente con el fin de recibir los beneficios que las cárceles israelíes les ofrecen, incluyendo una educación superior gratuita.

Una reciente entrevista con un terrorista recientemente liberado de la cárcel como un "gesto de buena voluntad" con la Autoridad Palestina no va a cambiar desde luego ese punto de vista tan popular, cuando un asesino convicto se lamenta de cómo las "dificultades" de la vida en una cárcel israelí le impidieron dedicarse totalmente a su hobby del coleccionismo de sellos.

En octubre 1984, Issa Abed Rabbo asesinó a dos estudiantes universitarios israelíes, Ron Levi y Revital Seri, a sangre fría, después de atarlos y vendarles los ojos a punta de pistola. Los dos estaban disfrutando de una excursión por el sur de Jerusalén, y fueron asesinados disparándoles a la cabeza a quemarropa.

A Abed Rabbo le cayeron dos cadenas perpetuas consecutivas, pero fue puesto en libertad en octubre de 2013 como parte de una de las varias liberaciones de terroristas palestinos destinadas a persuadir a la Autoridad Palestina para que acudiera a la mesa de negociaciones.

A principios de este mes el mencionado Abed Rabbo dio su segunda entrevista al medio de comunicación oficial de la AP, Al Hayat Al Jadida, y declaró que él "había regresado con entusiasmo a su afición, lo cual se le había impedido [proseguir] durante los 30 años que pasó en las cárceles de la ocupación".

La entrevista ha sido traducido por Palestinian Media Watch, una organización no gubernamental que supervisa los medios de comunicación árabes palestinos por incitación, antisemitismo y glorificación del terrorismo.

"He retomado mi afición al coleccionismo de sellos con entusiasmo, para compensar lo que perdí durante mi estancia en la cárcel", le dijo al periódico. "Estoy orgulloso de los sellos que recogí en la cárcel, pero fue difícil para mí para proseguir con mi hobby en la cárcel, porque había muchas restricciones, llegaban pocas cartas y la calidad de los sellos era pobre".

"La prisión también afecta a nuestras aficiones, y no tuve álbumes especiales para poner los sellos de una forma adecuada, por lo que los guarde en un sobre. Ese que salió de la cárcel conmigo".

Pero a pesar de esas "restricciones", él se las arregló para reunir un centenar de sellos "que me han acompañado siempre mientras me trasladaban por casi todas las prisiones de la ocupación".

En una anterior entrevista, Abed Rabbo, que después de su liberación fue aclamado públicamente como un "héroe" por el líder de la AP Mahmoud Abbas, describía con orgullo el asesinato de los dos estudiantes israelíes. En una entrevista en enero dada a la televisión palestina, dijo que "los amarramos, por supuesto, y luego les condenamos a muerte por fusilamiento, en nombre de la revolución. Yo les disparé, una bala a cada uno, y me fuí al escondite en las montañas...".

Abed Rabbo fue alabado públicamente como un "héroe" por el líder de la AP Mahmoud Abbas en una ceremonia después de su liberación, junto con más de dos docenas de terroristas condenados.

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Friday, April 18, 2014

Prepárense para un siglo de guerra diplomática - David M. Weinberg – Israel Hayom


La última ruptura de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos lleva a la conclusión de que, por desgracia, un acuerdo global para poner fin al conflicto no será de fácil acceso. Por supuesto, Israel puede y debe negociar acuerdos parciales con la Autoridad Palestina con el fin de manejar la situación y mejorar la calidad de vida de todos. Pero los palestinos parecen haber rechazado una verdadera solución de dos estados para dos pueblos como final del conflicto.

El liderazgo palestino no renunciará al llamado "derecho de retorno" de los refugiados palestinos a Israel, ni reconocerá a Israel como un Estado judío, ni declarará el final de todas sus demandas contra Israel, algo que, por supuesto, representa las expectativas de Israel para un auténtico acuerdo de paz.

Los palestinos consideran esas expectativas israelíes como una trampa; como una "celda" que solo les permitiría una soberanía restrictiva. Ciertamente no sienten urgencia por lograr una solución de dos estados de ese tipo. En lugar de ello, buscan un Estado palestino y una no finalización del conflicto. De hecho, ellos quieren un estado con el fin de mejorar la continuación del conflicto.

Y para lograr esto, el liderazgo palestino ha establecido otros 10 años, o inclusive otros 100 años, de guerra diplomática contra Israel con el objetivo de llevar a Israel hacia abajo, desde dentro y desde fuera.

Así pues. la Autoridad Palestina planea intentar una vez más la "internacionalización" del conflicto, atacar a Israel con una "guerra jurídica" desde todos los ángulos posibles internacionales, buscando el boicot y el aislamiento de Israel en todos los ámbitos, y estigmatizando a los israelíes como criminales de guerra y racistas al estilo apartheid. En definitiva, difamar a Israel como una amenaza para la paz mundial.

La Autoridad Palestina espera desestabilizar a la sociedad israelí desde dentro profundizando las divisiones entre la izquierda y la derecha, y debilitar a Israel fomentando una división cada vez mayor entre la judería de Israel y las de la Diáspora.

Ante esta triste realidad se plantea una pregunta crítica: ¿Es Israel orientado, social y diplomáticamente, para repeler este asalto palestino? ¿Tenemos la solidaridad social y la unidad política necesaria para soportar una prolongada y ofensiva deslegitimación árabe? ¿Creemos profunda y suficientemente en la justicia de nuestra causa?

¿O bien la opinión pública israelí, tan saturada de fantasías desde la época de Oslo, ya no tiene la necesaria energía para sostener y defenderse de una malintencionada guerra diplomática promovida por el movimiento nacional palestino?

¿Acaso los redobles de los "Paz Ahora", "La Paz para muy pronto" y "La Paz simplemente al borde de la esquina si solo cedemos un poco más y damos algo más a los palestinos" han minado la capacidad de los israelíes y de los judíos de la diáspora a la hora de resistir ante un prolongado conflicto con los palestinos?

¿Acaso la lucha contra un revanchista, revolucionario e irreconciliable movimiento nacional palestino - uno que nunca estará satisfecho con un "pequeño Estado" palestino en Cisjordania y en una Gaza "ocupada" por Israel - va más allá de las capacidades y energías de Israel?

¿El hecho de que los israelíes hayan comprado tan a fondo la falsa creencia de que la "ocupación es corruptora" supone que ya no tendrán el suficiente sentido de superioridad moral para resistir las calumnias palestinas?

¿Es posible que los israelíes hayan aceptado de una manera tan completa esa argumentación derrotista que afirma que "Israel está condenada" a menos que una solución de dos estados se imponga rápidamente, que en ausencia de esta solución, de esa especie de Santo Grial, no podrá resistir la pelea?

Los palestinos desde luego esperan que sí. Ellos cuentan con la debilidad de Israel, con un Israel demasiado dependiente del amor occidental, de las comodidades occidentales y de los mercados occidentales. Ellos cuentan con una sociedad israelí post-ideológica, sedentaria, que ya no esté orientada para sostener una guerra, diplomática o de otra manera; y con una diáspora judía liberal cada vez más distanciada de Israel.

Ellos cuentan con una sociedad israelí que sólo sepa culparse a sí misma o culpar al campo político israelí rival, y no se una en la batalla contra un adversario externo implacable y decidido.

Es hora de que los israelíes y los judíos en todo el mundo se unan y demuestren a los palestinos que se equivocan.

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El Seder de Pesaj y ese ausente "quinto judío" - Shmuel Rosner - Jewish Journal



Hace mucho tiempo, en los días prehistóricos del pre-investigación por parte del Pew de la comunidad judía, escribí un artículo sobre "el misterio del quinto judío". Este individuo, el "quinto judío", se halla "en casi todos los resultados" de las encuestas a la población judía. Mi artículo mencionaba una serie de ejemplos. "En una encuesta anterior de la AJC, el 18% de los encuestados dijeron que se sentían algo distantes emocionalmente de Israel..., cuando a los judíos americanos se les preguntaba si el objetivo de los árabes era la destrucción de Israel, el 78% decía que sí y el 18% decía que no... Otro 19% decía que nunca hablaba de Israel o lo defendía cuando estaba en compañía no judíos". Mi artículo sobre ese "quinto judío" se centraba sobre todo por la conexión con Israel, pero me acordé de él cuando estaba leyendo un artículo de Tamar Frydman sobre el "quinto hijo en el Seder", ese hijo que "falta en la cena, ese que ni siquiera desea sentarse a la mesa".

Frydman se refiere en su artículo a una "tendencia a la baja en lo referente a la participación en el Seder". Un estudio de la comunidad judía de Nueva York, por ejemplo, encontró que "más hogares en el 2011 no participaban en un Seder (el 14% en 2011, frente al 8% en 2002)". En otro artículo, Steve Lipman enumeró una serie de conclusiones similares sobre un Seder que "pierde fuerza". Los estudios todavía informan de una alta asistencia de los judíos en el Seder: "Para el National Jewish Population Survey de 2013: el 68%; para el informe del Pew: el 70%; para la UJA-Federation Jewish Community Study: 69%;  para la Jewish Federation of Atlanta en el 2006: un 62%. En el Este de la Bahía de California, que tiene la reputación de ser un área particularmente liberal, un estudio de 2011 encontró que exactamente la mitad de la comunidad judía participaba en un Seder".

Sin embargo, todas estas encuestas "comparten la conclusión de que el Seder se alinea con las velas de Hanucá y el ayuno de Yom Kipur en la parte superior de la lista de celebraciones observadas por los judíos", aunque va perdido su poder de convocatoria y su estatus de acontecimiento a no perderse.

Claramente, esto ya no representa solamente a un ausente "quinto judío". Hoy en día, estaríamos hablando de cerca de un tercio. Si un tercio es mucho o poco, depende, por supuesto, de las expectativas que tenga uno, pero vemos claramente una disminución en la asistencia y en la participación.

"¿Quién no va a un Seder?", se preguntaba un artículo del Jewish Week de Nueva York. Y daba la siguiente lista:
"incluye a aquellas personas que encuentran el Seder aburrido, y sus lecturas y rituales sin significado; a aquellos que consideran que el tema de esta celebración es excesivamente machista o paternalista; también están los emigrados procedentes de la antigua Unión Soviética y de otros países una vez comunistas, quienes crecieron sin libertad de religión y nunca tuvieron la oportunidad de asistir a un Seder; también están esas personas que simplemente no pueden permitirse el lujo de hacer su propio Seder o bien asistir a uno organizado por una sinagoga u otra organización judía; finalmente los ancianos aislados que no viven cerca de cualquier persona que celebre un Seder, los jóvenes que están fuera de su ciudad y no han recibido una invitación, los solteros que se sienten fuera de lugar en un ambiente intensamente centrado en los niños de un Seder, y esas personas que se dicen demasiado seculares o desinteresadas".
Me parece que algo falta en esa lista, tal como las razones de esta disminución son bastante obvias y se pueden encontrar fácilmente en las recientes encuestas. El reciente estudio de Pew muestra que hay más familias interconfesionales dentro la comunidad judía. También muestra como el grupo que no asiste a un Seder en un porcentaje más alto procede del grupo interreligioso. Entre los judío/as casadas con otros judío/as, la asistencia sigue por las nubes: un 91%. Pero en aquellos judío/as casadas con no judíos la historia de esa decadencia parece evidente: cerca de la mitad (un 54%) de ellos asisten a un Seder, mientras que los otros no lo hacen (la brecha en la asistencia también es evidente cuando la "comunidad judía" se divide entre las categorías inventadas en la investigación del Pew: "los judíos de religión" (78%) y los "judíos de ninguna religión" (42%), pero esta terminología, como he dicho en otro lugar, es muy problemática).

Hace algunos años, escribí un artículo en Slate sobre "la prueba de Pesaj", en la que traté de analizar el significado de la asistencia al Seder para las familias interconfesionales. "La correlación entre la iluminación de las velas de Hanucá y el Seder de Pesaj - los dos rituales más practicados entre los judíos americanos - es interesante", argumentaba por entonces. "Hanucá es más popular para la mayoría de los grupos judíos. La razón es clara: la celebración compite con la Navidad". Sin embargo, cuanto más identificado se esté con el grupo judío, más estrecha es la brecha existente entre estas dos prácticas. Los "altamente identificados" es el único grupo en el que la asistencia al Seder supera a la iluminación de las velas por Hanucá (el 96% frente al 94%, según la Encuesta de la Población Nacional Judío). Para los matrimonios mixtos - las parejas con un cónyuge cristiano - la brecha entre esas dos prácticas es la más amplia (el 85% celebra Hánuca, mientras el 41% celebra Pesaj).

