Tuesday, October 21, 2014

Otra erupción Jerusalén-Washington: chismes, infantilidad e insustancialidad - Shmuel Rosner



El fin de semana, el secretario de Estado John Kerry, una vez más, hizo unas infundadas alegaciones que fueron justificadamente cuestionadas por los israelíes, esta vez por alegar Kerry que el conflicto palestino-israelí comparte algo de la culpa por la existencia del ISIS. Por su parte, el ministro israelí Naftali Bennett una vez más entró al trapo y se embarcó en el acto infantil de descalificar a Kerry por sus comentarios cuando lo preferible era guardar silencio. Otros dos ministros, Yaalon y Lieberman, una vez más jugaron a la política interna criticando a su vez a Bennett mientras olvidaban convenientemente muchos incidentes similares en los que fueron ellos quienes se comportaron exactamente como Bennett en esta ocasión. Y para finalizar, y una vez más, un portavoz de la administración Obama tuvo que salir al paso y afirmar, falsamente, que Kerry no dijo lo que realmente dijo.

Lo primero es lo primero, esto es lo que dijo Kerry: "la verdad es que no ha habido un líder en la región con el que me reuniera que no me expresara espontáneamente la necesidad de tratar de conseguir la paz entre Israel y los palestinos, ya que es una de las causas del reclutamiento (de extremistas) y de la ira y la agitación de la calle árabe, y vi a un montón de cabezas asintiendo, por lo que tenemos que responder a esto".

¿Acaso veo alguna razón para cuestionar el relato de Kerry? No, no la veo. Supongo que es muy conveniente para los líderes árabes argumentar que Israel es de alguna manera el responsable de la existencia del ISIS, así como que es responsable de casi todos los otros males del Oriente Medio. De hecho, esta ha sido una táctica árabe desde hace muchos años: los problemas en este tema y las dificultades en esos otros, todo ello se debe al conflicto palestino-israelí. Es decir, "que nunca es culpa nuestra". Así que de nuevo le están vendiendo a Kerry el coche usado de que “resuelva el tema Israel y ya todo irá viento en popa”.

A Kerry se le presentaron una serie de posibles opciones cuando se le expuso un mensaje de este tipo: rechazarlo, ignorarlo, o aprobarlo. Transmitido de la manera que él lo hizo resulta una manera de aprobarlo y apoyarlo. Tal vez no de todo corazón, tal vez no del todo, pero aún así lo hizo suyo.

Si los árabes hubieran dicho que el ISIS es el resultado de la debilidad e indecisión de los Estados Unidos, ¿habría compartido esa opinión al igual que pareció compartir la responsabilidad del conflicto palestino-israelí? En otras palabras: ¿habría mencionado Kerry como un hecho cierto la afirmación árabe de que el conflicto palestino-israelí es la causa raíz de ISIS si hubiera estado en un total desacuerdo? Creo que es razonable dudarlo, y asumir por lo tanto, que Kerry mencionó la alegación sobre Israel-Palestina porque, al menos hasta cierto nivel, estaba de acuerdo con ella.

Por lo tanto, cuando el enojado portavoz del departamento de Estado declaró que "[Kerry] no estableció un vínculo entre el crecimiento de ISIS e Israel, punto", él estaba haciendo, seré cortés, una declaración inexacta. Kerry dijo que "en el curso de nuestras discusiones sobre el ISIS" el conflicto palestino-israelí fue mencionado como “una de las causas del reclutamiento y la ira y la agitación de la calle árabe". Así que el enlace estaba definitivamente allí. Posiblemente, Kerry se dio cuenta, después de los hechos, de que su elección de las palabras fue lamentable. Tal vez negar el "enlace” era la forma de decir por parte de los EEUU que Kerry realmente no quería decir lo que dijo. Si se quiere dar a Kerry el beneficio de la duda, una enérgica negativa podría ser un comienzo.

Pero el ministro israelí Naftali Bennett no es obviamente una de esas personas que quieran dar a Kerry el beneficio de la duda. Bennett quiere entregarle a Kerry, y al resto del mundo, una parte de su pensamiento. Culpó a Kerry de "impulsar el terrorismo", nada menos. "Decir que el conflicto palestino-israelí refuerza el ISIS representa dar un impulso al terrorismo global". Y le culpó de, bueno... incluso de antisemitismo: "Resulta que incluso cuando un musulmán británico decapita a un cristiano británico siempre habrá algunos que culpen de ellos a los judíos".

Es posible entender por qué Bennett estaba disgustado con las declaraciones de Kerry, y por qué sentía que el secretario de Estado americano estaba jugando un juego peligroso con la divulgación de una falsa argumentación que estaba ayudando a perpetuar. Es difícil de entender por qué Bennett quería subir la apuesta y convertir una relación ya tensa entre las dos administraciones en una aún más tensa. ¿Qué exactamente estaba tratando de lograr?

Les proporcionaré la respuesta que obtendrían de él: Bennett cree que Israel nunca debe permanecer en silencio mientras otras personas propagan y divulgan falsos relatos que dañan aún más la imagen de Israel. Bennett quiere decir la "verdad" a fin de no dar a las "mentiras" el espacio suficiente para que crezcan y se consoliden.

Éste es un noble deseo, pero es dudoso que una pelea desagradable con el secretaria de Estado americano favorezca la meta perseguida por Bennett. Los EEUU siguen siendo, con mucha diferencia, el mejor aliado de Israel en la lucha contra las falsas narraciones que siguen propagándose por todo el mundo. Por supuesto, la administración Obama no es tan buena en esta labor como algunas de las administraciones anteriores, y en algunos casos incluso ha contribuido a la difusión de narraciones similares que dañan a Israel (el comentario del "apartheid" de Kerry viene fácilmente a la mente, pero hay otros también). Y sin embargo, cuando Israel choca con la administración americana, esencialmente se aísla de su mayor, y a veces único, amigo.

Es decir: buscar tener una pelea de gallos con Kerry por un comentario desafortunado e irritante no es necesariamente una decisión madura. Bennett, ya sea porque estaba pensando en su electorado - aquellos israelíes a los que no les gusta y desconfían de la administración Obama y que representan un objetivo electoral tentador - o porque realmente pensaba que estaba defendiendo a Israel de más falsedades (supongo que su motivación fue una combinación de ambas), no estaba demostrando la discreción obligada de un líder nacional.

Y para rematar las cosas los ministros Yaalon y Lieberman fueron de cabeza a seguir la estela de Bennett. "Pueden haber diferencias de opinión entre amigos, pero ello no tiene que desembocar en  ataques". De Lieberman se sabe que tiene un agudo sentido del humor, y cuando le vemos jugar a “adulto responsable” siempre hay que preguntarse si lo que dice es real o habla en tono de burla. Pero en este caso, él tenía razón. El ataque a Kerry por parte de Bennett era inútil. Era tan poco útil como la declaración realizada por el primer ministro Netanyahu hace dos semanas en la que culpó a la administración Obama de ir "contra los valores americanos".

Y era inútil no porque abriera una polémica conversación entre las administraciones israelí y americana, sino porque si existe esa conversación debe girar sobre cosas serias. La verdadera conversación no debe ser eclipsada por pullas sin interés, o por la naturaleza chismosa de unas relaciones personales inestables.

Israel y los EEUU (es decir, los gobiernos de ambos países) no tienen el mismo entendimiento de los acontecimientos en la región, no están de acuerdo sobre la estrategia adecuada para estabilizar la región y no tienen una evaluación similar del grado en que la región podría calmarse.

Estos son unos desacuerdos bastante graves, y pueden tener consecuencias muy graves. El mes que viene, si los EEUU e Irán llegan a un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, Israel podría tener que enfrentarse a un serio momento de la verdad. En unos pocos meses, si los EEUU deciden no bloquear o vetar una resolución del Consejo de Seguridad exigiendo una retirada israelí de Cisjordania, Israel se enfrentará a una preocupante situación de aislamiento.

Perder el tiempo en pullas no ayudará a superar cualquiera de estos obstáculos. Desperdiciar energía en insultos no hará que sea fácil para los dos gobiernos encontrar un terreno común. Responder a la insustancialidad con más insustancialidad ya sabemos a qué conduce.

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Según un reciente estudio sin el Holocausto no habría hoy haredim - Moshe Glantz, Rafi Barbiro - Ynet



Ellos no siempre observan los dos minutos de silencio e inmovilidad que marca la sirena en memoria de las víctimas del Holocausto, y no toman parte activa en las ceremonias de Día del Recuerdo del Holocausto, pero la mera existencia de la sociedad ultra-ortodoxa es una conmemoración del genocidio del pueblo judío cometido por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Un estudio conducido por la Dra. Michal Shaul revela que el desarrollo del mundo haredi y el incremento de su poder en los últimos 60 años fue en realidad el resultado de la Shoah. Los datos que recopiló durante su doctorado ahora se presentan en un nuevo libro llamado "Beauty for Ashes (La belleza de las cenizas)".

Según la Dra. Shaul, el mundo de la Torah estaba en un proceso de desaparición en el período previo a la Shoah, y si no fuera por la terrible catástrofe sufrida por el pueblo judío, es posible que hoy en día ya no existiría ningún mundo ultra-ortodoxo.

"En el siglo XX, el mundo de la Torah estaba inmerso en una profunda crisis", nos comenta ella. "La Ortodoxia judía estaba casi extinta. Estaba siendo consumida por el movimiento judío de la Ilustración, el sionismo y el socialismo, y existía una marcada tendencia hacia esos movimientos. Según las estimaciones, sólo había varios miles de estudiantes de yeshiva en la Europa del Este antes de la guerra".

Fue la enorme destrucción ocasionada por la Shoah la que provocó que los sobrevivientes del Holocausto adoptaran medidas urgentes. "Se dieron cuenta de que se trataba de 'ser o no ser' ", nos explica. Cuando los sobrevivientes vieron que casi todo el mundo de la Torah estaba prácticamente en llamas después de la guerra, un hecho que se agudizó tras el establecimiento del Estado de Israel
secular, los líderes religiosos y los fieles ordinarios llegaron a la conclusión de que era necesario luchar para restaurar el mundo de la Torah.

"Es probable que sin la Shoah, el mundo de la Torá se hubiera extinguido", razona la Dra. Shaul. Según esta investigadora, existe una negación dentro del público haredi con respecto a la magnitud de la brecha creada por la Shoah. Aunque la Shoah supuso la destrucción del espacio geográfico donde residían las dinastías hasídicos, además de su cultura y lengua, el ethos haredi decidió centrarse en la continuidad.

"La sociedad haredi se ve a sí misma como un auténtico memorial, un recordatorio viviente de lo que existió antes del Holocausto, aunque esto está lejos de ser exacto", continúa la Dra. Shaul. "Pero es lo que les ha permitido superar los desastres de la Shoah".

"La forma más común de conmemorar a las víctimas de la Shoah dentro de la sociedad haredi es mediante la publicación de libros de la Torah y dedicarlos a la trascendencia de las almas de las víctimas", añade.

Según la Dra. Shaul, un buen número de personas que fueron los únicos sobrevivientes de sus familias buscaron publicar los restos de sus escritos, o los de otros sobrevivientes de la Shoah, con el fin de perpetuar ese mundo perdido de la Torah.

