Friday, December 28, 2012

¿Por qué los cristianos parten de Belén? - Nadav Shragai - Israel Hayom



El precio del falafel en de Belén va de 5 a 10 shekels  (en Tel Aviv el promedio es de alrededor de 15 shekels). Las habitaciones de hotel son también mucho más baratas que las habitaciones de la vecina Jerusalén: sólo 25$ por noche. Incluso la industria de productos de Navidad ha logrado mantener los precios bajos gracias a las importaciones procedentes del Lejano Oriente. Muchos de los rosarios, adornos de conchas y figuras talladas de madera, a la venta aquí por unos 10 a 15 shekels, se fabrican en China. Pero a los turistas no les importa. Vienen en tropel. En los últimos años, Belén y sus 32.000 residentes han contemplado un renacimiento financiero, principalmente gracias a un gran auge turístico.

La ciudad, que exportó una serie de ataques terroristas mortales hacia Jerusalén durante la Segunda Intifada, permanece hoy en día tranquila. En 2009 un millón de turistas visitaron Belén para celebrar el nacimiento de Jesús. En 2011, el número de turistas se elevó a 1,5 millones de personas (cerca de las tres cuartas partes del número total de turistas que visitaron la Autoridad Palestina todo el año pasado). Este año, tal vez una nueva marca se establecerá.

Muchos nuevos hoteles se han abierto en la ciudad. El más lujoso de ellos es el Intercontinental, que da a la Tumba de Raquel en el lado israelí de la barrera de seguridad. Financiado por el gobierno francés, un gran centro comercial se ha construido en la parte sureste de la ciudad. Un nuevo centro de convenciones fue abierto recientemente cerca del área de las piscinas de Salomón, donde a veces grupos de israelíes todavía suelen ir de excursión. Recientemente, y con gran disgusto de Israel - por lo que suponía de reconocimiento de la Autoridad Palestina -, la UNESCO convirtió a la Iglesia de la Natividad en Patrimonio de la Humanidad, el primer lugar de este tipo de la Autoridad Palestina.

Pero a pesar de todo eso, durante todos los días del año Belén es una ciudad musulmana. Los cristianos, que antes eran la mayoría, están continuamente abandonando el lugar de nacimiento de Jesús, aunque a un ritmo más lento en estos días. Según el municipio, el 40% de los residentes de Belén son cristianos, pero los datos no oficiales indican que el porcentaje es realmente más bajo.

El Dr. Amnon Ramon, del Departamento de Religión Comparada de la Universidad Hebrea, quien recientemente publicó un libro titulado "Los cristianos y el cristianismo en el Estado judío", nos dice que si nos remontamos a 1995 el porcentaje de cristianos en Belén era de un 35%. Otros expertos estiman que en la actualidad sólo representan entre el 20% y el 25% de la población.

"El cambio demográfico mas importante y perceptible en la ciudad se remonta a 1948", recuerda el veterano periodista Danny Rubinstein, quien ha estado estudiando a los palestinos y escribiendo sobre ellos en los últimos 45 años. "En esa época, Belén contempló una afluencia de miles de refugiados musulmanes de las aldeas del sur de Jerusalén, y tres campos de refugiados se erigieron".

Rubinstein cree que los cristianos siguen emigrando de la ciudad "porque la nacionalidad árabe en general, y específicamente la nacionalidad palestina, se ha convertido cada vez más en una cuestión religiosa. Hubo un tiempo en que podías caminar por las calles de Belén y observar como sólo algunas pocas mujeres usaban el velo. En estos días rara vez se ve a una mujer que no está cubierto o no lleva el traje musulmán tradicional. La vida pública ha cambiado por completo, y los cristianos sienten que están atrapados en un gueto cultural y religioso".

Las manifestaciones de un sentimiento de asfixia por parte de los cristianos son variadas. Estas incluyen reuniones entre miembros de las dos religiones en la Universidad Católica local y las prohibidas relaciones amorosas entre parejas mixtas en este semillero bicultural. Estos romances producen graves crisis, especialmente en el lado musulmán, y es conocido que ha dado lugar a amenazas y, a veces, incluso a la violencia.

El incidente más famoso ocurrió cuando la hija de uno de los funcionarios cristianos de la universidad se enamoró de un hombre musulmán, se casó con él y se convirtió al Islam. Este matrimonio provocó graves problemas en ambas familias. En otro caso, una joven cristiana se refugió en el Patriarcado Latino de Jerusalén tras haber caído enamorada de un hombre musulmán cuya familia la amenazó de muerte. Las "brigadas de la modestia" afiliadas a Hamas recorren las calles de Belén y ordenan a las jóvenes cristianas a modificar su código de vestimenta, y no siempre de una manera agradable.

Recientemente, un muecín (la persona de la mezquita que llama al pueblo a la oración) se le oyó decir algo que fue considerado inaceptable incluso en la cada vez más rápidamente islamizada Belén: "Después del sábado viene el domingo",  lo que quiere decir que después de que se haya terminado con los judíos, vendrán después los cristianos (en alusión a los días festivos de ambas religiones).