No tenemos números sobre Hanucá en el estudio del Pew. Pero los tenemos (y de Pesaj) en el estudio de Nueva York. El 82% y el 81% respectivamente de las parejas judías encienden velas y participan en un Seder, mientras que solo lo hacen el 52% y 46% respectivamente de las parejas interreligiosas.

Curiosamente, estas dos prácticas son aquellas en las que su disminución, entre el estudio de 2002 y el estudio de 2011, es la más alta, junto con la declaración de que "ser judío es muy importante en mi vida". Esto no es una sorpresa: asistir a un Seder y encender las velas de Hanucá es el estándar dorado de una participación judía mínima. La disminución en estas dos categorías va en paralelo con un descenso en la afirmación de la "importancia de ser judío". ¿Es porque el Seder es aburrido, chauvinista, caro, y todas las otras razones mencionadas anteriormente? No creo que sea por eso. Bueno, lo es y no lo es. Lo es en el sentido de que éstas son buenas excusas para aquellos que no quieren asistir a un Seder - se necesita una justificación y eso se convierte en un acto de razonamiento consciente -. Pero también no lo es, porque incluso cuando el Seder resulte aburrido, no importara tanto si considera que es significativo. Y si se trata de que resulta caro, se hace el esfuerzo y se ahorra en otras cosas, salvo en situaciones extremas. Y si les resulta machista, puede alterar la ceremonia, reinventarla como hace mucha gente, en lugar de renunciar a ella. La decisión de abandonar el Seder, en la mayoría de los casos, realmente es una señal de que a uno le trae sin cuidado su propio judaísmo.

Y permítanme sugerir otra razón para la disminución de la asistencia a un Seder - y al encendido de las velas de Hanucá -. Estos son también dos días festivos judíos en los que su celebración no tiene tanto que ver con la fe y en Dios, ya que se trata de una celebración del pueblo judío. Estos son días de fiesta que celebran dos acontecimientos un tanto similares para el pueblo judío: su liberación de la imposición de otros - egipcios y griegos -. Para sentir el verdadero significado de estas fiestas uno tiene que sentir alguna conexión con el pueblo judío.

Así que miren de nuevo los números del Seder y recuerden, si la familia es una familia judía, la asistencia es muy alta (el 91% según el Pew). La disminución se debe a las dos siguientes razones:
Primero: El Seder es una larga e intensa historia familiar. Esto significa que resulta más fácil su celebración cuando toda la familia siente la necesidad de hacerlo, y en las familias interconfesionales tal deseo, naturalmente, es inferior. También significa que cuando los jóvenes judíos se casan más tarde - como lo hacen hoy -, la relativamente baja asistencia de los judíos que  "no están casados" tiene un impacto en la asistencia general (los judíos no casados asisten en un 64%).
Segundo: El Seder marca un evento nacional, y las parejas interreligiosas ven, comprensiblemente, de una manera menos cómoda los aspectos nacionales del judaísmo.

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¿Podría estar el futuro de Israel en manos de los "unilateralistas"? - Tom Wilson - Commentary



El ministro de Economía de Israel y líder del partido Hogar Judío, Naftali Bennett, ha escrito públicamente al primer ministro Netanyahu abogando para que Israel se anexione áreas clave de la Ribera Occidental, a fin de lograr que los 440.000 israelíes que allí viven estén completamente bajo la soberanía israelí. Por supuesto, en estos momentos es difícilmente concebible que el gobierno israelí implemente lo que promueve Bennett - quien ha dicho anteriormente que tendría que haber elecciones para proveerle del apoyo necesario en la Knesset -, y eso que algunos miembros del Likud en teoría apoyan el plan, el cual puede llegar a vislumbrarse cada vez más en la agenda política de Israel.

La última debacle que ha supuesto el intento de EEUU de lograr un acuerdo final de paz entre Israel y los palestinos, ha convencido a muchos de la necesidad de considerar otras opciones. Después de la segunda Intifada, cuando el primer ministro Ariel Sharon juzgó de una manera similar que no había ningún socio real para una paz negociada, Israel comenzó a implementar un programa de separación unilateral. Esa política se detuvo en sus inicios, no tanto por el derrame cerebral sufrido por Sharon, sino sobre todo a causa de la lluvia de cohetes que llegaron desde Gaza, el caso de prueba para una desgarradora separación unilateral.

Desde entonces, ese enfoque parecía archivado, aunque de vez en cuando surgía como último recurso por parte de algunos comentaristas. En su lugar, ciertos sectores de la derecha han comenzado a hablar en su lugar de una anexión unilateral, total o parcial de Cisjordania. La encarnación de mayor alcance de esta estrategia esta representada por Caroline Glick en su nuevo libro "La solución israelí", dónde no sólo aboga por la plena incorporación de la totalidad de la Ribera Occidental al Estado judío, sino también la absorción de todos los palestinos que viven allí.

Adicionalmente, se ha hablado acerca de otras versiones o híbridos dentro de las opciones actuales. En el momento de la muerte de Sharon, una de esas opciones fue sugerida por el ex embajador de Israel en los EEUU, Michael Oren: que para evitar el dolor de cabeza de una continua vigilancia de los palestinos, Israel debería considerar una retirada unilateral de la mayor parte de Cisjordania. Sin embargo, Oren también reconocía que en virtud de un acuerdo de este tipo, Israel conservaría la mayoría de los asentamientos. Otra propuesta híbrida fue ofrecida recientemente por Hillel Halkin en la revista Mosaic, en lo que él llamó su plan de "dos estados minus". Esta propuesta aboga por la creación de una entidad palestina que no funcionaría como un estado totalmente independiente, sino que en su lugar existiría en federación con Israel.

Luego han surgido las sugerencias de no empujar las negociaciones hasta una resolución final de todas las disputas, sino más bien llegar hasta un punto medio y a un acuerdo seminegociado. Nicholas Casey ha escrito recientemente en el Wall Street Journal sobre la posibilidad de simplificar los objetivos, y en su lugar conformarse con gestionar la situación, en comparación con la búsqueda de una solución definitiva. Casey hacía referencia a una propuesta presentada por Shlomo Avineri que sugería que las dos partes llegasen a un acuerdo sobre aquellas cuestiones donde pudieran conseguirlo, con Israel transfiriendo el control de más territorio a los palestinos. En este escenario, los temas del estatus final, difícil o casi imposible de alcanzar, se dejarían de lado y las dos partes no estarían obligadas a reconocerse mutuamente. Por supuesto, el problema radica aquí en que sin un reconocimiento o un final del conflicto por parte de los palestinos, tanto las campañas de violencia e incitación como de deslegitimación de Israel a nivel internacional, probablemente continuarían.

Hay dos problemas obvios con la casi totalidad de las propuestas unilaterales. Uno de ellos es la seguridad, el otro es la opinión internacional. Esos planes que exigen una arriesgada retirada casi completa de Cisjordania podrían recrear una Gaza a escala masiva, y con el riesgo de amenazar lugares de alta importancia estratégica para Israel, además de sus principales centros de población y su infraestructura vital.

El plan de Bennett de una anexión israelí de la zona C de Cisjordania, ahora bajo control israelí, trataría de superar este problema, pero en realidad simplemente podría conducir a la creación de unas múltiples mini-Gazas en toda Cisjordania. Y si bien esta propuesta podría extender la soberanía de Israel al territorio habitado por cientos de miles de israelíes, es dudoso que la comunidad internacional la reconociera, del mismo modo que se niegan a reconocer la anexión israelí de Jerusalén Este o los Altos del Golán.

Por supuesto, una retirada unilateral de Cisjordania tampoco resolvería este problema, como lo demuestra una comunidad internacional apegada absurdamente a la idea de que Israel sigue siendo la potencia ocupante de Gaza.

La propuesta que trata de abordar ambos problemas es la solución de un estado único de Caroline Glick. Es de suponer que si Israel no sólo se anexionara el territorio, sino también extendiera la plena ciudadanía a todos los palestinos que allí viven, a continuación, y dependiendo de la reacción palestina, la protesta internacional podría ser más manejable. Muchos objetan este plan por razones demográficas. De hecho, puede ser cierto que ha existido una significativa falsificación palestina de los datos de su censo. Sin embargo, incluso si Glick tuviera razón cuando dice que los judíos lograrían mantener una mayoría de dos tercios, todavía existe un serio cuestionamiento acerca de cómo tantos árabes podrían llegar a ser asimilados en un Estado judío, y en el caso de que todos ellos ejercieron su derecho a voto, ¿serían los partidos sionistas todavía capaces de mantener la Knesset? Es por ello que ninguna de estas propuestas parecen factibles.

Probablemente no sea prudente hacer previsiones, pero suponiendo que la presión internacional se intensificara considerablemente, y con una salida negociada poco probable, es posible que algo sucediera, y finalmente, la izquierda o la derecha, podría implementar su versión de un plan unilateral.

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Gran artículo: El reconocimiento de un Israel judío es fundamental para los palestinos - Yaacov Amidror - Besa



Cualquier discusión sobre las negociaciones entre israelíes y palestinos debe comenzar con la siguiente observación: Desde la firma de los acuerdos de Oslo hace veinte años, Israel ha ajustado significativamente sus posiciones diplomáticas hacia los palestinos, mientras que los palestinos no se han movido un milímetro hacia Israel sobre cualquier tema.

Israel ha dado pasos de gigante hacia los palestinos, mientras que los palestinos han mantenido obstinadamente una posición de no compromiso con Israel. Por desgracia, el mundo no parece capaz de poder reconocerle a Israel ningún crédito por sus cambios de posicionamiento en beneficio de la paz.

Para ilustrar los cambios en las posiciones de Israel en las dos décadas que van desde la firma por Israel de la Declaración de Principios en septiembre de 1993, resulta instructivo empezar con las palabras del ex primer ministro Yitzhak Rabin. Rabin fue el principal firmante de Israel de la Declaración de Principios y del Acuerdo Interino entre Israel y Palestina en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza (Oslo II).

En su último discurso ante la Knesset en octubre de 1995, apenas dos semanas antes de ser asesinado trágicamente, Rabin presentó dicho acuerdo ante la Knesset y especificó que la visión de Israel de esas conversaciones era que se crearía una "entidad" palestina que sería "menos que un estado". El primer ministro declaró explícitamente que Israel "no volvería a las líneas del 04 de junio 1967" (las del armisticio de 1948) y prometió que Israel mantendría el control sobre el valle del Jordán “en el sentido más amplio del término". También declaró explícitamente que Israel no congelaría la construcción en los asentamientos.

Resulta muy instructivo comparar las políticas negociadores de Rabin con las posturas negociadoras manifestadas por el actual primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, quien ahora sostiene abiertamente que aceptaría un estado palestino, e insiste en la “presencia” de fuerzas militares israelíes "a lo largo del río Jordán". Podemos decir que no sabemos exactamente lo que eso significa, pero sabemos que significa bastante más de lo que pretendía Rabin.

Rabin tampoco habló nunca de “compensar” a los palestinos con territorio de Israel - anterior a 1967 - por los bloques de asentamientos de más allá de la Línea Verde y que Israel tiene la intención de mantener. Ahora, por alguna razón, se ha convertido casi en una expectativa ampliamente aceptada que Israel va a compensar al Estado palestino con territorio propio a cambio de los bloques de asentamientos.

Tácticamente, también las posiciones de Israel han cambiado. El primer ministro Rabin nunca se comprometió a liberar a los presos palestinos condenados por asesinato. El primer ministro Netanyahu ya ha liberado a tres grupos de terroristas, y no a cambio de un acuerdo, sino más bien como una "medida de confianza" que sólo pretende traer a los representantes palestinos a la mesa de negociaciones.