"Esos libros incluían los discursos de las víctimas bíblicas y los escritos de los sobrevivieron a la Shoah, así como fueron reimpresos los libros perdidos durante la Shoah para que sirvieran como testigos o monumentos escritos de las personas, comunidades e instituciones religiosas aniquiladas".

La Dra. Shaul señala que, "a diferencia de su objeción a los días oficiales de conmemoración de la Shoah, la sociedad haredi - o la sociedad hasídica, para ser más exactos – ha desarrollado unos días regulares en el calendario para recordar a las víctimas. Ellos son los días de celebración de los rebbes o los días de salvación, que han pasado de ser días de conmemoración de la Shoah a días de dar gracias por el rescate milagroso".

En su libro, la Dra. Shaul intenta desviar la discusión del hecho de que algunos rebbes escaparon de los nazis por su cuenta y por los pelos, mientras que sus seguidores se quedaban atrás. La alegría por la salvación de la dinastía hasídica finalmente eclipsó el sentimiento de pérdida.

"El día de la salvación celebrado por muchos movimientos hasídicos es presentado hoy en día como un día de alegría por la salvación de la Torah y de toda la dinastía hasídica, en lugar de como un día de alegría personal por el rabino", nos dice ella.

"El día de la salvación reforzó tanto el mito del milagro del rescate de la Torá en nuestro tiempo, como el estatus de los rebbes como restauradores del mundo de la Torah. Una vez que los movimientos hasídicos crecieron, esas conmemoraciones se convirtieron en una demostración de fuerza del movimiento hasídico, que tiene como objetivo, entre otras cosas, fortalecer el orgullo haredi y servir como prueba evidente de la victoria de su vía espiritual".

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Monday, October 20, 2014

Humor: (John Kerry: Yo también creo que el conflicto palestino-israelí provocó el ébola - Preoccupied Territory)




Ustedes, los israelíes, son tan hipersensibles. Ustedes reaccionan exageradamente a cada pequeña distorsión, a cada pequeño indicio de que me he tragado la gran mentira palestina con anzuelo y plomada incluidas. Pero ustedes deberían guardar su bilis para cuando haga pronunciamientos mucho más ofensivos como cuando atribuyo la amenaza del Estado Islámico a la resolución del conflicto palestino-israelí. En definitiva, lo anterior no vale nada. También he sostenido que el no resuelto conflicto israelí-palestino ha causado el brote de ébola en África.

La repetición de la narrativa palestina de que ellos son un "pueblo indígena desposeído de sus tierras por unos sionistas foráneos" ha tenido éxito: no sólo ha logrado que la mayoría del mundo vea a Israel como un usurpador ilegal, sino que ha logrado hacer olvidar completamente que nunca jamás ha existido un país llamado "Palestina" cuyos supuestos ciudadanos hayan podido ser desposeídos.

La facilidad con que esa noción inventada se ha convertido en la "realidad" demuestra un principio importante de la diplomacia, la cual se supone que es mi especialidad: puedo decir lo que quiera, a pesar de cualquier evidencia contradictoria, que será tomada como mi verdad personal. Así que voy más allá: el ébola es el resultado del conflicto sin resolver entre Israel y sus vecinos, y la única solución a dicha epidemia es que Israel cese la construcción de viviendas para los judíos en el corazón histórico de la Tierra de Israel.

Ninguna evidencia es necesaria. Todo lo que tengo que hacer es hacer el suficiente ruido, en múltiples ocasiones, y el mundo finalmente comprará mis palabras. Esa es la forma en que trabaja la diplomacia internacional.

Lo sé todo sobre la amenaza que representa esa enfermedad para la sociedad en su conjunto. Su extensión más allá de África está casi asegurada - la cuestión que únicamente está en duda es en qué medida, y que otras sociedades se desmoronan como resultado de ella - . Por eso es crucial que resolvemos ahora el conflicto entre israelíes y palestinos, antes que más casos de ébola aparezcan en España o en los EEUU.

¿Ven lo fácil que es? Se trata de un llamamiento a "una necesidad", eso sí, ignorando que dicha necesidad tenga algún vínculo lógico con los hechos.

Aquí está otro buen ejemplo de ello: la política de asentamientos de Israel es la causa principal de las muertes relacionadas con el tabaco en los EEUU. Y hablamos de cientos de miles de muertes cada año. Así pues, debemos actuar ahora para poner freno a esos asentamientos, o incluso a la intención anunciada de planificar futuras licitaciones para la construcción. Es así de importante. No se puede ser demasiado cuidadoso cuando se trata de vidas humanas.

Claro que existe una excepción a todo esto: todos los civiles asesinados por los ataques aéreos estadounidenses contra posiciones del Estado Islámico. Pero si me dan un minuto, yo, John Kerry, también culparé de eso a Israel. Se trata de una operación milimétrica cojonuda.

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Sunday, October 19, 2014

Muy recomendable: Académicos izquierdistas israelíes atrapados en su encrucijada - Ruthie Blum - Algemeiner


Prestos para votar una resolución que boicotea a los académicos israelíes, el Doctoral Students Council de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) está demostrando ser tan cerrado de mente y estar tan intelectualmente en bancarrota como muchas de las otras instituciones de educación superior de todo el mundo. Este es sólo un ejemplo de la depravación moral que ha infectado a los campus occidentales con una enfermedad mucho más letal que el Ébola.

Hay, sin embargo, dos elementos literarios que sobresalen en esta nube tan espesamente oscura: la ironía y la justicia poética.

La ironía es que la mayoría de los académicos israelíes (en particular los del sector de las humanidades y las ciencias sociales) no sólo comparten la perspectiva de sus colegas en universidades extranjeras, sino que la imparten a nuestros hijos en nuestra propia casa. Tampoco la universidad es su único atril desde donde lucirse. Al contrario, sus credenciales académicas también les dan acceso a las páginas de opinión de los periódicos israelíes. Y cuanto mayores son sus críticas a su propio país, mayor exposición y recompensas reciben en Europa y los Estados Unidos.

Y aquí es donde interviene la justicia poética. Cada vez que una comunidad académica boicotea a los profesores israelíes, automáticamente perjudica a una gran cantidad de idiotas útiles israelíes altamente favorables a su decisión. Es por eso que no hay mejor manera de odiar a Israel que desde el propio Estado judío.

Es por todo esto que los miembros de la academia israelí se sienten injustamente tratados por dichos boicots. Aparte de tener que despedirse de sus codiciadas giras de conferencias y de las ofertas de libros, se sorprenden de que - los "buenos judíos israelíes", con sus impecables políticas de izquierda - deban convertirse en las torres de marfil desterradas del paraíso políticamente correcto.

Tomen el caso de la doctora Anat Rimon-O, por ejemplo. Una profesora de educación, cultura y ética en varias instituciones académicas de Israel. Miss Rimon-O es una ideóloga radical cuyas posiciones sobre Israel serían un orgullo para cualquier antisemita, y su mala opinión de Occidente justificaría ser contratada como relaciones públicas por el régimen iraní.

El mes pasado, Rimon-O publicó una extensa defensa de ISIS en su página de Facebook. En lugar de ser desacreditada en el acto, fue invitada a participar en un programa de televisión en horario estelar la noche del lunes. El programa coincidió con los informes de que el ISIS se disponía a tomar Kobani en Siria, después de haber capturado con éxito más de una base militar en Irak.

El siguiente es un extracto de su perorata televisiva que apenas deja leerse en el original hebreo:
"Hay algo conmovedor sobre la forma en que esta organización [el ISIS] responde a los americanos: con una muestra de poder y desprecio; con la decapitación... Ante los drones que masacran a los musulmanes en todos los países que poseen petróleo y otros recursos, sacan sus cuchillos, cortan cabezas y lo filman. Detrás de todo esto hay una declaración: llevar este infierno fuera del Oriente Medio - allí de donde están ustedes y las corporaciones que sus ejércitos sirven -... Me gustaría aprovechar esta oportunidad para preguntar a Obama: ¿Cómo puede ser combatido el ISIS con la fuerza? Después de todo, es el producto de la fuerza que ya se utilizó en el pasado, ¿no es así? ¿Cómo puede una organización que es el producto del uso de la fuerza eliminar el uso de la fuerza? 
Yo quería proponer una dirección diferente... Tratar de disculparse... ante los ciudadanos de Irak; intentar compensar a los sobrevivientes. Tratar de confesar honestamente el cruel y malvado camino elegido por los Estados Unidos para explotar los recursos del mundo para sus ricos. Despachar sus investigadores para que recojan estadísticas sobre el número de víctimas que esta política ha exigido al mundo musulmán, y sobre el nivel de destrucción que en todas partes del mundo han impuesto los culpables sobre los justos y los inocentes... 
Después de la disculpa y de una oferta de indemnización, deberían intentar averiguar lo que quiere el ISIS y ayudarles a lograrlo".
Cuando se le preguntó como ella podía tolerar la decapitación "por cualquier motivo", ella negó que apoyara esa práctica, pero matizó que la decapitación no era una práctica exclusiva de los islamistas, ya que fue empleada durante la Revolución Francesa.

Aunque Rimon-O es una extremista, su visión del mundo no es en absoluto una aberración dentro del mundo académico israelí. Que ella vaya a estar entre los boicoteados por los estudiantes de doctorado de la CUNY resulta a la vez apropiado y divertido, una ilustración perfecta de cómo los izquierdistas se merecen los unos a los otros.

Lástima que el resto de nosotros debamos estar constantemente atrapados entre su tóxico fuego cruzado.


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Los continúos y desafortunados comentarios de Kerry sirven a la propaganda radical - Ben-Dror Yemini - Ynet



Un error es un contratiempo. Muchos errores apuntan a un grave problema.

Hace unos años, fue el secretario de Estado estadounidense John Kerry quien le dio a una delegación que proponía "liberar Gaza" una carta de apoyo. La portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo que Kerry no había participado personalmente y que no sabía de qué se trataba.

Nuevamente, en medio de las últimas negociaciones, Kerry lanzó una serie de afirmaciones sobre un boicot anti-Israel, advirtiendo que Israel podría convertirse en un Estado de apartheid. Los partidarios del boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) se lo anotaron como otra victoria.

Hace varios meses, Kerry sugirió un vínculo entre la pobreza y el terrorismo. Los asesinos de la yihad global, esos que quieren convertir al mundo entero en un lugar especialmente oscuro, se convirtieron gracias a sus palabras en unos activistas en busca del bienestar, y ellos ni siquiera lo sabían.

Ahora les ha tocado a los voluntarios del Estado Islámico, cuya motivación ha ligado nuestro inefable secretario de Estado estadounidense John Kerry al conflicto palestino-israelí. A raíz de las reacciones airadas que sus palabras han causado en Israel, la viceportavoz del Departamento de Estado Marie Harf se apresuró a argumentar que las declaraciones de Kerry habían sido distorsionadas. Ella tiene razón. Su sentido original era mucho peor.

"Todos" dijo Kerry, refiriéndose a los líderes árabes, le habían dicho que el conflicto palestino-israelí estaba generando la ira que estaba empujando a los jóvenes hacia el ISIS.

