Saturday, December 03, 2016

Muy interesante: Por lo que más quieran, no hablen del auténtico antisemitismo - Daniel Greenfield - FrontPage



Después de años de ignorarlo deliberadamente, de descartarlo, de blanquearlo, de excusarlo e incluso de justificarlo, los progresistas han vuelto a descubrir el antisemitismo. Con este sorprendente hallazgo arqueológico de estos intrépidos Indiana Jones de la izquierda, han conseguido desenterrar el antisemitismo, lo han cepillado y lo han expuesto en el estante justo detrás de la islamofobia, la transfobia, el racismo, la homofobia y el sexismo (en ese orden de importancia).

El antisemitismo para la izquierda se ha transformado abruptamente de "esa excusa que utilizan los judíos para silenciar el debate sobre si el Estado judío debería ser bombardeado o simplemente boicoteado, a convertirse en un asunto digno de preocupación". Celebridades progresistas surtidas con apellidos judíos han salido a la superficie para expresar su asombro ya que "no esperaban ver el retorno del antisemitismo en vida",

Como si el antisemitismo se hubiera ido de vacaciones a los Alpes hasta que ellos lo reconocieron. La verdad es que el antisemitismo no se ha ido a ninguna parte. La izquierda lo justificó y lo hizo suyo. Y por lo tanto, dejó de ser una cosa mala.

Existe un enorme antisemitismo por descubrir en los campus de las universidades locales. Casi todas las sinagogas en las que he estado en los últimos meses tienen a guardias armados delante de sus puertas. Los judíos están huyendo a los Estados Unidos, Canadá e Israel desde las principales ciudades europeas debido a la persecución que sufren por parte de cierta inmigración musulmana. La población judía más grande del mundo se enfrenta a una guerra sin fin contra una ideología genocida que no sólo predica su exterminio, sino que trabaja para ello, desde los terroristas suicidas a las armas nucleares.

Pero hay un acuerdo de caballeros entre los progresistas para no hablar de la verdadera ola de antisemitismo que ha costado miles de vidas judías y ciudades étnicamente limpias debido a la complicidad de la izquierda.

El reciente interés por el antisemitismo en las páginas editoriales y en los medios de comunicación social evita analizar cuidadosamente el pasado antisemita de Keith Ellison, el candidato demócrata favorito para la jefatura del DNC (Convención Nacional Demócrata) cuando militaba en la secta antisemita de la Nación del Islam, cuyos puntos de vista y desagradable odio defendió en su momento.

La izquierda no está interesada en el antisemitismo musulmán. Está mucho más interesada en discutir y promocionar a un pequeño grupo de repugnantes trolls neonazis que recientemente sostuvieron una conferencia en Washington DC a la que asistieron unos pocos cientos de perdedores de la historia. Estos trolls se aferran a las piernas de Trump en Twitter casi tan ansiosamente como él trata de quitárselos de encima. El truco de gritar "Heil Trump" fue un gesto calculado sobre la base de su certeza de que los medios de comunicación progresistas sólo darían publicidad de su movimiento si trataban de manchar a Trump asociándole a su fracasado movimiento.

A pesar de las mentiras de los medios de comunicación, estos trolls no son aliados del presidente electo Trump, pero sus acusadores necesitan que lo sean desesperadamente.

Estos neonazis preocupados por acentuar la gravedad de su propia repugnancia, la están dirigiendo hacia Trump o hacia los judíos en Twitter. En lugar de intentar ganar legitimidad, abrazan la clásica táctica de tratar de llamar la atención siendo tan repulsivos como puedan. Sin embargo, mientras que es fácil  twittear propaganda nazi desde un montón de cuentas hacia personajes famosos con la esperanza de que alguien reaccione y hable de ellos, la estafa se desmorona cuando ni siquiera se medio llena una pequeña sala de conferencias en un Holiday Inn.

Es fácil convertir una falsa amenaza en una amenaza real. Las amenazas falsas desaparecen si se las ignora. Mientras tanto, las auténticas amenazas se vuelven más letales si se las ignora. Los trolls de Internet representan a esas falsas amenazas, mientras que el terrorismo islámico representa a las auténticas amenazas.

Las mismas organizaciones progresistas que dicen estar muy preocupadas por los trolls de Twitter, evitan y blanquean el auténtico antisemitismo. La estrella de la conferencia de la ADL [N.P.: la Liga Anti Difamación, el organismo judío que lucha contra el antisemitismo] sobre el antisemitismo fue el inventor de Pepe, la caricatura de una rana adoptada como meme por una amplia gama de comunidades en línea, incluyendo a los neonazis. La ADL se ganó titulares y burlas con la incorporación de Pepe a su base de datos de símbolos del odio.

Mientras que la ADL estaba luchando contra la amenaza que representaba la caricatura de una rana, la conferencia del ADL contó con un panel que debatió "sobre si la deslegitimación de Israel se podía considerar antisemitismo, proporcionando una plataforma para los activistas anti-Israel que defienden los ataques contra Israel e incluso algunas formas de BDS".

La ADL considera que la caricatura de una rana en los medios de comunicación social representa una seria amenaza, pero a la vez piensa que la "deslegitimación del Estado judío está abierta a debate".

La marca del antisemitismo encarnada por esos trolls neonazis en Twitter es vil en su contenido, pero no puede hacer nada para privar a cualquier persona de sus derechos. Es por eso que el antisemitismo por el que deberíamos estar preocupados es "la deslegitimación sistemática de los judíos como pueblo". Es la llegada al poder de "una ideología política que niega a los judíos unos derechos civiles básicos, como el derecho a vivir donde quieran y su propio derecho a vivir". Es ese antisemitismo que es aún "más peligroso porque no se desea verlo, y el no verlo se ha convertido en una norma del consenso general".

Es ese antisemitismo que es "más peligroso cuando nadie se atreve a llamarlo por lo que es".

Y son la ADL y otros grupos progresistas lo que han defendido a Keith Ellison a pesar de su historial de antisemitismo [N.P.: la ADL acaba de criticar a Ellison por una declaraciones realizadas en el 2010 donde se daba a entender que Israel manejaba la política en el Oriente Medio de los EEUU].

Preguntado por su apoyo a Ellison, el senador Schumer se encogió de hombros. "No estoy preocupado por el asunto Israel". El "asunto Israel" por el que Schumer no está preocupado incluye etiquetar a Israel como un estado de apartheid y atacar su derecho a la autodefensa. A eso se incluye un pasado de promoción y defensa del más vil antisemitismo en la Nación del Islam. Pero en su corazón, el "asunto Israel" trata de si los EEUU continuarán desafiando el derecho de los judíos a vivir en su tierra natal y defenderse de un culto genocida.

El "asunto Israel" trata de la cuestión de si los judíos tienen derechos como pueblo. La izquierda ya respondió a esta cuestión en sentido negativo. Los judíos no eran un pueblo y no tenían derechos nacionales. Tenían que ser erradicados.

Y eso es lo que la izquierda procedió a realizar.

Cuando la izquierda alcanzó el poder total como en la URSS,  comenzó a erradicar a los judíos como pueblo. La izquierda es tan antisemita como cualquier rana en Twitter. Sólo tiene mejores relaciones públicas.

A la izquierda le gustaría que los judíos creyeran que la mayor amenaza proviene de la caricatura de una rana y no del futuro líder del DNC, el cual fue miembro de una de las sectas más vilmente antisemitas del país y continúa trabajando contra el Estado judío. Esa es la más peligrosa y mortal mentira de los cobardes cómplices del antisemitismo.

Es fácil condenar las caricaturas de las cámaras de gas en las redes sociales. También resulta vago y evasivo. No hay una gran virtud moral en denunciar una conducta que casi todo el mundo ya considera aberrante. El verdadero desafío de la lucha contra el antisemitismo no proviene de denunciar el equivalente político de orinar en público.

Para combatir realmente el antisemitismo hemos de confrontar con sus formas blanqueadas e institucionalizadas en la sociedad. Cualquier cosa menos la cobardía de un perezoso Abe Foxman o la complicidad de un intrigante Jonathan Greenblatt (líderes antiguo y actual del ADL).

¿Hay que hablar del auténtico antisemitismo o de la caricatura de una rana?

Las comunidades judías de Europa que sobrevivieron y fueron reconstruidas después del Holocausto se están despoblando por el acoso y persecución que sufren de manos de cierta inmigración musulmana. La violencia musulmana sigue siendo la principal fuente de los peligrosos ataques contra escuelas y sinagogas judías en Europa y América. A pesar de esto, Alemania alentó a un gran número de inmigrantes musulmanes a entrar en el país a pesar de las advertencias de los líderes judíos.

La ideología más exitosa de hoy en día preconiza negar la igualdad de derechos de los judíos en Occidente, no una pequeña sala de conferencias a medio llenar de neonazis.

Se trata del islamismo, de las organizaciones islamistas, incluyendo los lobbys musulmanes oficiales del CAIR y el ISNA, los cuales han formado estrechas alianzas con la izquierda a pesar de su antisemitismo. Su objetivo es la reactivación de un sistema discriminatorio de la ley islámica que negaría la igualdad de derechos a todos los judíos y a los no musulmanes.

El surgimiento del Islam despobló las comunidades judías del Oriente Medio. Israel continúa navegando en contra de una marea de violenta intolerancia islámica por la fuerza de las armas. Y su derecho a defenderse de la violencia racista islámica está constantemente bajo crítica por parte de la izquierda. A medida que las comunidades judías de Europa comienzan a desaparecer, el último refugio de los judíos en Occidente, a excepción de Israel, son los Estados Unidos de América. Pero las exigencias de la izquierda de que se facilite y potencie la inmigración musulmana hace que los judíos de América puedan tomar los derroteros de los judíos de Europa.

Obama promovió un restablecimiento diplomático con un estado de terror genocida que traza abiertamente el borrado de millones de judíos. Y la financiación de este restablecimiento se financia con miles de millones de dólares de los contribuyentes embarcados en un contrabando ilegal en aviones de carga sin identificar, con incontables miles de millones más en alivio de las sanciones y con un visto bueno a su programa de armas nucleares. Incluso se espió a Israel para evitar que pudiera atajar el programa nuclear de Irán.

Ese dinero ilegalmente entregado de contrabando por una administración de izquierdas a un gobierno tiránico que promueve el terrorismo puede ser utilizado para financiar la violencia antisemita y un programa de armas nucleares cuyo objetivo es el borrado de millones de judíos.

Pero por favor, hablemos mejor de las caricaturas de ranas. Es mucho más fácil que discutir sobre la auténtica amenaza del antisemitismo.

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La guerra de 1948 todavía no ha terminado - Einat Wilf y Adi Schwartz - Haaretz



Cualquier persona que quiera entender por qué el conflicto entre el movimiento sionista y los árabes palestinos no se ha solucionados tras más de 100 años de conflicto, no va a encontrar la respuesta en los debates eruditos sobre si un cuarto, un tercio o la mitad de los árabes fueron expulsados o huyeron durante la Guerra de Independencia de 1948.

Cualquier persona que quiera entender cómo este conflicto ha dado lugar a millones de personas que hoy en día dicen ser "los refugiados de una guerra que terminó hace 68 años", mientras que la enorme mayoría de ellos son descendientes de primera, segunda y tercera generación que nunca fueron expulsados, no encontrará la respuesta en los estudios que investigan si los residentes de una aldea u otra fueron expulsados ​​o huyeron, cómo y cuándo.