Añádase a esto el conflicto permanente con Israel, especialmente durante la Segunda Intifada, y la desafortunada posición de los cristianos entre las dos partes combatientes. Los dirigentes religiosos cristianos de Belén favorecieron claramente la identificación con la parte palestina. Encabezando ese frente anti-Israel el ex patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, el obispo anglicano y el arzobispo griego. Esta trinidad religiosa mostró más orgullo nacional palestino que un buen número de palestinos musulmanes. Y los tres ratificaron su lealtad a la causa palestina precisamente de la misma forma que muchas otras pequeñas minorías cristianas en el Oriente Medio, esforzándose por demostrar su nacionalismo religioso para probar su lealtad. Así es como ha pasado en Siria, en el Líbano, en Egipto, y aquí también.

Pero incluso ellos, y Yasser Arafat, quien solía hacer hincapié en la cooperación entre musulmanes y cristianos en la construcción de la nación palestina (Arafat se había casado con Suha, de familia cristiana), no pudieron detener el acoso que sufrieron los cristianos de Belén y de sus alrededores a lo largo de los años.

Beit Jala, un pueblo cristiano en las afueras de Belén, ha sido testigo de más persecuciones que el propio Belén. Hace unos diez años, Beit Jala fue utilizado para disparar contra el barrio judío de Gilo. Los tiradores eran musulmanes beduinos, muy activos en el Tanzim y Al Fatah, y muchos de ellos pertenecientes a la tribu Tamra. Ellos establecieron sus posiciones de tiro al lado específicamente de las iglesias, instituciones y hogares cristianos de la ciudad.

En su libro, el Dr. Amnon Ramon escribe como muchos hogares cristianos fueron dañados tras las consiguientes replicas y represalias del IDF. Según el libro, los residentes de Beit Jala pidieron a Arafat que interviniera y detuviera los disparos, pero los beduinos armados "se indignaron por dicha solicitud, por lo que irrumpieron en las casas de los residentes y exigieron un impuesto para la Intifada, amenazando con asesinar a cualquier persona que se negara a pagar y atacando a los cristianos".

Los periodistas Amos Harel y Avi Issacharoff describen a estos palestinos armados en su libro "La Séptima Guerra: Cómo ganamos y cómo perdimos la guerra con los palestinos", como una mezcla de matones callejeros, vendedores de armas y ladrones de coches, junto con los combatientes oficiales de Fatah.

Amnon Ramón dice que los documentos incautados por Israel durante la Operación Escudo Defensivo de 2002 revelaron que, durante la Segunda Intifada, los palestinos cristianos y las instituciones cristianas en Belén y sus alrededores sufrieron un hostigamiento a manos de las milicias armadas (algunos de ellas pertenecientes al Tanzim y a la Brigada de los Mártires de Al Aqsa). Los documentos presentaban pruebas de que las milicias causaron daños a los monasterios y a otras instituciones religiosas, extorsionaron a empresarios cristianos, comprometiéndoles en actividades criminales y apropiándose de terrenos de los cristianos que sin defensa legal posible perdieron su propiedad. Los mecanismos de seguridad palestinas ignoraron las denuncias presentadas por los cristianos. Esto sirvió para acelerar la emigración de cristianos de la zona.

Las cosas son diferentes ahora. Pero aún así, los cristianos de Belén tienen miedo de dar sus nombres en las entrevistas por temor a represalias. Ellos creen que este alivio es temporal. De hecho, sus líderes trataron de unir fuerzas con Israel en tres ocasiones desde 1967. Fallaron en dos ocasiones y sólo tuvieron un éxito parcial en una ocasión. La primera vez fue después de la Guerra de los Seis Días, cuando 550 de los ancianos (y dirigentes) de Belén pidieron al gobierno del entonces primer ministro Levy Eshkol que anexionara su ciudad al territorio israelí, por lo que los máximos lugares santos cristianos - la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén y la Iglesia de la Natividad en Belén - estaría bajo nacionalidad israelí. La petición fue denegada a causa de las preocupaciones demográficas.

La segunda vez fue poco antes de que Israel se retirara de Belén según los Acuerdos de Oslo. El entonces alcalde de Belén, Elías Freij, pidió al entonces primer ministro Yitzhak Rabin que no saliera (el IDF) de la ciudad. Expresó su profunda preocupación por la suerte de los cristianos de su ciudad. Rabin accedió a posponer la retirada sólo si las autoridades de la Iglesia, pública y oficialmente, hacían dicha petición. La Iglesia se negó, y, un mes después del asesinato de Rabin, Israel se retiró.

