Un ex espía soviético ve el largo brazo de la KGB en el actual antisemitismo musulmán - Kenneth R. Timmerman - Tablet

Yuri Andropov
En un viaje de trabajo a Gaza, Ammán y Damasco en 1994, adquirí el hábito de realizar a los líderes de Hamas y de la Hermandad Musulmana con quienes me encontré la siguiente pregunta: "¿Realmente piensan ustedes que los judíos tienen un plan para dominar el mundo?". Nunca olvidaré la entusiasta respuesta de un pediatra llamado Abdelaziz Rantisi, un líder de Hamas, a quien conocí en su clínica en Gaza. "Sí, por supuesto. Tengo una copia aquí". Y sacó de un estante una copia en árabe de los Protocolos de los Sabios de Sión. Esa fue una respuesta que escuché una y otra vez.
Lo que no sabía en esos momentos era que la KGB había suministrado esos libros y estaba extendiendo esa suciedad antisemita y antioccidental como parte de un plan para generar una revuelta musulmana generalizada. Ahora, en su nuevo libro "Desinformación", el teniente general Ion Pacepa, que una vez fue el segundo jefe de servicio de la inteligencia rumana y uno de los funcionarios soviéticos de más alto rango que desertó a Occidente, describe una campaña de desinformación de la KGB centrada en los Protocolos. El nombre clave de la campaña era Operación SIG – un acrónimo de Sionistskiye gosudarstva o gobiernos sionistas - y fue diseñada para sembrar un antagonismo antisemita contra los Estados Unidos por todo el mundo musulmán.
Pacepa afirma que la KGB y sus servicios subordinados del bloque del Este pasaron más tiempo dedicados a la desinformación - dezinformatsiya , en ruso – que a recoger realmente información de inteligencia. Al lanzar cuidadosamente falsas historias sobre líderes prominentes, especialmente aquellos que más temían, intentaban convencer al público de que esas falsedades eran ciertas. Y lo consiguieron una y otra vez. "Este notable libro cambiará la forma de ver a la inteligencia, las relaciones exteriores, la prensa y muchas otras cosas", sugiere en la introducción el ex director de la CIA R. James Woolsey.
La ciencia de la dezinformatsiya es compleja y Pacepa aprendió sus reglas a través sus amos del Kremlin. Pacepa nos explica cómo los líderes soviéticos contemplaban estos esfuerzos. "Como me dijo una vez el muy inteligente maestro del engaño Yuri Andropov, si se trata de una buena pieza de desinformación debe repetirse una y otra vez, después de un tiempo ella tendrá vida propia y tendrá la potestad - por sí misma - de generar una horda de involuntarios pero apasionados defensores".
Con respecto a la desinformación amplificada de la Operación SIG, uno de los programas que tiene la firma de Andropov ya fue descrito por Pacepa en un ensayo para la revista National Review en 2006, durante la Segunda Guerra del Líbano. "En 1972, toda la maquinaria de desinformación de Andropov estaba trabajando todo el día para convencer al mundo islámico que Israel y los Estados Unidos pretendían transformar al resto del mundo en un feudo sionista", escribe Pacepa. Después pasa a explicar que Andropov le dijo que el objetivo era "llevar a las analfabetas y oprimidas masas árabes a un punto álgido. El terrorismo y la violencia contra Israel y Estados Unidos se derivarían naturalmente de ese fervor antisemita de los musulmanes".
Los rumanos, afirma Pacepa, se encargaron de infiltrarse en Libia, Irán, Líbano y Siria, es decir, en todos aquellos países con los que Rumania contribuía con expertos en proyectos de infraestructuras - con agentes entrenados en desinformación antisemita (dezinformatsiya) y en operaciones terroristas -. El servicio de inteligencia de Pacepa, conocido como la DIE., recibió una traducción al árabe de los Protocolos de los Sabios de Sión junto con material "documental que demostraba que los Estados Unidos era un país sionista cuyo objetivo era transformar el mundo islámico en un feudo judío".
En 1978, cuando Pacepa dejó Rumania por su propio bien, el KGB había enviado a 500 agentes encubiertos a los países islámicos. La mayoría de ellos eran ingenieros, médicos, maestros e instructores de arte. Formaban parte de una especie de fuerza soviética que Pacepa estima en unos 4.000 agentes y cuyo trabajo consistía en difundir el odio antisemita y antioccidental. La KGB, describe Pacepa, distribuyó cientos de miles de copias de los Protocolos en árabe a través de estos agentes y otros.
La desinformación se ha convertido en "la peste bubónica de nuestra vida contemporánea", escribe Pacepa. Lenin la utilizó para llevar el comunismo a la vida, Hitler la utilizó para "racionalizar" el Holocausto, Khrushchev la utilizó contra el Papa para "ampliar la brecha" entre los cristianos y los judíos y Andropov la utilizó para "convertir al mundo islámico en anti-Estados Unidos y encender el terrorismo internacional que nos amenaza hoy en día".
Más recientemente, la conspiración cargada de odio contra los judíos que se respira en el mundo musulmán ha vuelto a levantar cabeza ante los feos rumores existentes de que el Mossad estaba detrás los ataques del 11-S. ¿Las llamadas pruebas? El bulo de que 4.000 judíos recibieron mensajes de móvil de alerta temprana para advertirles que al día siguiente se mantuvieran alejados de sus puestos de trabajo en las Torres Gemelas. Esa historia se difundió no sólo por los medios de comunicación árabes, sino por teóricos occidentales de la conspiración como Thierry Meyssan, quien escribió el best-seller francés The Big Lie (La Gran Impostura).
Cuando desvelé este tipo de cadena de desinformación en mi libro “Predicadores del odio”, señalé que Meyssan y sus secuaces ignoraron convenientemente todos los nombres judíos en la lista pública de víctimas del 11-S.
Henry Kissinger, una vez en broma, rechazó las críticas que lo acusaban de paranoia. "Incluso un paranoico puede tener enemigos", dijo bromeando al NYTimes. La lectura de "Desinformación" abrirá nuestros ojos a estos enemigos.
Labels: antisemitismo islámico, Antisemitismo postmoderno, antisemitismo soviético


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