Y lo que es peor: cualquier persona que se centre en estos detalles en el supuesto de que pueden explicar por qué el problema continúa vivo en la actualidad, o bien que trate de averiguar por qué el conflicto palestino-israelí es único, caerá en la misma trampa de aquellos que deliberadamente trataron de perpetuar el problema en primer lugar.

A lo largo del siglo XX, y especialmente a partir de mediados del siglo XX, durante la decadencia de los imperios, la liberación de las naciones y el nacimiento de nuevos países, los intercambios forzados de población fueron un medio aceptado para la elaboración de las nuevas fronteras, y se considera incluso que fue una etapa esencial para garantizar la paz. Decenas de millones de personas fueron expulsadas de sus hogares, a veces con gran crueldad, y obligados a exiliarse a decenas y miles de kilómetros de distancia, sin conseguir ninguna otra oportunidad de volver atrás y regresar a lo que habían considerado su tierra natal durante cientos y cientos de años.

Ese fue el caso en la enorme transferencia llevada a cabo entre la India y Pakistán en 1947, durante la cual no menos de 15 millones de personas se convirtieron en refugiados. Ese también fue el caso en la Europa post Segunda Guerra Mundial: más de 12 millones de alemanes fueron expulsados ​​de Europa del Este, y más de un millón de polacos dejaron Ucrania, Lituania y Bielorrusia. Cientos de miles de chinos huyeron de China después de que los comunistas llegaran al poder en 1949, y más de un millón huyó de Vietnam del Norte a Vietnam del Sur a principios de 1950.

Ninguna de estas situaciones dio lugar a un "problema de refugiados" que no haya sido resuelto hasta la fecha. Ninguno de los millones de personas que se convirtieron en refugiados en la década de 1940 se cuestionaron seriamente regresar a sus anteriores hogares, y ciertamente no recibieron el reconocimiento internacional y el apoyo institucional a tal demanda. Poco a poco, a veces con un crujir de dientes, los refugiados fueron siendo rehabilitados en los países donde encontraron refugio y comenzaron sus vidas de nuevo.

La naturaleza única del problema de los refugiados palestinos, y la razón de su continuidad hasta el día de hoy, no guarda por tanto relación con las circunstancias de su creación: incluso si algunos árabes fueron expulsados ​​durante la guerra, su expulsión no supuso algo excepcional en el contexto global. No desde luego en su ámbito de aplicación y ciertamente tampoco en su crueldad. Por el contrario, los árabes palestinos sí realizaron una limpieza étnica total de los judíos, ya que no dejaron a un solo judío residiendo en el territorio que quedó en sus manos al final de la guerra en 1949.

Ese fue también el destino de muchos judíos que llevaban viviendo en los países árabes durante cientos y miles de años: muchos de ellos fueron expulsados ​​o tuvieron que abandonar el país debido a la actitud hostil de la población local y de los gobiernos árabes, y encontraron refugio principalmente en Israel.

El problema de los refugiados palestinos, su centralidad en la conciencia palestina y el hecho de que sea tan agudo, sólo puede entenderse en su contexto dentro de la narrativa palestina. De acuerdo con los palestinos, este no fue uno de los habituales, aunque lamentables, efectos secundarios de las guerras, además de los muertos y heridos. Es por eso que para los palestinos fue algo totalmente diferente e incomparable con la muerte y la expulsión de los judíos en esa misma guerra.

Así la expulsión y la huida los palestinos es contemplada como formando parte de "una conspiración imperialista extranjera, en la cual el sionismo era el representante occidental", y en primer lugar estaba destinado a expulsar a un pueblo nativo de su tierra. Los palestinos se niegan a ver su salida de la tierra como algo que lamentablemente sucede durante las guerras (en su caso, la parte que de hecho inició dicha guerra y la perdió), sino que formaba parte de una conspiración ejecutada por una población (la judía) que no tenía derechos a la tierra, y que se dotó de un país al que no tenían derecho por no pertenecerles.

La salida de los árabes del país durante la guerra, ya sea a través de la expulsión o de su huida por decisión propia o de su liderazgo, se ha convertido en un símbolo de la injusticia que, según ellos, caracteriza a todo el proyecto sionista. La deliberada decisión árabe de "seguir siendo refugiados y de no ser rehabilitados durante todas las décadas que han pasado desde el final de la guerra, supuso y supone una clara declaración política": significa el no reconocimiento de los resultados de la guerra centrados en el derecho del pueblo judío a su autodeterminación y soberanía, al menos en parte de su tierra natal.

El problema de los refugiados palestinos, y en particular su continuación, no es el resultado en si de los acontecimientos de una guerra, sino de una decisión árabe y palestina que trata de transmitir un mensaje muy claro: la guerra que comenzó hace 69 años en respuesta al plan de partición de las Naciones Unidas, una guerra cuyo objetivo era impedir que el pueblo judío consiguiera su derecho a la autodeterminación en su tierra natal, "esa guerra de 1948 todavía no ha terminado".

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Ese antisemitismo que algunos tan preocupados por Trump no quieren ver: Un ejemplo más del vil antisemitismo presente en los campus universitarios: el ejemplo de la Universidad de Ryerson - Israellycool



Ayer por la noche, varios estudiantes de organizaciones que apoyan a Israel en la Universidad de Ryerson publicaron el siguiente post en Facebook:
En la Reunión General Anual en la Universidad de Ryerson, en Toronto, Canadá, docenas, si no cientos de estudiantes, se salieron de la sala de reuniones con el propósito de romper el quórum. Previamente ocuparon los asientos para que otros estudiantes que querían acudir al acto no lo pudieran hacer. Parece una de esas típicas acciones de los Estudiantes por la Justicia en Palestina para evitar que se vote una resolución a favor de Israel.
Pero aquí está sin embargo el hecho curioso: la resolución no tenía absolutamente nada que ver con Israel. Se trataba por el contrario de condenar el antisemitismo y de promover la memoria y la enseñanza del Holocausto. Sin embargo, eso pareció enfurecer a ese grupo de estudiantes que sintieron que tenían que promover una acción de protesta, como abandonar el acto para sabotear el voto y evitar el quórum requerido.

Otra estudiante de Ryerson, Tamar Lyons, proporcionó algunos detalles de lo sucedido:
Siempre digo que donde hay humo, hay fuego. Donde hay antisionismo, el antisemitismo no se queda atrás. Para una universidad que pretende estar tan involucrada en la lucha contra el racismo y la justicia social, esta acción de un grupo de autoproclamados luchadores sociales tiene un aspecto aún peor. ¿Los derechos humanos y la justicia social se aplican a todos excepto a los judíos? A veces no puedo dejar de pensar que realmente así lo creen.
Posteriormente, la Unión de Estudiantes de Ryerson dio a conocer una declaración que parece dar a entender que "negar el Holocausto representa un desacuerdo legítimo". Ellos invocaron la existencia de múltiples puntos de vista, afirmando que actos como éste, contra una votación para recordar el Holocausto, implica que existe una visión legítima que considera que "el Holocausto no fue una tragedia que debiera ser recordada", un punto de vista absolutamente vil y una señal de que estos estudiantes necesitan urgentemente una buena educación sobre el Holocausto.

Lo siento chicos, pero los musulmanes árabes cuyas familias vivían a miles de kilómetros de distancia de Europa no tienen el derecho de determinar o de revisar la historia del Holocausto para adaptarla a su propio y sesgado programa político.

Aquí lo tenemos, una prueba más de que el antisemitismo se ha normalizado en los campus universitarios y se ha introducido entre los dirigentes de algunas asociaciones de estudiantes, los cuales sienten que lo políticamente correcto implica "aceptar y reconocer que la negación del Holocausto representa un punto de vista legítimo". Pero no queda ahí el tema, ya que la palabra "antisemitismo" ni siquiera fue incluida o aludida en su declaración, y no se hizo ningún reconocimiento de irregularidades por esa forma de boicotear el acto.

La razón dada para esa escenificación de un boicot fue que "no se reconocían otros genocidios, especialmente el Holocausto palestino", ese que ha provocado que la población palestina se haya multiplicado por diez en un período de 68 años.

Irónicamente, la dirigente que publicó ese punto de vista es uno de los líderes del movimiento BlackLivesMatter de Ryerson. Lo que hizo fue básicamente preconizar un "#AllLivesMatter", pero por supuesto ahí no había lugar para un "#JewLivesMatter".

Eso sería demasiado privilegio para un pueblo que hace hace tres cuartos de siglo vio como 6 millones de personas eran asesinadas en masa sin ninguna razón, y que poco después vio la expulsión de sus hogares de otras 900.000 personas en los países árabes, esos países que los grupos "progresistas" aman con devoción. Pero por favor, señores progresistas y autoproclamados luchadores sociales, siguen hablando de "nuestro privilegio".

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Los judíos de Aden (Yemen) recuerdan el pogrom desatado por la votación de la ONU sobre el plan de partición de Palestina - Ofer Aderet - Haaretz


Árabes prendiendo fuego a una escuela judía para niños en Aden, Yemen, durante una manifestación en contra de la partición de Palestina por la ONU, el 19 de diciembre de 1947.


Shimon Sasson, de 84 años, de Tel Aviv, tenía 15 años cuando estallaron los disturbios en la ciudad portuaria de Adén. Sucedió justo después del 29 de noviembre de 1947, la fecha en que las Naciones Unidas aprobaron el plan de partición de Palestina, allanando el camino para la fundación del Estado de Israel.

"Escuché las noticias sobre la votación de la ONU en la radio con mi familia, en nuestra casa de Aden" , comentaba Sasson esta semana. "Después bajamos a la calle y les dijimos a los que allí se habían reunido quien había votado a favor, quien en contra, y quienes se habían abstenido. Había una gran animación".

Pero la alegría fue prematura y fue reemplazada muy pronto por la alarma. "Lo que pasó fue totalmente inesperado y nos golpeó de una manera sorprendente", escribió Ovadia Tuvia, un representante de la Agencia Judía, describiendo el pogromo contra los judíos locales a sus superiores en la Tierra de Israel.

Hoy, 30 de noviembre, Israel conmemora el día que marca la salida y la expulsión de los judíos de los países árabes e Irán, un día conmemorativo oficial establecido por la Knesset hace dos años.

En Aden, que en esos momentos era una colonia británica y hoy es parte de Yemen, había una antigua comunidad de judíos de alrededor de 5.000 personas, los cuales vivían junto a la población árabe local. Los disturbios comenzaron el 2 de diciembre de 1947 y duró tres días. "En la noche del 2 de diciembre, los árabes comenzaron a quemar los coches judíos en las calles", recordó Sasson. "Al día siguiente, invadieron nuestro barrio. Las calles estaban totalmente vacías. Nosotros les tiramos botellas".

Un día después, los árabes comenzaron a incendiar las tiendas, negocios y hogares judíos. "Unas pocas familias huyeron de sus casas y corrieron a nuestra casa, que estaba en medio del barrio. Abrimos la puerta y entraron cinco familias", cuyos nombres aún recuerda.