Al mismo tiempo, los objetivos y las demandas palestinas se han mantenido constantes desde el período de Oslo, sin realizar concesiones de ningún tipo en los últimos veinte años.

Esta misma semana, tuve una conversación con 35 diplomáticos occidentales, muchos de los cuales han participado durante años en los asuntos entre israelíes y palestinos. Les pedí que identificaran para mí una concesión diplomática palestina u otra flexibilidad diplomática significativa en los últimos veinte años. Ellos balbucearon, vacilaron y parecieron ponerse a pensar durante un rato, hasta que uno de los diplomáticos dijo: "Bueno, Abu Mazen ha aceptado una presencia de seguridad israelí en el valle del Jordán durante 3-5 años". Esa es la única "concesión" palestina en 20 años que estos diplomáticos podían identificar, y esta "concesión" era, por supuesto, sin sentido.

En el contexto de la actual ronda de negociaciones, este patrón de inflexibilidad palestina explica la fundamental demanda del primer ministro Netanyahu de que los negociadores palestinos afirmen claramente que ellos entienden que el final de las negociaciones supondrá la presencia del Estado judío de Israel junto a un Estado árabe palestino. No nos referimos a un amorfo e indefinido "Israel", como la OLP reconoció en 1993, sino a un país judío claramente definido al otro lado de la frontera del Estado palestino. Si fuera más fácil para nuestros adversarios admitirlo, otra formulación podría ser que Israel es "el Estado-nación del pueblo judío".

Irónicamente, Israel no sería el principal beneficiario de tal declaración. Realmente tenemos poca necesidad de un "reconocimiento" palestino de nuestro derecho a vivir en esta tierra. La justicia moral, histórica y jurídica de un Estado judío en la Tierra de Israel está fuera de duda o de debate serio.

Más bien, el reconocimiento palestino de la permanencia de un Estado judío es crítico, primero y sobre todo, para los propios palestinos. Los líderes palestinos y la población laica por igual, tienen que empezar a ponerse de acuerdo con esta realidad, sobre todo hablando de ello en público y comenzando a educar a las jóvenes generaciones de ello.

De hecho, mi participación en las negociaciones y en las reuniones privadas con los palestinos durante el año pasado ha vuelto evidente para mí que el proceso diplomático no trata de "tierras por paz". No se trata de las fronteras de 1967, sino de desentrañar el conflicto entre Israel y los palestinos que se remonta a 1948. Por lo tanto, si un acuerdo entre Israel y los palestinos no incluyera el reconocimiento palestino de Israel como el Estado-nación de los judíos, dicho acuerdo no valdría ni siquiera el papel en que está escrito.

Creo que vale la pena tener en cuenta que desde cierto punto de vista, la posición palestina es comprensible. No hay ningún ejemplo en la historia de la humanidad en la que un pueblo volviera a su tierra ancestral después de un exilio de 2.000 años. Los palestinos, por lo tanto, están en lo correcto al preguntarse por qué, si no hay ningún precedente para el objetivo principal del sionismo, su nación debería tener que inclinarse ante el único ejemplo de un pueblo antiguo que regresa a su tierra.

Esta es precisamente la razón por la cual es fundamental que los palestinos digan abierta y claramente que el resultado del proceso de paz entre Israel y Palestina será un Estado judío junto a un Estado palestino. Es esencial que un acuerdo de paz, si se firma, incluya el total reconocimiento palestino de que las reclamaciones palestinas tradicionales, con respecto al nacimiento de Israel en 1948, están cerradas para siempre. Esta declaración seguramente les será muy difícil.

Los negociadores palestinos se oponen a la insistencia de Netanyahu de que reconozcan a Israel como un Estado judío porque dicen que es una "nueva" demanda israelí diseñada para evitar cualquier emergente acuerdo de paz.

Eso no es cierto. Yitzhak Rabin entendió la importancia de este tema. Por eso exigió la modificación de las cláusulas de la Carta de la OLP. El ex primer ministro Barak lo entendió de nuevo en Camp David, cuando se ofreció a firmar un acuerdo con Yasser Arafat siempre que éste aceptara que el acuerdo pusiera fin a todas las demandas palestinas ("el fin del conflicto").

Ambos líderes también entendieron que el amorfo e indefinido "reconocimiento" de Israel por la OLP en 1993 no era suficiente, ya que daba cabida a que los líderes palestinos manejaran la idea de que la fórmula de dos estados para dos pueblos en realidad podría ser revisada a fin de crear dos estados para un solo pueblo. Esa preocupación continúa asaltando al actual primer ministro - con su fuerte sentido de la historia - y es la razón por la que ha hecho de este tema como un tema central.

Para que las negociaciones en curso tengan algún significado, los palestinos deben reconocer que el objetivo de las conversaciones es consagrar la permanencia del Estado judío de Israel junto a un Estado palestino, por el bien de los palestinos y por el bien de una paz verdadera.

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Sublimación del kitsch cristiano: Cuando Jesús murió en Auschwitz - Jay Michaelson - Forward



Ha sido publicado en YouTube uno de los vídeos más insípidos allí subidos por nuestros amigos de "Judíos por Jesús" (J4J). Con el título de "Ese judío murió por ti", ese vídeo de tres minutos muestra a Jesucristo en medio de un grupo de judíos que llegan a Auschwitz. Y ustedes que pensaban que ciertas representaciones de la Pasión en la Semana Santa resultaban ofensivas.

Según los "Judíos por Jesús", el vídeo fue realizado porque "Jesús ha sido a menudo erróneamente asociado con los perpetradores del Holocausto". El vídeo, que incluye a Jesús ayudando a una mujer judía cuando ella tropieza durante una marcha forzosa y, más tarde, como seleccionado para las cámaras de gas por un nazi al estilo Mengele, parece estar destinado a aclarar ese aspecto. En realidad, Jesús era "simplemente otro judío", y sufrió con los judíos en el Holocausto.

El "making-of" del vídeo lo explica: "El Holocausto, tal vez más que cualquier otro evento o tópico, ha conseguido que los judíos se muestren abiertos a considerar a Jesús como el Mesías judío". Si solamente nosotros no culpáramos a los cristianos por el genocidio de nuestro pueblo, el razonamiento nos llevaría a estar más abiertos a una conversión al cristianismo.

Gran parte de este proyecto es tan absurdo y tan ofensivo, que es difícil saber por dónde empezar. Vamos a empezar con el recordatorio de que los "Judíos por Jesús" sólo son pura fachada. Sí, es cierto que hay un puñado de judíos mesiánicos. Pero están apoyados por alrededor de 15 millones de dolares en donaciones anuales de cristianos evangélicos y otras congregaciones. (Esa cifra es solo para "Judíos por Jesús", en realidad hay varias organizaciones similares). Y J4J no existe para satisfacer las necesidades pastorales de los judíos mesiánicos, existe solamente para convertir judíos.

Teniendo en cuenta ese mensaje, es difícil de imaginar como pensaron que ese proyecto sería una buena idea. Cualquier judío con recuerdos personales, familiares, o incluso históricos del Holocausto, encuentra inmediatamente que se trata de una barbaridad. Por no decir lo obvio, profana la memoria de seis millones de judíos utilizando su sufrimiento como una forma de convertir a los judíos al cristianismo.

Y luego está el propio mensaje teológico. J4J está tan enredado en su universo cristiano que sus líderes parecen incluso incapaces de comprender que los judíos vean el mundo de una manera diferente. Terminando con una mala traducción selectiva del pasaje de Isaías 53 del "siervo sufriente", el vídeo implica que Jesús fue asesinado por los nazis y / o los romanos, por nuestros pecados. Por supuesto, si la teología de sustitución fuera cierto, ¿por qué seis millones de judíos también tuvieron que morir? ¿No podría Jesús haberles ahorrado ese trabajo?

También tengo que decir algo sobre el estilo cursi del vidéo en sí. Filmado en blanco y negro - a excepción de la cruz de Cristo - es de tan bajo presupuesto, tan cursi y tan pobremente producido, que evoca la risa y no la solemnidad. Un puñado de malos actores, bien lavados y bien peinados, y en ocasiones algunos atractivos; unos trajes nazis baratos y una serie de clichés totalmente improbables de desgastadas campesinas judías; y, por supuesto, mucho sentimentalismo musical y visual,  ese "judío que murió por usted" es similar a películas como el Hijo de Dios y otras nuevas películas cristianas, con un estilo tan ingenuo y tan poco reconstruido como para parecer casi el vídeo de algún campamento.

No hace falta ser un Lenny Bruce para reconocer en esta forma de sentimentalismo la quintaesencia goyish. "Ese judío" evoca claramente la lista de Schindler en su intento de estética, pero su estilo es torpe y exagerado. Es una oleada de sentimentalismo cristiano que coincide con su teología cristiana.

Viniendo como lo hace en un momento histórico de incremento del antisemitismo - por no hablar de los tiros de esta semana en Kansas y el asesinato de tres personas -, la película es un esfuerzo insensible y torpe de aprovechar la tragedia judía para promover la conversión de judíos. Irónicamente, es tan ofensivo que creo que podría ser usado para mantener a los judíos más judíos.

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Por qué Netanyahu no querrá "pensar a lo grande" - Jonathan Tobin - Commentary



Resulta que el proceso de paz en Oriente Medio aún no está del todo muerto. Según el Departamento de Estado, las "brechas se están reduciendo" en las conversaciones entre Israel y la Autoridad Palestina, las cuales aún tienen lugar a pesar del hecho de que el líder de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas formalmente las echara a pique la semana pasada por reiniciar sus inútiles esfuerzos para lograr el reconocimiento de un Estado palestino a través de las Naciones Unidas. Echando mano de una declaración realizada por Abbas a un periódico árabe en la que afirmaba estar dispuesto a seguir hablando después de expirar el plazo de abril, siempre y cuando se llevaron a cabo según sus dictados, el reciente discurso del Secretario de Estado John Kerry sobre su iniciativa, que al parecer aún tendría oportunidades de éxito, se ve un poco menos ingenuo.

No obstante, dado que los palestinos no se han movido realmente ni una pulgada sobre cualquier cuestión de fondo en las conversaciones reiniciadas el año pasado y que Kerry culpara a Israel por lo que pasó la semana pasada en una declaración extraña (y ese patético "puff"), ya que era mendaz y es difícil contemplar por qué el primer ministro Benjamin Netanyahu se inclinaría a seguir jugando esta farsa por más tiempo. Después de que los palestinos han demostrado que sólo están interesados ​​en forzar a Israel a pagar por su presencia en la mesa de negociaciones con concesiones como la liberación de asesinos terroristas o se congelar la construcción en Cisjordania - o incluso en Jerusalén -, está claro que Israel tiene poco que ganar en tales negociaciones. Pero si los palestinos siguen hablando después de abril, no hay duda de que los israelíes estarán allí también, incluso si esto significa sobornar a Abbas liberando a más asesinos. La razón de esto no se deberá a que Netanyahu sea débil o que el proceso tenga una posibilidad real de éxito. Será debido al hecho de que el primer ministro entiende que Israel nunca debe alejarse de las negociaciones, no importa lo inútiles que sean. Por otra parte, la futilidad de estos esfuerzos se debe precisamente a que él sabe que su gobierno no debe, a pesar de las críticas de Kerry, ser el que acaba con la fiesta.

Algunos derechistas israelíes temen que Netanyahu se rompa pronto bajo la presión norteamericana y acepte retiradas territoriales, mientras que tal vez ni siquiera consiga una promesa simbólica de Abbas de que esto significa el fin del conflicto. No son los únicos. El fiel animador de la administración Obama, el periodista Jeffrey Goldberg, escribe hoy en su última columna que la única razón por la que Kerry persiste en sus esfuerzos es porque cree que Netanyahu hará finalmente eso, y como Ariel Sharon antes que él, hará volar en pedazos a su partido el Likud y transformará la política israelí para conseguir la paz. Pero el problema con este escenario es el elemento que incluso el propio Goldberg admite que es el punto débil en los esfuerzos de Kerry: Abbas. El palestino no tiene intención de firmar un acuerdo de paz bajo ninguna circunstancia.