Es interesante que Mr. Kerry nunca haya hecho mención del gran capital saudí y qatarí, que invierte masivamente en las mezquitas y en los grupos islamistas de todo el mundo, inclusive en Europa, como una de las causas que da lugar a dicha radicalización. Él tampoco ha arremetido contra Qatar, que se ha convertido en el principal financiador de las organizaciones yihadistas.

Kerry tampoco está criticando la incitación antisemita que crece sin parar dentro del mundo musulmán, bajo su tácita aprobación y autoridad, y que está patrocinada por al-Jazeera, entre otros.

Naturalmente, Kerry no culpa de la ira de los musulmanes a los propios Estados Unidos, cuyas acciones en Afganistán y en Irak han provocado la muerte de cientos de miles de personas, en su mayoría inocentes.

Este hombre recita repetidamente afirmaciones infundadas al servicio de la propaganda radical, que suele ser también anti-occidental. ¿Qué demonios le pasa?

Clare Short, quien fue ministra en el gabinete del ex primer ministro británico, Tony Blair, dijo en el pasado que "Israel era la principal causa de la violencia en el mundo". Y aunque suena difícil de creer, inclusive culpó a Israel "por el calentamiento global (por distraer los esfuerzos)". Kerry todavía no ha llegado a eso. Los EEUU han sido y son todavía un amigo insustituible.

Pero la serie de comentarios realizados por Kerry deja a las claras que estamos ante un hombre atrapado por una concepción ideológica post-colonialista que culpa a Israel de casi todos los problemas del mundo. Esta es una escuela de pensamiento que es fundamentalmente anti-Estados Unidos, incluso antes de ser anti-Israel.

Debemos saludar a Kerry por su insistencia en querer lograr un acuerdo basado en dos estados para dos pueblos, pero es una pena que él se encuentre atrapado por una concepción ideológica que paradójicamente es la mayor enemiga de tal acuerdo.

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La estúpida Albión: Estudiantes británicos se niegan a conmemorar el Holocausto por ser un acto "eurocéntrico" y "colonialista", y rechazan condenar al ISIS por ser síntoma de "islamofobia"



En otra polémica decisión, la Goldsmiths College Students' Union ha rechazado, por un margen de alrededor de 60 a 1, una moción para conmemorar el Día del Holocausto y a todas las víctimas de genocidio.

La oficial de Educación Sarah El-Alfy instó a los estudiantes a votar en contra de la propuesta y rechazarla por "eurocéntrica" ​​y "colonialista".

Un estudiante no identificado agregó que "El movimiento obligaría a la gente a recordar ciertas cosas que pueden no querer recordar", mientras que otro argumentó que como el College Students' Union era "antisionista" no podía conmemorar el Holocausto.

Esta decisión sigue a la noticia de que la National Union of Students (NUS) votó en contra de una moción de condena ISIS y en apoyo a la resistencia kurda. La National Union of Students (NUS) ha rechazado la petición de condenar al grupo islamista ISIS con el argumento de que tal moción era "islamófoba", dando razón a las campañas que acusan a este organismo de utilizar su "control" para fomentar "políticas de identidad" divisivas.

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Saturday, October 18, 2014

Un diagnóstico del Haaretz - Seth Frantman - Terra Incognita


La propuesta de cantonización del país de Carlo Strenger

"Nuestros críticos liberales nos reprueban porque publicamos verdades desagradables sobre Israel. Pero endulzar las cosas no es lo nuestro", escribe el periodista del Haaretz de origen británico Anshel Pfeffer. Este periódico, que fue fundado en 1918, está a menudo en el centro de la controversia. De acuerdo con un informe publicado por el Arutz Sheva [N.P.: objeto ya de un post anterior por mi parte], se celebró recientemente una reunión tormentosa entre el editor del diario, Amos Schocken, y cientos de personas que habían cancelado su suscripción por la reciente cobertura de la guerra de Gaza.

De acuerdo con el informe, Schocken le dijo a los reunidos que el periódico "formaba parte de una serie de luchas por el carácter del país, y que apostaba por una sociedad más justa e ilustrada". No obstante, los asistentes estaban más directamente interesados ​​en temas específicos. "¿No hay líneas rojas (sobre lo que se publica)?", se preguntaban, quejándose de un artículo del columnista Gideon Levy donde se había atacado a los pilotos de Israel - una unidad del ejército considerada desde hace mucho tiempo como una vaca sagrada del estado -.  También se preguntaban si el periódico publicaría un artículo de un líder de Hamas.

El Haaretz es a menudo visto en el extranjero como un diario de referencia en Israel, una especie de New York Times del Estado judío. Y el Haaretz se esfuerza por presentarse a sí mismo de tal manera. Pfeffer afirma que aquellos que critican al diario se equivocan. "Una estúpida tendencia ha surgido en los medios sociales consistente en extrapolar una cita o un titular fuera de contexto y enmarcarlo... como antisemita". Estos críticos "necesitan que se les recuerde lo que representa el Haaretz, o más exactamente, lo que representa la democracia israelí”.

En un artículo del 2011 en el The New Yorker, David Remnick denominaba al diario israelí el de “los disidentes", afirmando que representaba la "conciencia moral" de Israel. Pero Erez Tadmor, en The Tower, acusaba al diario de ser un "caso de estudio del colapso del moderno periodismo" por ser cada vez más políticamente radical y asistir al desplome de sus "estándar periodísticos”. Un periodista palestino llamado Hakim Bishara afirmó que no debería tener que pagar por el Haaretz, a pesar de ser el único diario israelí en el que puede confiar, porque apoya una "agenda nacionalista".

Los que escriben en el diario parecen estar muy preocupados con el sionismo y el patriotismo. "El Haaretz nos empuja más allá de las zonas de confort", afirma Pfeffer, mientras castigaba de paso a los falsos sionistas y a los falsos patriotas. Schocken ha dicho que la estancia en los tribunales del periódico por sus repetidas "polémicas" forma parte de la política del diario. La excusa para los artículos que provocan indignación es que "el Haaretz presenta el debate interno en Israel sin adornos, y no vamos a embellecerlo", Por lo tanto, "sus columnas tratan sobre la democracia israelí y los que tienen problemas con ellas deberían darse cuenta de las implicaciones (de sus críticas)".

Amos Schocken escribió un llamamiento personal en mayo de 2014 a los lectores pidiéndoles que no se dieran de baja por “razones patrióticas”. "Usted puede ser nuestro socio en el esfuerzo continuo de dar forma a Israel como una democracia liberal y constitucional, la cual aprecia los valores del pluralismo y de los derechos civiles y humanos, y ello mediante su suscripción”. Cuando fue criticado por Richard Silverstein en su blog Tikun Olam por presentar al periódico como una especie de diario oficial y leal al estilo del soviético Pravda, Schocken le respondió en Twitter: "típico de los izquierdistas, más ocupados en demostrar quién es más izquierdista que en combatir a la derecha".

Lo cual parece querer decirnos que el Haaretz forma parte de una cruzada contra la derecha, al estilo de 1930, y que al igual que los ideólogos de la Guerra Civil española afirmaron que “No pasarán", el Haaretz sigue esa línea.

Y luego señala algo muy interesante. ¿Por qué algunos de sus artículos parecen racistas, odiosos y antisemitas?: “Fueron escritos por ciudadanos del Estado judío y tenían sobre todo como objetivo a los lectores judíos". Así que sólo para judíos, ese parece ser el diagnóstico del propio Haaretz. Schocken ha dicho algo similar el 27 de julio en la sección de Preguntas y Respuestas con los lectores del diario: "Somos un periódico super-israelí. Israel es nuestra área de actividad, nuestros editoriales son solamente acerca de Israel“.

Para entender al Haaretz hay que remontarse a sus orígenes como portavoz de la clase dirigente judeo-alemana que se trasladó a la Palestina británica. Su historia temprana estuvo profundamente entrelazada con la de Salman Schocken, un magnate de los negocios de Alemania. Schocken nunca aprendió a hablar el hebreo, pero cuando se trasladó a Palestina trató de llevar con él la cultura alemana y apoyó al movimiento pacifista y bi-nacionalista judío Brit Shalom. Compró el Haaretz en 1935 con el fin de convertir "a los serviles en seres humanos". Como observaba el artículo de Remnick, trató de guiar a los lectores "hacia sus opiniones fundamentales para que se adaptaran sin darse cuenta a nuestra opinión". Le disgustaba el Israel provinciano y parroquial, y "en una era de nacionalismo judío, él era el último cosmopolita, viviendo en hoteles y casas desde Scarsdale a Suiza". Fue un buen amigo de Hannah Arendt.

Muchos de los que escriben y han escrito en el Haaretz provienen de la misma pequeña camarilla étnica-religiosa. Amos Elon, uno de sus más conocidos escritores desde larga fecha, nació en Viena, emigró a Palestina con el ascenso de Hitler, y luego dejó a Israel antes de su muerte para vivir en Italia. Salman Schocken por su parte murió en Suiza. La autopercepción del Haaretz, y la de muchos de sus lectores israelíes, es a menudo muy similar a la opinión expresada por Ehud Barack de que Israel es una "ciudad en la selva”, siendo en este caso "la selva Israel y la ciudad el Haaretz".

Muchos de ellos no se sintieron en casa en Israel, un remanso en todo caso en el sucio y oscuro Oriente Medio, y soñaban mientras tanto con el cosmopolitismo "europeo". Ellos nunca descartaron su identidad europea y el sentido de superioridad europeo. Sus opiniones provenían a menudo de sus raíces en un pasado europeo. La independencia de Israel fue una tragedia para Elon, quien escribió que "la independencia de Israel fue labrada y ellos [los palestinos] pagaron con sus cuerpos, su propiedad y su futuro por los pogromos en Ucrania y las cámaras de gas nazis".

En 1997, el diario se asoció con el International Herald Tribune y su autopercepción de sí mismo como el único y auténtico diario intelectual en Israel fue transmitida de repente al mundo. El logro del Haaretz es un testimonio de la frase de Nietzsche “der Wille zur Macht", la voluntad de poder. Si usted cree en algo de una manera lo suficientemente fuerte, otros también lo creerán así.

David Makovsky es citado por Remnick como señalando que "la primera cosa que un ministro de Exteriores árabe me pregunta es ¿Leyó el Haaretz de esta mañana?". Para ser justos, en los años 1970 y 80, el periódico se había retratado a sí mismo como "una publicación para la gente intelectual" y tenía algunos reporteros de alta calidad. Los periódicos en Israel, desde sus primeros días, habían estado dominados por los partidos políticos y el Haaretz trató de romper esa tendencia, pero al inclinarse cada vez más y más hacia la izquierda radical la calidad de su información ha disminuido.

Un vehículo para la transmisión de la superioridad cultural

El principal problema de los que leen el Haaretz desde el extranjero es que no entienden el “diálogo” interno que se produce al leer el Haaretz en Israel. Ellos piensan que están leyendo un diario de centro-izquierda israelí, similar a los principales periódicos que con dicho sesgo ideológico existen en el mundo, tales como el New York Times, El País, el Corriere Della Serra, Le Monde o Die Welt. Pero mientras todos estos periódicos ciertamente tienen unas ideologías políticas y sus lectores reflejan ciertos datos demográficos, socio-económicos y raciales, ellos no tienen ni de lejos una mentalidad tan estrecha de miras como la del Haaretz.