Los líderes judíos acudieron a los británicos en busca de ayuda. En respuesta, enviaron una unidad de policías beduinas bajo un mando británico. "Fue entonces cuando comenzó el desastre", escribió Tuvia. "Los vándalos comenzaron a saquear las tiendas judías. Los policías se hicieron a un lado y sonreían. Un minuto más y se pudo ver como participaban en el saqueo y el pillaje".

Los británicos declararon un toque de queda. "Yo no sabía lo que era un toque de queda, así que fui a la azotea para ver lo que sucedía en la calle. Vi a un soldado allí con un rifle. Me agaché y me disparó". La bala no me dio, pero hirió a una chica de 15 años de edad que había encontrado refugio en su casa. "La bala le dio en la cabeza. Ella murió en el acto. Hubo una gran confusión en la casa". Tuvieron que esperar tres días hasta que pudieron trasladar el cuerpo para su entierro en una tumba colectiva.

"Cualquier judío que llamara para pedir ayuda o que hubiera subido a la azotea para apagar el incendio en su casa, o para escapar de ella, fue recibido con una lluvia de balas", escribió Tuvia, que había nacido en Aden en 1920, emigró a Palestina y regresó en 1945 para organizar la aliya al estado que pronto emergería. "Los desgarrados gritos desde el barrio judío rasgaron los cielos. Todos los hogares judíos tenían muchas marcas de agujeros de bala. Una casa fue enteramente quemada. Decenas de cuerpos cayeron, uno tras otro".

Gavriel David, que era un bebé en esos momentos, perdió su abuelo, Yihye, en los disturbios. Sus recuerdos se basan en las historias que escuchó de sus familiares. "Ochenta y siete judíos fueron asesinados, masacrados y quemados hasta la muerte. Mi abuelo recibió un disparo en la cabeza de un francotirador. Él no murió en el acto. Se desangró durante toda la noche en su casa". Yihye pudo ser evacuado a un hospital al día siguiente, pero murió por su herida.

Después de tres días, cuando el ejército británico entró finalmente en el barrio judío, los disturbios se detuvieron. "El viernes por la mañana salieron a recoger a los muertos", escribió Tuvia. "Un camión pasó de una calle a otra para recogerlos. Cada casa depositaba a sus muertos en la mitad de la calle y los refugiados yemenitas los enterraron en una tumba colectiva, sin funeral y sin ceremonia. Las calles estaban llenas de llanto y lamentos".

Treinta días después de los disturbios la Asociación Judía de Aden en la Tierra de Israel llevó a cabo una celebración por los asesinados en la sinagoga de la comunidad en el número 5 de la calle Lilienblum, en Tel Aviv. Allí la comunidad hizo un llamamiento a la Agencia Judía y a las instituciones del país para hacer todo en su poder para llevar a los judíos de Aden a la Tierra de Israel.

Hace cinco años un pequeño museo se creó en la sinagoga para documentar la historia de la comunidad. Contiene testimonios, documentos, objetos y fotografías. Una esquina del museo está dedicado al pogromo. Un folleto conmemorativo enumera los nombres de las 87 personas asesinadas en los disturbios.

"La comunidad de Aden perdió a 87 personas a causa de la declaración del Estado judío. Su único pecado fue la fundación del Estado de Israel", nos comenta Sasson. Unos meses después de que el estado fuera declarado, hizo aliya de manera solitaria. Su madre, que estaba embarazada, y sus hermanas se unieron a él después. Su padre se mantuvo en Aden hasta 1967, cuando los británicos se retiraron del territorio.

Hubo los que se quedaron en Aden. Según Sasson "no todo el mundo herido durante los disturbios fue localizado. Hay quienes desaparecieron y nunca fueron encontrados. A día de hoy no sabemos dónde están".

El profesor David Michael, director del Departamento de la Piel en el Hospital Beilinson, y hermano de David Gavriel, está enfadado con el estado por no preservar la memoria de los asesinados en los disturbios.

"Cuando se conmemora el 29 de noviembre en las escuelas, no se habla de este pogromo, y está conectado directamente. Es terrible tener que realizar esta comparación, pero un menor número de personas murieron en los pogromos de Kishinev de los que murieron en Aden. Tal vez si hubiéramos tenido un Bialik nuestra memoria hubiera sido visto de manera diferente", comentó refiriéndose al famoso poema de Haim Nahman Bialik, "La Ciudad de la Masacre", escrito después de los pogromos de Kishinev en 1903.

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Friday, December 02, 2016

La lección de la yihad de los incendiarios en Israel - Sohrab Ahmari - WJS



Los servicios de emergencia en Israel han combatido los incendios forestales por todo el país durante una semana a partir del 22 de noviembre, y que se han desarrollado desde Haifa a Galilea y Jerusalén. Cientos de casas quemadas y cerca de 16 millas cuadradas de tierras forestales dañadas antes de que los incendios fueran controladas esta semana. Decenas de personas sufrieron por inhalación de humo, y unas 70.000 tuvieron que ser evacuadas.

Fue una metáfora casi perfecta para el movimiento nacional palestino.

De los 39 grandes incendios - hubo en total cerca de 1.700 incendios separados -, 29 fueron provocados por incendiarios palestinos. "También hemos identificado otros 10 adicionales en los que hubo tentativas de incendio, pero no tuvieron éxito", nos comentó el ministro de Seguridad Pública Gilad Erdan en una entrevista telefónica el jueves. "En algunos casos hemos sido capaces de atrapar a los sospechosos mediante las cámaras o por drones. En otros casos encontramos cócteles molotov en la misma escena".

Y agregó: "Todos los grandes incendios ocurrieron en Israel, o en ciudades judías, o cerca de las ciudades judías. No hubo ninguna ciudad árabe donde hubiera un gran incendio en el interior".

La policía ha detenido hasta el momento a 35 sospechosos por cargos de incendio premeditado e incitación, y el primer ministro Benjamin Netanyahu se ha comprometido a "procesar a toda persona que cometa este tipo de actos para que todos puedan ver que cualquier persona que intente incendiar el Estado de Israel se enfrentará a un castigo máximo".

Después de haber intentado sin éxito destruir a Israel por medio de violentos disturbios, por una invasión total, por atentados suicidas, por boicots del campus y por ataques al azar mediante apuñalamientos y atropellos, los palestinos están ahora poniendo literalmente incendiando Tierra Santa. El mensaje, evidente para todos, excepto para sus amigos en Washington y Bruselas, es que preferirían ver esa tierra en llamas que coexistir con un Estado judío.

La dirección palestina sigue siendo el rostro bifronte de Jano de siempre. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, envió a 40 bomberos y ocho camiones de bomberos para ayudar a extinguir los incendios, ganando elogios justificados y el agradecimiento del Netanyahu y de la clase política israelí. Sin la ayuda de la Autoridad Palestina y el apoyo de países de la talla de Egipto, Grecia, Jordania, Rusia, España y Turquía, entre muchos otros, los incendios podrían haberse prolongado durante mucho más tiempo.

Sin embargo, el movimiento Fatah de Abbas también acusó a Jerusalén de "explotar los incendios" para culpar a la población palestina. Y durante una conferencia de Fatah, Abbas elogió la década de 1980 con la "intifada de las piedras", y una vez más llamó a la unidad con Hamas, el movimiento terrorista con sede en Gaza que constitucionalmente se ha comprometido con la destrucción de Israel.

"Nuestra unidad nacional es nuestra válvula de seguridad, e instó a Hamas a poner fin a la división", afirmó Abbas. También atacó a Gran Bretaña por la Declaración de Balfour en 1917, la cual allanó el camino para la creación de Israel en la Palestina del Mandato, exigiendo que el Gobierno de Su Majestad "se disculpe por realizar tal promesa y repare el daño hecho a nuestro pueblo, a nuestros recursos y nuestra nación".

Luego está la atmósfera más amplia de la incitación en línea. Los usuarios de los medios sociales árabes compartieron alegremente el hashtag #IsraelIsBurning a lo largo de la crisis. Se mostraban "felices, los apoyaban y pedían a otros a que los provocaran", comentó Erdan, el ministro de seguridad pública. "Todo se basa en la difusión de una cultura del odio por las redes sociales. Usted no necesita que en una mezquita o en una escuela se difundan mentiras y odio. Puede difundir sus mentiras a nivel mundial, las 24 horas durante 7 días a la semana, sin una supervisión efectiva".

Hay una lección útil en este caso para la entrante administración Trump sobre los peligros de bucear en el proceso de paz árabe-israelí. A juzgar por la mayor parte de sus declaraciones, los instintos de Donald Trump son pro-Israel en un sentido convencional. Sin embargo, el presidente electo también está tentado por una oferta de paz vista como un El Dorado.

"Me gustaría ser capaz de ser el que logró la paz entre Israel y los palestinos", le dijo Trump al New York Times en una entrevista la semana pasada, haciéndose eco de la retórica de campaña. "Ahora mucha gente me dice, y realmente me lo dice, que es imposible, que no se puede lograr. De hecho, muchos grandes empresarios israelíes me lo han dicho, no se puede conseguir, es imposible. No estoy de acuerdo, creo que se puede conseguir la paz".

Tal vez. Sin embargo, en la actual transición Trump haría mejor en advertir a Barack Obama que no tome ninguna medida, en las Naciones Unidas o en el Rosen Garden, que ate las manos y castige a los israelíes, resistiéndose a las diversas plataformas diplomáticos del presidente saliente. También es importante que lea el estado de ánimo en las capitales árabes, donde en medio de una mucho mayor amenaza iraní, hay poco interés por un proceso de paz más allá del mínimo requerido para apaciguar el público nacional.

El error más grande sería tratar la paz árabe-israelí como una especie de acuerdo de bienes raíces. Un negociador ávido se inclinaría a contemplar el conflicto como una cuestión solamente de ofrecer los incentivos adecuados a las partes. Pero ese es precisamente el enfoque fallido que ha decepcionado a los sucesivos presidentes de los Estados Unidos desde hace medio siglo, ya que no toma en cuenta a la ideología palestina.

Tal negociación no conduce a ninguna parte ante un pueblo palestino dispuesto a correr el riesgo de prender fuego a la tierra cuyo futuro Estado querría y podría heredar.

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Después de tan sólo 25 años, el triunfo de Occidente ya ha terminado - Charles Krauthammer - Press Herald



Hace veinticinco años - diciembre 1991 - murió el comunismo, terminó la Guerra Fría y la Unión Soviética desapareció. Fue la mayor ruptura de un imperio en la historia moderna y no se disparó un tiro. Fue un evento de proporciones bíblicas que mi generación pensaba que nunca llegaría a ver. Como la famosa rapsodia de Wordsworth (sobre la Revolución Francesa), "La dicha fue en ese amanecer estar vivo / pero ser joven era maravilloso".

Ese amanecer marcó el triunfo definitivo del ideal democrático liberal. Se prometía una era de dominio occidental dirigida por una preeminente América, la última superpotencia restante del mundo.

Y así fue durante una década, cuando la comunidad de democracias se amplió por vez primera en Europa del Este y a las antiguas colonias soviéticas. Los EEUU eran tan dominantes que cuando el 31 de diciembre de 1999 se dio por caducado uno de los activos geoestratégicos más preciados en el mundo, el Canal de Panamá, nadie ni siquiera lo notó.

