Friday, July 28, 2006

Establezcan un gobierno de emergencia - Ari Shavit

La crítica al gobierno se incrementa, y por una buena razón. El gobierno entró en esta Guerra del Líbano II de una manera precipitada e imprudente. Los objetivos de la guerra no fueron correctamente definidos, los riesgos ocultos no fueron suficientemente clarificados y las implicaciones no fueron totalmente analizadas. El gobierno condujo el país en una maniobra estratégica crítica sin ser consciente de sus consecuencias o de prever su resultado. Cuando la guerra este terminada, llamarán al primer ministro para que les explique sus acciones. Ha demostrado ser un estadista ligero e irresponsable, indigno de un puesto público tan alto.

La crítica al ejército también aumenta, y por buenas razones. Las Fuerzas de Defensa de Israel han experimentado fracasos en el aire, en la tierra y en el mar. El ejército no tenía la inteligencia vital, y no era consciente de ello.No tenía una respuesta poderosa a los cohetes y misiles de Hezbollah, y no era consciente de ello. El ejército arrastró a los políticos a una guerra decisiva sin tener los medios de ganarla. Cuando los enfrentamientos estén finalizados, el mando militar será requerido a explicar sus acciones.

La conducta arrogante del Jefe de Estado Mayor, Dan Halutz, es inexcusable. Él ha fallado en su trabajo de director ejecutivo de la seguridad de Israel. Cuando la guerra este acabada, se obligará a que Halutz haga algo que él odia: arremangarse, sepultar su nariz en los detalles y reconstruir el ejército. Esta vez, sin demoras y sin vuelta de hoja.

La crítica del sistema público israelí también esta justificada. La nación es fuerte, pero sus líderes son débiles. Mientras la gente ha demostrado su resolución y su resistencia, las elites han mostrado su debilidad sustancial y moral. ¿Esta preparada Aliza Olmert para vivir en un refugio en Kiryat Shmona? ¿Shlomo Nechama ha supervisado personalmente las restricciones crediticias a las víctimas norteñas de los ataques de Katyushas ? La insensibilidad del gobierno al dejar de aprobar remuneraciones justas para los residentes de Tiberias y Haifa es sólo la punta del iceberg de un fenómeno que es mucho más profundo.

La vida en el centro del país esta separada de las vidas de los soldados que luchan en Bint Jbail y de las vidas de los civiles que sufren los ataques contra Carmel. Tel-Aviv puede continuar divertiéndose en tiempos de guerra, pero no debe aislarse de la guerra y de sus víctimas. El ámbito político institucional israelí no ha encontrado todavía un modo de enfrentarse con esta dualidad. Ningún mando - político, ideológico o civil – se ha ofrecido para unificar y conjuntar a la gente, para impartir un sentido cuando el país está siendo puesto a prueba.

Aun así, todas estas críticas están justificadas. Hasta cierto punto, la crítica del uso excesivo de la fuerza por parte de Israel contra los civiles libaneses también puede estar justificada. Pero no se equivoquen: pueda que esta no sea una guerra elegante, pero es una guerra justa - posiblemente más que cualquier otra guerra en la historia israelí. Y esta es una guerra que debe ser ganada, a pesar de las desgracias y los fracasos.

De ahí, independientemente de las preguntas que pueden elevarse con respecto al ámbito político, militar o civil, esas preguntas no deben eclipsar la justicia enfática de la causa de Israel. Esta vez no es una guerra sobre el territorio, sino por la supervivencia. Esta no es una guerra sobre los asentamientos, sino sobre los teatros, Ios periódicos y los restaurantes de Israel. Esta no es una guerra ofensiva lanzada por fanáticos judíos, sino una guerra defensiva contra los fundamentalistas musulmanes.

Por esta razón, no sólo estamos defendiendo la existencia de Israel como un estado judío, sino su futuro como un país democrático. Y como una democracia, Israel debe demostrar que es capaz de defender su libertad, sus valores y su estilo de vida.

Hace un año, Ehud Olmert dijo que él estaba cansado de las guerras. Por lo tanto, no es sorprendente que él no tenga ni idea de como ganarlas. Pero en esta hora difícil, no podemos sustituirlo. Lo que podemos hacer es reforzarlo. Sólo una convocatoria inmediata de un gabinete especial de emergencia que incluya a Ehud Barak, Moshe Ya'alon, Benjamin Netanyahu y Yossi Beilin puede dar a Olmert el plus que tiene que infundir a la nación y al ejército para luchar contra la nueva realidad de enfrentamientos y crear un cambio estratégico.

Israel en el verano 2006 afronta un estado de emergencia no menos grave que el estado de emergencia del verano de 1967. Un gobierno de emergencia es la necesidad del momento.

2 Comments:

Blogger Daniel said...

Completamente de acuerdo con el análisis de la actual situación con la guerra antiterrorista actual. Se debe enfocar como lo que es, una guerra.
Gracias Jose Antonio, por darnos la oportunidad de leer estos magníficos artículos.

10:47 PM  
Blogger Alberto B said...

interesante el post!!
aqui saludandote desde el 1/2 oriente espero si estas en israel para que nos reunamos ! ;-)

10:21 AM  

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