Sunday, February 17, 2013

"Soy un artista que hace caminatas, no un caminante que hace arte” - Hamish Fulton











El camino. Rutas cortas por la Península Ibérica, 1979-2008 es el descriptivo título de la exposición de Hamish Fulton (Londres 1946) que, organizada por la Fundación Ortega Muñoz, presenta en el MEIAC un excelente repaso tanto a su filosofía vital y estética como a su intensa relación con España.

Hamish Fulton se define como “artista caminante” y confiesa que necesita la experiencia física de caminar: “Si fuera pintor, me metería en mi estudio y pintaría cuadros. A su vez, los coleccionistas podrían comprar esos cuadros sabiendo que tendrían algo de valor para vender si así lo desearan. En este sentido, considero que un pintor es un ser que se implica en una actividad. En el caso de mi propio arte, lo veo dividido en dos partes distintas. En primer lugar, la experiencia de hacer una caminata, y en segundo lugar el producir un resultado artístico. El arte derivado de las caminatas tiene el potencial de ser variado. Por ejemplo, cuando hago caminatas en grupo, considero a los caminantes tanto participantes como observadores. En otras palabras, los caminantes están participando y viendo la caminata como obra de arte. He estado haciendo caminatas y arte sobre caminar desde hace cuarenta años. Cuando era un artista joven, tomé la firme decisión de unir la caminata y el arte. Llego a la caminata desde la perspectiva de un artista, por eso me llamo a mí mismo artista caminante. Caminar tiene la posibilidad de tocar muchos aspectos de la vida: relajación, ejercicio, meditación, salud; oxigenar el cerebro, transporte, deporte, marchas de protesta pacíficas, arte y mucho más”.

Reglas inquebrantables

Al verle iniciar una de sus caminatas, sorprende su ascetismo, funcional en el caso del equipaje, pero también ideológico y conceptual en su actitud. Su caminar es un modo de conversación interior. Camina viendo siempre, delante, “el triángulo óptico de una carretera recta desapareciendo en la infinidad”. En los textos que acompañan a sus imágenes, llama la atención la claridad con la que separa la actitud con la que afronta la caminata (El camino por delante) de la certeza física (El suelo bajo los pies). Se muestra riguroso en seguir unas “reglas” impuestas desde el principio: “Como artista contemporáneo, mi regla era caminar la ruta entera de un tirón, no en tramos, y nunca en bicicleta. Estas reglas claras son las que mantienen la esencia de la caminata”.

En los libros que documentan pequeñas caminatas, suele incluir autoentrevistas; en una, lanza la pregunta clave: “¿Por qué caminar? Caminar es la respuesta”. Le pido que lo amplíe: “Why walk? Walking, is the answer significa, para mí, que caminar no es una teoría, caminar no es un material artístico; la caminata es una experiencia, es una forma artística de pleno derecho. Tras varios días caminando tengo la impresión de que puedo pensar con mayor claridad, surgen preguntas y lucho mentalmente para contestarlas. Caminar por senderos deja tiempo para analizar y filosofar, caminar por montañas requiere mayor atención física, relajada pero alerta. En algunas caminatas llevo un libro breve y ligero que me permita la contemplación por las noches, en la tienda de campaña, por ejemplo frases del taoísta chino Lao-Tzu; los actuales gobernantes en Beijing habrían hecho bien en leer las siguientes palabras de Lao-Tzu en lugar de emprender otra vez medidas represivas contra los tibetanos: Aquellos que se adueñarían del mundo y lo gobernarían, no pueden retenerlo; porque el mundo es una vasija espiritual y no puede forzarse. Quien lo fuerza, lo estropea; quien lo retiene, lo pierde".

Esos libros suelen abrirse y cerrarse con imágenes de etiquetas de las botellas de agua que consume en su caminar: “Hago collages con etiquetas de marcas de agua que quito de las botellas de plástico con el agua que bebo en mis caminatas. Una grave deshidratación puede dar al traste con una caminata. De modo indirecto, estos collages con etiquetas de agua son un comentario sobre la venta de agua y la eliminación de recipientes de plástico. El agua es un tema de importancia capital… Las guerras del agua. En cierto momento de nuestra historia, el agua era gratuita; ahora, por la demanda y el cambio climático, tenemos que pagar por ella. Pagamos por una sustancia mágica que los seres humanos no podemos producir en fábricas. Mientras parte del agua no consumida se va por el desagöe, en otras partes del mundo hay gente que muere de sed y necesita desesperadamente agua limpia. El agua me inspira como artista, el agua puede llegar a muchos lugares. Considero que las caminatas y las palabras comparten esa característica de independencia del agua. Las palabras pueden traducirse de un idioma a otro, verse en muchos tipos de material o, simplemente, escucharse”.