Esa era ya ha terminado. Las autocracias están de vuelta y en aumento, mientras que las democracias están a la defensiva y los EEUU están de retirada. No busquen más, miren Alepo. Y la resistencia sostenida de Occidente ante un tirano local - que ha determinado el resurgimiento de Rusia y ha respaldado a un Irán en expansión y a una serie de milicias chiítas próximas - está al borde de su finalización. Rusia lanza bombas y América emita sentencias y líneas rojas.

¿Qué mejor símbolo para el final de este embriagador e histórico momento liberal-democrático? Occidente se está volviendo hacia si mismo y retorna a casa, dejando el campo libre a los insurgentes autoritarios como Rusia, China e Irán. En Francia, el candidato presidencial recién nominado del partido conservador sigue la moda conservadora y populista bajo de maneras suaves al estilo Vladimir Putin. Al igual que varias de las nuevas democracias del Este de Europa - Hungría, Bulgaria e incluso Polonia - están mostrando tendencias autoritarias.

Y así es como Europa ha abandonado las sanciones impuestas a Rusia por su violación de Ucrania, ese tan utilizado "aislamiento" del presidente Obama hacia Rusia que se ha disuelto ignominiosamente, ya que nuestro secretario de estado ha pasado repetidamente la gorra ante Rusia pidiendo misericordia para Siria.

La Unión Europea, el mayor club democrático de la tierra, podría dentro de poco experimentar como los movimientos pro-Brexit se propagan a través del continente. Al mismo tiempo, sus miembros se lanzan con una prisa impropia en busca de lazos económicos con una autoritaria y agresiva Irán.

En cuanto a China, el otro gran desafío al orden posterior a la Guerra Fría, el otro "pivote" de la administración Obama, se ha convertido en un fracaso absoluto. Filipinas ha desertado abiertamente y ha optado por China. Malasia luego LE siguió. Y el resto de nuestros aliados asiáticos están empezando a realizar sus apuestas. Cuando el presidente de China se dirigió en Perú el mes pasado a los países de la costa del Pacífico, sugirió que China estaba dispuesta a recoger los pedazos de la Asociación Trans-Pacífico ahora abandonada por los dos partidos políticos de los Estados Unidos.

La retirada de Occidente comenzó con Obama, que reaccionó a la (aparente) extralimitación del post 11-S abandonando Irak y ofreciendo apaciguamiento a Rusia y facilidades a Irán.

En 2009, se negó incluso apoyo retórico a la revuelta popular contra el régimen de los ayatolás. Donald Trump quiere continuar con la retirada, aunque por razones totalmente diferentes. Obama ordenó la retirada porque siempre ha sentido que los EEUU no eran lo suficientemente buenos para el mundo, con demasiados defectos para poder ganarse el derecho moral a ser la potencia hegemónica mundial.

Trump hará lo mismo, desdeñará a los aliados y evitará los conflictos, pero porque el mundo no es lo suficientemente bueno para nosotros y no nos merecen, es un mundo ingrato y los países extranjeros son parásitos que viven de una forma segura gracias a nuestra protección y ajenos a nuestros sacrificios. Ha llegado el momento de cuidar de nuestros propios intereses.

Trump no emplea un argumento nuevo. A medida que la Guerra Fría llegaba a su fin en 1990, Jeane Kirkpatrick, la neoconservadora por excelencia, afirmó que entonces debíamos convertirnos en "un país normal en un tiempo normal".

Había llegado el momento de renunciar a la carga de mantener el orden mundial y realizar esfuerzos sobrehumanos en nombre de los valores universales del siglo XX. Dos generaciones de combates contra el fascismo y el comunismo eran más que suficientes. ¿No no habíamos ganado un retiro relajado?

En ese momento, argumenté que era cierto que nos lo habíamos ganado, pero la cruel historia no nos permite disfrutar de ella. El reposo y la relajación presupone un mundo de fantasía en el que la estabilidad es autosostenible sin los Estados Unidos. Pero no lo es. Si damos un respiro se implanta el caos.

Un cuarto de siglo más tarde, nos enfrentamos a la misma tentación, pero esta vez bajo unas circunstancias más difíciles. El yihadismo se ha añadido a la lucha en todo el mundo, y nosotros ahora no disfrutamos del dominio que tuvimos sobre nuestros adversarios durante los años 1990.

Podemos optar por el reposo y la relajación, pero no vamos a conseguirlo.

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Thursday, December 01, 2016

No se sobrexciten sobre Amona, Kotel y la legislación propuesta - Shmuel Rosner


Amona

El parlamento israelí, la Knesset, es un lugar curioso. Como regla general de precaución daría el siguiente consejo: cuanto más hablemos de un proyecto de ley en Israel, menos probable es que pase. En otras palabras: la Knesset trata una legislación, a veces una legislación importante, pero a menudo (no siempre) es un tipo de legislación de la cual el público apenas toma nota, o en versiones mucho más leves de las propuestas y que conocen los israelíes, y que se debaten vigorosamente.

Ese probablemente sea el destino de la legislación propuesta y que tiene como objetivo prevenir la evacuación ordenada por la Corte Suprema del asentamiento de Amona. Y ese es casi seguro el destino de la legislación propuesta que pretende consagrar en ley el control ortodoxo sobre el Muro Occidental. La legislación, en ambos casos, es prudente. A esa legislación, en ambos casos, se opone el primer ministro y no será apoyada por la oposición. Esa legislación, en ambos casos, huele a un truco de relaciones públicas. En el primer caso, un truco que se ha ido fuera de control y sin mucha consideración por las posibles consecuencias. En el segundo caso, una táctica dilatoria que no tiene mucha oportunidad de reunir los votos necesarios.

¿Por qué conectar estos dos casos y escribir sobre ellos en un artículo? Porque en ambos casos podemos aprender más sobre la cultura política de Israel (o la falta de ella) que acerca de las políticas de Israel.

Es una cultura de constante toma y daca, de constantes desafíos a la jerarquía, de constante necesidad de maniobrar no sólo para llegar a la decisión correcta, sino también para ponerla en práctica. El tribunal ordenó la evacuación de Amona. Ningún líder serio en Israel sostiene que las órdenes judiciales deban ser ignoradas. Sin embargo, muchos líderes - algunos de ellos incluso serios - sostienen que todavía hay tiempo para evitar una evacuación del asentamiento sin violar las órdenes judiciales. Y mientras tanto, por si acaso, los colonos y sus partidarios se preparan para resistir una evacuación, que será difícil, posiblemente violenta, para retrasarla, para complicarla.

El Primer ministro el Ministro de Defensa, y el fiscal general, todos ellos coinciden en que no hay muchas opciones sino mover Amona de su ubicación actual. La Corte Suprema podría haber sido mal guiada en su fallo, el caso presentado ante la Corte podría haber sido mal representado (como los defensores de Amona argumentan convincentemente), la decisión podría ser perjudicial para otros futuros casos, y por lo tanto problemática, no sólo para Amona, sino para el proyecto de los asentamientos como un todo, todas estas cosas podrían ser ciertas. Pero la Corte ya ha tomado su decisión final. Negarse a aplicar las órdenes judiciales - haciendo pasar una legislación precipitada, sin preparar, y muy posiblemente ilegal - tiene un significado claro: Israel se niega a ser un país de leyes. Israel navegaría peligrosamente por las traicioneras aguas del caos político.

La nueva legislación propuesta para el Muro Occidental es diferente, pero no muy diferente. Hay una decisión del Gobierno de crear un nuevo espacio de oración igualitaria en el Muro Occidental de Jerusalén. Hay voluntad del primer ministro en aplicar esa decisión. Pero también hay un obstáculo: los partidos haredim se oponen a la decisión y se han comprometido en impedir su realización. Ellos no han matado por completo la decisión, pero el primer ministro dice que con paciencia y con tiempo se pondrá en práctica el plan. Así que ahora el líder de Shas está tratando de matarlo, o para ser más exactos, está tratando de demostrar a sus electores que han hecho todo a su alcance para acabar con él. El mejor escenario posible (su punto de vista): una situación política que haga necesario para la Knesset darles lo que quieren a cambio de algo que la coalición necesite desesperadamente. El peor de los casos: él no tiene los votos necesarios para aprobar la legislación, y cuando se implemente el plan nadie podrá discutir que de alguna manera estaba jugando.

Días de debates, semanas de atención de los medios, la energía, la ira, la frustración, todas se desperdician en estos dos actos. Junto con la naturaleza histérica del discurso público, ambos pueden parecer drásticamente consecuentes con la legislación que se pretende. El final de la misma - muy probablemente - será menos atractiva. Hace cinco años, un tranquilizador informe JPPI sobre las Nuevas Propuestas de Regulación en laKnesset y la Democracia Israelí (escrito por Alexander Yakobson, Avinoam Bar Yosef, Suzanne Stone y Arielle Kandel) hizo el caso de que en 2011 no fue tan problemática como cuando se tildó por parte de alguna gente como una legislación anti-democrática.

El informe argumenta "que las alegaciones sobre una inminente desaparición de la democracia israelí no son nuevas. Desde 1977 se ha afirmado en repetidas ocasiones que la democracia de Israel se estaba erosionando y que algún tipo de fascismo clerical estaba tomando forma. Muchas advertencias fueron expresadas a finales de los años 1970 y 1980, coincidiendo con la ascensión al poder del Likud bajo la dirección de los primeros ministros Menachem Begin y Yitzhak Shamir".

También afirmaba que "la retórica de la democracia en peligro se escuchó también bastante entrados los años 90. Y sin embargo, mientras que muchos se oponen a las políticas de la derecha israelí predicando el inminente colapso de la democracia israelí, el país estaba de hecho sometido a un amplio proceso de liberalización. La democracia israelí no es una democracia formal, sino más bien una democracia substantiva".

Esto era verdad entonces, y lo sigue siendo hoy en día. Lo cual, por supuesto, no garantiza que la Knesset no vaya a aprobar una ley estúpida, y ponga obstáculos a cada gobierno o decisión judicial, jugando con ideas peligrosas y estúpidas que favorecerán a los enemigos de Israel, y/o enfurecerán a los amigos de Israel. La Knesset es ingobernable, irresponsable y populista. Sin embargo, en la mayoría de los casos - de haber agotado todas las demás opciones - hay que evitar la aprobación de leyes verdaderamente perjudiciales. Por lo tanto - y esto no es una certeza -, lo más probable es que Amona se moverá de su ubicación actual y que el Kotel no será puesto por ley bajo el control ortodoxo.


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Wednesday, November 30, 2016

La derecha antisionista - Ben-Dror Yemini - Ynet



No es que ellos no sepan lo que están haciendo. Sí lo saben. Y el daño para el interés nacional puede ser enorme. La munición que están dando a la campaña anti-israelí no tiene precio. El refuerzo que darán a la Autoridad Palestina y Hamas también será enorme.

Sin embargo, lo están haciendo. No son enemigos de Israel, son amantes de Israel. Y lo afirman. Sin embargo están siendo advertidos de que esta legislación hará que Israel sea condenado al ostracismo, pero aún así meten prisa. Así que deberíamos llamar a estas personas por sus nombres: antisionistas. Existen en la izquierda, y también existen en la derecha.