Si Netanyahu, a pesar de todo, va a seguir apareciendo cada vez que los americanos le hagan señas, no es porque él ahora, y de repente. esté dispuesto a "pensar a lo grande" y hacer que llegue la paz. Aunque su oferta no es tan generosa (o deberíamos decir temeraria) como las ofrecidas por sus predecesores, Ehud Barak y Ehud Olmert, aún propone una solución de dos estados que ofrecería a Abbas casi toda Cisjordania como un Estado independiente. Pero la idea de que la paz dependa de una persona de quien Goldbert se burla como "el hombre de la inacción, poco dispuesto a arriesgar su carrera política por un acuerdo final" es de risa. En efecto, al escribir estas palabras, Goldberg ha perdido su estatus de experto más o menos en el Oriente Medio a favor del título de fiel taquígrafo de la corte de Kerry.

Antes de que estas conversaciones comenzaran, cabezas más sabias que Kerry advirtieron al secretario Kerry que con los palestinos divididos entre Cisjordania, gestionada por Fatah, y Gaza gobernada por Hamas, Abbas no estaba en condiciones de hacer la paz. Todo lo que ha ocurrido desde entonces solamente ha confirmado el hecho evidente de que Abbas ha puesto trabas en las conversaciones y se ha apoderado del primer pretexto disponible para huir de ellas.

Ni la liberación de prisioneros terroristas o una posible congelación de los asentamientos, serán capaces de atraer a Abbas para que diga dos pequeñas palabras "Estado judío", algo que podría indicar que está dispuesto a finalizar el conflicto con Israel en lugar de hacer una pausa. Tampoco hay nada que Netanyahu pueda hacer o decir para hacer que este envejecido tirano arriesgue su vida simplemente para crear un Estado palestino. Incluso si él mismo clave la cruz de la liquidación de los asentamientos - para usar la inepta metáfora que según nos comenta Goldberg es la preferida del vicepresidente Biden- no verán como Abbas colabora finalmente para hacer la paz, y Netanyahu lo sabe. Aunque el presidente Obama y Kerry alaben a Abbas como un hombre de paz, su descarada falta de voluntad para hablar de un final del conflicto indica que él no está dispuesto a ceder y aceptar la legitimidad de un Estado judío, sin importarle donde se sitúen sus fronteras, de la misma manera que Arafat.

Eso deja a Netanyahu con la desagradable tarea de gestionar un conflicto que no puede resolverse por la paz o por la guerra. Esto también significa presentarse a las conversaciones de paz, aunque no tenga ilusiones acerca de ellas y sean una tontería. Al hacerlo, puede parecer que, ante Kerry y su amigo Goldberg, aparezca como un mero "alcalde subalterno de Israel". Netanyahu puede ser un cliente espinoso que inspira animosidad en la mayoría de sus interlocutores estadounidenses, pero no es estúpido. Destruir al Likud para así impresionar a Kerry puede sonar como una visión agradable a los ojos de Goldberg, pero Netanyahu recuerda lo que sucedió cuando Ariel Sharon intentó lo mismo hace menos de una década antes de su retirada fiasco de Gaza. El primer ministro no tiene la intención de renunciar a ser él mismo sólo para dar a Abbas una oportunidad más para que demuestre que no puede o no quiere hacer la paz. Cualquier persona, en Israel o los Estados Unidos, que así lo piense, está subestimando tanto su inteligencia como su perspicacia política.

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Los israelíes no piensan que sea probable un acuerdo marco - IDI



El Instituto Israelí de la Democracia (IDI) y la Universidad de Tel Aviv han dado a conocer el sondeo mensual de su Índice de Paz que este mes cubre la opinión pública israelí sobre el proceso de paz, las críticas del ministro de Defensa a la política exterior estadounidense, la participación europea en el proceso de paz, y una potencial reconciliación turco-israelí.

El Proceso de Paz: su apoyo, las posibilidades de éxito, y su urgencia

- Apoyo a las negociaciones: un 65% de los israelíes (el 62% de los judíos de Israel y el 80% de los árabes israelíes) favorecen las negociaciones de paz entre Israel y la Autoridad Palestina. El 31% de los israelíes (35% de los judíos de Israel y el 15% de los árabes israelíes) se oponen a este tipo de negociaciones.

- Las posibilidades de éxito de las negociaciones patrocinadas por los Estados Unidos: el 87% de los israelíes (el 92% de los judíos israelíes y el 62% de los árabes israelíes) piensan que las probabilidades son bajas en los próximos meses para que palestinos e Israel, con la mediación y la ayuda de la administración de EEUU, logren encontrar un marco para un acuerdo de paz. (Esos judíos israelíes que ven tan pocas posibilidades de éxito incluyen al 95% de los que se autoidentifican con la derecha, el 89% con el centro, y el 87% con la izquierda).  El 12% de los israelíes (el 7% de los judíos israelíes y el 35% de los árabes israelíes ) piensan que las posibilidades de un acuerdo de este tipo son altas.

- La urgencia para llegar a un acuerdo: el 52% de los israelíes cree que es urgente en la actualidad llegar a un acuerdo con los palestinos, mientras que el 45% no cree que sea urgente. Entre el público judío aquellos que piensan que el acuerdo es urgente provienen el 37% de la derecha, el 68% del centro, y el 87% de la izquierda.

Las críticas del ministro israelí de Defensa a la política exterior estadounidense

- Precisión de la crítica: el 65% de la población judía está de acuerdo con las críticas del ministro de Defensa israelí, Moshe "Bogie" Yaalon, a la política exterior de EEUU por mostrar debilidad, mientras que el 27% está en desacuerdo. El 44% de la opinión pública árabe no está de acuerdo con las críticas de Yaalon, y el 32% está de acuerdo en que los EEUU están mostrando debilidad.

- Expresar las críticas públicamente: el 72% de los judíos israelíes están de acuerdo con la afirmación de que, aunque Yaalon tenía razón en sus críticas, no debería haberlas expresado públicamente, mientras que el 25% no están de acuerdo con tal afirmación. El 48% de los árabes israelíes no están de acuerdo con la afirmación, mientras que el 32% están de acuerdo.

- El daño a la cooperación entre EEUU e Israel: el 49% de los judíos israelíes creen que críticas como las de Yaalon - a la política exterior estadounidense en Oriente Medio y en otros lugares - no pueden dañar de manera significativa la cooperación política entre los EEUU e Israel, mientras que el 47% cree que tal crítica puede dañarla. El 43% de los árabes israelíes creen que estas críticas a los EEUU pueden dañar de manera significativa la cooperación entre EEUU e Israel, mientras que el 38% no lo cree.

- Notas del rendimiento ministerial: Al calificar el desempeño de varios ministros en una escala de 1 (escaso) a 10 (excelente), el público judío otorgó un promedio de 6,55 para el ministro de Defensa Moshe "Bogie" Yaalon, un 5,45 para el ministro de Exteriores, Avigdor Liberman, un 5.38 para el ministro de Salud, Yael German, y un 4,27 para el ministro de Finanzas Yair Lapid. El público árabe dio una ley promedio de 5,80 a Yael German, 4,94 a Yaalon, 3,33 a Lapid, y 3,05 a Liberman.

La participación europea en el Proceso de Paz

- Equidad europea respecto a Israel: el 76% de los judíos israelíes y el 47% de los árabes israelíes creen que Europa no está tratando a Israel de una manera justa en el contexto de la búsqueda de una solución al conflicto palestino-israelí, mientras que el 20% de los judíos israelíes y el 42% de los árabes israelíes creen que Europa está tratando a Israel de manera justa.

- Ayuda para la Paz: El 42% de los judíos israelíes afirman que la oferta europea de diciembre de una asistencia económica, política y de seguridad "sin precedentes" para promover un acuerdo de paz no afecta a su disposición a apoyar un acuerdo de paz; el 37% afirma que la oferta podría influir en su disposición a apoyar un acuerdo de paz en función de las condiciones de la oferta, y el 10% afirma que la oferta influiría en su disposición a apoyar un acuerdo. El 28% de los árabes israelíes afirman que la oferta europea va a influir en su disposición a apoyar un acuerdo, el 25% afirma que la oferta podría influir en su apoyo en función de sus condiciones, y el 14% afirmó que la oferta no va a afectar su disposición a apoyar un acuerdo. El 7% de los judíos de Israel y el 16% de los árabes israelíes creen que Europa no es importante para Israel y no se muestran interesados ​​en cualquier oferta relacionada con el proceso de paz.

La reconciliación turco-israelí

- Importancia de la reconciliación: Según se informa, un acuerdo de reconciliación entre Turquía e Israel pronto será firmado estipulando una indemnización a las familias de los muertos en el Mavi Marmara y una renovación de las relaciones diplomáticas. El 74% de los israelíes creen que es importante, a la luz de la situación actual en el Oriente Medio, que Israel mejore sus relaciones con Turquía, mientras que el 23% contempla que una mejoría en las relaciones ya no es importante.

- La responsabilidad de la crisis en las relaciones entre Turquía e Israel: el 81% de los judíos israelíes creen que Turquía es más responsable de la crisis en las relaciones entre los dos estados, mientras que el 9% cree que ambas partes son igualmente responsables y 6% cree que Israel es más responsable. Entre los árabes israelíes, el 54% piensa que Israel es más responsable de la crisis, el 17% piensa que ambas partes son igualmente culpables, y el 11% piensa que Turquía es más responsable.

Esta encuesta, realizada el 30 al 31 marzo 2014, incluyó a 600 encuestados que constituyen una muestra representativa de la población adulta de Israel. El error de medición para una muestra de este tamaño es de ± 4,1%.

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¿Por qué los palestinos no tienen excusas para no reconocer al Estado judío - Adi Schwartz - i24news



Ahora está claro que de los muchos temas sobre la mesa en las negociaciones entre israelíes y palestinos, el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío es quizás el más polémico. Tanto es así, que la Liga Árabe incluyó un rechazo absoluto de dicho reconocimiento en la declaración de clausura de su cumbre anual celebrada hace unas semanas.

Si bien parece una cuestión teórica, sin ningún significado práctico, todavía podría arruinar todo el proceso de negociación. Pero ¿por qué? ¿Cómo es que el reconocimiento de la naturaleza de Israel (el cual, tal como acertadamente señaló el secretario John Kerry, fue reconocido por la comunidad internacional en el Plan de Partición de 1947) es tan difícil para la parte árabe? ¿Realmente tiene que ser tan difícil?

Desde la perspectiva israelí, es una petición justificada y legítima. Si se espera que Israel renuncie a un territorio estratégico y a llevar su frontera a una distancia de 22 kilómetros de su principal metrópolis, tiene que estar seguro de que a cambio de un acuerdo de paz con los palestinos se pondrá fin a todas las futuras demandas. Si la parte árabe sigue soñando con el desmantelamiento del Estado judío, actuando en consecuencia no tiene sentido que Israel abandone territorio.

El debilitamiento de Israel después de un acuerdo - y su no reconocimiento como un Estado judío - se puede lograr ya sea por los intentos de inundarlo con refugiados palestinos y sus descendientes, o por fomentar el malestar, exigir la autonomía y más tarde la independencia de la minoría árabe en Israel, o bien utilizando la fuerza.

Sólo un mensaje muy claro de la parte árabe de que el conflicto ha terminado, da méritos a ceder el territorio. Tal mensaje meridiano significaría reconocer que Israel es el Estado-nación del pueblo judío, y lo seguirá siendo.

Los funcionarios árabes, sin embargo, han expresado su preocupación y negativa. Ellos observaron correctamente que este reconocimiento significaría aceptar la narrativa israelí respecto a los derechos judíos sobre parte del territorio de la Tierra de Israel. De hecho, un acuerdo de paz y un proceso de reconciliación precisa una actualización de la narrativa árabe que ve todo el territorio, incluso Israel, como exclusivamente árabe y musulmán.

Ya que la narrativa judía ha evolucionado a lo largo de los años, lo que resta es la evolución de la narrativa palestina. Ya en 1919, cuando el primer presidente de Israel Chaim Weizmann expuso las reclamaciones del sionismo en Versalles, el mapa que presentó incluía todo el territorio al oeste del río Jordán (y ciertas áreas del Líbano actual). Los judíos veían toda ese territorio como suyo, pero tan pronto como en 1937 el movimiento sionista estaba dispuesto a aceptar un territorio mucho menor.