Para entender al Haaretz uno tiene que entender en primer lugar que su velocidad de circulación en Israel es de un solo dígito, es decir, ese es su porcentaje de lectores con respecto a la población israelí (unos 20-30.000 lectores el diario impreso, en comparación con el más diario más leído, el Yediot, la opción elegida por cerca del 60% de los israelíes), y que es leído y escrito, por y para, el entorno de un grupo con una mente cada vez más radical, estrecha e insular. A esto ya hemos hecho referencia anteriormente al señalar que los principios de los propietarios y de sus escritores eran decididamente "europeos", tanto en su cultura como en su deseo de preservar la cultura "europea" en la "selva" del Oriente Medio. Pero lo que tenemos que entender es que esta visión sobrevive hoy en día bajo una autopercepción de supremacía moral y cultural.

El Haaretz es un "santo y seña" que se utiliza entre una pequeña élite que trata de demostrar así que son miembros del "club". Se trata de un vehículo de transmisión de una autopercibida superioridad cultural. Se trata por lo tanto de un diario intolerante, egocéntrico e insular que se ve a si mismo como completamente judeo-céntrico, israelo-céntrico y completamente identificado con el “judío europeo”, al que se le conoce como "asquenazi" en Israel, y con su agenda en Israel.

El concepto de racismo judío no es demasiado comprensible y a menudo es objeto de polémica. También se le malinterpreta  Los judíos europeos pasaron por una experiencia muy tortuosa en el período entre 1850-1950. Después de la haskalah, o la “ilustración judía”, muchos judíos en Europa eligieron el camino de la asimilación. A través de ella aprobaron una reforma religiosa encabezada por Israel Jacobson y otros que dio lugar al Judaísmo de la Reforma. Pero la asimilación, tan evidente en la historia y la vida de muchos judíos alemanes como Heinrich Heine y Karl Marx, se demostró como un fracaso ante el auge de un antisemitismo que apuntaba a los judíos como raza, más que como religión. El sionismo fue una respuesta a ello. Los fundadores del sionismo no eran judíos religiosos y sus puntos de vista de "Sión" como proyecto a menudo estaban influenciados por el nacionalismo al estilo europeo, combinado con los conceptos europeos de colonizar tierras inhospitas.

Se tiene que entender además que el injerto de un sub-conjunto de conceptos judeo-alemanes de insularidad y supremacía dentro del sionismo produjo una peligrosa mezcla de nacionalismo étnico y racismo secular "científico". Muchos judíos alemanes de la primera mitad de la XX se veían a sí mismos como representantes de una Kulturkampf (la Alta Cultura) frente a los "oscuros y salvajes Ostjuden" o judíos del este (donde más arraigó el sionismo y de donde procedían mayoritariamente los padres fundadores de Israel). Estos últimos Ostjuden, emigrantes judíos religiosos, muchos de ellos vendedores ambulantes y mayoritariamente pobres, eran odiados por la aristocracia (alta burguesía) judeo-alemana de donde procedían Salman Schocken y Hannah Arendt.

Arthur Ruppin, uno de los fundadores de la sociología israelí, y al igual que Schocken un miembro de Brit Shalom, creía que las entonces modernas ideas de la eugenesia debían formar parte del sionismo. Él escribió en 1919, como reveló Eitan Bloom, que "era importante la selección de material humano" para el proyecto en Palestina. "Si existe la posibilidad de efectuar una influencia en la dirección de la purificación de la raza judía..., es obvio que sería conveniente que vinieran solamente los racialmente puros a esta tierra".

Ruppin y su departamento de asentamientos de la Oficina de Palestina, una institución sionista en Palestina, fue influyente en la creación de una sociedad segregada intra-judía. Sus kibutzim serían laicos, socialistas y "solamente europeos"; y el propio Ruppin abogó por una separación intra-judía que sería similar a las teorías que se estaban planteando por aquel entonces en el sur de los EEUU, la India británica o Sudáfrica. Hay que recordar que en esa época la eugenesia y las teorías de la supremacía racial eran muy comunes y populares. El ambiente cultural de este sub-conjunto de sionistas de la Europa Central era tal que vieron a los judíos no europeos y a los procedentes del este de Europa o 'Ostjuden', junto con los árabes, africanos y otros, como inferiores.

Arendt sintetizó esta visión en 1961, al reflejar el ambiente en ​​el juicio contra Eichmann, y en una carta al filósofo alemán Karl Jaspers: "Mi primera impresión: en la parte superior (de los judíos israelíes), los jueces, de lo mejor de los judíos alemanes. Por debajo de ellos, los fiscales, galitzianos (Galitzia, actualmente el sureste de Polonia, parte occidental de Ucrania y pequeñas zonas de Eslovaquia y Rumania), pero aún así europeos. Pero todo está organizado por una policía que me pone los pelos de punta, sólo hablan el hebreo, y tiene un aspecto árabe... Y fuera de allí, la mafia oriental, como si uno estuviera en Estambul o en algún otro país medio asiático".

Y esto era en 1961, solamente quince años después del Holocausto, y en el período en que la descolonización se estaba convirtiendo en normal, y sin embargo, esta filósofa aparentemente "liberal y de izquierdas" creía que los judíos alemanes eran superiores al resto.

El mayor trauma al que el Haaretz se enfrentó en los primeros años del Estado judío fue la sensación de que el estado podría convertirse en un país "medio asiático" como los judíos de Yemen, Irak, Marruecos y otros lugares desde donde emigraron. En una serie de artículos de 1949, el escritor del Haaretz Aryeh Gelblum fustigó a los judíos no europeos del país. Comenzó explicando las bases eugenistas de su mentalidad racista: "Hay tres bloques principales: los europeos-asquenazi, los españoles-balcánicos(sefardíes), y los árabes-africanos. . . Me atrevería a decir que el primer bloque es la élite; el segundo bloque es uno inferior; y el tercer bloque, el árabe-africano, es incluso peligroso. Ellos representan una inmigración de una raza del tipo que aún no hemos visto en Israel. 

Antes que judíos, son un pueblo cuyo primitivismo es inigualable. Su nivel de educación roza las fronteras de la total ignorancia, e incluso peor, porque son incapaces de absorber nada intelectual. Por lo general, no están más que un paso por encima del nivel de los habitantes árabes, negros y bereberes de las tierras de donde proceden; en cualquier caso, se trata de un nivel que está por debajo de lo que hemos encontrado entre los árabes en la tierra de Israel en el pasado".

Él veía a los judíos de los países musulmanes como "con diferencia, un material humano inferior al de Europa". Material humano es un término asociado con el socialismo y el nazismo,  un término que ve a los seres humanos como objetos que se utilizarán para construir la sociedad. Es esencialmente elitista y fascista.

Un aviso, cuando ustedes lean hoy los artículos de Schocken, Pfeffer o de otros escritores devotos del Haaretz, no encontraran una fuerte crítica de estos puntos de vistas o un examen crítico del racismo en Israel durante la década de 1950. Usted no encontrara una condena de este sentimiento de racismo o de supremacía insular. En su lugar, podrán encontrar palabras como "democracia" y "pluralismo", o bien discusiones sobre las "verdades desagradables",  la "lucha por el carácter del país" y un "debate interno sin límites". Los puntos de vista de Gelblum no les resultan claramente inaceptables, ni tampoco las palabras de Arendt, al contrario, estos son puntos de vista normativos, éstas son las "verdades desagradables". Los racistas a menudo visten sus puntos de vista con la idea de que simplemente están diciendo "la verdad a quien quiera oírla". Así, algunas personas son "primitivas". Ari Shavit, otro articulista del Haaretz, admitió, como mucho de lo que escribió en su libro de 2013, que "Israel debía haber sido el hogar de los judíos de la Europa del Este, para ellos fue diseñado el estado. . . ya que no tenían más opciones que el sionismo o volver al este".

El Haaretz supone como diario la realización de éste ideal de un Israel que se supone que es el hogar de los judíos europeos (laicos). La gente se equivoca al pretender identificar al Haaretz con lo que ellos aceptan sin cuestionar o bien critican su auto-descripción de ser de "izquierdas". Pero el Haaretz representa a una izquierda impenitentemente situada en su visión de los años 1930. Esta era una visión que aún abrazaba la eugenesia y la supremacía de unos grupos sobre otros.

Amos Elon, quien escribió para el Haaretz durante décadas y que representó en gran medida la perspectiva del diario, escribió en 1953, cuando visitó Marruecos, que los judíos que allí conoció eran unos "degenerados", y ponderó "lo que representaría su elevada e incontrolada fecundidad para la robustez genética del pueblo judío (en Israel)". La fórmula mágica de la pureza genética judía fue también un proyecto de Ruppin cuando buscó aislar a los judíos europeos detrás de los comités de aceptación de los asentamientos y kibbutzim de Israel. Él creía que su genética les hacia superiores. Hay una línea ininterrumpida entre Ruppin, Gelblum, Elon, Arendt y el Haaretz actual. No es una coincidencia que todos ellos escribieran de esa manera, es el camino normativo de pensamiento en esa comunidad.

El racismo implícito que se ofrece en el Haaretz no tiene paralelo en los periódicos occidentales. Por supuesto, muchos periódicos occidentales también tienen un oscuro pasado racista y también han publicado "verdades desagradables" en los años 1930 y 50. Pero ya no lo hacen más. La diferencia es que el Haaretz es un periódico no reconstruido. Gideon Levy, uno de sus más conocidos escritores actuales, a menudo se esconde de las críticas presentándose como un mártir de la libertad de expresión. En un artículo de 2010 en The Independent se preguntaban si "Levy era el hombre más odiado de Israel o simplemente el más heroico". Al-Jazeera señaló en 2014 a Gideon Levy  como posiblemente el  hombre más odiado  en Israel por sus informes sobre los territorios palestinos ocupados. Este 27 de agosto, Levy incluso escribió una columna autocomplaciente donde se vanagloriaba por ser el hombre más odiado de Israel.

El problema con Levy es que aunque molestan sus radicales opiniones políticas, son ellas las que le permiten estar a salvo de una verdadera crítica. En un artículo de diciembre 2013 escribió "Un millón de inmigrantes de Rusia, un tercio de ellos no judíos, y algunos de ellos también con un elevado grado de alcohol y de delincuencia en su sangre, no eran un problema". Ningún periódico occidental habría publicado un artículo que dijera que un grupo étnico tiene "la delincuencia en la sangre", y si por error lo hubieran publicado, posteriormente se hubieran disculpado y censurado a su autor. Pero el Haaretz no es así, ya que de todo corazón se conecta con su punto de vista.

El odio a los rusos, como el odio a los judíos de los países musulmanes (ambos grupos mayoritariamente votantes de la derecha israelí), forma parte integral de la ideología de insularidad judeo-alemana y de la opinión de que los judíos de Europa occidental son superiores y lo mejor de Israel, tal como pensaban sus antepasados judeo-alemanes en la década de 1920 de los Ostjuden.

