Saturday, February 22, 2014

Gran artículo: Esos raros judíos antisionistas que tanto gustan al New York Times - Shmuel Rosner - Jewish Journal



A la prensa le encanta el valor atípico, lo anecdótico, la excepción, aquello que se sale de la norma. La historia del "hombre que muerde a un perro" es más interesante para los diarios que la del "perro que muerde a un hombre", así son las crónicas mundanas actuales. Esa es la razón de escribir artículos como la muy comentada historia del New York Times acerca de esos judíos religiosos que también son muy críticos con Israel y que, de hecho, se oponen al sionismo.

Fue una buena historia la de esos cuatro-cinco "parias". Algunos de ellos, como el profesor Daniel Boyarin de Berkeley, son unos críticos bien conocidos de Israel, otros ya no tanto. "Si bien siempre han sido judíos anti o no sionistas, hoy se agrupan en el extremo menos observante del judaísmo, entre los judíos seculares o los religiosos más liberales", escribía Marcos Oppenheimer en su historia. Eso es cierto, a menos que tengas en cuenta algunos de esos grupos ultra-ortodoxos que no son sionistas e inclusive son fervientemente antisionistas. De hecho, lo que ocurrió con esos ultra-ortodoxos no está tan lejos del proceso que experimentó el movimiento judío de la Reforma. Sus principales rabinos y líderes estaban en contra del sionismo. Pero cuando empezaron a perder su audiencia - más enamorada de la realidad de Israel que preocupada por las inconsistencias ideológicas de su filosofía religiosa -, esos líderes tuvieron que reconsiderar y moderar su postura o, en algunos casos, revertirla.

Eso es realmente lo que provoca que esta historia sobre esos cinco "judíos religiosos" opuestos a Israel resulte tan cansina y poco importante. Las opiniones expresadas por estos judíos - tan coherentes e idealistas como puedan ser - no se corresponden con la realidad de la vida judía en el siglo XXI, de la que Israel es el centro. Y sí, lo sé, algunos buenos judíos estadounidenses no aceptan a Israel como centro de la vida judía y prefieren denominarlo uno de sus diversos centros. Que así sea entonces, solamente un centro.

Aún así, teniendo en cuenta la centralidad de Israel en la vida judía actual, la decisión de ser un judío ajeno a Israel es como decidir ser un judío ajeno a la Torah o a la Pascua judía (Pesaj). Resulta factible, pero es más extraño que admirable. Estoy seguro de que es posible construir un poderoso argumento en contra de la celebración de Pesaj. Y si hay judíos por ahí que piensen así, incluso podrían ser recompensados con un artículo en un periódico importante. Pero el hecho es que para la enorme mayoría de los judíos la Pascua es una festividad importante y lo seguirá siendo. Así pues, la oposición a la Pascua será una actitud peculiar con un cierto interés en lugar de una verdadera y realista alternativa judía.

El profesor Charles Manekin es uno de los héroes de la historia de Oppenheimer, y es a la vez la prueba viviente de su propia insignificancia. Él es un ciudadano israelí, y "vive alrededor de la mitad del año en Israel, donde viven sus hijos y nietos, por lo que apenas puede estar boicoteando al país con sus propios dólares (o shekels)", tal como señala el artículo secamente. Sin embargo, "desde el 2007 ha expresado regularmente sus críticas a Israel desde su blog". Así que aquí lo tienen: por un lado, él vive en Israel, gasta su dinero en Israel, y allí viven sus propios nietos - su propia inversión en el futuro judío -, por el otro, escribe un blog crítico de Israel.

Naturalmente, yo soy la última persona en tener derecho a burlarse de los hábitos de los blogs de otras personas, y también soy la última persona en sugerir que esos blogs no son, digámoslo así, interesantes. Los blogs pueden ser importantes, pueden ser interesantes, pueden tener influencia, y son un lugar para el debate y la contemplación de muchos asuntos. Ellos son, sin embargo, menos importantes que la acción real. Si el señor Manekin se siente tan fuertemente desconectado de Israel, el hecho de que él escriba un blog que no representa una defensa del sionismo, me parece que es de menor importancia.

La semana pasada, tras la publicación del artículo en el NYT, Manekin escribió en su blog​: "¿acaso los judíos no tienen derecho, al igual que otros pueblos, a un Estado propio? No, no lo tienen, y tampoco lo tienen otros pueblos. A la autodeterminación sí tienen derecho, pero en cuanto a la condición de Estado, eso depende". ¿Depende de qué?  No estoy seguro de qué depende según él, y francamente no me importa. Manekin tiene derecho a creer que los Estados-nación son inmorales. Él tiene derecho a creer que Israel, como la empresa sionista, fue un error. Él tiene derecho a pensar y decir todo esto sin dejar de beneficiarse del privilegio especial de contar con que sus nietos judíos puedan crecer de manera segura en un Estado judío - un privilegio que la mayoría de los judíos, durante la mayoría de su historia, considerarían como algo milagrosamente bueno -.

Sin embargo, lo más interesante del artículo de Oppenheimer no es que algunos judíos, incluso algunos judíos religiosos, no encuentren la idea de Israel atractiva. El hecho más interesante es que estos judíos actuales son el equivalente de la historia periodística del "hombre que muerde a un perro". En tan sólo unas pocas décadas, el oponerse a la empresa sionista se ha convertido en algo tan raro y tan fuera de lo común, que se ha vuelto digno de un artículo.

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