El mismo proceso de acomodación de Israel se puede rastrear en sus opiniones acerca de un Estado palestino independiente, el cual representaba un anatema para los dirigentes israelíes hasta bien entrada la década de 1980. La primer ministro israelí Golda Meir, incluso dijo la famosa frase de que no había tal cosa como un "pueblo palestino". En los últimos 15 años, sin embargo, todos los primeros ministros israelíes han aceptado, a regañadientes o no, la idea de un Estado soberano palestino en los territorios.

Otro argumento de los palestinos contra el reconocimiento de Israel como un Estado judío es que pondría en peligro la situación de la minoría árabe en Israel. Sin embargo, un reconocimiento palestino no dañaría ni mejoraría su situación. El liderazgo palestino no es el custodio de los derechos de los árabes israelíes; de hecho, sus derechos como miembros de una minoría están protegidos en la Declaración de Independencia de Israel, en la ley israelí y en las sentencias judiciales. Independientemente del reconocimiento palestino, Israel se ve a sí mismo como un Estado judío, lo que no impide la preservación de los derechos de sus ciudadanos árabes. En otras palabras, es necesario el reconocimiento palestino de las relaciones bilaterales con Israel, pero no tendrá ningún efecto en los asuntos internos de Israel.

Por último, pero no menos importante, los funcionarios palestinos afirman que el reconocimiento significaría renunciar a su demanda de que millones de refugiados y sus descendientes regresen a Israel. Eso es absolutamente cierto: los palestinos deben decidir si quieren transformar a Israel con el acuerdo en otro estado árabe, o vivir pacíficamente al lado de Israel. Si su elección es la última, no deberían tener problemas a la hora de reasentar a los refugiados y a sus descendientes en otros lugares. Y en ese caso, no deberían tener ningún problema con el reconocimiento de Israel como el Estado-nación del pueblo judío. Sólo este reconocimiento significaría que el conflicto ha terminado.

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Kerry ha destruido lo que obstinadamente se empeñó en construir - Ben-Dror Yemeni - Times of Israel




Estas fueron unas conversaciones serias. Mucho más serias de lo que estamos acostumbrados a pensar. John Kerry ha logrado lo imposible. Casi.

Cuando un día se cuente lo que pasó detrás de los pasillos, la derecha israelí acusará a Netanyahu de capitulación. La extrema derecha lo acusará de traición. Cuando comenzaron las conversaciones, las posibilidades no eran más que una entre mil. Hay sólo unas pocas semanas ya eran de una entre cinco. El marco había comenzado a tomar forma.

Avigdor Liberman incluso expresó su apoyo. Tzipi Livni no permaneció ni un momento sin el acuerdo y la plena coordinación de Netanyahu. La mayoría de los comentaristas, más en Israel que en el resto del mundo, ya han comenzado la habitual campaña de cuestionamientos y acusaciones contra Livni y Netanyahu. Mahmoud Abbas no tiene necesidad de una secretaría dedicada a la propaganda. Él sólo tiene que servirse de lo que dicen y escriben algunos periodistas israelíes.

Entonces, ¿por qué se dirigen las conversaciones, una vez más, de camino al fracaso? Debido a Kerry. Fue él quien construyó estas conversaciones y ha sido él quien las ha destruido.

Para su crédito, se dice que es el campeón del mundo en terquedad. Pero hubo algo que se negó a hacer. Aprender del pasado.

Después de todo, en las rondas previas de conversaciones vimos más o menos ese mismo marco que él estaba a punto de presentar a Netanyahu y Abbas. Por ejemplo los parámetros de Clinton. Por ejemplo, la iniciativa de Olmert. Y dos veces los palestinos dijeron que no. Dos veces dijeron que ellos no pagarían el precio y, por supuesto, dos veces Israel fue identificado como el culpable. En ambas ocasiones fue una rotunda victoria de la industria de la mentira.

Y luego, en ese momento preciso en que se había avanzado poco, Kerry hace una serie de declaraciones sobre el boicot al que Israel se enfrentaría si las conversaciones fracasaban - ¿quién sería nuevamente el culpable? -. Incluso los palestinos no se creían que ese hombre, un negociador tenaz, pudiera decir tales cosas (y echarles una mano).

De hecho, acababa de comenzar una nueva campaña de acusaciones contra Israel precisamente cuando Netanyahu estaba dispuesto a realizar muy grandes concesiones.

Kerry no lo hizo voluntariamente, pero les mostró el camino a los palestinos. Ellos podían volver a incrementar sus demandas. Y ellos podían volver a rechazarlas por insuficientes. Acaso no era evidente para ellos que finalmente escucharían a Kerry diciendo que sólo Israel pagaría el precio, y que a ellos no les ocurriría nada.

Es por eso que John Kerry conlleva la mayor responsabilidad en el fracaso. Los palestinos se han negado dos veces. Se suponía que Kerry debía conocer que su negativa podría llegar nuevamente. Y en lugar de mostrarles que otra negativa más ya nos sería tan buena para ellos, blandió, qué original, una serie de amenazas contra Israel. Fue un punto de inflexión. Kerry estaba destruyendo lo que él mismo había creado.
No obstante, algunos sostienen que Israel ha causado el colapso de las conversaciones debido a su negativa a liberar a más prisioneros. Esta es una declaración interesante.

En primer lugar, porque las negociaciones relativas a la liberación de esta cuarta serie de presos palestinos se celebraron con los norteamericanos. Israel estaba dispuesto a liberar a más presos a cambio de la continuación de las negociaciones. Bajo los términos de ese nuevo acuerdo, los palestinos hubieran recibido muchos más presos e Israel hubiera recibido a Jonathan Pollard. ¿Así que de qué lado proviene exactamente la negativa? ¿Dónde está “la ruptura de las conversaciones”?

Además, hay que recordar que los palestinos ya habían anunciado con antelación que las conversaciones estaban a punto de terminar. En estas circunstancias, que Israel se negara a hacer efectivo el último pago, conocido como la cuarta serie de presos, por muy probablemente nada (unas conversaciones moribundas aseguraban los palestinos) '"es algo de lo más lógico”. Es como si el comprador de un producto hace tres pagos y le resta el cuarto. Pero justo antes de tener que hacerlo, se da cuenta de que el vendedor no tiene más mercancías que vender y que no le entregará nada. ¿Es razonable seguir pagando hasta el final por nada? Y sí, entonces Israel condicionó el cuarto pago a garantías palestinas de que habría más conversaciones. Me parece un requisito de lo más lógico. Incluso estaba dispuesto a pagar un precio aún más alto.

Pero ahora llega la propaganda anti-israelí, incluso dentro de Israel, y da comienzo a su campaña de costumbre.

Mentir es ganar. Pero sin embargo hay que luchar por la verdad.

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Los aquí firmantes pedimos firmeza y culpamos a Israel - Elliot Abrams - Pressure Points



Varios miembros bien conocidos de la política exterior de Estados Unidos (de la administración Carter) acaban de publicar una carta abierta al secretario de Estado de Kerry titulada " Manténgase firme, John Kerry". Y el objetivo de su carta... es culpar a Israel por todos los problemas en las negociaciones de paz.

La crítica de Israel y de las políticas del gobierno de Netanyahu es ciertamente justa, ya sea desde la izquierda o la derecha. Pero las críticas aducidas aquí no lo son. ¿Por qué no?

Para los autores de la carta - Zbigniew Brzezinki, Carla Hills, Lee Hamilton, Thomas Pickering, Frank Carlucci, y Henry Siegman - la principal responsabilidad de la ausencia de paz la tiene la "ampliación" de los asentamientos israelíes, convirtiéndolo en el problema central para llegar a la paz. Proponen detener todas las negociaciones hasta que finalice la "ampliación" de los asentamientos. El problema de este enfoque es que son precisamente los palestinos, después de todo, los que quieren cambiar la situación actual, es decir, poner fin a la ocupación, y obtener un estado soberano, por lo que detener toda la actividad diplomática parecería más bien perjudicar el deseo de los autores de ayudar a la paz. Pero hay un problema más profundo: no hay tal "ampliación" de los asentamientos israelíes. No hay un crecimiento de la población judía, especialmente en los grandes bloques que Israel obviamente desea conservar en cualquier acuerdo final. Pero la ampliación, y lo que significa lógicamente, la expansión física, no es el problema, y ​​de hecho es muy poco frecuente en los asentamientos de Cisjordania. Los autores no parecen saber esto.

El segundo elemento en importancia para la consecución de la paz es el final de la "incitación palestina", un término utilizado durante mucho tiempo por los funcionarios estadounidenses para describir las acciones y declaraciones antisemitas que glorifican el terrorismo y a los terroristas - nombrando escuelas y parques con sus nombres, por ejemplo -. Pero los autores de esta carta no identifican la "incitación" con nada de esto, de hecho no mencionan el antisemitismo palestino o la glorificación del terrorismo antijudío. Por el contrario, argumentan en su lugar que Israel "contempla varias reivindicaciones palestinas a toda la Palestina histórica como una incitación". Esto es simplemente erróneo. Lo que significa la incitación palestina lo describe perfectamente David Pollock, del Instituto Washington para la Política del Oriente Próximo:
En un caso especialmente llamativo, a finales de 2012, la página de Facebook de Fatah publicaba una imagen de Dalal Mughrabi, una mujer terrorista que participó en el ataque más mortífero en la historia de Israel - el asesinato de 37 civiles en la masacre de Coastal Road en 1978 -. La imagen fue publicada con esta declaración: ''En este día nació en 1959 la mártir (Shahida) Dalal Mughrabi, la heroina de la misión Martyr Kamal Adwan, la novia de Jaffa y la suave y energizante fuerza de Fatah".  
Otro tema relevante de la incitación palestina oficial es la demonización de los israelíes y de los judíos, comparándolos a menudo con animales. Por ejemplo, el 09 de enero 2012 la televisión de la AP transmitió un discurso de un imán palestino, en presencia del ministro de Asuntos Religiosos, donde se hacia referencia a los judíos como "monos y cerdos" y se repetía el hadiz gharqad, un texto tradicional musulmán sobre como los musulmanes matarían a los judíos que se esconderían detrás de árboles y rocas, ya que "el Día del Juicio no vendrá antes de luchar contra los judíos".
Los autores de la carta deberían saber que este tipo de incitación sucede constantemente, y deberían exigir que termine.

Luego viene un párrafo en su carta sobre el reconocimiento palestino de Israel como un Estado judío en el cual los autores se muestran un tanto ambiguos. Llegan a la conclusión de que "el reconocimiento palestino de Israel como un Estado judío, siempre que se otorgue derechos plenos e iguales a sus ciudadanos no judíos, no negaría la narrativa nacional palestina". Ellos deberían haber reconocido que Israel ya concede plena igualdad de derechos a sus ciudadanos no judíos. No hay ningún otro país en la región con una población cristiana tan sustancial y cuyos ciudadanos cristianos no estén huyendo, y eso es algo que podrían haber sido observado perfectamente. Y los musulmanes en Israel votan en elecciones totalmente libres. En otro lugar de la región ¿eso realmente sería posible?

Luego viene un párrafo sobre la "seguridad de Israel" donde se dedican básicamente a condenar la "ilegal apropiación de tierras de Cisjordania", como si Israel no tuviera ningún tipo de problema de seguridad en absoluto. Con respecto al Valle del Jordán, se quejan de la impresión de que Estados Unidos esté tomando demasiado en serio las preocupaciones de seguridad de Israel. Parece que no reconocen algo que cualquier experto serio conoce: que el Reino Hachemita de Jordania también tiene graves preocupaciones y objeciones acerca de la seguridad en el Valle del Jordán y no, repito, no quiere contemplar una rápida retirada de las fuerzas israelíes de esa larga frontera. La seguridad en la Ribera Occidental es un problema grave, pero la carta abierta no trata el problema de una forma seria.

