La vuelta de tuerca de la muerte de un terrorista - Petra Marquardt-Bigman - JPost BlogCentral
Los medios de comunicación siguen dando una importante cobertura a la investigación de la muerte del dirigente de Hamas, Mahmoud al-Mabhouh, cuyo cuerpo fue encontrado hace seis semanas en un hotel de lujo de Dubai. Las autoridades de la policía de Dubai se han jactado de que les llevó apenas 24 horas acercarse a la solución del caso, y su profesionalidad y eficacia han sido ampliamente elogiadas después de la publicación de las imágenes que supuestamente muestran a varios equipos implicados en el asesinato de Al-Mabhouh.
Sin embargo, parece que pocos medios de comunicación han estado dispuestos a contar lo que acertadamente señala en un artículo el corresponsal del Global Post, Tom Hundley, quien afirma como Dubai "se ha convertido en una especie de Arabia Big Easy, donde un miembro de alto nivel de una poderosa organización política puede ser asesinado en un hotel de cinco estrellas, y el crimen ser silenciado más de una semana mientras los poderes fácticos deciden cómo contar la historia más a su favor".
De hecho, es sin duda digno de mención que transcurridos casi diez días del asesinato de Mabhouh, fuera anunciado por la agencia de prensa oficial del gobierno de los EAU (Emiratos Árabes Unidos) el día de su funeral que había sido asesinado por una "experimentada banda criminal".
Como era de esperar, Hamas atribuyó de inmediato la responsabilidad del asesinato a Israel, y no pasó mucho tiempo para que las autoridades de Dubai anunciaran que estaban seguras en un "99%" de que el Mossad había matado a Mabhouh, e incluso hay medios de comunicación que ahora alegan que el jefe de policía de Dubai había desafiado el director del Mossad de Israel para que "fuera un hombre" y admitiera que su agencia está detrás del asesinato de Mabhouh.
Las autoridades de Dubai tienen motivos para estar satisfechos con la atención que los medios de comunicaciones han dado a las especulaciones sobre la participación de Israel en la desaparición de Mabhouh, y es que hay un montón de temas de interés periodístico que también podrían plantearse si los medios de comunicación no estuvieran tan ocupados monopolizando toda la culpa en Israel, una especie de juego muy popular.
La columnista del Forbes, Claudia Rosett, ha sido una de las pocas comentaristas en hacer frente a la proverbial búsqueda de un "marco más grande". Ella sostiene que la capacidad de vigilancia demostrada con orgullo por Dubai genera ahora una pregunta obvia: "¿Dónde está el resto de la colección de los vídeos de Dubai?"
Rosett señala que, además de atraer a muchas empresas legítimas, Dubai también sirve "como una estación de paso, lugar de encuentro y centro financiero de regímenes tiránicos y terroristas". Entre los ejemplos que proporcionan las pruebas reunidas por la Comisión del 11-S se indica que varios de los secuestradores pasaron por Dubai antes de ir a atacar a los EEUU, procediendo dos de ellos de los propios Emiratos Árabes Unidos, y donde aproximadamente la mitad de los fondos utilizados para la preparación de esos ataques fue transferida a través de bancos de Dubai.
Asimismo, el régimen de Saddam Hussein utilizó a Dubai como centro para llevar a cabo transacciones ilegítimas, y hoy en día Dubai sirve como el principal socio comercial de Irán. Un documento reciente expedido por la Institución Brookings pone de relieve "el papel crítico de Dubai como banquero y exportador de Irán".
Rosett sugiere que la capacidad de vigilancia de las autoridades de Dubai tal vez también podría aportar una buena información sobre "la naturaleza mortal de la actividad que ejercen en los aeropuertos, centros comerciales y hoteles los asesinos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, o bien las organizaciones terroristas mascota de Irán, Hezbolá y Hamas".
De hecho, es interesante observar cómo las autoridades de Dubai parecen determinadas en resolver el asesinato de un terrorista en su territorio, mientras que parecen mucho menos ansiosas por conocer lo que llevó a Mabhouh hasta Dubai. Al parecer, había viajado con un pasaporte falso, pero por lo demás las autoridades de Dubai sólo revelaron que en las horas antes de su muerte se reunió "con los miembros de su grupo y compró un par de zapatos". Rosett, ante ello, concluye:
"Las autoridades de Dubai están poniendo delante de la pantalla unas curiosas prioridades, ya que parecen mucho más indignadas por el asesinato de un terrorista de Hamas que por el uso de su territorio por parte de terroristas como al-Mabhouh, para planear y facilitar asesinatos aunque sea en cualquier otro lugar".
A juzgar por la mayor parte de los comentarios de los medios de comunicación y por el debate público resultante, las prioridades de las autoridades de Dubai son ampliamente compartidas: un montón de gente está aparentemente muy preocupada de que terroristas como Mabhouh no se sientan seguros en hoteles de lujo en lugares como Dubai; por el contrario, la cobertura de los medios internacionales y sus reacciones reflejan mucha menor preocupación e interés cuando se trata de cuestionar que hacen terroristas como Mabhouh en hoteles de lujo de Dubai.
