Obama, Irán e Israel II - ¿Por qué Israel aún no puede estar seguro de que Obama le guarde las espaldas? - Yossi Klein Halevi - TNR

Cuando el Presidente de los Estados Unidos dice en repetidas ocasiones que guardará las espaldas de Israel, y precisamente con esas palabras, ¿qué más se puede pedir?
Sin embargo, al leer la entrevista de Obama con Jeff Goldberg en The Atlantic, a continuación escuchar su discurso ante la convención de la AIPAC, y finalmente los informes de su reunión con Netanyahu, me sentí cada vez más inquieto. Es cierto que Obama fue más allá de lo habitual a él a la hora de tranquilizar a Israel de su compromiso de detener a un Irán nuclear. Él mencionó explícitamente la opción militar y defendió el derecho de Israel a defenderse. También desglosó las razones por las que un Irán nuclear sería desastroso - una carrera acelerada en busca de armas nucleares en el Oriente Medio y la amenaza de una maleta nuclear en manos de terroristas -. En otras palabras, afirmó lo que en Israel ha estado advirtiendo durante años.
¿Por qué entonces mi malestar? Porque Obama no se estaba dirigiendo sobre todo a Irán, sino a Israel. Aun cuando parecía ser una advertencia a Teherán, en realidad estaba advirtiendo a Jerusalén. Su objetivo durante estos últimos días no ha sido tanto disuadir a los iraníes, sino a nosotros, los israelíes. Los titulares lo dicen bien: “Enfríen la cháchara guerrera. Den a las sanciones y a la diplomacia una oportunidad [más]”.
Si así hubiera hablado, por ejemplo, hace dos años, sería una petición razonable. Sin embargo, Obama ha gastado la mayor parte de su primer mandato antes de propiciar finalmente sanciones graves y, a estas alturas, las sanciones pueden no ser lo suficientemente fuertes como para funcionar. En declaraciones a la AIPAC, Netanyahu respondió implícitamente a Obama: “Le dimos a la diplomacia una oportunidad durante una década, y a las sanciones correspondientes los últimos seis años. Si nos están pidiendo más tiempo, ahora que Irán está a punto de alcanzar la capacidad nuclear en meses en lugar de años, más vale que las sanciones sean mucho más duras”.
Escribiendo en el NYTimes el viernes, Emanuele Ottolenghi, de la Fundación para la Defensa de las Democracias, sugiere un escenario de sanciones efectivas: "un embargo completo de petróleo impuesto por las Naciones Unidas mediant un bloqueo naval, así como el aislamiento diplomático total". Y agregaba, “Occidente debe advertir de forma inequívoca a Irán de que está dispuesto a infligirle un daño devastador".
El principal argumento de Obama de por qué Israel y sus amigos estadounidenses deben confiar en él con respecto a Irán es que ha sido el aliado más confiable de Israel durante todo este tiempo, “miren mi expediente”, resumió. Creo que Obama es un amigo, pero un amigo problemático. Es cierto que la cooperación en materia de seguridad con Israel ha sido excelente, algo que al menos es parcialmente resultado del acuerdo de George W. Bush con Israel para mejorar la cooperación militar en esta década - aunque Obama fue más lejos que Bush en un aspecto crucial proporcionando a Israel las bombas con capacidad de destruir de búnkeres, algo que Bush no hizo -.
Sin embargo, al recordar su registro Obama omite algunos detalles cruciales. Los israelíes aún recuerdan con incredulidad cómo Obama se negó a honrar el compromiso por escrito avalado por Bush con Ariel Sharon - que los EEUU apoyarían que los grandes bloques de asentamientos formarían parte del propio Israel -. Y nunca un presidente norteamericano ha tratado a un primer ministro israelí con tal desdén como Obama ha tratado a Netanyahu. De hecho, uno tiene la impresión de que, de todos los líderes mundiales, al que más detesta Obama es al primer ministro de Israel.
Consideren además la posibilidad de cómo Obama ha desperdiciado los diez meses en los que Netanyahu congeló la construcción en los asentamientos. En lugar de presionar entonces a los palestinos para que regresaran a la mesa de negociaciones, Obama provocó una pelea fea pública con Netanyahu sobre la construcción en un barrio judío ubicado en Jerusalén oriental [N.P.: los palestinos ahora dicen que solamente regresaran si se vuelve a congelar la construcción, pero cuando se congeló, un hecho sin precedentes para un primer ministro israelí, solo acudieron de mala gana a las conversaciones cuando precisamente finalizaba el plazo].
El mensaje transmitido a la opinión pública internacional con esa y otras humillaciones fue que la relación especial se deshilachaba.