Desde la creación de Israel ha existido la opinión de que los judíos no europeos que inmigraban representaban una amenaza para la "hermosa Israel", tal como les explicaba Dudu Topaz (un conocido actor) a los votantes laboristas (mayoritariamente de origen europeo), o como dejaba entender la expresión "Mayflower sionista" del teniente de alcalde de Jerusalén Meron Benvenisti, al hacer alusión a los asquenazi seculares. En las elecciones de 1949, cuando resultaba claro que muchos judíos yemenitas votarían por el partido de Menachem Begin, Zalman Aran, el secretario general de Mapai, declaró:"Son esta gente la que bloquea el futuro del estado. . . Si no logramos detenerlos, un cáncer crecerá en este país poniendo en peligro su propia existencia". Décadas más tarde, Singer Meir Ariel declaró en la televisión nacional en 1998 que "a los inmigrantes rusos se les debe negar el voto hasta que hayan aprendido la realidad israelí". El profesor Alexander Yacobson escribió en 2011 que los judíos rusos representan "un cierto lastre para la democracia israelí por sus tradiciones soviéticas".

El punto de vista es que los judíos rusos, tal como argumentó Chemi Shalev, otro periodista del Haaretz, "provienen de trasfondos claramente no democráticos y representan expresamente a las circunscripciones antidemocráticas". Este mito de la "democracia" israelí forma parte integral de la autopercepción del Haaretz como periódico "democrático" de referencia. Pero esta visión no es compatible con una democracia en el sentido moderno, tiene más que ver con la década de 1930 y como veía la izquierda europea de aquella época la democracia como una herramienta.

El discurso normativo racista del Haaretz se extiende más allá de los judíos mizrahi, los rusos y los etíopes, pero incluye, sin embargo, a otro grupo que no encaja con su cosmovisión insular europea. En un reciente artículo de Salman Masalha escribió lo siguiente de un guardia de seguridad judío: "su color oscuro se veía en muy mal estado, hecho jirones y manchado con el mal”. Esta descripción resulta aceptable para el Haaretz, aunque mencione peyorativamente a alguien por su color de piel oscura. ¿Pero esto es normal en los periódicos izquierdistas occidentales? ¿Es forma parte del pluralismo progresista o del fascismo?

Anshel Pfeffer dijo que esa columna representaba la "belleza de la libertad de expresión (y del Haaretz)" y "yo no tengo que defender lo que dice sólo su derecho a hacerlo". Suele suceder a menudo que ese discurso sumamente racista en el Haaretz se justifica mediante la libertad de expresión. El Klu Klux Klan también se escondía detrás de la libertad de expresión, pero si el KKK escribiera una columna en el New York Times, o bien si la derecha europea radical lo hiciera en Le Monde, se exigiría que el periódico se disculpara y si no lo hiciera también sería acusado de racista.

El racismo forma parte de la libertad de expresión, pero no libera a un diario de su responsabilidad, y la verdad es que Haaretz tiene un patrón de 70 años de publicar artículos que lindan con el racismo. No obstante, se sale con la suya haciéndose pasar por "izquierdista", y mientras los no israelíes tienen miedo de criticarlo porque piensan que están dañando a una auténtica publicación de la izquierda progresista, sus lectores israelíes no lo critican porque muchos de sus lectores apoyan su sesgada cosmovisión europeo-céntrica del mundo. Pretenden que escribir historias "desagradables" forma parte de la controversia y que sus críticas a los otros judíos israelíes forma parte de la discusión “interna” judía, cuando en realidad se trata de historias difíciles de aceptar porque algunas lindan con las expresiones racistas de cualquier publicación etno-nacionalista y eurocéntrica de la extrema derecha europea. También pretenden apoyar a los palestinos, cuando los caricaturizan a la manera orientalista, y sus intentos de "salvarlos" forma parte de su complejo de superioridad.

En una entrevista de 2004 con Ari Shavit, el antiguo escritor del Haaretz Amos Elon le dijo a su colega que la democracia israelí estaba amenazada: "No me sorprende cuando nos fijamos en la población israelí. Sabemos de dónde viene. Ya sea desde los países árabes o de Europa del Este. Pero en el plano político, esta arrogancia se manifiesta en su abandono total de un abrazo a las élites (europeo asquenazis)". En octubre de 2013 el propio Ari Shavit escribió que "la batalla por Jerusalén está a punto de perderse. Los estudiantes haredim (ultra-ortodoxos) representan actualmente al 39% de todos los niños de las escuelas de la capital. Los estudiantes árabes representan al 37% de los escolares de la capital".

El punto de vista del Haaretz sobre la "democracia" es propio de una élite europeo-céntrico asquenazi que considera que “ha perdido" el país tras las elecciones de 1977. La "selva", por así decirlo, ha conquistado "la ciudad" a través de la demografía. Esta idea existente dentro del Haaretz también se expande entre sus compañeros de viaje, como Richard Cohen en The Washington Post, quien escribió en su reciente libro que "los judíos de las tierras islámicas, ya casi el 50% de la población, se han convertido en una prospera mayoría que ha cambiado la cara que Israel presenta al mundo”. Cohen utiliza la metáfora de que el buen Israel es el que mantiene el "carácter nacional" del "exilio europeo” y su pugna intelectual, con un rifle en una mano y un volumen de Kierkegaard en el otro.

Ese “carácter" de Israel es el que representa el Haaretz, y no implica tanto a la ideología como al origen étnico y la religión. Un judío de Irak parece que nunca podrá ser el adecuado para que represente el "rostro" o el “carácter” de Israel simplemente en virtud de su lugar de origen. Esto no se parece mucho a la ideología liberal de Occidente, que abarca el multiculturalismo, sino que se parece más bien a una ideología no reformada de los años 1930, la que guía al Haaretz y a los que están de acuerdo con su línea editorial. Sólo un Israel europeo lo satisface.

Entender el concepto de "pérdida (del país)" es clave para entender ese extremismo subyacente post-nostálgico del Haaretz. Todos sus artículos o editoriales dedicados a comparar a Israel con un "apartheid" estatal y las otras comparaciones con 1930, Alemania, el fascismo y el macartismo vienen derivados de sentir que el Estado ya no es el "nuestro". Cuando Sefi Rachlevsky escribió el 17 de septiembre que existe una similitud entre la agenda de ISIS y la de los israelíes que quieren un Estado judío, insistía en como el estado le había sido "arrebatado y entregado a la derecha", justamente en lo que debería concentrarse la izquierda - atacar a la derecha -, tal como le recomendó su editor Schocken a Silverstein.

La ideología insular europeo-judía-secular del Haaretz es exhibida todos los días. Carlo Strenger publicó un artículo el 10 de octubre del 2014 abogando por una organización del país por "cantones", con un mapa que mostraba las áreas de los árabes y de los judíos, reconstruyendo las circunscripciones electorales y argumentando a favor de una autonomía y un desarrollo independiente, algo que nos recuerda a la década de 1950.

En marzo, otro artículo de Kobi Niv abogaba por un "separado", pero aparentemente “igualitario parlamento árabe-israelí". Avi Shilon escribía el 17 de septiembre que "algunos grupos en Israel, como los árabes, ultra-ortodoxos y mizrahim, han tenido dificultades a la hora de integrarse a causa de la contradicción entre sus valores y la orientación original de la ideología sionista". La contradicción era obra del sionismo, y no era culpa de los habitantes originales de lo que hoy es Israel.

Y ésta es una contradicción perpetuada por el Haaretz en su continua y estereotipada mirada dirigida hacia los judíos rusos, los judíos ortodoxos, los etíopes y los judíos mizrahim y del mundo árabe, una mirada que les muestra como no bienvenidos o como una amenaza para el "sionismo original" y la "democracia" que apoya su visión del mundo eurocéntrica e insular. Es una visión del mundo que es profundamente judía en un sentido, tal como la describe Samuel Heilman en un artículo: "sin cultivar un ambiente donde los judíos organicen una vida distintivamente judía... no son nada en especial".

Pero la retorcida visión del Haaretz de la vida judía, esa representada por una clase elitista de intelectuales y profesionales conformados por la savia de la intelectualidad judeo-alemana y a quienes debería reservarse el liderazgo del Estado, representa una vida judía totalmente equivocada para el Estado judío.

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¿Somos como los judíos americanos durante la Shoah? - Daniel Gordis - JPost


Fue uno de esos idílicos momentos en Israel - una Succa preciosa, la comida espectacular, ambiente reflexivo y leído - y la gente hablando de las cosas que realmente importan. De pronto, una de las mujeres presentes planteó una pregunta que nos paralizó.

"Todos criticamos a la judería americana por todo lo que no hizo durante la Shoah", dijo ella, "y con razón. Pero vemos como se cierne la amenaza sobre el pueblo judío y la civilización occidental por todas partes, ¿y qué estamos haciendo? ¿Somos acaso mejores?". "Tenemos que despertar a las personas al peligro", alguien respondió, "porque todavía no lo entienden".

"Al igual que el sermón del rabino Lewis en Atlanta", dijo otro participante en la cena. Me quedé muy sorprendido, el rabino Shalom Lewis es un rabino conservador y aquí estaba el líder de una emblemática sinagoga ortodoxa diciendo "es uno de los mejores sermones que he leído en años".
Yo no había oído hablar del sermón, así que se comprometió a enviármelo, y lo hizo.

"Hace tres años en este Bima... grité, !Ehr kumpt! - están viniendo -", dijo el rabino Lewis a sus feligreses. "Tres años más tarde y en esta misma Bima... ya no grito 'Ehr kumpt - están viniendo -. Ahora clamo, !Ehr daw! - ya están aquí -". "Ellos", por supuesto, son el Islam radical.

"El tiempo ya no es un lujo que poseamos", dijo el rabino. "Estamos siendo amenazados como en ningún momento antes por un enemigo obsesionado con un final apocalíptico que traerá un único desastre".

El rabino señaló a continuación que si hay mil millones de musulmanes en el mundo, y si las autoridades están de acuerdo en que alrededor el 5% de ellos son militantes islamistas que abrazan el terror, eso significa que hay 50 millones de personas con esas características.

Pero también se dirigió a los musulmanes no radicalizados, que son personas que él explícitamente señaló como decentes, comprometidas con la democracia, los posibles socios para la construcción de las sociedades en las que queremos vivir. Aún así, continúo, en su mayor parte no están hablando. "Una alianza silenciosa no representa una verdadera alianza. El pecado no está sólo en el acto de comisión, también está en el acto de omisión... Comportarse rectamente o salir del camino".

Hubo, por supuesto, el crítico reconocimiento de que a pesar de los horrores del islam radical, es Israel quien vive bajo el microscopio. "Rusia invade. Nigeria esclaviza. China oprime. Pakistán viola. Irak mata. Corea del Norte mata de hambre. Irán se nucleariza. Siria masacra. Venezuela saquea. Afganistán tortura. Sudán aniquila. ISIS decapita, e Israel es el estado paria que se coloca bajo el microscopio por una nociva moralidad".

No había mucho más, pero ninguna de estas citas hace justicia al sermón. La verdadera historia era la respuesta. La TV iraní afirmó que "un rabino estadounidense había pedido el genocidio de los musulmanes". Desde luego no es exactamente la más exigente lectura de lo dicho por el rabino Lewis.

