Thursday, September 02, 2010

De la utilización política de los cementerios - Allan Nadler – Jewish Ideas Daily


Tumba judía en el cementerio polaco de Siedlce


Tumbas judías en el Monte de los Olivos


Tumbas del viejo cementerio judío de Ichenhausen


Falsas lápidas sobre falsas tumbas en Mamilla

Entre los muchos huesos escogidos por los diversos enemigos del estado judío, unos han salido mucho en las noticias últimamente: los huesos, huesos muy secos, domiciliados en verdaderos e imaginarios cementerios de todo el país.

Dentro de las filas de los israelíes ultra-ortodoxos, para empezar con ellos, algunos oponentes radicales del Estado judío tienen una particular obsesión con la tierra sagrada de los antiguos cementerios judíos, esos que rutinariamente acusan al gobierno de profanar en su implacable campaña por desarrollar la "abominación sionista". Este verano, en una extraña polémica que rodea la construcción de una nueva sala de emergencias para el Hospital Barzilai, en la ciudad costera de Ashkelon (*1), su celo habitual se ha extendido hasta interferir en una empresa cuyo objetivo es salvar vidas, un valor supremo en el judaísmo. Sin dejarse intimidar por tales consideraciones, o por la probabilidad de que el antiguo cementerio en cuestión contenga en realidad restos de paganos (bizantinos) en lugar de ser un cementerio judío, los haredim antisionistas lanzaron ataques contra los trabajadores que participan en labor de volver a enterrar los huesos resecados. Hace apenas una semana, un grupo de haredim atacó el propio hospital y destruyó parte del equipo destinado a prolongar vidas.

Pero los haredim antisionistas no están solos en su vigilancia de los antiguos cementerios de Israel. Comparten su virulencia con una variedad de activistas palestinos que, huelga decirlo, no estén motivados por un interés por los restos de judíos ya fallecidos. Al contrario: después de la Guerra de Independencia de 1948, los jordanos utilizaron lápidas judías, entre otras cosas, para la pavimentación de carreteras y como letrinas. Lo que los palestinos temen, y con razón, es que la excavación de estos antiguos enclaves judíos sólo sirva para justificar aún más la antigüedad de las relaciones de los judíos con la Tierra Santa. Pero su verdadero objetivo es otro.

Aunque Israel haya sido extremadamente cuidadoso en su trato con los antiguos cementerios árabes, esto no ha evitado que activistas palestinos y árabes le acusen del despojo de sus tumbas. Por consiguiente, no sorprende que, cuando el furor por el asunto del Hospital Barzilai estaba siendo enterrado, nunca mejor dicho, el NY Times trate de resucitarlo, aunque ya cansados de la ya vieja controversia del Hospital Barzilai, le sustituya el cementerio de un campamento beduino del desierto de Al-Araqib, a pocos kilómetros de Beersheva.

En el fondo, esta controversia tiene que ver con los actuales esfuerzos de Israel por mejorar las vidas de sus ciudadanos beduinos, reinsertando a las personas que lo desean desde sus destartalados habitats en tierras propiedad del gobierno (en el que viven como ocupantes ilegales) a residencias en ciudades modernas. Pero de pie ante el cementerio del siglo XIX Al-Araqib, el líder de la protesta, el jeque Saya Abu Mudegem al-Tori - un exitoso empresario y ciudadano israelí -, protesta en un perfecto hebreo en un vídeo del NYTimes:

"Cualquiera que piense echarnos, primero tendrá que echar a los muertos del cementerio".

El jeque también parece feliz de leer ante la prensa las inscripciones de las lápidas del cementerio, como prueba ostensible y notoria de la "propiedad beduina" de la tierra, a pesar de que la cultura beduina nómada no tiene ningún concepto de la mencionada propiedad. Sumando un volátil elemento religioso a la controversia, los pocos cientos de ocupantes ilegales de Al-Araqib observan el Ramadán de este año reuniéndose la noche de Iftar en el parque del cementerio.

Pero el premio a la batalla más perniciosa por un cementerio de este verano se ha otorgado a las protestas contra la construcción de un “Museo de la Tolerancia” del Centro Simon Wiesenthal, con sede en Los Ángeles (quizás muy posiblemente sobre un antiguo enterramiento indígena). Durante casi dos años, políticos árabes israelíes y activistas judíos de izquierda o pro derechos humanos han afirmado que con la construcción del museo se estaba destruyendo un viejo cementerio árabe. En este caso, se trata del cementerio de Mamilla, ubicado al oeste del Jerusalém judío, y que Israel ha conservado escrupulosamente durante el último medio siglo (*2).

