Saturday, May 10, 2014

La "nueva ola" fruto del relativismo y la correción política: Una escuela de California pide a sus alumnos de 8º grado que debatan si el Holocausto realmente existió - Deborah E. Lipstadt - Tablet



Después de décadas pasadas luchando contra las alcantarillas del antisemitismo y de la negación del Holocausto, no me horrorizo ​​fácilmente. Pero ayer me enteré de que un distrito escolar en Rialto, California, asignó a unos 2.000 estudiantes de 8º grado la tarea de escribier un ensayo sobre "la conveniencia o no de creer que el Holocausto fue un hecho real de la historia, o simplemente un subterfugio político".

En pocas palabras, esta es la mayor victoria de la negación del Holocausto en más de una década, si no más.

El lenguaje del “encargo” vale la pena leerlo en su totalidad:
Cuando se producen trágicos acontecimientos en la historia, a menudo hay un debate sobre su existencia real. Por ejemplo, algunas personas afirman que el Holocausto no es un hecho real, sino que es mera propaganda que se ha utilizado para obtener beneficios políticos y monetarios. Ustedes (los alumnos) van a leer y discutir varios artículos, textos creíbles sobre este tema, y ​​escribir un ensayo argumentativo, en base a las evidencias textuales citadas, en el que explicarán si creen que se trató de un hecho real de la historia, o simplemente un subterfugio político creado para influenciar a las emociones del público y obtener ganancias. Recuerden que para hacer frente a las críticas (réplicas de otros alumnos) deben argumentar su declaración.
Cuando le preguntas a un negador del Holocausto por qué los judíos habrían empleado tan grandes esfuerzos para crear el mito del Holocausto, casi todos tienen la misma respuesta preparada: los "judíos han creado ese mito con el fin de ejercer el poder político y sinuosamente enriquecerse". Así citarán las dos cosas que comúnmente se dice que los judíos “buscan obtener o defender”: reparaciones económicas y de todo tipo por el Holocausto y el Estado de Israel.

Estamos pues ante el más clásico antisemitismo fundado en la idea de que los judíos ejercen un poder sinuoso y hacen prácticamente cualquier cosa para obtener beneficios económicos, una idea que por cierto se remonta a la descripción que hace el Nuevo Testamento de los judíos con relación a la muerte de Jesús: los judíos vendieron al Mesías y causaron un gran dolor a miles de millones de sus futuros seguidores y todo por unas pocas piezas de plata. (No importa el hecho de que todos en esta historia sean judíos, a excepción de los romanos, y quienes realmente dieron muerte a Jesús).

Junto con accesos y enlaces a la historia del Holocausto en About.com y History Channel, se ofreció a los estudiantes el apoyo de un "material" titulado "¿El Holocausto es un engaño?" tomado de una web cristiana. Ahí se cita al “experto en tecnología de la ejecución" Fred Leuchter, uno de los principales negadores del Holocausto, donde además se presenta la "teoría" de que el diario de Ana Frank fue creado con posterioridad. También se dice que "Israel sigue recibiendo miles de millones de dólares en todo el mundo como retribución por los gaseamientos del Holocausto" y que "Nuestro país ha donado más dinero a Israel que a cualquier otro país en la historia del mundo, más de 35 mil millones por año, todo incluido. Si no fuera por nuestros extravagantes y generosos regalos a Israel, cada familia en Estados Unidos podía permitirse un nuevo Mercedes Benz".

Increíblemente, los funcionarios del distrito inicialmente defendieron la tarea encargada a los alumnos. "Una de las responsabilidades más importantes para los educadores es el desarrollo de las habilidades de un pensamiento crítico en los estudiantes", alegó uno de los miembros de la escuela en un correo electrónico al diario San Bernardino Sun. "La enseñanza de cómo llegar a una propia conclusión sobre la base de los hechos, articular dicha conclusión o posición y ser capaz de defenderla con una argumentación lúcida es esencial para la buena ciudadanía". Los administradores posteriormente se retractaron y dijeron que la petición al alumnado no sería repetida. "El Holocausto debe ser enseñado en las aulas con sensibilidad y con una profunda consideración por las víctimas que sufrieron las atrocidades cometidas", dijo la portavoz Syeda Jafri  en una declaración al San Bernardino Sun.

