Sunday, May 11, 2014

La comunidad de inteligencia estadounidense se venga de Israel - Ron Ben-Yishai - Ynet



El segundo artículo de Newsweek sobre las presuntas actividades de espionaje de Israel en los EEUU titulado "El agresivo espionaje de Israel en los EEUU silenciado", avergüenza a su autor y a sus fuentes casi más que el original publicado el martes pasado.

Y sirve como una prueba más de lo que cualquiera que haya trabajado en Washington DC y con la Casa Blanca ya sabe, los análisis americanos de los acontecimientos relativos a los extranjeros están a veces distorsionados o incluso son francamente equivocados.

Los funcionarios de seguridad e inteligencia de Estados Unidos tienen una tendencia a juzgar las acciones de los demás como si hubieran sido llevadas a cabo por los estadounidenses, lo que da lugar a que siempre vean la paja en el ojo ajeno.

La comunidad de inteligencia de EEUU espía en todos los rincones del mundo conocido, atributos compartidos con nosotros a veces, especialmente cuando sirve a los intereses de EEUU. El mejor ejemplo de esto en realidad es la relativa incidencia de un presunto intento por parte de Israel de colocar un artefacto de escucha en la habitación del hotel de Al Gore, lo cual es el incidente que abre el segundo artículo del periodista del Newsweek Jeff Stein.

El artículo cita a un hombre del Servicio Secreto americano que al parecer controlaba la habitación del hotel del entonces vicepresidente americano en Jerusalén, probablemente el Hotel Rey David, asegurándose de que la habitación estaba libre de escuchas telefónicas antes de su llegada.

Como es el protocolo en estos casos, y esto es bien conocido por los agentes de seguridad y de inteligencia de Israel, un hombre del Servicio Secreto permanece en la habitación del hotel para asegurarse de que sigue permaneciendo "limpia" y que nadie intenta entrar en ella mientras la habitación está vacía.

Según el informe de la revista Newsweek, el guardaespaldas estaba solo en la habitación cuando de repente escuchó un ruido en el conducto de ventilación del aire acondicionado y vio como su cubierta se retiraba dentro de la rejilla de ventilación. Alguien supuestamente estaba tratando de entrar en la habitación a través del conducto abierto.

El agente del Servicio Secreto comenzó a toser para advertir al intruso de su presencia y el "espía israelí", a quien según el informe atrapó in fraganti, se dio la vuelta tras colocar la rejilla de ventilación dónde estaba. Esa es una prueba según el Newsweek de las "agresivas" tácticas de espionaje de Israel que expone en su artículo.

Cualquier persona en el circuito del espionaje sabe que si los servicios de inteligencia israelíes hubieran querido espiar a Al Gore podrían haberlo hecho de muchas maneras, especialmente mientras residía en Israel, donde disfruta de ka ventaja de jugar en casa.

En este caso, vergonzosa y lamentablemente para el Newsweek, probablemente el intruso sería un empleado del hotel encargado del mantenimiento y cuidado del sistema de aire acondicionado. Probablemente además no era más que un examen de rutina, uno llevado a cabo en previsión de la visita de Estado de una figura de tan alto nivel.

El artículo está lleno de más historias "embarazosas" para el servicio de espionaje israelí, incluyendo historias de directores ejecutivos de la industria militar israelí invitados a los EEUU en viajes de negocios que se enmarcan en el artículo como pruebas evidentes de las intenciones maliciosas de Israel.

Mientras estuve en Washington como corresponsal de Yedioth Ahronoth durante casi siete años, la tendencia de los funcionarios de inteligencia estadounidense de atribuir sus propios modus operandi a los demás era bien conocida para mí. En mi mente no hay duda de que el informe de Newsweek no compensa las historias que relata.

Se alimenta de historias relatadas por antiguos miembros del servicio de espionaje de EEUU y por ex asesores del Congreso, tanto como de reuniones de información con funcionarios de seguridad. El informe resultante es algo entre vergonzoso y ridículo, y da testimonio más que nada de su falta general de entendimiento del funcionamiento de la recogida de información.

Lo que es más preocupante es la motivación de esas fuentes que han alimentado la pluma de Stein en estos dos informes, y que probablemente tienen tres motivaciones principales para difundir dichos informes:

1. Un deseo de prevenir y evitar la liberación del condenado por espionaje en los Estados Unidos Jonathan Pollard, y la ira ante la posible voluntad de la administración Obama de sucumbir a la presión israelí y ofrecer su liberación a cambio de extender las conversaciones de paz.

Dicho acuerdo nunca se ha hecho efectivo, pero parece que esos medios cuentan con el posible éxito del Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, a la hora de convencer a Obama de que no tenga en cuenta las recomendaciones de sus servicios de inteligencia, que de esta manera tratan de impedir su puesta en libertad con acusaciones escandalosas e infundadas inspiradas por su ira.

El núcleo anti-israelí de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos lleva tiempo bloqueando la liberación de Pollard afirmando que Israel todavía está involucrado en un espionaje contra los EEUU, alegando además que aún tienen que revelar todo el alcance del trabajo de Pollard. Su continuada detención preventiva es su venganza.

En el momento de que se hablaba de su posible liberación, el jefe de la CIA amenazó con renunciar si esta tenía lugar, e incluso el ex presidente de EEUU Bill Clinton expresó su aprensión. El hecho de que Obama estuviera dispuesto a tomarla en serio supuso un paso no previsto que debía anularse.

2. La decisión de permitir a Israel unirse al exclusivo club de países con exención de la visa, uno de los potencialmente mayores logros de los grupos de presión pro-Israel, también ha provocado la ira de la comunidad de inteligencia de EEUU. También es posible que los republicanos conservadores estén utilizando a estos ex funcionarios de inteligencia no identificados para castigar a la administración Obama.

3. Existe una creciente ira entre los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos contra sus homólogos israelíes, la cual proviene de que los han avergonzado en repetidas ocasiones. Por ejemplo, en un informe de inteligencia del 2005 con relación al programa nuclear de Irán, la comunidad de inteligencia de los EEUU anunció que Irán había congelado su programa nuclear.

Israel alegó que dicha evaluación estaba equivocada, e Israel fue muy criticado por ello, y sólo para que los autores de la evaluación se retractaran y pidieran disculpas sólo unos pocos años más tarde.

Otro caso adicional de vergüenza tuvo lugar en lo referente a la utilización del presidente sirio Bashar Assad de armas químicas. Entonces el jefe de la Inteligencia Militar del IDF, el general de división Itai Baron, afirmó en varias ocasiones que los estadounidenses se equivocaban, y que Assad había de hecho utilizado armas químicas, y otra vez los americanos tuvieron que callarse y reconocer su error.

También vale la pena recordar los esfuerzos de la inteligencia americana en contra de diversos "países amigos", y entre ellos sus "amigos de Israel", tal como fue revelado y denunciado por el ex analista de la NSA Edward Snowden, una revelación que avergonzó considerablemente a los servicios de inteligencia de lo Estados Unidos. Y este último no debe olvidarse.

Todo esto, el intento de evitar la liberación de Pollard, el intento de bloquear la ascensión de Israel al programa de exención de las visas, y el intento de vengarse de los servicios de inteligencia de Israel por dejarles en evidencia en el pasado, así como el posible intento de golpear a Obama, parece estar detrás de la motivación de los artículos del Newsweek, pero no menos embarazoso es el intento de construir unos presuntos esfuerzos de espionaje de Israel contra los EEUU.

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