Wednesday, May 15, 2013

El proceso de nazificación del cristianismo liberal - Giulio Meotti – Israel News


(A Giulio Meotti hay que leerlo en pequeñas dosis - pinta demasiado con brocha gorda -, pero aquí el dibujo es certero)


En su ataque ideológico contra los judíos, los primeros teólogos cristianos interpretaron la victoria romana sobre los judíos, con la pérdida del reino judío, de la capital Jerusalén y de la tierra de Israel, como la prueba del abandono de los judíos por parte de Dios.

Dios es entonces representado "situándose" al lado del cristianismo y de los cristianos contra el judaísmo y los judíos.

Esa teología monstruosa está de nuevo en el centro de la cristiandad protestante liberal, esa que está dando nueva vida a una demonología que trata de expulsar a Israel de la familia de las naciones. Una concepción hostil sistematizada de los judíos y de la historia judía se ha convertido una vez más en elemento fundamental del cristianismo protestante.

En un nuevo informe titulado "¿La herencia de Abraham? La "tierra prometida", la Iglesia de Escocia dice que Israel no pertenece al pueblo judío. Es la forma más “cristiana” de “negar” la colectividad judía.

"Las promesas sobre la tierra de Israel no estaban destinadas a ser tomadas literalmente, o a aplicarse a un territorio geográfico definido", dice el mencionado informe. "La tierra prometida en la Biblia no es un lugar, por lo tanto es como una metáfora de cómo deberían ser las cosas entre la gente de Dios. Esta tierra prometida se puede encontrar o construir en cualquier lugar".

El Nuevo Testamento, indica el informe, contiene una "reinterpretación radical" de los conceptos de "Israel", "Templo", "Jerusalén" y "Tierra (de Israel)".

"Los límites de la tierra se describen de diferentes maneras en diferentes situaciones", dice el informe. "Los descendientes de Abraham, numerosos como las estrellas en el cielo, recibirán todas estas tierras, y por medio de ellos todas las naciones de la tierra serán bendecidas" (Génesis 26:4). Esto sugiere un panorama más amplio que "la tierra de Canaán" (Génesis 12:05), o incluso uno que iría "desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eúfrates" (Génesis 15:18)"

De acuerdo con este documento cristiano, la historia judía se ha convertido en "una historia árabe palestina" y la nación judía ("Am Yisrael") que gobernó en Tierra Santa hace mil años y desarrolló una cultura que ha sacudido e influenciado al mundo, nunca ha debido de existir.

El documento cristiano es puro antisemitismo, ya que presenta a los judíos como seres apátridas. El informe de Iglesia de Escocia tiene el privilegio de ser el primer gran documento cristiano que imagina un mundo sin Israel. Contiene las mismas diatribas de los primeros cristianos contra los judíos, de "los judíos como Judas" de Jerónimo, a los "los judíos como solamente testigos (de Jesús) " de Agustín (y a un paso más el “matad a los judíos” de Juan Crisóstomo).

Pero el caso de Escocia no es un hecho aislado.

En el 2006, la Iglesia del Reino Unido revisó sus inversiones en empresas con vínculos con la presencia de Israel en Judea y Samaria. Mientras, el obispo Riah El-Assal, el obispo anglicano de Jerusalén, es un apologista muy conocido del terrorismo islámico.

Otro clérigo anglicano, Naim Atik, es el fundador del notorio Centro “Ecuménico” de liberación Sabeel, con sede en Jerusalén, que promueve una teología que corta cualquier vínculo entre Dios y los judíos.

Las cinco  principales denominaciones cristianas protestantes de los Estados Unidos - Metodista, Presbiteriana, Episcopaliana, Luterana y la Iglesia Unida de Cristo - han debatido o adoptado políticas destinadas a boicotear a Israel.

