Saturday, January 25, 2014

Hablando de lobbys de los que no se habla: El lobby de Obama y Kerry en Israel - Tom Wilson - Commentary



En el transcurso del mes pasado, una persistente campaña parece haber tenido lugar lejos de la atención pública para cambiar la forma de pensar del establishment de defensa de Israel. El enviado especial del Departamento de Estado a las negociaciones entre israelíes y palestinos, Martin Indyk, y sus funcionarios se han reunido con un buen número del personal de seguridad israelí y con generales del IDF para discutir sus ideas sobre el futuro compromiso territorial israelí. Indyk, quien también formó parte de las negociaciones de paz de Oriente Medio durante el gobierno de Clinton, según los informes, ha estado tratando de convencer a los funcionarios de defensa de Israel de la sabiduría de los planes americanos que buscarían provocar una retirada total de Israel de áreas estratégicas como el valle del Jordán. Sin duda, estos esfuerzos propios de los lobbys no se están centrando en los parlamentarios israelíes, pero su objetivo es impactar en la posición de un elemento electoral no menos políticamente decisivo.  

Hay una gran ironía en todo esto. Como Seth Mandel ha destacado, en medio de la batalla en curso por las voluntades sobre las sanciones contra Irán, el gobierno de Obama parece estar operando en la actualidad bajo la impresión de que el gobierno israelí le está diciendo a la comunidad judía estadounidense lo que tiene que pensar, y que, a su vez, los judíos americanos resultan determinantes a nivel de influencia sobre lo que creen los congresistas y cómo vota el Congreso en última instancia. Como ya se ha señalado, es extraño y preocupante que la administración Obama compre esa versión de los hechos sobre una explicación mucho más simple y es que los miembros del Congreso son perfectamente capaces de pensar por sí mismos, y podrían haber concluido que la política de la administración Obama de mantener a raya a las sanciones contra Irán es fundamentalmente errónea. De cualquier manera, a lo que los funcionarios americanos parecen oponerse tan rotundamente es a la noción de que un gobierno extranjero pudiera tratar de influir en la política de EEUU a través de alguna circunscripción americana. El tema es que si el gobierno de un estado desea tener voz y voto en las políticas de otro, entonces la forma apropiada es abordar esto es a través de los canales diplomáticos abiertos y directos.

Perfecto. Pero, ¿cómo explicar entonces los propios esfuerzos de la administración Obama para determinar los acontecimientos en Israel, sin pasar por el gobierno israelí, y tratar de influir en un tercero (el establishment de seguridad de Israel)? Como The Daily Beast ha informado, los generales reservistas que han participado en las reuniones que han tenido lugar hasta el momento no han dado ninguna razón para creer que Indyk y su equipo están siendo particularmente agresivos en la forma en que llevan a cabo esta estrategia. Sin embargo, mediante la aplicación de una campaña sostenida de potenciar las visiones del Departamento de Estado sobre un compromiso territorial en el Valle del Jordán para establecer la seguridad de Israel, Indyk y sus funcionarios no sólo están tratando de determinar los puntos de vista de los que aconsejan al gobierno israelí sobre estos asuntos, sino que también se han constituido en un lobby en Israel que trata de influenciar a un sector, el de la seguridad, que tiene una enorme cantidad de influencia sobre la opinión pública israelí.

Los principales funcionarios de defensa israelíes periódica y públicamente dan sus puntos de vista sobre los asuntos de seguridad clave diarios, los cuales son ampliamente conocidos dentro el discurso público israelí. En un país donde el ejército juega un papel tan visible en la supervivencia del día a día del estado y la seguridad de sus ciudadanos, las opiniones de estos hombres son muy importantes y tienen una extraordinaria influencia. Los funcionarios estadounidenses, sin duda, se dan cuenta de que si pueden influir decisivamente en la conformación de la opinión de estas personas, entonces tienen una posibilidad considerable de influir en la opinión de gran parte de la sociedad israelí en general, lo cual perjudica la posición negociadora del gobierno electo de Israel.

Y esta no es la primera vez que la administración Obama ha tratado de ejercer su influencia sobre los militares de Israel. El mes pasado hubo informes circulando de parte de Indyk y de su equipo que trataban de disuadir a generales del IDF de hablar públicamente acerca de las preocupaciones que les suscita la seguridad de Israel con relación al plan del secretario de Estado Kerry.

El primer ministro Netanyahu y su gobierno han dejado muy claro que la retirada israelí del Valle del Jordán no es simplemente una opción factible. Tal medida dejaría a Israel peligrosamente expuesto en su frontera oriental, con nada con que impedir el flujo de armas desde lugares tan lejanos como Irán hasta llegar a las manos de los activistas que se asientan en las colinas de Cisjordania con vistas al aeropuerto Ben Gurion y a los principales centros de población de la llanura costera de Israel.

Sin embargo, a partir de lo que se ha filtrado de las negociaciones hasta el momento, se está haciendo evidente que Kerry y sus diplomáticos participantes en las negociaciones parecen mostrarse comprensivos con las demandas palestinas de una retirada israelí total del Valle del Jordán. Sintiendo que el gobierno de Netanyahu no tiene intención de renunciar a un elemento clave para la seguridad de Israel, parece ahora que la estrategia del Departamento de Estado es ganar amigos e influenciar a esos funcionarios y altos cargos que les darían más influencia sobre el gobierno israelí y su posición en la negociación.

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