Los autores concluyen diciendo que "los términos de un acuerdo de paz propuesto por el gobierno de Netanyahu, ya sea en relación con el territorio, las fronteras, la seguridad, los recursos, los refugiados o la ubicación de la capital del Estado palestino, requieren compromisos de territorio y de soberanía palestina en el lado palestino basados en las líneas de 1967. Pero esos términos no reflejan ningún compromiso por parte de Israel...". Esto es notable. Es obvio que decenas de miles, tal vez cien mil o más, colonos israelíes tendrían que ser desarraigados en cualquier acuerdo de paz, tal como se estipulaba en las propuestas realizadas por Israel en Camp David en el año 2000 y después de Annapolis en 2008. Los autores no mencionan esas propuestas, ni el hecho de que la OLP las rechazara. Tampoco el desarraigo masivo de ciudadanos a los que Israel tendría que enfrentarse.

Después de su docena de viajes a Israel como secretario de Estado, John Kerry puede presumir de saber bastante más que los autores de esta carta abierta sobre lo que está pasando en el "proceso de paz". Esperemos que eso sea el significado de "Manténgase firme", en contra de un análisis que culpa exclusivamente a una de las partes por el fracaso de las negociaciones de paz, y hace caso omiso de la historia y de la complejidad de las negociaciones.

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Sunday, April 06, 2014

Las opciones para las conversaciones de Oriente Medio: Llegar a un acuerdo interino, o un retorno al bloque Arabia Saudi/Emiratos Árabes/Egipto - Debka



El líder palestino Mahmoud Abbas, a punto de cumplir 80 años, ha demostrado una y otra vez en las últimas dos décadas que nunca podrá poner su firma sobre el documento de un acuerdo que ponga fin al conflicto con Israel. Si él realmente quiere un Estado palestino independiente, podía haber seguido en cualquier momento el camino hacia la autodeterminación elegido por David Ben Gurion, cuando declaró el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948 en Tel Aviv. Abbas (conocido sobre todo como Abu Mazen) podía haber convocado formalmente una asamblea de la comunidad palestina y de los líderes institucionales en la sede del Parlamento palestino en Ramallah y proclamado su condición de Estado, y podría haber sido un pequeño Israel de haberlo hecho.

Pero ese no es su camino y nunca lo ha sido, porque para él la independencia de Palestina no es más que un eslogan abstracto que nunca debe tomar tierra.

En 1995, Abbas y el político pacifista israelí Yossie Bailin redactaron conjuntamente un documento, que luego llevó sus nombres, donde se ofrecía una fórmula para resolver la disputa palestino-israelí, sólo que Abbas jamás firmó tal documento. Él no se atrevía a llegar finalmente a ese compromiso porque entraba en conflicto con sus principios fundamentales y ponía en riesgo su supervivencia política.

Hoy, también, el surgimiento de un Estado palestino supondría terminar con la carrera de Abbas como líder palestino. Él tiene el control de las seis ciudades de la Ribera Occidental, las cuales están bajo el control de la Autoridad Palestina sin un mandato legal. Las últimas elecciones palestinas en 2006 dieron a su partido Fatah sólo 48 escaños frente a los 76 de su rival Hamas.

Por lo tanto, Israel, los Estados Unidos y Europa respetan como a su legítimo socio palestino para unas negociaciones de paz a una figura que hace tiempo que no es electa y cuya dominio está reforzado por siete batallones de seguridad palestinos, por los Estados Unidos y por Europa, quienes acordaron financiarlo con la suma de 2 mil millones de dólares tras el corte de la ayuda árabe. Otros tres batallones deben ser sumados a esa fuerza.

Así que Abu Mazen mantiene la mascarada de la lucha por la independencia palestina y permanece en el negocio de las negociaciones con dos propósitos: mantenerse en el poder gracias al reconocimiento internacional y que le siguen llegando las donaciones para alimentar a su régimen corrupto y cubrir las nóminas de sus fuerzas de seguridad.

No mucho de ese dinero deja llegar hacia abajo, hacia las familias palestinas ordinarias. Para comprar una pequeña muestra de credibilidad en la calle palestina, Abbas debe demostrar a su gente que él es el único líder capaz de obligar a Israel a liberar a palestinos con largas penas de prisión. Conseguir esto es su precio para no alejarse de la mesa de negociaciones.  Mientras el dinero siga fluyendo y los presos palestinos sigan saliendo de las cárceles israelíes, no se levantarán voces críticas en los círculos que rodean Ramallah contra las prácticas de corrupción que corroen al régimen.

Es por eso que Abbas despotricó contra Israel cuando se canceló la liberación del cuarto lote de 26 prisioneros palestinos, los cuales debían ser puestos en libertad el 30 de marzo, y lo castigó con el envío de 15 requerimientos de asociación para agencias y convenciones de la ONU para así eludir las negociaciones. Israel también se defendió de la acción de Abbas con amenazas de sanciones - algunas dirigidas contra sus intereses comerciales personales -.

El trabajo duro del secretario de Estado John Kerry como aspirante a pacificador no se le ha echado en cara, pero ha sido criticado en casa por sus colegas de la Casa Blanca y del Departamento de Estado. Kerry trató el jueves de hablar con ambos líderes israelíes y palestinos en lo que se describió como un intento desesperado para que las dos partes volvieran a la mesa de negociaciones.

El secretario de EEUU reprendió a ambos dos líderes por igual por participar en tácticas de "ojo por ojo", pero sabía exactamente qué lado había causado la ruptura. Kerry debe ahora darse cuenta de que el historial de Abu Mazen de retirarse de cualquier diálogo fructífero para la paz volvió ese resultado inevitable. De haber buscado acuerdos provisionales, lo que nunca consideró, en lugar de soluciones finales, podría haber comprado un par de años de tregua en el conflicto, aunque esto también debería estar sujeto a la propia dinámica palestina.

En el pasado, Abu Mazen solamente tuvo que lidiar con una única voz disidente eficaz. Provenía de su amargo rival Mohammed Dahlan, quien terminó renunciando a su confortable puesto en la Autoridad Palestina y los consejos de Fatah en Ramallah y partió al exilio. Allí también cayó de pie.

Unos 30 años más joven que Abbas, Dahlan ya ha sido una persona non grata para Israel como el ex hombre fuerte de Gaza y un terrorista innovador.

Él es problemático en al menos tres aspectos:

1. Hace siete años, extrajo del gobierno de EEUU una suma enorme - estimada en 1.000 millones de dólares - por su promesa de liberar a la Franja de Gaza del gobierno de Hamas. Él nunca lo hizo y se negó a devolver el dinero.

Esa es una cuenta que EEUU tiene contra él. Además, ha unido su suerte a la de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, y forma parte de su ofensiva contra las políticas del gobierno de Obama en el Oriente Medio.

2. Debido a su crítica desenfrenada de Mahmoud Abbas y sus llamamientos a su destitución, Dahlan está huyendo de sus enemigos que han jurado destruirlo.

3. Dahlan ha logrado ganar la simpatía y el patrocinio de poderosos gobernantes de países del Golfo. Con su ayuda, se estableció hace tres meses en El Cairo con el beneplácito del círculo íntimo de asesores sobre la cuestión palestina del actual hombre fuerte de Egipto, Abdel-Fatteh El-Sisi. Esto explica por qué Abbas tiene que dar en El Cairo un gran rodeo.

Este renegado palestino ganó esta posición a través de la influencia del príncipe de los Emiratos Árabes Unidos Mohammed Bin Zayed Bin Sultan Al Nahyan, que es uno de los más generosos banqueros de El-Sisi y que está a la vanguardia de la campaña de Arabia Saudí/EAU de lucha a vida o muerte contra los Hermanos Musulmanes.

De lo que se habla en Ramallah esta semana no es de la ruptura de las conversaciones con los israelíes, lo que de hecho no sorprendió a nadie allí, sino el interés por saber la forma en que podría aprovecharse para el destino de Palestina la guerra entre Arabia-EAU-Egipto y los Hermanos Musulmanes, y sus discípulos de Hamas, ya completamente alejados del factor americano.

Y aquí el rival de Abbas, Mohammed Dahlan, se perfila como un facilitador.

Esta tendencia parece haber sido recogida por algunos gobernantes y círculos de inteligencia israelíes, a juzgar por un comentario escuchado al ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman. El miércoles 02 de abril, durante una fiesta de la oficina con motivo de las vísperas de Pascua, Lieberman comentó que la pelota estaba ahora en el tejado palestino. "Independientemente de las negociaciones, Israel ha encontrado un horizonte político atractivo en lugares como los petrolíferos Emiratos Árabes y Arabia Saudita", y agregó: "si Abu Mazen está dispuesto a seguir en esa dirección, bien. Si no, no lo necesitamos".

Este comentario sugiere que Israel tiene ciertos pensamientos de vincularse con el bloque emergente configurado por Arabia-EAU-Egipto y llevar la cuestión palestina a bordo. Que sea posible o que no que estos pensamientos se cristalizan en una política dura, sin embargo hacen alusión a un enfoque israelí alternativo a la cuestión palestina.

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Gran artículo de Ben Caspit: Las artificiales negociaciones de Kerry - Ben Caspit - Al Monitor



"El peligro de la paz se ha evitado", fue el mensaje remitido el 1 de abril  por uno de los principales ministros del Likud a algunos de sus colaboradores, poco después de que se hiciera evidente que el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas había presentado una solicitud para ser incluido en 15 organismos de la ONU con un estatus de estado. Públicamente, este ministro en realidad "respaldaba" al primer ministro Benjamin Netanyahu en las negociaciones y ​​"apoyaba" la solución de dos estados. Internamente, sin embargo, este ministro sabía muy bien que cualquier persona atrapada entre votar o apoyar los compromisos y las propuestas elaboradas por el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, pagaría un alto precio en las próximas primarias del Likud.

Así que cualquiera dentro de la derecha o del centro político en Israel sabe que las cosas están mejor tal como están. La paz o la negociación con los palestinos es una receta segura para tener problemas en casa. Entonces, ¿quién necesita este dolor de cabeza? Los ministros del Likud están haciéndose esta pregunta, que también es válida para Kerry. Su dolor de cabeza esta semana fue aún mayor que el de los ministros derechistas de Israel. Tenía no sólo los israelíes, sino también a los palestinos, en su dolorida cabeza.

Todo lo que ha sucedido esta semana a iniciativa de Kerry está marcado con letras mayúsculas en todas las paredes que llevan de camino hacia este callejón sin salida que acabamos de alcanzar. Lo que teníamos aquí es la crónica anunciada de un fallo, en el que el entusiasmo arrollador y algo infantil de Kerry se hundió con las negociaciones. Si Kerry hubiera estudiado y examinado la historia de los últimos 20 años, habría descubierto que lo que estaba llevando a cabo era una misión imposible. Nunca nadie ha regresado con vida de ella. Incluso el actor Tom Cruise no habría sido capaz de conectar a estas dos partes intransigentes. Al final, incluso con la mejor de las intenciones, era como conseguir que sangre una piedra o de tratar de mezclar el agua y el aceite.

Al igual que todos sus predecesores, el problema de Kerry es que piensa en términos lógicos. Su lógica es la de un americano, la de un cosmopolita; es la lógica que tiene sentido. Y este tipo de lógica es un bien muy escaso en el Oriente Medio. Cuando se sienta por separado con cada una de las partes, Kerry sale entusiasmado e impregnado de fe. Yendo y viniendo, oye a Netanyahu explayándose acerca de la necesidad de la paz, declarando que está dispuesto a pagar un precio doloroso por la paz, y así sucesivamente y sucesivamente. Y Mahmoud Abbas hace exactamente lo mismo. Sin embargo, cuando se trata de tomar medidas o hacer concesiones, todo se derrumba.

Puede que todavía haya una forma de extender las negociaciones hasta principios de 2015. Un avance de último momento podría tener lugar, una flexibilidad inesperada podría lograrse durante el tiempo de descuento, y los estadounidenses podrían realizar amenazas contundentes y explícitas pata torcer el brazo de ambos partes, obligándoles a una prórroga. Ok, ¿entonces qué? ¿Dónde nos llevaría esta extensión de las negociaciones? Pues al mismo lugar.