No se trata de Amona. Se trata de Israel. A veces, un peón puede ser sacrificado con el fin de conseguir obtener un movimiento más importante. En este caso, los miembros de la Knesset de parte de la derecha, no toda la derecha, prefieren sacrificar la posición de Israel y no para salvar Amona. Me gustaría decir que he hablado con algunos de ellos que hablan con tanta dureza hoy. Principalmente con los diputados del Likud que superan a la derecha de la derecha.

Para conocer su verdadera posición uno debe observar al ministro de Finanzas Moshe Kahlon. Él es de su propia carne y sangre. Nunca creyó en los puntos de vista radicales de la derecha. Pero también él, les recuerdo, fue uno de los que fue en contra de la dirección de su partido con una posición muy agresiva. Entonces era una necesidad política. Él se dejó intimidar por los miembros del Comité Central del Likud. Pero ese miedo ahora ya no existe.

Hoy en día, altos miembros del Likud están intimidados por los miembros del Comité Central. Entre el interés nacional y el interés del partido, prefieren este último. Los fascistas, al menos, tenían una ideología nacionalista que pretendía servir al interés colectivo. Pero no esos legisladores del Likud que insisten en promover unas leyes estúpidas. Ellos están demostrando desprecio por el estado con el fin de recoger algunos votos del bloque de los colonos. Sin embargo los votantes del Likud aman el estado, aunque ciertos miembros de alto rango del Likud están deteriorando el mejor interés del estado.

No cometamos errores. No es la derecha contra la izquierda. Es la derecha contra la derecha o la derecha contra el Estado. El primer ministro y el ministro de Defensa, que no son exactamente amados por la izquierda, y que no aman a la izquierda, están en contra del proyecto de ley de Reglamento. Ellos saben muy bien por qué. Ellos son los que pueden sufrir las consecuencias. Y ahora la ministra Gila Gamliel, y ella es sólo una alegoría, se une a esa loca manada. Me gustaría mirar a Gamliel a los ojos y preguntarle: ¿Pero vas en serio? ¿Realmente apoyas este ataque terrorista contra Israel? Algunos de tus nuevos compañeros alguna vez te consideraron una izquierdista, debido a la valentía que habías demostrado contradiciéndoles. ¿Tu nueva actitud es lo que te va a "absolver" ante ellos?

Es cierto, yo he estado en contra del imperialismo judicial durante años. Todavía estoy en contra de él. Históricamente, argumenté, hay más ejemplos de fallos judiciales tontos que de una legislación peligrosa. Pero tengo una mala sensación cuando un grupo relativamente grande de diputados ha decidido demostrar que estoy equivocado. Podrían obtener una mayoría para un proyecto de ley que tiene una banderola negra de ilegalidad volando sobre él.

No está claro si al final habrá una mayoría en la Knesset para esta ley innecesaria, una de esa serie de leyes que ponen de relieve cómo el Likud ha perdido su cabeza y su conciencia. Una cosa está clara: No hay necesidad de que una ley sobreviva con el fin de causar daño. No obstante, debemos esperar que la mayoría de los diputados no lo permita. Asimismo debemos esperar que todavía haya diputados que tengan en mente sobretodo el mejor interés del estado. Y si esta ley no pasa, después de todo, iré a felicitar al Alto Tribunal de Justicia por su activismo, al echarla atrás, por primera vez en mi vida.

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10 razones por las que los izquierdistas echan de sus vidas a sus conocidos que votaron por Trump - Denis Prager - National Review



Algunos de los votantes de Hillary Clinton han dejado de comunicarse con sus amigos, incluso con miembros de su familia, que votaron por Donald Trump. Parece haber sido una reacción tan común que el New York Times publicó un artículo de primera plana sobre el tema titulado "La división política rompe las relaciones... y  también en Acción de Gracias"

El artículo comienza con tres historias:
Matthew Horn, un ingeniero de software de Boulder, Colorado, canceló sus planes de Navidad con su familia en Texas. Nancy Sundin, una trabajadora social en Spokane, Washington, canceló su reunión de Acción de gracias con su madre y su hermano. Ruth Dorancy, un diseñador de software de Chicago, decidió trasladar su boda para que la abuela y la tía de su prometido, fuertes partidarios de Trump en Florida, no pudieran asistir.
El NYTimes reconoce que este fenómeno es unilateral al afirmar que "los demócratas han profundizado en su rencor y, en algunos casos, se niegan a sentarse a la mesa con los parientes que votaron por el presidente electo Donald J. Trump".

Ciertas personas que votaron por Trump llamaron a mi show y me dijeron que sus hijas les habían informado que ya no permitirían que vieran a sus nietos. Y un hombre me ha enviado un correo electrónico informando que la suegra le dijo que "ya no tenía un hijo".

Todo esto plantea una pregunta obvia: ¿Por qué es este fenómeno de cortar el contacto con amigos y familiares por una de las partes? ¿Por qué no hemos oído hablar de conservadores que evitaban a los amigos y familiares que apoyaron a Hillary Clinton? Después de todo, casi todos los conservadores habían criticado a Clinton  ética y moralmente. Y la mayoría creía que otros cuatro años de gobierno de izquierdas completaría lo que Barack Obama prometió que haría en 2008 si era elegido presidente, transformar fundamentalmente los Estados Unidos de América.

En otras palabras, los conservadores no tenían ni una pizca menos de miedo con respecto a Clinton que los demócratas lo tenían de Trump y de los republicanos. Sin embargo, prácticamente no hay noticias de conservadores que cortarán su contacto con amigos, o que abandonaran a sus padres, por apoyar a Clinton. Aquí hay diez razones de los izquierdistas para cortar todo contacto con los votantes de Trump.

1. Al igual que en nuestras universidades se han cerrado a las ideas conservadoras y a sus portavoces, cada vez más izquierdistas se han cerrado ante sus amigos y familiares conservadores, así como a las ideas conservadoras.

2. Muchos, si no la mayoría, dentro de la izquierda han sido educados y adoctrinados con ideas de la izquierda durante casi toda su vida. Esto se muestra fácilmente. Hay mucho más conservadores que leen artículos, escuchan o ven razonamientos de la izquierda, y que han estudiado a autores de la izquierda, que gente de la izquierda que haya leído, escuchado o visto a autores de la derecha, o que hayan asistido a clases de profesores con ideas conservadoras. Como resultado, los de la izquierda realmente creen que los de la derecha son todos MIXHIRI: machistas, intolerantes, xenófobos, homófobos, islamófobos, racistas e intolerantes. Por no hablar de misóginos y transfóbicos.

3. La mayoría de las posiciones de la izquierda se basan en la emoción. Esa es una de las razones principales por las que personas con puntos de vista de izquierda rompan relaciones con personas a las que previamente estimaban o incluso amaban. Sus emociones (en este caso, el miedo irracional y el odio) les superan sencillamente.

4. Desde Karl Marx, los izquierdistas han querido más a las ideas que a las personas. Todos los votantes de Trump que han quedado aislados por sus hijos, parientes políticos y amigos de toda la vida, ahora saben qué eso es muy cierto.

5. La gente conservadora piensa que la mayoría de las personas de izquierdas están equivocadas. Las personas de izquierda piensan que la mayoría de la gente conservadora es malvada por tener esas ideas. Décadas de etiquetar las posiciones conservadoras como una manifestación del "odio" y de etiquetar a los individuos conservadores como "machistas", "intolerantes", "xenófobos", "homófobos", "racistas" y "intolerantes" han tenido el efecto deseado.

6. La izquierda asocia la decencia humana no tanto con la integridad personal, como con tener razón, es decir, con tener posiciones políticas progresistas. Por lo tanto, si usted no posee o no adopta esas posiciones progresistas, carece de decencia. Pregunte a sus amigos de izquierdas si prefieren que sus hijos en la escuela secundaria hagan trampa en los exámenes o apoyen a Trump.

7. La mayoría de la gente de izquierdas son irreligiosas, por lo que el mandamiento "Honra a tu padre y a tu madre" no significa realmente nada para aquellos que han cortado las relaciones con sus padres por votar a Trump.

8. A diferencia de los conservadores, la política da un mayor sentido a la vida a los izquierdistas. El cambio climático es un buen ejemplo. Para los izquierdistas, la lucha contra las emisiones de carbono significa salvar la existencia humana en la tierra. Ahora bien, ¿con qué frecuencia tienen la oportunidad de salvar al mundo literalmente? Por lo tanto, para la mayoría de los izquierdistas, si usted votó por Trump, ha negado tanto su razón de vivir como ha, literalmente, favorecido la destrucción del planeta. ¿Por qué entonces tendrían que compartir el día de Acción de Gracias o la Navidad con gente así?

9. La izquierda tiende hacia el totalitarismo. Y cada ideología totalitaria busca debilitar los lazos entre padres e hijos. La izquierda pretende diluir la autoridad de los padres y sustituirla por la autoridad de la escuela/universidad o la autoridad del gobierno. Así que cuando los hijos cortan su vínculo con los padres por votar a Trump, están actuando como esos buenos totalitarios que la izquierda ha moldeado.

10. Si bien hay gente amable y por lo general mediocre entre los individuos de ambos lados del espectro político, como consecuencia de todo lo anterior hay más personas mediocres en la izquierda que en la derecha. ¿Qué otra palabra puede identificar mejor a quien expulsa a sus padres de las vidas de sus nietos por un voto?

Ojalá nada de esto fuera cierto. Pero hay una manera de demostrar que estoy equivocado: vuelvan a relacionarse normalmente con sus amigos y parientes que votaron por Trump, y digan a todos sus colegas de la izquierda que cortaron las relaciones con los miembros de la familia - especialmente con los padres - que les den la bienvenida de nuevo en sus vidas.

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Magnífico ejemplo de corrección política: molesta la cruz pero felicitan las fiestas religiosas musulmanas



Un consejero regional socialista francés se ha llevado una buena cantidad de palos en ese medio tan propenso a darlos y recibirlos como Twitter.

Mientras criticaba en un tweett a una portavoz de la derecha por llevar una cruz según él demasiado visible, anteriormente había felicitado a los musulmanes por una festividad religiosa.

Esta visto que para algunos socialistas franceses su base electoral está compuesta cada vez más por la población inmigrante musulmana, mientras que los ciudadanos franceses de origen representan cada vez más a una población "extraña", sobre todo por sus "extravagantes y ostentosas" creencias.

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Francia, siguiendo una directriz europea, añade el término "colonia judía" a los productos israelíes de Judea y Samaria, sin embargo no hace lo mismo con los de sus propias colonias




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Monday, November 28, 2016

Muy interesante artículo: ¿Han sido las políticas de la identidad (en favor de las minorías étnicas y culturales) las que han marcado el destino de los demócratas? - Daniel Greenfield - FrontPage



El espectro de las políticas de la identidad se cierne sobre la izquierda. Se manifiesta en los ojos llorosos de los partidarios de Clinton al conocer la victoria de Trump en las elecciones, en los debates sobre las cervezas artesanales en Williamsburg y en las páginas editoriales de los grandes periódicos y creadores de la opinión progresista.