Los iraníes no fueron los únicos que se mostraron molestos. Mondoweiss, una web notoriamente anti-Israel dirigida (por supuesto) por judíos, publicó una carta del grupo, igualmente anti-Israel, Voz Judía por la Paz (JVP), que decía, en parte: "Porque creemos firmemente que las personas de conciencia deben pronunciarse para desafiar la intolerancia bajo todas sus formas, hacemos un llamamiento a la comunidad judía para que tome posición en contra del racismo anti-musulmán y anti-árabe en sus sinagogas y organizaciones".

Mondoweiss dijo que estaba "consternado por la falta de respuesta por parte del resto de la comunidad judía". Un sentimiento verdaderamente conmovedor. Pero vayan a la página web de JVP y verán si pueden encontrar un solo artículo que apoye la existencia de Israel o que critique el odio musulmán a los judíos. O intenten lo mismo en Mondoweiss, y luego observen la seriedad con que deben tomarse sus "lagrimas de cocodrilo y su consternación".

Sí, habría sido sorprendente que la televisión iraní aprobara el sermón del rabino Lewis. Hubiera sido aún más sorprendente que la Voz Judía por la Paz lo hubiera hecho. Pero, ¿es demasiado esperar que el establishment político judío, incluso si no emitiera un sermón parecido, al menos le diera el suficiente crédito al rabino Lewis para hacer un llamamiento a los estadounidenses para que reconozcan la amenaza a su civilización? Lamentablemente aún no estamos ahí. El director ejecutivo del Consejo Nacional Demócrata Judío (un amigo personal y un partidario devoto y apasionado de Israel) respondió al sermón diciendo que "términos como 'exterminio' no deben ser utilizados por un rabino".

Yo estaba estupefacto. ¿"Exterminio"? ¿Cómo se me había pasado por alto? Yo había leído el sermón varias veces, y no había leído ninguna convocatoria al exterminio. Así que busqué nuevamente en el texto.

No había "exterminio", pero hallé "exterminar". Sí, ahí estaba.

"La furia del mal supremo está sobre nosotros y debemos actuar, pero no para contenerla, no para degradarla, no para gestionarla, no para tolerarla, sino para exterminarla total y absolutamente".

¿Qué hay de malo en llamar a la exterminación del mal? ¿Qué hay de diferente con la insistencia de Churchill de que: "A pesar de que grandes extensiones de Europa... han caído o pueden caer en las garras del odioso aparato del gobierno nazi, no depondremos la bandera o fallaremos. Iremos hasta el final... lucharemos en los mares y océanos... lucharemos en las playas... nunca nos rendiremos, e incluso si, aunque no lo crea ni por un momento, esta isla (Gran Bretaña) o una gran parte de ella sea subyugada y sitiada por el hambre, entonces nuestro imperio más allá de los mares, armado y protegido por la flota británica, continuará la lucha hasta que, gracias a Dios, el Nuevo Mundo, con toda su fuerza y poder, de pasos adelante para el rescate y la liberación del viejo".

Churchill reconoció el mal cuando lo vio, y en el idioma de la década de 1940 se comprometió a erradicarlo. Unos 18 meses más tarde, el presidente Roosevelt se dirigió a la nación después de Pearl Harbor y dijo: "No importa el tiempo que pueda llevarnos... el pueblo estadounidense, con sus propias fuerzas, va a lograr una victoria absoluta... No sólo nos defenderemos hasta donde podamos, sino que podemos estar seguros de que esta forma de traición nunca más nos pondrá en peligro". Este también era un llamamiento a erradicar el mal.

¿Prefieren "erradicar" a "exterminar"? De acuerdo. Suscribo el cambio de palabras. Pero más allá del texto del sermón, hay otra lección que podemos extraer de mensaje del rabino Lewis: ya no tenemos a ningún Churchill, y tampoco tenemos a un FD Roosevelt, y aún no hemos llegado al punto en que estemos dispuestos a reconocer, tal como señala el rabino Lewis, que ya estamos en guerra, luchando por el futuro de la civilización tal como la conocemos. ¿Eso cambiará el rumbo? ¿Nos despertará antes de que sea demasiado tarde?

Es demasiado pronto para saberlo. Pero hasta que lo hagamos, sermones como el del rabino Lewis son fundamentales. No podemos derrotar a un enemigo si no admitimos que existe. Y la mayoría de nosotros - aunque por suerte no todos - todavía quiere pretender que esto es una guerra contra el ISIS o unos centenares de jihadistas, no un ataque global contra nuestro mundo que debemos erradicar .

¿Somos, por lo tanto, iguales que los judíos americanos que hicieron muy poco durante la Shoah.? No, pero nuestra situación en realidad es aún peor. Entonces, por lo menos, los judíos americanos reconocieron que había un enemigo. Hoy en día, la mayoría de nosotros ni siquiera ha llegado tan lejos.

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¿Partiendo de Israel? - JPost



La preocupación nacional con la emigración - también conocido en su peyorativa formulación como yerida o descenso en hebreo - forma parte integral de la cultura israelí.

En una entrevista para el Día de la Independencia de 1976, el entonces primer ministro Yitzhak Rabin se refirió a la emigración como "la caída de los débiles". En 1980, cuando se produjo una cifra récord de 30.000 más israelíes que se fueron que los que hicieron aliyá, el entonces diputado Geula Cohen declaró durante un debate Knesset que "la diáspora es una enfermedad y los israelíes no deberían tener nada que ver con ella (unirse a ella)".

El escritor y lauderado premio Israel AB Yehoshua ha utilizado durante años los términos más despectivos para describir a los judíos que optan por permanecer en la diáspora. En 2003, en una reunión con los editores y reporteros de The Jerusalem Post, se refirió al judaísmo de la diáspora como una "masturbación", mientras que la vida en Israel era "una cosa real". En un discurso en EEUU en el 2006 ante el simposio centenario de la American Jewish Committee, Yehoshua dijo: "El judaísmo fuera de Israel no tiene futuro. Si ustedes no viven en Israel... su identidad judía no tiene sentido en absoluto".

El año pasado, después de la emisión del primer segmento de "The New Emigrants", una serie de noticias que subrayaban el bajo costo de vida y los mayores salarios promedio  de Berlín en comparación con Tel Aviv, Matan Chodorov del Canal 10, quien fue el anfitrión del show, se disculpó en el aire por si daba la impresión de que el Canal 10 estaba alentando a los israelíes a emigrar.

"De ninguna manera tenemos la intención de argumentar a favor de dejar Israel", subrayó Chodorov.

La reciente protesta por el precio significativamente más barato de un producto lácteo muy popular como es el "Milky", puesta en marcha por expatriados que viven en Berlín, ha recibido una amplia cobertura de los medios, y ello precisamente porque la noción de que los israelíes que realmente eligen vivir en Berlín consiguen enfurecernos a muchos de nosotros.

Como israelíes, somos hipersensibles a la emigración.

Sin embargo, los datos publicados recientemente por la Oficina Central de Estadísticas revelan que hay poco motivo de preocupación. Las tasas de emigración han caído a su punto más bajo en cuatro décadas. En 2012, el número de ciudadanos israelíes que salieron del país por lo menos durante un año se había reducido a 15.900 personas, una cifra inferior a 2011 y parte de una tendencia más amplia que ha estado sucediendo desde hace bastante tiempo.

A pesar de las repetidas afirmaciones en sentido contrario, Israel no está haciendo frente a un éxodo masivo que amenaza con socavar la demografía judía. De hecho, las tasas de emigración del Estado judío son más bajas que la media de la OCDE y no está por encima de la mayoría de los países occidentales.

Además, un gran porcentaje de los israelíes que han emigrado durante estos años fueron algunos de los 1,2 millones de inmigrantes de la ex Unión Soviética que llegaron a Israel desde enero de 1989. Entre 1990 y 2005, casi la mitad (el 48%) de los 230.000 emigrantes eran inmigrantes que llegaron a Israel después de 1989 (Oficina Central de Estadística, 2007), mientras que su participación en la población en 2005 era inferior al 20%. En total, casi el 10% de estos "olim" había partido en 2005, de acuerdo con la CBS.

Esto puede sonar como una cifra elevada, pero en realidad un 90% de "tasa de retención o absorción" de esos judíos rusos en Israel resulta bastante sorprendente. Como el demógrafo Sergio Della Pergola señaló en un artículo de 2011 para el Jewish People Policy Institute, Israel tiene una "muy baja tasa de desgaste poblacional".

DellaPergola comparó la cifra a la de Alemania, donde el porcentaje de "retención" de los alemanes étnicos (de otras zonas de Europa y Rusia) que emigraron a Alemania entre 1954 y 1999, y que más tarde salieron del país, estaba sólo por encima del 60%.

En el Reino Unido, donde llegaron cerca de cuatro millones de inmigrantes durante 1997-2006, sólo el 60% terminó quedándose. En los EEUU, entre el 60% y el 75% de los inmigrantes permanecen en América. Si nuestra tasa de emigración es en realidad relativamente baja y nuestra tasa de retención es alta, ¿por qué estamos tan tensos acerca de unos pocos miles de israelíes que viven en Berlín?

Parte de esto podría tener que ver con la demografía vis a vis con los palestinos. También existe la preocupación acerca de una constante asimilación judía. Y por supuesto, también está nuestra arraigada ideología sionista que ve a la diáspora vida judía como algo inauténtico o artificial.

Pero los judíos siempre han tenido una relación ambivalente con la Tierra de Israel. Según la Biblia, los israelitas eran un pueblo antes de que alguna vez entraron en la tierra. Después de la destrucción del Primer Templo en el año 586 a.C., muchos judíos, de las dos tribús que no fueron exiliadas previamente por los asirios, decidieron permanecer en Babilonia y en otros lugares,  incluso después de que el Segundo Templo fuera construido.

Y los judíos lograron sobrevivir en la diáspora durante casi dos milenios de exilio que condujo finalmente a la creación del Estado de Israel. Tal vez ha llegado el momento de dejar de permanecer tan a la defensiva y estar tan tensos ante el encanto de la diáspora y centrarse más en apreciar lo que tenemos, con todas sus imperfecciones. De acuerdo con las cifras de la CBS, es lo que la mayoría de los israelíes están haciendo de todos modos.

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Thursday, October 16, 2014

Pallywood en estado puro: De "fanáticos judíos religiosos" y de "moderadas musulmanas" - Elder of Ziyon




Esta foto fue ayer viral en Twitter y en otros lugares, y fue retuiteada por ese antisionista de escaso nivel que es Max Blumenthal, entre otros cientos de personas que expresaron su disgusto por que ese "fanático judío religioso" le gritara a esa pobre mujer árabe asustada.

Pero si se mira más de cerca la foto, verán algo interesante. El libro que la mujer árabe lleva en esos momentos en su mano es un libro de !salmos en hebreo!



¿Qué hacía una "moderada" mujer musulmana, con un atuendo tradicional que la presupone religiosa, con un libro de los salmos hebreo? Fácil, se lo arrebató al "fanático judío religioso" justo a tiempo para que algún fotógrafo palestino mostrará su reacción indignada al darse cuenta de que su libro sagrado le había sido robado a plena luz del día.