Lo que este encargo demuestra es que, en el mejor de los casos, los profesores y llamados educadores que participaron en su redacción se engañan al pensar que existe un debate legítimo sobre si el Holocausto realmente ocurrió. En el peor de los casos, podemos intuir que sí ya lo sabían, miraron hacia otro lado. La sección de Los Angeles de la Liga Anti-Difamación cree que el distrito escolar no quería hacer daño. "ADL no tiene ninguna prueba de que ese encargo se diera como parte de una más grande e insidiosa agenda o intención", dijo el grupo en un comunicado. Pero a decir verdad, me sentiría mucho mejor si se descubre que no existen negadores del Holocausto entre los profesores, porque entonces podríamos atribuir este extraño encargo a otros motivos más viles y simples. Y ya que no parece ser cosa de negacionistas, significa por lo tanto que estos educadores son profundamente ingenuos y han aceptado la idea políticamente correcta de que la negación del Holocausto es, simplemente, el "otro lado" de la discusión, y algo para ser debatido. Este es el peligroso legado de un tipo de pensamiento académico que dice que siempre hay dos lados y verdades en cada tema, cuando en realidad hay cosas que son verdad y otras que son falsas.

De acuerdo con el distrito, el proyecto de documentos a consultar se distribuyó a los docentes en febrero, y nadie se quejó de su contenido. Los profesores que crearon este encargo y los administradores que dieron su visto bueno ayudaron a cumplir, exactamente, lo que los negacionistas han estado tratando de conseguir durante los últimos 30 años. Antes de la creación del Instituto para la Revisión Histórica - en Newport Beach, California, y a una hora de este colegio californiano - a finales de 1970, los negacionistas que han estado con nosotros desde el final de la Segunda Guerra Mundial estaban estrechamente asociados con los neonazis. Sus publicaciones estaban cubiertas con esvásticas e imágenes del Tercer Reich. Este nuevo “instituto”, con la intención de conseguir que su negacionismo fuera tomado en serio, arrojó de sus publicaciones cualquier cosa que oliera a simpatía por Hitler y sus secuaces. Su objetivo era aparecer como unos supuestos “eruditos” deseosos de "revisar" los errores de la historia. Por eso se llamaron a sí mismos "revisionistas". De hecho, no eran más que antisemitas y neonazis que utilizaban la negación del Holocausto como una herramienta.

Estas personas persisten en ello a pesar del hecho de que la negación del Holocausto es una "sarta de mentiras", en palabras del profesor de la Universidad de Cambridge Richard Evans. En palabras del juez Charles Grey, que presidió mi juicio contra el negacionista David Irving, los negadores "distorsionan", "pervierten" y "engañan" la historia. Sus conclusiones son, insistió, "injustificadas", una "farsa" y totalmente "irreales".

A pesar de mis “encuentros personales” con estos negacionistas, sigo pensando que a menudo los judíos exageran ante las amenazas de antisemitismo. Durante la última década, a menudo he hecho hincapié en que actualmente la negación del Holocausto no es un peligro claro y presente: hay, hoy en día, muchas más personas que participan en el estudio del Holocausto que no están atraídos por la negación del Holocausto. En la medida en que este tema me interesa, mi preocupación - que presenté en fecha tan reciente como esta misma semana en un discurso en el Kings College de Cambridge - ha sido que ese negacionismo sea un peligro futuro, uno que podría eventualmente entrar en la conversación pública como ese legítimo "otro lado de la discusión", sobre todo cuanto más nos alejemos en el tiempo del acontecimiento en sí.

Pero este episodio acontecido en California muestra que tal vez he sido demasiado optimista. El distrito escolar de Rialto dice que planea responder ofreciendo una especie de “entrenamiento” para una mayor sensibilidad, e incluso citan a George Santayana: "Aquellos que no pueden aprender de la historia están obligados a repetirla". Pero parece ser que sus profesores y administradores no necesitan entrenar su sensibilidad. Pero la sensibilidad no era lo que faltaba en Rialto. Estos profesores no eran "insensibles" a las víctimas de la Shoah o a los judíos. Eran el pensamiento crítico y una comprensión básica de lo que ocurrió en Europa hace 70 años lo que claramente escaseaba entre los profesores y administradores que participaron en este fiasco. Lo que realmente necesitan son lecciones de historia.

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