Durante mucho tiempo, las quejas presentadas por los manifestantes - interpuestas con una precisión exquisita en contra del Centro Simon Wiesenthal, una institución dedicada a promover la tolerancia religiosa y cívica, ante el Alto Tribunal de Israel -, se aceptaron más o menos al pie de la letra incluso por la mayoría de los medios de comunicación judíos. Pero a finales de julio, los funcionarios israelíes notaron un aumento dramático y sorprendente en el número de tumbas en las inmediaciones de la obra. Como informó la Associated Press:
Un camino que los jardineros de la ciudad utilizaban regularmente con su camioneta fue bloqueado repentinamente por lápidas, y una hilera de lápidas apareció misteriosamente en una línea del alcantarillado subterráneo, por encima de tapas de registro... Las nuevas lápidas, generalmente construidas con piedras antiguas fijadas en hormigón fresco... han embarullado el registro físico de un lugar histórico importante.
Un portavoz del Movimiento Islámico (una especie de Hamas israelí), el grupo que encabezaba las protestas, respondió rápidamente y sin asomo de vergüenza que los nuevos "marcadores" se habían instalando en aquellos lugares donde no quedaba nada sustancial de las tumbas originales. En cualquier caso, el portavoz continuó afirmando que la ubicación precisa de las tumbas está "fuera de toda discusión... Si usted cava a pocos metros en cualquier lugar cercano encontrará restos (por huesos)".

En una cosa al menos tiene razón: sería casi imposible encontrar en estos pocos kilómetros de esta antigua tierra un lugar donde nadie fuera enterrado. Pero la insistencia del portavoz de dicho movimiento, "sólo queremos preservar el cementerio", es a todas luces falsa. Al igual que sus homólogos haredíes y beduinos, el Movimiento Islámico ha participado en esta movilización por los muertos, reales o imaginarios, como excusa para su campaña política contra el estado judío moderno.

Desde su creación en 1973, la tira humorística Dry Bones ha sido la viñeta política anglo-judía más popular en el mundo, admirada tanto por su ingenio como por su malvada habilidad para recordarnos el nivel del absurdo al que están dispuestos a llegar los enemigos de Israel. El título de la viñeta procede de la resonante visión del profeta bíblico Ezequiel, al que viviendo en el exilio babilónico se le concedió el consuelo de la visión de la resurrección de un valle repleto de huesos secos:

Hijo de hombre, estos huesos son la casa de Israel. He aquí que ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza… Por lo tanto, profetiza y diles: He aquí que yo abriré vuestros sepulcros, y os haré alzaros de ellos, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones, adonde hayan ido, y los recogeré de todos lados y los traeré a su propia tierra.

La imaginación sionista ha sido conmovida por la visión de Ezequiel de un pueblo desecado reanimado y vuelto a la vida en su tierra ancestral. Los vándalos de este verano nos dan testimonio de manera elocuente de lo opuesto: de cómo los enemigos del sionismo, ya sean de la ultra-ortodoxia judía o de las diversas variedades árabes, prefieren antes a los muertos que tolerar la milagrosa recuperación de la nación judía.


PD.

(*1) El problema apuntado por algunos con respecto a una reestructuración excesiva de los antiguos cementerios es el destino de aquellos que aún persisten en las naciones donde a lo largo de la historia han vivido los judíos. Si el propio estado de Israel opta por la reestructuración y/o destrucción (y traslado de los restos) de algunos de ellos como consecuencia de las necesidades de desarrollo del país, resultaría difícil criticar esas mismas decisiones o políticas en naciones de la Europa Oriental como Polonia, Chequía, Ucrania, Bielorrusia, etcétera, donde aún existen un gran número de cementerios judíos, y todo ello ante similares necesidades de desarrollo en sus pueblos o ciudades.

(*2) Gran parte del cementerio de Mamila se ha utilizado en las últimas décadas como un parking público. Pero lo relevante es que el 22 de noviembre de 1945, el periódio The Palestine Post (el nombre previo a la creación del estado de Israel del The Jerusalem Post, anunciaba la intención de un plan bajo la supervisión del Consejo Supremo Musulmán, y relacionado con el Consejero de Urbanismo del Gobierno de la época, para construir directamente sobre el mencionado cementerio.

"Un edificio de seis pisos para albergar al Consejo Supremo Musulmán y otras oficinas, un hotel de cuatro pisos, un banco y otros edificios adecuados para ello, un colegio, un club y una fábrica serán sus principales estructuras. También habrá un parque que se denominará Salah ed Din Park, en honor del guerrero musulmán que derrotó a los cruzados".

"En una entrevista con Al-WIH-da, el semanario de Jerusalém", continúa el Palestine Post, "un miembro del Consejo Supremo Musulmán declaró que había muchos precedentes tanto en Palestina como en otros lugares del uso de los cementerios musulmanes en interés público".

"El orador añadió que el Consejo Supremo Musulmán tenía intención de publicar una declaración con dispensas de Egipto, Hijazi y de clérigos de Damasco, que sancionaban (aprobaban) el programa de construcción. Además señaló que la labor se llevará a cabo por etapas y por licitación pública. Varias empresas ya se habían formado con anticipación y los fondos son abundante".

Labels: ,

0 Comments:

Post a Comment

<< Home