Nada menos que un icono de la izquierda como Bernie Sanders se ha estado quejando de que su movimiento necesita volver a conectar nuevamente con la gente trabajadora. Incluso denunció tentativamente las políticas de la identidad. "No es lo suficientemente definitorio para nadie que alguien diga: 'Soy una mujer, voten por mí". Bernie respiraba por la herida. Eso es obvio. Pero el viejo socialista conoce las antiguas denuncias obreras y socialistas de la inmigración.

Bernie está argumentando en realidad que los demócratas deberían enfatizar más la clase y menos la raza, el género y la etnia. Similares chirridos desde la izquierda han aparecido en un puñado de editoriales. Pero no es probable que vayan muy lejos.

Los demócratas están perdiendo la Rust Belt (cinturón obrero e industrial del noreste de los EEUU), al igual que perdieron el Sur, porque se han convertido en una máquina política eminentemente de las grandes urbes. Las políticas de la identidad tienen solamente una base urbana con un montón de académicos y activistas medíaticos en la parte superior. El estado de Bernie es al 95% blanco. Incluso Burlington se sitúa por encima del 80%. Bernie sólo puede organizarse en torno al argumento de las clases porque una coalición de las minorías no le haría llegar en su estado, con esa composición demográfica, más allá de la oficina de correos más cercana.

Las políticas de la identidad golpearon a Bernie en las primarias demócratas. Pero también han podido costarle las elecciones a Hillary. Y ahora Trump está en condiciones de segar el suelo de los demócratas cortando su línea de vida, el incremento de la inmigración. Los demócratas han quemado sus puentes con la clase obrera jugándoselo todo al cambio demográfico. Si ese cambio no se materializa, estarán atrapados en un callejón sin salida.

Ese es el gran problema al que se enfrentan los demócratas. Las políticas de la identidad, con sus arrebatos histéricos de rabia y su vocabulario especializado en las víctimas (privilegio, victimización de las minorías, microagresiones) es tóxica a nivel nacional, pero domina el ámbito político universitario y de las grandes urbes, que son su gran base electoral. Las coaliciones de Obama con los millenial de la izquierda académica y las minorías descontentas se vuelven inestables por el carácter pasional de unos votantes cuya participación no resulta fiable, y que cuando no participan convierten las aspiraciones de los demócratas en castillos de arena amenazados por la tormenta.

Los demócratas entraron en esta elección presidencial convencidos de que la marea del cambio demográfico estaba de su lado. Esa marea depende en gran medida de la inmigración. Si Trump asegura la frontera, deporta a los extranjeros ilegales y moderniza la inmigración para servir a los intereses nacionales, entonces los demócratas perderán su futuro demográfico.

Y se han dado cuenta. Han puesto su futuro político en manos de las políticas de la inmigración. Si la inmigración no puede ofrecer los cambios demográficos que promociona la izquierda, se convertirán en un partido minoritario.

La izquierda anteriormente se opuso a la inmigración. El partido Socialista arremetió contra "la inmigración de esquiroles y trabajadores por contrato, y contra la importación masiva de trabajadores de países extranjeros utilizados con el fin de debilitar a las organizaciones del trabajo de América, además de bajar el nivel de vida de los trabajadores estadounidenses".

Pero la izquierda se fue alejando de las regiones donde habitaba la clase obrera y se dirigió hacia las grandes áreas urbanas. Su organización política ya no está basada en su identificación con los mineros del carbón o con los recolectores de fruta, sino con los estudiantes universitarios y activistas. Las políticas de la identidad son ideales para los campus universitarios donde las coaliciones por la identidad son aún más potentes que en las grandes ciudades. Sin embargo, su participación electoral no es precisamente elevada. Aquellos que votan son más propensos a decantarse por agendas políticas más radicales [N.P.: el esnobismo de la izquierda que pudo costar la elección a Clinton).

Bajo Obama, la política de los campus se convirtió en nacional. Los demócratas abandonaron la guerra de clases por las guerras culturales. Cuando Hillary se presentó por vez primera para la Casa Blanca, pudo hacer malabares con los tres tradicionales grupos de votantes demócratas (minorías, universitarios y élites liberales, y votantes tradicionales de clase media y obrera). Pero esta última vez Hillary tuvo que realizar una incoherente apelación a una desconcertante variedad de grupos basados en la identidad y en el descontento.

Obama prometía a estos grupos la política de la pasión. El sector de las minorías de la coalición necesitaba a un representante reconocible, mientras que la otra mitad, dominada por las políticas de los campus, quería a alguien inspirador que Hillary Clinton no supo representar.

Pero las lecciones de esta derrota no se han perdido para aquellos demócratas que aspiran a un cargo más alto. Las apariencias frente a la diversidad ya no son suficientes. La única manera de asegurarse la participación de esas minorías en las elecciones nacionales podría obligar a presentar a políticos que representen a esas minorías en la parte superior del ticket electoral. El futuro pertenecería a los clones de Obama.

Bernie Sanders ciertamente entiende las implicaciones de todo esto, incluso si algunos demócratas no lo hacen. Él podría muy bien ser el último hombre de raza blanca con una seria oportunidad de pugnar por la Casa Blanca por los demócratas. Y está dando a entender claramente que le gustaría presentarse de nuevo en el 2020. Es por eso que tiene que cuestionar las políticas de la identidad.

Dar preferencia a la clase sobre la raza significa que Bernie puede llegar a ser el candidato demócrata. Por eso mismo, Obama ha tratado de asegurar la prominencia de esas políticas de la identidad entre los demócratas, incluso si pueden costar algún que otro revés a lo largo del camino. Sin embargo, el cree que el país todavía puede ser transformado. Bernie, sin embargo, ha cuestionado que una mayoría demócrata permanente pudiera ser posible.

Sin la perspectiva de una mayoría permanente a través de una emigración masiva en el horizonte, los demócratas tendrán que considerar el abandono de las políticas de la identidad y regresar a la lucha de clases, una política probada y real.

Pero una retirada de las políticas de la identidad puede incluso que ya no sea posible.

La interseccionalidad es un mundo distanciado del amor entre las etnias. La cultura de ultraje a la identidad de las minorías domina el mensaje de la izquierda. La oposición a Trump se apoya poderosamente en las políticas de la victimización de las minorías en lugar de la lucha de clases. Estamos leyendo incesantemente sobre todos esos chiquillos inmigrantes ilegales y musulmanes que van llorando a la cama a causa de Trump. Esta utilización de un victimismo agresivo está disgustando aún más al país.

Las políticas de la identidad van ligadas a la indignación y por lo tanto son inherentemente inestables y alienantes. Se basa en una experiencia subjetiva que se considera inaccesible para aquellos que tienen más "privilegios", los blancos, y sin embargo representan una experiencia emocional cuyos resultados están destinados a gobernar nuestras vidas. Es un credo egoístamente anti-intelectual con el que no se puede razonar porque deriva de los recovecos de la emoción personal.

No se trata de un ejercicio intelectual, sino una representación del sufrimiento personal y el ultraje. Y no hay manera de evitarlo sin desechar la corteza de corrección política que hace de la víctima algo sagrado. Los que más sufren son moralmente superiores. Sus caprichos y deseos deben dominar la agenda demócrata.

Una izquierda de hace años podría haber proporcionado un argumento convincente para esa víctima representada por el minero de carbón en paro, pero no existe tal criatura en la política de los campus donde existen 63 identidades de género, pero no hay representantes de la clase trabajadora blanca. La izquierda ha definido al victimismo como la alienación experimentada por aquellos que son diferentes. No hay lugar por lo tanto para las mayorías oprimidas, sólo pueden existir las minorías. Una ideología que una vez estuvo definida por los trabajadores, está ahora mucha más interesada en el trazado de las emociones erráticas de unos universitarios inestables que en los problemas reales de las personas que trabajan. Pueden referirse a los primeros, pero no a los últimos.

Los demócratas tienen que elegir entre las políticas de la identidad y la clase obrera. El abandono de las políticas de la identidad sería un proceso doloroso, mientras que el abandono de la clase obrera ha demostrado ser indoloro pero muy desastroso. Pero las políticas de la identidad sin una inmigración masiva y una transformación social son inviables. La inmigración va a determinar el futuro de los demócratas. Esta elección está obligando a los demócratas a realizar una elección.

Las políticas de la identidad de Obama predecían que los republicanos, o bien abrazaban las políticas de la identidad o bien perdían su capacidad para ganar las elecciones nacionales. Pero si los demócratas no pueden mantener el ritmo de los cambios demográficos que necesitan, su perdido control del voto de la clase obrera y media blanca puede alejarlos de la Casa Blanca

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Pinos, mentiras, Ilan Pappe y otros antisemitas del montón - Elder of Ziyon


Webs anti-Israel y árabes están publicando un artículo del conocido antisemita Gilad Atzmon sobre los incendios en Israel, donde culpa de los incendios, ¿a quién dirían?, a los judíos, y en concreto se culpa a los pinos que el JNF (Fondo Nacional Judío) plantó:
El paisaje rural de Israel está saturado de pinos. Estos árboles son nuevos en la región. Los pinos fueron introducidos en el paisaje palestino a principios de 1930 por el Fondo Nacional Judío en un intento de "recuperar la tierra". En 1935, el JNF había plantado 1,7 millones de árboles en una superficie total de 1.750 acres. Más de cincuenta años después, el JNF ha plantado más de 260 millones de árboles en gran parte de la tierra palestina confiscada. Y se hizo en un intento desesperado de ocultar las ruinas de las aldeas palestinas, su limpieza étnica y su historia.  
A lo largo de los años, el JNF realizó un burdo intento de eliminar la civilización y el pasado palestino, pero también trató de lograr que Palestina se pareciera a Europa. Para ello se erradicó el bosque natural palestino. Del mismo modo fueron arrancados los olivos. Los pinos tomaron su lugar. En la parte sur del monte Carmel existe una zona que los israelíes denominan como "la pequeña Suiza". Por ahora, no hay allí mucho de la "pequeña Suiza"  
A pesar de su capacidad nuclear, de su ejército criminal, de la ocupación, del Mossad y de sus grupos de presión en todo el mundo, Israel parece ser vulnerable. Es un devastador extraño de la tierra que dice poseer y cuidar. Al igual que el pino, el sionismo, Israel y los israelíes son ajenos a la región.
El pino que el JNF ha estado plantando durante tantos años es el pino de Alepo, conocido científicamente como Pinus halepensis  (y conocido en Israel como pino de Jerusalén). Se encuentra en todo el Mediterráneo, desde Marruecos hasta Siria. He aquí lo que dice Wikipedia de su localización:
Pinus halepensis, comúnmente conocido como el pino de Alepo, es un pino nativo de la región mediterránea . Su área de distribución se extiende desde Marruecos, Argelia y España del norte hasta el sur de Francia, Italia, Croacia, Montenegro, Albania y este de Grecia, toda Malta y el norte de Túnez, con una población periférica (y donde fue descrito por primera vez) en Siria, Líbano, el sur de Turquía, Jordania, Israel y los territorios palestinos. En Israel se le llama pino de Jerusalén.
El JNF no escogió el árbol para lograr que Israel se pareciera a Europa (recuerden que las principales aliyas procedían de Europa oriental), una mentira también repetida en Mondoweiss por el inefable Ilan Pappe. De hecho bosques nativos de pinos de Alepo existían en las regiones de Galilea y Carmel.

