Saturday, February 01, 2014

¿Francia se está convirtiendo en antisemita? - Eli Barnevi - i24news



Era - y sigue siendo - el caso Dieudonné, del que ya hemos tratado antes. Después, pudimos presenciar Dialogues désaccordés: Combat de Blancs dans un tunnel (que se podría traducir como Diálogos discordantes: Combate de blancos en un túnel), un espantoso libro antisemita escrito por el dúo Eric Nolleau y Alain Soral. Luego el 18 de enero, el diario francés Le Monde trajo a nuestra atención el asunto Goldberg y Goldberg en la universidad de La Rochelle, al que dedica una página entera. Y finalmente, el 26 de enero, la manifestación del "Día de la Ira", donde se expresó abiertamente el más profundo odio antisemita. Es evidente que algo está podrido en el estado de Francia.

El caso de la universidad de La Rochelle es interesante porque no se trata de estudiantes fanáticos sino de jóvenes de una universidad respetable. En abril pasado, un grupo de alumnos produce una obra escrita por un autor quebequés bajo la dirección de un director de teatro local. Se titulaba con mucho gusto "Juega el papel de tus hijos en la recuperación económica mundial" y se comprometía a entregar una gran cantidad de "personajes auténticos, a la vez universales y simbólicos, del mundo de hoy".

Entre estos "personajes auténticos" estaba Marta Goldberg, un desagradable personaje que intentaba representar a las finanzas globalizadas y que no dudaría en vender a sus propios hijos. Y he aquí que tiene a dos cómplices, Cohen 1 y Cohen 2, dos judíos ortodoxos que se supone que están embarcados en la caza de un nazi pero que están dispuestos a renunciar a su persecución a cambio de un fajo de billetes.

Resulta que entre los espectadores que veían el espectáculo estaba un profesor de bioquímica llamado también Goldberg. Y resulta que este Michel Goldberg es el hijo de unos judíos polacos, uno de los cuales fue un militante comunista durante toda su vida y el otro un superviviente de Auschwitz y un héroe de la resistencia francesa. Él encontró esta denominación homónima problemática, por decir algo. Por lo tanto, se quejó, por vez primera al presidente de la universidad, y luego a la prensa. El asunto tomó un complicado y mordaz giro del cual le ahorraremos al lector los detalles. Baste decir que los responsables de esta lamentable caricatura a lo Drumont (el muy popular político antisemita francés del XIX) no vieron ningún problema en la obra. O mejor dicho, vieron un problema en la reacción del profesor que posteriormente debió ponerse a la defensiva y al que se aisló dentro de su facultad. Como el humorista antisemita Dieudonné M'bala M'bala nos ha enseñado, "la libertad de expresión y la expresión artística no conocen límites".

En cuanto a la manifestación de los franceses de extrema derecha, no hubo tal sentimentalismo. Fue una manifestación a la que asistieron unos 17.000 manifestantes - diez veces más, si usted creen a los organizadores - donde gritaron contra Hollande (el presidente socialista francés) pero sin renunciar a mezclar otros lemas encantadores como "CRS (la policía): la milicia judía", "Israel fuera de Europa", o "Vete a la mierda judío, Francia no es para ti".

¿Francia se ha convertido en antisemita? Por supuesto que no. Un país es antisemita cuando su clase política, sus élites y su prensa se infectan con la gangrena del antisemitismo y cuando el odio a los judíos se convierte en una fuerza política y cultural. Esto obviamente no es el caso de Francia. Los fundamentalistas católicos, los fascistas y los islamistas que formaban el grueso de la multitud en el "Día de la Ira", y cuya "demandas" de revolver la olla de tal manera que sólo los más inteligentes pueden ver los ingredientes, ni siquiera están cerca de tomar fuerza. Sin embargo, resulta evidente que en un clima social tan perjudicial, las inhibiciones han sido echadas a un lado y el sentimiento judeofóbico se ha desatado. Los antiguos insultos y calumnias, que se creían enterrados para siempre, volvieron a salir a la superficie desde las profundidades del inconsciente nacional.

El aspecto más preocupante de esta tendencia es el debilitamiento del sistema inmunológico de los que deberían ser los más sensibles a este fenómeno [N.P.: se lo traduzco, las élites políticas y culturales biempensantes]. Para comprender mejor este fenómeno deberíamos tener en cuenta el revelador debate entre Alain Finkielkraut y Jean Plantu - el dibujante de Le Monde, el diario biempensante oficial, y fundador de Caricaturas por la Paz - donde discutieron sobre la prohibición del espectáculo de Dieudonné "Le Mur". Sin duda se puede cuestionar legítimamente la pertinencia y la eficacia de la prohibición, tal como lo he hecho yo mismo. Sin embargo, Plantu no entiende que Dieudonné es un antisemita, y se niega a ver que la negación del Holocausto y la identificación del judío con un "vampiro chupasangre" no tienen nada que ver con lo que él llama descuidadamente "una crítica de la religión".

Plantu, un excelente dibujante y un hombre de corazón, ciertamente no es un antisemita. Sin embargo, la confusión que demostró en su debate con Finkielkraut fue emblemática de la confusión intelectual y moral de nuestro tiempo. Fue aún más dolorosa de ver que el espectáculo de Dieudonné, de quien se convirtió en un sorprendente apologista.

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