Las decisiones de Obama sobre Israel a menudo llegan demasiado tarde, en un intento de compensar su propia torpeza. Eso sucede con su discurso en defensa de Israel ante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado. Fue un discurso poderoso, pero en retrospectiva, resultó un discurso irrelevante. A excepción de los judíos, nadie parecía escucharlo. En el mundo árabe dicho discurso fue interpretado como producto de la futura campaña presidencial. Se perdió el momento para que ese discurso fuera tan importante como su contenido. Ese discurso debió ser esbozado por Obama en El Cairo en 2009, cuando tuvo la atención del mundo musulmán. En cambio, desperdició una oportunidad histórica para afirmar la legitimidad de Israel, y cuando finalmente lo pronunció ya era demasiado tarde.
Esa tardanza, con demasiada frecuencia, define la relación de Obama con Israel. Finalmente acaba diciendo lo correcto y, entonces, ya no importa, ya sea porque el contexto o el momento es malo, o porque parece estar frente a una audiencia determinada, o bien porque al parecer querer hablar duro a Irán, de hecho trata de contener a Israel.
Tampoco el historial de Obama en el Oriente Medio Oriente tranquiliza a los israelíes. Tal vez el peor momento de su presidencia fue cuando dio espalda a los iraníes que protestaban contra el gobierno iraní en 2009. Los manifestantes que gritaban "Obama, ¿estás con nosotros o con el régimen?" solo recibieron el silencio de Obama, una histórica oportunidad perdida. Así sucede con su falta de acción actual con Siria, el aliado más importante de Irán. No parece haber una coherencia estratégica en su política sobre el Oriente Medio. ¿Por qué, por ejemplo, ayudar a derrocar a Gadafi, tan odioso como fuera, después de que hubiera abandonado su programa nuclear y su apoyo al terrorismo, al tiempo que permite que Assad tenga las manos libres?
En lugar de unas advertencias a Irán cada vez más duras, lo que hemos estado oyendo desde Washington durante estas últimas semanas son críticas contra un posible ataque israelí preventivo, críticas que ahora están siendo esbozadas con tranquilidad. De hecho, ese ha sido el patrón en la relación de Obama con Israel todo el tiempo: el abuso primero, luego las flores.
Incluso con toda la buena voluntad actual, hubo un matiz desagradable en el mensaje de Obama.
Fue este: Yo creo en una solución pacífica a la crisis iraní, mientras que los israelíes están presionando para la guerra. Aquellos que se opusieron a las sanciones en el pasado y que ahora acusan a Israel de belicista, comparten al menos parte de la culpa de la crisis actual. Desde 1993, cuando Yitzhak Rabin definió por primera vez la amenaza nuclear iraní como el último desafío existencial que enfrenta Israel, los sucesivos gobiernos israelíes, junto con los judíos pro-Israel de América, han defendido las sanciones como la manera de evitar una elección entre el ataque preventivo y un Irán nuclear.
Tuvieron que pasar cinco años antes de que la administración Clinton aceptara la evaluación de Israel de que el objetivo del programa nuclear de Irán era la bomba nuclear, y a Europa le costo unos cuantos años más. En definitiva, ha costado casi una década para que la comunidad internacional adoptara la posición israelí de sanciones reales.
Incluso a estas alturas, esa es la posición que mantiene Israel: sólo devastadoras sanciones pueden romper la determinación del régimen iraní para producir una bomba nuclear. Cuando Obama se queja de que hablar de guerra hace subir los precios del petróleo, ¿qué pueden pensar los israelíes excepto que no va a impulsar las sanciones hasta el límite?
Para mí, confiar completamente en Obama amenaza la seguridad última de Israel. Necesito que se dirija directamente a Irán, no a los judíos estadounidenses y a la opinión pública israelí. Necesito saber que él está tan comprometido con una solución militar como lo está con una solución diplomática, siempre que esta última opción falle. Necesito saber cuál es su línea roja que determine cuando la diplomacia se ha agotado. Por encima de todo, lo que necesito saber es si está dispuesto a vivir con la capacidad nuclear iraní, poco antes de que desarrollen una bomba - una posición que él aludió en su discurso ante la AIPAC, cuando en repetidas ocasiones habló de oponerse a las armas nucleares iraníes, en lugar de la capacidad para producir ese tipo de armas -.
Señor Presidente, no estoy tranquilo. En éste caso, soy yo quien debo proteger mi propia espalda.
Labels: Obama-Irán


5 Comments:
Jose, te has dado cuenta de que tu blog no tiene archivos?
Tan solo se pueden leer las últimas entradas...
:\
ya lo he visto, es un auténtico coñazo arreglar el tema, más cuando quiero que aparezca por meses
Haz que se salgan publicados los archivos.
Ve a 'Configuración', después a 'Archivo', y elige la opción 'Diariamente'.
Después clica en 'Guardar'.
Et voilà!
:D
¿Voila? Antes se guardaba diariamente, lo cambié hace dos días a Mensual y nada. Revisare códigos fuente de blog, aunque temo que al guardarla constantemente "diariamente" la aparición de archivos mensuales, lo que quiero, se haga imposible
Después de introducir algún cambio, no te olvides de clicar en 'Guarda'...
Blessings!
:]
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