No obstante, así opinaba el "reputado historiador" Ilan Pappe, conocido por "su respeto a los hechos y por su objetividad ajena a las ideologías" en su artículo:
Los pinos en Palestina aparecieron con la creación del Estado de Israel. El pino es generalmente una especie europea, que antes del siglo XX no había sido vista en el Oriente Medio. Fue introducida en Palestina por los colonos sionistas por dos razones principales. En primer lugar, les daba a los nuevos colonos judíos la sensación de que el lugar al que habían emigrado era de alguna manera parte de Europa. Y si Palestina fue "europeizado" de tal manera, también podría ser "civilizada" - la población local inferior sería sustituida por una europea superior -. Por lo tanto el sionismo no suponía solamente la redención de una antigua tierra, sino que también representaba la revitalización de lo que a sus ojos era una especie de desierto de Arabia, en sus factores ecológicos y culturales. 
La segunda razón para su importación era más práctica. Fueron llevados para encubrir la limpieza étnica de Palestina que tuvo lugar en 1947-48 y produjo la catástrofe palestina, la Nakba. El pino de rápido crecimiento fue ampliamente utilizado para crear parques nacionales y recreativos con los que ocultar las ruinas de barrios y pueblos palestinos destruidos a los habían sido desalojados a la fuerza en 1948.
Por otra parte, ya observaron la existencia de pinos en Palestina los viajeros en el siglo XIX. De Popular Cyclopædia of Biblical Literature, de 1856:
El alto ciprés sólo existe en Palestina, cultivado por el hombre en jardines, en los cementerios y en otros lugares abiertos de las ciudades. Pero a medida que nos elevamos espontáneamente en el país, nos encontramos en las alturas y en las colinas al nogal, el madroño, el laurel de árboles, etcétera. Mientras que en las alturas anteriormente boscosas, existen varios tipos de pinos, grandes y pequeños, que aún se mantienen en ese terreno.
En lo que se refiere al Monte Carmel específicamente, la Enciclopedia Judía, de 1907, dice que está "cubierto con robles y pinos".

Por lo tanto, en cierto sentido, al equiparar a los pinos y a los judíos, quizás Atzmon y Pappe tengan razón. Los judíos son tan nativos de la región como el pino de Alepo.

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Sunday, November 27, 2016

¿Qué significa ese nuevo término políticamente correcto y progresista conocido como "interseccionalidad (intersectionality)"?



Ascher Schwartz

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¿Los judíos americanos progresistas quieren luchar contra el antisemitismo? Bien, que empiecen haciéndolo en los campus y contra buena parte de sus "aliados"

El apoyo en los medios sociales árabes a los fuegos e incendios provocados - Seth Frantzman





El debate

Con los incendios asolando Israel la semana pasada y este fin de semana, se produjo un sorprendente debate en los medias. Por un lado estaban los expertos y analistas de seguridad de centro y de la derecha, los populistas, que afirmaban que Israel se enfrentaba a una "ola de fuego" que era una "intifada de fuego". Por el otro lado estaban los expertos situados a la izquierda que explicaban que no era cierto que existiera la incitación, que hubo poco apoyo para los incendios en los medios sociales árabes y que "los incendios también afectaron a la población palestina". De hecho la Autoridad Palestina envió bomberos para ayudar a combatir los incendios.

A pesar de que fueron evacuadas comunidades como Nataf, Neve Shalom, Beit Meir, Halamish y 60.000 residentes de Haifa, muchos prevaricaron sobre las causas. La web antisionista y propalestina +972 afirmaba que los políticos estaban "culpando a los árabes" sin pruebas. Algunos decían que los incendios se debieron a "negligencias" y otros "al cambio climático". Diputados árabes como Jamal Zahalka escribieron en Facebook que los funcionarios israelíes acusaban a "la minoría árabe de los incendios" incluso antes de que las investigaciones policiales hubieran tenido lugar. "Es desafortunado cuando los funcionarios elegidos optan por profundizar la división en la sociedad israelí y añadir más leña al fuego".  La diputada Haneen Zoabi, también del partido nacionalista árabe Balad, publicó que "la tierra (que se quemaba) es nuestra tierra", y conectó los incendios a otras injusticias como arrancar árboles o desconectar a los agricultores palestinos de sus tierras a través del "muro racista" (la barrera de seguridad) que Israel había construido.

La incitación

Si bien es cierto que la investigación de la causa de los incendios no es aún completa, y no se sabe si los detenidos por los incendios serán imputados, lo que es inequívoco es que hubo una ola de apoyo a los incendios en los medios sociales árabes. La celebración más ubicua de los incendios se dio en la página de Twitter de la agencia de noticias Shehab, un grupo de noticias que se describe a menudo como conectado a Hamas . El 24 de noviembre, un feed de Twitter, que tiene 140.000 seguidores, afirmaba que "60.000 colonos habían sido evacuados de Haifa". Otro tweet celebraba el "dolor" de los "colonos en la Haifa ocupada", al tiempo que mostraba fotos del incendio de Nataf. Las caricaturas mostraban al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu flotando sobre un Israel que se quemaba. Finalmente Shehab publicó un meme con el hashtag "Israel se está quemando", a pesar de que la organización por lo general habla de la "entidad sionista".

Una búsqueda de ese hashtag revela el apoyo a los incendios desatado en todo el mundo de habla árabe y en los medios de comunicación árabes. Una cuenta denominada "@baz4peace" twitteó que "el infierno se había desatado sobre la colonia sionista... mintieron sobre la propiedad de esta tierra y a Dios no le gustan los mentirosos". Una cuenta con 83.000 seguidores de Twitter tuiteó acerca de los incendios en Galilea en la "Palestina ocupada", y otro hombre tuiteó una foto de Hitler con un dedo levantado hacia los cielos en un símbolo islámico, con el hashtag "Viernes rojo", burlándose del "Black Friday" después de Acción de Gracias. Hitler hizo otras apariciones con el mensaje de "Me trae algunos recuerdos, muere lentamente judío, muere lentamente". Una mujer se preguntaba si ella estaba siendo "insensible" por "disfrutar de esto", y luego decía que no comparada con los israelíes celebrando el bombardeo de Gaza.

Otra línea de razonamiento de los que apoyaban los incendios es que los árboles que se estaban quemando eran "árboles del JNF (Fondo Nacional Judío)" que se habían plantado en la cima de las aldeas palestinas destruidas. Un autor con 93.000 seguidores tuiteó varias veces sobre esto. También se pudo ver como otras cuentas mencionaban que "los sionistas acusaban a los palestinos" de los 250 incendios en la "Palestina ocupada".

Otros utilizaron el hashtag sin dar más detalles, pero al parecer para celebrar los incendios. Lo más interesante, al igual que otros que decían que están involucrados en la "paz", es que esos tweets no parecían muy "tranquilos". Algunos observaron que los incendios podrían extenderse a "territorio palestino". De acuerdo a una web uno de los hashtag más seguidos en todo el mundo fue el de @ElBaladOfficial (no conectado al partido Balad de Israel)  por sus numerosas fotos de la "entidad sionista" luchando contra los incendios. @SaudiNews50 con 7 millones de seguidores también tuiteó acerca de los "sionistas" luchando contra el fuego.

Un tweet más ofensivo mostraba como un hombre quemaba una estrella de David. "Yo nunca he visto en mi vida una escena más bella", escribía el titular con 21.000 seguidores. Otros miles de seguidores estuvieron de acuerdo. "Esta es el pequeño infierno que os espera" se podía leer. Muchos saudíes parecían particularmente interesados, uno que decía que era la "ira de Dios", otros rogaban por una "Palestina libre" y un hombre celebraba que "los niños judíos estuvieran llorando". Algún otro apuntó que se debió a que Israel trató de prohibir la llamada a la oración .

Es difícil cuantificar la cantidad de apoyo a los incendios en todo el mundo de habla árabe. Es obvio que los hashtag fueron tendencia y muy pocos tweets se opusieron a este tipo de mensajes. Hubo algunos en Irak, Pakistán y otros lugares que tuitearon que se hallaban del lado de Israel, o que expresaron oposición a una visión llena de odio.

Temas y conclusión

Los temas que se mencionan en los tweets son de interés porque revelan diferentes patologías detrás de odio hacia Israel.

Infierno - Muchos tweets sugirieron que se trataba de un castigo de Dios o de una especie de infierno. Esto está conectado a un mayor celo religioso que odia a los judíos y a los sionistas por igual. Fue más frecuente después de los tweets procedentes de Arabia.

Hitler - Una clara conexión con el antisemitismo se puede ver en algunos de los memes de Hitler. No sólo revela el grado en que todo lo que sucede en Israel se conecta inmediatamente con el Holocausto, sino la ironía con la que apoyan abiertamente a Hitler y al nazismo, aunque luego no se deje de decir que Israel está involucrado en los crímenes nazis.

La felicidad - Con pocas reservas, muchos expresaron su felicidad con lo que estaba ocurriendo, con la esperanza de ver al país y a sus habitantes quemarse.

Ocupación y colonos - Muchos tweets revelaron que el término "colonos" no estaba reservado, tal como sucede en los medios de comunicación occidentales, a aquellos israelíes que viven en Cisjordania, sino que atañe a toda la población de Israel, incluyendo Haifa, que considera "colona" y "ocupante".

La venganza de 1948 - Algunos tweets y memes hablaron de los "árboles del JNF", recogiendo la opinión de que la quema de los bosques era una manera particular de socavar "el sionismo", ya que se quemaban, según este punto de vista, los árboles que suplantaron la agricultura y el paisaje tradicional de las aldeas palestinas, y por lo tanto "esos árboles eran culpables", y su quema una manera de vengarse por lo de 1.948.

El problema para los que disculpan y tratan de comprender todo este odio es que alegar "que la lógica dicta que los incendios también dañan a las comunidades árabes en Israel" no es una lógica que preocupe a muchas de estas voces contrarias a Israel en el mundo árabe. Hay pocos o ningún tweet en árabe preocupándose por los residentes palestinos de Israel, o preocupándose por las comunidades árabes. Pocos, quizás alguno, de los tweets se preocuparon por Neve Shalom, una comunidad de convivencia donde viven juntos árabes y judíos.

La realidad a la que muchos en Israel deberían enfrentarse de una vez es que las redes sociales reflejan los puntos de vista reales de muchas personas, no filtrados por los medios de comunicación, y que mucha de esta gente tiene un odio visceral por Israel y por cada persona que vive en Israel. Ellos no distinguen entre los "colonos" de Halamish (donde los incendios quemaron 20 viviendas) y los "colonos" de Haifa o de los barrios izquierdistas de Tel Aviv. Los matices que utilizan muchas voces dentro de la izquierda israelí en realidad no existen entre esta gente. No hay mejor ejemplo que los tweets celebrando como se quemaba Haifa.

Hay una realidad en la cual el apoyo a los incendios, el antisemitismo y el celo religioso islamista se combinan en las redes sociales. La teoría de que "si sólo vieran cómo los árabes también se ven afectados, entonces cambiarían", es profundamente errónea. Y la causa es que no tiene en cuenta el odio visceral hacia los judíos y el placer que muchos obtienen en los medios sociales imaginando el daño causado a los israelíes. Sin confrontar esta incitación árabe y sin querer admitir que muchos creen que cada pulgada de Israel está "ocupada" y todo el mundo es un "colono", a la izquierda israelí solo le queda ponerse anteojeras para no ver la realidad.