Esto es lo que se desarrolló esta semana en la oficina de Netanyahu en Jerusalén, lo que es muy revelador de la parte israelí: El martes y el miércoles de esta semana, el 1 y 2 de Abril, en la coyuntura más crítica de las negociaciones, Netanyahu supervisó la situación con su asesor de seguridad nacional Yossi Cohen. Hacinados dentro de una habitación estaban la ministra de Justicia, Tzipi Livni, el abogado y enviado especial de Israel Yitzhak Molcho, el ministro de Defensa Moshe Yaalon, el asesor de Seguridad Nacional Cohen, así como algunos otros funcionarios y asesores. Netanyahu entraba y salía frenéticamente de la habitación, con John Kerry en ocasiones al otro lado de la línea roja. Los gritos se escuchaban por todas partes.

En el mismo momento, en una sala contigua, y en la misma oficina, la "sala de guerra" de los ministros derechistas del gobierno de Netanyahu era un hervidero. Acurrucados dentro se encontraban miembros y ministros derechistas de la Knesset, así como representantes de HaBait Hayehudi, el partido derechista de los colonos cuya secesión de la coalición gubernamental podría anunciar rápidamente la celebración de nuevas elecciones en Israel. En la habitación de Yossi Cohen, se estaban realizando esfuerzos para ampliar las negociaciones, como la liberación de 400 prisioneros palestinos y una congelación parcial de las construcción en los asentamientos. En la habitación de al lado, los activistas derechistas tomaban medidas para frustrar este plan. Todo esto estaba sucediendo de forma simultánea, en la oficina del primer ministro y con su consentimiento. Nada es imposible en la política israelí .

Por otro lado, en Ramallah, donde los palestinos llevan sus propios asuntos, la situación no era mucho más alentadora. Tal vez incluso menos. Lo que allí teníamos era un líder de 79 años de edad, muy cansado, y que fue elegido democráticamente hace 10 años. Allí está rodeado de miembros de la oposición que le instan a adoptar una postura más radical y que le recuerdan que no tiene un mandato para realizar concesiones. Mahmoud Abbas, alias Abu Mazen, no puede mirar al pueblo palestino a los ojos y explicarles que el regreso de los refugiados a Israel no podrá suceder.

Tampoco puede firmar un documento que ponga fin al conflicto, y también es incapaz de reconocer públicamente a Israel como el Estado-nación del pueblo judío. No se pueden encontrar palestinos hoy en día que puedan hacer tales concesiones y sobrevivir a ellas. El pueblo palestino se divide entre Gaza, controlada por Hamas y otras organizaciones aún más radicales que no reconocen a Israel en absoluto, y la Ribera Occidental, que está aparentemente controlada por la Autoridad Palestina, pero que sin embargo está en plena ebullición, con la formación de una burbujeante espuma entre varias organizaciones opositoras, diferentes grupos de la oposición, el rechazo de los campos de refugiados y gente como el ex funcionario de Fatah Mohammed Dahlan (desde el exterior) y el alto funcionario de Fatah Jibril Rajoub (desde el interior), que no permitan a ningún líder palestino hacer concesiones en ruta hacia un punto muerto con Israel. Existe una similitud total entre los miembros derechistas del Likud que obligan a Netanyahu y a ​​sus ministros a no hacer concesiones respecto a los palestinos, y un público palestino militante que obliga a sus líderes a preservar sus sueños, independientemente de los imposibles que puedan ser.

Y sin embargo, tenemos que hablar de los refugiados palestinos que se encuentran dispersos en varios campos de refugiados y en estados árabes vecinos, haciendo todo lo posible para perpetuar su condición de refugiados durante decenas de años. Cuando Israel fue fundado en 1948, se vio inundado de inmediato por unas oleadas masivas de cientos de miles de refugiados expulsados ​​simultáneamente desde los países árabes vecinos: Irak, Yemen, Egipto, Siria, Marruecos, Túnez y otros. Dejando atrás todo su dinero, sus propiedades, su cultura y sus vidas, estos refugiados judíos fueron absorbidos por el estado incipiente. A pesar de ser arrojados a la periferia y hacia remotos pueblos y ciudades de desarrollo, sin embargo no se consagraron a perpetuar su condición de refugiados, por lo que no existen demandas de volver a ningún lugar de los que fueron arrojados. Recogiendo sus escasas pertinencias, se convirtieron en ciudadanos iguales y orgullosos de su nuevo país independiente.

Por el otro lado, en el caso de los palestinos, el proceso fue diametralmente opuesto. Con la enorme cantidad de dinero que el mundo árabe ha derramado en guerras y en otras cosas sin sentido en los últimos 60 años, cada campo de refugiados del Oriente Medio podría haberse convertido en un jardín en flor. Pero nadie tenía ninguna intención real de lograrlo. El nombre del juego es la perpetuación de la angustia, del victimismo y del radicalismo. El sueño del derecho de retorno sigue vivito y coleando, y sin embargo, siempre y cuando no lo abandonen, no van a encontrar un verdadero socio en el otro lado.

La opinión pública israelí está dividida sobre la cuestión del establecimiento de un Estado palestino, de ceder los territorios o dividir Jerusalén. Sin embargo, está completamente unida, en una forma bastante rara de consenso, en torno a su negativa constante a permitir que los refugiados regresen a Israel. Ante este estado de cosas, John Kerry - aunque estuviera presto a adquirir los poderes de Superman - no tiene forma posible de conseguir que sangre una piedra. Nos hubiera ido mejor si se mirara de frente a la realidad y se llegara a un acuerdo con ella, en definitiva, que no hay manera de llegar a un acuerdo sobre un estatuto permanente entre Israel y los palestinos en estos momentos. Políticamente hablando, Netanyahu no sobreviviría ni un sólo día, y Mahmoud Abbas podría no sobrevivir físicamente más de dos semanas. Así pues, se debería haber buscado una solución fuera de la doctrina oficial. Algo creativo debería haber sido intentado. Deberían haber sido reformulados una serie de acuerdos provisionales con un "horizonte diplomático" y unas garantías internacionales para los palestinos. Después de haber decidido ir a por todo, Kerry se enfrenta ahora a los fragmentos.

Y dos observaciones finales como conclusión: La última vez que las negociaciones terminaron de esta manera - en Camp David en el 2000, con el entonces presidente de EEUU Bill Clinton, el primer ministro israelí Ehud Barak y el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat - estalló la segunda Intifada, la cual dio lugar a unos 1.100 víctimas mortales civiles israelíes y a unos 4.000 palestinos. Deben agotarse las medidas para evitar que esto se repita.

Y sí, también está el tema de la liberación de Jonathan Pollard. Me pregunto cuando la administración estadounidense se dará cuenta de que cuando se trata de un espía israelí que ha estado encerrado durante casi 30 años en condiciones muy duras, todas las líneas se han sobrepasado. Todo el castigo se ha excedido y todas las líneas rojas de la humanidad, la moral, los derechos humanos y el sentido común se han superado. Yo me pregunto ¿cómo es que no hay nadie - ya sea en la Casa Blanca, en el Departamento de Estado o en cualquier otro lugar - que alce la voz y explique a los interesados ​​el grado de hipocresía de una superpotencia que exige de su aliado que libere a docenas, cientos y miles de asesinos brutales - terroristas con abundante sangre civil inocente entre sus manos - sólo para extender una negociación artificial, pero que al mismo tiempo continúa atormentando a una persona que cometió un crimen hace 30 años y al que se le ha infligido un castigo algunas veces más grave y peor que los crímenes que perpetró. Me parece que voy a tener que esperar mucho tiempo antes de que llegue una respuesta.

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Repatriando a los judíos españoles - Ilan Stavans - New York Times



Artículo bastante sensato, y a la vez políticamente correcto de Ilan Stavans (tengan en cuenta que se publica en el New York Times, por lo que sería interesante leer "Los musulmanes reclaman su derecho de retorno a España" como necesario contrapunto), no exento de certidumbres acerca del verdadero trasfondo del reciente ofrecimiento de ciudadanía a los sefardíes


Un amigo judío que pertenece a una familia judía sefardí cuyas raíces son anteriores a la expulsión del siglo XV de España, me comenta que su familia mantiene una llave mítica. La llave pasade generación en generación. "Al parecer, abre la puerta de una casa abandonada dejada atrás cuando mis antepasados fueron obligados a huir", ne dijo mi amigo.

El gobierno español anunció recientemente su decisión de conceder la ciudadanía española a los descendientes de los judíos sefardíes, quienes, al igual que los antepasados de mi amigo, fueron expulsados por el Decreto de la Alhambra de 1492. Según el ministro de justicia del país, Alberto Ruiz-Gallardón, esta nueva legislación es un intento de corregir "el error más grande en la historia de España".

Se espera que podrían existir alrededor de 150.000 posibles beneficiarios, y que el criterio para la aprobación no sería "demasiado estricto". De hecho, los candidatos a trasladarse a España no tendrían que renunciar a su nacionalidad actual.

La nueva ley convierte a España en uno de los pocos países del mundo que ofrece una ciudadanía automática a los judíos. A nivel superficial, parece un movimiento conciliador - el resultado de una profunda búsqueda del alma nacional -. En realidad, es otro capítulo más en la relación ambivalente de España con su pasado judío.

La España moderna ya se había disculpado ante los judíos previamente. El Decreto de la Alhambra fue revocado oficialmente en 1968. En 1992, como parte de los festejos del Quinto Centenario, España se presentó a sí misma como una nación penitente queriendo pagar por sus pecados, y el rey Juan Carlos, llevando una kipá, rezó en una sinagoga de Madrid junto con el presidente de Israel, Chaim Herzog.

El país estaba maduro para la reconciliación, proclamó el rey Juan Carlos: por lo cual, los judíos sefardíes tendrían un hogar en la España actual. La idea de conceder la ciudadanía a los judíos sefarditas ya circuló previamente, cuando el país estaba inmerso en la bonanza financiera, pero por aquel entonces no había "necesidad" de judíos, y la propuesta se quedó en nada.

Hasta ahora. Y es que España se encuentra sumida hoy en día en la peor crisis financiera de la que tiene memoria. Invitar a los judíos a establecerse precisamente en momentos de tan graves dificultades económicas, parece una estrategia ya empleada anteriormente, incluso dentro del mundo de habla hispana. A finales del siglo XIX, los inmigrantes judíos fueron cortejados como precursores de la modernidad en Argentina y México. Y en el siglo XX, la región de Sosúa, en la costa norte de la República Dominicana, fue asignada a  refugiados judíos del Holocausto, con la esperanza de que fueran a empujar el desarrollo de una región subdesarrollada.

La conversión de estos últimos días de España al filosemitismo, sin embargo, es más aparente que real. La verdad es que los judíos dejaron atrás España en el 1492, pero el antisemitismo permaneció. De hecho, España representa un buen ejemplo de nación que promueve "un antisemitismo sin judíos", un fenómeno que ha menudo está marcado por actitudes dualistas. Tomen por ejemplo la dictadura del general Franco, desde 1939 hasta 1975: algunos refugiados judíos fueron salvados por varios cónsules y otros administradores diplomáticos, pero en el caso del dictador Franco, sus fuerzas fascistas utilizaron regularmente motivos antisemitas para su propaganda. Incluso en 1982, en mi primera visita a España, recuerdo haber visto esvásticas y copias de Mein Kampf y  parafernalia nazi a la venta pública.
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Las comunidades sefardíes post-1492 florecieron por todo el Mediterráneo, y con el tiempo se extendieron hasta el Oriente Medio, América, Turquía, los Países Bajos, los Balcanes, el norte de África e Italia. Los judíos sefardíes tienen una tradición litúrgica diferente, una cocina única, y una música y una literatura que se convirtió en un elemento básico del Imperio Otomano. El ladino, una lengua híbrida cercana al español del siglo XV, y originalmente escrita en caracteres hebreos, mutó en dialectos regionales. A pesar de que nunca tuvo la centralidad unificadora que tuvo el yiddish entre los judíos asquenazis, fomentó la continuidad.

El colapso del Imperio Otomano en el siglo XX reconfiguró esas comunidades, como lo hizo con la sociedad en la que vivían. Los judíos sefardíes de hoy en día son, en su mayor parte, personas educadas, emprendedoras y profundamente comprometidas en sus propios países.

