Friday, June 14, 2013

La falacia, el fraude y el mito del Tikkun Olam - Gran Rabino YA Korff - Algemeiner



Es muy difícil, de hecho es totalmente insoportable, sentarse en silencio mientras un grupo de individuos judíos, y ahora inclusive comunidades religiosas y seculares, hacen un mal uso y distorsionan el término Tikkun Olam, ciertamente en la mayoría de los casos de manera no intencional o fuera de toda malicia, sino más bien a causa de la ignorancia o a la búsqueda de unos objetivos y principios que pueden ser aplicables a la sociedad en general y a nuestra civilización, pero que trágicamente se han convertido en un pobre sustituto de una original práctica religiosa auténticamente virtuosa.

Esta retórica de la “reparación del mundo” se ha convertido en una obsesión, en un credo que sirve como cajón de sastre. Hoy en día todo es Tikkun Olam. Así pues, ¡basta ya de Tikkun Olam!. Todo este abuso es un error sin sentido, y el verdadero y original sentido del término no tiene que ver con el utilizado y reconocido habitualmente.

Por lo tanto: no es en absoluto una tradición de siglos de antigüedad, tampoco es un llamamiento a la acción y, finalmente, no es un mandamiento. Y para que quede claro, Tikkun Olam ni siquiera significa “reparar el mundo” en el sentido que ahora se le da a la búsqueda de la justicia social. Ni siquiera en las fuentes tradicionales el Tikkun Olam representa, bajo cualquier forma, un imperativo hacia la acción humana directa, sino que se deja en manos de Dios.

No podemos, y no estamos instruidos, para salvar el mundo, o incluso para repararlo. El judaísmo no enseña tal cosa. Más bien, se nos instruye a comportarnos correctamente,  a observar las mitzvot (los mandamientos, que no son solamente buenas obras, sino mandamientos, imperativos obligatorios), y de esa manera contribuimos a la sociedad y la civilización, tanto con el ejemplo como con la práctica y la acción.

Para los judíos esas mitzvot incluyen preceptos no sólo social o políticamente correctos, como dar caridad y participación en la acción política, sino también la observancia del shabbat, las restricciones dietéticas (Kashrut), la oración diaria, y otros mandamientos que parecen haber caído en desgracia y son ignorados, cuando no abiertamente denigrados y violados, entre algunos sectores de la comunidad, y que suelen sustituir por la falsa panacea de algo que ellos llaman Tikkun Olam, y que pretenden que representa la autenticidad del verdadero judaísmo, sucediendo realmente que se aferran desesperadamente a ese particular Tikkun Olam para evitar sus responsabilidades actuales como judíos de observar la Torah y las mitzvot.

El término y el concepto de Tikkun Olam no aparece por ninguna parte en la propia Torah, sino que surge por vez primera en la Mishná y el Talmud, en el contexto de los tribunales y reglamentos halájicos (leyes) que afectan a disputas y derechos legales.

Posteriormente, en la Cábala, el término se utiliza para referirse a los mundos superiores o bien a la reparación del alma individual dañada por el pecado de haber violado o dejado de lado la ley judía. Después de eso, la única mención del Tikkun Olam es en la oración Aleinu que se recita al final de cada servicio, pero incluso en este contexto, significa que sea Dios, no el hombre, en última instancia, quien repare el mundo, o, como otros lo interpretan, no significa en absoluto luchar por la reparación del mundo, sino que más bien es una oración por el desarraigo de la idolatría, la reconstrucción del Templo y el establecimiento del reino de Dios en la tierra a través de la observancia de las mitzvot, y no se trataría de un imperativo social independiente.

De hecho, estudiosos de todo el espectro y diversidad de la comunidad judía han reconocido y lamentan el mal uso y la distorsión del término Tikkun Olam por la comunidad.

El rabino Jill Jacobs observó hace años (Zeek , julio de 2007) que "en estos momento el término Tikkun Olam puede referirse a cualquier cosa, desde a un proyecto de servicio directo, como por ejemplo trabajar en un comedor o asilo de beneficencia , a la acción política y a la filantropía. Aunque antes se consideraba como un término propiedad de la izquierda política, el término ahora es utilizado ampliamente por las principales organizaciones, como por ejemplo sinagogas, campamentos, escuelas y federaciones, así como por grupos derechistas que desean publicitar sus propias agendas políticas bajo el marco del Tikkun Olam".

Después de citar a Arnold Jacob Wolf ("Reparando al Tikkun Olam"), quien escribe: "Todo esto comienza, creo, con una distorsión del Tikkun Olam. Una enseñanza que trata acerca del compromiso y del refinamiento y humanización de la ley rabínica, una doctrina mística que busca reunir de nuevo al mundo con Dios, esa noción extraña, es comprendida a medias para ser convertida en un gran paraguas bajo el cual acoger nuestras preocupaciones morales menores y nuestras panaceas políticas, para que así puedan conservarse bajo la lluvia", Jacobs señala que una de las figuras claves en la escuela cabalística de pensamiento que desarrolló el concepto de Tikkun Olam fue la misma persona que codificó la ley judía, y fue él quien pensó que "era la observancia individual de la halajá, la ley judía, la mejor manera de reparar el mundo".

El profesor Steven Plaut, de la Universidad de Haifa, escribió sobre "El ascenso del paganismo del Tikkun Olam”, calificándolo como una "pseudo-religión", un "fetichismo de la acción social” y un "mal uso y una vulgar distorsión llevada a cabo por los partidarios de la asimilación" Concluía diciendo que el Tikkun Olam es claramente "una noción teológica y no una moda socio-económica o política", observando que "sería una exageración, pero sólo una pequeña exageración, decir que no hay nada en el judaísmo que nos dirija directamente a la búsqueda de la justicia social (por oposición a una justicia legalista)".

Más recientemente, se publicó a principios de este año en la Oxford University Press el libro erudito “Faith Finding Meaning: A Theology (Encontrando el sentido de la fe: Una teología del judaísmo)”, del rabino Byron L. Sherwin, que también pone de relieve la falacia actual del concepto de Tikkun Olam (páginas 33-35), definiéndolo como "una flagrante distorsión del verdadero significado del término", un "sustituto de la fe" y un "shibboleth (santo y seña)". Sherwin escribe que "el actual (y promiscuo) uso de este término representa un categórico error, un claro ejemplo de conversión por redefinición, y constituye un ejemplo paradigmático de una falacia reduccionista", algo que no es más que una "teología de la liberación sin teología”. Y concluye: Tikkun Olam significa “buscar un correcto ordenamiento de la comunidad judía". Hay un largo trecho desde ahí hasta la actual definición de "construir un mundo mejor".

Por favor, y para todo el mundo, basta ya de Tikkun Olam. Para aquellos judíos que realmente quieran comprometerse con un auténtico Tikkun Olam, la única forma honesta y auténticamente judía de hacerlo es fomentar la observancia de la Torah a través de todo el espectro de la comunidad judía. Eso es, de hecho, lo que representa realmente nuestra responsabilidad, nada más y nada menos, y el resto depende de Dios. Si nosotros hacemos nuestra parte, también lo hará Dios.

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