Pero, ¿alguien se sorprendería si una historia más o menos similar se trataría de una manera muy diferente siempre y cuando no hubiera ninguna posibilidad de culpar a Israel?
Sin embargo, parece que pocos medios de comunicación han estado dispuestos a contar lo que acertadamente señala en un artículo el corresponsal del Global Post, Tom Hundley, quien afirma como Dubai "se ha convertido en una especie de Arabia Big Easy, donde un miembro de alto nivel de una poderosa organización política puede ser asesinado en un hotel de cinco estrellas, y el crimen ser silenciado más de una semana mientras los poderes fácticos deciden cómo contar la historia más a su favor".
De hecho, es sin duda digno de mención que transcurridos casi diez días del asesinato de Mabhouh, fuera anunciado por la agencia de prensa oficial del gobierno de los EAU (Emiratos Árabes Unidos) el día de su funeral que había sido asesinado por una "experimentada banda criminal".
Como era de esperar, Hamas atribuyó de inmediato la responsabilidad del asesinato a Israel, y no pasó mucho tiempo para que las autoridades de Dubai anunciaran que estaban seguras en un "99%" de que el Mossad había matado a Mabhouh, e incluso hay medios de comunicación que ahora alegan que el jefe de policía de Dubai había desafiado el director del Mossad de Israel para que "fuera un hombre" y admitiera que su agencia está detrás del asesinato de Mabhouh.
Las autoridades de Dubai tienen motivos para estar satisfechos con la atención que los medios de comunicaciones han dado a las especulaciones sobre la participación de Israel en la desaparición de Mabhouh, y es que hay un montón de temas de interés periodístico que también podrían plantearse si los medios de comunicación no estuvieran tan ocupados monopolizando toda la culpa en Israel, una especie de juego muy popular.
La columnista del Forbes, Claudia Rosett, ha sido una de las pocas comentaristas en hacer frente a la proverbial búsqueda de un "marco más grande". Ella sostiene que la capacidad de vigilancia demostrada con orgullo por Dubai genera ahora una pregunta obvia: "¿Dónde está el resto de la colección de los vídeos de Dubai?"
Rosett señala que, además de atraer a muchas empresas legítimas, Dubai también sirve "como una estación de paso, lugar de encuentro y centro financiero de regímenes tiránicos y terroristas". Entre los ejemplos que proporcionan las pruebas reunidas por la Comisión del 11-S se indica que varios de los secuestradores pasaron por Dubai antes de ir a atacar a los EEUU, procediendo dos de ellos de los propios Emiratos Árabes Unidos, y donde aproximadamente la mitad de los fondos utilizados para la preparación de esos ataques fue transferida a través de bancos de Dubai.
Asimismo, el régimen de Saddam Hussein utilizó a Dubai como centro para llevar a cabo transacciones ilegítimas, y hoy en día Dubai sirve como el principal socio comercial de Irán. Un documento reciente expedido por la Institución Brookings pone de relieve "el papel crítico de Dubai como banquero y exportador de Irán".
Rosett sugiere que la capacidad de vigilancia de las autoridades de Dubai tal vez también podría aportar una buena información sobre "la naturaleza mortal de la actividad que ejercen en los aeropuertos, centros comerciales y hoteles los asesinos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, o bien las organizaciones terroristas mascota de Irán, Hezbolá y Hamas".
De hecho, es interesante observar cómo las autoridades de Dubai parecen determinadas en resolver el asesinato de un terrorista en su territorio, mientras que parecen mucho menos ansiosas por conocer lo que llevó a Mabhouh hasta Dubai. Al parecer, había viajado con un pasaporte falso, pero por lo demás las autoridades de Dubai sólo revelaron que en las horas antes de su muerte se reunió "con los miembros de su grupo y compró un par de zapatos". Rosett, ante ello, concluye:
"Las autoridades de Dubai están poniendo delante de la pantalla unas curiosas prioridades, ya que parecen mucho más indignadas por el asesinato de un terrorista de Hamas que por el uso de su territorio por parte de terroristas como al-Mabhouh, para planear y facilitar asesinatos aunque sea en cualquier otro lugar".
A juzgar por la mayor parte de los comentarios de los medios de comunicación y por el debate público resultante, las prioridades de las autoridades de Dubai son ampliamente compartidas: un montón de gente está aparentemente muy preocupada de que terroristas como Mabhouh no se sientan seguros en hoteles de lujo en lugares como Dubai; por el contrario, la cobertura de los medios internacionales y sus reacciones reflejan mucha menor preocupación e interés cuando se trata de cuestionar que hacen terroristas como Mabhouh en hoteles de lujo de Dubai.
Pero, ¿alguien se sorprendería si una historia más o menos similar se trataría de una manera muy diferente siempre y cuando no hubiera ninguna posibilidad de culpar a Israel?
Labels: Dubai, Marquardt-Bigman, Mossad
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