Hay otras fotos de la escena que muestran a otra "moderada" mujer árabe agrediendo físicamente al mismo "fanático judío religioso". De hecho, fueron esas "moderadas" mujeres musulmanas las que formaron un embudo en la Puerta de la Cadena donde los judíos salían tras visitar el Monte del Templo. Estas fotos del mismo fotógrafo árabe muestran las cosas con un poco más de precisión:







¿No me creen? Vean lo sucedido en el vídeo y como se apresuraron a grabar la escena con sus móviles esperando que las provocaciones provocaran una reacción violenta de los visitantes judíos



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Vale, habéis abandonado Israel, ahora déjadnos en paz de una vez - Raanan Shaked - Ynet



Díganme, queridos emigrantes, ¿qué es lo que realmente les interesa? ¿Comenzar una nueva vida o seguir criticando vuestra antigua vida? ¿Pasar página o seguir arrugando rabiosamente la vieja? ¿Dejar a Israel por un futuro mejor, o seguir revolcándose en un pasado que siempre contemplaréis como peor - sobre todo desde que existe la gran escusa de un carro de la compra más barato en Berlín -?

Porque en realidad, la cosa más increíble del muy publicitado fenómeno actual de la intención de abandonar Israel es la incapacidad de esos supuestos emigrantes de partir de una vez, es decir, de abandonar realmente Israel. En definitiva, de seguir adelante sin mirar atrás con ira.

Los israelíes que ahora están partiendo, o que desean hacerlo, pueden verdaderamente privarnos de su cuerpo, pero parecen insistir exageradamente en dejar su alma atormentada con nosotros. Están enojados y por ello nos lo gritan a la cara, agitando sus facturas más baratas de Berlín. A partir de una web de Londres, se llama a los israelíes a partir de Israel hacia Maine y Silicon Valley (ambos en EEUU). Sin embargo, parecen no poder desconectarse de verdad de Israel, de emigrar en el pleno sentido de la palabra: convertirse en extranjeros. En definitiva: asumir su pretendida decisión final y empezar de nuevo.

Así que en realidad muchachos, no acabáis de dejarnos. Aunque ya estéis allí, en Berlín, Londres, Praga… continuáis repitiéndonos que las cosas son mejores allí para ustedes (y nos comentáis que también lo serán para nosotros). Ya nos habéis dicho que habéis abandonado Israel (o que queréis abandonar), un lugar sin futuro, caro, conflictivo y violento, uno que se está convirtiendo en cada vez más religioso - no dudéis en añadir las descripciones adicionales -, y que por eso habéis decidido proseguir vuestro camino. Por el futuro de vuestros hijos. Por vuestra propia alma actual. Y nosotros pensamos que es una decisión aceptable, comprensible y legítima. No tenemos pues ninguna queja.

Pero entonces, ¿por qué no nos dejáis en paz? ¿Por qué no os olvidáis de nosotros y continuáis adelante con vuestras vidas? ¿Por qué vosotros queréis seguir presionando una herida que, con vuestra partida, supuestamente habéis logrado superar o curar, o al menos a cicatrizado lo suficiente.

Vamos, dejad en paz a Israel. Abandonad la carga de dolor, de amargura, de resentimiento que os provoca Israel. Descansad un poco. No tenéis necesidad de decirnos adiós una y otra vez.

Sabéis, en realidad ya estoy familiarizado con este masoquismo. Me hundí en él durante mis tres años de estancia en Nueva York. Y es que separado de la gravedad de Israel, me sentía atraído hacia ella una y otra vez, casi en contra de mi voluntad. Escaneando rabiosamente los titulares de su prensa, sus comentarios, enviando de nuevo y de manera frenética mensajes de enojo hacia la vieja patria. “Me fui de allí, por fin”, me decía una y otra vez. “Que se pudran”. Pero no lo pude superarlo. Al final regresé.

Parece que ustedes pueden servirse de Israel hasta fuera de Israel, pero lo opuesto no siempre es lo cierto. Los israelíes que abandonan este lugar con rabia no están tomando en consideración el hecho de que, al abandonar el país, se están desgajando de la rama emocional a la que están gritando: la rabia. Si ya has dejado atrás Israel, ¿por qué tanto furor?

Al parecer, vosotros sentís que simplemente no os podéis ir sin decir una palabra, sin rodeos, sin acusar, sin predicar, sin tratar de conseguir que otros sigan vuestros pasos, y esto, nos decís una y otra, lo hacéis supuestamente por nosotros. Pero la realidad es que lo hacéis sobre todo por vosotros mismos, para aseguraros de que tomáis la decisión correcta, para aseguraros de no ser otro árbol más que ha caído en el bosque sin que nadie se diera cuenta y sin que importara a nadie.

Y por eso ustedes quieren que les escuchemos. Sospechosamente, resulta muy importante para ustedes. Sospecho que de alguna manera eso nos revela lo que son realmente: aquellos que se fueron, pero no fueron capaces de decir adiós. Los que se aferran a su maltratada israelidad - que se define por el derecho de ver a todos los demás como a unos auténticos tontos - que, increíblemente, se niegan a abandonar.

Muchachos, al final tendremos que decirles que les envidiamos. Se las arreglaron para escaparse. Su pastel de chocolate es más barato que el nuestro, ¿de acuerdo? Ahora déjennos en paz y sigan adelante con su nueva vida. No se preocupen por nosotros; empezaremos una nueva vida en las tumbas que nos predicen.

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Control, no "contención" - Dror Eydar – Israel Hayom



Conocemos de sobra las reglas del Oriente Medio. El temor a "provocar disturbios" nos llevó a la "contención" por nuestra parte, lo que ha dado lugar a una escalada en la provocación de los agitadores árabes que han convertido al lugar más sagrado para el pueblo judío en un antro de perdición - una descripción del profeta Jeremías que caracteriza perfectamente lo que un grupo de musulmanes están haciendo en el Monte del Templo, con casi ninguna objeción -.

Los que controlan el Monte del Templo controlan al país. Los árabes locales lo entienden mejor que nosotros. Ellos no se están reuniendo en el Monte del Templo porque estén poseídos por un ataque de piedad. Incluso allí, cuando oran, dan la espalda a la Cúpula de la Roca, el lugar del Santo de los Santos de nuestro Templo.

Conocidos grupos islamistas proveen de alborotadores árabes que regularmente humillan a los visitantes judíos y amenazan con una "tormenta de fuego", una propaganda muy similar a la de esos otros yihadistas de la escuela de la Franja de Gaza.

Si los judíos no pueden visitar el Monte del Templo en paz, los musulmanes tampoco deben poder hacerlo. La policía puede y debe garantizar una absoluta tranquilidad en el Monte del Templo. Unas pocas decenas de manifestantes no son una razón para cerrar el lugar. Es posible entrar en la mezquita y arrebatar el control a ese grupo de matones que se ha atrincherado en el interior. Si los musulmanes no respetan su propia casa de oración y la convierten en un bastión para sus ataques, ¿por qué debemos respetarla nosotros?

Y no sólo en el Monte del Templo: grupos de árabes de Jerusalén están tratando de atacar la visión de una ciudad unida, y están utilizando la "política de contención" para dañar el tren ligero y los edificios públicos y gubernamentales de la ciudad [N.P.: además de la desecración de tumbas judías en el Monte de los Olivos].

Si la policía duda o elige "contener o aceptar" la situación, será trabajo del ministro de Seguridad Pública, Yitzhak Aharonovitch, golpear encima de la la mesa del inspector general de la policía, el general Yohanan Danino, y promover una acción decisiva para que se atienda su demanda. Y si el ministro está ocupado discutiendo con el inspector general, entonces deberá ser el propio primer ministro quien debería darles una reprimenda, como ya lo ha hecho.

No podemos demostrar debilidad. En nuestra región, ya hemos aprendido que cualquier persona que muestre "comprensión" por la violencia y "acepte" las perturbaciones a pequeña escala, acabará obteniendo una guerra. Cualquier dirigente que opte por no combatir al grupo Estado Islámico mientras que sea relativamente pequeño, y prefiera bombardearlo desde el aire en lugar de enfrentarse a ellos, estará promocionando una amplia guerra santa. Cualquier persona que no desmantele a las arrogantes organizaciones islamistas en el Monte del Templo y en el este de Jerusalén, se verá obligada a hacer frente a unos disturbios mucho más grandes dentro de poco.

En Succot, nuestros antepasados ​transitaban por las calles de Jerusalén y el Monte del Templo en estos días festivos solicitando paz y un invierno lluvioso. Debemos erradicar la deshonra para nuestro pueblo y acabar con el absurdo de que un judío no debe ser capaz de murmurar oraciones en el lugar sobre el que se dice: "Mi casa será llamada como casa de oración para todas las naciones" (Isaías 56: 7).

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Los dos niveles de la donación - Shlomo Cohen

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¿Terroristas árabes? No en Hollywood - Sever Plocker - Ynet



Una nueva serie de televisión estadounidense presenta un agente secreto cambiando y perdiendo sus identidades. Suena sospechosamente. En el segundo episodio, el agente es enviado con una agente secreta como él, sólo que muy hermosa, para salvar a su patria del terrible peligro de las armas químicas.

Con el fin de frustrar el plan de los terroristas, "los dos agentes se infiltran en el corazón de la más profunda oscuridad", un grupo de gente horrible que está planeando poner sus manos en una arma de destrucción masiva a cualquier precio. Ellos son miembros de la mafia chechena.

No me digan que no han oído hablar de la mafia chechena. Si es así, eso significa que ustedes no han estado viendo las series americanas y británicas de suspense y acción. La mafia chechena aparece a menudo en estas series como fuente del mal y del terrorismo en el mundo. Ellos planean ataques terroristas masivos contra los centros de población de Nueva York y Londres, y apuntan con misiles contra símbolos del régimen occidental como la Casa Blanca y el Parlamento británico, y sus tentáculos del terror alcanzan al menos a la mitad de la tierra del planeta.

Es obvio que la mafia chechena controla y financia los grupos islamistas en el mundo árabe: estos crueles y astutos chechenos se aprovechan de la inocencia de los árabes de buen corazón. Por lo general, no están solos; tienen la ayuda de magnates sin conciencia de Wall Street, de la City de Londres y de Moscú.

Los guionistas de estas series tan populares no están demasiado preocupados por el hecho de que ni una sola organización terrorista chechena ha llevado a cabo un acto de terror en cualquier país occidental, y que ni un solo rastro de tales organizaciones chechenas se ha encontrado allí. Vale, pero ¿quién quieren ustedes que sean los malos en estas series? ¿Los islamistas árabes? Dios no lo quiera. ¿Mostrar a un terrorista árabe en una serie de televisión estadounidense o británica? Eso estaría en contradicción con todos los principios de la corrección política.

Así que no hay terroristas árabes-musulmanes, y tampoco hay terror iraní musulmán. Solamente el terror checheno. 

Obviamente, estoy exagerando, pero no sólo sobre Chechenia. Estos programas, así como una serie de películas de acción y espionaje, están llenas de personajes y organizaciones malvadas y maquinadoras de Serbia, Albania, Mongolia y, por supuesto, Corea del Norte - sin dejar de lado por un momento el terror asesino de las sociedades y corporaciones mercantiles - (el hecho de que ni una sola empresa en el mundo haya sido sospechosa de planificar y financiar actividades criminales o terroristas durante décadas, no parece preocupar ni molestar a los creadores de estas películas y series). Y si presentan a un terrorista paquistaní, afgano o iraní, seguramente es en realidad un doble agente capturado por la CIA.