Irónicamente, España no está abriendo sus puertas a otro elemento de su patrimonio otomano [N.P.: ¿¿?? Stavans desbarra] y a otra comunidad expulsada: los moros. Entre 1609 y 1614, los moriscos, los musulmanes que se habían convertido al cristianismo, tal como eran conocidos, fueron expulsados de los reinos de Aragón y Valencia. Ese golpe consolidó el proyecto conocido como la Reconquista [N.P.: Stavans sigue desbarrando y habla de oídas, la Reconquista como tal terminó en 1492], el intento de España de construir una identidad unificada basada en una sola religión y en un origen étnico.

La continuidad de la cultura morisca estaba menos definida, pero existen esfuerzos concertados para impulsar al Gobierno español a realizar una invitación similar a los descendientes de moros españoles. Es dudoso que esto suceda porque, como en otras partes de Europa, el sentimiento antimusulmán en España está muy extendido [N.P.: lean Los musulmanes reclaman su derecho de retorno a España y observarán como Stavans habla polítcamente correcto por hablar]. Tras el velo del filosemitismo de España, se halla un matiz inconfundible de islamofobia [N.P.: Stavans sigue metiéndose en camisas de once varas]..

Igualmente cierto es que la nueva ley de repatriación no trata de redescubrir la herencia sefardí en España. Esa herencia cultural es tratada con descuido, a juzgar por el enfoque del país ante los sitios judíos. Año tras año, que regreso a España, me siento constantemente desconcertado por la indiferencia oficial ante sinagogas y cementerios judíos. Sólo un pequeño número son identificadas en las guías turísticas, y muchos se mantienen en desorden. Los visitantes de Toledo, alguna vez conocido como un lugar fértil para el intercambio cultural, se ven invariablemente desconcertados ante una información imprecisa, y a menudo errónea, facilitada por los folletos oficiales. Incluso la Sinagoga del Tránsito - construida por el tesorero del rey, Samuel Ha-Levi Abulafia -, y que es de lejos el edificio judío más cuidado de España, se mantiene en un incómodo silencio, como si estuviera habitada por fantasmas.

La respuesta temprana de la diáspora sefardí a la nueva legislación ha sido, comprensiblemente, entusiasta en lugares problemáticos como Estambul y Caracas, donde las comunidades judías se sienten vulnerables. Un pasaporte gratis para la Unión Europea no llega todos los días. Otros rincones de la comunidad sefardí también están sopesando los posibles beneficios.

Aún así, sería una tontería pensar en la oferta egoísta de España como el fin de la diáspora sefardí. De hecho, nos encontramos en medio de un renacimiento cultural sefardí, en gran parte en los Estados Unidos e Israel: los programas académicos, los festivales de música y los eventos literarios se han multiplicado en las últimas décadas.

Como dice mi amigo sefardí cuya familia protege la llave familiar ancestral: "Cuando la puerta se cerró para nosotros en España, nos dimos cuenta de que la llave que trajimos con nosotros abría otra puerta: la puerta a la tradición. Y esa es la que llevamos dentro de nosotros mismos".

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Saturday, April 05, 2014

La verdadera historia del "Estado judío" - Ben-Dror Yemini - Times of Israel



Israel es un Estado judío - o el Estado-nación del pueblo judío - en virtud de haber sido establecido por una resolución de las Naciones Unidas que establecía dos estados, uno judío y otro árabe, debido a que la propia autodeterminación se basa en un derecho de la ley de las naciones, y, por último, porque es fruto de la autodeterminación de la mayoría de los ciudadanos de Israel. Israel no necesita el reconocimiento palestino de su carácter judío y nunca hizo una  demanda semejante a Egipto y Jordania, por ejemplo. Así pues, ¿por qué Israel insiste en el reconocimiento de su carácter judío por los palestinos? ¿Es su reconocimiento realmente necesario?

El secretario de Estado de EEUU John Kerry mantuvo recientemente que Arafat ya había reconocido un Estado judío. Kerry tiene razón. Pero fue un reconocimiento que es importante entender. A mediados de 1970, Henry Kissinger formuló las condiciones para el diálogo entre la OLP y el gobierno estadounidense. Incluía un rechazo explícito e incondicional del terror, la aceptación de las Resoluciones 242 y 388, y el reconocimiento de Israel. El asunto se convirtió en relevante sólo en la década de 1980. El estatus de la OLP fue dañado después de su expulsión a Túnez y el estallido de la primera Intifada. La OLP trató de volver al centro de la escena a través del diálogo con la administración estadounidense. El ministro de Asuntos Exteriores de Suecia Stan Anderson fue alistado para mediar en el diálogo.

En noviembre de 1988, el Consejo Nacional Palestino tuvo lugar en Argel. Es recordado principalmente por sus declaraciones de independencia. El mismo Consejo, por vez primera, reconoció las Resoluciones 181, 242 y 338 de la ONU. Los desarrollos fueron positivos, pero las decisiones tomadas allí no satisfacieron a los EEUU.

Anderson no se rindió. Invitó a cinco líderes judíos estadounidenses, encabezados por la fiscal Rita Hauser a Estocolmo para reunirse con Arafat. En la conferencia de prensa celebrada al término de la reunión, Arafat denunció el terrorismo y declaró su aceptación de las resoluciones de la ONU. Al parecer, esta fue la primera vez que las palabras "Estado judío" salieron de la boca de Arafat, tal como informaba el New York Times. Pero la administración americana exigió una declaración mucho más explícita. Para subrayar su posición, la EEUU se negó a otorgar una visa a Arafat para hablar ante las Naciones Unidas, lo que llevó a la ONU a celebrar una sesión especial el 13 de diciembre en Ginebra para que Arafat pudiera hablar.

Una vez más, los EEUU no estuvieron satisfechos con sus declaraciones. George Shultz, el entonces secretario de Estado de los EEUU no estaba dispuesto a desviarse de la redacción explícita exigida por los EEUU. Después de dos días de consultas, con la mediación de Anderson, Arafat convocó una conferencia de prensa donde denunció el terrorismo y reconoció las resoluciones de la ONU 242 y 338. Arafat también declaró una vez más, con su propia voz, que la solución era "de dos estados para dos pueblos", y se refirió a Israel como "Estado judío". Arafat hizo sus declaraciones en inglés, leyendo de hecho lo que Shultz le había dado. Esta vez cumplió  con sus demandas. Ese mismo día, el 15 de diciembre de 1988, Shultz anunció que el Presidente de los Estados Unidos había decidido abrir un diálogo con la OLP .

El diálogo fue breve y fútil. Tras el primer brote de actividad terrorista después de la declaración, la OLP se negó a denunciarlo. Irak invadió Kuwait. Arafat apoyó a Saddam Hussein. El diálogo llegó a un abrupto final. La Conferencia de Madrid fue convocado y sólo los acuerdos de Oslo volvieron a llevar a la OLP al centro de la escena. Pero los palestinos volvieron a su camino de rechazo. El Congreso de Fatah del 2009, presidido por Abu Mazen, votó unánimemente rechazar la idea de un "Estado judío" . El propio Arafat, en otro cambio de postura, renegó de su reconocimiento de un Estado judío en una entrevista con un diario en 2004 . Pero se trataba de una observación rara en un mar de decisiones y declaraciones contradictorias.

Una serie de preguntas permanecen. ¿Por qué esa terca insistencia del gobierno de EEUU sobre las condiciones previas para unas conversaciones legítimas, mientras que las demandas del Israel de hoy, que no son una condición previa, son de alguna manera menos legítimas? En segundo lugar, si Abu Mazen, la OLP y Fatah han rechazado el reconocimiento de Arafat - y que dio públicamente a la administración americana -, es posible que todos los acuerdos firmados por los palestinos sean en realidad un engaño. Y en tercer lugar, si no son un engaño, y los palestinos ya han reconocido un Estado judío, tal como afirma John Kerry, entonces ¿cuál es el problema de trabajar de acuerdo con este esquema?

El debate sobre esta cuestión también ha tenido una serie de afirmaciones absurdas.

Tomemos, por ejemplo, la crítica de Abe Foxman, el director ejecutivo de la Liga Anti-Difamación de Estados Unidos, alegando acerca de ¿cómo los EEUU podrían declararse un "Estado cristiano"? Por su parte, Efraim Halevi, ex director del Mossad, se preguntó con toda seriedad cómo Israel reaccionaría si los palestinos exigieran su reconocimiento como un "Estado musulmán" .

Es lamentable que individuos serios, muy serios, especialmente en la parte israelí, hayan podido realizar afirmaciones espurias. En primer lugar, los EEUU son uno de los pocos países que no son un Estado-nación. La mayoría de los países en el mundo son Estados-nación. Yugoslavia se dividió en siete entidades separadas; Checoslovaquia en dos, Pakistán se separó de la India. Otros estados en Europa mantienen sus identidades nacionales, incluso identidades religiosas. En Inglaterra, la religión del estado es la anglicana, y si el próximo rey se casara con una judía sus hijos no podrían heredar la corona. En Dinamarca, el artículo 4 de sus estatutos establece que la religión del Estado es la evangélica - luterana, a la que se le concede la ayuda y la asistencia por parte del Estado, y su rey sólo puede ser de esa religión. En Liechtenstein, la Constitución reconoce al catolicismo como la religión del estado. Y la lista puede seguir y seguir con muchos más estados. Así que la comparación con los Estados Unidos es, por decir algo, un poco ridícula.

Lo de Efraim Halevi es un poco más preocupante, ya que el que también trabajó como embajador de Israel en la Unión Europea. Se supone que debe estar bien informado de los hechos básicos. También se supone que debe ser consciente de todos los borradores de la Constitución palestina que establecen que "el Islam es la religión del Estado". No hay necesidad de esperar a un Estado con una constitución. Eso es exactamente lo que el artículo 4 de la Ley Fundamental de la Autoridad Palestina .

La demanda de reconocimiento de un Estado judío está orientada a lograr dos cosas: poner fin a la fantasía del "derecho de retorno" y poner fin al conflicto. Es cierto que Israel no necesita ningún permiso de Palestina para ser el Estado-nación del pueblo judío. Esa es su autodefinición. Pero la demanda de Netanyahu es legítima, precisamente porque los propios palestinos han dicho que se oponen al Estado judío como condición para seguir exigiendo el derecho al retorno de los refugiados.

Es importante recordar otras tres cosas. En primer lugar, a finales del año 2000 fue Bill Clinton, quien presentó los parámetros de un plan de paz que incluía las palabras: "Palestina como la patria del pueblo palestino y el Estado de Israel como la patria del pueblo judío". En segundo lugar, los acuerdos de Ginebra, un proyecto para un plan de paz iniciado y firmada por activistas por la paz de alto nivel de ambas partes, incluía en su introducción un acuerdo manifiesto al derecho del pueblo judío a un Estad. Y en tercer lugar, y antes de Netanyahu, fueron Tzipi Livni y Ehud Olmert quienes insistieron en esa demanda, y, recientemente, Yitzhak Herzog, el líder del Partido Laborista, también declaró su apoyo a la misma.

Todo esto no quiere decir que Israel haya mantenido todas sus promesas en el marco diplomático con los palestinos. Tomemos, por ejemplo, la Hoja de ruta, en la que Israel se comprometió a congelar toda construcción en los asentamientos y desmantelar los puestos de avanzada que habían sido construidas después de 2001 . Eso no sucedió, y tampoco cumplieron sus compromisos los palestinos a la hora de pasar a la acción contra el terrorismo.

Mientras estamos hablando de preparar un acuerdo marco, tenemos que colocar la demanda de reconocimiento de un Estado judío en su contexto histórico. Y ese contexto nos dice que dicha demanda no fue obra de Netanyahu y de la derecha israelí. Fue obra de funcionarios de la administración americana, y de pacifistas que fueron firmes a la hora de presionar a Arafat para que estuviera de acuerdo con esta demanda.

Mientras los palestinos exigen obstinadamente el "derecho al retorno", lo que equivale al fin del Estado de Israel, la insistencia en el reconocimiento de un Estado judío es, básicamente, una insistencia en la solución de dos estados para dos pueblos. Y todo aquel que justifica la negativa palestina a dicho reconocimiento no está trayendo la paz más cerca, sino que más bien está empujando más lejos las posibilidades de una solución de dos estados. Hay otras cuestiones en las que podremos oponernos a las políticas de Netanyahu. Sobre este tema, sin embargo, se merece un apoyo total. No torpedea la paz, sino todo lo contrario. Allana el camino a la paz.



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