En Australia, el Consejo Nacional de Iglesias aprobó una moción apoyando el boicot. En Europa, la mayoría de las iglesias protestantes adoptaron la BDS. La Iglesia de Suecia promovió un boicot a los productos israelíes. La oficialista la Iglesia Luterana del Estado es también una fuente de actitudes anti-israelíes.

En 2010, el Consejo de Asesoramiento Internacional de la Iglesia de Noruega, la más alta autoridad de la Iglesia de Noruega, decidió llamar a un boicot total de Israel. En el 2007, la Iglesia Protestante de los Países Bajos volvió a examinar "la política de solidaridad con Israel”. La Iglesia Metodista Británica también ha estudiado una serie de resoluciones contra Israel en los últimos años.

Con 26 iglesias miembros, el consejo de Sudáfrica ha aprobado el boicot "académico y cultural" de Israel.

Mediante la promoción de la teología demonológica formulada por la Iglesia de Escocia, el cristianismo liberal se ha convertido en apologista descarado de rechazo árabe, envolviendo la violencia genocida contra los israelíes en el manto del sufrimiento inocente y caricaturizando a los judíos como pueblo divinamente abandonado, sustituido en el favor de Dios por el "Nuevo Israel" (las Iglesias cristianas), despojado de cualquier derecho a un país o de futuro.

Hay una tremenda, drástica e inmediata consecuencia derivada de esta nueva teología cristiana progresista: la palestinización y desjudeización de la Tierra Santa, con el corolario de un cristianismo islamizado.

La invención odiosa y mendaz de un "Jesús palestino" perseguido por los judíos, la cual aparece como central en el informe de la Iglesia de Escocia, es un elemento estratégico de la campaña árabe-islámica que incluye el boicot y el terrorismo, el "derecho de retorno" y los intentos políticos para aislar a Israel internacionalmente.

La TV de la Autoridad Palestina emitió no hace mucho un programa afirmando que los cuentos de la Biblia tuvieron lugar en lo que hoy es Yemen, no en el moderno Estado de Israel. Otro espectáculo de la misma TV también argumentaba que los palestinos eran "los verdaderos descendientes de los israelitas bíblicos". Abdallah al-Hourani, el ex ministro palestino de los  Asuntos de los Refugiados, le dijo al diario Al-Hayat al-Jedidah: "Los cruzados vivieron en nuestra tierra durante 242 años, hasta la liberación de sus últimos reductos, e Israel es como un árbol que ha florecido en tierras que no le pertenecen. No importa lo mucho que se le fertilice, no puede echar raíces, y cuando el fertilizante se detenga, morirá".

Para entender la importancia de esta campaña anti-Israel de ciertas iglesias cristianas hay que recordar que la historia ha visto otra manipulación similar de la Biblia: el "Jesús ario" de Hitler. Los cristianos pro-nazis alemanes crearon y utilizaron a ese Jesús ario como justificante de la  lucha aria contra los judíos. De acuerdo a los teólogos de Hitler que se reunieron en el castillo de Wartburg, Jesús nunca fue un judío, sino un oponente galileo al judaísmo. A continuación, la Biblia cristiana fue despojada de toda posible "influencia judía".

Así como el Jesús ario representaba la legitimación cristiana del Holocausto nazi, el Jesús arabizado y palestinizado desarrollado por la Autoridad Palestina una herramienta en la jihad contra el Estado de Israel. De hecho, el informe de la Iglesia de Escocia insta a sus lectores a no sólo respaldar el movimiento de boicot, sino también a presionar al gobierno británico para que éste a su vez presione a Israel para que niegue definitivamente la presencia de judíos en Judea y Samaria.

Después de la "solución final" de Hitler - que trató de destruir el cuerpo colectivo del pueblo judío -  y de la guerra de Stalin contra el "sionismo cosmopolita" – que trató de destruir el corazón del pueblo judío -, ahora le ha llegado el turno a la fabricación palestina de Al Aksa, y su objetivo declarado de destruir la historia del pueblo judío.

¿Los cristianos ayudarán a los musulmanes a lograrlo?

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