Camina por carreteras y caminos, nunca por autopistas, y reivindica sus caminatas como un acto político en un mundo dominado por el automóvil. Sus motivos son distintos a los de los peregrinos que le advertían que iba en sentido equivocado cuando, partiendo de Santiago de Compostela, siguió el Camino de Santiago en sentido inverso: “He caminado por autovías y autopistas españolas. Nuestro mundo ha sido construido para el coche y, de vez en cuando, un pequeño sendero rural se convierte en una rápida y peligrosa autopista. Los planificadores de carreteras olvidaron proporcionar alternativas legales para los caminantes, así que uno sólo puede volver sobre sus pasos o quebrantar la ley y continuar. En cuanto a las peregrinaciones actuales, estoy a favor, no en contra. No soy de fe católica y no puedo obedecer reglas que me vincularían con el Papa en Roma. Como artista contemporáneo mi actitud es inclusiva, acepto todas las categorías de caminatas, me informo sobre ellas. Veo la caminata artística como algo que contribuye de forma creativa al espectro de las caminatas tradicionales. Como tú mencionas, yo he hecho el Camino de Santiago en sentido inverso. También he sido testigo de las energías positivas que puede generar esta peregrinación. Mi religión es la naturaleza: nubes, viento, lluvia, oscuridad, la luz de las estrellas, el sol, la luna, pájaros, piedras, lagartijas, ríos… el mar y las montañas”.

 ¿Y la idea de Kavafis de que lo importante no es llegar al destino (ítaca) sino la experiencia del viaje? “Como artista caminante me gusta saborear el viaje, con su sentido de transición, y a la vez experimentar la satisfacción de hacer todo el camino, hasta el destino elegido. Sentir ese estado de euforia, quieto, de pie, al final de una caminata de costa a costa, mirando el mar. Puede que mis fotografías de carreteras vacías tengan relación con esto. Las hice todas a horas diferentes de viajes específicos, pero también comunican la idea de no ir a ninguna parte. Las hice todas como caminante, no como conductor”.

Hamish Fulton y el Land Art

Con frecuencia, su nombre se une al de Richard Long, con quien realizó sus primeros proyectos, siendo alumnos en la prestigiosa St. Martins School of Art londinense, y con quien recorrió la Península Ibérica de costa a costa dos veces, en 1989 y 1990, pero Fulton observa el paisaje, no lo modifica (“Todos los textos y fotografías de las caminatas son obra del artista. Ninguna de las construcciones de piedra son suyas”, advierte una nota previa a las imágenes de un catálogo). También se le relaciona con los artistas del Land Art, pero, como sugiere el artista cuando recuerda una de sus “escaladas comerciales”, “fuera del mundo del arte”, la ascensión a la cima del Denali, en Alaska: “Mi razón privada para coronar la cima del Denali era hacer un comentario sobre el Land Art. Que yo sepa, ningún artista contemporáneo norteamericano ha visto esta laguna en la historia del arte. Al contrario que una obra de Land Art, coronar la cima del Denali deja sólo huellas temporales en la nieve; sin embargo, las huellas de carbono no pueden enterrarse bajo capas de nieve”. Le pido que comente lo que cree que hace específico su trabajo: “¿Qué es lo que hace específico mi trabajo? ¡Dicen que mi obra es difícil de entender! Puede que sea cierto, pero nunca he intentado hacer un arte deliberadamente difícil. Citando a Lao-Tzu: Difícil y fácil se hacen realidad mutuamente. Soy un artista que hace caminatas, no un caminante que hace arte. Estoy comprometido con la caminata".

Con motivo de la actual exposición se han editado dos libros, más próximos a la idea de libro de artista que al catálogo. En Río Luna Río recuerda su caminata extremeña, por la Vía de la Plata, en 2008; en El camino se repasan sus caminatas cortas por la Península Ibérica. En uno de los textos del segundo, Fulton se muestra elocuente al describir su relación con España: “En 2001, cuando empezaba de nuevo a pensar en realizar caminatas en España, tuve que preguntarme a mí mismo, ¿por qué España? La respuesta es muy clara. Los españoles (creo yo) en la era post-Franco (todavía) están de buen humor. A veces, siento que países enteros tienen las personalidades de individuos. España: buen humor. Estados Unidos: autoritarios. China: sin asumir responsabilidades. Respuestas simples pero repetitivas. Para continuar, ¿por qué España? En términos prácticos, España para mí es el país en el que he estado personalmente (informe de testigo ocular) más cómodo para hacer caminatas por carretera. Camina como un coche. Come como un perro”.

Culturas en el camino

Interpretar los proyectos de Fulton en clave simbólica es una tentación. Le propongo que cuente cómo surgió la idea de caminar, siguiendo un trazado en espiral, entre Finisterre, el fin del mundo para los romanos, y Toledo, la ciudad en la que convivieron las religiones cristiana, musulmana y judía. No lo duda: “Mi caminata, en 2005, de Finisterre a Toledo no trataba principalmente sobre la forma espiral. Tracé el camino basándome en las direcciones de cinco caminatas de costa a costa en España y Portugal que hice entre 1989 y 2004. La supuesta espiral reflejaba las cinco direcciones de la caminata, Este, Sur, Oeste, Norte y de nuevo Este para terminar en el centro del país. Cuando un artista pinta una espiral, puede controlar la escala, el color y la textura. Cuando camino, me coloco en un mundo que no controlo, donde pueden suceder o descubrirse muchas asociaciones, condiciones y coincidencias. Se podría decir que mi pequeña caminata vincula la influencia romana a la coexistencia de las tres culturas. Aun así, para mí se trataba más bien de detenerme al final en Toledo, sabiendo que me rodeaban los 2.498 kilómetros de caminata".

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