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Saturday, November 26, 2016

Las organizaciones judías americanas que luchan contra el antisemitismo se alían con los activistas anti-Israel (y en muchos casos con la izquierda antisemita) contra el antisemitismo de los seguidores de Trump - Daniel Greenfield - FrontPage



La historia que están vendiendo los medios de comunicación es que el triunfo de Trump ha desatado el antisemitismo de la derecha. Pero en su lugar, se está desatando el antisemitismo de la izquierda. A partir de la elevación de Keith Ellison a la cabeza de la DNC (dirección del partido Demócrata), a pesar de su inevitable historial de antisemitismo (ex miembro de la Nación del Islam), la incorporación de la organización islamista y anti-Israel CAIR, el ISNA y otros grupos con antecedentes de apoyar al terrorismo antisemita, el ambiente en la izquierda cada vez se está volviendo más desagradable.

Igualmente preocupante es la forma en que el odio anti-israelí se está integrando dentro de la comunidad judía bajo la apariencia de integrar un frente colectivo para oponerse a Trump. Los grupos que toman la iniciativa en estas protestas son algunas de las organizaciones más anti-Israel que existen, incluyendo JVP e If not Now.

Desde el principio se están camuflando ataques contra los grupos centristas pro-Israel, como AIPAC y ZOA, en las manifestaciones contra Trump. Pero su agenda real no es la oposición a Trump, sino al Estado judío.

Y muchos grupos judíos del establishment del judaísmo americano que dicen ser pro-Israel se han demostrado demasiado dispuestos a incorporar a grupos anti-Israel completamente hostiles a Israel, para poder llevar a cabo sus eventos anti-Trump.

Dada la opción entre apoyar a Israel y oponerse a Trump, han dejadas claras sus prioridades. Ellos han optado por atacar a Trump y dar ayuda y consuelo a aquellos que trabajan contra el Estado judío.

El ADL (La Liga anti-difamación) se ha convertido en una de las voces más fuertes contra Trump. Pero mientras la primera organización judía de los derechos civiles afirma que está protegiendo a los valores judíos, la realidad es que se está asociando con radicales oponentes al Estado judío. Su nueva campaña contra Trump está normalizando a las organizaciones que son profundamente hostiles a Israel.

Mientras que los titulares de los eventos del ADL rara vez mencionan su participación, detrás de la última y ostentosa conferencia comprometiéndose a luchar contra el "odio" están esos grupos que odian y luchan contra los derechos de los judíos a vivir en Israel.

En un día frío en Boston, la Liga Anti-Difamación de Nueva Inglaterra lanzó su rally "Massachusetts habla en contra de odio". Los principales funcionarios políticos de Boston estuvieron presentes. Entre los socios de ADL estaban Greater Boston CCM y la JCRC, junto con grupos radicales de izquierda y J Street.

En la ciudad de Nueva York, la ADL convocó lo que anuncia como una cumbre inaugural sobre el antisemitismo. Su título y su hashtag, fue #NeverisNow. Se prometían "sesiones interactivas sobre los retos que plantea hoy en día el antisemitismo". Pero en su lugar, se proporcionó una plataforma para que los oponentes de Israel vomitaran su odio por el Estado judío.

La estrella de #NeverisNow fue director general de la Fundación Ford, Darren Walker. La Fundación Ford no sólo financia buena parte de las Ong's de la izquierda proxímas al antisemitismo, sino que respalda a Black Live Matter y financia a varios grupos anti-Israel inclusive en Israel.

Pero fue aún peor.

En lugar de rechazar totalmente y completamente la deslegitimación de Israel, la ADL aceptó que se planteara como una opción. En el panel "¿Es la deslegitimación de Israel igual a antisemitismo?", participaron activistas anti-Israel que denunciaron la "ocupación" israelí y sostuvieron que los judíos tenían que dejar de considerar que los ataques virulentos y sesgados contra Israel debían equipararse al antisemitismo, También defendieron las tácticas del BDS contra las acusaciones de antisemitismo y se criticó a la comunidad judía por su respaldo a la legislación opuesta al BDS.

Mientras que al antisemitismo de la izquierda se le puede dar el beneficio de la duda, se denunció a expertos en contraterrorismo que han trabajado para proteger a Israel y a los judíos de los terroristas musulmanes.

La ADL también escogió alguno de sus lemas, insistiendo en que "en el movimiento BDS hay algunos malos actores, pero tenemos que escuchar con atención a las personas atraídas por esa ideología y pensar en las formas de interactuar con ellos de manera productiva".

Ese había sido el mensaje del actual líder de la ADL, Greenblatt, en el pasado. Mientras se denuncia a Trump y al antisemitismo de algunos de sus seguidores, la ADL se dedica a normalizar el antisemitismo procedente de la izquierda, reduciéndolo al mínimo y luego insistiendo en mantener el diálogo con sus autores.

Y todo esto ocurría en una conferencia supuestamente celebrada para luchar contra el antisemitismo.

La ADL ha optado por un consenso anti-Trump que trata de erosionar el consenso a favor de Israel. Se extiende la paranoia alarmista acerca de la amenaza de Trump a los judíos, mientras que a la vez se proporciona una plataforma para los oponentes y críticos de Israel. En lugar de abordar el antisemitismo, la ADL parece preferir luchar con aquellos que están contra Israel y contra los judíos pro-Israel.

(...)

Mientras que los donantes de la ADL están seguros de que la organización todavía está luchando contra el antisemitismo, en la organización se opta por la retórica de la normalización con las organizaciones anti-Israel. Todo lo que tenían que ofrecer era la misma tibia mitología de los musulmanes como súper-victimas, en el que los musulmanes se dice que son los nuevos judíos. Mientras tanto, el antisemitismo musulmán contra los judíos y el Estado judío se desarrolla.

El creciente antisemitismo de la izquierda había creado un dilema para la ADL, atrapada entre su misión declarada y su deseo de estar con la izquierda. La llegada de Trump ha vuelto muy útil a una organización que parecía cada vez más inútil presa de dicho dilema, la cual es capaz de recaudar fondos para luchar contra el antisemitismo mientras se permite ignorar el antisemitismo de la izquierda y musulmán.

El ADL se jacta de un aumento masivo de las donaciones. Eso es bueno para los ejecutivos del ADL. Sin embargo, aunque sus jefes se den palmaditas en la espalda por su rentable alamismo, sus aliados de la izquierda e islámicos siguen dañando al Estado judío y a los judíos. Y así el alarmismo anti-Trump de la ADL es un herramienta perfecta en las manos de la izquierda anti-Israel porque permite que los antisemitas de la izquierda se reinventen a sí mismos como luchadores contra el antisemitismo, dándoles una plataforma y una voz.

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Mientras algunos diputados árabes comiezan a reconocer que algunos árabes han podido provocar los incendios, la extrema izquierda judía culpa de ellos a Netanyahu y a los judíos - Jewish Press



El diputado árabe Ahmad Tibi (Lista Árabe Conjunta) dijo a Tel Aviv Radio Viernes que en caso de que se descubriera que la mayor parte de los ataques incendiarios de la semana pasada habían sido llevados a cabo por árabes, esto sería "horrible, despreciable y vil". También sugirió que en tal caso, se requeriría la condena y un autoexamen dentro de la sociedad árabe de Israel.

Hasta ahora sólo se han producido una decena de detenciones de sospechosos árabes que fueron capturados huyendo de los lugares de los incendios de esta semana, incluyendo en Beit Meir, en las afueras de Jerusalén. En Haifa, el hecho de que varios incendios estallaron a la misma vez el jueves por la mañana, uno de ellas en el exterior de una estación de bomberos, ha parecido muy sospechoso a los investigadores. Y los investigadores han mencionado la existencia de incendios provocados en la segunda ola de incendios en los alrededores de Zichron Yaakov, después de que el incendio original hubiera sido puesto bajo control

El diputado Tibi, un obstetra que recibió su título de la Universidad Hebrea y que empezó su internado en el Hospital Hadassah en 1984, sirvió como asesor político del jefe de la OLP, Yasser Arafat, y representó a la Autoridad Palestina en las negociaciones de paz con Israel de 1998 en Wye River.

Desde su elección en la Knesset en 1999, Tibi ha sido un vociferante crítico de Israel y de su control sobre Judea, Samaria y Gaza, en gran medida echándole la culpa de todos los males de la sociedad árabe, tanto de dentro como de fuera de la la frontera del armisticio de 1949.

A pesar de su implacable oposición a todos los gobiernos israelíes desde su elección, Tibi es también famoso por su elocuente discurso en la la Knesset en honor del Día del Holocausto de 2010.

Mientras tanto, el jueves el diputado Tibi intervino ante la policía en nombre de un joven árabe que incitaba al #pyroterrorism en su página de Facebook, diciendo que el mensaje era solamente una "sátira".



Un cofundador de Peace Now afirma que Netanyahu está detrás de los incendios provocados para desviar la atención de su corrupción

Amiram Goldblum, Hans J. y Tilly Weil, profesores de Química Farmacéutica y de la Escuela de Farmacia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicaron el jueves en su página de Facebook que "el primer ministro Benjamin Netanyahu, a través de los servicios de sus devotos fans, estaba detrás de la ola de incendios provocados" que se han convertido en una plaga en Israel en los últimos días.

Goldblum, un líder y co-fundador de Peace Now, que actuó como su portavoz durante 20 años e inició el proyecto de vigilancia de los asentamientos llevado a cabo por Peace Now, además de miembro de la junta del Consejo Internacional del Israel New Fund (la casa madre de las Ong's de izquierdas, árabes y judías, contrarias a la existencia de un Estado judío), y que se presentó para la Knesset sobre la lista Meretz (puesto 87),  sugería en su post de Facebook que los incendios eran "un intento de Netanyahu de desviar la atención del escándalo de la compra de submarinos", el cual según Goldblum, "era el peor escándalo desde el establecimiento del Estado".

"La intifada de fuegos incitada por Netanyahu está quemando todo el país", publicó Goldblum. "Es difícil no ver la conexión entre las incitaciones de Netanyahu tras los incendios provocados y el escándalo de los submarinos".

En uso de la "pura lógica", algo que se le supone al por otro lado un brillante químico, Goldblum argumentó que:
 "el principal benefactor de los incendios en todo el país es Benjamin Netanyahu, ya que el asunto de los submarinos hace sólo dos días que está en investigación por la policía, y qué casualidad, los incendios provocados comienzan inmediatamente. 
¿Hay una conexión entre las dos cuestiones? ¿Puede que la investigación sobre Netanyahu (por el asunto de los submarinos) sea tan superficial como arduas y profundas sean las investigaciones sobre los incendios? 
¿Puede que los partidarios de Netanyahu hayan estado involucrados en esos incendios? ¿La policía de Israel examinará la posibilidad de que los incendios hayan sido provocados por nacionalistas... judíos con el fin de desprestigiar a los árabes?"
El mensaje, según informó la web Tziutzim, ha sido eliminado posteriormente, pero ha adjuntado una captura de pantalla validando la historia.


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