Friday, July 07, 2006

Israel: lecciones incorrectas - Ivan Rioufol

Israel es indefendible, forzosamente: este país contradice lo políticamente correcto antirracista, sostenido, por otra parte, durante mucho tiempo por numerosos intelectuales judíos. A los elogios del cosmopolitismo, del desenraizamiento y del mestizaje cultural, los israelíes responden que una nación, hasta multiétnica, debe saber exigir a sus miembros una identidad común. Ellos dicen que un estado soberano es libre de escoger a sus inmigrados. A buen entendedor.

Estas lecciones incorrectas son una provocación para el discurso dominante que, en Francia, incita a la culpabilización, al relativismo, al acomodamiento. Ellas explican los ‘espantos’ politico-medíaticos frente a las reacciones defensivas del Estado hebreo. Su intransigencia frente a las provocaciones de Hamas es sólo un episodio de esta incomprensión.

La brutalidad de la réplica al secuestro, por un comando terrorista, del soldado Gilad Shalit, de 19 año, es criticable. Detener a los elegidos del Hamas es ignorar su legitimidad democrática. El lunes, Philippe Douste-Blazy sugirió " la retención ". Queda que Israel es el único país en el mundo cuya existencia es discutida, con el Coran en apoyo. ¿Dónde están, ahí, las llamadas a la decencia? Las almas nobles se irritan de ver a este pueblo – « el más sorprendente del planeta », dice Ivan Levaï (“Israel, mon amour”, editado por Seuill) – resistir a una yihad que juró su pérdida desde 1947. La Europa angélica, confrontada con el mismo oscurantismo que gana a ciertos recien llegados, prefiere apaciguamientos y cruces de piernas. Haciéndolo, la insumisión israelí revela la tentación de capitulación de Occidente.

Eliad Moreh Rosenberg fue víctima de un atentado, el 31 de julio de 2002 (9 muertos, 90 heridos), en la universidad de Jerusalén. Ella me explicaba recientemente: « No encuentro normal que se quiera asesinarme y que no haya sitio en la opinión para el sufrimiento israelí. A través de nosotros, es el mundo libre quién es tomado por blanco por el islamismo. No hay que procurar justificarlo. Hay que reconocerlo, nombrarlo, combatirlo. »

He aquí lo que no les gusta oir a los vigilantes del Imperio del Bien, que encuentran más excusas en el nazislamismo de Hamas que en la asediada democracia judía. Ellos se niegan a admitir la conclusión a la cual ha llegado el Estado hebreo, es imposible la cohabitación con el Islam extremista. Allí, el divorcio esta consumado: el precio que hay que pagar para que la más vieja de las naciones todavía pueda vivir. ¿Pretensión indefendible?

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