En el pasado, los héroes y heroínas de las series de contraespionaje estaban ocupados persiguiendo a los enemigos de los Estados Unidos. Ahora ellos se ocupan exclusivamente de las luchas internas entre las agencias de inteligencia gubernamentales y de los contratistas del gobierno.

Los creadores de la cultura popular de Occidente se han convertido, con toda su alma y corazón, en devotos de una imaginaria corrección política que prohíbe presentar a "árabes o musulmanes malvados", eso sí, a menos que sean chechenos o buenas personas que han sido corrompidas por América y Occidente.

Ahora este boomerang está de vuelta. La opinión pública ilustrada de Occidente ha sido expuesta a los horrores de organizaciones terroristas como el ISIS, y se sorprende de su crueldad cuando se informa de ella en las noticias. Mientras tanto, el resto de la opinión pública se muestra sorprendida ya que no estaba preparada para esto. Estaba preparada para dar fe de la crueldad de los investigadores norteamericanos, de la codicia de las corporaciones y multinacionales, de los chanchullos de las agencias secretas especiales, y por supuesto, de la tristemente célebre mafia chechena.

Es por eso que el schock a la luz de la realidad ha sido tan grande. Es por eso que las reacciones son tan radicales. Es por eso que el presidente estadounidense Barack Obama se ha visto obligado, bajo la presión de una opinión pública conmocionada, a librar una guerra contra una organización que, en la ficción audiovisual, no está amenazando de ninguna manera a los Estados Unidos y no pone realmente en peligro sus intereses.

Pronto, es probable que este cambio llegue incluso hasta la propia televisión: los combatientes del Estado Islámico sustituirán a los otros principales "chicos malos" en las pantallas, pero sin conexión con la realidad. La realidad, después de todo, no cuenta. Son las reglas de la corrección política las que determinan lo que es correcto e incorrecto en las narrativas de la cultura popular de la televisión y el cine.

Nos permitieron que odiáramos a los chechenos, y de ahora en adelante quizás nos permitan también odiar al ISIS. El otro terror árabe no deberá ser mencionado aún.

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Sunday, October 12, 2014

El estudio de la Torah es su vocación (jóvenes ortodoxos de la Yeshivat Ateret Israel de Jerusalén) - Nati Shohat

Peregrinación a Uman - Kitra Cahana

Saturday, October 11, 2014

Las extrañas declaraciones de Georges Steiner en su libro de entrevistas - Maurice-Ruben Hayoun - Vu de la place Victor Hugo



Leyendo extractos del libro de entrevistas de George Steiner y Laure Adler, extractos que hacían referencia a los judíos, el judaísmo e Israel, publicados por Flammarion bajo el título de “Un largo sábado”, experimenté una cierta incomodidad. Inmediatamente me acordé de un coloquio en la abadía de Cluny donde tuve una larga conversación con este brillantísimo académico, a pesar de sus no demasiado amplios conocimientos filosóficos, sobre todo en la ciencia del judaísmo (la Biblia, la literatura talmúdica o midráshica, la historia judía, la filosofía judía, medieval y moderna, y mucho menos de la mística judía) me sorprendieron un tanto.

Y los pasajes que se pueden leer en el último número del Figaro-Magazinw no han disipado esa inquietud o ese malestar, sino que al contrario lo han fortalecido. Por supuesto, están las circunstancias presentes, la vejez, una cierta forma de olvido en un universo que no se detiene, que avanza constantemente hacia adelante, mientras que el propio ardor, como dice Bossuet, se apaga. Pero ciertos juicios, que no deseo extraer de su contexto para no malinterpretarlos, son muy controvertidos.

Las críticas, algunas totalmente legítimas, formuladas contra el Estado de Israel (del cual Steiner ni imagina ni desea su caída, todo hay que decirlo), hacen pensar o son una reminiscencia de un snob sentimental que lamenta amargamente la época en la que los judíos no hacían mal a nadie, sino que al contrario sufrían todas las miserias de la tierra, y todo ello bajo la tierna mirada de algunas bellas almas cristianas cuyas lágrimas de circunstancia no tardaban mucho tiempo en secarse. Steiner dice francamente que Israel se ve obligado (y él hace hincapié en esta noción de necesidad), para sobrevivir, a portarse mal con otras personas o pueblos, a torturar (sic), a dar la espalda a las doctrinas éticas que sus antiguos profetas legaron a toda la humanidad. (Al convertirse en un pueblo como cualquier otro, me han arrebatado ese título de nobleza).

Tales declaraciones me han hecho pensar en un viejo debate, que yo creía hoy obsoleto, entre Martin Buber, gran adepto del sionismo, y los escritores judíos alemanes de su época, como Arnold Zweig, que consideraban que el judío era la sal de la Tierra (Evangelios) y que debían arrastrar sus sandalias por todo el mundo sin tener derecho a un restablecimiento de su soberanía sobre la tierra de sus ancestros​​.

Básicamente, que el judaísmo es más importante que el Estado de Israel [N.P.: y eso dicho por algunos judíos que no eran observantes del judaísmo]. Realmente eso es verdad, y es incluso justo, pero es una triste utopía que opongo a la expresión de Steiner para definir al nuevo estado judío, un “triste milagro”. Esta concepción es muy anticuada y no quiere ver en los judíos, y en el judaísmo, más que una secuela, un vestigio de una grandeza pasada que nunca volverá. Me hizo pensar en una frase de Ernest Renan en su Historia de Israel ("que se detenga tras la caída del Templo y que se niegue a ir más allá"), según la cual Israel tiene un pasado demasiado glorioso como para poder esperar un renacimiento de naturaleza similar... Esta es una visión completamente obsoleta del siglo XIX.

Steiner dice que Israel no es la única solución posible… Eso no es falso, pero Israel permanece como el comienzo de la mejor solución posible. Incluso los rabinos ortodoxos se han sumado y han imaginado una oración en la que califican a ese Estado como el inicio de la floración de nuestra Redención (Reshit tsemihat guéoulaténou). Y los adeptos del sionismo político no se desalentaron o desmoralizaron por el terror árabe. Ellos fueron testarudos y se levantaron y construyeron un Estado fuerte que Steiner describe como un estado armado hasta los dientes... Eso me recuerda a las largas conversaciones que tuvimos en Macon y Cluny: si este Estado judío no hubiera sido aguerrido, ¿habría resistido, habría sobrevivido a los ataques implacables de sus vecinos? Eso es poco probable.

Pero Steiner demuestra cierta honestidad intelectual reconociendo que, puesto que no comparte la vida de los israelíes, no puede juzgar la justicia o el carácter discutible de su causa; él se limita a explicar su propia concepción de la misión judía. Nosotros somos, dice, repitiendo una cita de Heidegger, unos huéspedes de la vida...

Hasta aquí Steiner se contenta con dejar que hable la subjetividad y esto es perfectamente normal, puesto que se le pregunta su opinión. En la siguiente pregunta, la que le inquiere sobre las raíces del antisemitismo, viejo y nuevo, nuestro autor desarrolla gran parte de sus ideas, aunque estás no siempre concuerdan con los resultados de las investigaciones más recientes. Si miramos más de cerca, nos damos cuenta de que mezcla muy juiciosamente, hay que reconocerlo, muchas de las ideas de Nietzsche, Spengler y Hitler.

Los judíos serían odiosos para el resto de la humanidad, afirma en resumen, porque ejercen sobre ella un chantaje intolerable. Y este rechazo tiene tres puntos, más una nota al margen de la página:

- Esta la ley de Moisés, la menos natural de las leyes (sic) y que dota a la humanidad de unas directivas o de una orientación que la humanidad no está dispuesta a aceptar.

- La segunda razón de la detestación de los judíos es haber dado a luz al cristianismo con esa figura de Jesús que, en el Sermón de la Montaña (donde imita a Moisés tomándolo a contrapie), retoma las predicas socializantes de los grandes profetas hebreos (Amós, Isaías, Amos), lo que revela la verdadera naturaleza judía o judeana del cristianismo.

- La tercera fuente de antisemitismo son las ideas marxistas que han reforzado esta impresión de mala conciencia, y donde se parece olvidar que Marx no tenía ningún vínculo concreto con las creencias judías puesto que su padre ya se había convertido al protestantismo. Pero eso no importa, para los antisemitas, todo el mal proviene, por supuesto, de los judíos... Y por si acaso, Steiner no se olvida de Sigmund Freud quien nos robado, incluso de nuestros sueños, el último rincón de nuestra intimidad.

Y es la combinación y conjunción de todos estos resentimientos lo que explicaría por qué este odio a los judíos ha tenido una vida tan larga y ha sobrevivido desde tiempos inmemoriales.

Cuando Steiner afirma que "se olvida todo excepto al judío", me recordó una frase del pobre poeta judío alemán, miembro del movimiento Jung-Deutschland, Ludwig Börne, que decía algo similar a esto: “algunos se quejan de que soy judío, otros me felicitan, otros, en fin, se sorprenden de que lo sea, pero nadie quiere olvidarlo...” .

Finalmente, Steiner emite una idea que le es propia: el judío ha durado demasiado, dice, y dura ya desde demasiado tiempo, según la consideración de los que les detestan. El autor no quiere dar a entender de ninguna manera que sus deseos apelen a un cese de nuestra existencia, él sólo retoma una idea grata a los antisemitas, a la que hacía mención el propio Hitler en su Mein Kampf: que el pueblo judío era el que mostraba un inigualable instinto de conservación (der bisher stärkste Selbsterhaltungstrieb).

Admito mi vacilación ante estos enfoques o aproximaciones contradictorios a la hora de definir la actitud de mi amigo George Steiner sobre estos temas tan sensibles: ¿acaso sufre, en la hora de su vejez, de un retorno a la superficie de ese incontrolable auto-odio, o quizás nos ofrece aquí una especie de confesión judaica que no quiere decir su nombre? Yo me inclino por esto porque cita una broma judía que le restaura el coraje por cada mañana que Dios nos concede: “Se anuncia el fin del mundo, el diluvio en diez días. Los protestantes se organizan para arreglar sus cuentas bancarias, los católicos se ven exhortados al arrepentimiento por el Papa, y el rabino le dice lo siguiente a su comunidad: ¿Diez días antes del diluvio? Eso es suficiente para aprender a respirar bajo el agua...”.

Lo que menos me ha gustado es que Steiner diga, sin mala intención, que Israel es un triste milagro. Israel es un bello y gran milagro, es el renacimiento providencial de un pueblo que nunca olvidó la alianza con su Dios y que transmitió a la humanidad. Misión por la cual nunca ha sido perdonado...

Pero qué vamos hacer, la vida nunca ha sido fácil. Y para terminar, me referiré a un prominente historiador alemán del siglo XIX, Theodor Mommsen, un especialista en la Roma antigua, quien dijo esto como resumen: “Israel no apareció solo sobre el escenario de la historia mundial. Tenía un hermano gemelo... el antisemitismo”.

Todo está dicho.

PD: El interesante blog del historiador y erudito judío Maurice-Ruben Hayoun

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