La tercera vez tuvo lugar con el establecimiento de la barrera de separación en 2003. La barrera cortaba a Jerusalén de su entorno natural y dificultaba el viaje entre Belén y Jerusalén, especialmente para los peregrinos y turistas. El hecho de que muchas instituciones cristianas y gran parte de las propiedades de la Iglesia adyacentes a la barrera se mantuvieran en el lado palestino, hizo las cosas aún más difíciles para los cristianos. Los líderes de la Iglesia se acercaron al gobierno israelí y solicitaron cambiar el trazado de la barrera para que algunas de las instituciones permanecieran en el lado israelí. Esta vez, Israel fue más servicial y después de una negociación entre las autoridades de Defensa de Israel y el Vaticano, el trazado de la barrera se alteró.

Olas de emigración cristiana similares se han registrado en todo el Oriente Medio en los últimos años. Unos 100.000 cristianos egipcios salieron de Egipto a la luz de los acontecimientos que allí. sucedieron. Decenas de miles de cristianos salieron de Irak. Unos 25.000 cristianos salieron de Beit Jala, principalmente rumbo a América del Sur, y particularmente hacia Chile. Sólo 6.000 cristianos siguen viviendo en esa ciudad.

Las últimas cifras de la Oficina Central de Estadísticas indican que la población cristiana de Jerusalén también disminuye. En 1946, la población cristiana de Jerusalén era de 31.000 personas (alrededor del 19% de la población de la ciudad); en 1967, la población cristiana se había reducido al 4,1% de la población de la ciudad. Hoy en día, sólo hay 14.500 cristianos en Jerusalén, representando a menos del 2% de la población de la ciudad. Más allá de la sensación de estar en un estado de sitio como minoría inmersa dentro de una mayoría musulmana, esta disminución de la población también se agudiza y se ve afectada por la tasa de natalidad relativamente baja entre los cristianos árabes. Tanto Amnon Ramón como David Rubinstein hablan sobre el temor de que la población cristiana en Jerusalén y en Judea y Samaria desaparezca por completo, convirtiéndose sus lugares sagrados en no más que museos, sin comunidades que vivan allí.

Pero mientras tanto, los líderes de la Autoridad Palestina en Belén están tratando de remediar los errores de sus predecesores. Aunque Hamas está representada en el municipio de Belén, la alcaldía se reserva para los cristianos.

Tanto el alcalde saliente, Dr. Victor Bataresh (77 años), como el alcalde entrante, Vera Baboun, afiliado a Fatah, centran sus esfuerzos en hacer del turismo el "futuro de Belén". Uno de los medios para lograr esto es la limpieza. Las calles de Belén se limpian tres veces al día. Sólo recientemente la Autoridad Palestina llegó a un acuerdo con el Ministerio de Turismo de Israel para permitir que guías turísticos palestinos dirijan a los grupos de turistas a través de territorio israelí, y viceversa. Los guías turísticos palestinos comentan a sus grupos de turistas la historia de la crucifixión de Cristo y expresan su deseo de que se elimine la barrera de seguridad que en la actualidad separa Belén de Jerusalén. Esta barrera no es beneficiosa para los residentes de Belén.

El profesor Salim Munier, residente del barrio de Abu Tor de Jerusalén, ha estudiado la identidad étnica de los palestinos cristianos de Israel y de la Autoridad Palestina durante muchos años. Sus resultados indican que el palestino cristiano está más preocupado por las cuestiones financieras, y generalmente emigrará por razones económicas. La segunda razón más frecuente para la emigración es la presión del grupo, y sólo en tercer lugar está la sensación de asfixia cultural o religiosa.

"La barrera de separación", dice Munier, "tuvo un efecto muy negativo sobre los residentes cristianos cuyos lazos con Jerusalén, en términos de familia, amigos, religión y comunidad, eran muy fuertes. Fue como cortar un hombre por la mitad, y causó mucha frustración. A esto se añade la tentación, las relaciones familiares y financieras que ya existen en el exterior, y unos niveles de educación relativamente altos entre los cristianos, los cuales por lo general hablan varios idiomas, y todo ellos nos muestra por qué los cristianos han abandonado más esta zona que los musulmanes. A partir de hace poco la emigración casi se ha detenido", concluye. "Tenemos muchas esperanzas en la paz. Entendemos plenamente que, en ausencia de un acuerdo, las cosas sólo pueden empeorar".

Amnon Ramon concluye mencionando que la tendencia israelí de “presentar a los cristianos de Belén como personas que constantemente sufren a manos de los musulmanes”, en esencia trata de explotar la situación cristiana como medio para atacar a los palestinos. Esto provoca represalias de parte de los palestinos, que están constantemente tratando de demostrar lo bien que son tratados los cristianos. Ambas partes exageran".

Amnon Ramón cree que "cuando hay un liderazgo estable en Belén, como lo hay ahora, la situación de los cristianos se vuelve justa. Sin embargo, cuando hay caos y el liderazgo es inestable, al igual que durante los años de la Intifada, la situación de los cristianos se vuelve muy mala. A diferencia de los musulmanes, ellos no tienen el apoyo de las grandes familias musulmanas que protegen al individuo, y tampoco tienen armas de fuego, por lo que en tiempos de crisis su estado se debilita".

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